Ficha bibliográfica
Titulo:
Análisis formal del vocabulario de parentesco Muisca
Edición original: 2005-05-23
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-23
Creador: Francois Correa




INDICE




La lectura de algunos autores que se han ocupado de la organización social muisca evidencia que los testimonios de crónicas y fuentes de archivo por vía de los cuales es factible documentar afirmaciones sobre la herencia, la localidad y, notablemente, la sucesión | 32 han conducido a confundir dichos campos como virtual apoyo de la matrilinealidad muisca | 33 . Pero si se acepta que la filiación lo que regula es el proceso de vinculación al momento del nacimiento de los individuos a un grupo (Dumont, 1975a: 47-55, siguiendo a Rivers, 1914), no obstante sean frecuentemente armónicas con otras relaciones | 34 el escueto apoyo documental no permite esclarecerle ni precisar los límites de las unidades sociales en las que descansaba la sociedad | 35 . En nuestro caso es prudente insistir que el análisis del vocabulario muisca bien sugiere que el campo de la consanguinidad sería clasificatorio y que el sistema matrimonial partiría de articular por lo menos dos líneas, pero todavía no es posible precisar categorías más inclusivas que definan los contornos de sus agrupaciones sociales.

A continuación destacaré cómo el vocabulario muisca jerarquiza los parientes consanguíneos. He reconocido la distinción de la edad relativa de los parientes en una misma generación como «mayorazgo» | 36 . El sentido de la definición del español es aquí del todo legítima puesto que los muisca también distinguían la primogenitura. Y, dicho orden estaría relacionado con la escala generacional.

La distinción según la cual los términos se hallan ubicados en un sólo nivel generacional, con ciertas excepciones, reconocería que los parientes nacen unos después de otros. Principio similar es el que distingue a los hermanos mayores de los hermanos menores y diferencia los primogénitos. Las tres distinciones se refieren al orden de nacimiento, pero el primero se realizaría a través de las generaciones mientras que en las dos últimas ocurre en una misma generación.

Las diferencias de edad y mayorazgo pueden ser tratadas de manera analógica; y, frecuentemente, los vocabularios Dravídicos traen una única forma sin distinción del género | 37 . De esta manera la terminología suele indicar que se trata de una misma clase de parientes por lo cual se hallan subsumidos en una misma categoría. Pero ellas se remiten al específico campo de la consanguinidad a diferencia de la distinción generacional que no se restringe a dicho criterio puesto que incluye parientes afines.

Lo cierto si es que para los parientes consanguíneos los tres criterios operan: según el vocabulario muisca la antecedencia y consecuencia en el nacimiento de los parientes consanguíneos apela a un orden de diferenciación en sentido vertical (oposición de generaciones), y a un orden de diferenciación en sentido horizontal (oposición de la edad relativa) que encadena dos generaciones consecutivas de acuerdo con el mayorazgo: distinción de los consanguíneos como mayores y menores y distinción de la primogenitura entre sus hijos.

También ha de destacarse que las glosas esquivan el reconocimiento de dicho principio a la mujer; en la generación de ego un término exclusivo femenino para el hermano mayor ( |sahaoas, nuquy), pone de presente la precedencia de la distinción terminológica del mayo razgo masculino.

Es previsible que todas las oposiciones que expresan la asimetría social observada tuviesen algún efecto sobre la organización social y política muisca | 38 .

Los Afines

Pero, el manuscrito de referencia trae otra descripción genealógica para los denominados «primos hermanos»:

|«Primos hermanos, el uno hijo de hermano y el otro hijo de hermana, siendo anbos barones, el uno y el otro respecto de sí mismos, se llaman, |ubso, y si anbas son hembras se llaman, |pabcha, y si el uno es barón y la otra hembra, el uarón respecto de la hembra se llama |sahaoa, y la hembra respecto del uarón se llama |pabcha». (Anónimo, en González de Pérez, 1987: 304).

Aunque la glosa española es la misma que utiliza para los parientes descritos más arriba, que porta la carga de interpretación del parentesco consanguíneo, de todas maneras es un recurso del español puesto que su diferencia no es sólo terminológica sino de la descripción genealógica. El texto destaca que se trata de miembros de la misma generación de ego que son parientes entre sí en virtud del vínculo de sus propios parientes de la generación inmediatamente anterior de forma que |«el uno hijo de hermano y el otro hijo de hermana». Son, pues, los hijos de dos hermanos de género alterno | 39 .

La descripcion enfatiza la distincion terminologica reciproca dependiendo del género de ego y alter |( «...siendo ambos varones...»; o bien, «...y si es el uno varón y la otra hembra...», etc), de manera que si son del mismo género utilizan los recíprocos masculinos |ubso, con su correlato femenino |pabcha; y para el género alternativo el término exclusivo femenino para el varón |sahaoa, y el recíproco para la mujer |pabcha.

Figura 2. Vocabulario recíproco entre aliados terminológicos de la generación de ego.

Como puede notarse se trata de un sólo término exclusivo ( |sahaoa), que es femenino puesto que su reciproco para el genero contrario es el mismo utilizado entre dos mujeres ( |pabcha).

Ahora bien, según el Diccionario la glosa muisca ubso también se emplea del «cuñado respecto del otro cuñado». De acuerdo con la glosa española dicha posición podría estar ocupada por el hermano de la esposa o el esposo de la hermana.

Figura 3. Afines en la generación de ego

Literalmente la expresión afirma que de dicha manera se denominan los mutuos «cuñados» de manera que no obstante la lectura de consanguinidad que orienta al anónimo el término es, en realidad, una categoría que permite clasificar dichos primos como afines. Si lo que indica la glosa es que se trata de una misma relación social no obstante los parientes ocupen diferentes posiciones genealógicas, el hijo del hermano y el hijo de la hermana y, presumiblemente sus respectivas hermanas | 40 , serían categorialmente considerados afines, lo que propondría el siguiente gráfico:

Figura 4. Aliados terminológicos de la generación de ego.

Ocurre, pues, un fenómeno similar al de las glosas para los con sanguíneos de esta generación. El hecho que la glosa pudiera ser leída desde diferentes descripciones genealógicas no hace que la posición de dichos parientes sea distinta. Indicativo que asegura mejor nuestra argumentación es que el término para el esposo, justamente, es |sahaoas. Pero, nuevamente el anónimo enfatizando un punto de vista consanguíneo (hijos de dos hermanos de género alternativo), al se parar las descripciones de la glosa desatiende su real contenido de afinidad. En consecuencia, la clasificación de dichas posiciones genealógicas bajo una misma glosa llama, también, a definir la «afinidad» en el contexto socio-cultural muisca.

En la generación de ego la distinción terminológica no sólo opone clases de parientes sino que postula su identificación como potenciales afines en concordancia con el empleo de la glosa |ubso para los mutuos hijos de hermanos de género alternativo que son equiparados con los «cuñados». Según este principio, en una generación posterior los hijos de hermano y hermana serán entre sí, nuevamente, afines:

Figura 5. Aliados terminológicos en generaciones consecutivas.

El gráfico ilustra el reconocido sistema de «matrimonio de primos cruzados». Para expresarlo en una misma generación en el cuadro que sigue resumo el comportamiento terminológico de la generación de ego incluyendo la oposición de los parientes consanguíneos con respecto de los afines. La representación separa los consanguíneos terminológicos en recuadros para distinguirlos según sean mayores o menores, distinción que no se efectúa entre los aliados terminológicos. De estos últimos he agregado la glosa exclusiva femenina posiblemente compartida con la masculina para la posición del hijo de la hermana del padre.

Develado el peso consanguíneo en la descripción del anónimo para las glosas muisca que remitió a su clasificación antropológica como parientes «paralelos» y «cruzados», hemos podido concluir que lo que su clasificación expresa es que los primeros serían consanguíneos terminológicos mientras que los segundos serán sus aliados terminológicos potenciales. Aún así, ello supone que contando siempre con el género, que dependiendo del sistema de filiación determina la vía de vinculación de los hijos al grupo, la relación entre éstos últimos y su clasificación terminológica es un resultado: depende del sistema de filiación y alianza.

Cuadro 5. Oposición terminológica en la generación de ego (glosas para ego masculino en referencia)

La proyección histórica del sistema

Una vez aclarada la oposición terminológica entre afines y consanguíneos en la generación de ego, observemos la proyección a través de otras generaciones. Una aclaración que podría parecer circunstancial nos será de ayuda se trata de la críptica descripción para los «primos segundos» que trae el Diccionario de Lucena Salmoral:

«Primos segundos, o Primas segundas se han de conocer preguntando, si son hijos o hijas de sus primos hermanos, o de sus primas hermanas»

En primer lugar se dice que dichos parientes |«...se han de conocer preguntando, si...», que de acuerdo con el contexto en que se presenta ( «Nombres de parentesco y afinidad en lengua mosca» ), es deducible que lo que afirma es que el término recíproco se obtendrá precisando su vínculo de parentesco | 41 . Pero, ¿Por qué el anónimo considera indispensable aclarar dicha distancia parental y por qué, por otra parte, omite la glosa muisca?

Pues bien, la glosa española «primos segundos» refiere al parentesco de mutuos hijos de primos. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua serían los |«hijos de tío [tía] segundo, que son los primos del padre o de la madre», es decir, aquellos primos en segundo grado que lo son por ser hijos de primos quienes, a su turno, lo son por ser hijos de dos hermanos.

Figura 6. Esquema de los primos segundos.

Como lo realizó con los «primos» la transcripción del anónimo informa que el reconocimiento de los términos para los «primos segundos» depende de la vía de su parentesco pero, adicional y muy precisamente, del género de quien los vincula |(«...si son hijos o hijas de sus primos hermanos, o de sus primas hermanas»), puesto que según vimos la clasificación de su relación será diferente si son descendientes de miembros de género alterno.

«Primos segundos» es, nuevamente, un recurso del español que podría conducirnos a equívoco puesto que el anónimo se limita a indicar cómo, por extensión, las glosas pueden ser reconocidas puesto que |ya se hallan en el vocabulario y no necesita repetirlas. En una generación posterior las glosas para los «primos segundos» replicarían la situación ya descrita para los «primos hermanos»; de manera que si pretendiera incluir las glosas muiscas en el diagrama, los criterios enunciados obligarían a retornar al que más arriba he graficado.

32 Tal es la reiterada afirmación de los cronistas sobre la transmisión del cacicazgo por vía avuncular: «.. |que no puede ser hijo, sino sobrino, hijo de hermana...» (Castellanos, 1955, T. 1: 67). «... |El señor del pueblo de Chia era legítimo heredero, por ser sobrino, hijo de hermana...(Zamora, 1701,  T.I: 208). «... |Son herederos de la Corona de Bogotá los sobrinos hijos de hermanas, prefiriendo los mayores a los menores y a falta...» (Fernández de Piedrahita, 1942, T. 1:73), «... |Este reino, según la costumbre que tenían, que es bien común en todas las Indias, no los heredaba hijo ni hija, ni sobrino hijo de hermano, sino sobrino hijo de hermana del cacique...» (Simón, 1981, T.III: 195).
33 Como en la argumentación de Broadbent quien afirma que: «Aunque matrilineales, las partes no eran clanes...» (Broadbent, 1964:33), y su apoyo documental («Matrilinealidad» pp: 94), que lo que permite observar es la reivindicación de ,«la pertenencia a las partes» muisca, en una discusión entre individuos por los derechos de localidad (Broadbent, 1964:32-35).
34 Pero la filiación podría coexistir con diversas formas de residencia, herencia, matrimonio y sucesión (Kensinger, 1984; Dreyfus, 1995; Viveros de Castro y Fausto, 1995).
35 «... |conforme a nuestro estilo y fuero, que de tiempo inmemorial lo tenemos, los hijos han de seguir vientre...»" (Soracá /1572/ ANC. Visboy: 9: 795r, en Londoño, 1994, citando a Colmenares, 1973).
36 A partir del anglosajón «seniority" que en francés suele precisarse con la oposición «ainé/cadet».
37 « |Esta distinción de la edad será tratada como análoga a la distinción de las generaciones» (mi trad. Dumont, . 1975:91).
38 También con respecto al estatus de los individuos, resaltemos que en la gramática de Acosta Ortegón al término para el hermano de la madre |zuecha, se le hace equivalente de guecha (Acosta Ortegón, 1938: 89), que distinguía a los «guerreros», individuos de alto estatus que «reclutados según los cronistas entre los indígenas más valientes y prestigiosos de los dominios del Cacique Bogotá y que se localizaban en sitios fronterizos de la confederación...». Dentro de las prerrogativas de estos individuos figura la de heredar el cargo de Cacique en el caso de quedar vacante una de esas posiciones en la confederación (Simón 1981, IlI: 213; Fernández de Piedrahita, 1973,1: 228; en Langebaek, 1987:31).
39 Técnicamente reconocidos en la Antropología como «primos cruzados».
40 El diccionario trae la glosa |gyca para las mutuas «cuñadas»; que siendo un término exclusivo femenino no altera nuestro resultado.
41 Cuando el anónimo no conoce la glosa muisca deja la descripción pendiente como si el cuestionario hubiese sido preparado de antemano, o bien, hubiese preguntado y no hubiese hallado respuesta (ver también en Lucena Salmoral las glosas Nos. 27 y 28 de la página 84), que no es el caso de las descripciones que no tienen la glosa muisca (Nos. 31, 38 y 39 del mismo texto).

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