Ficha bibliográfica
Titulo:
Algunas consideraciones acerca del concepto de Nordenskiold sobre estratificación cultural en América
Edición original: 2003-08-27
Edición en la biblioteca virtual: 2003-08-27
Creador: Áke Hultkrantz




INDICE




|ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DE NORDENSKIÖLD SOBRE ESTRATIFICACION CULTURAL EN AMERICA
 

ÁKE HULTKRANTZ

Traducción:

Lo IDESTRÓM

 

Erland Nordenskiöld un año antes de su fallecimiento


Nordenskiöld como investigador histórico

Es bien conocido que Erland Nordenskiöld en su investigación, ante todo adoptaba perspectivas históricas o histórico-geográficas. Si uno quiere ser más exacto, se puede decir, que como etnógrafo de campo, era el descubridor, el observador meticuloso, el prójimo comprometido humana y sicológicamente. Como etnólogo que analiza -hoy en día muchos dirían antropólogo- era ante todo el historiador cultural.

Considerando la época en la que Nordenskiöld ejercía su profesión -las tres primeras décadas de este siglo- era natural la perspectiva histórica. La etnografía (etnología) comparativa se había deshecho de su viejo ropaje evolucionista o estaba a punto de hacerlo. Norteamericanos como Franz Boas y A. L. Kroeber, alemanes y austríacos como Fritz Graebner, Bernhard Ankermann y Wilhelm Schmidt, habían introducido nuevos métodos de orientación histórica en la investigación. Difusión cultural, no solamente la aparición continua de inventos independientes entre sí, fue el lema de los etnólogos y antropólogos en Europa y América. Y Nordenskiöld se unió a ellos. Su conferencia Huxley de 1929, "The American Indian as an inventor" (N. 1929) fue ampliamente conocida y apreciada como una valoración sensata del juego entre difusión o extensión e invención o creación independiente de elementos culturales. En esta conferencia afirma el difusionismo al mismo tiempo que subraya que el indígena da pruebas de ser un extraordinario inventor, especialmente en épocas de bienestar ("temo que no siempre sea cierto que la penuria es la madre de los inventos"). Así que es característico que los inventos provienen en primer lugar de las tribus agricultoras de relativa prosperidad. En la síntesis entre inventos y difusión, donde prevalecía la difusión, encontró Nordenskiöld la llave de la dinámica histórico-cultural.

Esto no fue una declaración programática, sino la conclusión de investigaciones durante decenios. El artículo refleja la actitud sensata de Nordenskiöld frente a la problemática histórica. Se distingue positivamente de otros trabajos contemporáneos, por ejemplo los del padre Schmidt o de Elliot-Smith y las relaciones esquemáticas de Perry con sus especulaciones de obsesión dogmática. Uno se pregunta si la antropología histórica hubiera tomado otro rumbo si Nordenskiöld hubiera podido seguir su actividad internacionalmente conocida. La reaccion contra el historicismo en Gran Bretaña por ejemplo, fue en gran parte la consecuencia de los insensatos viajes difusionistas alrededor del mundo de Elliot-Smith y  Perry.

El sobrio historicismo de Nordenskiöld aparece claramente en sus teorías sobre la estratificación cultural en América. El punto de partida es, como siempre en él, el material sudamericano, pero la perspectiva se abre tanto hacia Norteamérica como hacia partes cercanas del Viejo Mundo. En una visión comparativa aparece la idea de la estratificación cultural. De las circunstancias espaciales se crea una imagen de la cronología relativa del continente americano.

La reconstrucción de Nordenski6ld de la estratificación cultural

La idea de poder reconstruir secuencias temporales apoyándose en difusiones espaciales no nació con Nordenski6ld. Ha sido utilizada tanto por Tylor como por Morgan y luego, como ya mencionamos, por varios investigadores de orientación histórica. Graebner (1911), Edward Sapir (1916) y mucho más tarde Johan Cooper (1941) acomodaron las reglas difusionistas, cada uno según su temperamento.

Nordenskiöld tenía una actitud enérgica y práctica frente a la problemática de la difusión. Con la ayuda de un método cartográfico original, asociado más tarde con "la escuela sueca" por el antropólogo norteamericano Melville Herskovits (Herskovits, 1949: 175), Nordenskiöld seguía la difusión de los diferentes elementos culturales por todo el continente. Al mismo tiempo estudiaba la relación entre la difusión espacial y el ambiente físico en el cual los elementos culturales están arraigados. Esto le hizo posible colocarlos en ambientes culturales históricamente fijados. El análisis histórico-geográfico gustó a americanos como Robert Lowie. "Aquí radica la importancia extraordinaria de las investigaciones de Nordenskiöld", apuntó éste. (Lowie, 1937: 236). Se puede añadir que Nordenskiöld justamente en este punto mostró, perspicazmente, un enfoque ecológico que sólo un cuarto de siglo después de su muerte fue más generalmente aceptado por los etnólogos.

En una serie de artículos tempranos de los años diez, y en un par de trabajos más programáticos de los años veinte y treinta, Nordenskiöld llamó la atención de los investigadores sobre el hecho de que en el sur de Suramérica existían varios elementos culturales ampliamente difundidos en Norteamérica pero ausentes en las zonas intermedias (véase por ejemplo Nordenskiöld, 1910, 1912, 1926, 1931, 1933). Estos llamativos paralelos, escribe Nordenskiöld, "sólo pueden ser explicados por la existencia de restos de un antiguo estrato cultural en estas regiones tan alejadas la una de la otra, estrato que ha desaparecido en las zonas intermedias" (N. 1926: 299). Nordenskiöld considera que la mayoría de los elementos culturales tienen un carácter independiente en cuanto a una adaptación a circunstancias ambientales similares -o, como diríamos hay, una integración ecológica similar-. Al mismo tiempo aseguraba que muchos de los elementos culturales en el norte de Suramérica no están arraigados en Norteamérica.

Es interesante estudiar la distribución en regiones de los elementos norteamericanos en Suramérica. La siguiente sinopsis, algo selectiva, ilustra los resultados de las investigaciones de Nordensköld. La lista de elementos se ha conseguido del artículo en Ymer (Nordenskiöld 1926: 299-312), revisado en el informe definitivo poco antes del fallecimiento del autor (Nordensköld 1931: 77-94).


GRAN CHACO

"sauna" (baño de vapor)

cabaña sumergida en el suelo (pit dwellings)

chozas con entrada alargada

capa de cuero

taparrabos en cuero de ciervo cuero en flecos

"leggings"

bordados sobre cuero

flechas con tres plumas direccionales

pegante de pez para pegar las plumas direccionales

aljaba

cepillo para el cabello

peine en una pieza pala doble para remar

escalpo en marco de madera

señalización con humo

sonajas de pezuñas de ciervo para ceremonias de pubertad femenina

sonajas de concha de tortuga

 "hockey" 

juegos con aros

juegos con raqueta

pipa tipo "Monitor"
 

LA TIERRA DEL FUEGO

cuna tipo escalera

  |"leggings"

mocasines

aljaba

punta de arpón de hueso

 hacer fuego con pirita y sílex

calentamiento de agua con piedras calientes

 vasijas cosidas de trozos de corteza

transporte de agua en sacos de cuero

 cepillo para el cabello

balsas de tablas

señalización con humo
 

PATAGONIA

cuna tipo escalera

capa de cuero

mocasines

flechas con tres plumas direccionales

aljaba

punta de arpón de hueso

cepillo para el cabello

señalización con humo

 sonajas de cuero crudo

pipas tipo "Monitor"
 

ARAUCANOS

(Chile)
 

casas de tablas

cuna tipo escalera

aljaba

cepillo para el cabello

 balsas de tablas

"hockey" pipas tipo "Monitor"

coraza de palos

palos con aros de piedra para cavar
 

LOS ANDES
 

cuna tipo escalera

 señales de humo

palos para cavar

Basándose en esta distribución de elementos, Nordenskiöld sacó sus conclusiones acerca del proceso cultural. Constató que la mayoría de los elementos culturales enumerados proviene del Gran Chaco. Es probable que esta área haya constituido una región cultural de retirada poco accesible. Es sorprendente que relativamente pocos elementos culturales arcaicos hayan quedado en la Tierra del Fuego siendo una área marginal ("área limítrofe") que ha sido considerada por muchos investigadores, de la escuela de Viena entre otros, etnográficamente de carácter antiguo (comparar la discusión sobre el Dios Principal de los habitantes de la Tierra del Fuego, ver Koppers, 1955: 94-124). Pero los habitantes de la Tierra del Fuego y de Patagonia (tehuelche) presentan un número equivalente de elementos arcaicos, y los araucanos, etnográficamente tan interesantes, muestran una tendencia casi similar. Puede sorprender el hecho de que se hayan encontrado más elementos culturales en los Andes en general. La imagen que tenemos es que las altiplanicies occidentales y el sur de Suramérica han guardado los restos de una antiquísima cultura indígena, la cual -como lo anota Nordenskiöld- en una medida muchísimo más grande se ha mantenido en Norteamérica al norte del río Grande. Nordensköld subraya sin embargo, que esta cultura en Norteamérica no era uniforme sino distribuida en diferentes territorios tradicionales. Nos llevaría demasiado lejos discutir esta dispersión cultural aquí. Sin embargo debemos subrayar que prácticamente no hay ningún territorio cultural en este continente donde los elementos arcaicos no estén representados. Nordenskiöld dibuja las siguientes secuencias culturales en América:

'Primero tenemos una inmigración por el Estrecho de Behring avanzando por toda América hasta la Tierra del Fuego. De este estrato, que es muy antiguo, encontramos restos en el sur de Suramérica y en Norteamérica al norte de México. Luego tenemos una (o varias) inmigraciones por el mar directamente de la Indonesia y la Melanesia. Muchos elementos culturales de esta inmigración encontramos en el norte y noreste de Suramérica, América Central y en el sureste de Norteamerica. Sobre esta base se ha desarrollado luego, independientemente, la cultura suramericana y centroamericana. Por el Estrecho de Behring ha tenido lugar otra -u otras- inmigraciones a Norteamérica y de ella provienen una cantidad de elementos culturales que se encuentran allá pero no en Suramérica" (N. 1926: 298).

A continuación trataremos el primero de estos estratos culturales. La gran importancia de Nordenskiöld está relacionada con el estudio de esta cultura arcaica. Más problemática resulta su suposición de una inmigración por el Pacífico, una suposición que se basó en las teorías de los orígenes étnicos -hoy fuertemente cuestionadas- de su amigo Paul Rivet | 1 . Más seguro sería suponer una difusión de elementos oceano asiáticos a través de contactos esporádicos (comparar Utley 1974). Así la cerámica Jomon se ha afianzado en el Ecuador alrededor de 3.000 a. C. (Meggers, 1972: 35 y siguiente). Inmigraciones de Japón o del Pacífico no están dentro de lo posible.

Entonces ¿cómo quería Nordenski6ld definir la cultura básica de substrato que resultó de su análisis de las circunstancias distributivas en América? En este punto no es categórico. Pero queda claro que lo que vislumbra es la antiquísima cultura de cazadores.

1 Ver Rivet 1925. Rivet tiene todavía adeptos para la idea de una colonización americana desde el Pacifico. En un libro recientemente publicado, un investigador de apellido Salzano considera que los lugares más antiguos de residencia en Suramerica testimoniarían sobre una inmigración desde las islas en el oeste, probablemente de protopolinesios (Kirk y Szathmary, 1985:27). ¡Pero la cronología en Suramérica es, como se sabe, mucho más antigua que la de Polinesia!

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