Ficha bibliográfica
Titulo:
Huellas de Pishau en el resguardo de Guambia: ensayando caminos para su estudio
Edición original: 2005-05-17
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-17
Creador: Martha Urdaneta Franco




INDICE




 

Esta área de tanta importancia mítica se encuentra ubicada en un recodo del no Piendamó, sobre terrazas fluviales que conforman hermosas y amplias planadas muy aptas para la agricultura y la vivienda. Por allí se unen las aguas de los ríos |Marapi o Cacique, el "macho", y Piendamó, la "hembra".

Nuyapalø

Todas las planadas, desde la roca de Mama Manuela hasta el río, fueron recorridas y sondeadas, desafortunadamente con resultados poco halagüeños, debido a lo poco profundo del estrato en el que se encuentran vestigios arqueológicos y a lo revuelto del mismo. Los barrancos que caen desde las terrazas presentan abundante cerámica y hay sitios con grandes acumulaciones de ella. Estas pudieron formarse cuando, en época reciente, se limpiaron las terrazas para la agricultura mecanizada. No obstante, es posible que el material mismo sea antiguo, aunque es intrigante el hecho de que la proporción de fragmentos de bordes y de bases dentro del conjunto sea tan alta; en este sentido es necesario tener en cuenta que en la zona existió una "fábrica" de cerámica hasta época relativamente reciente (30-40 años atrás) y que, por tanto, los fragmentos encontrados podrían ser desechos de producción.

En el sitio de una de estas concentraciones de materiales, así como en un aterrazamiento ubicado cerca a la piedra de Mama Manuela, se adelantaron excavaciones. El material de los cortes es muy similar y las proporciones en las que están presentes los distintos grupos cerámicos también. Alrededor del 65% de los fragmentos corresponde a la cerámica café-negra (grupo 1); el resto está distribuido entre la anaranjada y la fina pintada (grupos 3 y 4). En una de las excavaciones el material del grupo 4 es particularmente abundante (26% del total), sobre todo si se le compara con las cantidades presentes en los demás cortes realizados. Ninguno de los dos sitios presenta material micáceo, vidriado o cuarzoso (grupos |5, 6 y 7), pero sí unos pocos fragmentos del habanoso con apariencia de arenisca (grupo 8). Las formas son, en general, ollas de diversos tamaños con borde evertido y cuencos de borde evertido e invertido; unos y otros tienen con frecuencia base campaniforme y decoración pintada e impresa.

Es de interés observar que existe una cierta correspondencia entre los materiales de los niveles 10-40 de la excavación fechada en el |Tahik y los de Las Delicias, aunque es necesario tener presente la diferencia en el tamaño de las muestras de uno y otro lugar, hecho que podría estar sesgando la información obtenida. En posteriores trabajos será necesario seguirle la pista a las similitudes y diferencias entre los dos conjuntos de materiales, pues de fortalecerse la relación entre ellos se abriría la posibilidad de plantear que los materiales de Las Delicias corresponden a una ocupación humana posterior al siglo XI d.C. y tal vez, como veremos, anterior al siglo XVII d.C.

En esta misma zona existe un cementerio que ha sido intensamente guaqueado. El mayor Francisco Tumiña, en cuyo lote se encuentra ubicado parte de éste, dice haber encontrado 8 tumbas y más de 20 ollitas, la mayoría de ellas vendidas por fuera de la Comunidad. En una de las tumbas, comentó el mayor, se encontró un cráneo humano muy grande, "como de gigante", que fue vuelto a enterrar... Se nos permitió limpiar una tumba de pozo (80 cm de diámetro por 1.80 m de profundidad) y cámara lateral (70 cm de alto por 1 m de ancho por 90 cm de largo) recién guaqueada, en la que habían encontrado un esqueleto más o menos completo, varios huesos deshechos y tres vasijas, ahora en el Museo de Guambía. Estas son similares a las que ya nos habían sido descritas o mostradas en fotos y que correspondían a vasijas extraídas de tumbas del mismo cementerio. Se trata también del mismo material pintado del grupo 4, tan común en superficie y en las excavaciones de Las Delicias y presente, aunque en baja proporción, en varios de los cortes realizados en otros puntos del Resguardo.

Vale la pena señalar que las excavaciones adelantadas por Cháves y Puerta en Mosoco, municipio de Belalcázar, produjeron un material cerámico que los investigadores consideran que no hace parte del complejo típico de Tierradentro (1988). Tuvimos la oportunidad de ver una muestra de esta cerámica, expuesta en el Museo del Parque Arqueológico de Tierradentro, y pensamos que se trata de materiales muy similares a los reseñados para Las Delicias, encontrados también, como ya vimos, en otras partes del territorio de Guambía. Este hecho coincide con la información de tradición oral entre los paeces del la hoya del río Moras, según la cual en el momento de la conquista española los guambianos habrían habitado por lo menos hasta Vitoncó (Rappappot, 1982: 289), lo que significa que Mosoco, ubicado un poco más arriba de Vitoncó, habría sido lugar de asentamiento guambiano.

Como ya se mencionó, entre las diversas actividades adelantadas en años anteriores dentro de esta región del |wampiksrø está la excavación de una terraza de vivienda que hacía parte de un conjunto de éstas, ubicada en la ladera de una montaña de Santiago, aproximadamente a 2.900 m.s.n.m, es decir, en un sitio localizado en el límite entre |kausrø y el |wampiksrø (Urdaneta, 1987). Se analizó una muestra de carbón recogida a 30-50 cm de profundidad, la cual dio una fecha de 1.620 d.C | 13 . Para entonces la presencia de los guambianos en la región está documentada (Visita de Tomás López. Ver Urdaneta, 1987: cap. 1), lo que implica que el material encontrado en el lugar puede ser reconocido como suyo. La cerámica excavada guarda cierta relación con la obtenida en Las Delicias, en los niveles 0-40 de la excavación fechada en el |Tañik y en los demás sitios relacionados con éstos. No obstante, se presentan algunas diferencias que es necesario tener en mente por si en un futuro pudieran resultar significativas desde el punto de vista social o temporal (Urdaneta, Trochez y Flor, 1990). Esto deberá aclararse mediante la ubicación cronológica absoluta de los diferentes conjuntos y/o a través de la realizaciáji de excavaciones adicionales. De cualquier manera, hay una cierta relación entre la cerámica posterior al siglo XI d.C. y la del siglo XVII d.C., y sería del mayor interés precisar si se trata de un vínculo que refleja el paulatino cambio de una misma gente que, asentada en ese territorio hacia el siglo XI d.C., continúa viviendo allí aún después de la Conquista, es decir, si se puede plantear que los ancestros de los actuales guambianos, presentes allí en el siglo XVII d.C., se encontraban ya en la región en el siglo XI d.C.

La parte occidental del Resguardo ubicada dentro del |wampiksrø parece haber estado bastante enmontada y poco poblada a principios de esta siglo, pues se cuenta que en esa época aún se cazaba venado rojo por |Tranara Y uk (Alto de Tranal). Los relatos de la gente también hacen pensar que se trataba de Un espacio abierto a gente forastera, ya que se dice que los varios ojos de sal ubicados en | |Tre |Palau (Salado) -usados por los guambianos "en tiempo de soldados" para obtener sal- eran ütilizados por gentes de Qúichaya, como bebederos para sus animales. Por otra parte, se cuenta que en Bujíos, por |Iaskap Tañik, había una especie de casa comunal donde "a la pasada que llegaban los paeces por allí, ahí siempre descansaban. No se sabe por qué. Dicen siempre allí vienen muchos paeces para hacer un voto".

En esta última área de Bujíos hay varias "minas" de arcilla y una fuerte tradición alfarera. Según se dice, había por allí una "fábrica" de cerámica hasta no hace mucho. Ahí, al igual que en Salado y Tengo (Resguardo de Quizgó), están actualmente concentradas las ladrilleras de la región.

Por estos lados se encontraron dos sitios con petroglifos. Uno de ellos, ubicado en Tranal, es una especie de abrigo rocoso sobre el que hay unos 13 diseños tallados, especialmente caras. El otros se encuentra sobre el antiguo camino Silvia-Pitayó, casi llegando al Alto de Cuanda, en el punto conocido como |Maløsruk Tañik (Alto de la Piedra de las Caras). Se trata de una piedra sobre la que hay varias caras talladas que, según se dice, estaba acompañada de otra en forma de mesa, sobre la que se había trabajado una cara de mayor tamaño y en la que se sentaba una "viuda" que no dejaba pasar a los hombres.

Pero, en general, la parte occidental del Resguardo, es decir, Salado, Tranal y Bujíos, además de algunas zonas del Alto Cacique, San Antonio y Juanambú, presenta muy pocos vestigios arqueológicos. Es posible que la ausencia de ellos esté relacionada con la mala calidad de los suelos que, incluso hoy en día y a pesar de la disponibilidad de abonos y demás, se encuentran poco cultivados. Estas áreas coinciden con un cambio en la geología básica de la región, ya que allí ya no aparece la Formación Popayán de la que se derivan los suelos del resto del territorio del Resguardo.

Petrolifos de El Tranal

Resumiendo lo que dicen las huellas encontradas

En síntesis, tenemos entonces que la ocupación más antigua hasta ahora detectada en el actual territorio de los guambianos se remonta al siglo II a.C. Esta corresponde a gentes que establecieron sus sitios de vivienda en terrazas cortadas sobre los filos de altas y empinadas montañas, ubicadas entre los 3.200 m.s.n.m. y el páramo, y que probablemente enterraron a sus muertos en las laderas próximas a las viviendas y en zonas planas sobre los filos. Los restos de su cerámica permiten relacionarlos con grupos humanos que habitaban al otro lado del páramo, particularmente con aquellos vinculados al complejo arqueológico Mesitas Medio o Isnos de San Agustín.

Quiénes eras estas gentes, cuál era su relación con aquellas que vivían al otro lado del páramo (parentesco, comercio, expansión territorial, etc), por qué habitaban zonas tan inhóspitas, qué sucedió con ellos, cuál fue su relación con los posteriores habitantes de la región, son algunos de los interrogantes sobre los que deberá seguirse investigando en el futuro.

Más adelante, hacia el siglo XI d.C., la región estuvo habitada por gente que también construyó sus viviendas sobre terrazas artificiales, pero ya no sobre los altos filos de las montañas, sino principalmente sobre las laderas -bien en conjuntos o en forma aislada- y sobre terrazas naturales ubicadas por debajo de los 3.000 m.s.n.m. Es posible que cultivaran mediante un sistema de eras verticales sobre las laderas y que enterraran a sus muertos, tanto en las viviendas mismas, como en cementerios sobre filos y terrazas naturales.

No se sabe qué relación pudo existir entre esta gente y la que habitó los filos con anterioridad a ellos. Lo que sí es posible es que continuaran viviendo allí, incluyendo las menos montañosas y más cálidas zonas del |wampiksrø y tal vez incluso sitios del otro lado de la cordillera, como Mosoco, donde pudieron estar asentados en el momento de la invasión española. Algunos rasgos de la cerámica y de sus obras civiles permiten pensar que quizás mientras habitaban esa región mantuvieron relaciones (quién sabe si políticas, militares, económicas o de otro tipo y si basadas en el parentesco) con gentes asentadas en el valle del río Cauca, desde los alrededores de Popayán hasta el actual límite entre los departamentos del Valle y del Cauca (Ford, 1944; Cubillos, 1958, 1959, 1984).

La Conquista, junto con las actividades de la Iglesia y las instituciones introducidas posteriormente (encomiendas, resguardos, haciendas), forzó un reacomodamiento a muchos niveles, incluyendo el territorial. Lo cierto es que a principios del siglo XVII d.C. una gente, los antepasados de los actuales guambianos, se encontraban viviendo por allí.

13 Beta Analytic INC. 330± 50 A.P.

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