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INDICE
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El barro cocido
del valle del San Jorge
La cerámica ha sido un elemento definitivo para acercarse al
conocimiento de las poblaciones que habitaron el valle del río San
Jorge. Se distinguieron varios conjuntos cerámicos con carácter
propio e inconfundible de formas, decoración y funcionalidad, los
cuales permitieron identificar sociedades particulares establecidas
en áreas determinadas que perduraron a través del tiempo.
Gracias al estudio minucioso de la cerámica se logró diferenciar
la existcncia de tradiciones cerámicas, entendidas como grandes
conjuntos con una amplia distribución geográfica, que involucran
grupos cerámicos locales unidos por rasgos comunes que los
identifican como pertenecientes a una misma familia. En otras
palabras, una tradición personaliza a una etnia integrada por
diversas comunidades con ubicación geográfica particular pero
emparentadas, que comparten patrones de asentamiento y funerarios
con una misma adaptación al medio ambiente La tradición cerámica
más extendida en el valle del río San Jorge se denominó Modelada
Pintada y está asociada con el extenso sistema hidráulico.
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Se caracteriza por el color crema y la decoración modelada y/o
pintada con diseños lineales y geométricos en pintura roja; se
encuentra en los basureros de las viviendas, en los túmulos
funerarios y en los grandes cementerios. Dentro del conjunto de la
Tradición Modelada Pintada se establecieron tres grupos o completos
con rasgos particulares y localización geográfica propia,
relacionados entre sí por algunas características físicas que
muestran su parentesco.
A partir del siglo IT a.C., a lo largo del caño Rabón al oriente
del río San Jorge en su curso bajo, se detecta la primera
manifestación de esta tradición: una cerámica liviana, de color
crema con superficies alisadas sin pulimento ni engobes, a veces
friable, donde se distingue principalmente la decoración a base de
líneas y diseños geométricos con pintura roja. Sus formas son
básicamente domésticas: ollas globulares, vasijas hondas de boca
ancha, copas grandes sostenidas por bases con ventanas y vasijas
con cuello. Se la denominó Complejo Rabón.
Posteriormente, y a partir del siglo III d.C., en el antiguo
curso del río San Jorge uno de los principales ejes del
sistema de drenaje se notó la introducción de una cerámica
muy similar a la del Complejo Rabón. Se diferencia de aquella por
una mayor variedad en las formas de los recipientes, por su mayor
tamaño y por el predominio de la decoración modelada sobre la
pintura. Presenta una clara separación entre vasijas domésticas y
funerarias; procedentes de recolecciones en túmulos se destacan las
vasijas en forma de canasta y figurinas humanas especialmente
femeninas. Esta alfarería se populariza por toda la hoya del bajo
San Jorge e identifica a las poblaciones zenúes que habitaron la
región entre los siglos III y IX d.C. Debido a su localización
geográfica tan definida se le dio el nombre de Complejo
Carate-Pajaral, toponimios de los principales caños donde se
encuentra. Constituye un conjunto homogéneo con una notoria
estabilidad en el uso de los materiales empleados y las técnicas de
manufactura, formas y decoraciones, que indican el parentesco de
las poblaciones que, por lo menos durante seis siglos, la
elaboraron.
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Lamina 1 Figurinas huecas, sentadas
sobre los talones
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Lamina 2. Figurinas huecas
femeninas, sentadas sobre los talones
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En la zona de sabanas que rodean las planicies inundables del
valle del San Jorge, en el municipio de Montelíbano, se encuentran
numerosas agrupaciones de túmulos funerarios, uno de los cuales fue
fechado en el siglo X d.c.
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Entre sus ajuares aparece una cerámica muy
característica, denominada Complejo Montelibano Crema Friable. Es
otra manifestación regional de la Tradición Modelada Pintada. En
esencia, se trata de un complejo funerario por su asociación casi
exclusiva con entierros, aunque ha sido reportado recientemente en
basureros de vivienda en la región de Colomboy (Sahagún)
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. Se caracteriza por la
friabilidad de su pasta y formas únicas como sellos, rodillos,
copas con decoración zoomorfa recargada, copas de boca estrecha y
pintura bicroma, canastas pesadas de formas complejas con excesivos
motivos decorativos que llevan tapas con figuras de animales o
humanas, figuras antropomorfas y zoomorfas escasamente cocidas,
copas con tapa y vasijas miniatura entre otros.
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Plazas y otros, 1993.
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Op. Ci
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950+45 d. C GrN 9242. Plazas y Falchetti, 1981
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ICAN, 1994
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