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INDICE
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Reseñas
Las cuatro
estaciones
Mitología y estructura social entre
los u'wa
ANN OSBORN
MUSEO DEL ORO, BANCO DE LA
REPÚBLICA.
BOGOTÁ,1995
Luego de trece años de escrita, aparece la edición castellana de
la tesis doctoral de Ann Osborn, el texto más importante que se ha
escrito sobre los u'wa de la Sierra Nevada del Cocuy.
LAS CUATRO ESTACIONES
Mitología y estructura social entre los U'wa
Aunque su objetivo apunta a mostramos la relación entre
mitología y estructura social, la autora despliega ante nuestros
ojos una amplia panorámica de la vida u'wa en su conjunto, con un
enfoque de integralidad, bajo el cual los distintos aspectos de la
cultura se entretejen y ordenan sobre la base de dos ejes
fundamentales: el territorio, que no es solamente el de los u'wa
sobre la tierra, sino que abarca también el universo, con inclusión
de los caminos por donde se mueven los astros que ella denomina
"deidades», y, en segundo término, la cosmología, que no
es sólo una visión del mundo, sino también la vida material y
cotidiana de la gente.
A mi entender, lo más importante de esta obra no se encuentra en
el amplio conocimiento que la autora posee sobre la vida del pueblo
u'wa, y que nos transmite con fuerza, sino en que rompe con ella
una serie de conceptos que se han hecho lugares comunes en la
antropología y que. se han tornado casi inamovibles, tales los de
mito, rito y sacralidad, entre otros.
Así ocurre cuando encuentra entre los u'wa una unión indisoluble
entre las actividades cotidianas, por un lado, y mitos y rituales,
por el otro, y nos expresa su convicción de que "la
mitología y el ritual son parte de la vida cotidiana y que, por
tanto, es un error separar lo uno de lo otro». De donde concluye:
"Pongo en duda la demarcación drástica y formal entre
actividades sagradas y seculares, pues en esta sociedad todo tiene
un valor o connotación religiosa», es decir, que todo lo que es
secular tienen como parte suya una forma de conciencia social, de
pensamiento,
En su exégesis de las prácticas de los u'wa en relación con la
producción agrícola, considera que "al tener en cuenta el
punto de vista deja gente, es posible advertir que la práctica de
la agricultura vertical resulta tener más bien una base
cosmológica» y que el mito no es algo separado de su cotidianidad,
sino que lo viven. Es decir, constata que la vida material y el
pensamiento no están separados entre sí ni constituyen aspectos
autónomos de la cultura. Aunque una visión sin mayor profundidad
histórica le hace difícil captar el proceso de retroalimentación
entre lo material y la conciencia, y no logra percibir en el
proceso de apropiación territorial la base para la aparición de las
formas de pensamiento que, luego, van a guiar el quehacer u'wa de
hoy.
Así mismo, es notable la manera como muestra la unidad que
existe entre los u'wa y la naturaleza, de la cual constituyen una
parte, no siempre bien diferenciada; por ejemplo, cuando analiza de
qué manera su movilidad territorial es la contrapartida de los
movimientos solares, de las estaciones de lluvia y sequía, de la
pulsación migratoria de las aves, etc.; de donde se infiere que la
sucesión temporal no se vive como una categoría aparte, sino que
resulta de la dinámica con que los distintos agentes se mueven por
el territorio, por el espacio. Podríamos decir, entonces, que el
tiempo es espacio recorrido, que la historia está en el territorio.
De ahí que, a través de la celebración de los mitos cantados, los
u'wa cumplan y retuercen el papel que les corresponde desempeñar en
los procesos de conservación y reproducción del universo.
Ann Osbom nos muestra con claridad cómo los llamados rituales
son en realidad fuerzas productivas, -como ya lo había entrevisto
Malinowski en las islas Trobriand y, por supuesto,lo había
establecido Marx en sus planteamientos sobre la magia-, actividades
necesarias no sólo para garantizar la producción de los bienes
necesarios para la existencia, sino también para la conservación
del universo, es decir, trabajo, trabajo en toda su plenitud. Por
eso nos dice que «la mitología es tan esencial para la
supervivencia como lo es, por ejemplo, la agricultura, y que, por
tanto, se la debe considerar como condición necesaria para la
existencia física y cultural". Para concluir: «Muchas de
las actividades que se llevan a cabo simultáneamente con la
celebración de los mitos cantados, como son las labores agrícolas y
otras prácticas vinculadas al ciclo vital y a la subsistencia
estaciona!: la preparación de la nuez kara, la construcción de
casas, los ritos de iniciación, etc., pueden ser consideradas como
parte de la celebración del mito mismo", aunque quizás
sería más adecua. do decir que la celebración del mito hace parte
inseparable de tales actividades.
De ahí que no resulte extraño que la autora recalque la alta
condición intelectual y de conocimiento de esta «sociedad
acostumbrada al estudio, cuyos chamanes eran verdaderos maestros,,;
en la cual, las actividades de la producción material y la
producción intelectual, de la apropiación del mundo a través del
trabajo y su apropiación por medio del pensamiento, no se han
separado todavía.
Este texto, justo homenaje al trabajo de Ann Osborn con los u'wa
durante años, debe constituirse, entonces, en un fundamento de re.
flexión que permita abandonar tantos caminos trillados, muchos de
ellos sin salida, en el hacer etnográfico colombiano.
Luis Guillermo Vasco Uribe
Profesor Titular
Departamento de Antropología
Universidad Nacional de Colombia
Por el camino de la anaconda
remedio
FRANÇOIS CORREA
UNIVERSIDAD NACIONAL Y COLCIENCIAS.
BOGOTÁ, 1996,
El tejido de las relaciones, sociales entre parientes y entre
grupos ètnicos nativos del Vaupès es -grosso modo- el tópico
fundamental de esta obra del antropologo François Correa.
El autor introduce su trabajo con una reseña histórica sobre la
región, haciendo menciones concretas sobre la aldea Acaricuara,
visitada por él. Se destacan los apostamientos militares y las
misiones. De éstas se enfatiza la dependencia que crearon sobre la
población indígena y el degradamiento que tal situación supuso con
la alteración, muchas veces forzosa, de formas tradicionales de
intercambio y el desarrollo de la vida cotidiana. El proceso de
dominio se afianzó ala sombra favorecedora de los poblados
dispersos de indígenas, que por su mismo asentamiento facilitaban
el acceso a recursos diversos durante siglos de dependencia.
Luego de ese preámbulo se entra en materia. Esta básicamente se
refiere al sistema de parentesco taiwano, el cual en su
terminología es dravídico, caracterizado por clasificaciones
generacionales, distinción por sexo y diferenciación por edad. En
cuanto al matrimonio, las normas ideales prescriben el intercambio
directo de hermanas y la unión entre primos cruzados. En la segunda
generación ascendente y en la segunda descendente el principio
generacional se extrema, porque se clasifican los parientes bajo el
mismo término sin importar que sean patri o matrilaterales,
consanguíneos o aliados terminológicos. La única distinción es de
orden genérico.
De otro lado, el sistema destaca la importancia del mayorazgo en
la organización y dinámica de las relaciones sociales. Según tal
principio, se diferencian jerárquicamente los hijos mayores de los
siguientes yeso se proyecta en las asignaciones de poder y
señalamientos en el traspaso de la propiedad. En otras palabras, el
orden de nacimientos marca los status y sus manifestaciones tanto
entre consanguíneos como en las negociaciones con los afines.
La Anaconda remedio, ancentro de los Taiwano, se considera
creada en pensamiento, a la manera de actuar de los chamanes. Ella,
a más de ser figura ancestral, aparece como héroe cultural: entrega
cultivos originales, emblemas e instrumentos rituales propios de
cada grupo. Ella establece las diferencias y al tiempo la necesidad
de la complementación entre esas unidades exogámicas con lengua
propia. La Anaconda Remedio para los taiwano explica a través de
los textos míticos, la composición étnica del Vaupés y las
relaciones entre los diversos grupos. En su periplo épico, la
anaconda recorre el río de este a oeste, tal como es el camino
solar. El punto de partida es privilegiado: en el oriente residen
los primeros pobladores, de jerarquía mayor. Occidente queda
relegado a una posición subalterna. Tal diferenciación espacial se
puede relacionar analógicamente con el sistema de mayorazgo. Si el
sitio de iniciación del viaje de la anaconda se valora mucho, es
precisamente por ser el más antiguo, así como sucede internamente
en cada generación o en el cotejo relativo entre generaciones.
Vistos así, los grupos máximos de descendencia conforman verdaderos
clanes cónicos que además adquieren una trascendencia temporal más
allá de los ancestros particulares de cada uno. Su razón de ser se
remonta y explica a partir de la anaconda y su desplazamiento
vital.
La alianza cobra gran importancia en el libro al ser tratada
tanto en los aspectos armónicos y gratifican te s como en los
conflictivos que supone. Yeso es mérito de la obra. Aparecen aquí
la reciprocidad como fundamento de la afinidad y la alianza, el
matrimonio con un tercer grupo, alternativo (parte de los Barasana,
afines tradicionales), como medio para ampliar satisfactoriamente
las redes de intercambio con la categoría de «otra gente». Pero
también Correa muestra claramente los esfuerzos de los Taiwano y
otras fratrías para evitar la entrega de hermanas, tal como ordena
la norma, o la «tristeza» de las unidades de descendencia para
desprenderse de sus mujeres.
Por eso afirmamos aquí que Correa presenta la alianza como un
sistema real, no rígido, sometido a matices, excepciones y
contradicciones, que aunque él las categoriza con el sugestivo
término de actualizaciones, no son más sino eso; evidencias de
conflicto en el mantenimiento de los ideales. Las causas son
aparentemente demográficas al decir del autor pero valdría la pena
explorar otros motivos como la presencia del «blanco» o las
experiencias por el reclamo de los derechos complementarios de los
grupos matrilineales entre sociedades patrilineales. Se dan
múltiples oportunidades de actuar, reactuar y hasta rectificar:
levirato, sororato, poliandria adélfica seriada, poliginia,
etc.
Como recurso adaptivo, por ejemplo, el término para primos
cruzados se puede extender a consanguíneos clasificados y con esta
operación reclasificatoria se amplían automáticamente las
probabilidades de moverse dentro de cierto margen asimilable a lo
normal.
Así mismo, el intercambio directo o el extendido, se pueden
definir a la siguiente generación pero si se dilata mucho lleva a
reclamos y ulteriormente a conflictos mayores, dadas las urgencias
de reciprocidad.
De todos modos el equilibrio del sistema se sostiene. La
simetría de la alianza contrasta en cierta medida con la asimetría
de las relaciones entre consanguíneos donde prima la diferencia
instaurada por el mayorazgo y la edad relativa. Por otro lado, la
reciprocidad supone opuestos complementarios a través de las
distintas clases de parientes, dadas por el autor, quien además
agrega que esa condición se deriva de la oposición genérica.
Las relaciones sociales finalmente van a ser trasladadas al
escenario de la maloca donde los consanguíneos se piensan como
permanentes mientras los afines se conciben como pasajeros. La
maloca es estudiada por Correa integralmente: su construcción, el
aprendizaje de la misma, sus espacios internos y las connotaciones
ideológicas respectivas, así como centro de actividades diferentes
según los géneros. También la maloca es vista como lugar
eminentemente ritual y a la vez resultado de las vivencias
históricas relatadas en los mitos.
Es reconfortante ver que aunque los estudios de parentesco ya no
son populares en h antropología colombiana, a pesar de su innegable
utilidad, aparece esta obra que hace pensar en la tradición
británica al respecto, concebida con gran seriedad, sin abandonar
para el especialista lector el bagaje lingüístico muy necesario
para comprender el universo de las relaciones sociales en una
sociedad de tierras bajas suramericanas.
Jorge Morales Gómez
Universidad de los Andes
Srekollmisak:
el Señor Aguacero
LUIS GUILLERMO VASCO URIBE, ABELINO
DAGUA HURTADO y MISAELARANDA.
INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA,
BOGOTÁ,1994.
El aguacero de abajo, de lo caliente, se enfrenta en peleas con
el del páramo, de lo frío, de lo alto; al encontrarse se levanta
una gran nube y se forman los torbellinos. Cada uno sale de su
territorio propio y se mueve hacia el del otro y por eso
sobrevienen los conflictos. Este tema aparece como central en esta
cartilla diseñada por el Comité de Historia del Pueblo Guambiano
contando con la colaboración del antropólogo Luis Guillermo
Vasco.
Y es central porque precisamente la conciencia de territorio
propio, de territorio invadido y la necesidad urgente de recuperado
son prioritarias para este grupo étnico de los Guambiano. Así como
ellos reclaman sus dominios sobre la tierra, los aguaceros también
lo hacen en otras esferas territoriales.
Recobrar estas tradiciones orales, pues, se convierte en mi
deber; es casi una obligación para sobrevivir ante un territorio
exiguo, a pesar de las reiteradas restituciones logradas ante todo
por iniciativa de los mismos Guambiano, ya sea por invasiones
directas primero ; y luego presentando demandas ante INCORA. El
ecosistema se ha debilitado y así lo reconocen los miembros de esta
etnia indígena. Y qué mejor que evocar las razones ancestrales para
comprender tal debilitamiento y el consecuente remedio.
Como documento etnográfico, la cartilla contribuye al
conocimiento de algunas categorías y sus atributos respectivos. Es
el cáso de los aguaceros y de los vientos: de dónde proceden, cómo
se comportan y qué papel juega hunas manifestaciones del medio
ambiente físico. No se trata de un estudio profundo de
etnoecología, pues el propósito fundamental es dar a entender a los
Guambiano y a la gente de afuera cuáles son los problemas que
enfrenta este pueblo en relación con la estrechez de tierras y la,
escasez de agua: por qué ésta se ha ido agotando y cómo se le puede
hacer llegar otra vez.
La explicación de estas situaciones aparece nítida e integral.
Personajes como Mama Dominga o Taita Ciro con sus periplos son
piezas muy importantes para entender por qué los truenos son más
fuertes en una zona, y menos en otra.
Creo que esta obra cumple el cometido que se propusieron sus
autores: es inmensamente pedagógica a la vez que muestra
etnográficamente la coherencia del pensamiento Guambiano como
alternativa para, explicar y enfrentar los fenómenos y cambios
ocurridos en la naturaleza que los circunda.
Dos cosas llaman la atención; La primera, la coincidencia en
muchas cosas entre el modelo de interpretación de los Guambiano y
el de la biología occidental: la biodiversidad; el papel de la
deforestación.indiscriminada enJa reducción de la comida y del
agua, por ejemplo, son nociones favorecidas concomitantemente en
ambos análisis.
La segunda apunta a resaltar que la obra en referencia no acude
a la manida tarea de des, acreditara los blancós como únicos
culpables. La responsabilidad aparece compartida, es de todos. Y
esa postura contribuye a darle originalidad y amenidad al texto,
evitando que el lector lo abandone al comienzo apenas aparecen las
tan repetidas denuncias siempre dirigidas a los invasores. Esta
cartilla se sale de ese molde, creo yo, reconociendo una época en
la cual los Guambiano se hallaban sin recursos de lucha que les
permitiera, como sí lo están haciendo ahora, sacudirse de prácticas
nocivas y reaccionar. contra ellas con base en los conocimientos
tradicionales, rescatados de .las voces de los «mayores», por el
Comité de Historia del pueblo Guambiano.
Jorge Morales
Instituto Colombiano de Antropología
Universidad de los Andes
Arqueología de rescate oleoducto
Vasconia-Coveñas
Un viaje por el tiempo a lo largo del oleoducto.
Cazadores-recolectores, agroalfareros y orfebres.
ALVARO BOTIVA ETAL,,.
OLEODUCTO DE COLOMBIA S.A. E ICAN (ED.)
BOGOTÁ, 1994.
En el líbro colectivo publicado por Oleoducto de Colombia y el
ICAN como resultado, del trabajo de arqueología de rescate a lo
largo del oleoducto Vasconia-Coveñas, se reseñan sesenta y siete
sitios arqueológicos
localizados en diferentes ambientes ecosistémicos, para algunos
de los cuales se obtuvieron fechas alrededor del 10.400 BP
(Magdalena medio) y 970 BP (sabanas de Córdova). Sin embargo en la
presente reseña se hará énfasis en la forma de abordar la
investigación, teniendo en cuenta que en los últimos años los
estudios arqueológicos han encontrado en la "arqueología
de rescate», una forma particular de asumir la investigación en
esta área.
Estos trabajos particulares en arqueología se han realizado en
Colombia desde hace ya varios años, sin establecerse con claridad
la forma de abordar metodologías aplicadas frente a planteamientos
teóricos de la arqueología. Razón por la cual su divulgación es de
gran importancia, si además se tiene en cuenta que permite conocer
los resultados y las metodologías en ellos aplicadas, posibilitando
su discusión.
La presentación de este libro está sujeta al desarrollo del
trabajo adelantado en campo, en donde se observa una organización
en tramos de acuerdo con los estudios técnicos de prefactibilidad
realizados para la construcción del oleoducto. En la parte inicial
se hace una presentación de la arqueología de rescate como
"...una rama muy especial de la ciencia arqueológica cuya
aplicación va pareja con el aprecio dado al valor que puede tener
el recuperar, conocer y conservar determinada información sobre el
pasado histórico» (pág. 31), con una diferenciación frente a la
arqueología que se denomina básica en cuanto a estrategias de
investigación.
"El objetivo principal de la prospección fue el
corroborar la ocupación prehispánica para consignar nuevos datos
sobre el proceso de poblamiento y cambios culturales a través del
tiempo» (pág. 19). De otra parte están los objetivos de
investigación que son: "...evitar la destrucción de
materiales e información arqueológica, registrar los sitios
representativos, analizar los materiales recuperados, y establecer
correlaciones culturales» (pág. 23). Estos objetivos estuvieron
enmarcados dentro de problemas teóricos como "patrones de
poblamiento, pautas de asentamiento, marco cronológico, explotación
de recursos, elementos materiales, su función y simbología, etc.»
(pág. 23. Los subrayados son siempre nuestros).
Probablemente los términos utilizados no corresponden con los
conceptos que ellos implican y su utilización responda a una forma
de expresarse; sin embargo su uso nos conduce a una confusión: que
existan objetivos de prospección y objetivos principales de
investigación, y que sean los primeros los que den respuesta a
preguntas sobre proceso de poblamiento y cambios culturales. Por
otra parte no se explica cómo llegar a tales objetivos, a la luz de
lo que se denomina problemas teóricos, cuando dentro de dichos
problemas se observan algunos planteamientos metodológicos. Es
además poco probable hablar de pauta de asentamiento a partir de la
información que ofrece la evidencia arqueológica a lo largo de una
línea de prospección tan limitada espacialmente como lo es la de un
oleoducto.
Si bien patrón de asentamiento corresponde a "...la
forma como se partieron los grupos humanos de acuerdo con la
fisiografía y la manera como organizaron su vida comunal, para la
explotación y el manejo del medio a través del tiempo» (pág. 24),
el concepto de "pauta de asentamiento» no es definido.
Según se presenta en el libro, teniendo en cuenta la metodología
(que no se indica antes) las fases del trabajo se establecieron
como: "reconocimiento general del corredor sujeto al
impacto de la obra, prospección detallada (...1, excavaciones y
rescates (...), y seguimiento o monitoreo del descapote y zanjado
(...»> (pág. 24). También se utilizaron criterios de manejo
espacial como localidad, sitio y yacimiento; sin citar su fuente.
En donde localidad es entendida como "...lo que
actualmente corresponde. ría a una vereda o hacienda, que puede
ubicar. se como el área central donde habitó un grupo humano»
(pág. 24).
Estos conceptos fueron definidos por Willey y Phillips en 1958,
y retornados por Castaño (1984) y otros autores en trabajos
realizados en la región de estudio, con significación diferente a
la que aquí se presenta. Sin embargo es probable que la fuente no
hayan sido estos autores.
La propuesta de investigación arqueológica presentada para el
proyecto de construcción del oleoducto Vasconia-Coveñas, con el
particular manejo de objetivos y problemas teóricos, conduce a una
interpretación de los resultados igualmente particular. Es por esto
que se puede pensar que el reconocimiento y prospección
arqueológica «...constituyen una oportunidad de alcanzar una visión
ecológica de la región en su perspectiva histórica».
Por otra parte, se asume que «...Las evidencias rescatadas (en
el tramo sur), (...) corresponden a vestigios de las gentes que se
asentaron en el actual territorio colombiano a finales del
Pleistoceno y comienzos del Holocelo, con similares características
fisicas y culturales a las descritas en los trabajos arqueológicos
desarrollados en las tierras altas de la Cordillera Oriental. A
nivel del comportamiento y adaptación al medio ambiente,
seguramente se plantean diferencias debido al contraste de paisajes
entre las zonas cálidas del valle del río Magdalena y los frios
territorios de la altiplanicie..." (pág. 233).
En el libro se enfatiza que «...cada yacimiento arqueológico
aportó una información significativa sobre las diferentes
ocupaciones, la densidad de población, y la «riqueza» arqueológica»
(pág. 24). Además para el sitio de Colomboy, en el tramo norte,
«...las evidencias culturales sugieren una ocupación nucleada con
alta densidad demográfica» (pág. 235). Desafortunadamente no se
establece cómo a partir de algunos sitios, en cada una de las
regiones, a lo largo de una línea, se pueden determinar densidades
poblacionales.
La demografía, el control de conflictos sociales y las
relaciones interculturales, entre otras, son algunas de las
variables que maneja la arqueología en la interpretación de
procesos sobre cambio cultural, y han sido estudiadas desde
diferentes puntos de vista a lo largo de su historia. La
arqueología espacial, por ejemplo, ha generado métodos que incluyen
análisis estadísticos e interrelaciones de sitios a nivel regional,
a partir de estudios sistemáticos del registro material para dar
respuesta a interrogantes como la presión demográfica y su
vinculación con los procesos de cambio cultural desde diversos
marcos teóricos.
Por otro lado es riesgoso hacer correlaciones directas dentro
del marco de la temporalidad y vinculando grupos humanos de
diferentes regiones, sin más argumentos que la utilización de
cierta técnica en la elaboración de cerámica y aislada de un
contexto cultural. Es el caso del sitio Tuchín (tramo norte), en
donde se resalta la presencia de cerámica con desgrasante de fibra
vegetal como la más antigua, y «...relacionada con la de Puerto
Hormiga y el Pozón que corrobora la existencia de comunidades
emparentadas con los antiguos habitantes de la costa,...» (pág.
235).
A lo largo del texto no es posible observar cómo el análisis de
la información proyectó la búsqueda, la comprensión e
interpretación de los cambios socioculturales y los procesos
históricos que se desarrollaron en las diferentes regiones, tal
como se señala en el último párrafo del libro. Cuestión que se debe
en parte a lo antes expuesto, y a la presentación misma del texto,
el cual parece ser la suma de informes por tramo y temas.
De otra parte, fue beneficioso para el desarrollo del trabajo la
participación de expertos en el análisis de cerámica, lítico,
petrografía, edafología, palinología y etnohistoria que propiciaron
al interior de cada uno de los informes datos relevantes dentro de
problemáticas particulares (relaciones interculturales y presencia
de vestigios vinculados a distintas tradiciones culturales, entre
otros).
Finalmente cabe en este momento señalar, como oportuna y
reiteradamente se señala en el libro, que gran parte de la
investigación arqueológica está siendo requerida únicamente dentro
de los estudios de impacto ambiental, y no por otro: programas
gubernamentales o privados que incentiven tales investigaciones.
Razón por la cual se hace necesario que los trabajos que se
realizan dentro de la «arqueología de rescate» sean orientados
teniendo en cuenta las posibilidades reales que brinda cada una de
las obras en las cuales se requieren (objetivos puntuales que
permitan la recuperación de información arqueológica susceptible de
ser destruida y que posteriormente pueda ser utilizada en la
resolución de problemas concretos), y que a su vez hagan parte de
una corriente teórica, metodológica y de técnicas, desde su
concepción hasta la publicación de sus resultados.
Sneider H. Rotas
Fernando Monteio
Antropólogos
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