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INDICE
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EL CHOCO:
UNA REGION NEGRA
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Chocó, el transporte fluvial es fluvial es fundamental;; yendo
de Andagoya a Condoto.
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Introducción
En este ensayo, se examina el Chocó como una región con una
historia, posición económica y cultura que han sido marcadas por la
presencia de una nutrida población negra, que aunque aislada en
muchos sentidos, ha vivido siempre en el contexto de una nación que
la ha explotado y despreciado. Primero, se presentan unos datos
históricos y una breve relación de la economía chocoana, para crear
un fondo contra el cual examinar las pautas culturales del
Chocó.
El fondo histórico
Para un entendimiento del Chocó y la cultura negra chocoana es
necesario hacer una breve relación de la historia del Chocó como
región negra, remontándose a la época colonial y siguiendo las
fortunas del Chocó como región periférica y aislada hasta hoy.
Se puede empezar con la época colonial a fines del siglo XVIII.
Lo que existe es una sociedad netamente esclavista, creada y
mantenida con el propósito único de saquear la riqueza aurífera de
la región
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. Según el
censo de 1778, la población se conformaba así: blancos, el 12%;
indios, el 37%; libres, el 22%; y esclavos, el 39% (Pérez Ayala,
1951). Los blancos eran una pequeña minoría integrada por mineros,
oficiales administrativos y algunos pocos sacerdotes. La mayoría de
los dueños de minas vivían fuera de la región, muchos en Popayán.
Los indígenas vivían apartados de los pueblos de la sociedad
colonial, pero su fuerza de trabajo estaba explotada para la
construcción de la vivienda, los acueductos y las canoas, y para el
cultivo de la comida para los campamentos mineros. Los esclavos
trabajaban en la minería y en el cultivo de comida, organizados en
grandes cuadrillas con el 90% de ellos en cuadrillas de más de 30
esclavos (Sharp 1976).
Los libres, principalmente negros y mulatos, estaban poco
integrados en la sociedad colonial. No había mucha demanda para
mano de obra libre y aunque los libres cultivaban cosechas que se
vendían a los pueblos y los campamentos mineros, estos vínculos
comerciales no significaban un alto grado de integración. En un
informe al rey en 1801, Carlos de Ciaurriz escribió:
"la situación de lo interior
de estas montañas [del Chocó] no tiene otro recurso que el de las
vegas que hay distantes unas de otras en la longitud de los ríos;
en ellas residen precisamente dispersos los mulatos, zambos y
negros libres de dichos partidos para cultivar y subsistir [..,] y
haciendo comercio, proporcionando a sus cosechas con los mineros y
los pueblos y con las gentes de otros ríos" (citado en
Ortega 1954: 276).
Con todo, el Chocó nunca avanzó más allá de ser "una
frontera minera en los márgenes de los centros del comercio,
educación y autoridad que se desarrollaban en la Nueva
Granada" (Sharp, 1976: 3). En su Relación del Chocó de
1780, Juan Jiménez Donoso comentó que "el comercio
interior... es muy corto [...] solamente el oro, única materia
comerciable que hay, y con ella se proveen de cuanto han menester,
estando por esta razón ricos los lugares circunvecinos y miserables
los del Chocó" (citado en Ortega 1954: 224). Visitando el
Chocó en los años 1820, el francés Mollien se sorprendió al ver que
el oro se encontraba doquiera, pero que "en medio de toda
esta riqueza, el hombre es pobre y miserable" (1824: 304).
Igualmente, el viajero inglés, Charles Cochrane, encontró que
Nóvita era "un pueblo miserable", calificando a
Quibdó también como "un lugar miserable" (1825:
11,417,441).
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Consúltese a Sharp (1976), West
(1952,1957), Colmenares (1979), Velásquez (1983), Córdoba (1983) y
Whitten y Friedemann (1974) como fuentes para la historia del
Chocó.
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