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El pectoral antropozoomorfo tolima se quiere
despectoral-antropozoomorfo-tolimizar
¿QUIÉNES SOMOS? ¿Tenemos los colombianos un pasado que nos
identifique, que respalde nuestro sentimiento nacional? Alrededor
de estas preguntas se organiza la actividad nacional e
internacional del Museo del Oro, dando a conocer la magnífica
colección de 33.500 piezas arqueológicas de orfebrería y cerca de
25,000 de otros materiales reunida por el Banco de la República
desde 1939.
Visitar las salas de exhibición en Bogotá es recorrer Colombia
región por región; dejarse sorprender por su riqueza cultural,
comparar los climas, los modos de vida y las tradiciones que en
muchos casos se prolongan hasta hoy. La magia de un guión y una
museología ubicados por los expertos entre los mejores del mundo
transporta al visitante 3.000, 2.000 o 500 años atrás en el tiempo,
para conocer la vida y las obras de quienes nos precedieron en el
conocimiento y la utilización del territorio. El Museo es por
excelencia un material didáctico que permite, tanto la lectura
rápida de una visita guiada, como el análisis detallado de quien
se detiene a observar un objeto y a buscar las numerosas relaciones
sugeridas por el guión entre unos temas y otros.
Doscientos cincuenta escolares visitan diariamente el Museo del
Oro de Bogotá. La visita escolar logra que casi todos los
bogotanos, de todos los estratos, hayan visto alguna vez en su vida
«en persona" la balsa muisca, el poporo quimbaya y el
Salón Dorado. Es una ocasión que se recuerda por la salida del
aula, por la imponencia del edificio y de su seguridad, por la luz
dorada de las vitrinas enfrentada a la penumbra de las salas, que
invita a cuchichear, Pero hay demasiada información y demasiadas
distracciones y atractivos para que un muchacho que no ha sido
previamente preparado pueda asimilar el contenido. La visita
escolar sólo puede ser el resultado de un trabajo conjunto desde
el salón de clase, donde se dan lineamientos generales, conceptos
claves, una idea de lo que va a suceder y una misión: una pregunta
concreta o un tema parcial que el estudiante pueda observar y
asimilar1.
Para esto hay que preparar al maestro. Las tareas que deben
resolver las guías a algunos estudiantes que llegan desgranados el
fin de semana dan la dimensión de la desorientación de sus
maestros: les piden «investigar" el nombre del director,
averiguar cuántos empleados tiene el Museo -o peor, cuántos
vigilantes-, cuándo se fundó y cuándo abrió sus puertas la sede
actual. Tareas por llenar papeles. Otros deben copiar el guión
completo, vitrina por vitrina, o llevar la boleta y un plegable
como constancia de la visita. Los que llegan tarde piden con
desesperación comprar una boleta, aunque no puedan entrar.
El Museo dicta entonces cursos gratuitos para los maestros,
invitándolos a que conozcan el contenido de las salas y puedan
preparar a sus pupilos antes, y aprovechar la experiencia después
de una visita2. No puede haber mejor guía del Museo del Oro que el
propio maestro. El o ella conoce a sus alumnos, puede vincular cada
nueva idea con lo ya aprendido, y al regresar del Museo puede
capitalizar las nuevas sensaciones y conocimientos en cursos de
historia, sociales, geografía y -no menos importante- de arte y
literatura.
También se presentan en los cursos los demás servicios gratuitos
dirigidos a entidades educativas y culturales, como el préstamo de
Maletas Didácticas, de videos de tema antropológico y arqueológico,
y de exposiciones gráficas que pueden usarse para eventos como
semanas culturales. El maestro puede, por ejemplo, mostrar a sus
pupilos uno o dos videos antes de la visita y aprovechar una maleta
didáctica después.
Pero aparte del método, la responsabilidad de acercar a los
jóvenes al pasado precolombino implica para el Museo tanto como
para el maestro un gran esfuerzo de creatividad. ¿ Qué es lo que
vale la pena enseñar? El objetivo es dotar al muchacho de un bagaje
que le sirva! en su vida diaria, durante toda su vida. Por eso
sería triste quedarse, por ejemplo, en las clásicas palabrejas que
sólo ejercitaban la memoria: el pectoral antropozoomorfo tolima se
debe despectoral-antropozoomorfo-tolimizar.. Tenemos la sospecha,
en el Museo, de que el pénsum oficial salió muy fácilmente del
problema al presentar a los indígenas clasificándolos como Caribes
(gentes que comían carne humana) Arawak (son los indios guajiros) y
Chibchas (fueron los «civilizados» y centra. listas Muiscas). Mejor
sería, por ejemplo} mirar hacia la antropología y tomar del Museo
conceptos básicos, como que hay y ha habido culturas diferentes a
la nuestra y que sin embargo por ser distintas no son menos
respetables, que podemos aprender de otras gentes, admirar sus
obras y enriquecernos con las soluciones que ellos han descubierto
por diferentes caminos. Que nuestro pasado se compone de quimbayas,
taironas y muiscas tanto como de griegos y romanos, y que un pasado
tan rico nos brinda oportunidades de desarrollo futuro.
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