Ficha bibliográfica
Titulo:
Avances de investigación. Más evidencias sobre orfebrería temprana en Tumaco-Tolita, Costa Pacífica.
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Diógenes Patiño




INDICE




Avances de investigación
Más evidencias sobre orfebrería temprana en Tumaco-Tolita, Costa Pacífica.

DIÓGENES PATIÑO
TEMPLE UNIVERSITY

Estudios arqueológicos recientes (Proyecto Tumaco, 1995), llevados acabo en la región de Tumaco, aportan nuevas evidencias sobre actividades orfebres para el territorio Tumaco-Tolita. Uno de los sitios más destacados dentro del estudio lo constituye el asentamiento La Magnolia |(Chilví), de donde proceden pequeñas muestras orfebres de considerable antigüedad. Este sitio se localiza a 15 km de la línea de costa en la vía troncal que va de Tumaco a Pasto. El área se halla actualmente en los límites del ecosistema de esteros-manglares y la parte firme selvática. El sitio La Magnolia está constituido por dos grandes montículos artificiales de más o menos 40 m de largo por 20 m de ancho y alturas entre los 2 y 2,5 metros. En los alrededores de las tolas se observan antiguos basureros en zanjas con restos de materiales culturales en estratos arcillo-arenosos. Igualmente, el sitio se circunscribe dentro de una extensa área de campos de cultivo prehispánicos, además de concentraciones de tolas satélites.

En la Tola 1, Tr-2, se excavaron por lo menos cuatro periodos de ocupación. El hallazgo de pequeños vestigios orfebres se realizó en los dos periodos más antiguos. En el nivel 200-2 10 cm (Periodo II) dos fragmentos de láminas repujadas y diminutos alambres de oro (del grosor de un cabello) fueron datados en 470±90 a.C. (Beta 82931), mientras que alambres de oro, excavados en el nivel 310-320 cm (Periodo 1), fueron datados en 370 ± 60 a.C. (Beta 82930). Las dos fechas resultan contemporáneas para la datación de los primeros ocupantes del área, con un patrón de asentamiento sobre el terreno original y luego en pequeños montículos artificiales, aunque las dos pautas parecen presentarse de forma contemporánea.

De acuerdo con las excavaciones las muestras orfebres fueron recuperadas en suelos antropogénicos con alto contenido de material carbonizado asociado a huellas de postes, figurinas clásicas, fragmentos de vasijas y pobres restos de conchas y peces. Sin lugar a dudas se trata de áreas de actividad dedicadas a la ejecución de varios oficios, entre ellos el trabajo de los metales. Las pequeñas piezas orfebres pueden ser considera das como desperdicios en los talleres ubicados en las mismas tolas. Técnicamente, las pequeñas láminas son deshechos de piezas fabricadas a partir de oro de aluvión fundido y luego repujado, aunque dos de ellas fueron elaboradas con el mismo tipo de oro agregándole otros metales como la plata y el cobre en pequeñas cantidades. Los alambres de oro, aunque usados para adornar vestidos en algunas culturas, también pueden ser el resultado del oro sobrante de trabajos de fundición y vaciado, si tenemos en cuenta que se utilizaban en muchos casos moldes en cerámica (técnica de la o cera perdida o).

Cronológicamente las fechas son las más antiguas otorgadas a restos orfebres en la costa; este mismo tipo de materiales ya había sido reportado en otras excavaciones tanto de la costa caucana como en Tumaco y La Tolita (Ecuador). En Inguapí, Montículo 5, hilos similares de oro fueron datados en 325 a.C., mientras que en la Tolita muestras datadas tienen fechas de 95 d.C. (Scott y Bouchard 1988) y en La Cocotera existen dataciones que oscilan entre 450 a.C. y 100 d.C. con materiales orfebres asociados a la época clásica Tumaco-Tolita (Patiño 1988). Durante este periodo floreciente se perciben amplias relaciones culturales observadas sobre todo en las industrias metalúrgica y alfarera (p. ej. figurillas humanas y zoomorfas, estilos cerámicos, ornamentos, iconografía; etc.). De hecho ambos territorios, Esmeraldas y Tumaco, tenían una importante red de intercambio comercial por vía marina, mediante la cual se procuraban tanto productos costeros como del interior andino: pescado, sal, oro y obsidianas, entre otros bienes (Bouchard 1992; Patiño 1992).

Referencias

BOUCHARD, J. F. 1992. El formativo final y el desarrollo regional en el litoral Pacífico Nor-Ecuatorial. Gaceta Arqueológica Andina. 6 (22): 5-2 1.

PATIÑO, D. 1988. Orfebrería prehispánica en la costa Pacífica de Colombia y Ecuador. Tumaco-La Tolita. Boletín Museo del Oro. 22: 17-31.

PATIÑO, D. 1992. Sociedades Tumaco-La Tolita, Costa Pacífica de Colombia y Ecuador. Boletín de Arqueología. 1 (7): 37-58.

SCOTT, D. A. y J. F. BOUCHARD. 1988. Orfebrería prehispánica de las llanuras del Pacífico de Ecuador y Colombia. Boletín del Museo del Oro. 22: 3-16. Banco de la República, Bogotá.

 

Asentamientos prehispánicos en el bajo río Sinú y sur de la Serrania de San Jerommo |1

FERANDO MONTEJO G.
SNEIDER HERNÀN ROJAS

 

Con el objetivo, a largo plazo, de conocer la dinámica cultural prehispánica en la región limítrofe de tres microambientes diferentes (la Ciénaga Grande, las estribaciones del sur de la serranía de San Jerónimo y las sabanas intermedias), realizamos en 1994-95 una investigación en el norte del departamento de Córdoba, en jurisdicción de los municipios de Chimá y San Andrés de Sotavento, zona que incluye el resguardo indígena Zenú del mismo nombre. Inicialmente se desarrolló un estudio de asentamientos que compro mete, además de los patrones de ocupación, el manejo de espacios y la utilización de recursos.

La investigación arqueológica en el bajo Sinú busca ampliar el conocimiento sobre ocupaciones prehispánicas en la región y establecer las posibles relaciones culturales con desarrollos a nivel regional, desde el punto de vista de la modificación del medio, formas de ocupación, etc. Estas relaciones fueron planteadas por C. Plazas y A. M. Falchetti (1981) y por los esposos Reichel-Dolmatoff (1956) en sus investigaciones realizadas en la cuenca media y baja de los ríos San Jorge y Sinú, respectivamente.

Parte de la propuesta metodológica fue un reconocimiento regional parcial dirigido, que consistió en una recuperación sistemática del registro material de la cultura en áreas delimitadas y previamente definidas en cada uno de los paisajes. Dichas áreas poseen igual dimensión espacial (4 km2) y están delimitadas por coordenadas cartesianas identificadas en las planchas generales del IGAC. Fueron establecidas a partir de una evaluación de la información geomorfológica y del registro material de la cultura durante la prospección de los diferentes paisajes, complementada con una revisión de fotografías aéreas y planchas cartográficas previa a la salida de campo. Con el reconocimiento regional parcial se recupera de manera sistemática mayor cantidad de información acerca del registro material y su distribución espacial, ayudando a conformar un cuerpo riguroso de datos que facilite la investigación y permita dar respuesta a problemáticas definidas.

Figura 1. Región de estudio arqueológico. Bajo Rió Sinú.

 

Foto 1. Paisaje de Sabana

Cada una de las diferenciaciones de paisaje nos permite observar características geomorfológicas, fundamentales para comprender la forma de utilización del espacio y las estrategias de transformación que se pueden identificar en el registro material de la cultura.

1 Este trabajo es parte de la monografía Un acerca miento a la dinámica cultural prehispánica en el bajo río Sinú y sur de la Serranía de San Jacinto. Universidad Nacional de Colombia, Depto. de Antropologia, 1995. Nuestro agradecimiento a las arqueólogas Ana María Falchetti y Sonia Archila, por su interés en la investigación.

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