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INDICE
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La boa, de otra parte, simboliza la «atracción mutua» de las
diversas fuerzas (hombre y masculino), ya que en sí el hombre busca
el agua (la mujer); allí viven, además, los peces y los fetos,
etc.; la boa, como animal intermedio, es la madre de los peces y
regula, en consecuencia, su ritmo.
De esta forma, dos boas apareadas simbolizan, simultáneamente,
la «planificación familiar», el ciclo anual y el ciclo lunar,
mientras que la boa, individualmente representa la organización
social.
En este sentido, la boa constituye un «símbolo natural)) de la
exogamia, en cuanto conforma un haz de bancos (con espirales
machosy hembras abajo y arriba) y lleva en su propio cuerpo
marcados estossímbolos de la exogamia. Al contrario, los bancos
colocados en posición vertical condensan el poder abstracto, la
energía creadora inicial.
Estos mismos conceptos pueden ser expresados mediante un símbolo
de transformación que consiste en dos bancos apareados, pero uno de
ellos en posición inversa.
La figura del banco representada de forma iconográfica expresa
las tres fuerzas básicas del cosmos.
La tríada de colores es fundamental en toda la construcción
intelectual, y así es percibido durante la toma de yagé (ya sea en
forma de líneas o de puntos cabeza de alfileres, puntos rojos,
etc.). Aunque en ciertos casos durante la sesión de yagé se ven
solamente luces rojas.
En la cerámica o en los bastones de baile también se representa
esta tríada, la cual puede denotar simultáneamente el concepto de
bastón o de espiral. Generalmente puede adquirir la siguiente
forma:
O también, en la decoración cerámica.
Los bancos en posición simétrica e invertida contienen energía
que se proyecta de uno a otro, conformando sendos espirales; la
noción de espiral se designa con el nombre de
|orero, cuya
significación es «desprender, multiplicar algo».
Los espirales que descienden, típicos de los remolinos del agua,
sonhembra; mientras que aquellos remolinos de viento son
machos.
Consideraciones finales
La asociación entre banco y chamán se encuentra, también, en
otras regiones de Colombia. Para los embera, del Pacífico, el banco
forma parte inextricable del instrumental del jaibaná, ya sea en
los procesos de aprendizaje o en las prácticas curativas; estas
actividades se expresan metafóricamente con afirmaciones tales como
«comprar un banco» -para referirse al aprendizaje chamánico- o
«poner banco» para la práctica curativa (Vasco, 1985, 56). Los
bancos embera tienen ya sea forma de gurre (armadillo) o de
tortuga, o carecen de una forma específica, y simplemente tienen un
aspecto aplanado (Ibíd., 55). Algunos poseen cierta «decoración
geométrica incisa». Por medio del sueño, el «espíritu» «indica al
jaibaná» cómo debe preparar el banco para la curación; en el
proceso de la curación ((los espíritus de quienes vendieron el
banco» vienen en su auxilio, entre otros animales (Ibid., p.
82).
En general, en esta sociedad «el banco» connota la idea de
chamanismo; como bien lo ha señalado Reichel:
|«Otra categoría de tallas mágico-religiosas consiste en los
pequeños banquitos que sirven al chamán de asiento durante sus
cantos mágicos o curaciones. Tienen la misma forma como los
banquitos comúnmente usados para sentarse, pero siempre están
tallados de madera usada, pesada y obscura y por lo general está
adornada con incisiones que forman línea en zig-zag en sus bordes.
Sólo puede el chamán sentarse en ellos y cuando no está en uso se
guardan en un lugar protegido» (Reichel, 1960, 129).
A este respecto, una comunidad puede, incluso, carecer de
chamán, pero posee el
|banco del chamán. Esta situación se
encuentra de manera similar en otras comunidades indígenas. En
algunas malocas yucuna, por ejemplo, se guarda y se mantiene este
tipo de banco, que se utiliza solamente cuando -debido a una
necesidad- es indispensable «contratar» (o pagar) un chamán vecino.
La identificación del butaco con el chamán es tal que,
recientemente la antropóloga Blanca de Corredor (cuya fama ha
crecido como «chamán mujer» en diversas comunidades nativas de
Colombia) recibió de parte de algunos curacas de Sibundoy un banco
como señal de invitación para que los visitase a fin de
intercambiar, seguramente, sus conocimientos.
Hemos mostrado a propósito del banco tucano algunas ideas más
específicas sobre su simbolismo. En general, los tucano consideran
que todo tiene un banco (el agua, los animales, las historias, la
gente, etc.) y en ese sentido es casi sinónimo de fundamento,
soporte.
En este contexto, Patrice Bidou ha señalado que una de las
labores del chamán tatuyo del Vaupés es, cuando un niño nace,
introducirle «el banco del alma», ya que el niño apenas tiene,
originalmente, un soplo; asíque una de las tareas del chamán es
alejarle los peligros a través de soplos y, a su vez, introducirle
el alma, construirle el corazón y lograr que a medida que el niño
crezca su alma encuentre su sitio apropiado en el banco del cuerpo
(Bidou, 1983, 33).
La mujer se supone dominada por la menstruación, que configura
su cuerpo y alma; así pues, el lugar donde se estructura su
personalidad se denomina ((banco de reglas».
Desde otra perspectiva, se supone que cuando el chamán se
encuentra sentado en su banco -y ha ingerido yagé- el mundo
ordinario se muta en mundo /pohe/, modificándose los limites
habituales de la experiencia. Entonces se dice que el chamán se
encuentra en el «banco de la desembocadura», el «banco de la
articulación», una metáfora que designa la Puerta del Agua, el
umbral que separa y une el mundo de acá del de más allá (Ibid.,
1983).
El banco es, entonces, el lugar por excelencia del chamán, cuya
responsabilidad fundamental consiste en pensar como condición
|sine qua non de la praxis. El trabajo del chamán estriba
precisamente en ello.
La exploración en el territorio tucano nos deja también otra
enseñanza acerca de la dicotomía sagrado/profano, en el sentido que
aún los hancos femeninos están inmersos en una compleja red de
asociaciones simbólicas, aunque algunos de ellos sean objetos
preferenciales de intercambio o estén localizados en espacios
aparentemente profanos en el interior de la maloca en área
doméstica. Los bancos femeninos son fuentes de poder de donde
irradian diversas fuerzas cósmicas, básicas para la reproducción de
la sociedad.
La reflexión sobre los grupos del área uitoto, la Gente del
Centro, nos llevó a enfatizar aspectos complementarios. El sentarse
es sinónimo de mambear y chupar ambil, y de asumir una postura de
cuerpo canasto. Los uitotos y muinanes enfatizan el proceso de
aprendizaje que ocurre en este contexto, mediante metáforas que
asimilan el conocimiento a introducir la «palabra-coca», la
«palabra-tabaco», en nuestro propio ((cuerpo canasto». En efecto,
diversas enunciaciones nativas sobre la práctica del sentarse
enfatizan esta perspectiva:
|«Siempre nos sentamos en el mambeadero con el frente hacia
donde se oculta el sol. El es luz y fuego, nos ilumina y nos
calienta. Ilumina nuestra mirada para diferenciar las apariencias e
ilusiones. Calienta nuestro cuerpo y lo vitaliza Nuestra lengua
transmite la palabra. Nuestra lengua es coca, es la hoja de coca.
El tronco de nuestro cuerpo es el canasto de la coca, el canasto
donde se va acomodando el saber y la palabra. Todo lo escuchado
acá, todo lo aprendido acá, no se olvida nunca. Esto se comparte,
es lo que se llama palabra de amistad, palabra de cariño, palabra
de consejo» (Torres, 1993, 56).
Durante la mambeada se purifica y enfría el cuerpo y el
pensamiento. Entre los uitoto en algunas ocasiones se bebe el jugo
de la corteza de jayena, machacada y exprimida por la abuela.
|«Esto limpia el cuerpo. Esto limpia el entendimiento. Esto
limpia e ilumina como el relampaguear que es el ojo, el mirar del
universo... Jayena es la planta de la sabiduría y del
entendimiento. Si tomas todos los días un poquito, después de tres
meses, se te ilumina el tercer ojo» (Ibíd., 58).
|«Ahora recostémonos en nuestras hamacas. Dejemos que el mambe
poco a poco se vaya disolviendo en nuestra boca y a ese ritmo
recordemos la palabra que hoy hemos encontrado (...) En el
chinchorro el cuerpo recuerda lo vivido, lo aprendido. Cada quien
recuerda la palabra saber, donada en el aire. El mambe se va
diluyendo Tranquilo, sin prisa, va llegando el sueño. Sueño y no
duermo (...) ¡Paciencia!» (Ibid., 58).
El lector habrá encontrado, posiblemente, algo enigmática la
sección denominada «El banquito como operador lógico». Confieso que
no es fácil seguir el proceso de transformaciones mentales llevado
a cabo por Antonio Guzmán, que paulatinamente se transforma en un
modelo que da cuenta de algunas de las propiedades fundamentales
del cosmos; que articula en una sola trama, niveles de existencia
diferentes. Antonio Guzmán, como se sabe, es un indígena desano que
fue educado por los misioneros del Vaupés; posteriormente, prestó
servicio militar y vivió inmerso -durante un largo tiempo- en la
sociedad dominante. Entre otras labores ha sido el principal
informante del profesor Gerardo Reichel, fruto de lo cual fue
publicado su excelente libro
|Desana: simbolismo tukano de los
indios del Vaupés (1968) y una gran diversidad de escritos
sobre el chamanismo y los tukano. Ha sido, también, funcionario de
Asuntos Indígenas, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional,
entre otras actividades. Se podrá argumentar que su mentalidad sea
en parte producto de este «proceso de aculturación», algo que
posiblemente sea cierto. No obstante, su discurso tiene algo más
que un interés «aculturativo», como bien lo mostró Reiehel. Para
mí, de todas formas, sus ideas plantean un reto importante.
Lévi-Strauss nos ha señalado en el
|Pensamiento salvaje
(1973) y en otros textos, cómo el pensamiento indígena funciona
mediante el concepto de especie como operador lógico. En sus
Mitologías, el pensamiento. «salvaje» presenta otras propiedades
incluyendo la posibilidad de realizar operaciones de transformación
más complejas lógicamente, pero en un nivel aparentemente
inconsciente o ajeno a la conciencia ordinaria de sus actores. El
pensamiento de Guzmán tiene relevancia antropológica, entre otros
aspectos, ya que cuestiona las concepciones tradicionales del
pensamiento nativo y demuestra su capacidad de efectuar
sofisticadas conceptualizaciones más allá del mundo de lo
«sensible». En alguna forma, nos encontramos frente a una filosofía
más compleja incluso que la de un Tales de Mileto o un Jenófanes.
Hay un raciocinio
|lógico como fundamento de su construcción
intelectual y una cadena de premisas que permite sentar las bases
de las reflexiones intelectuales posteriores. La idea fundamental
reside en el concepto de
|tríada y en su representación
|iconográfica. No tengo ninguna pretensión que estas ideas
puedan ayudar a entender problemas básicos, como las condiciones de
generación del conocimiento filosófico, pero ilustran que es
posible llevar a cabo raciocinios muy abstractos simultáneamente a
un discurso mítico y que privilegia en ciertos casos el pensamiento
sensible.
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