Ficha bibliográfica
Titulo:
Percepción y cultura
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Banco de la República




INDICE




Algunos procesos cognitivos tradicionales

A continuación, algunos ejemplos del conjunto de prácticas, ritos y costumbres encaminados a tener acceso y a manejar otros niveles de percepción, de realidad, de conocimiento y de conciencia del mundo, que actualmente emplean algunas culturas indígenas del país. Estas prácticas ancestrales de indudable origen prehispánico, buscan un moldeamiento intencional de la sensopercepción, mediante la manipulación de ciertas funciones psicológicas y fisiológicas, relacionadas con la atención, el insomnio, la dicta, la sexualidad y el uso de las «plantas maestras» | 37 .

Entre los kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta, el proceso de aprendizaje perceptivo de los Mamas se inicia en la más temprana infancia y requiere un arduo entrenamiento bajo la tutela directa de un Mama mayor. Los aprendices |(Moros o |Kuivis) especializados en el arte de lo sobrenatural, están destinados además de curar, a guiar espiritual y materialmente a su pueblo; por lo tanto, deben someterse al rigor de un aprendizaje destinado a alcanzar el objetivo pedagógico supremo: que su maestro sea directamente un padre espiritual.

Para este efecto, el niño es retirado de su medio familiar alrededor de los dos años de edad, a excepción de su madre, quien lo alimenta con el seno mientras sea necesario; luego será alimentado y cuidado exclusivamente por el Mama. Es llevado a sitios alejados en los páramos, donde no se le permite ver la luz del día, sino que toda su actividad se realiza en la noche, durante periodos variables, que idealmente buscan durar nueve años | 38 . Durante este tiempo, el viejo y el niño recorren los páramos solitarios, el niño aprende a reconocer los sitios sagrados, camina cerca a las lagunas y los nevados por senderos estrechos cortados por precipicios, escucha y aprende la historia de cada piedra, de cada montaña conoce, en fin, todos los secretos que han sabido guardar celosamente desde tiempos inmemoriales. El Mama le suministra comida «blanca», especialmente preparada sin sal ni carne y basada fundamentalmente en caracoles, insectos, frijol blanco, maíz y col, pues consideran que tanto la sal como la carne «dañan el espíritu». En algunos casos, al llegar a la edad adulta, ni siquiera las conchas del poporo podrán ser marinas, sino de caracol de la Sierra.

Entre más pequeños inicien el entrenamiento, «aprenden más» . De pronto, el «moro» empieza a escuchar voces que el Mama le va identificando y luego aparecen ante el niño uno o varios «espíritus» que empiezan a transmitirle conocimiento. Estos espíritus son los «Hijos de la Madre», quienes descienden a la sierra como «comisarios», para enterarse de las condiciones de los hombres | 39 . Así lentamente, el pequeño niño se va convirtiendo en intermediario entre los mundos. Los «espíritus» envían mensajes a los Mamas, a los ancianos o a la comunidad, mediante cantos que enseñan al aprendiz. |«El muchacho empieza a cantar solo ninguno enseña. Muchacho dice estoy cantando frijol rojo, batata, ahuyama; entonces los viejos escuchan y aprenden del niño

Después de transcurrido el tiempo necesario, a juicio del Mama tutelar, el muchacho inicia otra fase de su actividad a plena luz del día. Este momento marca la finalización del primer periodo de aprendizaje que generalmente coincide con la llegada a la adolescencia. A partir de entonccs, se inicia un segundo ciclo de nueve años que tiene características diferentes. Poco a poco, el Mama lo va incorporando a las actividades sociales, siempre bajo su tutela estricta y en convivencia permanente con él.

Me refirieron una prueba que los Mamas ponen a los moros para conocer el nivel de comunicación que han alcanzado con los «padres espirituales» . En un determinado momento del aprendizaje el Mama le anuncia al moro que el padre espiritual va a encargarse personalmente de su alimentación; entonces dejan de suministrarle comida preparada y el niño en completa soledad en la montaña debe alimentarse con aquello que el espíritu le indique. Durante nueve días come raíces, bayas, frutos silvestres, insectos y moluscos. En este transcurso cotidianamente recibe la visita del Mama tutelar.

Como puede observarse, este extraño y complejo proceso de formación parece estar orientado a modelar de una manera peculiar la sensopercepción del niño, además, este proceso presenta una inversión notable al compararlo con el nuestro: los adultos son quienes tienen que aprender del niño. |«¿Para qué nosotros hombres (adultos) le vamos a enseñar, si nosotros somos asesinos espirituales, siempre pensamos algo malo, matar o tumbar árboles, entonces qué se le va a enseñar a un pequeño? Nada más el muchacho va escuchando la palabra de Seirankua».

Imaginemos por un instante el tipo de percepción que puede formarse un individuo cuya infancia transcurrió en la oscuridad de la noche, recorriendo páramos, sorteando precipicios, en soledad casi completa, con una alimentación frugal, pendiente de voces y presencias, tutelado por un hombre mayor, su único vínculo con la sociedad. Haciendo referencia a la tenaz experiencia de este aprendizaje, el profesor Reichel cita el siguiente testimonio: |«Cuando salió por fin, lo más terrible fue el sol. Se botó al suelo para no verlo y tenía mucho miedo de él. No decía más... La noche está bien, mucho me gusta la noche» | 40 .

Muchos psicoanalistas y psicólogos afirmarían que se está formando un «loco». Los prejuicios culturales nos impiden entender que uno de nuestros hijos pueda tener tal «educación». Sin embargo, en la Sierra Nevada, los individuos formados según esos preceptos son los conductores, las autoridades, quienes velan por el bienestar de los suyos y quienes han logrado conservar una tradición, una historia y una organización social propia, a pesar de la violencia ejercida contra ellos y contra sus territorios por los «hermanos menores» desde hace quinientos años.

Evidentemente, quien es educado en esta forma tiene «poder», «sabe más» frente al común de sus congéneres y por ello tiene la facultad de orientar al indígena corriente en sus afanes cotidianos, a través de ese vínculo que puede establecer a voluntad con los mundos «sobrenaturales» y los «padres espirituales» . Pero si bien los Mamas son quienes «saben más», el saber obviamente no es de su exclusividad. Los «vasallos», a través de la vida van recibiendo conocimiento y «poder». Esta entrega de «poder» implica una serie de requisitos y pruebas que el solicitante tiene que atravesar para lograr su propósito.

Atención, insomnio y sexualidad

Tal formación empieza cuando el adolescente es «iniciado» en la vida social de los adultos, mediante la entrega del «poporo». Cuando el muchacho empieza a pelear con sus padres, a rebelarse, se interpreta como que «necesita mujer». Entonces el Mama «adivina» y decide entregarle «poporo». Para este efecto el muchacho debe «confesarse» con el Mama. Esta «confesión» se refiere a una evocación exhaustiva de la vida, desde la más remota infancia, sentados en un sitio especial escogido por el Mama. Mientras el muchacho va narrando sus recuerdos, los sucesos de su niñez, sus sensaciones, sentimientos y las infracciones a las reglas sociales, el Mama va «adivinando». Por momentos interrumpe el relato para profundizar en este o aquel aspecto del recuerdo, orientándolo hacia aquellos momentos o sensaciones que considere pertinentes o aconsejándolo cuando «adivina» que miente.

Esta «psicoterapia» intensiva toma varios días durante los cuales el joven debe guardar dieta sin carne ni sal y mantenerse al margen de sus deberes cotidianos en la casa ceremonial (nunjue), siguiendo indicaciones precisas relacionadas con la atención. Es la primera vez que «masca poporo» y por tanto debe concentrar sus ojos, sin moverlos de los dedos gordos de sus pies, mientras construye en «aluna» un rancho o una casa ceremonial. Se han intentado varias traducciones de este concepto que tiene numerosos sentidos: imaginación, inteligencia, pensamiento, memoria, alma, etc. | 41 De cualquier forma, este «ejercicio» implica un manejo realmente excepcional de la atención, la memoria y la concentración durante horas, días y noches enteras.

El joven adolescente debe imaginarse, o evocar en su interior, un camino en la montaña sobre el cual tiene que saber describir detalles precisos, recorriéndolo para buscar los árboles, los bejucos y la paja necesarios para efectuar la construcción. Una vez ubicados los materiales debe cortarlos, amontonarlos y transportarlos hasta el sitio escogido para luego levantar el rancho. En las conversaciones diarias con el Mama durante la a «confesión» va relatando sus progresos y este lo va guiando en ese «viaje» interior. No olvidemos que ese universo interior es un mundo con existencia concreta, por lo tanto antes de cortar los árboles o los bejucos, el Mama hace el respectivo «pago» por estos a los «padres espirituales» de los árboles. Si por ejemplo, en el camino canta un ave, se atraviesa un animal o una persona, esto tiene significados concretos que el Mama desentraña e interpreta.

Detenga la lectura durante un momento e intente realizar el «ejercicio». ¿Durante cuanto tiempo es capaz de mantener la concentración sobre el camino? ¿Treinta, sesenta segundos como máximo? De su experiencia puede deducir las dificultades implícitas y el esfuerzo de atención y concentración necesarios para realizarlos continuamente durante días y noches.

La entrega del «poporo» es simultánea con la iniciación sexual del adolescente. El Mama selecciona una mujer de edad, generalmente una viuda, pues ellas son quienes tienen la experiencia suficiente para instruir al joven en los secretos de la sexualidad. |«¿Niña jovencita que va a enseñar? Ella todavía no sabe nada», afirmaban. Ambos acuden diariamente a la «confesión» y el Mama le indica también a la mujer la dieta y las actividades que debe realizar durante el proceso de preparación.

El joven se encuentra en un momento crítico de su vida, el ingreso a la edad adulta, y por tanto no le esta permitido distraerse. No puede abandonar la casa ceremonial excepto para sus necesidades fisiológicas y siempre en compañía del Mama o de uno de sus ayudantes. La alimentación es llevada personalmente por estos y tampoco se le permite beber agua fresca sino tibia. Esta «iniciación» implica también un control estricto sobre el sueño. La señal más evidente de que el joven es vencido por el sueño es que el «poporo» o el palito caen de sus manos. En general se considera de mal agüero este incidente: |«no va a tener fuerza suficiente para mantener a su lado mujer». Por esto los jóvenes se esfuerzan sobremanera para no dormir; a su lado el Mama tampoco duerme, para mantenerlo insomne con su ejemplo y sus advertencias. La mayoría de jóvenes con quienes conversé habían permanecido sin dormir durante cuatro días y noches consecutivamente.

La cuestión del insomnio reviste particular interés. Durante las ceremonias de los solsticios en los páramos donde aun se bailan las danzas más tradicionales con máscaras y adornos de oro precolombinos, los indígenas corrientes deben permanecer insomnes durante cuatro días con sus noches consecutivamente; luego se les permite dormir durante cuatro horas y posteriormente continuar en vigilia durante cuatro días más. Mientras tanto, los Mamas permanecen despiertos, danzando, durante los nueve días y noches que duran estas celebraciones. Su alimentación guarda las restricciones mencionadas, pero además se consume una fruta tradicional llamada Kandbi (Metteniusa edulís), a la cual le atribuyen ciertas propiedades psicotrópicas.

Pero volvamos al proceso iniciativo del joven, que estabamos describiendo. De la última medianoche en adelante el Mama considera que el joven esta listo para la relación sexual. Esta tiene lugar en un sitio específico por fuera de la vivienda. El Mama les entrega una tuma que traducen con el nombre de «banco» la cual siempre llevan consigo el hombre o la mujer y que debe permanecer debajo de los cuerpos cuando tengan relaciones sexuales. La mitología de los kogi tiene una estrecha relación con la sexualidad; quizás en ello resida parte de la explicación por la cual han logrado mantener sus costumbres y creencias a pesar de la evangelización cristiana. En alguna oportunidad un viejo me comentaba: «¡qué va a saber capuchinos o monjas, si ellos no montan!» (no tienen relaciones sexuales).

 

La sexualidad tiene gran importancia místico-religiosa y desde luego en su concepción sobre la fertilidad de cultivos y animales. Por ello, la pareja es instruida detalladamente en lo que tiene que hacer durante el coito. Cada tres o cinco penetraciones se detienen, toman un pedazo de algodón, recogen las secreciones y en «aluna» deben decir: «creamos plátano, ahora yuca», y repiten las penetraciones hasta pretender crear todos los alimentos que existen. El coito es considerado un acto supremo de creación. Quizás en esta primera relación se pretenda implicitamente enseñar al joven una forma para prolongar la duración de la estimulación sexual.

Al amanecer, un poco antes de la salida del sol, la pareja se dirige al río y se bañan desnudos en las aguas heladas y cristalinas. Al joven se le entregan las vestiduras y mochilas que lo identifican como adulto y a partir de tal momento se encuentra listo para asumir los deberes y responsabilidades de éstos. Los algodones son entregados al Mama, quien los colocará como ofrendas, «como comida» para los padres «espirituales», en sitios sagrados de los páramos.

Entre los numerosos seres «espirituales» que pueblan la Sierra Nevada, Kuishbanquish el señor del trueno, tiene particular importancia en lo que a la sexualidad se refiere. Cuando se hace presente, un gran ronquido sobrecogedor se despeña desde los páramos, rebotando entre las paredes de los estrechos cañones, recorriendo cañadas, selvas y arroyos; se le escucha continuamente durante varios minutos. |«Ese si hombre fuerte, tiene fuerza en pila», dicen los indígenas. En efecto, durante ciertos «trabajos de los Mamas, se requiere acumular gran cantidad de «fuerza» para lograr sus objetivos; entonces, individualmente o en forma simultánea, los Mamas hacen «trabajo de Kuishbanquish», el cual consiste en que por un periodo de tiempo, durante las relaciones sexuales, el hombre no permite la eyaculación externa. Vale la pena resaltar aquí la similitud existente en este aspecto con las antiguas tradiciones orientales del Budismo Tántrico y del Taoísmo.

Atención y energía

«Dice la tradición que los antiguos enseñaban como guardar energía. Para guardar energía hay que poner freno de la vista, freno de la lengua, freno del corazón y freno de masculino-femenino. Dominaban cuerpo como un caballo, quiere correr otra vía pero lo dominas. Cuando estas sentado aquí y empiezas a ir a Santa Marta, o Riohacha, o Bogotá, tu energía sale y viaja lejos, estás gastando energía. Si tu dominas energía lo puedes dominar todo».

Obsérvese cómo las costumbres y ritos descritos se ajustan a este criterio tradicional y tienen como propósito definido «guardar energía». Este propósito cultural implica un manejo consciente y prolongado de la atención sostenida sobre el propio cuerpo, evitando permanecer en las fantasías o en los recuerdos.

El manejo de esta «energía», del cual son maestros los Mamas, es requisito indispensable para mantener el vínculo con lo «sobrenatural» a través del cual obtienen poder sobre los fenómenos naturales como las lluvias, vientos, cosechas y tempestades, pero además se les atribuyen otros poderes como el de abrir y cerrar los caminos para evitar la circulación de indeseables, establecer ligaduras amorosas, volar, la transformación en animales, la comunicación a distancia, el curar y quizás uno de los poderes más preciados: la adivinación. A propósito del poder para volar me referían que este arte lo aprenden los «moros» mediante la ingestión de hongos alucinógenos y precisaban: |«ellos tienen que sentar en un sitio sagrado y concentrar».

En Seiyna, caciquial vecino del poblado de San Miguel, fuimos testigos de una asamblea espectacular. Se encontraban reunidos alrededor de treinta Mamas, discutiendo algunos problemas relaciona dos con la forma de canalizar recursos del Estado para las comunidades. Cada Mama sentado con su totuma al lado escuchaba impasible la intervención de los otros e iba adivinando sobre lo que cada uno expresaba. Sin presión del tiempo, en una mañana resplandeciente de luz, cada quien intervenía en estricto orden sin interrumpir al otro y decía todo lo que tuviese que decir al respecto, sin importar el tiempo que tomara. El rumbo de su intervención estaba dictado por el mensaje que podía leer en las burbujas. Las diferencias de criterios se discutían extensamente hasta que colectivamente llegaron a un acuerdo: era necesario |«hacer trabajo en nueve profundo». Para este efecto, escogieron un Mama y una pareja de jóvenes «moros», quienes durante los nueve meses siguientes deberían permanecer en dieta estricta, abstinencia sexual y realizando pagamentos en los sitios sagrados pertinentes.

Al inquirir sobre el significado de |«hacer trabajo en nueve profundo» se nos informó que al concluir los nueve meses de preparación, el Mama y los moros se sientan frente a una piedra específica, identificada por tener nueve líneas superpuestas y deben |«concentrar profundo», sin mover los ojos durante ¡cuarenta y cinco minutos aproximadamente! y: |«ya, entran en nueve profundo, donde vive la Madre con quien pueden conversar», en este caso, para solicitarle su intervención frente al problema. Esta forma de llevar los asuntos colectivos posiblemente se viene repitiendo de idéntica manera desde tiempos inmemoriales.

Los sueños

Otra diferencia de fundamental importancia entre el pensamiento ancestral y el pensamiento occidental es la concepción de los sueños. Desde su perspectiva holística, los sueños son el tránsito temporal del ser por otros niveles de realidad tan concretos como los de la vigilia. Los hechos y personajes que acontecen en esas realidades ejercen influencias sobre la vida ordinaria y viceversa, los acontecimientos en esta los influyen. De esta manera se establece una comunicación entre mundos diferentes de gran trascendencia.

 

Por ejemplo, entre los Wayuu de la Guajira, la posesión de una planta, «wunu lania», es símbolo de poder material y espiritual, inclusive para curar ciertas enfermedades. Para obtenerla el soñador, |anarapainch, debe hacer lo siguiente: en ciertos sueños, los lugares que se visitan en la serranía de La Makuira deben recordarse con precisión, observando todos sus detalles, tales como las características del sitio y especialmente la presencia de ciertas plantas, de manera que durante la vigilia pueda luego ubicar el sitio exacto visitado en sueños y si al encontrarlo identifica una de las plantas vistas durante el sueño, debe arrancarla después de recitar un conjuro. Evidentemente se requiere un manejo especial de la atención y la conciencia |durante el sueno para efectuar estos tránsitos entre los mundos | 42 .

La hipótesis de Hartman que mencioné anteriormente, en la que sostiene que sueños y alucinaciones forman parte de un continuum, pareciera tener respaldo en la cultura Siknani de la Orinoquía. El aprendizaje del conocimiento ancestral se realiza principalmente mediante la ingestión del Yopo (Ananedanthera peregrine) y el Capi, la corteza de la raíz del yagé. El aprendiz debe mantener una estricta dicta sin sal y permanecer en abstinencia sexual para impedir que se pierda a «energía», |pesei, y va aspirando cantidades progresivas de Yopo hasta que tome conciencia de las distintas «almas» o espíritus del hombre y aprende a manejar aquella propia de los «brujos», llamada |malikei.

Durante el aprendizaje aparecen cierto tipo de sueños, diferentes a los habituales, en los cuales el aprendiz viaja a los otros mundos y que constituyen un aspecto básico para aprender a manejar «el cuerpo de los sueños». Cuando un aprendiz inicia el proceso, su enemigo, en otro sitio, empieza también a aprender. A medida que sabe más, el enemigo también adquiere más poder. Toda la vida el |penajorobinu espera el combate final, que tiene lugar precisamente en los sueños. Cualquier día, el «brujo» sueña que detrás de un arbusto o en un río, aparece su enemigo quien le ha tendido una emboscada para matarlo. Dependiendo del poder adquirido y de sus protecciones, el brujo es capaz de esquivar o repeler el ataque, pero si el enemigo logra su propósito y liquida su «cuerpo de los sueños», le sobrevendrá una grave enfermedad que terminara con su vida | 43

Nótese que el aprendizaje con las «plantas maestras» ocasiona no solamente alucinaciones y visiones en la vigilia, además tiene una incidencia notoria en los sueños y plantea una continuidad de la atención, la conciencia y la voluntad en este ámbito, entendido desde Freud como campo exclusivo de lo inconsciente. Durante el aprendizaje se efectúan cambios en la percepción durante la vigilia y durante el sueño, sin que necesariamente exista una relación inmediata con el consumo de los alucinógenos.

La percepción del propio cuerpo

En la región andina del sur del país, entre los Paeces del departamento del Cauca, se emplean principalmente el tabaco y la coca en el aprendizaje y en el proceso diagnóstico de las enfermedades. Allí, el médico tradicional, llamado |T'ewala, es un especialista en el reconocimiento de algunas contracciones musculares, llamadas «señas» que él percibe en su propio cuerpo y que en el aprendizaje aprendió a reconocer y valorar. El grupo de investigadores de la Universidad del Cauca especializado en estas materias | 44 ha descrito en detalle la dirección y los trayectos que siguen estas «señas» en el cuerpo humano; sorprende que tales trayectos son notoriamente similares a algunos de los meridianos de circulación de la sangre y la energía |(qi-xue) descritos en la Medicina Tradicional China y además, se corresponden con importantes paquetes vasculares y nerviosos de la concepción que occidente tiene del cuerpo humano.

El |T'ewala prescribe las plantas que necesitan sus pacientes no solamente de acuerdo a sus características físicas o a la enfermedad concreta del paciente, sino en función al tipo de seña» que percibe. Al parecer, estas contracciones musculares involuntarias están asociadas al uso de la coca, pues en otras comunidades que la utilizan el fenómeno también se presenta, como me fue informado por los Huitoto de la Amazonía y por los kogi en la Sierra Nevada, donde esta forma de adivinación se conoce como «qüina».

Entre los curanderos del norte del Perú, la «planta maestra» que se utiliza es el San Pedro (Trichocereus pachanoi). Durante el ritual terapéutico, el curandero tiene visiones que van siendo interpretadas con cada uno de los pacientes. Cuando el enfermo sufre de «daño» la claridad de las visiones disminuye, hasta llegar a la obscuridad total y se acompaña de nauseas y otras desagradables sensaciones en el cuerpo. En ese momento, el curandero se levanta de su inmesa e inicia una danza, armado con sus espadas y bastones, para espantar a los malos espíritus, hasta cuando recobra nuevamente la claridad de sus visiones. Sólo entonces regresa a la «mesa» para continuar con el ritual.

Conclusiones

Estos apuntes intentan simplemente señalar cómo, detrás de lo que en apariencia son meros rituales mágicos para la curación de las enfermedades, existe un pensamiento con una lógica estricta que se corresponde con una particular percepción del mundo, la cual determine, su conocimiento y su conciencia. Esta percepción se fundamenta en procesos cognitivos altamente complejos que desafían algunos postulados básicos de teorías clásicas en occidente y podrían señalar nuevas rutas de investigación para los expertos en esas disciplinas.

En estas diferentes cosmogonías desempeña un papel de primer orden el acceso a otros niveles de percepción y conciencia del mundo completamente diferentes a aquellos a los cuales estamos cotidianamente acostumbrados | 45 . Es obvio que ello sea así. La realidad es una convención social y cultural, por tanto, sus límites son impuestos por la ideología dominante. Para estas culturas la definición misma de la realidad es bien diferente que para nosotros, así que los «dueños» de los árboles o de los animales son tan «sobrenaturales» para nosotros, como lo pueden ser las bacterias o los virus para ellos.

Al intentar analizar de conjunto, desde la perspectiva occidental de conocimiento los procesos cognitivos descritos, podríamos encontrarles una intencionalidad definida: acceder y manejar ciertos estados sensoperceptivos y alucinatorios complejos. En la «neuromitología», estos estados se explicarían como consecuencia de la iteración de reacciones bioquímicas que ocasionan un bombardeo de estímulos, hipotéticamente sinergizados, hacia el Sistema Activador Reticular, el Sistema Límbico y a los sistemas neurohormonales que los relacionan. Si, además, a esta estimulación añadimos los ejercicios de atención, que se mencionan repetidamente, se configura un conjunto de estímulos neurofisiológicos que explicarían los cambios sobre la sensopercepción.

Sin embargo, nuestro interés no está únicamente en hipótesis neurohormonales mecánicas que podrían explicar el fenómeno a los ojos de occidente, sino principalmente ante el hecho de que estos fenómenos sensoperceptivos y alucinatorios individuales logran cumplir, al elaborarse socialmente, una función primordial, cual es la del reconocimiento de ciertas señales en el propio cuerpo o en el del enfermo, invisibles a la mirada occidental, con implicaciones terapéuticas cuyos principios y mecanismos ignoramos, y que han sido relegados sin suficiente estudio al campo de lo «mágico».

Estos cambios sensoperceptivos inducidos mediante el insomnio, la dieta, la danza, la sexualidad y el consumo de las «plantas maestras», han logrado en las culturas ancestrales una elaboración colectiva altamente sofisticada que, a mi juicio, fundamenta en buena parte la lógica que subyace a las practicas curativas de sus sistemas tradicionales de la salud. Quizás el estudio de los procesos cognitivos de las culturas tradicionales permitan una mejor comprensión de la percepción, de los fenómenos alucinatorios y de la relación entre la mente y el funcionamiento normal y patológico del cuerpo. Las rutas terapéuticas que estos sistemas señalan parecen anclar sus raíces en los niveles más profundos del inconsciente colectivo del hombre.

Durante l988, el doctor Forero de la Universidad Nacional de Colombia, junto con sus colaboradores, descubrieron el árbol más antiguo del mundo en medio de la selva colombiana, correspondiente a la época en la cual los continentes africano y americano se encontraban unidos; les parecía increíble que durante tantos años se hubiera escapado a la observación un gigante con más de veinte metros de altura. Si en nuestras selvas, llanos y montañas se oculta una riqueza inmensa y desconocida, ni qué decir de los conocimientos que sobre ese medio esconden las culturas indígenas que los habitan.

37 Estos procesos cognitivos están descritos en varies piblicaciones del autor, entre otros: El lenguaje de las burbujas. Apuntes sobre la medicina tradicional entre los kogi, Fundacion Pro Sierra Nevada de Santa Marta, Bogotá. 1989. "Las medicinas tradicionales en Colombia".
Gaceta, Vol. 6, marzo-abril 1990. "Voces ancestrales: boceto de las medicinas indígenas en Colombia" Colsubsidio, 1992.
38 Reichel-Dolmatoff, G., 1977.
39 Reichel-.Dolmatoff C. 1985. T II pp. 13340
40 Reichel-Dolmatoff, G., Op. Cit., T II pp. 122.
41 Reichel-Dolmatoff  G., Op. Cit., T II pp. 94.
42 Arbeláez C. y Claudia Cano. 1985. Arbelaez C. y R. Uribe 1995.
43 Arbeláez, Albornoz, Camilo. 1995.
44 Portela, H. et al. 1988.
45 Reichel-Dolniatoff, G., Op. Cit., pp. 224.

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