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INDICE
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Mujeres de
barro: estudio de las figurinas cerámicas de Montelíebano
JUANITA SÁENZ SAMPER
MUSEO DEL ORO
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Cerámica C.S 12.767 de la colección
del Museo del Oro. Foto: R. Lleras. Las demás fotos son de la
autora
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|Abstract: The Caribbean lowlands of Colombia were
inhabited between the 3rd and l0th centuries A.D. by the Zenú
people, with a hierarchical social organization, a severe economic
and political control, a great hydraulic system, and a special,
dclicate and rich metallurgy. After the l0th century, Zenú people
retired to the higher savannahs where in the 16th century the
spaniards found them organized in three main chiefdoms, one ruled
by a woman. Spanish chronicles, as well as many goldwork ornaments
used by women, and the several female clay figurines found in tombs
in the Montelíbano region from the 10 century A.D.,
suggest the importance of Zenú women throughout the centuries.
The study of 123 characteristic clay figurines from Montelíbano
only four repre sentations of men show they are ritual
objects in the form of simple figurines, accomplishments of great
vessels, rattles or head staffs. The many gold ornaments
represented on them, confirm the groups and associations of the
Great Zenu metal lurgy, as proposed by Falchetti.
Cuando las mujeres mandaban
No siempre fueron los hombres los dueños del poder político y
religioso de la gente que habitó el territorio colombiano antes de
la llegada de los españoles, e inclusive al arribo de éstos. En las
llanuras del Caribe, específicamente en la región comprendida por
los valles de los rios Sinú, San Jorge, Cauca, Nechí y Magdalena,
asiento de numerosas poblaciones zenúes entre los siglos III y X
d.C.
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las mujeres
tuvieron una enorme importancia social y política. Así lo indican
tanto las crónicas de los españoles en el siglo XVI, como los
adornos de orfebrería con diseño especial para mujeres y las
innumerables figurinas femeninas de barro.
Esta región ha tenido, desde tiempos antiguos, grandes
inundaciones periódicas que fueron controladas y aprovechadas por
la población zenú y sus predecesores gracias a un complejo sistema
de drenaje basado en la canalización de las aguas, sobre una
extensión que sobrepasa las 500.000 hectáreas. Los estudios
arqueológicos llevados a cabo en la zona
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nos han permitido conocer mucho de su
cultura, entre los siglos III y X de nuestra era.
En las partes inundables la gente construyó sus sitios de
habitación sobre plataformas artificiales de unos dos o tres metros
de altura. Organizaron sus viviendas, por lo común, alineadas a lo
largo de vías acuáticas menores, junto con pequeños canales de
desagüe que las protegían de las inundaciones. En las confluencias
de los caños las viviendas formaban caseríos menores y en algunas
áreas existieron asentamientos nucleados de mayor tamaño, cuyas
vías de comunicación eran canales artificiales
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En los extremos de las plataformas enterraron a sus muertos bajo
túmulos funerarios de diversos tamaños. Sin embargo, también
existieron sitios especialmente dedicados a cementerios donde aún
hoy se distinguen grupos de túmulos. La variedad en el tamaño de
éstos y en la calidad y cantidad de los ajuares funerarios, sugiere
una fuerte estratificación social.
En la región de Montelíbano, Córdoba, en el valle medio del río
San Jorge, se localizó durante las investigaciones realizadas por
Plazas y Falchetti un túmulo funerario en forma de herradura con un
pequeño montículo al frente, del cual los saqueadores habían
extraído cerca de cien piezas cerámicas. Esta forma de túmulos es
conocida localmente como «media luna», «pecho hundido» o «túmulo
hembra Según los guaqueros, en los «túmulo hembra» se encuentran
múltiples enterramientos, figurinas femeninas de cerámica y
pectorales mamiformes de oro que los relacionan con entierros
femeninos, mientras que en los «túmulos machos» dicen que
encuentran pocas piezas, entre ellas orejeras en forma de media
luna
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Entre los objetos que hacían parte de los ajuares funerarios
sobresalen numerosos adornos de orfebrería, como pectorales
semilunares mamiformes o lisos, narigueras de diversas formas,
orejeras de filigrana fundida, remates de bastón, collares,
colgantes con figuras humanas y animales, entre otros. Estas piezas
se distinguen por su calidad y por el uso de diversas técnicas,
como el martillado y la fundición, en particular de la filigrana
fundida, que denota enorme habilidad y cuidado.
También acompañaban al difunto ollas y figuras cerámicas con
representaciones humanas, especialmente femeninas, y otras con
animales, sobre todo felinos, sellos y rodillos o pintaderas,
además de metates y manos de moler.
En el valle bajo del río San Jorge, el sistema de drenaje
incluia amplias zonas dedicadas al cultivo intensivo formadas por
grupos de canales y camellones cortos entrecruzados. Sobre los
camellones los cultivos se protegían del exceso de agua, al tiempo
que adquirían la humedad necesaria para su correcto crecimiento.
Por otra parte, pequeñas huertas domésticas fueron levantadas
aledañas a las plataformas de vivienda, donde se cultivaban
diversos frutos y tubérculos.
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Figura 1. Decoración del os
adornos. a-j: pectorales. k-q: orejas.
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Tal como se afirma más arriba, todos los estudios sugieren que
los zenúes poseían una sociedad jerarquizada, con un control
político y económico tan estricto, que permitió la construcción de
un sistema hidráulico de semejantes proporciones, la existencia de
una orfebrería especial y delicada, así como una alfarería rica en
formas y decorados, muy característica de esa región.
En alguna época posterior al siglo X d.C. tuvo lugar una
desocupación gradual de las zonas inundables cubiertas de canales
de drenaje. Remanentes de estas poblaciones se ubicaron en sitios
altos protegidos de las inundaciones, como Ayapel y Montelíbano en
el curso medio del río San Jorge, y en las sabanas del río Sinú,
donde los encontraron los españoles
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En la época de la conquista española, los cronistas dejaron
suficientes testimonios del diario vivir de estas poblaciones, en
los que describen la estructura política del Gran Zenú, heredada de
una antigua organización socio-política, desde los tiempos en que
existían tres provincias gobernadas por caciques pertenecientes a
un mismo linaje. El cacique principal era el de Zenufana, quien
había escogido para su gobierno la tierra más rica, la región de
los valles del Cauca y el Nechí, con importantes yacimientos
auríferos. En la hoya del río Sinú, el Finzenú, gobernaba una
mujer, hermana del Zenufana, que era tan querida por éste que
deseaba que todos los demás pueblos la reverenciaran como a él; el
tercero en importancia era el Panzenú, cn el valle del río San
Jorge
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Los señores de los tres zenúes ejercían el control político,
social y económico a nivel regional, y tenían bajo su dominio
poblaciones menores regidas por caciques secundarios.
. . la corte del gran cacique o mejor decir de la gran cacica y
señora de muchos pueblos, sus vasallos, que tenían en su comarca...
(Simón; tomoVp. 121).
A poco más de tres leguas, que caminaron por aquel hermoso
valle, dieron en una pequeña población llamada Tinzenú; a que la
Señora de aquellos Payses, llamada Sotota, se avia retirado ti unas
fiestas, con que la celebraban sus vasallos... (Fray Alonso de
Zamora, tomo 1, p. 212).
La mujer gozaba de cierta importancia y privilegios en la
sociedad y en el gobierno. Existían diferencias sociales marcadas
con fuertes privilegios para la clase gobernante: De donde también
tuvo origen la costumbre, ... el gobernar muier y hombre esta
provincia del Zenú, siendo más respetada de todos los indios de los
tres Zenües que ninguno de los otros caciques... La majestad de su
cacica era de una gran princesa y nunca ponía los pies en el suelo
desnudo, porque cuando se acostaba en su hamaca se echaban en el
suelo a los lados de ella dos de las más hermosas doncellas de su
casa, la boca y pechos hacia abajo para subir y bajar de la hamaca,
poniendo el pie en ellas... (Simón, tomo V, p. 117).
... Los governaron tres Demonios, y que dexaron con igual
authoridad en los Caziques y Gazicas; y que huyo algunas tan
altivas, que mandaban al marido con tal imperio, que ninguno se
atrevia a no llevar adelante lo que avia mandado su muger... (Fray
Alonso de Zamora, Tomo 1, p. 214).
En la zona del Panzenú, gobernada por el cacique Yapel, los
españoles hallaron gran cantidad de huertas cultivadas con
diferentes frutales, yucas y otros tubérculos, así como una
población sorprendente por su organización: ... era tan curiosa ...
como las del Finzená, pues estaba el pueblo dispuesto en calles,
plazas y casas bien trazadas y limpias, gran copia de huertas
cultivadas maravillosamente. .. (Simón, tomo V, p. 165).
En términos generales, la organización comercial era también
regida según la división política de los tres zenúes. En el
Zenufana se encontraban los ricos yacimientos auríferos del Cauca y
el Nechí, en el Panzenú se producían los productos cultivados,
mientras que en el Finzenú se elaboraba la mayoría de la orfebrería
y los textiles. Existían, sin embargo, producciones locales en los
otros zenúes, de adornos metálicos, cestería, textiles y productos
alimenticios
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Los españoles llamaron a los pobladores del Finzenú plateros y
artífices de labrar el oro La manufactura del oro estuvo
relacionada con los asuntos religiosos y ceremoniales, al servicio
de gobernantes y sacerdotes; los adornos reforzaban su prestigio.
La sociedad zenú tenía más una orientación religiosa que militar y
de hecho en el Finzenú existía un gran templo descrito por los
cronistas:
... entraron en una (casa) que estaba en la esquina de la plaza,
tan grande y capaz que se podían alojar en ella dos mil hombres sin
estrecharse, en la cual hallaron en la primera vista veinte ídolos
o bustos de madera, como unos grandes gigantes, todos planchados de
oro fino desde la cabeza a los pies. Estábanse mirando unos a otros
la mitad de ellos con aspecto y figura de hombres y la de frente de
mujeres, cada cual tenía una como mitra o tiara de finísimo oro
tallado en la cabeza, y de un hombro a otro de los que se estaban
mirando sustentaban una vara gruesa y de ella colgaba una hamaca en
que echaban el oro que ofrecían los indios en aquel gran
santuario... Cerca de este santuario estaba una montañuela de
diferentes árboles, muy gruesos y más delgados, en cuyas ramas
estaban puestas en hilera muchas campanas de oro fino no bien
talladas, pues eran a la forma de almirez de boticario... (Simón.
Tomo y, p. 164).
La mujer, como figura sobresaliente, era una característica de
la organización política y religiosa zenú que seguramente existía
desde mucho tiempo atrás. innumerables figuras cerámicas femeninas
se han encontrado formando parte de los ajuares de las tumbas de
mujeres de alto rango, así como pectorales mamiformes y pezoneras
martilladas en oro de buena ley.
La señora de este pueblo (de Finzená) era de gran gravedad y muy
estimada de sus súbditos... Era de muy pocos moradores este pueblo,
que en él no había a la sazón cien indios, y parecía por sus ruinas
y vestigios, haber sido en tiempo antiguo de mucha vecindad...
(Fray Pedro de Aguado. Tomo IV p. 23).
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1
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Plazas y otros, 1993.
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2
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Reichel-Dolmatoff, 1956, 1957; PlazasyFalchetti 1981, 1986,
1990;
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3
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Plazas y otros, 1993. Plazas y otros, 1993.
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Op. Cit.5 PlazasyFaichetri, 1951.
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5
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Plazas y Falchetti, 1981
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6
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Op Cit.
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Plazas y Falchetti, 1981.
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