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INDICE
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Análisis formal del vocabulario de
parentesco Muisca
FRANÇOIS CORREA
PROFESOR DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA
UNIVERSIDAD NAC1ONAL DE COLOMBIA
No obstante que en los últimos años la investigación sobre la
sociedad muisca ha contado con un representativo número de
estudios
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1
, las bases
de su organización económica, social y política son aún imprecisas.
Recientes indagaciones históricas y sociológicas permiten
reconstruir un panorama de las estrategias y el impacto de la
conquista e imposición hispanas, pero no ocurre lo mismo con las
relaciones y unidades sociales en las cuales se apoyaba su
supervivencia; tal es el caso de las denominadas
|Uta y
|Sybyn, entidades territoriales, económicas y políticas, que
habrían constituido unidades fundamentales sobre las que descansaba
la vida social muisca
|
2
. Su esclarecimiento es determinante no sólo
para entender a mayor cabalidad el significado de la conquista sino
para comprender a los muisca y las persistencias que legaron a la
actual sociedad del altiplano cundi-boyacense.
Dificultad reiteradamente señalada es que el acceso a
información confiable debe sortear la exigente labor de
confrontación y crítica de los datos consignados en las crónicas y
archivos registrados por la sociedad hispana. Fuente más fidedigna
y directa son los testimonios arqueológicos pero, frecuentemente,
la cautela limita al investigador a la escueta descripción de sus
hallazgos evitando inducciones sociológicas.
En el presente ensayo parto de analizar el vocabulario de
parentesco muisca como información parcial y especializada del
estudio del parentesco y la organización social. Aparte de la
dificultad arriba mencionada a la que no escapa este acercamiento,
las terminologías de parentesco no constituyen un campo
independiente de otros niveles de aproximación como el del
comportamiento o el conjunto jurídico
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3
. Pero, sobre todo, no deben confundirse con
las relaciones sociales:
|«Los términos de los sistemas de
parentesco... son formas de clasificar parientes en categorías y
sub-categorías «sobrinos», «primos», etc. que unas
veces corresponden a la «realidad social» y otras no.» (Fox,
1972:227). A reserva de lo anterior, el análisis del vocabulario de
parentesco muisca permite constatar aseveraciones que con
anterioridad habían sido propuestas y prospecta nuevos problemas a
resolver sobre sus relaciones sociales que, más adelante, podrán
ser confrontados con otras fuentes documentales incluyendo las de
la investigación arqueológica.
He partido del vocabulario de parentesco aprovechando que los
términos aparecen transcritos en varios documentos publicados sobre
la lengua Chibcha y cuya comparación permite reconstruir un cuadro
relativamente completo no exento de dificultades. El contexto de
dichas transcripciones, que de manera genérica denominaré
«Diccionarios» relacionando posteriormente el autor de la
publicación, ha sido discutido por María Stella González de Pérez
en la introducción a su propia publicación del manuscrito anónimo
de la Biblioteca Nacional de Colombia «Diccionario y gramática
Chibcha»
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4
, que será
nuestro texto de referencia. Su análisis no sólo proporciona
criterios para la lectura de distintos manuscritos de este tipo,
sino que la confrontación de los vocabularios de parentesco parece
confirmar ciertas conclusiones de la autora. A falta de algunos
términos claves del diccionario publicado por González de Pérez,
recurrí enseguida a los que aparecen en el manuscrito publicado por
Manuel Lucena Salmoral (1964: 83-84)
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5
que, según el autor, no sería distinto de
otros dos manuscritos anónimos que se hallan en el mismo fondo de
«Manuscritos de América» de la Biblioteca del Palacio Real de
Madrid, semejantes al que hemos tomado de referencia y al publicado
por Quijano Otero
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6
,
En lo que se refiere al vocabulario de parentesco, efectivamente
hay una enorme similitud pero llamaré la atención cuando hay
prominentes diferencias de transcripción
El facsímil de la
|Gramática de Fray Bernardo de Lugo no
reproduce el diccionario; los términos para parientes sólo aparecen
en el contexto
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7
.
Pero en 1871, Ezequiel Uricoechea preparó una nueva Gramática de la
lengua Chibcha
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8
, a
partir de tres manuscritos anónimos e inéditos cuyo diccionario se
habría
|«...valido de dos manuscritos evidentemente copias de un
mismo orijinal, el del Padre Lugo, más o ménos exactas»
(Uricoechea, 1871: XLIX); los «Nombres de Parentesco i Afinidad»
(pp. 88-89), ocasionalmente difieren de nuestro texto de referencia
por la transcripción siendo aún más próxima que la del manuscrito
publicado por Lucena Salmoral. Del texto de Acosta Ortegón
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9
, que parece basarse en los
anteriores, sólo tomo datos excepcionales a los anteriores.
El Vocabulario de Parentesco
Este ensayo se limita a realizar un análisis formal orientado
por los resultados de Louis Dumont cuyos alcances teóricos sobre la
alianza matrimonial, como cuerpo explicativo de la organización y
estructura social, han tomado como importante referencia el estudio
de vocabularios del tipo Dravídico al que, como se demostrará,
virtualmente pertenece el de los muisca. Dicha terminología de
parentesco ya había sido relacionada con estructuras elementales de
parentesco con intercambio restringido
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o sistemas prescriptivos de alianza
simétrica
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11
,
caracterizados por poseer una regla de matrimonio según la cual se
señala la clase de parientes explícitamente matrimoniables
|
12
. Louis Dumont ha
establecido que dicho vocabulario:
«...puede ser considerado, a grandes rasgos, como resultado de
la combinación de configuraciones precisas de cuatro principios de
oposición: distinción de generaciones (construidas en una escala
ordenada), distinción del sexo, distinción de la consanguinidad
idéntica a la relación de alianza, y distinción de la edad... la
tercera distinción, la única que no es en absoluto biológica, es la
más importante...»
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13
|.
Demostró que el vocabulario Dravídico es la expresión categorial
de una teoría sociológica de la alianza matrimonial como
institución permanente, transmitida de una generación a la
siguiente, opuesta a la con sanguinidad, y que la regla de
«matrimonio de primos cruzados» es su fórmula más inmediata y
completa.
El análisis de los efectos sociológicos de esta relación entre
afines y consanguíneos y, en consecuencia, el significado
conceptual de la diferencia categorial y de la «oposición» de los
que tradicionalmente se habían distinguido como parientes
«cruzados» y «paralelos» ha sido objeto de replanteamiento
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, no el hecho mismo de
que la distinción terminológica se presente. En cuanto la alianza
matrimonial obtiene su más expedita realización en el matrimonio de
primos cruzados, la diferenciación categorial de los consanguíneos
con respecto de los afines en las generaciones intermedias es
crucial.
El ensayo, entonces, no se restringe a constatar la presencia de
los rasgos característicos de la expresión terminológica del
matrimonio de primos cruzados en el vocabulario de parentesco
muisca. Aprovechando resultados analíticos que iré ampliando en el
desarrollo con el propósito de atenuar la tensión que nos produce
la lectura de éste tipo de escritos
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, es la expectativa de poder construir
ciertos parámetros de referencia para confrontarlos con otros
niveles de aproximación sobre la organización social muisca.
Modo de uso y polaridad
La descripción en español de las glosas que enuncian por
ejemplo: «Padre,
|llamándole...»
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, evidencia el cuidado del autor para
destacar las formas vocativas del uso terminológico. Es más notorio
cuando se observa que la mayoría aparecen descritas con la más
frecuente expresión
|«...con respecto de...», que aclara cómo
el vocabulario preferiblemente apela a formas referenciales, puesto
que es para el término anterior y el del «suegro» donde aparecen
explícitos términos vocativos (
|pabi y
|chichiquy),
diferentes de su forma referente (
|paba y
|chica,
respectivamente).
Adicionalmente, las expresiones
|«llamándole» y
|«con
respecto de», enfatizan la polaridad de las categorías del
vocabulario de parentesco puesto que una relación social requiere
por lo menos dos personas. Como ocurre con éste tipo de
terminologías, con excepción de los términos utilizados entre
parientes de una misma generación que podrían ser biunívocos, y
distinciones de mayorazgo, que no lo son, aquellos aplicados entre
parientes de generaciones distintas son recurrentemente diferentes
pero recíprocos.
Generación
Así, la polaridad de los términos para parientes de diferentes
posiciones genealógicas expresa, ocasionalmente, la distinción de
generaciones. En principio, los términos se hallan dispuestos en
una y sólo una posición generacional, con la notable salvedad de
los términos para el esposo de la hija y padre de la esposa
(
|chica) con el vocativo (
|chichiquy); para los
parientes en la posición de la esposa del hijo y la madre de la
esposa (
|gyi); y aquellos para el padre de la esposa y el
esposo de la hija (
|guaca). En el contexto general del
vocabulario muisca lo característico de este conjunto es que se
aplican a parientes que podríamos clasificar como «afines» y, si el
primero es recíproco el resto son distintivos por el género de
quien habla y a quien se aplica, de manera que son exclusivos y se
dirigen a parientes en posiciones notablemente alternativas. Ello
no facilita una explicación del cruce generacional, dificultada aún
más porque el vocabulario pareciera disponer de un término
colectivo para el esposo y la esposa y también para el padre y el
hijo.
Excluyendo el vocabulario para estos parientes, algunos
explicables según sugeriré más adelante, no hay términos comunes
para parientes de distintas generaciones. De hecho, todo término
individual, y definitivamente para los parientes consanguíneos,
ocupa una y sólo una posición generacional.
Género
El Diccionario de referencia dice que:
|«Todos los nombres desta lengua mosca, assí sustanstibos como
adjetivos no tienen más q[ue] una voz simple y por consiguiente
carezen de cassos, de números y géneros» (González de Pérez,
1987: 72).
Afirmación similar es la del padre Lugo:
|«...y así vemos que con sola una terminación que tiene el
nombre adiectivo, sirve a un mismo nombre significa macho y hembra
todos tres géneros... porque en esta lengua no hay variedad de
géneros, que en la latina...» (Lugo, 16 19:3).
Este último autor más adelante indica:
|«...el género se conoce por la significación y adjunto como
esta dicho; y esto se entiende en los animales, ansí racionales;
como irracionales; y en las aves, más no en las plantas, ni en las
demás criaturas...» (Lugo, 1619:5).
De manera que para distinguir el género en la lengua Chibcha se
depende del con texto puesto que al tomar cada término aislado la
diferencia no puede ser morfológicamente observada. Dicha
aseveración no se halla en el manuscrito publicado por Lucena
Salmoral, pero es re afirmada por las elaboraciones de Uricoechea y
Acosta Ortegón.
Si el listado de referencia evidencia que cada término señala
una cierta posición para dicho pariente con respecto a la posición
de ego según su generación y sexo, sin embargo, tal característica
no es aplicable a los parientes en la posición de hermano mayor y
hermana mayor (
|guia), al hermano menor y la hermana menor
(
|cuhuba), al hijo y la hija (
|chuta), al hijo de la
hermana y a la hija del hermano (
|guabxie), y al primogénito
y la primogénita (
|chyty), a quienes se les distingue con el
mismo término. Y también los términos para el padre y el hijo, el
esposo y la esposa, que adelante examinaremos.
Tomando en cuenta los primeros notamos que la indeterminación
del género parecería restringirse a los denominados «parientes
primarios» y una vez demostrado su sentido clasificatorio, la
construcción categorial que refleja la diferenciación terminológica
de los parientes consanguíneos a través de las generaciones podría
afirmar un sistema de clasificación de grupos.
Pero, debemos avanzar sobre otras glosas para precisar las
dificultades que lo anterior propone sobre el rasgo de la
distinción del género, característico de las terminologías
dravídicas. Por ahora y descontando estas excepciones, el
vocabulario muisca asigna un término específico a parientes de sexo
diferente en cada posición genealógica.
La edad relativa
Los muisca no precisaban la edad por años. Al respecto en el
manuscrito de Uricoechea puede leerse:
«Edad, no hai vocablo particular. ¿Qué edad tienes?
|Io ficaz
aquyne fac mza?, lo que quiere decir ¿Cuánto ha que naciste?
Edad tiene,
|ia pquyquyz ahuquy, quiere decir, ya tiene uso
de razón.
|Ia atybarare, quiere decir, ya es viejo;
|Ia
atybara aguene, ya es hombre. Edad le falta,
|sa abquyquyz
ahuza, quiere decir; aún no tiene uso de razón, con lo cual se
ve que se valen de diferentes frases para explicar la idea de
edad...» (Uricoechea, 1871: 152).
Como puede apreciarse se distinguirían etapas del ciclo de vida
tales como antes y después del «uso de razón» (?), la adultez, la
vejez. Londoño se ha referido a más discretas distinciones (
«muchacho que ya llevaba pampanilla», «muchacho que llevaba mi
madre a cuestas», «hombre que ya tenía mujer») que discriminarían
etapas del ciclo de vida
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17
. En breve, no es que los muisca no
repararan en la edad sino que apelaban a la edad relativa para
disponer el orden del ciclo de vida de sus gentes.
La fusión en las generaciones
extremas
Aunque la mayor parte de las glosas del vocabulario de
parentesco muisca se describen a partir de las del español, las más
de las veces el anónimo tuvo el cuidado de precisar su sentido
especificando inmediatamente el vínculo genealógico. Así por
ejemplo, transcribe: «Tío,
|hermano de madre», o bien,
«Sobrino o sobrina,
|yhos de hermana respecto del tío». Pero
también es de prever que al tomar como referente las glosas
españolas, el autor guía la descripción del vocabulario muisca
desde tal contexto socio-cultural. Sin duda ello obstaculiza el
análisis aunque debido a que el referente nos es virtualmente
accesible, en la ocurrencia posibilitaría ampliar algunos
significados. Aclaremos este punto ya que podría conducir por lo
menos a dos confusiones:
a) del muisca al español, puesto que cuando el anónimo «traduce»
los términos del muisca su sentido es reemplazado por el de las
glosas del español cuyo rango de aplicación es demasiado impreciso
por lo general ( «aguelo», «aguela», o bien, «nieto»,
«nieta»
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etc...), aunque es posible que para economía del texto no
considerara necesario aclarar las distintas vinculaciones
genealógicas. Sabido es que estas podrían incluir el padre del
padre, el padre de la madre o, bien, el hijo del hijo y el hijo de
la hija, etc., como expresiones mínimas deducibles del español.
b) e, inversamente, del español al muisca, restringiendo el
rango de clasificación de los términos muiscas por medio de los
cuales sería posible distinguir bajo una misma glosa a parientes
que ocupan distintas posiciones genealógicas, a diferencia de los
denotativos con los cuales se relaciona un pariente que ocupa una
única posición genealógica. La fuerte ascendencia hispana de la
época hace predecible dicha limitación en la comprensión de las
conceptualizaciones muisca.
La primera confusión, asumir el sentido extensionista
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de la glosa española
como equivalente del muisca, podría ser factible para los términos
de las segundas generaciones ascendente y descendente. En ésta
última aparece el término
|chune, transcrito por el
Diccionario de Lucena Salmoral indistintamente al género; en cambio
preciso en las glosas de la segunda generación ascendente (
|caca,
guexica) del Diccionario de referencia.
En el Diccionario de Lucena Salmoral también aparecen
descripciones para las terceras generaciones ascendente y
descendente ( «bisnieto», «bisniesta» y, «bisabuelo», «bisabuela» )
y, según el anónimo, los muisca utilizarían en su lengua un término
combinado de la manera «hijo de mi nieto/a», y «padre de mi
ábuélo/a». Salvo que estos últimos podrían referirse a los
parientes «paternos», puesto que el vocabulario distingue la
pariente femenina por vía materna ( «la visabuela de parte de
madre:
|«zueheza»), es decir, la
madre-(de-la-madre)-de-la-madre-de-ego. El paréntesis del segundo
pariente expresa que la descripción del anónimo no asegura la vía
uterina conectante.
Pero, alternativamente a nuestra argumentación anterior es
frecuente que los vocabularios apelen a expresiones combinadas de
la forma descrita como recurso para precisar las vinculaciones
genealógicas y no necesariamente constituyan categorías de
parentesco, de hecho podrían ser sólo eso, descripciones
genealógicas.
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Cuadro 1. Terminología de las
generaciones extremas.
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No obstante las dificultades y reteniendo la notable distinción
terminológica para la madre-(de-la-madre)-de-la-madre-de-ego en la
tercera generación ascendente y la distinción del género en la
segunda generación ascendente, el cuadro anterior incluye las
glosas enunciadas asumiendo un posible sentido extensionista de la
traducción del anónimo, según lo cual el vocabulario muisca
fusionaría los colaterales y los lineales en los extremos
generacionales no importando su vínculo por vía patri o
matrilateral.
La segunda confusión, la restricción del español o del referente
sociocultural del anónimo para aprehender el sentido de la
clasificación muisca, será observada en el resto de este texto.
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1
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Ver
|Recopilación bibliográfica para un estudio del Altiplano
Cundiboyacense, Ms. Becerra, 1995. De las investigaciones
arqueológicas, la reseña bibliográfica preparada por Botiva, 1989.
De los estudios etnohistóricos los de Hernández Rodríguez (1949),
Friede (1960; 1974; 1975-76); Broadbent (1964); Colmenares (1970);
Villamarín (1972); Tovar(1974, 1980); Londoño (1983, 1985); Y
Langebaek, (1987, 1992), entre otros.
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2
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Villamarín J. y J. E. Villamarín, 1983; Langebaek, 1987: 28-30;
Becerra, 1995.
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3
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Bernard &. Good, 1984:12-14.
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4
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González de Pérez, 1987. El glosario de los términos de
parentesco se halla reproducido en apéndice de este escrito.
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5
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Lucena Salmoral,1964-1965.
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6
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Quijano Otero, 1981.
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7
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Bernardo de Lugo, 1619. Un ejemplo de contexto es «mi padre
vino a donde yo estaba" (Lugo, 1619: 16).
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8
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Uricoechea, 1871.
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9
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Acosta Ortegón, 1938.
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10
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Lévi-Straus,1981.
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11
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Needham, 1962; Dumont, 1975.
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12
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Buchler y Selby enfatizan la consistente y explícita distinción
entre mujeres "prohibidas" de aquellas
"lícitas" ("lawful"), para
distinguirlos de los sistemas donde sólo se define la prohibición,
asociados con terminologías del tipo Iroqués (1968: 233).
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13
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Mi traducción de Dumont, 1975:99-100. Pero su formulación sobre
la alianza y relación con el vocabulario de parentesco se remonta a
1953.
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14
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Dumont, 1953, 1975, 1975a.
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15
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Aprovecho también un estudio más profundo emprendido sobre un
sistema similar, pero de una sociedad actual, al que ocasionalmente
referiré al lector (Correa, 1996).
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16
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Ver del Anexo No. 1. las glosas 33a. y 40a., y explícitamente
formulada como expresión vocativa en las glosas 34a.y 35a.
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17
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Londoño, Eduardo. como pers.
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18
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Estos últimos en Lucena Salmoral, 1964-65.
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19
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Goodenough, 1956; Scheffler y Lounsbury, 1971.
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