PALOGORDO
La prehistoria de Santander en los Andes Orientales
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ROBERTO LLERAS PÉREZ
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ARTURO VARGAS ESCOBAR
Introducción
Dentro del marco del proyecto de investigaciones arqueológicas
en el área Guane, realizado a partir de 1980 por Arturo Vargas
Escobar y Gilberto Cadavid Camargo, se localizó el sitio
arqueológico de Palogordo en la vereda de El Espinal, municipio de
Villanueva, departamento de Santander hacia finales de 1981. Las
excavaciones se efectuaron en dos temporadas en los meses de abril
(Palogordo I) y julio-agosto (Palogordo II y III) en 1982. El sitio
está localizado sobre una terraza aluvial dentro del gran cañón del
río Chicamocha, muy cerca de la confluencia de este con el Suárez,
a una altura aproximada de 1.080 m sobre el nivel del mar, en las
siguientes coordenadas aproximadas:
longitud 73° 13' oeste.
latitud 6° 45' norte.
Las excavaciones en Palogordo formaron parte de un ambicioso
proyecto regional que permitió además prospectar numerosas áreas en
la zona andina y vertiente cordillerana occidental de Santander;
realizar excavaciones en la meseta de Bucaramanga (Vargas com.
pers.); reseñar y excavar estructuras en la Mesa de los Santos y en
la banda nor-oriental del Chicamocha (Cadavid, 1984); excavar
tumbas en la región de Llano de Palmas (Cadavid, 1984) y en Curití
(Cadavid com. pers.); delimitar el territorio ocupado por los
Guanes en el siglo XVI; profundizar en su organización
sociopolítica (Morales, 1984) y realizar trabajos de salvamento
complementarios en Landázuri (Lleras, 1989 a).
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Foto 1. El cañon del río Chicamocha desde el sitio de
Palogordo.
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Los resultados de estas investigaciones, buena parte de los
cuales han sido publicados ya, ha complementado nuestro
conocimiento sobre la prehistoria de Santander que antes se conocía
en forma fragmentaria por medio de los trabajos de Scottelius
(1941), Carvajal (1940), Such Martin (1945), Sutherland (1972),
Otero D'Costa (1972), Lucena Salmoral (1974), Ardila (1978) y Bray
(com. pers. sin publicar). Son importantes también entre los
trabajos antecedentes las investigaciones realizadas en áreas
vecinas por Silva Celis (1946 y 1965), Arcila Vélez (1947 en Lleras
1989 a) y Mejía Arango (1945 en Lleras 1989 a).
El corpus de conocimiento conformado hoy en día sienta las bases
para la contextualización del área arqueológica Guane dentro del
área cultural de los Andes Orientales (Lleras y Langebaek, 1986)
creando una zona intermedia conocida entre dos áreas intensamente
investigadas en épocas anteriores; el altiplano cundiboyacense y
los andes venezolanos o serranía de Mérida.
El sitio
La terraza sobre la cual se localiza el sitio arqueológico
presenta un relieve ondulado suave, interrumpido aquí y allá por
plataformas de vivienda que se elevan hasta unos 60 cm por encima
del nivel natural del suelo, por colinas que lo bordean en los
sectores este, oeste y sur y por pequeñas hondonadas que en las
épocas de lluvias se convierten en cauces de pequeñas quebradas y
en reservorios estacionales de agua. En la zona prima un bosque
montano bajo muy seco o subxerofítico. La fauna nativa es muy
escasa permaneciendo solamente representantes del conejo
(
|Silvylagus sp.), el ratón (
|Sygmodon sp.),
culebras cazadoras (fam.
|Colubridae) y diversas clases de
insectos entre los cuales deben destacarse las hormigas
santandereanas comestibles.
El área sobre la cual son visibles en superficie los vestigios
arqueológicos (cerámica, líticos y óseos) ocupa alrededor de
171,000 m2 (17.1 hectáreas - aproximadamente 450 m de longitud por
380 m de ancho). Dentro de esta gran área las plataformas están
agrupadas de a seis o siete mientras que extensos espacios
permanecen sin utilización no encontrándose en ellos vestigios
superficiales. Existen algunos muros bajos construidos en piedra en
los cuales se integraron metates prehispánicos; no es posible, sin
embargo, afirmar que daten de aquella época ya que pudieron
construirse posteriormente para el pastoreo de cabras usando los
materiales arqueológicos superficiales. Desde hace algunos años ha
habido una moderada actividad de guaquería que ha alterado
parcialmente algunas de las plataformas.
En las cercanías existe otra terraza similar conocida como
Laguna del Cujizal por hallarse allí una pequeña laguna en cuyas
orillas se recolectó material cerámico y lítico. También en las
vecindades y sobre los farallones del Chicamocha se encuentran dos
cuevas utilizadas para el entierro de cadáveres momificados; la
cueva de El Espinal y la cueva del Nitro, en esta última se
recolectaron también fragmentos cerámicos.
Los trabajos
Inicialmente se realizó una recolección superficial sobre el
área; debido a la alta densidad de material solamente se recogieron
fragmentos cerámicos, líticos y óseos diagnósticos. No se sectorizó
tampoco la recolección puesto que la alteración superficial y
arrastre de materiales producidos por la guaquería y las labores
agrícolas invalidaban cualquier conclusión respecto a la
distribución superficial de materiales.
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Foto 2. Excavación de Palogordo II.
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Con el objeto de conocer la estratigrafía natural y cultural del
sitio con miras a una excavación extensa se excavó en primer lugar
una trinchera (Palogordo I); durante la siguiente temporada se
excavaron dos trincheras (Palogordo II y III) optando por la
ampliación de Palogordo II en diez cuadrículas separadas por
corredores testigo (ver fotografía 2). La excavación se realizó por
niveles arbitrarios de 10 cm.
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Foto 3. Palogordo IIA, entierro.
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Foto 4. Palogordo IIB, entierro en vasija
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Foto 5. Palogordo IIB, entierros.
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La fase de análisis de materiales incluyó la tipología detallada
de la cerámica complementada con análisis de secciones delgadas de
cada tipo, la clasificación funcional y de manufactura del material
lítico, análisis de fosfatos de 150 muestras de tierra de las
excavaciones tomadas tanto en niveles arbitrarios como en estratos
naturales, identificación y análisis de óseos humanos con énfasis
en la dentición, identificación y análisis de óseos animales,
fechamiento de dos muestras de carbón por el método del
radiocarbono y análisis de hallazgos misceláneos. Con el fin de dar
una idea de cómo evolucionó dentro del espacio de las excavaciones,
en especial en Palogordo II, la actividad doméstica se elaboró un
índice compuesto dentro del cual se incluyeron los cuatro elementos
cuantificados más frecuentes: cerámica, valores de fosfatos,
líticos y restos óseos animales.
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Foto 6. Palogordo IID, entierro.
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Foto 7. Palogordo IIG, entierro.
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Foto 8. Palogordo
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Hallazgos -la cerámica-
Es necesario discutir la tipología cerámica de Palogordo a la
luz de los trabajos que nos precedieron en este campo,
específicamente con relación a la tipología establecida por
Sutherland (1972) y aquella determinada por Cadavid (1984), también
se toman en cuenta algunas modificaciones propuestas posteriormente
por uno de nosotros (Lleras, 1989 a). Sobre la discusión de estas
propuestas anteriores se pretende formular un conjunto único de
tipos cerámicos para el área de Santander del sur que refleje el
desarrollo cronológico y espacial de los complejos arqueológicos
del área. En esta forma se pretende evitar que, al igual que ha
venido ocurriendo en otras regiones, se multipliquen los nombres y
definiciones de tipos cerámicos creando una innecesaria confusión.
Los futuros trabajos podrán contribuir a corregir y enriquecer esta
propuesta en lugar de crear planteamientos paralelos.
Con base en la excavación de sitios de habitación y cementerios
así como el estudio de numerosas piezas existentes en museos y
colecciones particulares, Sutherland planteó la existencia de los
siguientes tipos cerámicos:
Curití Micaceo (Curití Mica Ware)
Curití Pasta de avena (Curití "Oatmeal"
Ware)
Curití Poroso (Curití Porous Ware)
Oiba Rojo sobre naranja (Giba red-on-buff ware)
Oiba Rojo sobre rojo (Giba red-on-red-orange ware)
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Las prospecciones y excavaciones de Cadavid le permitieron
definir para la región de la Mesa de los Santos y sectores aledaños
los siguientes tipos:
Los Santos Carmelito burdo
Los Santos Micaceo rojo
Los Santos Micaceo fino
Los Santos Ocre sobre crema
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El examen de las descripciones y de las ilustraciones del
material cerámico de Sutherland (1972) y Cadavid (1984) permite
establecer correspondencias y similitudes entre los tipos, que
aclaran y simplifican la clasificación. Es evidente, en primer
lugar, que dentro del tipo que Sutherland denomina Curití Micaceo
se agruparon vasijas y fragmentos cuya pasta presenta inclusiones
de mica pero que, no obstante, pertenecen a dos tipos muy bien
diferenciados en cuanto a manufactura, forma y función. Pensamos
que la diferencia fue detectada y claramente definida por Cadavid
(1984) al formular los tipos Los Santos Micaceo rojo y Micaceo
fino. El primero de ellos corresponde a una cerámica doméstica
decorada mediante el uso de pintura roja y cuyas formas incluyen
grandes vasijas; en el tipo Micaceo fino encontramos vasijas
ceremoniales pequeñas decoradas mediante incisión.
Por otro lado los tipos Curití Pasta de avena y Curití poroso
pueden ser agrupados en un solo tipo, puesto que la única
diferencia entre ellos se limita a las características de la pasta;
el mismo Sutherland plantea que la textura porosa pudo haberse
producido como consecuencia de la erosión de las inclusiones de
calcita que se presentan en la matriz del tipo "Pasta de
avena". La descripción e ilustraciones de este autor
permiten una exhaustiva comparación con los materiales obtenidos
por Cadavid (1984) y por nosotros (este artículo) llevando a la
conclusión de que se trata del mismo tipo identificado como Los
Santos Carmelito burdo. Una complicación adicional se deriva del
hecho que Sutherland incluyó en este tipo una serie de vasijas
pequeñas con decoración incisa y función ceremonial que, a nuestro
juicio no se pueden agrupar al lado de las grandes vasijas
domésticas sin decoración del tipo Carmelito burdo. Este tipo de
cerámica ha sido encontrado en varios sitios de la parte media del
cañón del río Chicamocha (Pérez, com. pers.) sobre áreas que no
necesariamente pertenecían al territorio de la etnia Guane en el
siglo XVI (Ver Morales, 1984) y en contextos tardíos. Es
especialmente interesante el hecho de que, tanto en cuanto a
formas, técnicas y motivos decorativos como en cuanto a su función,
esta cerámica presenta notables similitudes con el tipo Los Santos
Micaceo fino, con la diferencia de que la composición de la pasta
es muy distinta. Proponemos llamar a este tipo, no representado en
el material procedente de Palogordo, Chicamocha Inciso-impreso,
nombre que refleja una de sus principales áreas de distribución y
su característica decorativa distintiva.
En un artículo anterior (Lleras, 1989 a) se discutió el tema
relativo a los tipos Oiba Rojo sobre Naranja y Rojo sobre Rojo
llegándose a la conclusión de que se trata de un solo tipo ya que
las formas, funciones, técnicas decorativas y motivos son
idénticos. El Rojo sobre Rojo es una variante del Rojo sobre
Naranja al cual se le ha aplicado un baño previo a la pintura roja;
por lo demás no hay diferencias significativas.
El tipo Los Santos Ocre sobre Crema fue tentativamente definido
por Cadavid (1984) sobre la base de una muestra muy restringida.
Las excavaciones en Palogordo permitieron obtener una muestra mayor
y una definición más completa y detallada por lo cual el tipo fue
denominado Villanueva Ocre sobre Crema-negro.
Los detalles sobre las características técnicas de los tipos
pueden encontrarse en los anexos de este artículo, así como en
Sutherland (op. cit.), Cadavid (op. cit.) y Lleras (op. cit.). Una
clasificación de tipología cerámica para el área geográfica de la
cordillera oriental en el departamento de Santander del sur para el
período comprendido entre los siglos VIII al XVI aproximadamente
sería la siguiente:
Los Santos Carmelito burdo
Los Santos Micaceo rojo
Los Santos Micaceo fino
Villanueva Ocre sobre Crema - negro
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Temprano
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Oiba Rojo sobre Rojo-naranja
Chicamocha Inciso-impreso
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Tardío
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Hemos separado intencionalmente estos tipos en dos grupos porque
las evidencias de su dispersión espacial y, sobre todo, las fechas
absolutas asociadas (Lleras y Langebaek, 1986) permiten plantear la
hipótesis de dos fases en el desarrollo de la etnia Guane, las
cuales estarían representadas por dos complejos cerámicos; uno
temprano compuesto por los tipos Los Santos Carmelito burdo,
Micaceo rojo, Micaceo fino y Villanueva Ocre sobre crema-negro y
uno tardío en el cual se incluyen el Oiba Rojo sobre Rojo-naranja y
el Chicamocha Inciso - impreso.
Los materiales de Palogordo corresponden indudablemente a este
primer complejo temprano, lo cual concuerda con la cronología del
sitio (Ver anexo de fechas absolutas). En este sitio así como en el
vecino lugar de Los Teres (Cadavid, 1984) los tipos Carmelito burdo
y Micaceo rojo cumplen las funciones de la cerámica doméstica
utilitaria, aun cuando las frecuencias relativas de uno y otro tipo
son muy diferentes. Esta cerámica doméstica está compuesta por
grandes ollas y vasijas de paredes gruesas con señales de uso tales
como hollín y residuos carbonizados de alimentos y con poca o
ninguna decoración. La cerámica ceremonial, representada por los
tipos Micaceo fino y Ocre sobre Crema-negro, también aparece en
proporciones distintas en los dos sitios contemporáneos de Los
Teres y Palogordo y conforma un conjunto heterogéneo por combinar
tipos pintados e incisos, tecnológica y morfológicamente muy
disímiles. En el apartad o correspondiente a las consideraciones
finales se abordará en mayor detalle la discusión sobre la
distribución espacial y cronología de los dos complejos
cerámicos.
Hallazgos -artefactos líticos-
El material lítico de Palogordo se caracteriza por el uso de
artefactos expeditivos ("expediency tools")
elaborados por percusión directa controlada con reactivación
ocasional de filos y sin retoques secundarios. La materia prima
empleada es, en su totalidad, de procedencia local y, como puede
esperarse de los materiales líticos de la cordillera oriental, no
presenta las mejores condiciones para la elaboración de artefactos
cuidadosamente terminados. Se usó principalmente chert de color
morado, grisáceo y café y lidita negra para los raspadores,
cuchillas, punzones y pulidores mientras que para los metates,
manos de moler, yunques y percutores se usaron areniscas duras y,
ocasionalmente, granitos. Solamente estos últimos tipos de
materiales (areniscas y granitos) recibieron pulimento.
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Foto 9. Vasija Los Santos Carmelito burdo.
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Hay una muy baja proporción de artefactos trabajados
exhaustivamente frente a numerosos instrumentos utilizados en uno o
más de sus bordes sin importar la morfología total; de allí que en
una sola categoría de función se encuentren formas variadas. Otra
característica que nos habla del sello marcadamente expeditivo de
la industria lítica es la gran proporción de lascas utilizadas e
instrumentos no clasificados frente a aquellos morfológica y
funcionalmente diferenciados. Una gran proporción de los artefactos
se obtuvieron a partir de lascas extraídas de núcleos
semicilíndricos obtenidos, a su vez, de cantos rodados.
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Foto 10. Olla Los Santos Carmelito burdo.
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Los metates y manos de moler evidencian el cultivo de maíz y
otros granos susceptibles de ser triturados en este tipo de
artefactos; su frecuencia puede considerarse como relativamente
baja tomando en cuenta que el número recolectado proviene también
de superficie. También es baja la frecuencia de hachas
trapezoidales que por su tamaño y estado indican un uso intensivo
en trabajo pesado, probablemente en el desmonte de tierras para la
agricultura. Las cuchillas y raspadores se relacionan con el
faenado de animales y el trabajo de las pieles, así como con la
industria de concha y hueso. Llaman la atención por su gran tamaño
los pulidores usados con toda probabilidad tanto en la alfarería
como en el trabajo de la concha. Finalmente los percutores deben
relacionarse con el triturado de semillas y con el faenado de
animales como el armadillo cuya caparazón córnea debe romperse para
su consumo.
Llama la atención el artefacto multifuncional encontrado que
puede considerarse, al menos parcialmente, como un instrumento
agrícola, tal vez una azada para arar y remover la tierra. También
es interesante el conjunto de yunque y martillo sin huellas de uso
encontrado como parte del ajuar funerario del enterramiento Pal
IID-N4-MA; la morfología de los artefactos no indica su uso para el
triturado de alimentos y parece asemejarse más al tipo de
herramientas usadas en el trabajo orfebre. No hay, sin embargo,
otros vestigios sobre este tipo de actividades en Palogordo.
Hallazgos -industria de concha y hueso-
Con excepción de un fragmento de hueso tubular que probablemente
formó parte de un instrumento musical (ver anexo correspondiente)
los utensilios de concha y hueso hallados en Palogordo evidencian
una industria bastante rudimentaria con énfasis en la manufactura
de adornos personales como cuentas de collar y pequeños colgantes.
Existen unos cuantos objetos óseos modificados que pudieron servir
como utensilios para cortar, perforar o raspar, pero que por su
morfología no pueden clasificarse como cuchillos, punzones o
raspadores propiamente dichos. El carácter marcadamente expeditivo
de la industria lítica se refleja también en la concha y el
hueso.
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Foto 11. Olla Los Santos Carmelito burdo.
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Las cuentas de collar fueron elaboradas en huesos de aves
haciendo uso de la propiedad de estos de ser huecos; también se
elaboraron cuentas planas sobre fragmentos de huesos craneales y
dérmicos de armadillo (ver fotografía 26). También se utilizaron
fragmentos de conchas y conchas enteras u opérculos perforados como
cuentas (ver fotografía 28). Es probable que la combinación de
cuentas de concha y hueso con otros materiales como piedra y
fósiles fuera una costumbre común (ver fotografía 31).
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Foto 12. Volantes de huso Los Santos Carmelito burdo,
decoración Villanueva Ocre sobre Crema-negro.
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