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El soporte de la sabiduría
Para los tucanos el banco es, además de medio para descansar, un
lugar de reflexión. Según el profesor Reichel, esto se expresa de
forma metafórica de diversas maneras: si una persona carece de
«criterio fijo se dice que 'no tiene banco', 'no sabe sentarse"»;
así se dice, también, de alguien que«no encuentra lugar para
reflexionar, que es inestable y desconfiable (...) El banco es,
pues, el símbolo de la estabilidad y la sabiduría» (Reiehel
Dolmatoff, 1968, 83).
En el butaquito se simboliza el cosmos y su fertilidad:
|«La parte inferior las patas, propiamente dichas, son de un
color blanco o amarillo, y representan el semen de Axpikon-día; el
asiento propiamente dicho es nuestro mundo, adornado con los
dibujos negros y rojos, que representan a pamurí gaxsíru. Sentarse
en un banco es una actitud procreadora y protectora, formándose al
mismo tiempo un eje cósmico amarillo-rojo-azul, con el último
elemento, el de la comunicación, expresado por la persona
sentada» (Reichel, 1968, 83).
De acuerdo con Murray,
|«meus informantes tukáno do río Papuri forneceram detalhes
sobre o simbolismo do desenho geométrico central do banco, (...)
afirmando que se chama mehkä-mä, ou literalmente, 'caminho dos
cupins'. Representa a viagem vertical destes, da camada subterránea
até a superficie da terra. Essa transposiçao fisica do espaço é
explicitamente comparada a ascensäo mítica dos primeiros homens
através dos níveis do universo e sua posterior apariçäo na face da
terra. A viagem dos cupins é comparada também ao vôo vertical que
Yepá Oä'kö - o bisneto do universo empreendeu para criar as camadas
da terra» (Murray, 1987, 171).
Según Antonio Guzmán, los bancos tucano están localizados en la
parte anterior de la maloca, siguiendo una cuidadosa distribución.
Cerca a la pared frontal de la casa colectiva, a cada costado de la
misma, se sitúa una banca larga donde se sientan los niños, las
esposas y los extraños invitados de la maloca. En rueda, teniendo
como referencia el banco del jefe de la maloca, se distribuyen los
otros asientos, formando la figura llamada /seebero/ «ruedo de
banquitos». En este arco se localizan losjefes de familia de cierto
rango, los invitados especiales que intercambian con los huéspedes
de la maloca, los hijos y otras personas cercanas que están
aprendiendo tradiciones de sus padres ( «hijos que le escuchan al
papá») y los hermanos del jefe de la casa (ver ilustraciones).
En otro contexto, el banco del chamán o del kumú se localiza
idealmente en la parte delantera de la casa; las mujeres tienen
como sitio de reunión la parte posterior de la maloca, formando una
figura en vértice -abierta hacia la parte anterior de la casa- en
un espacio denominado /doáro/ «sitio para descansar, para
sentarse», de carácter no ceremonial.
De acuerdo con Guzmán, /doáro/ tiene también la significación
de«sedimentar» o «lugar de sedimentos» . «Todo lo que es /sero/
'banco', sesienta, se sienta atrás» (ver figura).
Esta distribución de los bancos configura un simbolo de
transformación, en virtud del cual las palabras del payé se
transmutan en «cuestiones concretas», constituyéndose esta «correa
de conocimientos» en una forma de adoctrinamiento y de
subordinación social de las mujeres. El esquema simbólico
representado se denomina /ehta boro/ «piedra cuarzo» y significa,
efectivamente, la imagen del cuarzo.
Así mismo, hay otras posiciones de los bancos que son figuradas
y representadas práctica e imaginariamente. Por ejemplo, tres
bancos colocados en forma paralela significan /seekári dohka/ estar
«en la sombra de los banquitos» o contar con su protección. Un arco
de banquitos /seékari/ ((fila de banquitos», denota la idea de
adoctrinamiento, de discípulos, de «multiplicación del saber».
El banco, entonces, está en primera instancia ligado al concepto
de«poder» y en cuanto manifestación del «poder de creación»
irradia un color blanco, una imagen de cuarzo. En este sentido es,
de forma sucesiva, cuarzo blanco, cuarzo amarillo, cuarzo rojo.
El banco materializado (el banco como objeto) está asociado al
titilar de las estrellas "armadillo", "tortuga" y "guacamayo", las
cuales tienen colores correspondientes y emiten en algunos casos
una luz casi verde.
Banco armadillo /pamú/; estrella armadillo color blanco.
Banco tortuga morrocoy /peyó/; estrella tortuga; color
amarillo.
Banco guacamayo /mahá/; estrella guacamayo; color rojo.
En consecuencia, el «banco armadillo» representa, a otro nivel,
a /abesero/ (banco abstracto), mientras que el «banco tortuga» está
simbolizando el proceso de gestación propio de la mujer. No
obstante, el armadillo /pamú/ representa también a la mujer y está
probablemente ligado al concepto de /pamuri/ cuyo significado es
«burbujear», en el sentido de fermentar.
En correspondencia con lo anterior, entre los desanas
determinados tipos de bancos están asociados a las mujeres y a sus
funciones sociales, simbólicas y ceremoniales. De acuerdo con
Reichel, durante los ritos de pubertad las muchachas se sientan en
bancos «de patas blancas, del todo blancas, pintadas, rayadas, etc,
y se pide que la vida del joven se asemeje de ahora en adelante a
un 'banco de patas blancas'» (Reichel, 1968, 83)
Los desana, entonces, distinguen explícitamente tres tipos de
bancosfemeninos, de acuerdo con su decoración y asociaciones
simbólicas y funciones sociales:
Banco armadillo /pamú/
Banco tortuga morrocoy /peyó/
Banco guacamayo /mahá/
El «banco guacamayo se utiliza para negociar o intercambiar; el
banco de armadillo es usado por las mujeres antes de la pubertad;
de otra parte, el banco armadillo se entrega a personas en señal de
intercambio- relacionadas a través de vínculos de parentesco o de
exogamia.
Para los desana,
|«a etiqueta exige que o fumante de un charuto cerimonial
sente-se no kumuno, ou banco ritual. A relaçäo entre esses dois
objetos talvez ajude a explicar a razäo pela qual representaçöes
icónicas do banco tukáno säo encontradas freqüentemente na
decoraçäo esculpida da própria piteira» (Murray, op. cit.,
169).
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La madre Yebá beló sentada en un banco, fuma tabaco para crear
un nuevo ser. Dibujo de T. Kewnhíri, indigena Desana (en Murray,
1980:1970).
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El humo vertical del tabaco del hombre sentado, durante un
ritual, restablece un 'camino' de comunicación con los ancestros y
se transforma en:
«gente de outra geraçäo, isto é, em antepassados. O individuo
que fuma o charuto se transfigura em Yepá Oä'kó, a ancestral
mítica, avó do universo.
|«De acordo com a mitologia dos Desána-Tukáno, oporta-charuto
e o banco cerimonial integram um conjunto de seis objetos rituais
com que a 'avó do universo' ...e fez a si mesma' (...) A ancestral
mítica, chamada Yebá beló pelos Desána, e Yepá Oä'kó pelos Tukáno
do rio Papurí, sentada num banco, usou a fumaca do charuto inserido
na forquilha da piteira para criar um indivíduo masculino: Yebá
ngoamán para os Desána; Yepó Oä'kó para os Tukáno (...) Este, por
sua vez, cria o sol com seu murucu-maracá e, ascendendo com ele,
através da esfera do universo, cria suas várias camadas (...) Em
toda a mitologia tukóno, atos de criaçäo giram em torno de
processosinterrelacionados de sentar, pensar e fumar que, por sua
vez, se associam ao conceito de transformaçáo e á noçäo de
comunicaçäo física entre os níveis do espaço» (Ibíd., 169).
La madre Yebá beló, sentada en un
banco, fuma tabaco para crear un nuevo ser. Dibujo de T. Kewnhiri,
indígena Desana (en Murray, 1980: 170).
De otra parte, la postura del hombre sentado fumando tabaco se
asimila a una posición femenina con respecto al portatabaco que se
percibe como un pene erecto (Ibid., 161), generándose una imagen de
apropiación por parte de los hombres de la sexualidad femenina.
Los bancos tucanos, en particular aquellos denominados «bancos
de guacamayo», eran objeto de intercambio tradicional. Por ejemplo,
de acuerdo con María Mercedes Ortiz, un individuo del clan de los
Uremini Sarari Pená viajaba anteriormente a los ríos Cuduiarí y
Querarí para intercambiar bancos; se cambiaba, por ejemplo, un
rallador por un banquito. Este hombre se había especializado en la
producción de bancos, una vocación que había adquirido durante una
toma de yagé (Ortiz, 1988, s.p.). También se pueden retribuir por
medio de potrillos, canoas, balayes, etc. Según dicha
investigadora, gran parte de estos intercambios se efectuaban
durante las reuniones de dabukurís:
«Antiguamente para conseguir
banquitos se hacían Dabukurís o se pagaban con potrillos, balayes)
etc. En la actualidad también se hacen Dabukurís.
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Recipiente sobre
un banco, proveniente del área arqueológica Sinú en el período
tardío (Museo del Oro, CS 4213).
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«En julio de este año los tukano de Taraira, poblado situado a
una hora a pie de Acaricuara, hicieron unos para los siriano de San
Gerardo; les entregaron 27 banquitos. En Taraira vive una hija
delcapitán viejo de San Gerardo, casada con un tukano, promotor de
salud. El organizó el Dabukuripara su suegro (Ortiz, 1988,
s.p.)
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