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INDICE
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Los dendrogramas obtenidos con 15 tribus Chibcha (Figura 2)
muestran 2 grupos más relacionados, formados el primero por las
tribus Bokota, Boruca, Guaymi, Misquito y Rama y el segundo por los
pares Cabécar-Bribri y Téribe-Tunebo. En ambos dendrogramas,
aparecen los Sumo, Ica y Guatuso como las tribus más aisladas del
resto. Los grupos discrepantes son los Barí y los Yanomami, que en
el dendrograma Euclideano forman un par que se une tardíamente a
los otros grupos, mientras en el dendrograma de Nei, los Yanomami
forman un par íntimamente relacionado a los Bokota, y los Barí se
mantienen aislados de los demás, con los Guatuso. Las relaciones
entre las siete tribus de lengua Paeza (Figura 3) son bastante
similares en los 2 dendrogramas, reflejándose la existencia de dos
grupos de tribus relaciona das entre sí, uno que incluye a los
Cayapa, Colorado, Noanama y Paez; y otro con el par
Atacameño-Itonama. Los Warao aparecen como los m aislados del resto
en ambos casos.
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|Figura 3. Dendograma obtenidos con distancias genéticas
según Nei arriba y euclidiana abajo, con 7 tribus de lengua
Paeza.
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Estos resultados reflejan algunas relaciones de semejanza ya
reporta das para grupos muy cercanos cultural y geográficamente
(Barrantes et al. 1982, Barrantes, 1990) como es el par
Bokota-Boruca. Es interesante encontrar la relación
Yanomami-Bokota, conociendo que los Bokota constituyen un sub-grupo
de los Guaymi (Guaymi del Este, Barrantes et al., 1982), y que una
relación genética muy estrecha ha sido reportada entre los
Yanomami/Guaymi y posteriormente rechazada por el grupo de la
Universidad de Michigan, ya que hemos usado las frecuencias
reportadas por este grupo de investigadores (Fitch y Neel, 1969;
Spielman et al., 1979). Nuestro análisis confirma igualmente que
entre las tribus de Centro-América, la tribu Guatuso es la más
aislada genéticamente del resto (Barrantes, 1990). La divergencia
de los Ica tiene una posible explicación en la frecuencia del gen
Diego, mientras que la de los Sumo se debería a su diferencia del
resto en el sistema MNS (Barrantes et al., 1982). Nuestro análisis,
sin embargo, revela una relación genética cercana entre tribus
geográficamente distantes como los tríos Bri bri-Cayapa-Tunebo,
(Euclideana y Nei), Kuna-Itonama-Misquito (Nei), o los pares
Yanomami-Barí (Euclideana), Barí-Páez (Nei), y Noa nama-Rama (Nei),
no reportadas previamente.
Los promedios de las distancias genéticas Euclideanas fluctuaron
entre 0.467 y 0.690, y las obtenidas según Nei entre 0.058 y 0.175,
al analizar 8, 10 y 22 tribus Chibcha-Paeza en conjunto (Tablas 2 y
5). Tanto las distancias Euclideanas como las obtenidas según Nei
tienden a aumentar a medida que aumenta el número de tribus,
reflejando un aumento en la variabilidad genética estudiada.
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|Tabla 5. Distancias genéticas promedio entre tribus de
afiliación lingüística Chibcha-Paeza.*
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Los promedios de distancias Euclideanas obtenidos son valores
muy parecidos a los reportados por Salzano y Cal (1988) para seis
tribus Chibcha (0.4038), dos tribus Lengua (0.4350), dos tribus
Pano (0.42911 y siete tribus Arawaco (0.3 748). La distancia
promedio más elevada obtenida en nuestro análisis con 14 variantes,
es aun inferior a la reportada por los mismos autores entre seis
tribus de lengua Tupi. Sin embargo, distancias menores han sido
encontradas entre tribus de afiliación lingüística Ge, Mataco y
Quechua.
El análisis de las tribus agrupadas separadamente en Chibchas y
Paezas (Grupos 4y 5 de la Tabla 5) pudo hacerse sólo con cinco
sistemas y catorce variantes genéticas, debido a la limitación de
estudios de marcadores genéticos comunes reportados en la
literatura; los promedios de las distancias obtenidas, sin embargo,
difieren marcadamente, mostrando distancias inferiores a las
obtenidas con igual número de sistemas genéticos y las veintidós
tribus, usando ambas medidas de distancia. Esto, junto a lo
discutido anteriormente, refleja la influencia de las semejanzas y
diferencias culturales que han permitido separar a estas tribus en
dos grupos (Chibcha o Paeza).
Conclusiones
Los promedios de distancias genéticas obtenidas entre veintidós
tribus de afiliación lingüística Chibcha-Paeza (según Greenberg,
1987), usando catorce variantes de cinco sistemas genéticos,
muestran valores superiores cuando las tribus se analizan como un
sólo grupo (0.690 de distancia Euclídea y 0.175 según Nei)
comparado a cuando se agrupan separadamente en grupos de afiliación
Chibcha (0.421 y 0.083) o de afiliación Paeza (0.395 y 0.072)
respectivamente.
A pesar del avance en la metodología para analizar relaciones
entre diferentes poblaciones basadas en la información sobre
frecuencias de marcadores genéticos, es indudable que los
resultados obtenidos deben ser vistos con gran precaución;
necesitan ser evaluados considerando las limitaciones impuestas por
la cantidad y la calidad de los datos existentes en la literatura
(posibles errores en la selección y en el tamaño de las muestras de
cada tribu, en la reproducibilidad de los datos y en los sistemas
usados). Es indispensable considerar la estructura de las tribus
indígenas, su aislamiento y las fluctuaciones de frecuencias
observadas en diferentes poblados de una misma tribu.
La posibilidad de usar novedosas técnicas moleculares aplicables
al estudio de poblaciones humanas, abre un campo muy fértil y de
múchas expectativas.
La información genética obtenida necesita en todo caso ser
compara da con información antropométrica, cultural, histórica, y
lingüística en cada tribu, para alcanzar una interpretación
adecuada de la misma.
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