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INDICE
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La lectura de algunos autores que se han ocupado de la
organización social muisca evidencia que los testimonios de
crónicas y fuentes de archivo por vía de los cuales es factible
documentar afirmaciones sobre la herencia, la localidad y,
notablemente, la sucesión
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han conducido a confundir dichos campos
como virtual apoyo de la matrilinealidad muisca
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. Pero si se acepta que la
filiación lo que regula es el proceso de vinculación al momento del
nacimiento de los individuos a un grupo (Dumont, 1975a: 47-55,
siguiendo a Rivers, 1914), no obstante sean frecuentemente
armónicas con otras relaciones
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el escueto apoyo documental no permite
esclarecerle ni precisar los límites de las unidades sociales en
las que descansaba la sociedad
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. En nuestro caso es prudente insistir que
el análisis del vocabulario muisca bien sugiere que el campo de la
consanguinidad sería clasificatorio y que el sistema matrimonial
partiría de articular por lo menos dos líneas, pero todavía no es
posible precisar categorías más inclusivas que definan los
contornos de sus agrupaciones sociales.
A continuación destacaré cómo el vocabulario muisca jerarquiza
los parientes consanguíneos. He reconocido la distinción de la edad
relativa de los parientes en una misma generación como
«mayorazgo»
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. El
sentido de la definición del español es aquí del todo legítima
puesto que los muisca también distinguían la primogenitura. Y,
dicho orden estaría relacionado con la escala generacional.
La distinción según la cual los términos se hallan ubicados en
un sólo nivel generacional, con ciertas excepciones, reconocería
que los parientes nacen unos después de otros. Principio similar es
el que distingue a los hermanos mayores de los hermanos menores y
diferencia los primogénitos. Las tres distinciones se refieren al
orden de nacimiento, pero el primero se realizaría a través de las
generaciones mientras que en las dos últimas ocurre en una misma
generación.
Las diferencias de edad y mayorazgo pueden ser tratadas de
manera analógica; y, frecuentemente, los vocabularios Dravídicos
traen una única forma sin distinción del género
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. De esta manera la terminología
suele indicar que se trata de una misma clase de parientes por lo
cual se hallan subsumidos en una misma categoría. Pero ellas se
remiten al específico campo de la consanguinidad a diferencia de la
distinción generacional que no se restringe a dicho criterio puesto
que incluye parientes afines.
Lo cierto si es que para los parientes consanguíneos los tres
criterios operan: según el vocabulario muisca la antecedencia y
consecuencia en el nacimiento de los parientes consanguíneos apela
a un orden de diferenciación en sentido vertical (oposición de
generaciones), y a un orden de diferenciación en sentido horizontal
(oposición de la edad relativa) que encadena dos generaciones
consecutivas de acuerdo con el mayorazgo: distinción de los
consanguíneos como mayores y menores y distinción de la
primogenitura entre sus hijos.
También ha de destacarse que las glosas esquivan el
reconocimiento de dicho principio a la mujer; en la generación de
ego un término exclusivo femenino para el hermano mayor
(
|sahaoas, nuquy), pone de presente la precedencia de la
distinción terminológica del mayo razgo masculino.
Es previsible que todas las oposiciones que expresan la
asimetría social observada tuviesen algún efecto sobre la
organización social y política muisca
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.
Los Afines
Pero, el manuscrito de referencia trae otra descripción
genealógica para los denominados «primos hermanos»:
|«Primos hermanos, el uno hijo de hermano y el otro hijo de
hermana, siendo anbos barones, el uno y el otro respecto de sí
mismos, se llaman,
|ubso, y si anbas son hembras se llaman,
|pabcha, y si el uno es barón y la otra hembra, el uarón
respecto de la hembra se llama
|sahaoa, y la hembra respecto
del uarón se llama
|pabcha». (Anónimo, en González de
Pérez, 1987: 304).
Aunque la glosa española es la misma que utiliza para los
parientes descritos más arriba, que porta la carga de
interpretación del parentesco consanguíneo, de todas maneras es un
recurso del español puesto que su diferencia no es sólo
terminológica sino de la descripción genealógica. El texto destaca
que se trata de miembros de la misma generación de ego que son
parientes entre sí en virtud del vínculo de sus propios parientes
de la generación inmediatamente anterior de forma que
|«el uno
hijo de hermano y el otro hijo de hermana». Son, pues, los
hijos de dos hermanos de género alterno
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.
La descripcion enfatiza la distincion terminologica reciproca
dependiendo del género de ego y alter
|( «...siendo ambos
varones...»; o bien, «...y si es el uno varón y la otra hembra...»,
etc), de manera que si son del mismo género utilizan los
recíprocos masculinos
|ubso, con su correlato femenino
|pabcha; y para el género alternativo el término exclusivo
femenino para el varón
|sahaoa, y el recíproco para la mujer
|pabcha.
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Figura 2.
Vocabulario recíproco entre aliados terminológicos de la generación
de ego.
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Como puede notarse se trata de un sólo término exclusivo
(
|sahaoa), que es femenino puesto que su reciproco para el
genero contrario es el mismo utilizado entre dos mujeres
(
|pabcha).
Ahora bien, según el Diccionario la glosa muisca ubso también se
emplea del «cuñado respecto del otro cuñado». De acuerdo con la
glosa española dicha posición podría estar ocupada por el hermano
de la esposa o el esposo de la hermana.
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Figura 3. Afines
en la generación de ego
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Literalmente la expresión afirma que de dicha manera se
denominan los mutuos «cuñados» de manera que no obstante la lectura
de consanguinidad que orienta al anónimo el término es, en
realidad, una categoría que permite clasificar dichos primos como
afines. Si lo que indica la glosa es que se trata de una misma
relación social no obstante los parientes ocupen diferentes
posiciones genealógicas, el hijo del hermano y el hijo de la
hermana y, presumiblemente sus respectivas hermanas
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, serían categorialmente
considerados afines, lo que propondría el siguiente gráfico:
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Figura 4.
Aliados terminológicos de la generación de ego.
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Ocurre, pues, un fenómeno similar al de las glosas para los con
sanguíneos de esta generación. El hecho que la glosa pudiera ser
leída desde diferentes descripciones genealógicas no hace que la
posición de dichos parientes sea distinta. Indicativo que asegura
mejor nuestra argumentación es que el término para el esposo,
justamente, es
|sahaoas. Pero, nuevamente el anónimo
enfatizando un punto de vista consanguíneo (hijos de dos hermanos
de género alternativo), al se parar las descripciones de la glosa
desatiende su real contenido de afinidad. En consecuencia, la
clasificación de dichas posiciones genealógicas bajo una misma
glosa llama, también, a definir la «afinidad» en el contexto
socio-cultural muisca.
En la generación de ego la distinción terminológica no sólo
opone clases de parientes sino que postula su identificación como
potenciales afines en concordancia con el empleo de la glosa
|ubso para los mutuos hijos de hermanos de género alternativo
que son equiparados con los «cuñados». Según este principio, en una
generación posterior los hijos de hermano y hermana serán entre sí,
nuevamente, afines:
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Figura 5.
Aliados terminológicos en generaciones consecutivas.
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El gráfico ilustra el reconocido sistema de «matrimonio de
primos cruzados». Para expresarlo en una misma generación en el
cuadro que sigue resumo el comportamiento terminológico de la
generación de ego incluyendo la oposición de los parientes
consanguíneos con respecto de los afines. La representación separa
los consanguíneos terminológicos en recuadros para distinguirlos
según sean mayores o menores, distinción que no se efectúa entre
los aliados terminológicos. De estos últimos he agregado la glosa
exclusiva femenina posiblemente compartida con la masculina para la
posición del hijo de la hermana del padre.
Develado el peso consanguíneo en la descripción del anónimo para
las glosas muisca que remitió a su clasificación antropológica como
parientes «paralelos» y «cruzados», hemos podido concluir que lo
que su clasificación expresa es que los primeros serían
consanguíneos terminológicos mientras que los segundos serán sus
aliados terminológicos potenciales. Aún así, ello supone que
contando siempre con el género, que dependiendo del sistema de
filiación determina la vía de vinculación de los hijos al grupo, la
relación entre éstos últimos y su clasificación terminológica es un
resultado: depende del sistema de filiación y alianza.
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Cuadro 5.
Oposición terminológica en la generación de ego (glosas para ego
masculino en referencia)
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La proyección histórica del
sistema
Una vez aclarada la oposición terminológica entre afines y
consanguíneos en la generación de ego, observemos la proyección a
través de otras generaciones. Una aclaración que podría parecer
circunstancial nos será de ayuda se trata de la críptica
descripción para los «primos segundos» que trae el Diccionario de
Lucena Salmoral:
«Primos segundos, o Primas segundas
se han de conocer preguntando, si son hijos o hijas de sus primos
hermanos, o de sus primas hermanas»
En primer lugar se dice que dichos parientes
|«...se han de
conocer preguntando, si...», que de acuerdo con el contexto en
que se presenta ( «Nombres de parentesco y afinidad en lengua
mosca» ), es deducible que lo que afirma es que el término
recíproco se obtendrá precisando su vínculo de parentesco
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. Pero, ¿Por qué el
anónimo considera indispensable aclarar dicha distancia parental y
por qué, por otra parte, omite la glosa muisca?
Pues bien, la glosa española «primos segundos» refiere al
parentesco de mutuos hijos de primos. Según el Diccionario de la
Real Academia de la Lengua serían los
|«hijos de tío [tía]
segundo, que son los primos del padre o de la madre», es decir,
aquellos primos en segundo grado que lo son por ser hijos de primos
quienes, a su turno, lo son por ser hijos de dos hermanos.
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Figura 6.
Esquema de los primos segundos.
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Como lo realizó con los «primos» la transcripción del anónimo
informa que el reconocimiento de los términos para los «primos
segundos» depende de la vía de su parentesco pero, adicional y muy
precisamente, del género de quien los vincula
|(«...si son hijos
o hijas de sus primos hermanos, o de sus primas hermanas»),
puesto que según vimos la clasificación de su relación será
diferente si son descendientes de miembros de género alterno.
«Primos segundos» es, nuevamente, un recurso del español que
podría conducirnos a equívoco puesto que el anónimo se limita a
indicar cómo, por extensión, las glosas pueden ser reconocidas
puesto que
|ya se hallan en el vocabulario y no necesita
repetirlas. En una generación posterior las glosas para los «primos
segundos» replicarían la situación ya descrita para los «primos
hermanos»; de manera que si pretendiera incluir las glosas muiscas
en el diagrama, los criterios enunciados obligarían a retornar al
que más arriba he graficado.
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Tal es la reiterada afirmación de los cronistas sobre la
transmisión del cacicazgo por vía avuncular: «..
|que no puede ser
hijo, sino sobrino, hijo de hermana...» (Castellanos, 1955, T.
1: 67). «...
|El señor del pueblo de Chia era legítimo heredero,
por ser sobrino, hijo de hermana...(Zamora, 1701, T.I: 208).
«...
|Son herederos de la Corona de Bogotá los sobrinos hijos de
hermanas, prefiriendo los mayores a los menores y a falta...»
(Fernández de Piedrahita, 1942, T. 1:73), «...
|Este reino, según
la costumbre que tenían, que es bien común en todas las Indias, no
los heredaba hijo ni hija, ni sobrino hijo de hermano, sino sobrino
hijo de hermana del cacique...» (Simón, 1981, T.III: 195).
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Como en la argumentación de Broadbent quien afirma que: «Aunque
matrilineales, las partes no eran clanes...» (Broadbent, 1964:33),
y su apoyo documental («Matrilinealidad» pp: 94), que lo que
permite observar es la reivindicación de ,«la pertenencia a las
partes» muisca, en una discusión entre individuos por los derechos
de localidad (Broadbent, 1964:32-35).
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Pero la filiación podría coexistir con diversas formas de
residencia, herencia, matrimonio y sucesión (Kensinger, 1984;
Dreyfus, 1995; Viveros de Castro y Fausto, 1995).
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«...
|conforme a nuestro estilo y fuero, que de tiempo
inmemorial lo tenemos, los hijos han de seguir
vientre...»" (Soracá /1572/ ANC. Visboy: 9: 795r, en
Londoño, 1994, citando a Colmenares, 1973).
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A partir del anglosajón «seniority" que en francés
suele precisarse con la oposición «ainé/cadet».
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«
|Esta distinción de la edad será tratada como análoga a la
distinción de las generaciones» (mi trad. Dumont, .
1975:91).
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También con respecto al estatus de los individuos, resaltemos
que en la gramática de Acosta Ortegón al término para el hermano de
la madre
|zuecha, se le hace equivalente de guecha (Acosta
Ortegón, 1938: 89), que distinguía a los «guerreros», individuos de
alto estatus que «reclutados según los cronistas entre los
indígenas más valientes y prestigiosos de los dominios del Cacique
Bogotá y que se localizaban en sitios fronterizos de la
confederación...». Dentro de las prerrogativas de estos individuos
figura la de heredar el cargo de Cacique en el caso de quedar
vacante una de esas posiciones en la confederación (Simón 1981,
IlI: 213; Fernández de Piedrahita, 1973,1: 228; en Langebaek,
1987:31).
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Técnicamente reconocidos en la Antropología como «primos
cruzados».
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El diccionario trae la glosa
|gyca para las mutuas
«cuñadas»; que siendo un término exclusivo femenino no altera
nuestro resultado.
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Cuando el anónimo no conoce la glosa muisca deja la descripción
pendiente como si el cuestionario hubiese sido preparado de
antemano, o bien, hubiese preguntado y no hubiese hallado respuesta
(ver también en Lucena Salmoral las glosas Nos. 27 y 28 de la
página 84), que no es el caso de las descripciones que no tienen la
glosa muisca (Nos. 31, 38 y 39 del mismo texto).
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