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TECNICA PARA
FOTOGRAFIA DE ARTEFACTOS LITICOS
|CARLOS HUMBERTO ILLERA
CRISTÓBAL GNECCO
Museo de Historia Natural, Universidad del Cauca
La fotografía de artefactos líticos de origen arqueológico es muy
difícil de hacer cuando éstos fueron hechos en materias primas
reflectivas, como obsidiana, cuarzo y chert. Si las piezas
presentan muchas cicatrices de lasca miento el problema es aún
mayor, puesto que cada faceta refleja la luz de manera distinta.
Las fotografías resultantes, por lo tanto, no permiten observar de
manera adecuada las cicatrices, y excluyen la posibilidad de que
los observadores puedan evaluar aspectos tan crucia les como las
interpretaciones hechas sobre tecnología lítica. Por ello es tan
frecuente incluir en los reportes de investigación dibujos de esa
clase de artefactos, en vez de fotografías. Aunque los dibujos son
una ayuda esencial, es mucho mejor utilizarlos como complemento de
unas buenas fotos que como sus sucedáneos. De hecho, los dibujos
dependen de la interpretación y habilidad del dibujante, mientras
que las fotografías sólo dependen de la técnica con que se tomen,
lo que las hace más confiables.
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Foto 1
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Foto 2
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Una de las alternativas para fotografiar artefactos líticos
reflectivos ha sido recubrirlos con una capa de cloruro de amonio,
NH (Weide y Webster, 1967). Sin embargo, esta técnica inicialmente
desarrollada por paleontólogos (Cooper, 1935; Teichert, 1948), no
ha encontrado una acogida unánime entre los arqueólogos. Aunque
nadie niega los buenos resultados que se obtienen con su
utilización, los reparos que se le han formulado tienen que ver con
los costos y requerimientos de equipo en la fabricación del aparato
con que se produce el humo de cloruro de amonio (e. g. Callahan,
1987: 768). En consecuencia, los arqueólogos han propuesto el uso
de técnicas alternativas, como fotografiar reproducciones hechas en
materiales opacos en lugar de los artefactos originales (Rick y
White, 1975), fotografiar los originales con filtros polarizados
(Rovner, 1974) o usando un recinto cerrado construido con tela y
con iluminación artificial por los cuatro costados (Lutz y Slaby,
1972), o fotografiar los origínales después de haberlos cubierto
con una capa de polvo metálico (Callahan, 1987). Aunque todas estas
alternativas son, supuestamente, más simples que el ahuma do con
cloruro de amonio, ninguna es tan eficiente. Más aún, en algunos
casos tienen limitantes tan grandes como la dificultad en conseguir
algunos de los componentes requeridos (como el polvo de aluminio
utilizado por Callahan, 1987). Si bien es cierto que la
construcción del aparato descrito por Weide y Webster (1967)
requiere componentes que tampoco son de fácil consecución y que
pueden llegar a ser costosos, la técnica del ahumado con cloruro de
amonio puede realizarse de una forma mucho más simple pero
igualmente eficiente. En este artículo describimos un ahumador de
cloruro de amonio desarrollado por nosotros en la Sección de
Arqueología del Museo de Historia Natural de la Universidad del
Cauca, y sugerimos la forma en que debe ser utilizado. La exitosa
utilización de cloruro de amonio en las fotografías de artefactos
de obsidiana que fueron publicadas en la mono grafía de William
Meyer-Oakes sobre El Inga (Meyer-Oakes, 1986), hizo que empezáramos
a experimentar con esta técnica hasta lograr el diseño de nuestro
propio aparato. Aunque se trata del mismo principio descrito por
Weide y Webster (1967), nuestro aparato es muy fácil de construir y
de operar, y sus costos de elaboración son muy bajos. Las Fotos 1 y
2 corresponden a un mismo artefacto arqueológico, una punta de
proyectil paleoindia elaborada en obsidiana; la Foto 1 muestra la
punta sin ahumar, mientras que en la Foto 2 se muestra el mismo
artefacto después de haber sido ahuma do. La diferencia en la
apreciación de las cicatrices de lascamiento es evidente. El
ahumador también puede ser usado en la fotografía de tiestos
decorados cuyo diseño no sea visible con iluminación normal.
Construcción
El ahumador se construye con los componentes que describimos a
continuación (los números a que se hace referencia corresponden al
esquema incluido):
- Fuente de aire constante: la proporciona un compresor de aire
de los que se usan para oxigenar el agua de los acuarios domésticos
(1). Esos compresores son de fácil adquisición y se consiguen en
varios tamaños y modelos. Nosotros utilizamos un compresor con una
sola salida de aire; aunque es posible encontrarlos de dos y más
salidas, son más costosos e innecesarios. El compresor consta de
una entrada de corriente (3) y de una boquilla para la salida del
aire (2). Al cable de entrada de la corriente es conveniente
adaptarle un interruptor (4) cerca del aparato, para encendido y
apagado inmediatos.
- Manguera de conducción de aire: se obtienen excelentes
resultados con un equipo de venoclisis, que se usan para la
aplicación intravenosa de líquidos parenterales. Estos equipos
proporcionan dos elementos claves en el funcionamiento del aparato:
una manguera de un calibre aproximado a 4 milímetros y de 1.50
metros de largo (6), y una llave (7) que permite regular la
intensidad de salida del aire y, en consecuencia, del humo. Los
elementos restantes del equipo de venoclisis no se utilizan.
- Acoples de caucho: es necesario obtener dos pedazos de
manguera de caucho de aproximadamente 7 centímetros de largo (5);
las mangueras de uso quirúrgico, de 5 milímetros de diámetro, son
muy apropiadas. Estos acoples, que deben ajustar a presión, se usan
para unir la manguera de conducción de aire (6) a la boquilla de
salida del compresor (2) y a la cámara de humo (8).
- Cámara de humo: se construye con un tubo de ensayo; sus dos
extremos se deben fundir hasta lograr las formas que ilustramos en
el esquema (8) y en el recuadro. El orificio de entrada de aire
debe tener un diámetro de 3 milímetros y el de salida de humo de 8
a 10 milímetros.
- Soporte (9): se elabora con alambre sin aislamiento plástico y
sin pintura, cuidando solamente que la parte de adelante sea más
alta que la de atrás, para que la cámara de humo quede ligeramente
inclinada. Aconsejamos una altura de 11 y 9 centímetros,
respectivamente. El largo del soporte depende desde luego, del
largo de la cámara de humo.
- Fuente de calor: el calor se puede obtener de un simple
mechero de alcohol (10), colocado en la posición que se
ilustra.
Funcionamiento
Dos aspectos definen el funcionamiento del ahumador de cloruro
de amonio: a) quemar cloruro de amonio (también conocido como "sal
de amoníaco") en una cámara, hasta que se produzca humo, y b)
provocar la expulsión del humo producido, en forma de una corriente
constante y dirigida, para que impregne la superficie colocada en
frente del orificio de salida. Como es obvio, lo primero se logra
con el calor del mechero y lo segundo mediante el aire generado por
el compresor. El funciona miento del aparato deberá seguir los
siguientes pasos:
1. Instalar el aparato de manera tal que la cámara de humo quede
en frente de quien lo usa y el interruptor al alcance de la
mano.
2. Cargar la cámara de humo con el cloruro de amonio, siguiendo
las siguientes recomendaciones: a) la cámara de humo debe estar
totalmente seca por fuera y por déntro; b) la carga se debe hacer
por el orificio de salida del humo, cuidando que el cloruro de
amonio penetre hasta el sitio donde se va a quemar (11) y que el
orificio de salida quede limpio; c) la cantidad de cloruro de
amonio con que se carga la cámara debe ser de 2 a 3 gramos.
3. Una vez la cámara esté cargada se enciende el mechero,
cuidando que la llama esté bajo la carga y evitando que la mecha se
ponga en contacto con la cámara.
4. Pasados 40 a 50 segundos después de haberse iniciado la
combustión del cloruro de amonio se enciende la fuente de aire; a
los 2 ó 3 segundos se acerca a la salida de humo la pieza que se va
a ahumar, sosteniéndola a una distancia de no más de 2
centímetros.
Ahumado de las piezas
El ahumado es un procedimiento sencillo y rápido; es importante,
sin embargo, evitar cualquier contacto con la superficie de la
pieza que se está ahumando, para que la capa de recubrimiento se
conserve intacta. La forma en que nosotros ahumamos las piezas es
la siguiente: a) se monta la pieza que se va a ahumar en una base
de plastilina de modelar, y ésta se fija en el extremo de un trozo
de madera redondeado de 5 milímetros de diámetro y unos 25
centímetros de largo; b) una vez la pieza esté ahumada
completamente por el lado expuesto a la corriente de humo se
desmonta con ayuda de una tarjeta de cartón; esto evita cualquier
contacto de las manos con la superficie ahumada; c) la pieza
depositada en la tarjeta se lleva hasta la superficie en que se va
a fotografiar, que debe ser un fondo negro opaco sobre el que
previamente se debe haber dibujado una escala gráfica
contrastada.
Toma de fotografías
Para obtener buenas fotografías de artefactos líticos no es
suficiente un ahumado uniforme. Se requieren, además, buenas
condiciones de iluminación, un buen equipo fotográfico y un
correcto trabajo en el laboratorio. Recomendamos la fotografía con
luz natural y el uso de lentes macro en vez de lentillas de
aproximación, puesto que estas últimas crean mayores problemas con
la profundidad de campo que los creados por los primeros.
Recomendaciones finales
Aunque el proceso de ahumado es simple y rápido, a veces se
presentan algunos problemas que vale la pena mencionar:
1. El humo no se adhiere a la pieza, no importa el tiempo de
exposición. Esto se puede deber a una de dos causas o a ambas: en
el lugar en que se está ahumando circulan corrientes de aire frío,
y/o la superficie que se está ahumando está engrasada. Aunque el
lugar de trabajo no debe estar herméticamente cerrado para evitar
la acumulación de humo, si es indispensable eliminar la circulación
de corrientes de aire frío. Una ventana abierta o un equipo de aire
acondicionado son un obstáculo para ahumar. Al manipular la pieza
se debe evitar el contacto de las manos con la superficie que se va
a ahumar; en caso de que esto ocurra, la superficie debe limpiarse
con una tela de algodón seca.
2. El ahumador no libera humo sino hollín, produciendo ahumado
disparejo. Esto se debe a que el orificio de salida del humo está
sucio o a que la cámara de humo está congestionada. En este caso se
debe hacer una limpieza de la cámara, despegando la costra que se
va formando en el orificio de salida, y revisar que la cantidad de
cloruro de amonio sea la indicada.
3. La capa de humo depositada sobre la superficie de la pieza se
desvanece sin dar tiempo a que haya sido fotografiada. Esto se
puede deber a que el ambiente está excesiva mente húmedo; en este
caso lo aconsejable es buscar un sitio más seco para realizar el
proceso de ahumado
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