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INDICE
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Los bancos taumaturgos
ROBERTO PINEDA C.
DEPARTAMENTOS DE ANTROPOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES Y
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
|A la memoria del profesor Egon Schaden.
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Remate de bastón tirona en hueso (Museo del Oro). El personaje
esta sentado en un duho que se transforma en serpiente, en tanto
que un buitre picotea su mascara de jaguar , (E.L.)
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|Abstract: ln studies about native american thinking, wood
bench on which men sit down to think, particularly shamans, has a
special place. It is the focus of metaphors, power, exchange and
communication. In this paper, ideas and concepts associated with
wood bench since pre-hispanic and conquest times are put together
with those of different people from lowlands. In present
communities, bench explains social behavior through complex
symbolic operations, and it is a cosmological model.
Quienes han visitado casas, malocas y otros asentamientos
indígenas, han tenido, probablemente, la experiencia de sentarse en
un pequcño butaco de una sola pieza, alrededor de un fogón, de un
sitio ceremonial o de otro espacio social. La primera experiencia
representa un reto para nuestro cuerpo. Acostumbrados a sillas y
bancos donde de alguna forma cuelgan nuestras extremidades, en el
banquito estamos apenas sobre el suelo, con nuestras piernas en
cuclillas; con el paso del tiempo, termina uno acostumbrándose,
tomando con naturalidad la experiencia y percibiendo al banco como
otro objeto ordinario, entre los múltiples que se encuentran a
nuestro alcance.
Mi primera confrontación con el banco tuvo ocasión cuando estaba
traduciendo un canto, luego de un ritual organizado por los
andoques, en la maloca del capitán de la comunidad, en el río
Aduche, Departamento del Amazonas. Uno de los invitados había
preguntado, cantando, de manera crítica:
«¿Aquí cuál es?
¿Dónde está?
¿Aquí cuál es?
¿Dónde está?
¿Cuál es tu banco (asiento), Colibrí
Negociante, en esta casa donde vinimos?
¡Hermano, no crea que el asiento del
Colibrí Negociante, aquí donde vinimos, está inmóvil!
¡No! ¡No!, Te decía!
Tú lo hiciste amañar en este asiento
porque tú siempre eres así. »
Con el apelativo de Colibrí Negociante se refería a mí, que
entonces llevaba a cabo una investigación de campo entre ellos. El
nombre no eradel todo descortés, ya que al menos se nos
diferenciaba ritualmente de la Gente Quemadora, como se denomina de
manera usual a los «blancos»; pero no dejaba de expresar, sin
embargo, sus dudas sobre nuestro proyecto, las intenciones reales
de nuestra estada, y sobre la gran acogida de nuestro
anfitrión.
Hacia 1980, y como consecuencia de múltiples conversaciones que
tuve con Antonio Guzmán, indígena desano que trabajó durante largos
años con el profesor Gerardo Reichel-Dolmatoff, se me hizo evidente
que el banco y sus metáforas eran también de gran relevancia en
otras sociedades amazónicas. El mismo Reichel había señalado ya
esto en su conocido trabajo sobre los Desana del Vaupés (1968).
Desde entonces concentré parte de mi atención en el tema, en
particular sobre las metáforas relacionadas con el banco,
particularmente en el Baile del Palo Multiplicador, cuando los
hombres pisan colectivamente un largo tronco que atraviesa la
maloca, y que se encuentra localizado en un costado de la misma. La
gente piensa que se trata de una boa: los andoques lo asocian,
además, con el Arco Iris y se refieren al mismo como el banco de
los animales. Como fruto de ello publiqué un escrito titulado
|El
Sendero del Arco Iris (1979) que resumía parte de mis notas de
campo, y parte de las conversaciones con A. Guzmán.
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