Ficha bibliográfica
Titulo:
Noticias del Museo del Oro. Los tesoros de los señores de Malagana
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Banco de la República




INDICE




NOTICIAS  DEL  MUSEO  DEL ORO Los tesoros de los señores de Malagana

El hallazgo de un rico cementerio indígena bajo los cultivos de caña de azúcar en la suela plana del Valle del Cauca, en el municipio de Palmira, desencadenó en 1992 una fiebre del oro, con lamentables consecuencias para el patrimonio arqueológico del país. En muy difíciles condiciones, el Instituto Colombiano de Antropología logró enviar un equipo de arqueología de salvamento (ver avance en Boletín Museo del Oro, No. 31); luego fue posible realizar en una zona cercana al cementerio saqueado un conjunto satisfactorio de excavaciones arqueológicas, que contaron con la dirección de Marianne Cardale, Leonor Herrera y Carlos Armando Rodríguez y con el apoyo del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas INCIVA, del Instituto Colombiano de Antropología y de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales del Banco de la República.

 

Los arqueólogos no hallaron grandes piezas de metal, pero cumplieron con su propósito de desentrañar un valioso conocimiento histórico y antropológico que se remonta a más de 2.000 años: la superposición de los estratos indica que tras unas ocupaciones semejantes a las de la fase. llama de la vecina región de Calima vino el período de auge del trabajo orfebre, denominado Malagana según la hacienda donde ocurrió el hallazgo; luego entraron, como en el resto del valle del Cauca, grupos de la ocupación sonsoide que permanecieron hasta la conquista española. Las fechas de carbono 14 obtenidas para la ocupación Malagana son de 300 a.e. a 140 d. e.

El Banco de la República se preocupó asimismo por salvar para los colombianos una muestra de cerca de 150 piezas de orfebrería representativas del estilo Malagana, las cuales entraron a formar parte de la colección del

Museo del Oro. Su análisis detallado, tanto en aspectos formales como en lo relativo a sus características tecnológicas, ayudó a determinar que aunque la gente que pobló este sitio hacia principios de nuestra era tuvo evidentes nexos culturales y de intercambio con Calima, Tolima, San Agustín y las demás culturas contemporáneas del suroccidente, fue claramente un conjunto cultural distinto de ellas.

En consecuencia, Malagana se presenta como una nueva cultura, apenas ahora descubierta, de la importancia de Quimbaya, Calima, Tierradentro, San Agustín o Tolima. Las piezas y la información científica se reunieron en una magnífica exposición temporal que bajo el nombre de "Los Tesoros de los Señores de Malagana» abrió sus puertas en Cali el 15 de abril de 1996 y en Bogotá el 18 de julio siguiente.

Los caciques que fueran enterrados en tumbas de paredes recubiertas de piedra, con varias máscaras de oro fino sobre su rostro y pesados collares de cuarzo entre sus piernas, cobraron vida en la exposición y con sus narigueras de felinos impresionaron la conciencia del numeroso público asistente. La muestra hizo particular énfasis en la denuncia del saqueo del patrimonio arqueológico. Destacó características del arte de Malagana como la representación de la flora -casi inexistente en otras regiones-, y la notoria expresión de las figuras: máscaras con gesto irónico en su boca, en la metalurgia, y en la alfarería, gentes que revisan su pie como

buscando una espina, personajes enmascarados que bailan al son del tambor, o mujeres departiendo alrededor de una ofrenda de cuarzo, colocada sobre una mesa.

El público de la exposición, ampliamente divulgada, agotó en pocos. meses una primera edición del catálogo, que contiene todos los textos y fotos más un artículo de análisis de todas las piezas de orfebrería conocidas por el Museo, clasificadas y anotadas por la arqueóloga Sonia Archila. Una muestra viajará por las sucursales del Area Cultural del Banco de la República en el país.

L'Eta del'Oro

«Nella Gallería Ottavo Pían o, uno spazio che ormaÍ ha ampliamente dimostrato la sua vocazione ad ospitare mostre dÍ  grande valore artístico e culturale, viene esposta Ínfatti una selezione di circa 300 oggetti provenienti dal Museo del Oro di Bogotá, che e sicuramente el museo piu nioto ed Ímportante al mondo nel suo genere».

 

Así introduce el catálogo L'Eta dell'Oro Arte dell'AntÍca Colombia la exposición del Museo del Oro inaugurada con el mismo título en Milán bajo el auspicio del grupo La Rinascente, ello. de noviembre de 1996. En la prestigiosa sala de la plaza del Duomo dedicada al arte aplicado a la cultura material, las piezas de orfebrería prehispánica, transformadas en «l'arte orafa precolombiana», incluyeron algunas adquisiciones recientes nunca antes vistas internacionalmente, así como dos recipientes antropomorfos del Quimbaya temprano, prestados para esta ocasión por el Museo Volkerkunde de Berlín.

El catálogo de impecable edición contiene artículos de Ana María Falchetti, Héctor Llanos y Clemencia Plazas, entre otros, y 163 fotografías de todos los objetos, a cargo de Rudolf Schrimpff. En conjunto con la información colocada en Internet, es una valiosa muestra de la imagen de Colombia, en la cual tuvieron especial participación las embajadas de Colombia en Roma e Italia en Bogotá. Como curadora participó Stella Herrera de Falcone, además del equipo técnico del Museo del Oro.

Chibchas de aquí y de allá

Del 9 al 14 de junio de 1996, el Museo del Oro, en colaboración con el antropólogo François Correa, director del Departamento de Antropología de la Universidad Nacional, convocó al simposio «La religión entre los grupos chibchas prehispánicos, coloniales y actuales del continente americano», en el marco del VI Congreso Latinoamericano de Religión y Etnicidad organizado por el Instituto Colombiano de Antropología y la Asociación Latinoamericana de Estudios de la Religión.

Los salones de eventos de la Biblioteca Luis Angel Arango acogieron a los antropólogos, arqueólogos y lingüistas investigadores de los grupos de raigambre chibcha del territorio colombiano. En un ambiente de especial camaradería, expertos) estudiantes escucharon con interés creciente  las exposiciones. María Stella González, del Instituto Caro y Cuervo, dedujo de los diccionarios muiscas una tipología de los sacerdotes o jeques que se acerca, según se determinó en la discusión, a lo que sugieren fuentes tan disímiles como el arte orfebre. El antropólogo Roberto Pineda sorprendió a todos con una revaloración de los estudios del canónigo José Domingo Duquesne como fuente para conocer a los muiscas del período colonial, cuando probablemente en forma injusta todos lo han rechazado por ser muy tardío o demasiado imaginativo. A través de documentos conservados en el Archivo General de Indias de Sevilla se asistió a la extirpación de los santuarios taironas de la Sierra Nevada de Santa Marta y a las últimas celebraciones públicas masivas, con cantos, trajes y danzas ante los templos, de la religión muisca del altiplano. Las colecciones de museos permitieron conocer las ofrendas rescatadas hace un siglo en los alrededores de la laguna sagrada de Guatavita y descubrir que los animales figurados en el arte muisca no son tal vez los que se había pensado.

Estas y otras ponencias de tema religioso se suman a las reunidas con ocasión de simposios chibchas organizados por el Museo del Oro en el II Congreso Mundial de Arqueología (Barquisimeto; septiembre de 1990) y en el VI Congreso de Antropología en Colombia (Bogotá, julio de 1992). Este material que en su conjunto documenta y compara los grupos de raigambre chibcha desde Costa Rica hasta Venezuela será publicado en sucesivos números del Boletín del Museo del Oro.

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