Ficha bibliográfica
Titulo:
Los bancos taumaturgos. Bancos de chamanes y caciques en las selvas tropicales
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Roberto Pineda C.




INDICE




Bancos de chamanes y caciques en las selvas tropicales

En las sociédades indígenas suramericanas contemporáneas se destaca, por otra parte, la estrecha relación entre el chamán y el banco esculpido generalmente con figuras zoomorfas. Otto Zerries (el autor que quizás ha prestado mayor atención a este problema) encuentra dicha asociación de forma recurrente desde la Guyana hasta el sur del continente. En los kaliña o galibi, grupo caribe de la costa venezolana, los chamanes llevan a cabo su actividad sentados en bancos cuyas extremidades representan diversas figuras de animales, tales como el yacaré, la tortuga, el papagayo, el jaguar, el urubú, etc. De acuerdo con Zerries, los espíritus de estos animales se cuentan entre los principales auxiliares del chamán, en sesiones curativas o en otras actividades de su competencia. El «banco-yacaré», por ejemplo, se conecta directamente con un gran caimán que controla o gobierna los seres acuáticos:

|«O banco-jacaré dos Kaliña está diretamente ligado ao'avó do jacaré', o senhor de todos os seres aquaticos (...), identificado como tiritiri, o grande jacaré nunca avistado que serve de banco a Okoyumo, o espíritu aquatico feminino» (Zerries, 1981, 350)

Entre los makiritare y ye'cuana del Alto Orinoco -grupos también de filiación lingüística caribe- los butacos tienen en sus extremidades figuras que representan el jaguar. En este caso, el símbolo jaguarino alude al proceso reiterativo de metamorfosis del chamán en jaguar, tema ampliamente difundido en la América precolombina y amerindia contemporánea (Ibíd., 350).

La decoración zoomorfa de los bancos se encuentra, también, en diversas sociedades pertenecientes a otras familias lingüísticas. El mismo Zerries ya había notado esto en un trabajo seminal y pionero sobre el banco, titulado Bancos zoomorfos y asientos de los espíritus en la América del Sur (1970). Los grupos de filiación arawak, por ejemplo, presentan una significativa distribución de este tipo de asientos. Para los palikur, de Guyana, el banco recibía los espíritus de los muertos, particularmente ciertos brujos de renombre, y algunos otros seres que lo acompañaban:

|«En el momento culminante de la ceremonia, el espíritu del viejo brujo Wayapi descendía a través del poste ceremonial festivo al lugar de la danza y tomaba asiento en el banco con forma de ave Tukusmaka, hacia el lado Este. Estaba éste acompañado de otro demonio con figura de serpiente, para el cual estaba dispuesto un madero largo, cuadrado, con una cabeza de sierpe y pintura azul, hacia el lado del Oeste, en el cual el brujo le dejaba ingresar. Pero como el madero hacía las veces de asiento para los bailarines, el brujo le ataba las fauces como medida de seguridad. Durante la fiesta de la danza de las mujeres, llamada Kweyú, la viga de 6,2m. de largo que servía de asiento exhibía la cabeza de un cocodrilo (...). En el transcurso de la fiesta, también los espíritus animales latentes en los bancos zoomorfos, en especial el demonio serpiente y el espíritu de la banqueta en forma de ave, recibían su parte de Kashiri que se prepara para esta ocasión. Esto se realizaba en la forma siguiente: primeramente se le sostenía la calabaza cargada debajo de la cabeza y luego inclinándose la cabeza del animal, se bebía e! contenido en lugar de aquel. El propio brujo, sentado sobre el banco en forma de ave, era el que bebía en nombre del viejo brujo Wayapi (...). Al final se desanimaban nuevamente los objetos del culto; se desataban las fauces al banco en forma de sierpe, y el espíritu del brujo Wayapi ascendía nuevamente por sobre el extremo del mástil». (Zerries, 1970, 294).

La cita anterior resalta la existencia de otro tipo de banco colectivo  -una banca- asociado también al mundo animal, pero utilizado ya sea por mujeres u hombres, en un contexto ceremonial, aunque probablemente tenga también un uso cotidiano.

Con frecuencia un mismo banco posee en sus dos extremidades diferentes representaciones iconográficas. A menudo en una extremidad está esculpida la figura de un jaguar, mientras que la otra representa un caimán.

En el alto río Xingú aparecen de manera reiterada diversos bancos aviforrnes, con tallas de águila y buitres reales. En esta región, los bancos-águila arpía son de uso exclusivo de los jefes, y es frecuente que el asientico sea ofrecido a los visitantes como señal de deferencia especial hacia los mismos (Zerries, 1981, 349).

Forma y función de los asientos en las tierras bajas

De acuerdo con Otto Zerries, la primera descripción de un butaco amazónico se debe a la pluma del padre Cristóbal de Acuña, quien, en su conocido libro Nuevo descubrimiento del río de las Amazonas, fruto de su viaje por el gran río de las Amazonas, en 1641, consignó:

|«Por el de las Amazonas abaxo, á la vanda del Sur, corren los Caripuna y Zurinas, gente la más curiosa que hay en todo él, en labrar de manos sin más herramientas que las que arriba dixe, hacen bancos forjados en forma de animales, con tanto primor, y tan acomodados para tener el cuerpo con descanso, que ni la comodidad ni el ingenio, los pudiera fingir mejores» (citado por Zerries, 1970, 289).

Su forma de fabricación puede variar, de acuerdo al área, la cultura y su función social y simbólica. Agunos de ellos forman simplemente un bloque de madera rectangular sostenido en cuatro pequeños pies. Otro tipo de banco tiene forma cóncava, adecuada para sentarse y está sobre una figura esculpida de animales (tal y como se ha mencionado). El primero es por lo general utilizado por los hombres corrientes de una localidad, mientras que el segundo es de uso de ciertos especialistas -los chamanes.

 

Dibujos tomados de Berta Ribeiro, 1988, |Diccionario do artsanato indígena, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Sin embargo, la variabilidad de los bancos es mucho más amplia. De acuerdo con Berta Riheiro, autora del libro |Diccionario do Artesanato Idígena (1988), debemos distinguir diversos tipos de bancos según su forma y función, y presencia o ausencia de escultura o pintura figurativa:

a. Banco circular: es una pieza generalmente de un solo bloque de madera, conformada por un plano superior circular, con una de Presión excavada para el asiento y dos soportes compactos (Ribeiro, 1988, 255).

b. Banco concavolíneo: se trata, también, de un solo bloque cuyo asiento oblongo y curvado tiene las extremidades cóncavas sobre dos soportes relativamente prolongados (Ibid., 256). Por lo común, está decorado profusamente, con motivos iconográficos, Este es, por otra parte, el tipico asiento tucano.

 

 

 

 

c. Banco cóncavo es un instrumento construido de un solo bloque de madera con su plano superior también ovalado, pero con una «mayor o menor depresión en el asiento y dos soportes compactos», Los indigenas Asuriní y Watwai poseen este tipo de asiento (Ibid., 256).

d. Banco cupular: consiste, igualmente, de un solo bloque con forma de caja colocada boca abajo.

e. Banco ictiomorfo: por lo general está asimismo construido de un solo bloque, con un plano superior ovalado, y sostenido sobre dos bases, con (prolongamiento como los trineos» (Ibíd., 256). En los extremos del asiento se han esculpido varias figuras de pescado o animales relacionados.

f. Banco ornitomorfo: consiste en un asiento de un solobloque, con su superficie plana que forma la figurade un ave: de manera habitual se encuentra en una de sus extremidades una cabeza de ave (ara, urubú, etc.) y en la otra, la cola del mismo. En algunos casos -como en el Xingú- las dos extremidades llevan representaciones de la cabeza del ave, sostenida sobre dos soportes (Ibíd., 157).

g. Banco de animales «cuadrupedos»: se distinguen por representar animales cuadrúpedos (sapo, caimán, tortuga, armadillo, etc.), cuya cabeza se talla con cierto detalle. Se sostiene sobre cuatro «patas», cuya construcción puede tener algunas variaciones estilísticas (Ibíd., 257).

h. Banco rectangular: como su nombre lo indica, es de un solo bloque con forma rectangular, el cual está sostenido sobre dos soportes laterales.

i. Banco trípode: con este nombre se designa a un asiento de un sólo bloque tallado en madera, sostenido sobre tres soportes.

En las páginas siguientes esperamos analizar algunos de los aspectosmás relevantes en torno al contenido simbólico del banquito y a sus principales funciones sociales.

Butacos tucanos y uitotos

De acuerdo con nuestra información, Wallace fue uno de los primeros viajeros que describió, a mediados del siglo pasado, un banco tucano, e hizo notar que «su tamanho parece variar segundo o prestigio do usuário» (Murray, 1987, 171).

Posteriormente, los bancos tucanos del Vaupés fueron descritos por el etnólogo alemán Th. Koch Grünberg, quien recorrió la región entre 1903-1905; sus características corresponden al banco «concavolíneo» citado, aunque también menciona un banco «trípode» tuyuca (ver Koch Grünberg, l967, Vol. II, 139 y 308).

Los bancos tucano están fabricados -como se mencionó- de una sola pieza de madera; en algunos casos están esculpidos con ciertas figuras de animales o están pintados con diversos motivos que presentan cierta regularidad.

El banco recibe diversos nombres en las lenguas tucano. Los Desano lo designan con el nombre de /serö/, mientras que en la lengua de la gente tatuyo del Pirá-paraná se llama /kumuno/, vocablo construido sobre la base del nombre kumu, apelativo tatuyo para designar el chamán, como si el banco fuese la materialización del chamán (Bidou, 1983).

Las fotografías tomadas por Koch Grünberg son interesantes porque nos muestran no solamente los tipos de bancos sino también las posturas típicas del sentarse de los indios del Vaupés. Generalmente, los hombres se sientan en forma de cuclillas, sostenidos sobre el talón del pie, o sobre la punta del pie; en otros casos, se utiliza un banco como soporte, manteniéndose la posición general de cuclillas. Con frecuencia, también, los brazos caen libremente o toman como punto de apoyo las rodillas o los muslos, doblándose hacia arriba. Esta postura nos recuerda diferentes técnicas del sentado orientales, en las que el control de la respiración y la práctica de la meditación son fundamentales para el ejercicio de las técnicas del éxtasis.

Fotografía de un indígena Desana, por Theodor Koch Grünherg.

Los etnógrafos del área uitoto -más o menos contemporáneos de Koch Grünberg (me refiero a Whiffen, Preuss, entre otros)- casi no hacen referencia a los bancos «uitotos»; y la mayor parte de las fotografías etnográficas -con pocas excepciones- presentan una perspectiva «parada», en pie, de las actividades culturales, o refieren, en ciertos casos, a una posición «acostada» en la hamaca.

El mismo Preuss destaca, por ejemplo, un poco en plan de soma, que algunos jefes mandaban a la gente, ante todo en la época de fiesta, a hacer muchos trabajos, «mientras que ellos nunca movían siquiera un dedo, sino que andaban pavoneándose o se extendían en las hamacas» (Preuss, 1994, 27). El etnólogo alemán no resalta la importancia de estar sentado en esta cultura, a pesar de que su objeto de indagación era precisamente la mitología; esta se narra, tradicionalmente, en el contexto del mambeadero, un espacio de gente «sentada».

El banco uitoto consiste, generalmente, en un pedazo de tronco; antaño era fabricado cuando se hacía el tambor de manguaré, cuando se construía un yadi o Palo multiplicador (un largo tronco excavado que se encuentra en el interior de la maloca) o cuando se elaboraba un estantillo. La parte restante del tronco se utilizaba como «banco».

El banco puede ser elaborado con la madera del árbol denominado «amarillo» o de otros árboles, con los cuales se fabrica el manguaré. En otras ocasiones, cuando alguien tumba una chagra puede conseguir una astilla apropiada para que el abuelo de su comunidad se siente sobre ella.

Como se ha presentado, de acuerdo con los datos etnohistóricos y la información etnográfica, las posturas de sentarse eran diferentes para los hombres y para las mujeres. No sabemos sí algo similar haya ocurrido antaño en el área tucano, pero al parecer en la región «uítoto», las mujeres (y probablemente la gente de bajo nivel ritual) tampoco tenían asientos. Las mujeres se sentaban sobre hojas de platanillo, con los pies cruzados, tapando el sexo (ya que estaban desnudas) aunque con diversas posturas. Se esperaba, también, que el hombre joven se sentase sobre sus propios talones, ya que se pensaba que los bancos eran necesarios sobre todo para mayores ( «viejos») que ya no pueden sostenerse» físicamente por sí mismos.

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