Ficha bibliográfica
Titulo:
Los Sacerdotes Muiscas y la paleontología lingüística
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: María Stella González de Pérez




INDICE




|Figura 8. Representación en tumaga de una piel de felino extendida sobre un bastidor. Objeto votivo muisca proveniente de Fontibón, Cundinamarca. MO 30.631. 5.2 x 2.9 cm. Fotografia de Mario Rivera
 
|Figura 9. Venado muisca. MO 33.078. Largo 2.8 cm. Procedente de Carmen de Carupa, Cundinamarca. Fotografía de Rudolf
|Figura 10. Pieza votiva muisca. Posiblemente la representación de una piel de venado en un bastidor, ¿ |Guahaioque? MO 33.2993. 6.1 x 3.1 cm. Procedente de la vereda Buenos Aires, Suba, D.C. Fotografia de Yutaka Yoshii.

Como sabemos, el consumo de carne de venado estaba reservado a ciertas personalidades, pero no es claro para mí establecer algún tipo de relación. Es también posible que el venado comestible por algunos, fuera una clase diferente del venado mítico pues el diccionario presenta dos nombres y cada uno tiene una relación distinta.

Pero acercándonos a la mitología cogui, encontramos un paralelismo tan grande, que nos obliga a tenerla muy en cuenta:

|«Los ciervos... eran... hombres divinos (aluna kágabakuei), pero su fuerza mágica (Viba1ama = canto) se perdió, por lo cual empezaron a andar en cuatro patas. Hoy en día su carne pertenece a los aprendices de la casa ceremonial y a los mamas» (Preuss, 1993: 120).

También en los mitos tunebos el venado tiene una significación que recuerda la pregunta del doctrinero, aunque esta vez los hechos se inviertan, ya que según la Hermana María Elena Márquez, entre los tunebos cuando un venado muere, el alma se va al monte y se convierte en humano (Márquez, 1979: 187).

Por otra parte, en uno de los documentos transcritos por Londoño en el artículo citado, aparece la descripción del bohío en donde vivían los jeques, y nuevamente hace parte del contexto el venado y específicamente su piel:

|«... los bohíos están cerrados por todas partes y por un agujero les dan la comida y entran los xeques viejos, y la luz que les entra por los bohíos donde están encerrados es por unos cueros de venado pelados...» (Londoño, 1990: 246).

En la monografía citada al comienzo, Casilimas y López transcriben parte de un documento del Archivo Nacional en donde se describe un templo ubicado en Lenguazaque que, entre otras cosas, contenía elementos de cuero de venado:

|«... y luego nos llevó a un bohío pequeño que estaba más adelante de su casa, que tenía un puerta muy baja y dentro del estaban unas petacas aforradas con cuero de venado y muy bien puestas] y dentro de las dichas petacas avía mucha plumería, mantas pequeñas que según dijeron son de santuario». (ANC, Colonia, C + I |, T. XVI, fls. 564v-565r; citado por Casilimas y López, 1982: 83) Por último, Eduardo Londoño en su artículo «Un mensaje del tiempo de los muiscas» (1986) nos muestra una serie de piezas de carácter votivo, dentro de las cuales hay una que según nos dice, es una representación de un cuero de felino extendido sobre un bastidor.

Aunque no parece posible que se trate de la piel de un venado, convendría tener en cuenta el nombre |guahaioque, para el análisis de otras piezas semejantes que pudieran encontrarse. Tal vez se pueda ver ahora con ojos diferentes la pieza núm. 33.078 del Museo del Oro que representa un venado con diseños geométricos en la piel. | 23

En algunos casos, el análisis del nombre nos ha mostrado que posiblemente no esté denominando a una clase de sacerdote, ni han sido muy claras las relaciones entre el nombre muisca analizado y los datos extralingüísticos que he hallado, pero las he traído a colación con el fin de reunir la mayor cantidad de elementos que nos permita un mejor entendimiento del nombre y su referente mítico.

Conclusiones generales

Del análisis anterior podríamos entonces deducir las conclusiones y observaciones siguientes:

1. El sentido intrínseco de algunos nombres muiscas que aparecen en ciertos documentos lingüísticos y doctrinales del siglo XVII para designar al personaje que los cronistas llamaron indistintamente, hechicero, jeque, mohán, viejo, brujo, etc., nos muestra que en la sociedad muisca debió de existir una diversidad de dignatarios religiosos, tal vez con diferentes desempeños.

2. Los gramáticos-doctrineros de La Colonia fueron más exactos que los cronistas y autoridades civiles, en el uso de los términos empleados para designar a los especialistas religiosos muiscas. Sin duda, para los doctrineros la precisión de los términos tuvo que ser imperiosa, pues si no se designaba con exactitud a los hechos y personajes que se quería combatir, se arriesgaba el resultado de la acción doctrinal.

3. Para borrar de la mente de los indígenas las funciones y características del |chyquy muisca, los gramáticos-doctrineros idearon un cambio semántica en el nombre, haciendo exclusivo su uso para designar al nuevo sacerdote cristiano católico.

4. El análisis de las denominaciones muiscas hace evidente que las aves, el murciélago y el venado presentes en muchas piezas arqueológicas, son representación fiel del mundo mítico de los muiscas.

5. El estudio iconográfico de Reichel-Dolmatoff sobre la orfebrería precolombina -en especial el postulado del llamado ícono A- y el análisis lexicológico del |suetyba muisca, son planteamientos concatenados y coherentes que conllevan gran fuerza teórica.

6. Ciertos hechos de vocabulario presentados, dan elementos que refuerzan la hipótesis de la doble función civil y religiosa de algunos dignatarios muiscas.

7. El conocimiento de cualquier aspecto cultural de la sociedad muisca requiere del conocimiento de ese aspecto en los demás grupos chibchas, pues estos grupos parecen constituir subsistemas que integrarían un verdadero diasistema cultural chibcha.

8. El estudio de la tradición oral campesina puede contribuir al conocimiento de las culturas extintas y, a su vez, puede revelar un porcentaje de elementos de sustrato indígena digno de tenerse en cuenta.

9. La paleontología lingüística enmarcada en un contexto extralingüístico sí aporta elementos valiosos para el conocimiento de una cultura.

23 La pieza 33.299 (figura 10) adquirida recientemente por el Museo del Oro parece corresponder a la predicción que hace la autora sobre su análisis lingüístico. Nota del Editor.

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