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INDICE
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|HUELLAS DE
|PISHAU
EN
|EL RESGUARDO DE GUAMBIA:
|ENSAYANDO CAMINOS PARA SU
ESTUDIO
MARTHA URDANETA FRANCO
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|De los por qués y los
cómos
Hace algunos años iniciamos un estudio arqueológico en el
resguardo indígena de Guambía, una síntesis de cuyos resultados
iniciales fue ya publicada (Urdaneta, 1988). En este escrito
intentamos hacer una presentación de lo logrado durante la última
etapa de la investigación, la cual se basó en una temporada
continua de trabajo de campo entre Julio de 1988 y Junio de
1989
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Excavando en el resguardo de Guambina
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La motivación básica para continuar con esta tarea no ha
cambiado: se trata de un intento por recuperar la historia
guambiana, con miras a contribuir al fortalecimiento de su sociedad
actual. Pues como se dice en Guambía, "el futuro está atrás, en las
huellas de nuestros antepasados" y recuperarlas significa abrirse
con mayor claridad el camino hacia el futuro.
La columna vertebral del método de investigación sigue siendo el
trabajo en equipo con los indígenas. Consideramos que ya que las
construcciones sobre el pasado dependen de los sesgos culturales de
los investigadores, éstas pueden ser enriquecidas al contrastar
diferentes maneras de ver el tiempo y, por ende, de ver la historia
y al tratar de crear puentes para unir estas distintas visiones.
Pensamos además que, en nuestro caso particular, el sesgo guambiano
podría ser especialmente adecuado en la lectura de un pasado que
es, al menos parcialmente, el suyo propio. Asumimos también que,
conjuntamente con el cuerpo teórico y de datos que existe en el
mundo de las ciencias sociales, la tradición oral y el sistema
actual de creencias y formas de vivir que poseen los guambianos
podrían ser utilizados conciente y sistemáticamente como fuentes de
conocimiento y como puntos de partida en la elaboración de
hipótesis interpretativas.
Aunque se podría pensar que nuestra labor se enmarca dentro de
los planteamientos básicos de la Etnoarqueología y de la
Arqueología Experimental (Gould ed., 1978; Binford, 1988),
consideramos que el trabajo que adelantamos no hace parte,
estrictamente hablando, de ninguna de las dos tendencias.
Evidentemente, sí tratamos de analizar el comportamiento de los
actuales guambianos frente a los elementos de su vida material, con
el fin de observar si en las diferentes actividades se conforman
patrones de eliminación de restos que nos puedan ayudar a entender
los yacimientos arqueológicos, al igual que realizamos
experimentos, tanto de laboratorio, como etnográficos, con el mismo
propósito. Sinembargo, hay aspectos que nos diferencian y que
tienen que ver, fundamentalmente, con lo que motiva a cada
cual.
Para los etnoarqueólogos lo esencial es la utilización de los
vivos como fuente de información -no importa la suerte que éstos
corran una vez investigados- en función de una contribución al
mundo de la ciencia arqueológica. Para nosotros lo que cuenta son
precisamente esos vivos y lo que intentamos es poner la ciencia de
los muertos a su servicio. Nos interesa involucrar a la Comunidad
en un esfuerzo conjunto por reflexionar sobre su diario quehacer y
el propio saber, con el fin de aclarar incógnitas que sobre el
pasado propio se ven reflejadas en el registro arqueológico, en un
intento por afinar nuestra manera de mirar el pasado en busca de
salidas para el presente. Nos diferencia además el hecho de que
nuestra búsqueda se da no sólo en el ámbito de lo material, sino
también y muy especialmente en el campo de su sabiduría colectiva,
en su tradición oral.
Por lo anterior, los miembros de la Comunidad no son meros
informantes, peones o convidados de piedra. Todas las labores
correspondientes a las etapas de prospección, excavación, análisis
de materiales, análisis de resultados y demás se adelantan de
manera conjunta. El Cabildo, autoridad máxima del Resguardo, se ha
encargado a través de los años de establecer los mecanismos de
participación y de nombrar la gente que debía "acompañar". Las
formas y las personas específicas han variado de una temporada de
trabajo a otra para adaptarse a las condiciones de los distintos
momentos. No obstante, con el paso del tiempo se conformó un equipo
básico de trabajo en el que ha participado gente particularmente
interesada en los problemas de la Historia, el cual se ha
convertido en el motor de la investigación. En la temporada 1988-89
hicieron parte de éste Cruz Trochez Tunubalá, vinculado a la
investigación desde sus inicios, y Miguel Flor Camayo, ganado para
ella ya hace varios años. Su participación fue permanente e
insustituible.
Fuera de los miembros del equipo y de las personas que en
diferentes momentos se han integrado a la investigación por
designación del Cabildo, muchos otros han tomado parte en su
desarrollo. Cabe resaltar muy especialmente la participación de los
mayores, que con su conocimiento de la tradición han ayudado a
enriquecer los áridos resultados de la labor estrictamente
arqueológica.
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Aunque el presente artículo fue escrito exclusivamente por la
autora, todas las etapas de la investigación a que hace referencia
se adelantaron conjuntamente con los investigadores guambianos Cruz
Trochez Tunubalá y Miguel Flor Camayo.
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Esta etapa de la investigación se adelantó con el apoyo
económico de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas
Nacionales del Banco de la República. Un informe completo de
labores y resultados reposa en las oficinas de la FIAN.
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