Ficha bibliográfica
Titulo:
Reseñas. Las cuatro estaciones
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Ann Osborn




INDICE




Reseñas Las cuatro  estaciones

Mitología y estructura social  entre los u'wa

ANN OSBORN

MUSEO DEL ORO, BANCO DE LA REPÚBLICA.

BOGOTÁ,1995

Luego de trece años de escrita, aparece la edición castellana de la tesis doctoral de Ann Osborn, el texto más importante que se ha escrito sobre los u'wa de la Sierra Nevada del Cocuy.

LAS CUATRO ESTACIONES

Mitología y estructura social entre los U'wa

 

Aunque su objetivo apunta a mostramos la relación entre mitología y estructura social, la autora despliega ante nuestros ojos una amplia panorámica de la vida u'wa en su conjunto, con un enfoque de integralidad, bajo el cual los distintos aspectos de la cultura se entretejen y ordenan sobre la base de dos ejes fundamentales: el territorio, que no es solamente el de los u'wa sobre la tierra, sino que abarca también el universo, con inclusión de los caminos por donde se mueven los astros que ella denomina "deidades», y, en segundo término, la cosmología, que no es sólo una visión del mundo, sino también la vida material y cotidiana de la gente.

A mi entender, lo más importante de esta obra no se encuentra en el amplio conocimiento que la autora posee sobre la vida del pueblo u'wa, y que nos transmite con fuerza, sino en que rompe con ella una serie de conceptos que se han hecho lugares comunes en la antropología y que. se han tornado casi inamovibles, tales los de mito, rito y sacralidad, entre otros.

Así ocurre cuando encuentra entre los u'wa una unión indisoluble entre las actividades cotidianas, por un lado, y mitos y rituales, por el otro, y nos expresa su convicción de que "la mitología y el ritual son parte de la vida cotidiana y que, por tanto, es un error separar lo uno de lo otro». De donde concluye: "Pongo en duda la demarcación drástica y formal entre actividades sagradas y seculares, pues en esta sociedad todo tiene un valor o connotación religiosa», es decir, que todo lo que es secular tienen como parte suya una forma de conciencia social, de pensamiento,

En su exégesis de las prácticas de los u'wa en relación con la producción agrícola, considera que "al tener en cuenta el punto de vista deja gente, es posible advertir que la práctica de la agricultura vertical resulta tener más bien una base cosmológica» y que el mito no es algo separado de su cotidianidad, sino que lo viven. Es decir, constata que la vida material y el pensamiento no están separados entre sí ni constituyen aspectos autónomos de la cultura. Aunque una visión sin mayor profundidad histórica le hace difícil captar el proceso de retroalimentación entre lo material y la conciencia, y no logra percibir en el proceso de apropiación territorial la base para la aparición de las formas de pensamiento que, luego, van a guiar el quehacer u'wa de hoy.

Así mismo, es notable la manera como muestra la unidad que existe entre los u'wa y la naturaleza, de la cual constituyen una parte, no siempre bien diferenciada; por ejemplo, cuando analiza de qué manera su movilidad territorial es la contrapartida de los movimientos solares, de las estaciones de lluvia y sequía, de la pulsación migratoria de las aves, etc.; de donde se infiere que la sucesión temporal no se vive como una categoría aparte, sino que resulta de la dinámica con que los distintos agentes se mueven por el territorio, por el espacio. Podríamos decir, entonces, que el tiempo es espacio recorrido, que la historia está en el territorio. De ahí que, a través de la celebración de los mitos cantados, los u'wa cumplan y retuercen el papel que les corresponde desempeñar en los procesos de conservación y reproducción del universo.

Ann Osbom nos muestra con claridad cómo los llamados rituales son en realidad fuerzas productivas, -como ya lo había entrevisto Malinowski en las islas Trobriand y, por supuesto,lo había establecido Marx en sus planteamientos sobre la magia-, actividades necesarias no sólo para garantizar la producción de los bienes necesarios para la existencia, sino también para la conservación del universo, es decir, trabajo, trabajo en toda su plenitud. Por eso nos dice que «la mitología es tan esencial para la supervivencia como lo es, por ejemplo, la agricultura, y que, por tanto, se la debe considerar como condición necesaria para la existencia física y cultural". Para concluir: «Muchas de las actividades que se llevan a cabo simultáneamente con la celebración de los mitos cantados, como son las labores agrícolas y otras prácticas vinculadas al ciclo vital y a la subsistencia estaciona!: la preparación de la nuez kara, la construcción de casas, los ritos de iniciación, etc., pueden ser consideradas como parte de la celebración del mito mismo", aunque quizás sería más adecua. do decir que la celebración del mito hace parte inseparable de tales actividades.

De ahí que no resulte extraño que la autora recalque la alta condición intelectual y de conocimiento de esta «sociedad acostumbrada al estudio, cuyos chamanes eran verdaderos maestros,,; en la cual, las actividades de la producción material y la producción intelectual, de la apropiación del mundo a través del trabajo y su apropiación por medio del pensamiento, no se han separado todavía.

Este texto, justo homenaje al trabajo de Ann Osborn con los u'wa durante años, debe constituirse, entonces, en un fundamento de re. flexión que permita abandonar tantos caminos trillados, muchos de ellos sin salida, en el hacer etnográfico colombiano.

Luis Guillermo Vasco Uribe

Profesor Titular

Departamento de Antropología

Universidad Nacional de Colombia

Por el camino de la anaconda remedio

FRANÇOIS CORREA

UNIVERSIDAD NACIONAL Y COLCIENCIAS.

BOGOTÁ, 1996,

El tejido de las relaciones, sociales entre  parientes y entre grupos ètnicos nativos del Vaupès es -grosso modo-  el tópico fundamental de esta obra del antropologo François Correa.

El autor introduce su trabajo con una reseña histórica sobre la región, haciendo menciones concretas sobre la aldea Acaricuara, visitada por él. Se destacan los apostamientos militares y las misiones. De éstas se enfatiza la dependencia que crearon sobre la población indígena y el degradamiento que tal situación supuso con la alteración, muchas veces forzosa, de formas tradicionales de intercambio y el desarrollo de la vida cotidiana. El proceso de dominio se afianzó ala sombra favorecedora de los poblados dispersos de indígenas, que por su mismo asentamiento facilitaban el acceso a recursos diversos durante siglos de dependencia.

Luego de ese preámbulo se entra en materia. Esta básicamente se refiere al sistema de parentesco taiwano, el cual en su terminología es dravídico, caracterizado por clasificaciones generacionales, distinción por sexo y diferenciación por edad. En cuanto al matrimonio, las normas ideales prescriben el intercambio directo de hermanas y la unión entre primos cruzados. En la segunda generación ascendente y en la segunda descendente el principio generacional se extrema, porque se clasifican los parientes bajo el mismo término sin importar que sean patri o matrilaterales, consanguíneos o aliados terminológicos. La única distinción es de orden genérico.

De otro lado, el sistema destaca la importancia del mayorazgo en la organización y dinámica de las relaciones sociales. Según tal principio, se diferencian jerárquicamente los hijos mayores de los siguientes yeso se proyecta en las asignaciones de poder y señalamientos en el traspaso de la propiedad. En otras palabras, el orden de nacimientos marca los status y sus manifestaciones tanto entre consanguíneos como en las negociaciones con los afines.

 La Anaconda remedio, ancentro de los Taiwano, se considera creada en pensamiento, a la manera de actuar de los chamanes. Ella, a más de ser figura ancestral, aparece como héroe cultural: entrega cultivos originales, emblemas e instrumentos rituales propios de cada grupo. Ella establece las diferencias y al tiempo la necesidad de la complementación entre esas unidades exogámicas con lengua propia. La Anaconda Remedio para los taiwano explica a través de los textos míticos, la composición étnica del Vaupés y las relaciones entre los diversos grupos. En su periplo épico, la anaconda recorre el río de este a oeste, tal como es el camino solar. El punto de partida es privilegiado: en el oriente residen los primeros pobladores, de jerarquía mayor. Occidente queda relegado a una posición subalterna. Tal diferenciación espacial se puede relacionar analógicamente con el sistema de mayorazgo. Si el sitio de iniciación del viaje de la anaconda se valora mucho, es precisamente por ser el más antiguo, así como sucede internamente en cada generación o en el cotejo relativo entre generaciones. Vistos así, los grupos máximos de descendencia conforman verdaderos clanes cónicos que además adquieren una trascendencia temporal más allá de los ancestros particulares de cada uno. Su razón de ser se remonta y explica a partir de la anaconda y su desplazamiento vital.

La alianza cobra gran importancia en el libro al ser tratada tanto en los aspectos armónicos y gratifican te s como en los conflictivos que supone. Yeso es mérito de la obra. Aparecen aquí la reciprocidad como fundamento de la afinidad y la alianza, el matrimonio con un tercer grupo, alternativo (parte de los Barasana, afines tradicionales), como medio para ampliar satisfactoriamente las redes de intercambio con la categoría de «otra gente». Pero también Correa muestra claramente los esfuerzos de los Taiwano y otras fratrías para evitar la entrega de hermanas, tal como ordena la norma, o la «tristeza» de las unidades de descendencia para desprenderse de sus mujeres.

Por eso afirmamos aquí que Correa presenta la alianza como un sistema real, no rígido, sometido a matices, excepciones y contradicciones, que aunque él las categoriza con el sugestivo término de actualizaciones, no son más sino eso; evidencias de conflicto en el mantenimiento de los ideales. Las causas son aparentemente demográficas al decir del autor pero valdría la pena explorar otros motivos como la presencia del «blanco» o las experiencias por el reclamo de los derechos complementarios de los grupos matrilineales entre sociedades patrilineales. Se dan múltiples oportunidades de actuar, reactuar y hasta rectificar: levirato, sororato, poliandria adélfica seriada, poliginia, etc.

Como recurso adaptivo, por ejemplo, el término para primos cruzados se puede extender a consanguíneos clasificados y con esta operación reclasificatoria se amplían automáticamente las probabilidades de moverse dentro de cierto margen asimilable a lo normal.

Así mismo, el intercambio directo o el extendido, se pueden definir a la siguiente generación pero si se dilata mucho lleva a reclamos y ulteriormente a conflictos mayores, dadas las urgencias de reciprocidad.

De todos modos el equilibrio del sistema se sostiene. La simetría de la alianza contrasta en cierta medida con la asimetría de las relaciones entre consanguíneos donde prima la diferencia instaurada por el mayorazgo y la edad relativa. Por otro lado, la reciprocidad supone opuestos complementarios a través de las distintas clases de parientes, dadas por el autor, quien además agrega que esa condición se deriva de la oposición genérica.

Las relaciones sociales finalmente van a ser trasladadas al escenario de la maloca donde los consanguíneos se piensan como permanentes mientras los afines se conciben como pasajeros. La maloca es estudiada por Correa integralmente: su construcción, el aprendizaje de la misma, sus espacios internos y las connotaciones ideológicas respectivas, así como centro de actividades diferentes según los géneros. También la maloca es vista como lugar eminentemente ritual y a la vez resultado de las vivencias históricas relatadas en los mitos.

Es reconfortante ver que aunque los estudios de parentesco ya no son populares en h antropología colombiana, a pesar de su innegable utilidad, aparece esta obra que hace pensar en la tradición británica al respecto, concebida con gran seriedad, sin abandonar para el especialista lector el bagaje lingüístico muy necesario para comprender el universo de las relaciones sociales en una sociedad de tierras bajas suramericanas.

Jorge Morales Gómez

Universidad de los Andes

Srekollmisak:

el Señor Aguacero

LUIS GUILLERMO VASCO URIBE, ABELINO

DAGUA HURTADO y MISAELARANDA.

INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA,

BOGOTÁ,1994.

El aguacero de abajo, de lo caliente, se enfrenta en peleas con el del páramo, de lo frío, de lo alto; al encontrarse se levanta una gran nube y se forman los torbellinos. Cada uno sale de su territorio propio y se mueve hacia el del otro y por eso sobrevienen los conflictos. Este tema aparece como central en esta cartilla diseñada por el Comité de Historia del Pueblo Guambiano contando con la colaboración del antropólogo Luis Guillermo Vasco.

Y es central porque precisamente la conciencia de territorio propio, de territorio invadido y la necesidad urgente de recuperado son prioritarias para este grupo étnico de los Guambiano. Así como ellos reclaman sus dominios sobre la tierra, los aguaceros también lo hacen en otras esferas territoriales.

Recobrar estas tradiciones orales, pues, se convierte en mi deber; es casi una obligación para sobrevivir ante un territorio exiguo, a pesar de las reiteradas restituciones logradas ante todo por iniciativa de los mismos Guambiano, ya sea por invasiones directas primero ; y luego presentando demandas ante INCORA. El ecosistema se ha debilitado y así lo reconocen los miembros de esta etnia indígena. Y qué mejor que evocar las razones ancestrales para comprender tal debilitamiento y el consecuente remedio.

Como documento etnográfico, la cartilla contribuye al conocimiento de algunas categorías y sus atributos respectivos. Es el cáso de los aguaceros y de los vientos: de dónde proceden, cómo se comportan y qué papel juega hunas manifestaciones del medio ambiente físico. No se trata de un estudio profundo de etnoecología, pues el propósito fundamental es dar a entender a los Guambiano y a la gente de afuera cuáles son los problemas que enfrenta este pueblo en relación con la estrechez de tierras y la, escasez de agua: por qué ésta se ha ido agotando y cómo se le puede hacer llegar otra vez.

La explicación de estas situaciones aparece nítida e integral. Personajes como Mama Dominga o Taita Ciro con sus periplos son piezas muy importantes para entender por qué los truenos son más fuertes en una zona, y menos en otra.

Creo que esta obra cumple el cometido que se propusieron sus autores: es inmensamente pedagógica a la vez que muestra etnográficamente la coherencia del pensamiento Guambiano como alternativa para, explicar y enfrentar los fenómenos y cambios ocurridos en la naturaleza que los circunda.

Dos cosas llaman la atención; La primera, la coincidencia en muchas cosas entre el modelo de interpretación de los Guambiano y el de la biología occidental: la biodiversidad; el papel de la deforestación.indiscriminada enJa reducción de la comida y del agua, por ejemplo, son nociones favorecidas concomitantemente en ambos análisis.

La segunda apunta a resaltar que la obra en referencia no acude a la manida tarea de des, acreditara los blancós como únicos culpables. La responsabilidad aparece compartida, es de todos. Y esa postura contribuye a darle originalidad y amenidad al texto, evitando que el lector lo abandone al comienzo apenas aparecen las tan repetidas denuncias siempre dirigidas a los invasores. Esta cartilla se sale de ese molde, creo yo, reconociendo una época en la cual los Guambiano se hallaban sin recursos de lucha que les permitiera, como sí lo están haciendo ahora, sacudirse de prácticas nocivas y reaccionar. contra ellas con base en los conocimientos tradicionales, rescatados de .las voces de los «mayores», por el Comité de Historia del pueblo Guambiano.

Jorge Morales

Instituto Colombiano de Antropología

Universidad de los Andes

Arqueología de rescate oleoducto  Vasconia-Coveñas

Un viaje por el tiempo a lo largo del oleoducto. Cazadores-recolectores, agroalfareros y orfebres.

ALVARO BOTIVA ETAL,,.

OLEODUCTO DE COLOMBIA S.A. E ICAN (ED.)

 BOGOTÁ, 1994.

En el líbro colectivo publicado por Oleoducto de Colombia y el ICAN como resultado, del trabajo de arqueología de rescate a lo largo del oleoducto Vasconia-Coveñas, se reseñan sesenta y siete sitios arqueológicos

localizados en diferentes ambientes ecosistémicos, para algunos de los cuales se obtuvieron fechas alrededor del 10.400 BP (Magdalena medio) y 970 BP (sabanas de Córdova). Sin embargo en la presente reseña se hará énfasis en la forma de abordar la investigación, teniendo en cuenta que en los últimos años los estudios arqueológicos han encontrado en la "arqueología de rescate», una forma particular de asumir la investigación en esta área.

Estos trabajos particulares en arqueología se han realizado en Colombia desde hace ya varios años, sin establecerse con claridad la forma de abordar metodologías aplicadas frente a planteamientos teóricos de la arqueología. Razón por la cual su divulgación es de gran importancia, si además se tiene en cuenta que permite conocer los resultados y las metodologías en ellos aplicadas, posibilitando su discusión.

La presentación de este libro está sujeta al desarrollo del trabajo adelantado en campo, en donde se observa una organización en tramos de acuerdo con los estudios técnicos de prefactibilidad realizados para la construcción  del oleoducto. En la parte inicial se hace una presentación de la arqueología de rescate como "...una rama muy especial de la ciencia arqueológica cuya aplicación va pareja con el aprecio dado al valor que puede tener el recuperar, conocer y conservar determinada información sobre el pasado histórico» (pág. 31), con una diferenciación frente a la arqueología que se denomina básica en cuanto a estrategias de investigación.

"El objetivo principal de la prospección fue el corroborar la ocupación prehispánica para consignar nuevos datos sobre el proceso de poblamiento y cambios culturales a través del tiempo» (pág. 19). De otra parte están los objetivos de investigación que son: "...evitar la destrucción de materiales e información arqueológica, registrar los sitios representativos, analizar los materiales recuperados, y establecer correlaciones culturales» (pág. 23). Estos objetivos estuvieron enmarcados dentro de problemas teóricos como "patrones de poblamiento, pautas de asentamiento, marco cronológico, explotación de recursos, elementos materiales, su función y simbología, etc.» (pág. 23. Los subrayados son siempre nuestros).

Probablemente los términos utilizados no corresponden con los conceptos que ellos implican y su utilización responda a una forma de expresarse; sin embargo su uso nos conduce a una confusión: que existan objetivos de prospección y objetivos principales de investigación, y que sean los primeros los que den respuesta a preguntas sobre proceso de poblamiento y cambios culturales. Por otra parte no se explica cómo llegar a tales objetivos, a la luz de lo que se denomina problemas teóricos, cuando dentro de dichos problemas se observan algunos planteamientos metodológicos. Es además poco probable hablar de pauta de asentamiento a partir de la información que ofrece la evidencia arqueológica a lo largo de una línea de prospección tan limitada espacialmente como lo es la de un oleoducto.

Si bien patrón de asentamiento corresponde a "...la forma como se partieron los grupos humanos de acuerdo con la fisiografía y la manera como organizaron su vida comunal, para la explotación y el manejo del medio a través del tiempo» (pág. 24), el concepto de "pauta de asentamiento» no es definido.

Según se presenta en el libro, teniendo en cuenta la metodología (que no se indica antes) las fases del trabajo se establecieron como: "reconocimiento general del corredor sujeto al impacto de la obra, prospección detallada (...1, excavaciones y rescates (...), y seguimiento o monitoreo del descapote y zanjado (...»> (pág. 24). También se utilizaron criterios de manejo espacial como localidad, sitio y yacimiento; sin citar su fuente. En donde localidad es entendida como "...lo que actualmente corresponde. ría a una vereda o hacienda, que puede ubicar.  se como el área central donde habitó un grupo humano» (pág. 24).

Estos conceptos fueron definidos por Willey y Phillips en 1958, y retornados por Castaño (1984) y otros autores en trabajos realizados en la región de estudio, con significación diferente a la que aquí se presenta. Sin embargo es probable que la fuente no hayan sido estos autores.

La propuesta de investigación arqueológica presentada para el proyecto de construcción del oleoducto Vasconia-Coveñas, con el particular manejo de objetivos y problemas teóricos, conduce a una interpretación de los resultados igualmente particular. Es por esto que se puede pensar que el reconocimiento y prospección arqueológica «...constituyen una oportunidad de alcanzar una visión ecológica de la región en su perspectiva histórica».

Por otra parte, se asume que «...Las evidencias rescatadas (en el tramo sur), (...) corresponden a vestigios de las gentes que se asentaron en el actual territorio colombiano a finales del Pleistoceno y comienzos del Holocelo, con similares características fisicas y culturales a las descritas en los trabajos arqueológicos desarrollados en las tierras altas de la Cordillera Oriental. A nivel del comportamiento y adaptación al medio ambiente, seguramente se plantean diferencias debido al contraste de paisajes entre las zonas cálidas del valle del río Magdalena y los frios territorios de la altiplanicie..." (pág. 233).

En el libro se enfatiza que «...cada yacimiento arqueológico aportó una información significativa sobre las diferentes ocupaciones, la densidad de población, y la «riqueza» arqueológica» (pág. 24). Además para el sitio de Colomboy, en el tramo norte, «...las evidencias culturales sugieren una ocupación nucleada con alta densidad demográfica» (pág. 235). Desafortunadamente no se establece cómo a partir de algunos sitios, en cada una de las regiones, a lo largo de una línea, se pueden determinar densidades poblacionales.

La demografía, el control de conflictos sociales y las relaciones interculturales, entre otras, son algunas de las variables que maneja la arqueología en la interpretación de procesos sobre cambio cultural, y han sido estudiadas desde diferentes puntos de vista a lo largo de su historia. La arqueología espacial, por ejemplo, ha generado métodos que incluyen análisis estadísticos e interrelaciones de sitios a nivel regional, a partir de estudios sistemáticos del registro material para dar respuesta a interrogantes como la presión demográfica y su vinculación con los procesos de cambio cultural desde diversos marcos teóricos.

Por otro lado es riesgoso hacer correlaciones directas dentro del marco de la temporalidad y vinculando grupos humanos de diferentes regiones, sin más argumentos que la utilización de cierta técnica en la elaboración de cerámica y aislada de un contexto cultural. Es el caso del sitio Tuchín (tramo norte), en donde se resalta la presencia de cerámica con desgrasante de fibra vegetal como la más antigua, y «...relacionada con la de Puerto Hormiga y el Pozón que corrobora la existencia de comunidades emparentadas con los antiguos habitantes de la costa,...» (pág. 235).

A lo largo del texto no es posible observar cómo el análisis de la información proyectó la búsqueda, la comprensión e interpretación de los cambios socioculturales y los procesos históricos que se desarrollaron en las diferentes regiones, tal como se señala en el último párrafo del libro. Cuestión que se debe en parte a lo antes expuesto, y a la presentación misma del texto, el cual parece ser la suma de informes por tramo y temas.

De otra parte, fue beneficioso para el desarrollo del trabajo la participación de expertos en el análisis de cerámica, lítico, petrografía, edafología, palinología y etnohistoria que propiciaron al interior de cada uno de los informes datos relevantes dentro de problemáticas particulares (relaciones interculturales y presencia de vestigios vinculados a distintas tradiciones culturales, entre otros).

Finalmente cabe en este momento señalar, como oportuna y reiteradamente se señala en el libro, que gran parte de la investigación arqueológica está siendo requerida únicamente dentro de los estudios de impacto ambiental, y no por otro: programas gubernamentales o privados que incentiven tales investigaciones. Razón por la cual se hace necesario que los trabajos que se realizan dentro de la «arqueología de rescate» sean orientados teniendo en cuenta las posibilidades reales que brinda cada una de las obras en las cuales se requieren (objetivos puntuales que permitan la recuperación de información arqueológica susceptible de ser destruida y que posteriormente pueda ser utilizada en la resolución de problemas concretos), y que a su vez hagan parte de una corriente teórica, metodológica y de técnicas, desde su concepción hasta la publicación de sus resultados.

Sneider H. Rotas

Fernando Monteio

Antropólogos

 

 

 

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