|ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA
DEL CONCEPTO DE NORDENSKIÖLD SOBRE ESTRATIFICACION CULTURAL EN
AMERICA
ÁKE HULTKRANTZ
Traducción:
Lo IDESTRÓM
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Erland Nordenskiöld un año antes de
su fallecimiento
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Nordenskiöld como investigador histórico
Es bien conocido que Erland Nordenskiöld en su investigación,
ante todo adoptaba perspectivas históricas o histórico-geográficas.
Si uno quiere ser más exacto, se puede decir, que como etnógrafo de
campo, era el descubridor, el observador meticuloso, el prójimo
comprometido humana y sicológicamente. Como etnólogo que analiza
-hoy en día muchos dirían antropólogo- era ante todo el historiador
cultural.
Considerando la época en la que Nordenskiöld ejercía su
profesión -las tres primeras décadas de este siglo- era natural la
perspectiva histórica. La etnografía (etnología) comparativa se
había deshecho de su viejo ropaje evolucionista o estaba a punto de
hacerlo. Norteamericanos como Franz Boas y A. L. Kroeber, alemanes
y austríacos como Fritz Graebner, Bernhard Ankermann y Wilhelm
Schmidt, habían introducido nuevos métodos de orientación histórica
en la investigación. Difusión cultural, no solamente la aparición
continua de inventos independientes entre sí, fue el lema de los
etnólogos y antropólogos en Europa y América. Y Nordenskiöld se
unió a ellos. Su conferencia Huxley de 1929, "The American Indian
as an inventor" (N. 1929) fue ampliamente conocida y apreciada como
una valoración sensata del juego entre difusión o extensión e
invención o creación independiente de elementos culturales. En esta
conferencia afirma el difusionismo al mismo tiempo que subraya que
el indígena da pruebas de ser un extraordinario inventor,
especialmente en épocas de bienestar ("temo que no siempre sea
cierto que la penuria es la madre de los inventos"). Así que es
característico que los inventos provienen en primer lugar de las
tribus agricultoras de relativa prosperidad. En la síntesis entre
inventos y difusión, donde prevalecía la difusión, encontró
Nordenskiöld la llave de la dinámica histórico-cultural.
Esto no fue una declaración programática, sino la conclusión de
investigaciones durante decenios. El artículo refleja la actitud
sensata de Nordenskiöld frente a la problemática histórica. Se
distingue positivamente de otros trabajos contemporáneos, por
ejemplo los del padre Schmidt o de Elliot-Smith y las relaciones
esquemáticas de Perry con sus especulaciones de obsesión dogmática.
Uno se pregunta si la antropología histórica hubiera tomado otro
rumbo si Nordenskiöld hubiera podido seguir su actividad
internacionalmente conocida. La reaccion contra el historicismo en
Gran Bretaña por ejemplo, fue en gran parte la consecuencia de los
insensatos viajes difusionistas alrededor del mundo de Elliot-Smith
y Perry.
El sobrio historicismo de Nordenskiöld aparece claramente en sus
teorías sobre la estratificación cultural en América. El punto de
partida es, como siempre en él, el material sudamericano, pero la
perspectiva se abre tanto hacia Norteamérica como hacia partes
cercanas del Viejo Mundo. En una visión comparativa aparece la idea
de la estratificación cultural. De las circunstancias espaciales se
crea una imagen de la cronología relativa del continente
americano.
La reconstrucción de Nordenski6ld
de la estratificación cultural
La idea de poder reconstruir secuencias temporales apoyándose en
difusiones espaciales no nació con Nordenski6ld. Ha sido utilizada
tanto por Tylor como por Morgan y luego, como ya mencionamos, por
varios investigadores de orientación histórica. Graebner (1911),
Edward Sapir (1916) y mucho más tarde Johan Cooper (1941)
acomodaron las reglas difusionistas, cada uno según su
temperamento.
Nordenskiöld tenía una actitud enérgica y práctica frente a la
problemática de la difusión. Con la ayuda de un método cartográfico
original, asociado más tarde con "la escuela sueca" por el
antropólogo norteamericano Melville Herskovits (Herskovits, 1949:
175), Nordenskiöld seguía la difusión de los diferentes elementos
culturales por todo el continente. Al mismo tiempo estudiaba la
relación entre la difusión espacial y el ambiente físico en el cual
los elementos culturales están arraigados. Esto le hizo posible
colocarlos en ambientes culturales históricamente fijados. El
análisis histórico-geográfico gustó a americanos como Robert Lowie.
"Aquí radica la importancia extraordinaria de las investigaciones
de Nordenskiöld", apuntó éste. (Lowie, 1937: 236). Se puede añadir
que Nordenskiöld justamente en este punto mostró, perspicazmente,
un enfoque ecológico que sólo un cuarto de siglo después de su
muerte fue más generalmente aceptado por los etnólogos.
En una serie de artículos tempranos de los años diez, y en un
par de trabajos más programáticos de los años veinte y treinta,
Nordenskiöld llamó la atención de los investigadores sobre el hecho
de que en el sur de Suramérica existían varios elementos culturales
ampliamente difundidos en Norteamérica pero ausentes en las zonas
intermedias (véase por ejemplo Nordenskiöld, 1910, 1912, 1926,
1931, 1933). Estos llamativos paralelos, escribe Nordenskiöld,
"sólo pueden ser explicados por la existencia de restos de un
antiguo estrato cultural en estas regiones tan alejadas la una de
la otra, estrato que ha desaparecido en las zonas intermedias" (N.
1926: 299). Nordenskiöld considera que la mayoría de los elementos
culturales tienen un carácter independiente en cuanto a una
adaptación a circunstancias ambientales similares -o, como diríamos
hay, una integración ecológica similar-. Al mismo tiempo aseguraba
que muchos de los elementos culturales en el norte de Suramérica no
están arraigados en Norteamérica.
Es interesante estudiar la distribución en regiones de los
elementos norteamericanos en Suramérica. La siguiente sinopsis,
algo selectiva, ilustra los resultados de las investigaciones de
Nordensköld. La lista de elementos se ha conseguido del artículo en
Ymer (Nordenskiöld 1926: 299-312), revisado en el informe
definitivo poco antes del fallecimiento del autor (Nordensköld
1931: 77-94).
GRAN CHACO
"sauna" (baño de vapor)
cabaña sumergida en el suelo (pit dwellings)
chozas con entrada alargada
capa de cuero
taparrabos en cuero de ciervo cuero en flecos
"leggings"
bordados sobre cuero
flechas con tres plumas direccionales
pegante de pez para pegar las plumas direccionales
aljaba
cepillo para el cabello
peine en una pieza pala doble para remar
escalpo en marco de madera
señalización con humo
sonajas de pezuñas de ciervo para ceremonias de pubertad
femenina
sonajas de concha de tortuga
"hockey"
juegos con aros
juegos con raqueta
pipa tipo "Monitor"
LA TIERRA DEL FUEGO
cuna tipo escalera
|"leggings"
mocasines
aljaba
punta de arpón de hueso
hacer fuego con pirita y sílex
calentamiento de agua con piedras calientes
vasijas cosidas de trozos de corteza
transporte de agua en sacos de cuero
cepillo para el cabello
balsas de tablas
señalización con humo
PATAGONIA
cuna tipo escalera
capa de cuero
mocasines
flechas con tres plumas direccionales
aljaba
punta de arpón de hueso
cepillo para el cabello
señalización con humo
sonajas de cuero crudo
pipas tipo "Monitor"
ARAUCANOS
(Chile)
casas de tablas
cuna tipo escalera
aljaba
cepillo para el cabello
balsas de tablas
"hockey" pipas tipo "Monitor"
coraza de palos
palos con aros de piedra para cavar
LOS ANDES
cuna tipo escalera
señales de humo
palos para cavar
Basándose en esta distribución de elementos, Nordenskiöld sacó
sus conclusiones acerca del proceso cultural. Constató que la
mayoría de los elementos culturales enumerados proviene del Gran
Chaco. Es probable que esta área haya constituido una región
cultural de retirada poco accesible. Es sorprendente que
relativamente pocos elementos culturales arcaicos hayan quedado en
la Tierra del Fuego siendo una área marginal ("área limítrofe") que
ha sido considerada por muchos investigadores, de la escuela de
Viena entre otros, etnográficamente de carácter antiguo (comparar
la discusión sobre el Dios Principal de los habitantes de la Tierra
del Fuego, ver Koppers, 1955: 94-124). Pero los habitantes de la
Tierra del Fuego y de Patagonia (tehuelche) presentan un número
equivalente de elementos arcaicos, y los araucanos,
etnográficamente tan interesantes, muestran una tendencia casi
similar. Puede sorprender el hecho de que se hayan encontrado más
elementos culturales en los Andes en general. La imagen que tenemos
es que las altiplanicies occidentales y el sur de Suramérica han
guardado los restos de una antiquísima cultura indígena, la cual
-como lo anota Nordenskiöld- en una medida muchísimo más grande se
ha mantenido en Norteamérica al norte del río Grande. Nordensköld
subraya sin embargo, que esta cultura en Norteamérica no era
uniforme sino distribuida en diferentes territorios tradicionales.
Nos llevaría demasiado lejos discutir esta dispersión cultural
aquí. Sin embargo debemos subrayar que prácticamente no hay ningún
territorio cultural en este continente donde los elementos arcaicos
no estén representados. Nordenskiöld dibuja las siguientes
secuencias culturales en América:
'Primero tenemos una inmigración por el Estrecho de Behring
avanzando por toda América hasta la Tierra del Fuego. De este
estrato, que es muy antiguo, encontramos restos en el sur de
Suramérica y en Norteamérica al norte de México. Luego tenemos una
(o varias) inmigraciones por el mar directamente de la Indonesia y
la Melanesia. Muchos elementos culturales de esta inmigración
encontramos en el norte y noreste de Suramérica, América Central y
en el sureste de Norteamerica. Sobre esta base se ha desarrollado
luego, independientemente, la cultura suramericana y
centroamericana. Por el Estrecho de Behring ha tenido lugar otra -u
otras- inmigraciones a Norteamérica y de ella provienen una
cantidad de elementos culturales que se encuentran allá pero no en
Suramérica" (N. 1926: 298).
A continuación trataremos el primero de estos estratos
culturales. La gran importancia de Nordenskiöld está relacionada
con el estudio de esta cultura arcaica. Más problemática resulta su
suposición de una inmigración por el Pacífico, una suposición que
se basó en las teorías de los orígenes étnicos -hoy fuertemente
cuestionadas- de su amigo Paul Rivet
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1
. Más seguro sería suponer una difusión de
elementos oceano asiáticos a través de contactos esporádicos
(comparar Utley 1974). Así la cerámica Jomon se ha afianzado en el
Ecuador alrededor de 3.000 a. C. (Meggers, 1972: 35 y siguiente).
Inmigraciones de Japón o del Pacífico no están dentro de lo
posible.
Entonces ¿cómo quería Nordenski6ld definir la cultura básica de
substrato que resultó de su análisis de las circunstancias
distributivas en América? En este punto no es categórico. Pero
queda claro que lo que vislumbra es la antiquísima cultura de
cazadores.
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1
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Ver Rivet 1925. Rivet tiene todavía adeptos para la idea de una
colonización americana desde el Pacifico. En un libro recientemente
publicado, un investigador de apellido Salzano considera que los
lugares más antiguos de residencia en Suramerica testimoniarían
sobre una inmigración desde las islas en el oeste, probablemente de
protopolinesios (Kirk y Szathmary, 1985:27). ¡Pero la cronología en
Suramérica es, como se sabe, mucho más antigua que la de
Polinesia!
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