Ficha bibliográfica
Titulo:
Los Sacerdotes Muiscas y la paleontología lingüística
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: María Stella González de Pérez




INDICE




 

Figura 6. El hocico pro­minente, la dentadura destacada y principalmente la hoja nasal triangular característica de los murciélagos de la Sierra Nevada sugieren a Anne Legast (1987: 86) que esta pieza Tairona representa un hombre­murciélago.

Siendo los murciélagos animales nocturnos y, por lo general, con un habitat en cuevas, parece aceptable encontrar una relación con los sacerdotes muiscas, puesto que algunos vivían en cuevas, sólo salían de noche, o hacían sus ofrendas y labores durante la noche | 16 . Podría suceder entonces, -nos advertiría Saussure- que el término muisca hubiera sido acuñado por los españoles para designar de alguna manera a estos personajes.

Pero no es extraño que algunas culturas indígenas de Colombia asocien el murciélago con personajes mitológicos. Ann Legast en su obra |El animal en el mundo mítico tairona destaca el gran número de figuras arqueológicas taironas que representan murciélagos y cuerpos humanos con rostros de murciélago; los encuentra en colgantes y pectorales de oro como también en piezas de cerámica, identificando incluso el orden y la familia de estos animales que, según nos dice, son clasificados por los koguis dentro del grupo de aves nocturnas (Legast, 1987: 36 y 85 sgts.).

En esta obra encontramos, además, algunos apartes de mitos recopilados por Reichel-Dolmatoff, en donde se muestra al murciélago como personaje plenamente incorporado al mundo mítico tairona. De las características expuestas tanto para las piezas arqueológicas como para el personaje mitológico, es interesante observar que las figuras de hombre-murciélago taironas ostentan orejeras y narigueras y en general adornos que en la cultura muisca eran privilegio de principales, caciques y sacerdotes:

|«Estaban limitadas las pinturas, galas, joyas y en sus vestidos y adornos a la gente común, y concedido el privilegio a los Bsaques y a los demás caciques y otros principales licencia para poder traer las narices y orejas horadadas y ponerse en ellas y en el cuello las joyas de oro que quisiesen, como también estaba concedido a los jeques» (Simón, 1953, t. 2: 262 y 263).

De igual manera, es interesante destacar que según Legast, un Mama kogui reconoció en una figura de las llamadas hombre-murciélago a «un dios bailando, cuya cabeza está cubierta por una máscara» (Legast, 1987:96).

También debemos de tener en cuenta que la Hermana María Elena Márquez, en su obra |Los tunebo, menciona la existencia de un lugar mitológico hecho por Sira, a donde van ciertas almas, cuyo comportamiento relacionamos con algunos hábitos de los murciélagos:

|«Esta casa es grande y como con cuevas de roca; los que van allá trabajan, siembran yuca, ñame, etc.; el trabajo lo hacen de noche y en el dia duermen colgados de las paredes de la roca; cocinan y botan lo que cocinan, únicamente se comen el humo». (Márquez, 1979: 182).

Finalmente, en la figura 207 de |Orfebreria y chamanismo de Reichel-Dolmatoff, se ve una pieza (M. O. N° 353) cuya procedencia desafortunadamente no se dice, y que bien podría estar representando un murciélago. El mismo autor dice de ella que el cuerpo alado parece ser de un murciélago, animal que también asocia con el mundo chamánico y que hace aparecer al chamán como un personaje de las tinieblas. También en la contraportada se ve una figura sin procedencia, que por la posición nos recuerda la posición de descanso del murciélago.

4. |Ahizcague zachoa: [ahitşkaﻻ†tşaşoa], 'hechicero': «¿Hablaste a algún hechicero pidiéndole te diese algo p[ar]a q[u]e te quisiesen las mugeres?» (Ms. 2922, sexto mandamiento, s. p.). La segmentación de la primera parte: |a- tercera persona singular, |hizca- 'medicina', raíz de 'curar', |gue- 'que es', nos permite entender el nombre como 'el que cura'. Pero la segunda parte, que no es muy clara para mí, podría ser el participio pasado del verbo |ychuensuca 'bueno estar de enfermedad', es decir, 'sanado' o en nuestro español colombiano, 'alentado'. Su significado, por lo tanto, es algo tentativo (`curador *sanado'?).

Figura 7. El vuelo chamánico de Reichel-Dolmatoff en estilo indeterminado. MO 353, procedente de Támesis, Antioquia. 3.0 x 3.6 cm. Fotografía de Jorge Mario Múnera.

 En el octavo mandamiento del mismo manuscrito 2922 aparece de nuevo: «¿Sabes que alguno sea hechicero?», pero esta vez hechicero tiene el equivalente, m |uysca sachua 'hombre *sanado', significado que no parece muy convincente, pues sería más lógico 'hombre sanador'. Aunque no posea los conocimientos suficientes para aclarar este análisis, pienso que para nuestro objetivo quizás sea suficiente encontrar que los doctrineros usaron un nombre espe­cífico para esa función de sanador y no lo designaron con el genérico |chyquy que usaron indistintamente los cronistas.

Es bastante frecuente encontrar que los sacerdotes muiscas ejercían también la función de curar. Hablando del grave estado de salud de Nemequene a causa de las heridas causadas por un dardo, Simón relata:

|«... acudieron los jeques que también se preciaban de médicos y de que anduviesen juntos los dos oficios, porque conocían más yerbas buenas para las heridas de que hay hartas en esta tierra, y para otras enfermedades a que también acudían usando de mil ridículas ceremonias...» (Simón, 1953, t. 2: 318).

Aunque no encontré un nombre que justifique mi apreciación, es posible que se conocieran dos tipos de sanadores y que el |ahizcague |zachoa ejerciera poderes curativos o más bien benéficos, mientras que otro especialista conociera de yerbas para desempeños negativos. Me baso en el término |hizcatoba que se usa con frecuencia con el equivalente de 'yerbas venenosas' (González de Pérez, 1987: 357) y en la raíz del verbo |ychuensuca (cho 'bueno'), posiblemente presente en el nombre analizado |l7.

5. Tybacha, tybara | 18 : [t†βaşa], [t†βara] 'viejo', 'capitán':

|«Quando está algún pariente vuestro enfermo ¿mandáis a algún biejo q[ue] masq[ue] haio o tome tabaco para uer si morirá o sanará el enfermo, o mandáis que hagan esto para saber si allareis lo que se os ha perdido?». (González de Pérez, 1987: 350 y 351)

|«¿Aueis tenido rrespecto a buestros casiques y capitanes y a los sacerdotes Y españoles? (González de Pérez, 1987: 356) | 19

El nombre |tybacha, 'anciano', 'viejo' ya mencionado antes, aparece aquí con la marca de masculino cha, elemento que no es obligatorio en la lengua, a menos que se tenga interés en especificar el sexo (Véase Lugo, 1619: 3v), no obstante para 'vieja' existe un término específico: |chutqua, y para humanos tenemos dos verbos también específicos: |itybaransuca | 20 'envejecer el hombre' e |ichutcansuca 'envejecer la mujer' (González de Pérez, 1987: 258).

Puede pensarse que el ser sacerdote conllevara la noción de vejez, y que |tybacha designara los dos refentes, o que un sacerdote o chamán fuera el viejo por excelencia. Esta relación de vejez y autoridad, como sabemos, está presente no sólo en culturas indígenas de Colombia, sino en muchas culturas del mundo, y es perfectamente aceptable que en la muisca haya sido igual -de hecho, ya en el análisis de |suetyba vimos implícita la noción de 'viejo' y sus asociaciones- | 21 .

Simón separa a los dos personajes, reconociendo el desempeño de un mismo oficio:

|«No sólo los jeques, pero aún otros indios viejos ganaban su vida haciendo mil supersticiones en necesidades que pedían...». (Simón, 1953, t. 2: 277)

y en otro apartado señala para el jeque las mismas prácticas que el doctrinero de nuestro texto adjudica al |tyba:

|«... cuando tenían una necesidad [...] la comunicaban con el jeque [...] comunicada, mascaba el jeque tabaco en su casa para que se lo revelase el demonio, o él lo imaginase, ordenaba a los que querían hacer la ofrenda...» (Simón, 1953, t. 2: 251).

Pero algunas fuentes nos inducen a pensar que un cierto especialista religioso llevara el nombre específico de |tyba. Vemos, por ejemplo, que en uno de los documentos transcrito por Eduardo Londoño en su artículo, «Memoria de los ritos y ceremonias de los muiscas en el siglo XVI», se hace una diferenciación entre el |chyquy y el |tyba:

|«... porque estas cosas [una mochila, un calabazo y un palillo] ni las pueden traer ni usar de ellas si no son xeques o tibas, que son los xeques curas y los tibas sacristanes» (Londoño, 1990: 247).

En otro de los documentos que transcribe Londoño en ese mismo artículo, aparece un listado con los nombres de cien «xeques», Y es de especial interés observar que de noventa y uno de ellos, cincuenta y cinco llevan el morfema - |tyba y treinta y seis llevan el morfema - |chyquy. El nueve por ciento restante no presenta estos morfemas. Esta división principal entre chyquys y tybas nos retuerza el planteamiento de la existencia de una categoría de dignatarios religiosos que en lengua muisca se llamaran |tyba.

|Guahaioque, guhaioque: [ﻻuahaioke] 'demonio', 'diablo' (González de Pérez, 1987: 231 y 240); este nuevo nombre para el demonio también lo tomo del diccionario y no de los textos doctrinales.

Es segmentable en |guaha- 'venado' | 22 , y |ioque 'cuero seco o apartado para usar de él' (González de Pérez, 1987: 332 y 223). A pesar de que en el diccionario se encuentra |guahagui, aislamos como raíz de venado el morfema |guaha- con base en la existencia de un sufijo (¿clasificador?) presente en una buena cantidad de nombres de animales en muisca: |cuegui 'tortuga', |chiinegui 'peçe capitancillo pequeño', |iegui 'gusano que se come el maíz', etc.

No parece probable que los doctrineros idearan un término que significara 'cuero de venado' para referirse a un personaje que en español llamaron 'demonio' o 'diablo'. Por lo tanto, tratamos de buscar alguna explicación en el contexto de la cultura aborigen.

Es indudable que el venado tuvo alguna significación espiritual o mitológica entre los muiscas, pues encontramos en un catecismo la pregunta:

«¿Auéis di[c]ho, nosotros, yndios, no iremos a1 çielo porque en muriéndonos nuestras almas también an de morir o se an de ir al páramo y haçerse benados o hosos? (González de Pérez, 1987: 352).

16 Véase Simón, 1953, t. 2: 252 y 319; Londoño, 1990: Tabla 1, entre otros.
17 Véase, Ostler, Nicholas.; «Estudios lingüísticos sobre los textos litúrgicos en idioma muisca», en Amerindia, núm. en donde hace algunas observaciones sobre hiscatoba traducido: como 'hechicería', 'yerba! potentes', 'echar yerbas bebedizos'.
18 La variación del sufijo de masculino -cha - ora se debe según parece a diferencia; dialectales (véase Montes, 1978).
19 Aunque mi propósito no es estudiar las diferentes autoridades civiles de la sociedad muisca, aprovecho la ocasión para referirme a los nombres psihipqua 'caci. que' o 'señor de vasallos' tybachague 'capitán menor', zibyntyba 'capitán' y hile 'señor' (zhue 'mi señor), que, por el momento, nos podrían mostrar cuatro tipos de autoridades diferentes.
20 En el Ms. 2923 itybacansuca.
21 "El epiteto 'viejo anciano' como término de respeto es frecuente entre los kogui; corresponde a la veneración que los indios de la Sierra Nevada profesan por la tradición, la experiencia, el saber y su respeto por la calidad moral de las personas de edad" (Reichel-Dolmatoff, 1991: 148).
22 En algunos diccionarios, 'venado' aparece también como chihica, nombre que designa también 'carne'.

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