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INDICE
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Pero, el grueso de la investigación se adelantó en el alto
|kausrø. La concentración de las actividades arqueológicas en
el sub-páramo fue motivada por el interés en definir posibles
limites de los antiguos asentamientos guambianos, tanto
territoriales, como temporales, dentro del actual Resguardo. Los
últimos vestigios de posibles sitios de habitación, antes de llegar
al páramo, se encuentran en esta franja de los 3.100-3.400 m.s.n.m.
Se trata principalmente de conjuntos de terrazas escalonadas sobre
los filos de las montañas, no reconocidas por los guambianos como
sitios propios y señalados por todos como huellas de
|pishau,
la gente antigua.
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Terraza en el filo de Los Altares
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La ubicación social y temporal de esta gente es más difícil de
definir. Entre los guambianos,
|pishau parece ser un término
genérico para referirse a antiguos habitantes prehispánicos de
diferentes regiones y a aquellos que lograron sobrevivir a la
invasión española sin ser conquistados. Así, se considera que no
sólo los vestigios arqueológicos encontrados en territorio
guambiano, sino también, por ejemplo, los Agustín, etc. son huellas
de
|pishau. Por otra parte, uno de los rasgos que más se
menciona como característico de esta gente es el de no comer sal y
no haberla comido de los españoles, es decir, el de no haberse
dejado bautizar, conquistar
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4
. En versión de la mayora Leonor Pechené de
Pueblo Nuevo, por ejemplo
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5
:
"Los
|pishaum era son gente que no come sal. Los que no
comían sal eran ariscos de los que comían sal y no dejaban ver...
Una parte alcanzaron a comer sal y otros huyeron. Quién sabe para
donde pegaron!"
O en la de la mayora Micaela Tombé de Piendamó Arriba:
"Eran
|pishaum era que no comían sal.... Después llegó acá
a bautizar y los
|pishaum era para no dejarse bautizar se
enterraban vivos. Metían a 3 o 2 entre un hoyo vivos. No se sabe
los hijos de ellos para dónde se irían. A algunos si les alcanzaron
a dar sal. Por eso actualmente se han encontrado cadáveres... Son
los
|pishaum era que se enterraron enteros y vivos. Cuánto
hará!"
Desde este punto de vista, la gente
|pishau no corresponde
a la "pijao" de la prehistoria de Colombia. La palabra misma es un
vocablo guambiario que significa, entre otros, "basura del agua" y
"niño sin bautizar". De hecho, hoy en día al recién nacido y, en
general, al niño sin bautizar se le llama
|pishaunø.
Para nosotros se trataba de aclarar si esos
|pishaum era
que habitaron el actual territorio de Guambía son los ancestros de
los actuales guambianos o no, y en qué época estuvieron allí. Pero
la memoria colectiva al respecto es contradictoria y el único
camino a nuestra disposición era el estudio arqueológico de las
huellas por ellos dejadas.
En anteriores temporadas de trabajo, cuando el énfasis fue
puesto sobre las tierras bajas del Resguardo, se realizó una amplia
prospección en Santiago- donde además se adelantó una excavación en
área de una terraza de vivienda ubicada en el límite entre el
|kausrø y el
|wampiksrø, para la cual se obtuvo una
fecha del siglo XVII d.C.-, en Michambe y en las partes bajas de El
Cacique, La Campana y Nimbe. También se recorrieron parcialmente
las veredas de Las Delicias, Bujíos y Pueblo Nuevo (Urdaneta,
1987). En esta oportunidad no se había contemplado trabajar en las
tierras bajas, ya que los objetivos del Proyecto hacían innecesaria
su inclusión. Sinembargo, después de varios meses de investigación
en el sitio alto
|kausrø se concluyó que, tal vez, algunos de
los problemas enfrentados allí podrían ser superados abajo, en el
|watnpiksrø y el bajo
|kausrø. Dentro de esta gran
región, los terrenos de la Cooperativa de Las Delicias y los de los
actuales asentamientos de La Campana y Ñimbe nos parecieron
particularmente adecuados.
La parte occidental del Resguardo comprende las veredas de
Juanambú y San Antonio (2.800-3.200 m.s.n.m.) en el
|kausrø y
las de Tranal, Salado, Bujíos y Canteras (2.800-2.600 m.s.n.m.) en
el
|wanpiksrø. Esta región -ubicada entre la cabecera
municipal de Silvia y el sitio de Piedramesa, limitando al norte
con los Resguardos paeces de Pitayó y Quichaya y al occidente con
el de Quizgó, de población guambiana- contrasta con el resto del
actual territorio guambiano. Por una parte, sus tierras son de muy
mala calidad para la agricultura por lo que su explotación en esta
actividad no es tan intensa y, por otra, el actual asentamiento
humano es más reducido y disperso y las transformaciones culturales
son más fuertes. Estas diferencias, sumadas al hecho de que la
región era arqueológicamente desconocida para nosotros, nos motivó
para llevar a cabo un recorrido arqueológico allí también. Así
lograríamos una idea global y equilibrada del territorio en su
conjunto, desde el punto de vista de las huellas antiguas
existentes.
Los resultados de la búsqueda
Por el køtrakmera
A pesar del intenso recorrido realizado a lo largo y ancho de la
mayor parte del páramo, los resultados hasta el momento no son muy
halagüeños. ¡Las huellas más frecuentes son de basureros del
ejército y la guerrilla! Se localizaron algunas cuevas, un par de
piedras talladas, un muro de piedra y, por supuesto, caminos de uso
actual que bien podrían datar de épocas antiguas. Pero por el
momento no hemos encontrado vestigios de lo que pudieran
considerarse como marcas de frontera, de actividades ceremoniales u
otras, por ejemplo, estatuas o huellas de ofrendas. No obstante, es
posible que éstos comiencen a aparecer con una juiciosa labor de
excavación en cuevas, rocas y lagunas.
Por el kausrø
En los filos del
|kausrø se ubicaron más de
|350
terrazas que representan un interesante fenómeno, sobre todo si se
tiene en cuenta que muchas de ellas forman conglomerados en
escalera y que, además, se encuentran espacialmente asociadas con
zonas de entierro, zanjas que cortan los filos y, probablemente,
eras verticales de cultivo. El significado de este complejo de
huellas no está claro: ¿existirá una relación social entre los
aterrazamientos y las demás obras? quién pudo haber hecho y
utilizado todo esto? para qué se harían las construcciones y qué
antigüedad tendrán? qué razones pudo tener la gente para hacerlas
en áreas tan altas, frías y, aparentemente, poco propicias para la
vida?
Es posible que algunas de las terrazas estén relacionadas con
los problemas de presión sobre la tierra causados, primero por
encomenderos y luego por hacendados caucanos y vallunos, quienes
despojaron de sus mejores tierras a la población guambiana. De
hecho, gran parte de las peores tierras dentro del Resguardo fue
utilizada intensivamente hasta no hace mucho, pues la mayor porción
del
|wampiksrø estaba en manos ajenas a la Comunidad, para
quienes los guambianos servían como terrazqueros. Puede ser
entonces que algunos de estos aterrazamientos fueran hechos para
construir "trabajaderos" en época relativamente reciente, es decir,
sitios temporales consistentes en pequeños ranchos utilizados como
puntos de apoyo en el desarrollo de actividades agropecuarias.
Pero el número de terrazas por área es considerable y, de ser
contemporáneas, la idea de que todas son trabajaderos sería poco
viable: habría demasiada gente para explotar una tierra escasa y de
mala calidad. Pero aún si no hubieran sido utilizadas al mismo
tiempo, esta posibilidad se desfigura ante el tamaño de los
aterrazamientos detectados, pues un rancho de apoyo no requiere
mucho espacio. Hoy en día son construcciones simples, generalmente
de un solo ambiente, escasamente suficientes para que una familia
guarde sus herramientas de trabajo, algunos elementos de cocina,
haga un fogón y duerma apretadamente a su alrededor, las cuales se
ubican sobre terrazas de menos de 4x4 m. Y, en nuestro recorrido,
los aterrazamientos tan pequeños son un mínimo porcentaje del total
encontrado; el promedio general es bastante mayor.
Muy seguramente algunas de estas terrazas ya abandonadas fueron
utilizadas para construir trabajaderos. Pero que todas, o una
mayoría de ellas, fueran inicialmente hechas para este fin no
parece muy cierto. Es probable más bien que se trate de bases para
la construcción de viviendas.
Algo más difícil de aclarar es si los conglomerados de éstas son
o no un reflejo de concentraciones de población, pues habría que
saber si fueron habitadas simultáneamente y aún sabiéndolo quedaría
el interrogante de si una terraza equivale a una vivienda y a una
familia. Hoy en día, en Guambía no es extraño encontrar que una
familia cambie su lugar de residencia con alguna frecuencia, dentro
de una misma zona. ¿Los motivos? Mala ubicación del aterrazamiento
con respecto a los vientos, demasiada humedad, demasiadas
enfermedades en la familia causadas, según se dice, por malas
influencias del sitio y, en general, consejo de los médicos
tradicionales. En el pasado, una de las causas para estos traslados
era la muerte de uno de los habitantes de la vivienda, la cual era
seguida por el abandono de la casa y la construcción de otra en un
nuevo aterrazamiento. Por otra parte, la forma antigua de la
vivienda se desconoce. Se dice que anteriormente se construían dos
o tres ranchos pequeños por familia, lo que implicaría la
utilización de dos a tres terrazas, cuando la topografía del
terreno no permitía hacer aterrazamientos grandes.
En Guambía existen relatos sobre la existencia de antiguos
asentamientos humanos, algunos con ubicación específica y otros no
tanto, de cementerios y de huellas de "el camino de la serpiente".
Se habla, por ejemplo, de un cementerio y un poblado llamado
|Tues que existieron en el sitio conocido como
|Tañik,
en la actual vereda de La Campana. Se dice también que
|Simbola, otro poblado, al igual que Ciudad Isla y Ciudad
Belén se encontraban en lo que hoy se conoce como Ñimbe. La
localización de esta última se da con precisión: sobre los filos
ubicados entre
|Campana Tun y el rio Piendamó. En la vereda
de El Cacique, se cuenta, había una gran ciudad dentro de una
cueva. De cuándo existieron y si fueron o no contemporáneos no se
dice nada, aunque de las distintas versiones podría desprenderse
que se trata de asentamientos prehispánicos.
Algunos de los hallazgos arqueológicos parecen coincidir, al
menos espacialmente, con los relatos de los mayores guambianos.
Pero la ubicación temporal de las huellas sólo se puede lograr
con alguna certeza mediante el fechamiento absoluto y para ello
hemos encontrado serios obstáculos. Por un lado, la mayor parte de
los sitios se encuentra sobre filos de montañas con pendientes muy
fuertes, bastante susceptibles a la erosión, lo que hace que los
suelos sean poco profundos (entre 20-40 cm en la mayoría de los
casos) y, por tanto, que los materiales arqueológicos probablemente
no estén en su sitio de deposición original. Por otra parte, las
tierras del Resguardo, inclusive las partes bajas de los páramos,
están o han estado sujetas a intensa actividad agrícola (siembra de
papa y ulluco, especialmente), es decir, ha habido quemas y
movimiento de tierras prácticamente por todos lados. Esto
significa, dado lo superficial de los suelos, que casi cualquier
vestigio arqueológico seguramente estará removido y posiblemente
revuelto con carbón de las quemas. Sólo carbón y materiales
arqueológicos encontrados a profundidades mayores de 30-40 cm
pueden ofrecer alguna seguridad, cosa poco común en las zonas
trabajadas.
Varias de las excavaciones realizadas no dieron resultados que
permitieran lograr un entendimiento de lo que estaba pasando en la
región en épocas antiguas, desde el punto de vista de los
interrogantes planteados. Muchas de la terrazas presentaron un
estrato cultural poco profundo, normalmente revuelto por las
actividades agrícolas y la mayoría de ellas estaban bastante
erosionadas. Por otro lado, un gran parte del material cerámico
obtenido corresponde a simples fragmentos de cuerpos de vasija que,
dada su homogeneidad en cuanto a pasta y tratamiento de superficie,
no permiten sacar ideas claras sobre su relativa ubicación dentro
del conjunto. Un buen número de las terrazas no presentó material
diagnóstico en absoluto. No obstante, hubo algunas excavaciones
suficientemente profundas y ricas, desde el punto de vista de su
contenido, como para permitir que se comenzara a armar una muy
general visión de la profundidad temporal de la ocupación humana en
estas tierras y de los posibles cambios que se sucedieron dentro de
ella.
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Pikøtsutsikchak
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4
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Es interesante observar cómo en Nariño, por ejemplo, todo
vestigio arqueológico es denominado "infiel" por los indígenas, es
decir, no cristiano, no bautizado, o
|pishau!
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5
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Los relatos de tradición oral, a no ser que se indique otra
cosa, fueron recogidos y traducidos por Trochez y Flor.
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