Ficha bibliográfica
Titulo:
Avances de investigación. La Comisión Corográfica y el reconocimiento del «territorio del Caquetá»
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Augusto Gómez L.




INDICE




Avances de investigación La Comisión Corográfica y el reconocimiento del «territorio del Caquetá»

AUGUSTO J. GÓMEZ L.

PROFESOR ASISTENTE

INSTITUTO AMAZÓNICO DE INVESTIGACIONES - IMANI

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

La Comisión Corográfica, dirigida por Agustín Codazzi, fue el primer intento sistemático de realizar una Geografía General de Colombia. Un pequeño grupo de ingenieros y autodidactas recorrió todo el país para dado a conocer, camino por camino y pueblo por pueblo, en una verdadera epopeya de resistencia y valor. Nunca antes ni después se ha realizado algo semejante en Colombia. Ni siquiera el fantástico viaje de Humboldt y Bonpland dejó un tesoro tan invaluable de conocimientos para nuestra nacionalidad.

No obstante el enorme valor que tuvieron y siguen teniendo los trabajos de la Comisión Corográfica, ellos no han sido publicados en su totalidad. Por el contrario, la obra se ha fragmentado en ediciones que no respetan el proyecto originalmente concebido por el General de Ingenieros Agustín Codazzi. Comenzando por la |Geografìa física y Política de la Nueva Granada de Felipe Pérez, quien le puso su nombre a la mayor parte de los estudios de la Comisión, pasando por los Atlas de Manuel Ponce de León y Manuel María Paz, que también firmaron a su nombre los mapas, hasta llegar a las numerosas ediciones de las láminas fuera de su contexto original, todos estos trabajos han desgarrado una obra que nació para presentarse en forma unificada.

Surgió entonces el proyecto de reconstruir el conjunto de la obra de la Comisión, respetando el plan originario trazado y escrito por los miembros de la misma, que se conserva. Camilo A. Domínguez y Augusto J. Gómez por la Universidad Nacional de Colombia, y Guido Barona Becerra, de la Universidad del Valle, contamos con el apoyo financiero de COAMA-Unión Europea, el Fondo FEN-Colombia y el Instituto Geográfico

«Agustín Codazzi» para la preparación de un volumen inicial bajo el título Viaje de la Comisión Corográfica por el territorio del Caquetá, 1857.

La publicación se ha concebido con el propósito de darle al lector un conjunto de elementos descriptivos y analíticos para una mejor comprensión de lo que era la geografía de cada una de las regiones neogranadinas. Las descripciones corográficas están relacionadas con las láminas, pues ellas complementan el escrito, al igual que los itinerarios militares de viaje y los mapas de tamaño pequeño. Los mapas de gran tamaño constituyen la síntesis corográfica de la obra.

De manera específica, el texto descriptivo del Territorio del Caquetá había permanecido inédito debido a que se encontraba en la Biblioteca de Torino, Italia, de donde fue felizmente rescatado por Giorgio Antei, y mediante los oficios del Archivo General de la Nación, en Santafé de Bogotá.

Debido a la importancia que dentro del estudio del Territorio del Caquetá tienen los asuntos referentes a la formación del territorio nacional, se ha puesto especial énfasis en los problemas referentes al Estado y la nación, referidos a la obra. Se busca rescatar no sólo la información que concierne directamente al área estudiada sino también las cartas y documentos referentes al cotidiano que enmarcó esta expedición considerada por el mismo Codazzi como la más difícil por él realizada dentro de la Nueva Granada. No se trata sólo de mostrar un producto acabado sino, además, las dificultades que se debieron sortear para llegar a él. Igualmente se incluyen bocetos de viaje realizados durante las duras marchas, para que el investigador pueda comprender la forma como trabajó el científico y la secuencia de pasos que fueron necesarios para llegar a la Carta definitiva.

Algunos escritos hechos por misioneros, administradores y exploradores, quienes le sirvieron a Codazzi como referentes sobre problemas etnográficos, botánicos y cartográficos, sirven para desmitificar al héroe. La obra de la Comisión no es toda de Codazzi. Detrás de él hubo seres que aún permanecen en el anonimato, pero que fueron fundamentales para el desarrollo de sus trabajos: las extraordinarias expediciones de los hermanos Mosquera, cruzando diagonalmente la Amazonia; las pacientes notas del Padre Albis sobre la vida y costumbres de los andaquíes; las observaciones cuidadosas de José M. Quintero sobre el Territorio del Alto Caquetá y la colaboración de numerosas personas de la región que hicieron posible ese trabajo.

Al organizar toda esta documentación dispersa y darle coherencia con miras a presentarla en forma integrada al lector, se realiza una lectura sobre el siglo XIX desde la mirada del siglo XX, que pone en evidencia la persistencia de problemas regionales aún no resueltos.

Los aportes de la comisión corográfica al conocimiento del Territorio del Caquetá

«En Pasto no se conocía de la región que queda al oriente sino hasta Mocoa y de allí en adelante el vulgo, ignorante de la geografía, creía que quedaba Portugal; confundían este país con el de Brasil. Poblaban esas selvas de monstruos y de terribles fieras, algo así como en lo desconocido y fantástico como debió ser para la humanidad los mares y las regiones que Colón descubrió»

(Rafael Reyes, Memorias. 1850-1855, Fondo Cultural del Banco Cafetero; Bogotá, 1986, p.109).

Las concepciones que históricamente habían surgido acerca de la Amazonia, de su extensión, de sus límites, de sus habitantes, de su fauna, de su flora, permitieron dibujar mapas fantásticos, y con la misma imaginación con que había sido construida esa geografía amazónica, se bosquejaron los mapas del Territorio del Caquetá. Según fueran los delirios, los sueños, las esperanzas, y aún los innumerables temores de todos aquellos que desde el siglo XVI incursionaron, o que sólo pensaron en incursionar en aquellas tierras, las descripciones se acercaban más a las imágenes bíblicas del paraíso terrenal o al tránsito dantesco por los círculos del infierno, tal como los expedicionarios europeos del siglo XVI dibujaron la extensa región con «Las Amazonas» y «El Dorado». En el transcurso de las centurias más recientes, la Amazonia fue poblada de «infieles», «bárbaros», «caníbales» y «demonios». Sólo a partir del reconocimiento realizado por la Comisión Corográfica se lograría un «"mapa» menos imaginario de aquella región y, por supuesto, de sus habitantes.

La acción misionera de los Franciscanos, desde finales del siglo XVII, había configurado, poco a poco, un territorio que por la época los mismos miembros de la Orden Seráfica denominaban como Gran Caquetá, donde, en la década de 1690, habían logrado las primeras «pacificaciones» de indios. Los religiosos desde ese tiempo tomaron posesión de las misiones del Gran Caquetá y de Mocoa, cuya extensión precariamente conocían y difícilmente administraban. La geografía de lo que por entonces se designó como Gran Caquetá incluía, además del alto Caquetá (entre los ríos Orteguaza, Caguán y Caquetá) un vasto territorio que se extendía hacia el oriente y cuyos pobladores y límites se ignoraban muy a pesar de los esfuerzos que la corona de España había realizado en el curso de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando Francisco Requena fuera comisionado para definir los linderos con el "Reino de Portugal» en la Amazonia.

Hasta mediados del siglo XIX muy poco se conocía, entonces, en el interior del país acerca del Territorio del Caquetá, de sus límites, de su población y de sus recursos, a no ser por los apuntes e impresiones del viaje que el Presbítero Manuel María Albis realizara en el año de 1854 y que fueran publicados por primera vez en 1855 en un folleto editado en  la imprenta «La Matricaria» por los señores José María Vergara y Vergara y Evaristo Delgado. El Presbítero Albis, José M. Quintero, Miguel Mosquera, su hermano gemelo Pedro Mosquera y Vicente María Cabrera, eran conocedores de la región y gracias a ellos fue posible allí la labor coro gráfica de la Comisión en el año de 1857.

Codazzi, informado, guiado y auxiliado por aquellos baquianos, describió el Territorio del Caquetá como el «más desierto y salvaje, el menos habitado y conocido de la República", cuya extensión era incomparable con cualquiera de las provincias en que estaba dividida la Nueva Granada. Según el censo levantado en el año de 1857, la población de los seis corregimientos (Mocoa, Sibundoy, Solano, Putumayo, Aguarico y Mesaya) ascendía a 4.737 almas, entre hombres y mujeres, además de «las tribus que viven en completa independencia», es decir, unos 50 mil habitantes «entre reducidos y salvajes» en el conjunto de toda su extensión. El vasto Territorio del Caquetá tenía como límites el Estado de Cundinamarca, la República de Venezuela, el Imperio del Brasil y la República del Ecuador.

La obra de la Comisión constituye una valiosa descripción y análisis acerca de la ubicación y estructura de los asentamiento s indígenas regionales, lo mismo que sobre los límites, las características geográficas físicas, las rutas y caminos, la hidrografía, la flora y la fauna del territorio que más tarde designaríamos como «Amazonia colombiana». A partir de dicha obra es posible afirmar que, hasta mediados del siglo XIX, la región en referencia no había sido objeto de drásticas transformaciones socioculturales, muy a pesar de la trata de esclavos indígenas y de la acción de los misioneros durante los siglos XVII y XVIII. Sería precisamente desde finales del siglo XIX cuando el desarrollo de actividades extractivas produciría un profundo impacto sobre la población nativa y sobre el conjunto de ,dicho territorio.

Finalizando el siglo XIX, la «civilización» de los indios, que tanto había preocupado desde el período colonial, quedó en manos de los comerciantes y empresarios, pues en la región «los negocios se adelantaron al evangelio" cuando la extracción de la quina y, poco después, la del caucho, propició el ingreso de éstos. Las descripciones de la época señalan cómo se vivía allí sin «Dios ni ley», por falta de autoridades, progresando la corrupción, sin quién hiciera justicia, «...en una palabra, la civilización allí ha producido más bien daño que provecho, porque sus habitantes no han aprendido de ella sino la parte que envenena, desmoraliza y mata. En esa sección la raza blanca desempeña el papel más triste del mundo. En otras partes es conquistadora y civilizadora, y allí es corruptora y conquistada". Los esfuerzos de las misiones y de algunos gobiernos republicanos hasta el siglo XIX no lograron incorporar el Territorio del Caquetá a ningún proyecto económico y político-administrativo nacional. Sólo sería en el curso del siglo XX cuando, como lo pronosticó Codazzi, «....la población creciente de Pasto, Popayán y Neiva se habrá avanzado ya al otro lado de la Cordillera Oriental descuajando sus selvas seculares y abriendo caminos, fundando pueblos y paulatinamente se habrá internado en las grandes planicies para ponerse en contacto con los puntos comerciales que se establezcan en la grande hoya del Amazonas».

Esperamos iniciar con esta obra sobre el Territorio del Caquetá el pago de una deuda científica e histórica que Colombia tiene con la Comisión Corográfica y especialmente con el General Agustín Codazzi.

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