Ficha bibliográfica
Titulo:
Mujeres de barro.
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Juanita Sáenz Samper




INDICE




Las figurinas femeninas de barro

En los ajuares funerarios de los túmulos ubicados en la región de Montelíbano, se hallan con frecuencia figuras humanas en cerámica, con predominio de formas femeninas. Sus atuendo s representan, principalmente, adornos de oro y de textil. Una primera descripción de estas figurinas la realizó Ana María Falchetti en 1979, basándose en 57 piezas pertenecientes al Museo del Oro de Bogotá. Ninguna de ellas tenía una procedencia exacta, pero en el curso de las investigaciones arqueológicas efectuadas en la zona de Montelíbano se habían hallado fragmentos de tres ejemplares procedentes de túmulo s funerarios. Por sus características de pasta y por estar asociadas al resto del material funerario de los túmulo s, se las clasificó desde un principio dentro del complejo Montelibano Crema Friable. Falchetti identificó en ese momento tres tipos de figuras según su función y las características específicas de su forma: figurinas huecas, recipientes y adornos de tapa de recipiente.

Actualmente, se ha tenido la oportunidad de conocer dos colecciones particulares, en su mayoría conformadas por figurinas humanas con características similares a las estudiadas por Falchetti. Ninguna de ellas tiene procedencia exacta pero una de las colecciones pertenece a un profesor del colegio de la empresa Cerromatoso en Montelíbano, Córdoba. Las dos colecciones suman en total 119 figuras, las cuales forman entre ellas un conjunto homogéneo aunque cada una es muy particular por sus rasgos físicos, atuendos y posiciones. Adicionalmente se estudiaron cuatro figuras más correspondientes a compras recientes del Museo del Oro en Bogotá.

Entre estos 119 ejemplares se distinguieron figurinas huecas que en su mayoría representan mujeres, recipientes pequeños, tapas de recipientes (en esta ocasión sólo hubo figuras femeninas, Falchetti reporta dos tapas adornadas con figuras masculinas), colgantes, sonajeros y un remate.

 

Lamina 3. Mujeres sentadas en banquito

Todas las figuras fueron modeladas a base de rollos, su tronco y cabeza son huecos y usualmente con un orificio en la cabeza o en el abdomen, seguramente para permitir la correcta circulación del aire durante la cocción y así evitar rajaduras y rompimientos. Los brazos y las piernas están formados por rollos aplicados al tronco, adornados generalmente con bandas modeladas y aplicadas que forman brazaletes o ligaduras.

Tanto las facciones de la cara como los adornos que llevan puestos fueron con frecuencia modelados y aplicados, algunos formados por modelado directo sobre el mismo cuerpo del personaje y otros representados gracias a la incisión. La preferencia por las representaciones femeninas es enorme: de las 119 figuras sólo 4 fueron hombres, y en las mujeres se puso gran énfasis en resaltar la parte púbica por medio de líneas y puntos incisos (láminas 1 a 11).

Figurinas huecas

Son las más comunes y de ellas se estudiaron 99 ejemplares, de los cuales 95 son mujeres. Su tamaño fluctúa entre 6 y 25 cm de alto, con un promedio de 15 cm. La posición más recurrente es sentadas sobre los talones con las manos sobre las rodillas; otras están sentadas en un banquito, una está parada, una arrodillada (láminas 1, 2, 3 y 5c). Los brazos pueden ir pegados al cuerpo con las manos sobre las rodillas o en el pecho. También aparecen con los brazos abiertos.


Todas las figurinas tienen una pasta habana muy friable; por sus características físicas y por los adornos que llcvan pucstos, forman un grupo homogéneo, claborado por un mismo grupo social. Una mujcrcita del mismo estilo, recientemcnte adquirida por el Museo del Oro (MO CS 12.767), tiene la peculiaridad de tener el cuerpo decorado con incisiones.

Adornos de tapas de recipiente

Quince adornos de este tipo fueron reseñados en colecciones privadas, todos ellos representaciones femeninas. Su tamaño fluctúa entre 7 y 10 cm de alto. Diez de las mujeres están sentadas sobre los talones y cinco sobre un banquito, ubicadas sobre una plataforma circular o tapa, segurarnente perteneciente a las «canastas cuyo peso, forma compleja y dificultad para remover la tapa, sugieren un uso esporadico y/o ritual funerario. En el curso de las investigaciones arqueológicas en los túmulos funerarios de Montelíbano, Córdoba, se hallaron dos fragmentos de tapas similares a las estudiadas actualmente | 12 (lámina 4).

Colgantes

Se estudiaron dos ejemplares, ambas figuras femeninas, sentadas sobre los talones. Sobre su cabeza tienen una franja protuberante longitudinal, a manera de penacho. En una de ellas el penacho es modelado como una placa aplicada a la cabeza con un orificio en su parte superior; la otra tiene el penacho representado por un cordón grueso y curvo aplicado en sus extremos a la cabeza de la figura, de manera que se observa un espacio vacío por donde pudo haber pasado un hilo o cordón (lámina 5a, b).

Aunque no se han encontrado representaciones humanas de cerámica ni de orfebrería que lleven colgantes antropomorfos al cuello, ni tampoco descripciones escritas de los cronistas donde se hable de este tipo de adornos, el tamaño de estas figuritas y el orificio en el penacho longitudinal que atraviesa la cabeza, parece sugerir que pudieran haber sido usadas como colgantes.

En la orfebrería del Gran Zenú | 13 existen, sin embargo, colgantes antropomorfos fundidos en oro o tumbaga alta con alturas que oscilan entre los 3,8 y los 11,6 cm, algunos de los cuales representan mujeres. La forma y atributos físicos de estos colgantes no tienen nada en común con las mujercitas de cerámica, pero lo cierto es que se usaron colgantes antropomorfos metálicos como parte de los atuendos.

Recipientes

Se reseñó sólo un ejemplar, muy distinto a los estudiados por Falchetti en 1979, los cuales tenían 20 cm de alto en promedio. «NO se puede distinguir sexo de estas figuras. Tienen bases que se parecen a las otras formas de vasijas de la región... Son huecas y bien terminadas por dentro, lo cual sugiere que pudieron ser empleadas para contener algo en su interior» | 14

Nuestra pequeña vasija mide 8 cm de alto. Su pasta es muy friable y su manufactura muy tosca. Se trata de un recipiente semiglobular con cuatro soportes y el cuerpo es la representación de una cara humana con similares características físicas que las figurinas huecas y los adornos de tapa de recipiente. Aunque su sexo no se puede determinar, en las mejillas tiene dos protuberancias cónicas aplicadas que podrían representar tetillas o pezones (lámina 6a).

Sonajero

Se trata de un único ejemplar de 5,5 cm de alto, de cuerpo globular con los brazos modelados y las manos sobre el abdomen. Los rasgos de la cara y los adornos que lleva puestos son similares a los de las figurinas. Su pasta es habana muy friable y en su interior debe tener semillas o pepitas de cerámica (lámina a).

Una característica de la cerámica del Gomplejo Montelíbano Crema Friable es la existencia de miniceramica que reproduce las formas de las vasijas mayores, como ollas globulares, vasijas con cuello, copas con tapa O vasijas de boca amplia. Posiblemente fueron usadas como juguetes | 15 , según lo sugieren su tamaño y su funcion sonora.

Por otra parte, cabe la posibilidad de su utilización ritual. En la orfebrería relacionada a la Zenú, existen varias representaciones de instrumentos musicales entre los que se encuentran maracas con formas similares a las de cerámica del Complejo Montelíbano Crema Friable, cascabeles, campanas, silbatos, trompetas y sonajeros cónicos o en forma de carrete con alambre, así como remates de bastón adornados con figuras humanas que están tocando trompetas y maracas | 16 .

Remate

Se trata de una figurina hueca cilíndrica, sólo representada de la cintura hacia arriba, que debió servir para engastar en un palo. Su base es perfec tamente circular con el borde pulido. Mide 6 cm de alto, y 2,5 cm de diámetro en su base (lámina 5d).

En la orfebrería zenú existen remates de bastón formados por bases huecas para engastar en algún objeto alargado. Estos objetos, dice Falchetti, tal vez fueron usados como remates de bastón con una función emblemática y ritual, tanto en los ajuares funerarios como en las ofrendas realizadas en los templos o incluso como adornos de las paredes de los recintos sagrados | 17 .

Adornos y atuendos

Los distintos tipos de figuras estudiados se relacionan por sus adornos y decoración. La mayoría de los atuendos corresponden a piezas de oro que conforman atuendos o conjuntos coherentes dentro de la orfebrería zenú.

Estos indios (del Finzenú), además de ser bien dispuestos, venían aderezados de muchas joyas de oro fino, así el cuello como en los brazos, narices labios y orejas... (Simón, tomo y, p. 136)

Adornos de la cabeza Diademas o coronas

La mayoría llevan adornada la frente con bandas protuberantes aplana das o redondeadas que se prolongan hacia los lados de la cabeza sobre las orejas, de manera que la parte posterior de la cabeza queda al descubierto. Las hay delgadas y anchas y la mayoría tiene decoración punteada.

Algunas parecerían más bien coronas: las bandas, totalmente decora das con puntos incisos, se prolongan hacia arriba ensanchándose, ocultando así el resto de la cabeza del personaje (lámina 8e). Otra mujercita lleva un cordón tan abultado hacia adelante que podría ser la representación de una visera o un sombrero (lámina 8c).

 

Lamina 4. Mujeres como adorno de tapa de recipiente

Otro caso especial es el de una mujercita que lleva una banda rectangular plana decorada con puntos incisos en su contorno, aplicada sobre la frente. De cada uno de sus extremos, a la altura de las orejas y por encima de éstas, parten dos cordones hacia la parte posterior de la cabeza (lámina 8b).

Algunos remates de bastón fundidos a la cera perdida en tumbaga, están adornados con figuras de hombres que llevan diademas, sombreros o viseras. Gracias a su manufactura se puede distinguir que estos ador nos fueron fabricados originalmente en tejidos en fibra vegetal | 18 . En las mujeres de barro, la mayoría de las representaciones de diademas o coronas parecen haber sido tejidas también en fibras vegetales, especialmente los cordones. Las coronas altas, debido a su tamaño y firmeza sobre la frente, pudieron haber sido tejidas en la fibra de la caña fleche. Esta era comercializada por los habitantes de la hoya del San Jorge y se consideraba como la materia prima de mejor calidad para la industria de la cestería y los sombreros, tradición que aún hoy se conserva entre las poblaciones del valle medio del río Sinú, cuyo producto más popular es el sombrero de vueltas o «vueltiao» | 19 .

En la orfebrería zenú existen piezas laminares martilladas en oro de buena ley, de forma rectangular con orificios de amarre en los extremos, cuyo uso como cinturón o diadema es difícil de determinar. Falchetti las encuentra decoradas con puntos repujados en el borde, y con una distribución geográfica que cubre los valles del río Sinú, del río San Jorge, la región de Planeta Rica, el bajo Cauca y el bajo Magdalena. | 20 La diadema descrita arriba (lámina 8b), decorada en contorno con una banda de puntos incisos y sostenida con cordones, podría ser la representación de las anotadas por Falchetti

 


Penachos

Constituyen una franja protuberante, corta y longitudinal que cubre la mitad de la cabeza. Están formados generalmente por cordones lisos aplicados más o menos altos. Uno de los hombres lleva un penacho decorado con incisiones anchas, que de perfil adquiere una apariencia dentada. Uno de los colgantes pequeños descritos arriba trae el penacho decorado con líneas incisas que tal vez representaban plumas.

Adornos de las orejas

La mayoría de las figuras presenta orificios en las orejas, seguramente para colgar orejeras metálicas, aunque ninguna de ellas las presenta. Unas pocas tienen incluso rotas las orejas, quizá para extraer la orejera que originalmente tuvo la pieza.

Orejeras semicirculares

Treinta y una de las figurinas tienen orejeras con esta forma básica. En cuanto al tamaño de las orejas, estos adornos se muestran de distintas dimensiones, desde unas muy pequeñitas lisas, en las cuales sólo se distingue una placa semicircular y ocasionalmente semilunar alargada, hasta otras con argolla circular de suspensión, rodeada por la sección semicircular. Las hay con extremos puntudos y redondeados. Tres ejemplares llevan decoración incisa a base de puntos (lámina 9a, b, c.).

 

Lamina 5. a: sonajero b: colgante

En la orfebrería zenú las orejeras de filigrana fundida son las piezas más numerosas y de mayor distribución. Las hay fundidas en filigrana gruesa con argolla de suspensión hueca o maciza, o con placa central lisa principalmente en el grupo de la orfebrería zenú temprana; orejeras semicirculares de filigrana fundida fina (ver lámina 40 en Falchetti, este volumen), muy variadas en cuanto a tamaño y rasgos decorativos y técnicos que se combinan; orejeras semicirculares con prolongaciones de filigrana fina y otras orejeras (o narigueras) semilunares, con una placa bordeada por filigrana fundida, que se encuentran igualmente en los gru pos de Ayapel, San Jorge-Cauca y Serranía de San Jacinto. | 21

Aunque las representaciones de las orejeras en las figurinas son muy simplificadas y en ocasiones muy toscas o escasamente visibles, dependiendo de la habilidad o delicadeza del artesano y de la friabilidad en la que se encuentren las piezas, algunas son tan particulares que se pueden identificar bajo formas específicas descritas por Falchetti. Es así como algunas orejeras que se ven muy alargadas y sin decoración, podrían corresponder a las orejeras semicirculares con prolongaciones de filigrana fundida fina, a pesar de no tener una decoración que pueda indicar el tejido de la filigrana.

El resto de las orejeras de este tipo corresponden a las forma semicirculares y semilunares. Dos figuras presentan orejeras claramente semicirculares con puntos incisos gruesos; en una de ellas sólo de distingue la sección semicircular y la otra (lámina 9c) muestra claramente una argolla de suspensión gruesa rodeada de la placa semicircular que recuerda las orejeras semicirculares del tipo 1 clasificado por Falchetti. Otras formas semilunares lisas, podrían estar representando orejeras «martilladas en oro de alta ley extendidas hacia los lados con apertura central con un remate apianado a cada lado»; que provienen de la hoya del San Jorge y algunos de la región de Urabá | 22

 

c: colgante. d: mujer arrodillada

Orejeras circulares o anulares simples

Sólo hay cinco figurinas que llevan orejeras de este tipo. Falchetti identifica anas narigueras u orejeras circulares macizas, cuya función es difícil de establecer ya que generalmente aparecen en grupos numerosos, aunque existen referencias en las crónicas del siglo XVI, del uso de aros alrededor del circuito de la oreja | 23 referencia que se ve reforzada con la representación de éstas como orejeras en las figurinas de barro (lámina 9d).

Otras orejeras

Una mujer parada con los brazos extendidos, posición atípica dentro de estas figurinas, muestra unas orejeras que podrían ser carretes u orejeras bicónicas de filigrana fundida. No tienen ninguna decoración que pudiera representar el tejido de la filigrana, sólo se distingue un círculo plano en la parte anterior inferior del lóbulo de la oreja. En la región de Betancí, al noroccidente de Montelíbano y separado de éste por las estribaciones de la serranía de San Jerónimo, existen figurinas cerámicas clasificadas por Reichel-Dolmatoff dentro del complejo Betancí Exciso | 24 que muestran la utilización de piezas similares. Dentro de la orfebrería zenú, existen orejeras de carrete procedentes de Planeta Rica, la hoya del San Jorge y en el Nechí | 25 .

Doce de los ejemplares no presentan orejas.

12 Plazas y Falchctti, 1979.
13 Falchetti 1995
14 Plazas y Faichctti, I979,p.69.
15 Plazas y otros 1993
16 Falchetti, 1995 y este volumen.
17 Op, Cit
18 Falchetti, 1995.
19 Plazas y Falchetti, 1981.
20 Falchetti, 1995.
21 Op. cit.22 Git.
22 Op. Cit.
23 Op. Cit.
24 Reichel Dolrnatoff, 1957.
25 Falchetti, 1995.

anterior | índice | siguiente