Ficha bibliográfica
Titulo:
Linajes y circuitos de matrimonio en tres grupos Chibcha: U´wa, Kogui y Muisca
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Eduardo Londoño




INDICE




Linajes y circuitos de matrimonio en tres grupos chibcha: u’wa, kogui y muisca | 1

EDUARDO LONDOÑO L.
MUSEO DEL ORO

Pectoral alado con múltiples cabezas. Tairona. MO 12.943 Foto Rudolf. 

|Abstract: Ethnohistoric research on the Muisca people that inhahited the Colombian central plateaus can benefit from the ethnographic comparison with two other Chibcha speaking groups: U’wa ( |Tunebo) and Kogi ( |Kaggaba). Two models of the filiation and marriage rules of these groups are derived from ethnographic sources, showing moieties, marriage alliances and Dravidian kinship terminology. It is suggested that read ing anew the Spanish chronicles and documents, with these models in mind, should change the simple matrilineal way in which the Muisca are currently seen.

La investigación etnohistórica sobre la organización social de los muiscas de los altiplanos centrales colombianos cobró nueva vida cuando en 1964 Sylvia M. Broadbent llamó la atención sobre la riqueza antropológica del material conservado en los archivos coloniales. Pleitos criminales, conflictos por tierras y «visitas» de la administración española contienen valiosa información sobre esta sociedad de lengua chibcha que con sus tributos aseguró buena parte del éxito y la permanencia de la empresa colonial en el actual territorio de Colombia. Sobre todo, nos introducen al estudio del nivel local, despreciado casi siempre por cronistas que por la escogencia misma de su género literario debían tratar sobre grandes caciques, brillantes batallas y curiosidades sin par (Londoño, 1994).

Sin embargo, los documentos de archivo tampoco nos proporcionan una versión directa y coherente sobre lo que esta sociedad devino bajo la colonia, ni menos aún sobre lo que pudo ser al momento de la conquista. En su ambigua información es posible pescar, como en río revuelto, «pruebas» de cualquier definición: patri/matrifiliación, endo/exogamia, uxori/ virilocalidad, etc.

No es de esperar que la coherencia provenga de las fuentes mismas sino de las ciencias sociales que las estudian, y en este caso, de la teoría y la experiencia acumuladas por la antropología (Colmenares, 1987). Cada nueva corriente antropológica se ha acercado a los muiscas aportando los elementos que sus herramientas teóricas le permiten descubrir. Así, era común decir a mediados de siglo, por ejemplo, que los cargos políticos se heredaban por línea femenina, en tanto que la tierra y los bienes personales seguían la línea masculina (citado por Villamarín y Villamarín, /1975/: 91); luego los muiscas han sido matrilineales, vistos desde un enfoque de filiación. Los análisis recientes de la base de la estructura social señalan la existencia de una unidad por encima de la familia, la uta (Villamarín y Villamarín, /1975/). Estos serían grupos corporados de parentesco matrihneal con propiedad comunal sobre un territorio, que se agrupaban para formar capitanías mayores o sybyn, varias de las cuales se reunían a su vez bajo el mando de un cacique (Londoño, 1985). La forma como las utas, capitanías y cacicazgos se articulaban entre sí está todavía por estudiar.

Este artículo se propone recoger entre los vecinos sobrevivientes de los muiscas una experiencia y un material comparativo que pudiera resultar útil para la investigación etnohistórica. Examinaremos las agrupaciones locales de dos importantes grupos chibcha del territorio colombiano: los U’wa o Tunebos de la Sierra Nevada del Cocuy, vistos a través de los trabajos de Ann Osborn, y los Kogui (Kággaba) de la Sierra Nevada de Santa Marta, según los documentó Gerardo Rcichel-Dolmatoff. No propondremos una simple lectura, sino una interpretación a partir de los informes de estos dos grandes etnógrafos. La limitación voluntaria de la bibliografía busca garantizar un mayor grado de coherencia, pues otras etnografías de las mismas etnias por distintos autores son contradictorias y difíciles de combinar para quien no tiene una experiencia etnográfica directa de estos grupos.

Dos observaciones preliminares  

Una propuesta de explicación de la organización social muisca probable mente no pueda copiarse de la situación más o menos actual de grupos contemporáneos. No sólo debió haber marcadas diferencias prehispánicas, sino que los indígenas de hoy son distintos de quienes vivieron el primer contacto | 2

Tanto los U’wa como los Kogi optaron por refugiarse en regiones apartadas para evitar el contacto con la sociedad mayor que los haría cambiar y probablemente desaparecer. Sin embargo, para aislarse en sus refugios también modificaron sus instituciones antiguas. Hoy, ante una nueva arremetida de la colonización, esos reductos se vuelven accesibles y permeables a influencias que descomponen sus sistemas cerrados. Unos y otros han perdido tierras indispensables en su ciclo estacional de tras lados verticales; comunidades enteras se han aculturado, integrándose como campesinos pobres a la sociedad nacional, lo que significa la ruptura de circuitos matrimoniales, el desequilibrio del tejido ceremonial y el abandono del «saber» que constituía el fin primordial de la existencia —al menos para los hombres— en ambas culturas. Por falta de mujeres en el grupo que les corresponde, muchos hombres Kogi han contraído matrimonios «incorrectos» que los llenan de angustia y culpabilidad. Todo ello obliga a hacer nuevas modificaciones para adaptar la sociedad y mantener cerrados a los grupos más tradicionales, los cuales optan por endogamias cada vez más restringidas. Al tiempo que unos grupos se extinguen, otras relaciones se reacomodan y distintos simbolismos se reinterpretan.

Los datos que nos provee la obra de Ann Osborn —segundo comentario— parecen particularmente movedizos y abiertos a opiniones divergentes, a constantes reacomodaciones. Aquí no se trata sólo de una sociedad sujeta al avance de la aculturación; esta es una estructura social vista desde la mitología, desde el complejo relativismo que proporciona la mirada del chamán, quien a la vez que canta antiguos mitos memorizados en verso, construye nuevas interpretaciones. Muchos de los aportes de informantes no corresponden, por tanto, a una sincronía estática, sino que son elementos parciales de las distintas etapas de un modelo en transformación. Nos será más fácil entrar en materia si observamos previamente que ciertos principios del pensamiento U’wa —diferentes de nuestra mentalidad occidental— gobiernan estas numerosas transformaciones.

Como se verá, las clasificaciones U’wa se basan en oposiciones complementarias que pueden ser a la vez, según el aspecto que en el momento de enunciarlas se destaque, binarias, tripartitas o cuadripartitas. Esta álgebra donde 2 es fácilmente igual a 3 (haciendo 1 + (1+1)), 3 se asemeja a 4 (1 + (1+1) + 1) y 4 es otra forma de 2 (y 8 de 16), está presente por ejemplo en la concepción del universo como esferas de colores (Osborn, 1995: 73ss): al principio, el mundo del medio se componía de un arriba (blanco) y un abajo (rojo); cuando sobrevino el movimiento estos mundos separados se mezclaron y surgió el mundo del medio, compuesto de azul y amarillo.«Azul tiene una proporción mayor de Rojo, mientras que Amarillo la tiene de Blanco» | 3 Dentro de una lógica aplicable a muchos campos, los opuestos absolutos son peligrosos puesto que son del dominio de los inmortales, anteriores a la vida y a la creación; de ahí la importancia del tercer elemento, mezclado y dual (1 + (1 + 11 + 1), que intermedia y separa.  

|[...]El papel principal de chamán es la interpretación del mundo, y el mundo alrededor de ellos no es estático[...] El mito en sí, en su esencia, no cambia. Son las interpretaciones del mito las que varían según influencias externas. (Osborn, 1985: 442).

1 Una versión inicial de este trabajo fue presentada en el simposio «Los Chibchas  en América » del II Congreso Mundial de Arqueología (Barquisimeto, Venezuela, 1990).
2 Por cierto, los muiscas que aparecen en archivos coloniales también estaban sujetos a una rápida aculturación y desestructuración de sus sistemas sociales.
3 ver Casilimas y López, 1987: 148.

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