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INDICE
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Algunos procesos cognitivos
tradicionales
A continuación, algunos ejemplos del conjunto de prácticas,
ritos y costumbres encaminados a tener acceso y a manejar otros
niveles de percepción, de realidad, de conocimiento y de conciencia
del mundo, que actualmente emplean algunas culturas indígenas del
país. Estas prácticas ancestrales de indudable origen prehispánico,
buscan un moldeamiento intencional de la sensopercepción, mediante
la manipulación de ciertas funciones psicológicas y fisiológicas,
relacionadas con la atención, el insomnio, la dicta, la sexualidad
y el uso de las «plantas maestras»
|
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.
Entre los kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta, el proceso de
aprendizaje perceptivo de los Mamas se inicia en la más temprana
infancia y requiere un arduo entrenamiento bajo la tutela directa
de un Mama mayor. Los aprendices
|(Moros o
|Kuivis)
especializados en el arte de lo sobrenatural, están destinados
además de curar, a guiar espiritual y materialmente a su pueblo;
por lo tanto, deben someterse al rigor de un aprendizaje destinado
a alcanzar el objetivo pedagógico supremo: que su maestro sea
directamente un padre espiritual.
Para este efecto, el niño es retirado de su medio familiar
alrededor de los dos años de edad, a excepción de su madre, quien
lo alimenta con el seno mientras sea necesario; luego será
alimentado y cuidado exclusivamente por el Mama. Es llevado a
sitios alejados en los páramos, donde no se le permite ver la luz
del día, sino que toda su actividad se realiza en la noche, durante
periodos variables, que idealmente buscan durar nueve años
|
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. Durante este tiempo,
el viejo y el niño recorren los páramos solitarios, el niño aprende
a reconocer los sitios sagrados, camina cerca a las lagunas y los
nevados por senderos estrechos cortados por precipicios, escucha y
aprende la historia de cada piedra, de cada montaña conoce, en fin,
todos los secretos que han sabido guardar celosamente desde tiempos
inmemoriales. El Mama le suministra comida «blanca», especialmente
preparada sin sal ni carne y basada fundamentalmente en caracoles,
insectos, frijol blanco, maíz y col, pues consideran que tanto la
sal como la carne «dañan el espíritu». En algunos casos, al llegar
a la edad adulta, ni siquiera las conchas del poporo podrán ser
marinas, sino de caracol de la Sierra.
Entre más pequeños inicien el entrenamiento, «aprenden más» . De
pronto, el «moro» empieza a escuchar voces que el Mama le va
identificando y luego aparecen ante el niño uno o varios
«espíritus» que empiezan a transmitirle conocimiento. Estos
espíritus son los «Hijos de la Madre», quienes descienden a la
sierra como «comisarios», para enterarse de las condiciones de los
hombres
|
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. Así
lentamente, el pequeño niño se va convirtiendo en intermediario
entre los mundos. Los «espíritus» envían mensajes a los Mamas, a
los ancianos o a la comunidad, mediante cantos que enseñan al
aprendiz.
|«El muchacho empieza a cantar solo ninguno enseña.
Muchacho dice estoy cantando frijol rojo, batata, ahuyama; entonces
los viejos escuchan y aprenden del niño
Después de transcurrido el tiempo necesario, a juicio del Mama
tutelar, el muchacho inicia otra fase de su actividad a plena luz
del día. Este momento marca la finalización del primer periodo de
aprendizaje que generalmente coincide con la llegada a la
adolescencia. A partir de entonccs, se inicia un segundo ciclo de
nueve años que tiene características diferentes. Poco a poco, el
Mama lo va incorporando a las actividades sociales, siempre bajo su
tutela estricta y en convivencia permanente con él.
Me refirieron una prueba que los Mamas ponen a los moros para
conocer el nivel de comunicación que han alcanzado con los «padres
espirituales» . En un determinado momento del aprendizaje el Mama
le anuncia al moro que el padre espiritual va a encargarse
personalmente de su alimentación; entonces dejan de suministrarle
comida preparada y el niño en completa soledad en la montaña debe
alimentarse con aquello que el espíritu le indique. Durante nueve
días come raíces, bayas, frutos silvestres, insectos y moluscos. En
este transcurso cotidianamente recibe la visita del Mama
tutelar.
Como puede observarse, este extraño y complejo proceso de
formación parece estar orientado a modelar de una manera peculiar
la sensopercepción del niño, además, este proceso presenta una
inversión notable al compararlo con el nuestro: los adultos son
quienes tienen que aprender del niño.
|«¿Para qué nosotros
hombres (adultos) le vamos a enseñar, si nosotros somos asesinos
espirituales, siempre pensamos algo malo, matar o tumbar árboles,
entonces qué se le va a enseñar a un pequeño? Nada más el muchacho
va escuchando la palabra de Seirankua».
Imaginemos por un instante el tipo de percepción que puede
formarse un individuo cuya infancia transcurrió en la oscuridad de
la noche, recorriendo páramos, sorteando precipicios, en soledad
casi completa, con una alimentación frugal, pendiente de voces y
presencias, tutelado por un hombre mayor, su único vínculo con la
sociedad. Haciendo referencia a la tenaz experiencia de este
aprendizaje, el profesor Reichel cita el siguiente testimonio:
|«Cuando salió por fin, lo más terrible fue el sol. Se botó al
suelo para no verlo y tenía mucho miedo de él. No decía más... La
noche está bien, mucho me gusta la noche»
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.
Muchos psicoanalistas y psicólogos afirmarían que se está
formando un «loco». Los prejuicios culturales nos impiden entender
que uno de nuestros hijos pueda tener tal «educación». Sin embargo,
en la Sierra Nevada, los individuos formados según esos preceptos
son los conductores, las autoridades, quienes velan por el
bienestar de los suyos y quienes han logrado conservar una
tradición, una historia y una organización social propia, a pesar
de la violencia ejercida contra ellos y contra sus territorios por
los «hermanos menores» desde hace quinientos años.
Evidentemente, quien es educado en esta forma tiene «poder»,
«sabe más» frente al común de sus congéneres y por ello tiene la
facultad de orientar al indígena corriente en sus afanes
cotidianos, a través de ese vínculo que puede establecer a voluntad
con los mundos «sobrenaturales» y los «padres espirituales» . Pero
si bien los Mamas son quienes «saben más», el saber obviamente no
es de su exclusividad. Los «vasallos», a través de la vida van
recibiendo conocimiento y «poder». Esta entrega de «poder» implica
una serie de requisitos y pruebas que el solicitante tiene que
atravesar para lograr su propósito.
Atención, insomnio y
sexualidad
Tal formación empieza cuando el adolescente es «iniciado» en la
vida social de los adultos, mediante la entrega del «poporo».
Cuando el muchacho empieza a pelear con sus padres, a rebelarse, se
interpreta como que «necesita mujer». Entonces el Mama «adivina» y
decide entregarle «poporo». Para este efecto el muchacho debe
«confesarse» con el Mama. Esta «confesión» se refiere a una
evocación exhaustiva de la vida, desde la más remota infancia,
sentados en un sitio especial escogido por el Mama. Mientras el
muchacho va narrando sus recuerdos, los sucesos de su niñez, sus
sensaciones, sentimientos y las infracciones a las reglas sociales,
el Mama va «adivinando». Por momentos interrumpe el relato para
profundizar en este o aquel aspecto del recuerdo, orientándolo
hacia aquellos momentos o sensaciones que considere pertinentes o
aconsejándolo cuando «adivina» que miente.
Esta «psicoterapia» intensiva toma varios días durante los
cuales el joven debe guardar dieta sin carne ni sal y mantenerse al
margen de sus deberes cotidianos en la casa ceremonial (nunjue),
siguiendo indicaciones precisas relacionadas con la atención. Es la
primera vez que «masca poporo» y por tanto debe concentrar sus
ojos, sin moverlos de los dedos gordos de sus pies, mientras
construye en «aluna» un rancho o una casa ceremonial. Se han
intentado varias traducciones de este concepto que tiene numerosos
sentidos: imaginación, inteligencia, pensamiento, memoria, alma,
etc.
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De
cualquier forma, este «ejercicio» implica un manejo realmente
excepcional de la atención, la memoria y la concentración durante
horas, días y noches enteras.
El joven adolescente debe imaginarse, o evocar en su interior,
un camino en la montaña sobre el cual tiene que saber describir
detalles precisos, recorriéndolo para buscar los árboles, los
bejucos y la paja necesarios para efectuar la construcción. Una vez
ubicados los materiales debe cortarlos, amontonarlos y
transportarlos hasta el sitio escogido para luego levantar el
rancho. En las conversaciones diarias con el Mama durante la a
«confesión» va relatando sus progresos y este lo va guiando en ese
«viaje» interior. No olvidemos que ese universo interior es un
mundo con existencia concreta, por lo tanto antes de cortar los
árboles o los bejucos, el Mama hace el respectivo «pago» por estos
a los «padres espirituales» de los árboles. Si por ejemplo, en el
camino canta un ave, se atraviesa un animal o una persona, esto
tiene significados concretos que el Mama desentraña e
interpreta.
Detenga la lectura durante un momento e intente realizar el
«ejercicio». ¿Durante cuanto tiempo es capaz de mantener la
concentración sobre el camino? ¿Treinta, sesenta segundos como
máximo? De su experiencia puede deducir las dificultades implícitas
y el esfuerzo de atención y concentración necesarios para
realizarlos continuamente durante días y noches.
La entrega del «poporo» es simultánea con la iniciación sexual
del adolescente. El Mama selecciona una mujer de edad, generalmente
una viuda, pues ellas son quienes tienen la experiencia suficiente
para instruir al joven en los secretos de la sexualidad.
|«¿Niña
jovencita que va a enseñar? Ella todavía no sabe nada»,
afirmaban. Ambos acuden diariamente a la «confesión» y el Mama le
indica también a la mujer la dieta y las actividades que debe
realizar durante el proceso de preparación.
El joven se encuentra en un momento crítico de su vida, el
ingreso a la edad adulta, y por tanto no le esta permitido
distraerse. No puede abandonar la casa ceremonial excepto para sus
necesidades fisiológicas y siempre en compañía del Mama o de uno de
sus ayudantes. La alimentación es llevada personalmente por estos y
tampoco se le permite beber agua fresca sino tibia. Esta
«iniciación» implica también un control estricto sobre el sueño. La
señal más evidente de que el joven es vencido por el sueño es que
el «poporo» o el palito caen de sus manos. En general se considera
de mal agüero este incidente:
|«no va a tener fuerza suficiente
para mantener a su lado mujer». Por esto los jóvenes se
esfuerzan sobremanera para no dormir; a su lado el Mama tampoco
duerme, para mantenerlo insomne con su ejemplo y sus advertencias.
La mayoría de jóvenes con quienes conversé habían permanecido sin
dormir durante cuatro días y noches consecutivamente.
La cuestión del insomnio reviste particular interés. Durante las
ceremonias de los solsticios en los páramos donde aun se bailan las
danzas más tradicionales con máscaras y adornos de oro
precolombinos, los indígenas corrientes deben permanecer insomnes
durante cuatro días con sus noches consecutivamente; luego se les
permite dormir durante cuatro horas y posteriormente continuar en
vigilia durante cuatro días más. Mientras tanto, los Mamas
permanecen despiertos, danzando, durante los nueve días y noches
que duran estas celebraciones. Su alimentación guarda las
restricciones mencionadas, pero además se consume una fruta
tradicional llamada Kandbi (Metteniusa edulís), a la cual le
atribuyen ciertas propiedades psicotrópicas.
Pero volvamos al proceso iniciativo del joven, que estabamos
describiendo. De la última medianoche en adelante el Mama considera
que el joven esta listo para la relación sexual. Esta tiene lugar
en un sitio específico por fuera de la vivienda. El Mama les
entrega una tuma que traducen con el nombre de «banco» la cual
siempre llevan consigo el hombre o la mujer y que debe permanecer
debajo de los cuerpos cuando tengan relaciones sexuales. La
mitología de los kogi tiene una estrecha relación con la
sexualidad; quizás en ello resida parte de la explicación por la
cual han logrado mantener sus costumbres y creencias a pesar de la
evangelización cristiana. En alguna oportunidad un viejo me
comentaba: «¡qué va a saber capuchinos o monjas, si ellos no
montan!» (no tienen relaciones sexuales).
La sexualidad tiene gran importancia místico-religiosa y desde
luego en su concepción sobre la fertilidad de cultivos y animales.
Por ello, la pareja es instruida detalladamente en lo que tiene que
hacer durante el coito. Cada tres o cinco penetraciones se
detienen, toman un pedazo de algodón, recogen las secreciones y en
«aluna» deben decir: «creamos plátano, ahora yuca», y repiten las
penetraciones hasta pretender crear todos los alimentos que
existen. El coito es considerado un acto supremo de creación.
Quizás en esta primera relación se pretenda implicitamente enseñar
al joven una forma para prolongar la duración de la estimulación
sexual.
Al amanecer, un poco antes de la salida del sol, la pareja se
dirige al río y se bañan desnudos en las aguas heladas y
cristalinas. Al joven se le entregan las vestiduras y mochilas que
lo identifican como adulto y a partir de tal momento se encuentra
listo para asumir los deberes y responsabilidades de éstos. Los
algodones son entregados al Mama, quien los colocará como ofrendas,
«como comida» para los padres «espirituales», en sitios sagrados de
los páramos.
Entre los numerosos seres «espirituales» que pueblan la Sierra
Nevada, Kuishbanquish el señor del trueno, tiene particular
importancia en lo que a la sexualidad se refiere. Cuando se hace
presente, un gran ronquido sobrecogedor se despeña desde los
páramos, rebotando entre las paredes de los estrechos cañones,
recorriendo cañadas, selvas y arroyos; se le escucha continuamente
durante varios minutos.
|«Ese si hombre fuerte, tiene fuerza en
pila», dicen los indígenas. En efecto, durante ciertos
«trabajos de los Mamas, se requiere acumular gran cantidad de
«fuerza» para lograr sus objetivos; entonces, individualmente o en
forma simultánea, los Mamas hacen «trabajo de Kuishbanquish», el
cual consiste en que por un periodo de tiempo, durante las
relaciones sexuales, el hombre no permite la eyaculación externa.
Vale la pena resaltar aquí la similitud existente en este aspecto
con las antiguas tradiciones orientales del Budismo Tántrico y del
Taoísmo.
Atención y energía
«Dice la tradición que los antiguos
enseñaban como guardar energía. Para guardar energía hay que poner
freno de la vista, freno de la lengua, freno del corazón y freno de
masculino-femenino. Dominaban cuerpo como un caballo, quiere correr
otra vía pero lo dominas. Cuando estas sentado aquí y empiezas a ir
a Santa Marta, o Riohacha, o Bogotá, tu energía sale y viaja lejos,
estás gastando energía. Si tu dominas energía lo puedes dominar
todo».
Obsérvese cómo las costumbres y ritos descritos se ajustan a
este criterio tradicional y tienen como propósito definido «guardar
energía». Este propósito cultural implica un manejo consciente y
prolongado de la atención sostenida sobre el propio cuerpo,
evitando permanecer en las fantasías o en los recuerdos.
El manejo de esta «energía», del cual son maestros los Mamas, es
requisito indispensable para mantener el vínculo con lo
«sobrenatural» a través del cual obtienen poder sobre los fenómenos
naturales como las lluvias, vientos, cosechas y tempestades, pero
además se les atribuyen otros poderes como el de abrir y cerrar los
caminos para evitar la circulación de indeseables, establecer
ligaduras amorosas, volar, la transformación en animales, la
comunicación a distancia, el curar y quizás uno de los poderes más
preciados: la adivinación. A propósito del poder para volar me
referían que este arte lo aprenden los «moros» mediante la
ingestión de hongos alucinógenos y precisaban:
|«ellos tienen que
sentar en un sitio sagrado y concentrar».
En Seiyna, caciquial vecino del poblado de San Miguel, fuimos
testigos de una asamblea espectacular. Se encontraban reunidos
alrededor de treinta Mamas, discutiendo algunos problemas relaciona
dos con la forma de canalizar recursos del Estado para las
comunidades. Cada Mama sentado con su totuma al lado escuchaba
impasible la intervención de los otros e iba adivinando sobre lo
que cada uno expresaba. Sin presión del tiempo, en una mañana
resplandeciente de luz, cada quien intervenía en estricto orden sin
interrumpir al otro y decía todo lo que tuviese que decir al
respecto, sin importar el tiempo que tomara. El rumbo de su
intervención estaba dictado por el mensaje que podía leer en las
burbujas. Las diferencias de criterios se discutían extensamente
hasta que colectivamente llegaron a un acuerdo: era necesario
|«hacer trabajo en nueve profundo». Para este efecto,
escogieron un Mama y una pareja de jóvenes «moros», quienes durante
los nueve meses siguientes deberían permanecer en dieta estricta,
abstinencia sexual y realizando pagamentos en los sitios sagrados
pertinentes.
Al inquirir sobre el significado de
|«hacer trabajo en nueve
profundo» se nos informó que al concluir los nueve meses de
preparación, el Mama y los moros se sientan frente a una piedra
específica, identificada por tener nueve líneas superpuestas y
deben
|«concentrar profundo», sin mover los ojos durante
¡cuarenta y cinco minutos aproximadamente! y:
|«ya, entran en
nueve profundo, donde vive la Madre con quien pueden
conversar», en este caso, para solicitarle su intervención
frente al problema. Esta forma de llevar los asuntos colectivos
posiblemente se viene repitiendo de idéntica manera desde tiempos
inmemoriales.
Los sueños
Otra diferencia de fundamental importancia entre el pensamiento
ancestral y el pensamiento occidental es la concepción de los
sueños. Desde su perspectiva holística, los sueños son el tránsito
temporal del ser por otros niveles de realidad tan concretos como
los de la vigilia. Los hechos y personajes que acontecen en esas
realidades ejercen influencias sobre la vida ordinaria y viceversa,
los acontecimientos en esta los influyen. De esta manera se
establece una comunicación entre mundos diferentes de gran
trascendencia.
Por ejemplo, entre los Wayuu de la Guajira, la posesión de una
planta, «wunu lania», es símbolo de poder material y espiritual,
inclusive para curar ciertas enfermedades. Para obtenerla el
soñador,
|anarapainch, debe hacer lo siguiente: en ciertos
sueños, los lugares que se visitan en la serranía de La Makuira
deben recordarse con precisión, observando todos sus detalles,
tales como las características del sitio y especialmente la
presencia de ciertas plantas, de manera que durante la vigilia
pueda luego ubicar el sitio exacto visitado en sueños y si al
encontrarlo identifica una de las plantas vistas durante el sueño,
debe arrancarla después de recitar un conjuro. Evidentemente se
requiere un manejo especial de la atención y la conciencia
|durante el sueno para efectuar estos tránsitos entre los
mundos
|
42
.
La hipótesis de Hartman que mencioné anteriormente, en la que
sostiene que sueños y alucinaciones forman parte de un continuum,
pareciera tener respaldo en la cultura Siknani de la Orinoquía. El
aprendizaje del conocimiento ancestral se realiza principalmente
mediante la ingestión del Yopo (Ananedanthera peregrine) y el Capi,
la corteza de la raíz del yagé. El aprendiz debe mantener una
estricta dicta sin sal y permanecer en abstinencia sexual para
impedir que se pierda a «energía»,
|pesei, y va aspirando
cantidades progresivas de Yopo hasta que tome conciencia de las
distintas «almas» o espíritus del hombre y aprende a manejar
aquella propia de los «brujos», llamada
|malikei.
Durante el aprendizaje aparecen cierto tipo de sueños,
diferentes a los habituales, en los cuales el aprendiz viaja a los
otros mundos y que constituyen un aspecto básico para aprender a
manejar «el cuerpo de los sueños». Cuando un aprendiz inicia el
proceso, su enemigo, en otro sitio, empieza también a aprender. A
medida que sabe más, el enemigo también adquiere más poder. Toda la
vida el
|penajorobinu espera el combate final, que tiene
lugar precisamente en los sueños. Cualquier día, el «brujo» sueña
que detrás de un arbusto o en un río, aparece su enemigo quien le
ha tendido una emboscada para matarlo. Dependiendo del poder
adquirido y de sus protecciones, el brujo es capaz de esquivar o
repeler el ataque, pero si el enemigo logra su propósito y liquida
su «cuerpo de los sueños», le sobrevendrá una grave enfermedad que
terminara con su vida
|
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Nótese que el aprendizaje con las «plantas maestras» ocasiona no
solamente alucinaciones y visiones en la vigilia, además tiene una
incidencia notoria en los sueños y plantea una continuidad de la
atención, la conciencia y la voluntad en este ámbito, entendido
desde Freud como campo exclusivo de lo inconsciente. Durante el
aprendizaje se efectúan cambios en la percepción durante la vigilia
y durante el sueño, sin que necesariamente exista una relación
inmediata con el consumo de los alucinógenos.
La percepción del propio
cuerpo
En la región andina del sur del país, entre los Paeces del
departamento del Cauca, se emplean principalmente el tabaco y la
coca en el aprendizaje y en el proceso diagnóstico de las
enfermedades. Allí, el médico tradicional, llamado
|T'ewala,
es un especialista en el reconocimiento de algunas contracciones
musculares, llamadas «señas» que él percibe en su propio cuerpo y
que en el aprendizaje aprendió a reconocer y valorar. El grupo de
investigadores de la Universidad del Cauca especializado en estas
materias
|
44
ha
descrito en detalle la dirección y los trayectos que siguen estas
«señas» en el cuerpo humano; sorprende que tales trayectos son
notoriamente similares a algunos de los meridianos de circulación
de la sangre y la energía
|(qi-xue) descritos en la Medicina
Tradicional China y además, se corresponden con importantes
paquetes vasculares y nerviosos de la concepción que occidente
tiene del cuerpo humano.
El
|T'ewala prescribe las plantas que necesitan sus
pacientes no solamente de acuerdo a sus características físicas o a
la enfermedad concreta del paciente, sino en función al tipo de
seña» que percibe. Al parecer, estas contracciones musculares
involuntarias están asociadas al uso de la coca, pues en otras
comunidades que la utilizan el fenómeno también se presenta, como
me fue informado por los Huitoto de la Amazonía y por los kogi en
la Sierra Nevada, donde esta forma de adivinación se conoce como
«qüina».
Entre los curanderos del norte del Perú, la «planta maestra» que
se utiliza es el San Pedro (Trichocereus pachanoi). Durante el
ritual terapéutico, el curandero tiene visiones que van siendo
interpretadas con cada uno de los pacientes. Cuando el enfermo
sufre de «daño» la claridad de las visiones disminuye, hasta llegar
a la obscuridad total y se acompaña de nauseas y otras
desagradables sensaciones en el cuerpo. En ese momento, el
curandero se levanta de su inmesa e inicia una danza, armado con
sus espadas y bastones, para espantar a los malos espíritus, hasta
cuando recobra nuevamente la claridad de sus visiones. Sólo
entonces regresa a la «mesa» para continuar con el ritual.
Conclusiones
Estos apuntes intentan simplemente señalar cómo, detrás de lo
que en apariencia son meros rituales mágicos para la curación de
las enfermedades, existe un pensamiento con una lógica estricta que
se corresponde con una particular percepción del mundo, la cual
determine, su conocimiento y su conciencia. Esta percepción se
fundamenta en procesos cognitivos altamente complejos que desafían
algunos postulados básicos de teorías clásicas en occidente y
podrían señalar nuevas rutas de investigación para los expertos en
esas disciplinas.
En estas diferentes cosmogonías desempeña un papel de primer
orden el acceso a otros niveles de percepción y conciencia del
mundo completamente diferentes a aquellos a los cuales estamos
cotidianamente acostumbrados
|
45
. Es obvio que ello sea así. La realidad es
una convención social y cultural, por tanto, sus límites son
impuestos por la ideología dominante. Para estas culturas la
definición misma de la realidad es bien diferente que para
nosotros, así que los «dueños» de los árboles o de los animales son
tan «sobrenaturales» para nosotros, como lo pueden ser las
bacterias o los virus para ellos.
Al intentar analizar de conjunto, desde la perspectiva
occidental de conocimiento los procesos cognitivos descritos,
podríamos encontrarles una intencionalidad definida: acceder y
manejar ciertos estados sensoperceptivos y alucinatorios complejos.
En la «neuromitología», estos estados se explicarían como
consecuencia de la iteración de reacciones bioquímicas que
ocasionan un bombardeo de estímulos, hipotéticamente sinergizados,
hacia el Sistema Activador Reticular, el Sistema Límbico y a los
sistemas neurohormonales que los relacionan. Si, además, a esta
estimulación añadimos los ejercicios de atención, que se mencionan
repetidamente, se configura un conjunto de estímulos
neurofisiológicos que explicarían los cambios sobre la
sensopercepción.
Sin embargo, nuestro interés no está únicamente en hipótesis
neurohormonales mecánicas que podrían explicar el fenómeno a los
ojos de occidente, sino principalmente ante el hecho de que estos
fenómenos sensoperceptivos y alucinatorios individuales logran
cumplir, al elaborarse socialmente, una función primordial, cual es
la del reconocimiento de ciertas señales en el propio cuerpo o en
el del enfermo, invisibles a la mirada occidental, con
implicaciones terapéuticas cuyos principios y mecanismos ignoramos,
y que han sido relegados sin suficiente estudio al campo de lo
«mágico».
Estos cambios sensoperceptivos inducidos mediante el insomnio,
la dieta, la danza, la sexualidad y el consumo de las «plantas
maestras», han logrado en las culturas ancestrales una elaboración
colectiva altamente sofisticada que, a mi juicio, fundamenta en
buena parte la lógica que subyace a las practicas curativas de sus
sistemas tradicionales de la salud. Quizás el estudio de los
procesos cognitivos de las culturas tradicionales permitan una
mejor comprensión de la percepción, de los fenómenos alucinatorios
y de la relación entre la mente y el funcionamiento normal y
patológico del cuerpo. Las rutas terapéuticas que estos sistemas
señalan parecen anclar sus raíces en los niveles más profundos del
inconsciente colectivo del hombre.
Durante l988, el doctor Forero de la Universidad Nacional de
Colombia, junto con sus colaboradores, descubrieron el árbol más
antiguo del mundo en medio de la selva colombiana, correspondiente
a la época en la cual los continentes africano y americano se
encontraban unidos; les parecía increíble que durante tantos años
se hubiera escapado a la observación un gigante con más de veinte
metros de altura. Si en nuestras selvas, llanos y montañas se
oculta una riqueza inmensa y desconocida, ni qué decir de los
conocimientos que sobre ese medio esconden las culturas indígenas
que los habitan.
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37
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Estos procesos cognitivos están descritos en varies
piblicaciones del autor, entre otros: El lenguaje de las burbujas.
Apuntes sobre la medicina tradicional entre los kogi, Fundacion Pro
Sierra Nevada de Santa Marta, Bogotá. 1989. "Las medicinas
tradicionales en Colombia".
Gaceta, Vol. 6, marzo-abril 1990. "Voces ancestrales: boceto de
las medicinas indígenas en Colombia" Colsubsidio, 1992.
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38
|
Reichel-Dolmatoff, G., 1977.
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39
|
Reichel-.Dolmatoff C. 1985. T II pp. 13340
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40
|
Reichel-Dolmatoff, G., Op. Cit., T II pp. 122.
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41
|
Reichel-Dolmatoff G., Op. Cit., T II pp. 94.
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42
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Arbeláez C. y Claudia Cano. 1985. Arbelaez C. y R. Uribe
1995.
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43
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Arbeláez, Albornoz, Camilo. 1995.
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44
|
Portela, H. et al. 1988.
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45
|
Reichel-Dolniatoff, G., Op. Cit., pp. 224.
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