Avances de
investigación
Más evidencias sobre orfebrería
temprana en Tumaco-Tolita, Costa Pacífica.
DIÓGENES PATIÑO
TEMPLE UNIVERSITY
Estudios arqueológicos recientes (Proyecto Tumaco, 1995),
llevados acabo en la región de Tumaco, aportan nuevas evidencias
sobre actividades orfebres para el territorio Tumaco-Tolita. Uno de
los sitios más destacados dentro del estudio lo constituye el
asentamiento La Magnolia
|(Chilví), de donde proceden
pequeñas muestras orfebres de considerable antigüedad. Este sitio
se localiza a 15 km de la línea de costa en la vía troncal que va
de Tumaco a Pasto. El área se halla actualmente en los límites del
ecosistema de esteros-manglares y la parte firme selvática. El
sitio La Magnolia está constituido por dos grandes montículos
artificiales de más o menos 40 m de largo por 20 m de ancho y
alturas entre los 2 y 2,5 metros. En los alrededores de las tolas
se observan antiguos basureros en zanjas con restos de materiales
culturales en estratos arcillo-arenosos. Igualmente, el sitio se
circunscribe dentro de una extensa área de campos de cultivo
prehispánicos, además de concentraciones de tolas satélites.
En la Tola 1, Tr-2, se excavaron por lo menos cuatro periodos de
ocupación. El hallazgo de pequeños vestigios orfebres se realizó en
los dos periodos más antiguos. En el nivel 200-2 10 cm (Periodo II)
dos fragmentos de láminas repujadas y diminutos alambres de oro
(del grosor de un cabello) fueron datados en 470±90 a.C. (Beta
82931), mientras que alambres de oro, excavados en el nivel 310-320
cm (Periodo 1), fueron datados en 370 ± 60 a.C. (Beta 82930). Las
dos fechas resultan contemporáneas para la datación de los primeros
ocupantes del área, con un patrón de asentamiento sobre el terreno
original y luego en pequeños montículos artificiales, aunque las
dos pautas parecen presentarse de forma contemporánea.
De acuerdo con las excavaciones las muestras orfebres fueron
recuperadas en suelos antropogénicos con alto contenido de material
carbonizado asociado a huellas de postes, figurinas clásicas,
fragmentos de vasijas y pobres restos de conchas y peces. Sin lugar
a dudas se trata de áreas de actividad dedicadas a la ejecución de
varios oficios, entre ellos el trabajo de los metales. Las pequeñas
piezas orfebres pueden ser considera das como desperdicios en los
talleres ubicados en las mismas tolas. Técnicamente, las pequeñas
láminas son deshechos de piezas fabricadas a partir de oro de
aluvión fundido y luego repujado, aunque dos de ellas fueron
elaboradas con el mismo tipo de oro agregándole otros metales como
la plata y el cobre en pequeñas cantidades. Los alambres de oro,
aunque usados para adornar vestidos en algunas culturas, también
pueden ser el resultado del oro sobrante de trabajos de fundición y
vaciado, si tenemos en cuenta que se utilizaban en muchos casos
moldes en cerámica (técnica de la o cera perdida o).
Cronológicamente las fechas son las más antiguas otorgadas a
restos orfebres en la costa; este mismo tipo de materiales ya había
sido reportado en otras excavaciones tanto de la costa caucana como
en Tumaco y La Tolita (Ecuador). En Inguapí, Montículo 5, hilos
similares de oro fueron datados en 325 a.C., mientras que en la
Tolita muestras datadas tienen fechas de 95 d.C. (Scott y Bouchard
1988) y en La Cocotera existen dataciones que oscilan entre 450
a.C. y 100 d.C. con materiales orfebres asociados a la época
clásica Tumaco-Tolita (Patiño 1988). Durante este periodo
floreciente se perciben amplias relaciones culturales observadas
sobre todo en las industrias metalúrgica y alfarera (p. ej.
figurillas humanas y zoomorfas, estilos cerámicos, ornamentos,
iconografía; etc.). De hecho ambos territorios, Esmeraldas y
Tumaco, tenían una importante red de intercambio comercial por vía
marina, mediante la cual se procuraban tanto productos costeros
como del interior andino: pescado, sal, oro y obsidianas, entre
otros bienes (Bouchard 1992; Patiño 1992).
Referencias
BOUCHARD, J. F. 1992. El formativo final y el desarrollo
regional en el litoral Pacífico Nor-Ecuatorial. Gaceta Arqueológica
Andina. 6 (22): 5-2 1.
PATIÑO, D. 1988. Orfebrería prehispánica en la costa Pacífica de
Colombia y Ecuador. Tumaco-La Tolita. Boletín Museo del Oro. 22:
17-31.
PATIÑO, D. 1992. Sociedades Tumaco-La Tolita, Costa Pacífica de
Colombia y Ecuador. Boletín de Arqueología. 1 (7): 37-58.
SCOTT, D. A. y J. F. BOUCHARD. 1988. Orfebrería prehispánica de
las llanuras del Pacífico de Ecuador y Colombia. Boletín del Museo
del Oro. 22: 3-16. Banco de la República, Bogotá.
Asentamientos
prehispánicos en el bajo río Sinú y sur de la Serrania de San
Jerommo
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FERANDO MONTEJO G.
SNEIDER HERNÀN ROJAS
Con el objetivo, a largo plazo, de conocer la dinámica cultural
prehispánica en la región limítrofe de tres microambientes
diferentes (la Ciénaga Grande, las estribaciones del sur de la
serranía de San Jerónimo y las sabanas intermedias), realizamos en
1994-95 una investigación en el norte del departamento de Córdoba,
en jurisdicción de los municipios de Chimá y San Andrés de
Sotavento, zona que incluye el resguardo indígena Zenú del mismo
nombre. Inicialmente se desarrolló un estudio de asentamientos que
compro mete, además de los patrones de ocupación, el manejo de
espacios y la utilización de recursos.
La investigación arqueológica en el bajo Sinú busca ampliar el
conocimiento sobre ocupaciones prehispánicas en la región y
establecer las posibles relaciones culturales con desarrollos a
nivel regional, desde el punto de vista de la modificación del
medio, formas de ocupación, etc. Estas relaciones fueron planteadas
por C. Plazas y A. M. Falchetti (1981) y por los esposos
Reichel-Dolmatoff (1956) en sus investigaciones realizadas en la
cuenca media y baja de los ríos San Jorge y Sinú,
respectivamente.
Parte de la propuesta metodológica fue un reconocimiento
regional parcial dirigido, que consistió en una recuperación
sistemática del registro material de la cultura en áreas
delimitadas y previamente definidas en cada uno de los paisajes.
Dichas áreas poseen igual dimensión espacial (4 km2) y están
delimitadas por coordenadas cartesianas identificadas en las
planchas generales del IGAC. Fueron establecidas a partir de una
evaluación de la información geomorfológica y del registro material
de la cultura durante la prospección de los diferentes paisajes,
complementada con una revisión de fotografías aéreas y planchas
cartográficas previa a la salida de campo. Con el reconocimiento
regional parcial se recupera de manera sistemática mayor cantidad
de información acerca del registro material y su distribución
espacial, ayudando a conformar un cuerpo riguroso de datos que
facilite la investigación y permita dar respuesta a problemáticas
definidas.