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INDICE
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Esta área de tanta importancia mítica se encuentra ubicada en un
recodo del no Piendamó, sobre terrazas fluviales que conforman
hermosas y amplias planadas muy aptas para la agricultura y la
vivienda. Por allí se unen las aguas de los ríos
|Marapi o
Cacique, el "macho", y Piendamó, la "hembra".
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Nuyapalø
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Todas las planadas, desde la roca de Mama Manuela hasta el río,
fueron recorridas y sondeadas, desafortunadamente con resultados
poco halagüeños, debido a lo poco profundo del estrato en el que se
encuentran vestigios arqueológicos y a lo revuelto del mismo. Los
barrancos que caen desde las terrazas presentan abundante cerámica
y hay sitios con grandes acumulaciones de ella. Estas pudieron
formarse cuando, en época reciente, se limpiaron las terrazas para
la agricultura mecanizada. No obstante, es posible que el material
mismo sea antiguo, aunque es intrigante el hecho de que la
proporción de fragmentos de bordes y de bases dentro del conjunto
sea tan alta; en este sentido es necesario tener en cuenta que en
la zona existió una "fábrica" de cerámica hasta época relativamente
reciente (30-40 años atrás) y que, por tanto, los fragmentos
encontrados podrían ser desechos de producción.
En el sitio de una de estas concentraciones de materiales, así
como en un aterrazamiento ubicado cerca a la piedra de Mama
Manuela, se adelantaron excavaciones. El material de los cortes es
muy similar y las proporciones en las que están presentes los
distintos grupos cerámicos también. Alrededor del 65% de los
fragmentos corresponde a la cerámica café-negra (grupo 1); el resto
está distribuido entre la anaranjada y la fina pintada (grupos 3 y
4). En una de las excavaciones el material del grupo 4 es
particularmente abundante (26% del total), sobre todo si se le
compara con las cantidades presentes en los demás cortes
realizados. Ninguno de los dos sitios presenta material micáceo,
vidriado o cuarzoso (grupos
|5, 6 y 7), pero sí unos pocos
fragmentos del habanoso con apariencia de arenisca (grupo 8). Las
formas son, en general, ollas de diversos tamaños con borde
evertido y cuencos de borde evertido e invertido; unos y otros
tienen con frecuencia base campaniforme y decoración pintada e
impresa.
Es de interés observar que existe una cierta correspondencia
entre los materiales de los niveles 10-40 de la excavación fechada
en el
|Tahik y los de Las Delicias, aunque es necesario tener
presente la diferencia en el tamaño de las muestras de uno y otro
lugar, hecho que podría estar sesgando la información obtenida. En
posteriores trabajos será necesario seguirle la pista a las
similitudes y diferencias entre los dos conjuntos de materiales,
pues de fortalecerse la relación entre ellos se abriría la
posibilidad de plantear que los materiales de Las Delicias
corresponden a una ocupación humana posterior al siglo XI d.C. y
tal vez, como veremos, anterior al siglo XVII d.C.
En esta misma zona existe un cementerio que ha sido intensamente
guaqueado. El mayor Francisco Tumiña, en cuyo lote se encuentra
ubicado parte de éste, dice haber encontrado 8 tumbas y más de 20
ollitas, la mayoría de ellas vendidas por fuera de la Comunidad. En
una de las tumbas, comentó el mayor, se encontró un cráneo humano
muy grande, "como de gigante", que fue vuelto a enterrar... Se nos
permitió limpiar una tumba de pozo (80 cm de diámetro por 1.80 m de
profundidad) y cámara lateral (70 cm de alto por 1 m de ancho por
90 cm de largo) recién guaqueada, en la que habían encontrado un
esqueleto más o menos completo, varios huesos deshechos y tres
vasijas, ahora en el Museo de Guambía. Estas son similares a las
que ya nos habían sido descritas o mostradas en fotos y que
correspondían a vasijas extraídas de tumbas del mismo cementerio.
Se trata también del mismo material pintado del grupo 4, tan común
en superficie y en las excavaciones de Las Delicias y presente,
aunque en baja proporción, en varios de los cortes realizados en
otros puntos del Resguardo.
Vale la pena señalar que las excavaciones adelantadas por Cháves
y Puerta en Mosoco, municipio de Belalcázar, produjeron un material
cerámico que los investigadores consideran que no hace parte del
complejo típico de Tierradentro (1988). Tuvimos la oportunidad de
ver una muestra de esta cerámica, expuesta en el Museo del Parque
Arqueológico de Tierradentro, y pensamos que se trata de materiales
muy similares a los reseñados para Las Delicias, encontrados
también, como ya vimos, en otras partes del territorio de Guambía.
Este hecho coincide con la información de tradición oral entre los
paeces del la hoya del río Moras, según la cual en el momento de la
conquista española los guambianos habrían habitado por lo menos
hasta Vitoncó (Rappappot, 1982: 289), lo que significa que Mosoco,
ubicado un poco más arriba de Vitoncó, habría sido lugar de
asentamiento guambiano.
Como ya se mencionó, entre las diversas actividades adelantadas
en años anteriores dentro de esta región del
|wampiksrø está
la excavación de una terraza de vivienda que hacía parte de un
conjunto de éstas, ubicada en la ladera de una montaña de Santiago,
aproximadamente a 2.900 m.s.n.m, es decir, en un sitio localizado
en el límite entre
|kausrø y el
|wampiksrø (Urdaneta,
1987). Se analizó una muestra de carbón recogida a 30-50 cm de
profundidad, la cual dio una fecha de 1.620 d.C
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13
. Para entonces la presencia de
los guambianos en la región está documentada (Visita de Tomás
López. Ver Urdaneta, 1987: cap. 1), lo que implica que el material
encontrado en el lugar puede ser reconocido como suyo. La cerámica
excavada guarda cierta relación con la obtenida en Las Delicias, en
los niveles 0-40 de la excavación fechada en el
|Tañik y en
los demás sitios relacionados con éstos. No obstante, se presentan
algunas diferencias que es necesario tener en mente por si en un
futuro pudieran resultar significativas desde el punto de vista
social o temporal (Urdaneta, Trochez y Flor, 1990). Esto deberá
aclararse mediante la ubicación cronológica absoluta de los
diferentes conjuntos y/o a través de la realizaciáji de
excavaciones adicionales. De cualquier manera, hay una cierta
relación entre la cerámica posterior al siglo XI d.C. y la del
siglo XVII d.C., y sería del mayor interés precisar si se trata de
un vínculo que refleja el paulatino cambio de una misma gente que,
asentada en ese territorio hacia el siglo XI d.C., continúa
viviendo allí aún después de la Conquista, es decir, si se puede
plantear que los ancestros de los actuales guambianos, presentes
allí en el siglo XVII d.C., se encontraban ya en la región en el
siglo XI d.C.
La parte occidental del Resguardo ubicada dentro del
|wampiksrø parece haber estado bastante enmontada y poco
poblada a principios de esta siglo, pues se cuenta que en esa época
aún se cazaba venado rojo por
|Tranara Y uk (Alto de Tranal).
Los relatos de la gente también hacen pensar que se trataba de Un
espacio abierto a gente forastera, ya que se dice que los varios
ojos de sal ubicados en
|
|Tre
|Palau (Salado)
-usados por los guambianos "en tiempo de soldados" para obtener
sal- eran ütilizados por gentes de Qúichaya, como bebederos para
sus animales. Por otra parte, se cuenta que en Bujíos, por
|Iaskap Tañik, había una especie de casa comunal donde "a la
pasada que llegaban los paeces por allí, ahí siempre descansaban.
No se sabe por qué. Dicen siempre allí vienen muchos paeces para
hacer un voto".
En esta última área de Bujíos hay varias "minas" de arcilla y
una fuerte tradición alfarera. Según se dice, había por allí una
"fábrica" de cerámica hasta no hace mucho. Ahí, al igual que en
Salado y Tengo (Resguardo de Quizgó), están actualmente
concentradas las ladrilleras de la región.
Por estos lados se encontraron dos sitios con petroglifos. Uno
de ellos, ubicado en Tranal, es una especie de abrigo rocoso sobre
el que hay unos 13 diseños tallados, especialmente caras. El otros
se encuentra sobre el antiguo camino Silvia-Pitayó, casi llegando
al Alto de Cuanda, en el punto conocido como
|Maløsruk Tañik
(Alto de la Piedra de las Caras). Se trata de una piedra sobre la
que hay varias caras talladas que, según se dice, estaba acompañada
de otra en forma de mesa, sobre la que se había trabajado una cara
de mayor tamaño y en la que se sentaba una "viuda" que no dejaba
pasar a los hombres.
Pero, en general, la parte occidental del Resguardo, es decir,
Salado, Tranal y Bujíos, además de algunas zonas del Alto Cacique,
San Antonio y Juanambú, presenta muy pocos vestigios arqueológicos.
Es posible que la ausencia de ellos esté relacionada con la mala
calidad de los suelos que, incluso hoy en día y a pesar de la
disponibilidad de abonos y demás, se encuentran poco cultivados.
Estas áreas coinciden con un cambio en la geología básica de la
región, ya que allí ya no aparece la Formación Popayán de la que se
derivan los suelos del resto del territorio del Resguardo.
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Petrolifos de El Tranal
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Resumiendo lo
que dicen las huellas encontradas
En síntesis, tenemos entonces que la ocupación más antigua hasta
ahora detectada en el actual territorio de los guambianos se
remonta al siglo II a.C. Esta corresponde a gentes que
establecieron sus sitios de vivienda en terrazas cortadas sobre los
filos de altas y empinadas montañas, ubicadas entre los 3.200
m.s.n.m. y el páramo, y que probablemente enterraron a sus muertos
en las laderas próximas a las viviendas y en zonas planas sobre los
filos. Los restos de su cerámica permiten relacionarlos con grupos
humanos que habitaban al otro lado del páramo, particularmente con
aquellos vinculados al complejo arqueológico Mesitas Medio o Isnos
de San Agustín.
Quiénes eras estas gentes, cuál era su relación con aquellas que
vivían al otro lado del páramo (parentesco, comercio, expansión
territorial, etc), por qué habitaban zonas tan inhóspitas, qué
sucedió con ellos, cuál fue su relación con los posteriores
habitantes de la región, son algunos de los interrogantes sobre los
que deberá seguirse investigando en el futuro.
Más adelante, hacia el siglo XI d.C., la región estuvo habitada
por gente que también construyó sus viviendas sobre terrazas
artificiales, pero ya no sobre los altos filos de las montañas,
sino principalmente sobre las laderas -bien en conjuntos o en forma
aislada- y sobre terrazas naturales ubicadas por debajo de los
3.000 m.s.n.m. Es posible que cultivaran mediante un sistema de
eras verticales sobre las laderas y que enterraran a sus muertos,
tanto en las viviendas mismas, como en cementerios sobre filos y
terrazas naturales.
No se sabe qué relación pudo existir entre esta gente y la que
habitó los filos con anterioridad a ellos. Lo que sí es posible es
que continuaran viviendo allí, incluyendo las menos montañosas y
más cálidas zonas del
|wampiksrø y tal vez incluso sitios del
otro lado de la cordillera, como Mosoco, donde pudieron estar
asentados en el momento de la invasión española. Algunos rasgos de
la cerámica y de sus obras civiles permiten pensar que quizás
mientras habitaban esa región mantuvieron relaciones (quién sabe si
políticas, militares, económicas o de otro tipo y si basadas en el
parentesco) con gentes asentadas en el valle del río Cauca, desde
los alrededores de Popayán hasta el actual límite entre los
departamentos del Valle y del Cauca (Ford, 1944; Cubillos, 1958,
1959, 1984).
La Conquista, junto con las actividades de la Iglesia y las
instituciones introducidas posteriormente (encomiendas, resguardos,
haciendas), forzó un reacomodamiento a muchos niveles, incluyendo
el territorial. Lo cierto es que a principios del siglo XVII d.C.
una gente, los antepasados de los actuales guambianos, se
encontraban viviendo por allí.
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Beta Analytic INC. 330± 50 A.P.
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