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AVANCES DE INVESTIGACION
MUELLAMUES EN LA
ARQUEOLOGÍA DEL ALTIPLANO NARIÑENSE
|AURA MARÍA GÓMEZ
En tiempos prehispánicos la provincia del Carchi, en Ecuador y
el altiplano de Nariño, en Colombia, conformaron una región
geográfica donde se registró un mismo desarrollo cultural que en
algunos sitios se vino a prolongar hasta la época de influencia
española.
Con los aportes de las diferentes investigaciones arqueológicas
y de otras disciplinas como la etnohistoria y la lingüística, se ha
podido establecer que el altiplano nariñense estuvo habitado desde
mediados del primer milenio después de Cristo, por dos grupos
étnicos que evolucionaron en diferentes áreas de la región por
varios siglos.
Uno de estos grupos, como lo registran los datos históricos, fue
identificado como la etnia de los Pastos, que habitaba el Carchi y
el sur del altiplano nariñense en el siglo XVI. Según los datos
arqueológicos este grupo fue el que desarrolló el complejo cerámico
Piartal-Tuza y sus asentamientos cubrieron un área mucho más
extensa de la que reportan los documentos contemporáneos a la
ocupación Pasto. Yacimientos correspondientes a esta etnia se
localizan desde las provincias de Imbabura y el Carchi hasta la
región de Pasto, en el valle de Atriz. Sin embargo se ha
establecido que para el siglo XVI en la provincia de Imbabura y en
el valle de Atriz tenían sus asentamientos los Caranque y los
Quillacinga, respectivamente (Groot de Mahecha, 1991; Uribe,
1992).
Las primeras investigaciones arqueológicas reportaron una
cronología en la que supuesta mente se había desarrollado el
complejo Piar tal-Tuza y que parecía en un principio ser
definitiva, pero los resultados a los que se ha llegado con los
últimos trabajos en el altiplano, han llevado a replantear dicha
cronología.
Por una parte, Uribe (1983, 1986, 1992) señala que el complejo
Piartal-Tuza hizo parte de una misma tradición cultural que
evolucionó en dos momentos. En primer término ocurrió el desarrollo
de la fase Piartal, caracterizada por una cerámica funeraria con
formas como platos de base anular, ánforas, vasijas globulares y
ocarinas; en la decoración predominó la combinación de las técnicas
negativa (negro sobre crema) y positiva (rojo sobre crema). Es una
fase que Uribe asocia a una sociedad jerarquizada que practicó la
orfebrería, los tejidos y el comercio a grandes distancias y que
antecedió a los Pastos. Esta sociedad evolucionó y hacia el siglo
XIII, anota, se originó la fase Tuza en la que predominaron formas
similares a las de la fase Piartal, pero en la decoración se
utilizó solamente la técnica de decoración de pintura positiva de
diseños rojos o negros sobre fondo crema; esta fase la identifica
con la etnia de los Pastos.
De otra parte, en la última investigación realizada por Groot de
Mahecha et al. (1991), se logra obtener nuevos datos para el
complejo Piartal-Tuza. Se señala que los Proto-Pasto (Piartal)
hacia el siglo VI d. C. no sólo elaboraron cerámica aplicando la
técnica decorativa mixta de pintura positiva y negativa en las
vasijas, sino que también elaboraron cerámica con decoración
solamente positiva.
El otro grupo étnico que fue conteniporáneo de los Pastos y
compartió la misma región geográfica, se ha relacionado con la
sociedad que desarrolló el complejo Capulí. Este complejo se
caracterizó por una cerámica funeraria que comprendió variadas
formas de copas, vasijas globulares y estatuillas antropomorfas, en
la que predominó la decoración negativa de diseños negros sobre
fondo rojo. El complejo Capulí se ha asociado a tumbas de una
considerable profundidad (Uribe, 1979; Groot de Mahecha, 1989).
Yacimientos correspondientes a esta sociedad se han localizado a lo
largo de las áreas ocupadas por los Pastos y Quillacin gas para el
siglo XVI.
La investigación arqueológica realizada en el resguardo de
Muellamués, en el municipio de Guachucal (Gómez, 1991), reportó la
presencia de dos ocupaciones relacionadas con los complejos Capulí
y Tuza, que posiblemente evolucionaron en épocas diferentes en esta
misma región.
La ocupación Capulí se identificó con grandes agrupaciones de
tumbas (nucleadas), conformadas por un pozo circular con una
profundidad media de 7 metros y una, cámara lateral ovalada o en
forma de bohío, y con una cerámica ritual que comprendía copas,
vasijas globulares, vasijas miniatura, cuencos y estatuillas
antropomorfas, en la que predominó la decoración negativa de
diseños negros sobre fondo rojo.
La ocupación Tuza se identificó con pequeñas agrupaciones de
tumbas de pozo y cámara lateral con una profundidad media de un
metro (dispersas a lo largo del resguardo), con los basureros y con
la cerámica que se halla superficialmente. Las formas cerámicas
características estuvieron representadas por diversos recipientes
de soporte anular (platos, copas y grandes vasos), vasijas
globulares, cuencos y cántaros conocidos localmente como pondos. En
la decoración predominó la pintura positiva de diseños rojos o
negros sobre fondo crema.
La fechas de radiocarbono para el complejo Tuza en Muellamués lo
situaron cronológicamente entre los siglos VII y XVII d. C., pero
yacimientos correspondientes a este complejo fueron localizados en
las mismas áreas de los yacimientos Capulí (tumbas Tuza fueron
registradas sobre tumbas Capulí). Este aspecto llevó a suponer que
el complejo Capuli, en Muellamués, pudo haberse desarrollado en una
época anterior a la ocupación Tuza.
Estos resultados estaban evidenciando, además, que el complejo Tuza
en Muellamués, no sólo evolucionó hacia la época de la Conquista,
sino que también tuvo un desarrollo contemporáneo con el complejo
Piartal, y se vino a corroborar lo supuesto por Groot de Mahecha et
al. (1991) cuando considera que durante el desarrollo del complejo
Piartal también se elaboró cerámica con características Tuza.
Las evidencias en Muellamués señalaron, por lo tanto, que el
complejo Tuza no pudo ser una evolución del Piartal puesto que al
parecer, en una misma época en el altiplano nariñense, existieron
diferentes poblados que desarrollaron una cerámica con variantes
estilísticas regionales como lo estarían indicando, hasta el
momento, los complejos Piartal y Tuza. Así, estos dos complejos
muestran ser desarrollos locales de una misma tradición que
evolucionó desde el Carchi hasta el valle de Atriz durante más de
mil años (Gómez, 1991).
Con un próximo proyecto a realizarse en el resguardo de
Muellamués, se pretende enfocar la investigación sobre el contexto
local en que se produjo el desarrollo de las sociedades Capulí y
Tuza, donde serán de mucha importancia las fechas absolutas que
señalen la época en la que se produjo la ocupación Capuli... Y como
en esta región el complejo Tuza se desarrolló hasta el siglo XVII,
también se pretende precisar la relación que existió entre este
complejo y la actual comunidad, que supuestamente llevaría
habitando esta área más de 1.500 años.
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