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INDICE
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Figura 6. El hocico prominente, la dentadura destacada y
principalmente la hoja nasal triangular característica de los
murciélagos de la Sierra Nevada sugieren a Anne Legast (1987: 86)
que esta pieza Tairona representa un hombremurciélago.
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Siendo los murciélagos animales nocturnos y, por lo general, con
un habitat en cuevas, parece aceptable encontrar una relación con
los sacerdotes muiscas, puesto que algunos vivían en cuevas, sólo
salían de noche, o hacían sus ofrendas y labores durante la
noche
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. Podría
suceder entonces, -nos advertiría Saussure- que el término muisca
hubiera sido acuñado por los españoles para designar de alguna
manera a estos personajes.
Pero no es extraño que algunas culturas indígenas de Colombia
asocien el murciélago con personajes mitológicos. Ann Legast en su
obra
|El animal en el mundo mítico tairona destaca el gran
número de figuras arqueológicas taironas que representan
murciélagos y cuerpos humanos con rostros de murciélago; los
encuentra en colgantes y pectorales de oro como también en piezas
de cerámica, identificando incluso el orden y la familia de estos
animales que, según nos dice, son clasificados por los koguis
dentro del grupo de aves nocturnas (Legast, 1987: 36 y 85
sgts.).
En esta obra encontramos, además, algunos apartes de mitos
recopilados por Reichel-Dolmatoff, en donde se muestra al
murciélago como personaje plenamente incorporado al mundo mítico
tairona. De las características expuestas tanto para las piezas
arqueológicas como para el personaje mitológico, es interesante
observar que las figuras de hombre-murciélago taironas ostentan
orejeras y narigueras y en general adornos que en la cultura muisca
eran privilegio de principales, caciques y sacerdotes:
|«Estaban limitadas las pinturas, galas, joyas y en sus
vestidos y adornos a la gente común, y concedido el privilegio a
los Bsaques y a los demás caciques y otros principales licencia
para poder traer las narices y orejas horadadas y ponerse en ellas
y en el cuello las joyas de oro que quisiesen, como también estaba
concedido a los jeques» (Simón, 1953, t. 2: 262 y 263).
De igual manera, es interesante destacar que según Legast, un
Mama kogui reconoció en una figura de las llamadas
hombre-murciélago a «un dios bailando, cuya cabeza está cubierta
por una máscara» (Legast, 1987:96).
También debemos de tener en cuenta que la Hermana María Elena
Márquez, en su obra
|Los tunebo, menciona la existencia de un
lugar mitológico hecho por Sira, a donde van ciertas almas, cuyo
comportamiento relacionamos con algunos hábitos de los
murciélagos:
|«Esta casa es grande y como con cuevas de roca; los que van
allá trabajan, siembran yuca, ñame, etc.; el trabajo lo hacen de
noche y en el dia duermen colgados de las paredes de la roca;
cocinan y botan lo que cocinan, únicamente se comen el humo».
(Márquez, 1979: 182).
Finalmente, en la figura 207 de
|Orfebreria y chamanismo
de Reichel-Dolmatoff, se ve una pieza (M. O. N° 353) cuya
procedencia desafortunadamente no se dice, y que bien podría estar
representando un murciélago. El mismo autor dice de ella que el
cuerpo alado parece ser de un murciélago, animal que también asocia
con el mundo chamánico y que hace aparecer al chamán como un
personaje de las tinieblas. También en la contraportada se ve una
figura sin procedencia, que por la posición nos recuerda la
posición de descanso del murciélago.
4.
|Ahizcague zachoa:
[ahitşkaﻻ†tşaşoa], 'hechicero':
«¿Hablaste a algún hechicero pidiéndole te diese algo p[ar]a q[u]e
te quisiesen las mugeres?» (Ms. 2922, sexto mandamiento, s. p.). La
segmentación de la primera parte:
|a- tercera persona
singular,
|hizca- 'medicina', raíz de 'curar',
|gue-
'que es', nos permite entender el nombre como 'el que cura'. Pero
la segunda parte, que no es muy clara para mí, podría ser el
participio pasado del verbo
|ychuensuca 'bueno estar de
enfermedad', es decir, 'sanado' o en nuestro español colombiano,
'alentado'. Su significado, por lo tanto, es algo tentativo
(`curador *sanado'?).
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Figura 7. El vuelo chamánico de Reichel-Dolmatoff en estilo
indeterminado. MO 353, procedente de Támesis, Antioquia. 3.0 x 3.6
cm. Fotografía de Jorge Mario Múnera.
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En el octavo mandamiento del mismo manuscrito 2922 aparece de
nuevo: «¿Sabes que alguno sea hechicero?», pero esta vez hechicero
tiene el equivalente, m
|uysca sachua 'hombre *sanado',
significado que no parece muy convincente, pues sería más lógico
'hombre sanador'. Aunque no posea los conocimientos suficientes
para aclarar este análisis, pienso que para nuestro objetivo quizás
sea suficiente encontrar que los doctrineros usaron un nombre
específico para esa función de sanador y no lo designaron con el
genérico
|chyquy que usaron indistintamente los
cronistas.
Es bastante frecuente encontrar que los sacerdotes muiscas
ejercían también la función de curar. Hablando del grave estado de
salud de Nemequene a causa de las heridas causadas por un dardo,
Simón relata:
|«... acudieron los jeques que también se preciaban de médicos
y de que anduviesen juntos los dos oficios, porque conocían más
yerbas buenas para las heridas de que hay hartas en esta tierra, y
para otras enfermedades a que también acudían usando de mil
ridículas ceremonias...» (Simón, 1953, t. 2: 318).
Aunque no encontré un nombre que justifique mi apreciación, es
posible que se conocieran dos tipos de sanadores y que el
|ahizcague
|zachoa ejerciera poderes curativos o más
bien benéficos, mientras que otro especialista conociera de yerbas
para desempeños negativos. Me baso en el término
|hizcatoba
que se usa con frecuencia con el equivalente de 'yerbas venenosas'
(González de Pérez, 1987: 357) y en la raíz del verbo
|ychuensuca (cho 'bueno'), posiblemente presente en el nombre
analizado
|l7.
5. Tybacha, tybara
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: [t†βaşa],
[t†βara] 'viejo', 'capitán':
|«Quando está algún pariente vuestro enfermo ¿mandáis a algún
biejo q[ue] masq[ue] haio o tome tabaco para uer si morirá o sanará
el enfermo, o mandáis que hagan esto para saber si allareis lo que
se os ha perdido?». (González de Pérez, 1987: 350 y 351)
|«¿Aueis tenido rrespecto a buestros casiques y capitanes y a
los sacerdotes Y españoles? (González de Pérez, 1987:
356)
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El nombre
|tybacha, 'anciano', 'viejo' ya mencionado
antes, aparece aquí con la marca de masculino cha, elemento que no
es obligatorio en la lengua, a menos que se tenga interés en
especificar el sexo (Véase Lugo, 1619: 3v), no obstante para
'vieja' existe un término específico:
|chutqua, y para
humanos tenemos dos verbos también específicos:
|itybaransuca
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'envejecer el hombre' e
|ichutcansuca
'envejecer la mujer' (González de Pérez, 1987: 258).
Puede pensarse que el ser sacerdote conllevara la noción de
vejez, y que
|tybacha designara los dos refentes, o que un
sacerdote o chamán fuera el viejo por excelencia. Esta relación de
vejez y autoridad, como sabemos, está presente no sólo en culturas
indígenas de Colombia, sino en muchas culturas del mundo, y es
perfectamente aceptable que en la muisca haya sido igual -de hecho,
ya en el análisis de
|suetyba vimos implícita la noción de
'viejo' y sus asociaciones-
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.
Simón separa a los dos personajes, reconociendo el desempeño de
un mismo oficio:
|«No sólo los jeques, pero aún otros indios viejos ganaban su
vida haciendo mil supersticiones en necesidades que pedían...».
(Simón, 1953, t. 2: 277)
y en otro apartado señala para el jeque las mismas prácticas que
el doctrinero de nuestro texto adjudica al
|tyba:
|«... cuando tenían una necesidad [...] la comunicaban con el
jeque [...] comunicada, mascaba el jeque tabaco en su casa para que
se lo revelase el demonio, o él lo imaginase, ordenaba a los que
querían hacer la ofrenda...» (Simón, 1953, t. 2: 251).
Pero algunas fuentes nos inducen a pensar que un cierto
especialista religioso llevara el nombre específico de
|tyba.
Vemos, por ejemplo, que en uno de los documentos transcrito por
Eduardo Londoño en su artículo, «Memoria de los ritos y ceremonias
de los muiscas en el siglo XVI», se hace una diferenciación entre
el
|chyquy y el
|tyba:
|«... porque estas cosas [una mochila, un calabazo y un
palillo] ni las pueden traer ni usar de ellas si no son xeques o
tibas, que son los xeques curas y los tibas sacristanes»
(Londoño, 1990: 247).
En otro de los documentos que transcribe Londoño en ese mismo
artículo, aparece un listado con los nombres de cien «xeques», Y es
de especial interés observar que de noventa y uno de ellos,
cincuenta y cinco llevan el morfema -
|tyba y treinta y seis
llevan el morfema -
|chyquy. El nueve por ciento restante no
presenta estos morfemas. Esta división principal entre chyquys y
tybas nos retuerza el planteamiento de la existencia de una
categoría de dignatarios religiosos que en lengua muisca se
llamaran
|tyba.
|Guahaioque, guhaioque: [ﻻuahaioke] 'demonio',
'diablo' (González de Pérez, 1987: 231 y 240); este nuevo nombre
para el demonio también lo tomo del diccionario y no de los textos
doctrinales.
Es segmentable en
|guaha- 'venado'
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, y
|ioque 'cuero seco o
apartado para usar de él' (González de Pérez, 1987: 332 y 223). A
pesar de que en el diccionario se encuentra
|guahagui,
aislamos como raíz de venado el morfema
|guaha- con base en
la existencia de un sufijo (¿clasificador?) presente en una buena
cantidad de nombres de animales en muisca:
|cuegui 'tortuga',
|chiinegui 'peçe capitancillo pequeño',
|iegui 'gusano
que se come el maíz', etc.
No parece probable que los doctrineros idearan un término que
significara 'cuero de venado' para referirse a un personaje que en
español llamaron 'demonio' o 'diablo'. Por lo tanto, tratamos de
buscar alguna explicación en el contexto de la cultura
aborigen.
Es indudable que el venado tuvo alguna significación espiritual
o mitológica entre los muiscas, pues encontramos en un catecismo la
pregunta:
«¿Auéis di[c]ho, nosotros, yndios, no iremos a1 çielo porque en
muriéndonos nuestras almas también an de morir o se an de ir al
páramo y haçerse benados o hosos? (González de Pérez, 1987:
352).
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16
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Véase Simón, 1953, t. 2: 252 y 319; Londoño, 1990: Tabla 1,
entre otros.
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Véase, Ostler, Nicholas.; «Estudios
lingüísticos sobre los textos litúrgicos en idioma muisca», en
Amerindia, núm. en donde hace algunas observaciones sobre hiscatoba
traducido: como 'hechicería', 'yerba! potentes', 'echar yerbas
bebedizos'.
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La variación del sufijo de masculino -cha - ora se debe según
parece a diferencia; dialectales (véase Montes, 1978).
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Aunque mi propósito no es estudiar las diferentes autoridades
civiles de la sociedad muisca, aprovecho la ocasión para referirme
a los nombres psihipqua 'caci. que' o 'señor de vasallos'
tybachague 'capitán menor', zibyntyba 'capitán' y hile 'señor'
(zhue 'mi señor), que, por el momento, nos podrían mostrar cuatro
tipos de autoridades diferentes.
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En el Ms. 2923 itybacansuca.
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"El epiteto 'viejo anciano' como término de respeto es
frecuente entre los kogui; corresponde a la veneración que los
indios de la Sierra Nevada profesan por la tradición, la
experiencia, el saber y su respeto por la calidad moral de las
personas de edad" (Reichel-Dolmatoff, 1991: 148).
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En algunos diccionarios, 'venado' aparece también como chihica,
nombre que designa también 'carne'.
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