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APUNTES AL SISTEMA MEDICO DE LOS
CAMPESINOS DE LA SIERRA NEVADA DEL COCUY
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FRANZ X. FAUST
Fotografías:
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Henry Mariño
Franz X. Faust
Introducción
Los datos presentados en este artículo fueron recogidos durante
once estadías en el campo, entre los años 1973 y 1990. La mayor
parte de los resultados fue publicada en 1983, en lengua alemana
(
|1
).
En razón de que pocos, antropólogos colombianos pueden leer
publicaciones en dicho idioma, se presenta aquí en lengua
española.
La Sierra Nevada del Cocuy, presenta las elevaciones mayores de
la Cordillera Oriental colombiana. Más de veinte picos agrupados en
tres cadenas paralelas orientadas de norte a sur, alcanzan alturas
que superan los 5.000 m. La línea entre acumulación y abrasión
glaciar se encuentra actualmente entre los 4.600 y los 4.700 metros
de altitud, aproximadamente (
|2
). La Sierra Nevada del Cocuy, no sólo
es el macizo con la mayor extensión de terreno cubierto por
glaciares en Colombia, sino que alberga los glaciares más grandes
dentro de toda la franja terrestre que se extiende entre la línea
equinoccial y la altitud del Himalaya (27°N).
Las regiones que se encuentran por encima de los 4.000 m en la
vertiente occidental y las nieves, páramos y bosques de la
vertiente oriental que baja abruptamente hacia los Llanos
Orientales con su gran variedad de especies de fauna y flora (
|3
), han sido
declaradas Parques Nacionales. En la vertiente occidental se
cultiva papa hasta una altura de 3.800 m sobre el nivel del
mar.
Los habitantes de la Sierra Nevada
Las faldas orientales de la cordillera están pobladas por los
indígenas Tunebos que también se encuentran en la parte occidental,
en el municipio de Güicán (
|4
).
Los Tunebos, protegidos por una geografía sumamente quebrada,
pudieron conservar hasta hoy una cultura relativamente poco
modificada por la sociedad nacional colombiana.
Ann Osborn logró anotar partes del gran ciclo mítico del vuelo
de las tijeretas, entre esta etnia. Dicho material es producto de
un estudio etnográfico que permitió alcanzar el objetivo de
encontrar sitios arqueológicos con arte rupestre o con menhires que
son frecuentes en la región (
|5
).
Un grupo indígena emparentado con los Tunebos es el de los Rucos
que viven en el municipio de Chita, al norte de la Sierra Nevada.
Los Tunebos se autodenominan U'wa, y para ellos, los Laches que
poblaban el occidente de la Sierra Nevada del Cocuy a la llegada de
los españoles, también fueron U'wa (
|6
) y, por lo tanto, miembros de la misma
etnia.
Los Laches constituyen el sustrato indígena de la población
campesina que hoy vive en los municipios de Chita, El Cocuy,
Panqueba, Guacamayas, Güicán, El Espino y Chiscas. Entre el
campesinado mestizo se encuentran personas con rasgos netamente
indígenas al lado de personas con ojos claros.
A fines de la época colonial, este campesinado todavía se auto
estimaba como indígena, razón por la cual participó en la
revolución encabezada por Tupac Amarú II (
|7
).
Como estos campesinos son físicamente mestizos, también su
cultura es el resultado de una mezcla entre elementos europeos y
amerindios.
Una parte de su cultura, de la cual ellos mismos dicen que
"es de los indios", es su medicina tradicional,
en la cual se reflejan sistemas cognitivos para captar y dar un
orden tanto al medio ambiente natural como al social.
En investigaciones efectuadas desde el año 1984 entre los
indígenas Coyaimas y Natagaimas del Tolima y los Coconucos y
Yanaconas del Cauca, asombró encontrar con alta frecuencia motivos
iguales o parecidos a los que tienen los campesinos de la Sierra
Nevada del Cocuy, lo cual indica el alto grado de indianidad
existente en sus culturas.
El sistema médico
Como para tantos indígenas y campesinos desde México hasta Chile
y entre el Pacífico y las montañas de las Guayanas, el sistema de
calor y frío (
|8
)
también es de gran importancia en la cognición de los campesinos de
la Sierra Nevada del Cocuy.
Dicho sistema se basa en el concepto de que toda cosa y evento
tiene un "calor" específico que no es temperatura
sino una cualidad que le es propia. Así sentir bienestar significa
que la persona tiene el "calor" conveniente para
su edad, sexo y situación de vida, mientras enfermedad se explica
como un exceso a una falta de "calor".
Este sistema es altamente dialéctico. Por ejemplo: Se dice que
los lugares donde mayor amenaza existe de contraer una enfermedad
por pérdida de "calor", enfermedad llamada
"frío", son aquellos donde crecen las plantas
"más calientes" para luchar contra ese mal y
viceversa.
Para los campesinos de esta región, existen épocas en la vida
durante las cuales es fácil mantener el equilibrio entre el exceso
y la falta de "calor". Pero hay otras que son
vistas como "peligrosas" y ellas son las
siguientes épocas de paso: El nacimiento, los primeros pasos del
niño, toda menstruación y parto en la mujer y las caminatas y
viajes por regiones donde no viven humanos. Tales situaciones
exigen rituales o reglas de comportamiento preventivos, que ayudan
a no perder el equilibrio entre "calor" y
"frío".
Los recién nacidos son vistos como seres muy débiles y por lo
tanto extremadamente expuestos a una pérdida de su
"calor" propio. Contra este peligro es necesario
"cerrarles" (
|9
) el cuerpo. Con tal fin, el
procedimiento utilizado en la Sierra Nevada del Cocuy es el de
aplicar la ceniza de un tabaco (chicote), en la parte del cordón
umbilical que queda con el niño. Aunque ven como más efectivo
untarles el cordón con grasa (manteca) o hiel de oso, ya que esto,
además, proporciona fuerza al niño para toda su vida. El tabaco y
la hiel o la grasa de oso, así como todos los materiales vegetales
y animales que se usan para "cerrar el cuerpo"
son clasificados como muy calientes.
Cuando el niño comienza a caminar, nuevamente se encuentra muy
expuesto a perder su "calor", a causa de los
"sustos" que le dan cada vez que se cae. Contra
estos sustos, al niño se le "cierra" el cuerpo
bañándolo en un cocido de hierba de causto (no identificada),
humaria (
|Fumarla officinalis), hierba de dos flores (no
identificada), frailejón (
|Espeletia spp.) y tabaco.
Posteriormente cuando ya es hombre, también deberá
"cerrársele el cuerpo", toda vez que se vea
obligado a enfrentar situaciones peligrosas, muy particularmente
cuando deba dirigirse hacia regiones vírgenes que son las vigiladas
por espíritus. Una medida preventiva es tomar un agua aromática (o
güijia) de guasguin (
|Microchete conymbosa o
|Sewecio
vaccinoides) planta de importancia sobresaliente en la
medicina tradicional de la región. Según los conceptos de estos
campesinos, el guasguin adquiere su "calor" y
fuerza extraordinaria, porque es la planta que crece en las zonas
más ásperas y frías al borde de los glaciares (
|10
).
El oso es en cierta forma la contraparte animal del guasguin,
porque vive en las zonas más distantes del hombre y su fuerza es
extraordinaria. Por eso, como ya hemos visto, material extraído del
oso sirve para "cerrar el cuerpo", tanto al
campesino adulto como al recién nacido. Pero si se desea
"cerrarse el cuerpo" y además fortalecerse por
muchos años, entonces se toma la sangre de un oso recién
sacrificado.
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Campesino con cráneo de oso.
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El oso es respetado además por su gran virilidad. Existen mitos
en los que el oso secuestra a mujeres humanas y tiene hijos con
ellas (
|11
).
En cuanto a las acciones preventivas hasta aquí descritas, ellas
son suficientes para que un hombre disminuya el peligro de perder
el equilibrio entre demasiado "calor" y demasiado
"frío", mientras la mujer está sometida desde la
pubertad hasta la menopausia a muchas reglas de comportamiento,
porque su "calor" está fluctuando
permanentemente. Así, poco antes de la menstruación debe ser muy
alto, mientras durante y después de su período sufre un
"frío". Por esta razón, durante la menstruación
debe evitar toda alimentación que esté clasificada como
"fría" e igualmente todos aquellos factores que
puedan extraerle su "calor", y que serán
descritos más adelante.
También el embarazo y el parto son vistos como una menstruación
pero más fuertes y por eso relacionados con reglas de
comportamiento parecidas aunque más estrictas. Sin embargo, a pesar
de que la prevención contra un desequilibrio de
"calor" ocupa diariamente al campesino, nadie
está seguro de no enfermarse.
En el complejo de las enfermedades "calientes"
se incluyen todas las enfermedades infecciosas típicas como la
viruela, las paperas, el sarampión, etc., cuya causa hoy en día es
generalmente atribuida al contagio. Pero en la etiología
tradicional, las enfermedades de "calor" se
atribuyen a una alimentación que contiene demasiado
"calor", al "calor" del sol
mismo, al hecho de haber caminado descalzo o de haberse sentado
sobre la tierra o sobre rocas o troncos recalentados por el sol,
porque el vapor que se levanta puede entrar al cuerpo y causarle
forúnculos (nacidos).
Al complejo de "calor" pertenecen también los
casos de posesión por parte de un espíritu. Para mostrar cómo es
explicada la posesión, transcribiremos el caso relatado por un
maestro de escuela en El Cocuy: Se trata del caso de una niña en
pubertad, poseída por un duende, espíritu descrito con la
apariencia de una persona pequeña, con pies y manos torcidos (
|12
). La niña,
descrita como bonita y muy inteligente, de un día para el otro
comenzó a sufrir fuertes dolores en el abdomen además de ataques
epileptiformes. Durante la cosecha de papas se escondía con
frecuencia detrás de unas rocas, porque se sentía bombardeada por
piedras. De noche, escuchaba voces que la llamaban para que saliera
de su casa. Pero antes de que pudieran llevarla a un curandero para
que éste luchara contra el duende, la niña desapareció.
Los espíritus pueblan principalmente los nevados, rocas,
páramos, bosques y peñas que están "lejos del
hombre". Ese mundo de los espíritus generalmente no causa
"calor" sino un "frío" a las
personas que se aventuran en él. Esto se explica como una pérdida
de "calor" personal, sufrida a raíz del
"susto" por haberse encontrado con uno de los
espíritus (
|13
).
Sitios peligrosos porque en ellos existe el riesgo de perder su
"calor", son también todos aquellos asociados al
agua, como los ríos, lagunas, pantanos y fuentes. Tanto para los
campesinos como para la gran mayoría de los indígenas de este
subcontinente, en lo subterráneo reina el agua y todo sitio rico en
agua es un lugar que en la superficie, está representando al mundo
subterráneo (
|14
).
Para los campesinos de la Sierra Nevada del Cocuy como para los
indígenas del Chocó (
|15
) e igualmente para los del Tolima (
|16
), el dueño de
las aguas es el Mohán cuya apariencia es la de un hombre de tez
oscura al que le gusta fumar chicotes. Al atardecer y de noche, a
orillas del agua, existe el peligro de encontrarse con este ser. El
susto de tal encuentro, puede causar tucutucu, mal que se presenta
con síntomas de diarrea, falta de apetito e insomnio. Si a éstos se
suman ataques epileptiformes, el mal es llamado tongorongo.
Tucutucu y tongorongo no tratados a tiempo, acarrean la muerte.
Pero la intención del Mohán no es tanto la de asustar a la
gente. El prefiere presentarse ante mujeres que le parecen bonitas.
Si una mujer ha visto al Mohán, comienza a ser visitada por él
todas las noches, en sueños llenos de erotismo. Esto le cuesta su
"calor" y de día se siente cansada y totalmente
desmotivada para trabajar. Las mujeres que alguna vez se han
sentido perseguidas por el Mohán, lo cuentan no sin orgullo de
haber gustado al Mohán.
Un sitio extraordinariamente rico en nacimientos de agua y en
mohanes, es el Macizo del Mohama al occidente de El Cocuy.
Por otra parte, el agua en sí, aún cuando no se 'presente el
Mohán, puede causar enfermedades "frías",
llamadas "mal de agua". Este mal es el susto o
miedo que pueden causar los remolinos en los ríos y que llegan a
perturbar el ciclo de menstruación en la mujer. Esta cualidad
"fría" del agua, hace que también durante la
menstruación y después del parto, todo contacto con este elemento
esté prohibido.
Pero a pesar de que el agua representa muchos peligros para la
salud, hay baños en ciertas aguas que son vistos como curativos. Un
lugar de importancia sobresaliente para este tipo de baños
benéficos es la cueva de Cuchumba que se encuentra en la mitad
geográfica de la Sierra Nevada. Allí se bañan en una cascada que
cae dentro de una cueva.
La cueva de Cuchumba es un sitio cargado de mitos. Se cuenta que
los viejos indios tenían en ella la estatua de una virgen negra. Un
día, esta imagen fue robada por los españoles y llevada a Güicán. A
causa de ello, los guardianes de la virgen se suicidaron lanzándose
al vacío desde el Peñón de la Muerte. Desde entonces, todos los
años a principios de febrero se trae a la virgen a su sitio de
origen y esto es ocasión para la romería más importante de toda la
región.
Aparte el agua misma, también sus orillas, albergan el peligro
de que una persona pierda su "calor". Y es que a
orillas del agua vive una culebra mítica llamada Voladora. De ella
se dice que puede lanzarse al aire y volar una larga distancia (
|17
). En el caso de
personas que no estén fortalecidas por haberse "cerrado el
cuerpo", el encuentro con la Voladora les causa un
tucutucu.
En los campos, amenazan también con tucutucu el Cojo (
|18
), espíritu con
un solo pie y con hábitos antropófagos, y las Lloronas, niños que
fueron muertos por su madre y aparecen de noche con ojos
ardientes.
El espanto de los páramos es la Mancarita, una mujer con senos
extraordinariamente grandes (
|19
). Sin embargo, algunos informantes
coinciden en afirmar que tiene un solo seno y que está toda
cubierta de pelos como un animal. La Mancarita suele comer brasas
razón por la cual se acerca a los campamentos.
Los vigilantes de los pasos altos que cruzan las cordilleras,
son seres que se convierten en esqueletos con dientes que llegan
hasta el suelo (
|20
). Múltiples son los cuentos de
comerciantes que traen sal de las salinas de Sácama, cruzando por
las solitarias zonas rocosas frecuentemente cubiertas de nieve.
Siempre cuentan que en esos pasos, encuentran a un niño que les
pide lo que lleven; ellos le ofrecen comida pero el niño la rechaza
porque no tiene dientes; entonces lo cargan y cuando alcanzan la
altura del paso el niño les dice: Ahora pueden darme comida; ya
tengo dientes. El comerciante se da vuelta para mirarlo y ve un
esqueleto con dientes largos. En susto es tal, que lo priva de todo
su "calor" personal y le causa un tongorongo de
tanta gravedad que es casi incurable.
Se dice que de la acción de los guardianes de los pasos nada
protege, ni siquiera la carrocería de un carro. Dos camioneros de
El Cocuy contaron que una vez, llevaban a una mujer joven de Málaga
a Chitagá; llegando al paso del páramo del Almorzadero, ella se
transformó en un esqueleto con dientes largos. El tongorongo que
sufrieron fue tan fuerte que perdieron la voz por semanas, hasta
que un curandero los salvó.
Para contrarrestar el peligro que encierran los pasos, se agrega
una piedra a un montículo de otras piedras que ya se han ido
acumulando allí, y se planta en medio de ellas una cruz hecha de
palitos (
|21
),
Así se rinde homenaje a estos espíritus y se reduce el peligro.
Muchas veces, ni siquiera es necesario encontrarse con los
espíritus para sufrir un "frío" en estas regiones
inhóspitas. Como toda presencia de un espíritu se manifiesta con un
viento helado, basta la sola brisa de un instante, a la que llaman
"mal viento", para causar principalmente fuertes
dolores de cabeza (
|22
).
Terreno de alto peligro para la salud son también los nevados, a
los cuales nadie había llegado antes de principios de los años 70,
cuando empezó el turismo en esta zona. Los nevados son vistos como
"encantos", sitios donde los indios escondieron
en otros tiempos en forma mágica sus tesoros.
En medio de los glaciares del Pan de Azúcar, se eleva la torre
rocosa conocida con el nombre de Púlpito del Diablo. Pero aquí,
como ocurre con frecuencia en Colombia, este nombre no alude al
diablo católico sino a un espíritu con rasgos del Dueño de la
Naturaleza. Este diablo aterroriza a toda la región en Semana
Santa, amenazando con tucutucu (
|23
).
En el Púlpito del Diablo, viven además unos pájaros que en
ciertos días del año migran hacia las lagunas grandes alrededor de
los nevados (
|24
).
Del mismo modo, todo sitio relacionado con entierros y con el
mundo precolombino amenaza con un mal parecido al mal viento
llamado "mal aire" que también priva de
"calor".
Otros sitios que amenazan con el peligro de sufrir un frío a
causa del susto son aquellos donde ocurrieron muertes violentas
múltiples como el de la Peña de Los Muertos, donde se suicidaron
los ya mencionados guardianes de la cueva de Cuchumba o los sitios
donde ocurrieron las matanzas de los años 50, durante la violencia.
Dicen que estos muertos no encontraron el camino al otro mundo y
andan de noche todavía, en los lugares donde los alcanzó la
muerte.
La muerte de cualquier persona da un "frío" a
todo lo que está cerca de su cadáver y tanto a animales como a
humanos da "pavor la muerte" que entre los niños
conlleva a tucutucu. Factores que también causan enfermedades
"frías" son la luna en menguante y el arco
iris.
La luna en menguante, si su luz entra en una herida, transforma
la sangre en un líquido amarillo y puede producir ceguera en las
personas.
Del arco (iris) se dice que tiene una cabeza en cada extremo,
con las cuales toma agua de los ríos, lagos o pantanos, y se dice
que es la transformación de un pez o de un sapo (
|25
). El aparece siempre en
pareja, siendo el arco inferior la hembra, mientras el superior,
muchas veces invisible, es el macho. Cuando la pareja está junta no
se la puede molestar porque sino "pican", dejando
una llaga que sin tratamiento especial, nunca se cierra.
A enfermedades "frías" conllevan también
"sustos" sin intervención de espíritus, como por
ejemplo, el haber caído del caballo.
Otro complejo etiológico que puede causar enfermedades de
"calor" pero con mayor frecuencia enfermedades
"frías", es la brujería. A brujería se atribuyen
enfermedades de suma gravedad que se presentan súbitamente y que no
son curables por medio de medicina casera ni con los recursos de
yerbateros o sobanderos, tampoco con la medicina moderna, sino que
necesitan de la aptitud de un curandero.
A la brujería se atribuye también el que una persona presente un
cambio de actitud imprevisto o que se vuelva de un día para el otro
muy enamorado o muy perezoso.
Ciertos actos de brujería son efectuados a veces por personas
del común y otras veces por especialistas, que son los curanderos
mismos. Entre el campesinado de la Sierra Nevada del Cocuy, existe
un gran rechazo a informar sobre este tema, así es que sólo se
anotarán aquí algunos apuntes al respecto.
Para la brujería del amor, se utiliza el pene disecado de un
cuscumbe (
|Nasua olivacea), raspando de él una pequeña
porción de polvo que se introduce en la bebida de la persona
deseada. Cuando ésta la haya bebido, se enamorará de uno. Pero lo
delicado en este caso es aplicar la dosis adecuada, por cuanto si
se excede, ésta sólo aumenta el apetito sexual y ya se trate de un
hombre como de una mujer, dejará de importarle quien sea la
compañía, con tal de satisfacer sus deseos.
Existe otra práctica de brujería de amor, para la cual se
necesita el corazón de un pájaro chulí (no identificado), el
cerebro de un colibrí, además de los ojos de un sapo; encima de
ellos se sopla luego humo de tabaco (
|Nicotina tabacum),
llamando por su nombre a la mujer o al hombre cuyo amor se
desea.
La práctica de brujería utilizada para sacar a un vecino de sus
cultivos y de su casa, consiste en regar sal en las cuatro esquinas
de su vivienda y soplar allí tabaco. Esto produce en la víctima una
pereza que lo lleva a descuidar su trabajo y lo conduce finalmente
a la pérdida de sus bienes.
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Monumento de piedra en Puerta de Lagunillas hoy destruido.
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Cuando la intención de la brujería es la de matar a alguien, se
procede a incrustar la cola de un escorpión en un árbol que esté en
un sitio por donde la víctima pasa con más frecuencia.
Las prácticas hasta aquí mencionadas, son las que aplica la
gente no especializada; no se pudo obtener información sobre los
métodos que usan los curanderos para hacer maleficio.
Instituciones y prácticas curativas
Entre los campesinos de la región existen, como instituciones
curativas tradicionales, la medicina casera, los yerbateros, los
sobanderos o "sobaderos" y los curanderos. Los
límites entre esas instancias no son claros. En efecto, la medicina
casera aplica tanto hierbas como sobadas y quien ya está
especializado en el uso de hierbas o en sobar, se vuelve yerbatero
o sobandero que ofrece sus servicios a los demás. Sobanderos y
yerbateros a su vez, ejercen con la práctica de rituales curativos
que en su mayor parte se supone son responsabilidad únicamente de
los curanderos. No obstante, la lucha contra maleficios sólo
pertenece al dominio del curanderismo, ya que exige además una
iniciación profunda al curandero.
De todas las instancias curativas, la más usada es la medicina
casera. Dentro del campesinado sobrevive una gran tradición en el
uso de las plantas medicinales, a tal punto que aún niños menores
de 10 años, ya poseen un conocimiento asombroso de las mismas. El
sistema de la medicina casera consiste en equilibrar el
"calor" de una persona con plantas
"frías" y viceversa.
Las plantas "calientes" son generalmente de
sabor, olor y estructura fuertes, mientras las frescas carecen de
esas cualidades. Se dice además que las plantas
"calientes" crecen en su mayoría en sitios de
clima frío, entre vegetación virgen y lejos del hombre, en tanto
las "frescas" se encuentran más en climas cálidos
y entre vegetación cultivada y fuertemente modificada por el
hombre.
Excepciones a esta regla son el tabaco (
|Nicotina
tabacum), el hayo (
|Erythroxylon novogran), la
altamisa (
|Altamisa acsitisium) y la ruda (
|Ruta
graveolens), que a pesar de ser plantas de mucho
"calor", son sembradas por el hombre.
Las plantas medicinales se administran o aplican en forma de
tomas, infusiones, baños y cataplasmas.
Si se administran para ingerir, las plantas frescas se hierven,
mientras las plantas calientes se echan al agua cuando ya ha dejado
de hervir.
A la medicina casera pertenecen también prácticas como la de
sobar con los intestinos del alacrán, la parte del cuerpo que haya
sufrido la picadura de este animal, para neutralizar así su veneno.
Se dice que si no se logra coger al animal el paciente morirá, a
menos que durante las doce horas siguientes caiga un trueno que lo
pueda salvar.
Otra práctica de la medicina casera es aquella destinada a
mejorara la visión. Su método es el siguiente: Sobre una laja de
roca gris, se dibuja una línea curva es distintos colores. El
paciente se sienta en una silla frente a este dibujo y sigue
lentamente con la vista dicha línea de abajo hacia arriba, como si
observara "un carro que va por una carretera
lejana". Cuando llega a la parte superior, comienza de
nuevo desde abajo. Esto se repite varias veces y se deja luego
descansar la vista en el horizonte (vea figura 1).
La diferencia entre la pura medicina casera y el curanderismo,
consiste en el hecho de que la primera no necesita de métodos
diagnósticos especiales, sino que se limita a orientarse por los
síntomas. El yerbatero en cambio ya tiene métodos más específicos
para averiguar cuál es la naturaleza del mal y cuáles son sus
causas. Saca sus conclusiones por el brillo del ojo y el color de
sus partes blancas. Observa la piel, su color y la forma de sudar.
En caso de enfermedades graves, se dice que aparecen
"cuadritos" en la piel de la palma de las manos.
También los labios y la lengua del paciente informan al yerbatero
sobre la naturaleza y causa de la enfermedad.
En cuanto al grado de "calor" o
"frío", logra determinarlo apretando fuertemente
la uña de un dedo hasta que adquiere un color blanco, observando
luego cómo vuelve a su color normal.
Los yerbateros son personas que también saben comunicarse con
los espíritus, principalmente con aquellos que han causado los
tucutucus. La comunicación se establece a través de
"pruebas" que el yerbatero recibe en su propio
cuerpo y que consisten en temblores que experimenta en su
musculatura y que él interpreta como mensaje de los espíritus (
|26
) ,y que siempre
son descritas como un choque eléctrico. Esto sólo se logra mediante
el uso de ciertas plantas. Son varias las que pueden provocar las
"pruebas" en el cuerpo del yerbatero, pero la
principal es el tabaco en forma de chicote (puro), aunque hay
yerbateros que también usan el hayo con el mismo fin. Dicha planta
se cultiva desde tiempos precolombinos en el cercano valle del
Chicamocha. Otra planta que provoca "pruebas" es
el guasguin junto con el litamo (
|Traba litamo). Estas dos
últimas plantas son las más nombradas en la región y ambas crecen
en las cercanías de los glaciares.
El yerbatero, excitado por efecto de alguna de las citadas
plantas, toca al paciente y como consecuencia de ese contacto le
corren las "pruebas" de las cuales sacará su
diagnóstico sobre el origen de la enfermedad.
Bajo el mismo estado de excitación el yerbatero recibe el
mensaje de las plantas acerca de las cualidades que poseen. Si toca
o mastica partes de una planta, también le corren
"pruebas" que lo informan sobre las virtudes de
esa planta.
Como ya se ha dicho, los yerbateros son las personas que tienen
más amplio conocimiento de las recetas de la medicina casera pero
además saben efectuar rituales de curación.
Sean descritas aquí algunas curaciones que el autor pudo
observar personalmente y otras que le contaron los pacientes
mismos.
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Curación del caso descrito de tucutucu.
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Caso a: Una niña de catorce meses de edad sufrió una caída y se
asustó tanto que le dio tucutucu con síntomas de vómito, diarrea,
fiebre leve y apatía. La yerbatera acostó a la niña en la cama y le
destapó la barriguita. Se paró luego frente a la cama y durante
diez minutos masticó un chicote. Mientras tanto y durante toda la
curación, reinó en el cuarto un silencio total.
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Curación del tucutucu
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Después, escupió una parte del chicote en la barriga de la niña
y la sobó con esta masa. Interrumpió luego la sobada para golpearle
la barriga con sus dedos. El paso siguiente fue apoyar los dedos de
su mano izquierda debajo de las costillas y sobar con presión
fuerte hacia abajo. Así siguió intercalando esta forma de sobada
con la escupida de tabaco a la barriga, durante un lapso de
aproximadamente media hora. Después, súbitamente levantó a la niña
de las piernas y la sacudió. Enseguida volvió a sacudirla
levantándola de la cintura. Finalmente le vendó la barriga,
colocando debajo de la venda hojas de plantas alfiler (
|Erodium
maschatum) y ruda, ambas clasificadas como muy
"calientes". La niña se recuperó de su
enfermedad, en cuestión de menos de una hora.
Caso b: Un señor que vive en el pueblo de El Cocuy, después de
una caída del caballo sufrió de los mismos síntomas del tucutucu.
Buscó un médico que le recetó drogas pero no se mejoró. Dos semanas
después estaba totalmente sin fuerzas y temió que habría de morir.
Aconsejado por una campesina, buscó una yerbatera. La curación se
desarrolló como la anteriormente descrita, con la diferencia de que
la yerbatera no lo levantó al final del tratamiento sino que le
introdujo un dedo en el ano (
|27
) .Según lo relatado por el propio
paciente, este procedimiento lo condujo a una mejoría total e
inmediata.
Caso c: Un joven de El Cocuy, cuenta haber sufrido de
forunculosis. Apenas le desaparecía un forúnculo, le salía otro. En
el lapso de pocos años le habían abierto quirúrgicamente 16
forúnculos y ya tenía otro en la nuca del tamaño de medio huevo de
gallina, cuando se fue un día a Panqueba a jugar cartas, una
yerbatera que allí lo vio se ofreció a curarlo de ese mal. Tenía
que comprar diez chicotes y un cuarto de aguardiente. Así lo hizo
el joven y la yerbatera lo recibió en un cuarto relativamente
oscuro; lo sentó en una silla y encendió cuatro chicotes que metió
entre las tablas del piso, cerca de cada una de las cuatro patas de
la silla. La yerbatera fumó medio chicote, soplándole el humo del
tabaco a la nuca. Después apagó el chicote y masticó el resto del
tabaco mezclándolo en la boca con aguardiente. Escupió esta mezcla
varias veces sobre el forúnculo hasta que éste se abrió, sin que
mediara ninguna otra intervención. Entonces la yerbatera apretó con
fuerza el forúnculo para extraer todo el pus, sin dejar de soplarlo
continuamente con el humo de un nuevo tabaco.
El joven informó que desde entonces, nunca más sufrió de
forúnculos.
Caso d: Limpieza del pavor de la muerte: Según los campesinos,
la muerte de una persona en una casa causa un
"pavor" que contagia a la casa entera: A los
animales domésticos, a las personas adultas, pero principalmente a
los niños. El "pavor" es de un
"frío" extraordinario que puede tener para los
niños el mismo efecto que tendría el haber visto un espanto. Para
quitar este "pavor" y este
"frío", debajo de las camas se pone ruda, una
planta clasificada como muy "caliente" y que ya
hemos mencionado antes. Se limpia además toda la casa con una
escoba hecha con ramas de ruda, que posteriormente se quema en el
fogón.
En cuanto a los niños afectados por el "pavor de la
muerte", ellos necesitan de un tratamiento complejo: En
primer lugar, se debe cazar un venado o matar un chivo negro que se
tuviera pastoreando en el páramo; luego se procede a abrir el
animal para sacar el contenido de su estómago, ya que es
explícitamente la suma de las plantas del páramo que el animal
ingiere, casi todas "muy calientes". Esta masa se
extiende entonces en una sábana y finalmente se envuelve al niño en
ella para que sude mucho. Y esto quita al niño el
"frío" que da el "pavor de la
muerte" y le devuelve su "calor"
perdido.
Caso e: Un niño de ocho años de edad, lanzó piedras contra los
arcos (iris), cuando arco macho y arco hembra estaban juntos y la
consecuencia fue que el arco se "emberracó" (se
enfureció) y lo "picó" en una pierna. La llaga
que le produjo no se cerró por años, hasta que un yerbatero lo curó
en la siguiente forma: Se esperó hasta que los arcos estuvieron
otra vez juntos y entonces le colgó un sapo de las piernas
suspendidas sobre el fuego. El sapo produjo un líquido que se
recogió en un pocillo. El yerbatero untó luego la llaga con este
líquido que obró su efecto y la llaga cicatrizó.
Muchos yerbateros también son sobanderos que saben arreglar
fracturas de huesos y entablillarlas. Mujeres sobanderas de una
edad avanzada, también se dedican a la atención de embarazadas y de
partos. Para esto deben aprender a "leer en los orines
"; es una práctica diagnóstica que consiste en observar el
color y la consistencia de los orines de la mañana (
|28
) .Esto indica también el
grado del "calor" de la paciente.
Según el concepto de los campesinos, el embarazo está
relacionado con un aumento permanente del
"calor", hasta que llega el parto. Según dichos
conceptos, demasiado calor antes de completar los nueve meses
conlleva al aborto. Basándose en esto, para provocar un aborto se
aplican plantas "muy calientes" como el barbasco
(no identificada) o la hierba de dos flores (no identificada),
consideradas abortivas.
La futura partera visita a la embarazada desde el tercer o
cuarto mes en adelante, con una frecuencia que aumenta con el
tiempo, con el objeto de controlar su "calor".
Observa cada vez los orines y según sea su diagnóstico, prescribe
la dieta adecuada y le imparte reglas de comportamiento como la de
evitar acercarse al río o la de no salir en noches de luna
menguante, porque su "frío" le haría daño.
Además, en cada visita le soba el vientre para garantizar que el
niño esté en posición correcta en el momento del parto.
Para inducir el parto en casos de atraso, se le da a la mujer un
cocido de la citada hierba de dos flores y se le lava el vientre
con un agua de borrachero (
|Burgmansia sp.). La posición de
la parturienta es la de acuclillada.
Después de un alumbramiento, es necesario luchar contra el
"frío" que el parto da a la mujer y a todo lo que
la rodea. La mujer debe evitar el contacto con todo aquello que
esté clasificado como frío, principalmente el agua. También queda
excluido de sus comidas todo alimento "frío",
como las frutas o el arroz.
Para que la mujer recupere pronto su calor normal, se le dan a
tomar güijias (aguas aromáticas), preparadas con "plantas
calientes". La sobandera sigue visitando a su cliente,
hasta un mes después del parto.
En cuanto a los curanderos o brujos, ellos poseen reunido todo
el conocimiento de la medicina casera más el de los yerbateros y
sobanderos y están además especializados en hacer y quitar
maleficio.
Según la información obtenida en regiones como las faldas del
Mohama en Balchagual o Siínsiga, viven muchos brujos; pero los más
famosos son los de Chiscas. Se habla de la "Ramada de
Chiscas" que, según dichas informaciones, es algo así como
una escuela de curanderismo. Pero fue imposible conocer
personalmente a un curandero porque nadie quiso nombrar a estos
brujos. Esta actitud de reserva al respecto, tiene en parte su
razón de ser, por cuanto el promotor de Salud Pública responsable
para la región, es un forastero que se dedica a perseguir a los
curanderos; quiere acabar con el curanderismo local y el hecho es
que podrá proseguir su inquisición porque los campesinos de la
Sierra Nevada de El Cocuy no tienen el estatus de indígenas, cuyo
curanderismo sí es permitido desde que se dictó la Resolución
10.013 del año 1981. Por eso entre los campesinos hay temor de dar
a un forastero el nombre de un curandero, ya que si éste tiene
luego algún problema, puede vengarse con maleficio.
A lo anterior se debe el que los datos aquí presentados en
relación con los curanderos o brujos, sean de segunda o de tercera
mano.
Parece que el curanderismo es herencia de ciertas familias,
porque siempre cuentan que en todas sus sesiones curativas los
brujos invocan el espíritu de un tío o abuelo que también había
sido curandero.
Además, según informaciones coincidentes, tienen una hora
precisa de la noche para encontrarse con sus espíritus ayudantes;
es la hora que fijan para realizar sus tratamientos, llamados
"chupada".
Para la "chupada", se sienta al paciente en el
centro de una pieza y alrededor de él se encienden chicotes. El
curandero mismo fuma excesivamente y también mastica hayo. Durante
largo tiempo camina dando vueltas alrededor del paciente. Al cabo
de ese tiempo, chupa en la corona del paciente. Al término de esta
acción, procede a frotar con ruda el cuerpo del paciente. Luego, el
curandero se acuesta y duerme; soñando, logra saber quien hizo el
maleficio y cómo lo hizo. Así encuentra, por ejemplo, la cola del
alacrán incrustada en un árbol.
En los casos en que el maleficio ha sido hecho por otro brujo,
se entabla una verdadera lucha chamánica. Se cuenta muy a menudo
que los brujos pueden convertirse en animales y que toman con
frecuencia la forma de un perro. Así contó un informante cómo una
vez, un perro negro lo acompañó mientras caminaba por una vereda de
la región; de un momento a otro, el perro desapareció. Esto le
pareció raro y comenzó a preguntar si alguien conocía un perro
negro de tal y tal forma. Pero nadie lo conocía. El informante está
convencido de que era un brujo convertido en perro.
Según las mismas fuentes, otros animales preferidos de los
brujos son los chulos (
|Conagyps atratus), las gualas
(
|Cathartes auna) y los buhos (
|Ciccaba
negrolineata), aves que nadie se atreve a matar.
Si un curandero ha hecho un maleficio contra alguien y otro
curandero quiere curar a la víctima, ambos tienen que enfrentarse
en una lucha, para lo cual el uno se transforma en perro y el otro
en una de las mencionadas aves de rapiña (
|29
) y así comienza una pelea a muerte.
Si el animal que defiende al enfermo muere, también él morirá. Si
por el contrario, el que muere es el animal del agresor, dicho
animal servirá como remedio contra la enfermedad causada por el
maleficio. Otra consecuencia de esa lucha, es que el curandero cuyo
animal se muere, a partir de ese momento pierde todos sus
poderes.
Resumen
La medicina tradicional de los campesinos de la Sierra Nevada
del Cocuy, tiene gran vitalidad. Ella refleja la cosmovisión de
este pueblo en general y la relación que tienen con el medio
ambiente en especial. Históricamente vista, es una herencia
fundamentalmente amerindia que se manifiesta, por ejemplo, en el
papel sobresaliente del síndrome de susto, que sólo es conocido
entre las culturas amerindias y las de sus descendientes
campesinos.
A través del sistema médico con sus conceptos preventivos, esa
herencia influye profundamente la vida cotidiana de la gente,
marcando así la cultura de este pueblo.
Muchos de los elementos que aparecen en la conceptualización de
los campesinos de la Sierra Nevada del Cocuy, los reencontramos en
toda la región andina, pero también entre los indígenas de la
Amazonia. Esto está mostrando que ni el mestizaje ni el haber
perdido conciencia de pertenecer a un grupo étnico de nativos,
borra automáticamente la cosmovisión tradicional. Atestiguan muchos
pueblos campesinos de Colombia que viven una situación cultural
parecida.
Lastimosamente, ni los 500 años transcurridos desde la
conquista, han sido suficientes para que se tome conciencia de la
necesidad de respetar debidamente estos elementos culturales que
constituyen algo autóctono que aún tiene el país. De hecho, son
muchos los miembros de entidades estatales que, impelidos por una
visión desarrollista ciega, creen todavía que la medicina
tradicional debe ser perseguida y hacer desaparecer con ella otros
valiosos elementos de la cultura espiritual y material de estos
pueblos.
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Ritacuba - la mayor elevación de la Sierra
|
En efecto, en las faldas orientales de la Sierra Nevad a del
Cocuy, la arquitectura tradicional se pierde poco a poco y se trata
de una arquitectura con aspectos especializados que son únicos en
el país. Es el caso por ejemplo de las construcciones en troncos de
frailejón (
|Espeletia sp.) y el de las casas campesinas de
Chiscas, construidas en piedra. Pero esto no es todo. El irrespeto
de las entidades gubernamentales llegó a su colmo en el año 1989,
cuando ingenieros del HIMAT convirtieron una obra maestra de
ingeniería campesina, el canal de Lagunillas, en un reguero de
cemento, usando para la obra piedras del monumento del paso de
Puertas de Lagunillas, contra las protestas de los campesinos que
defendían este sitio, para ellos explícitamente sagrado. Y así como
ocurre con la cultura viva de los campesinos, también las huellas
arqueológicas son irrespetadas, carecen de un estudio profundo y de
una protección adecuada.
La Sierra Nevada del Cocuy es un verdadero tesoro en muchos
aspectos: los biólogos encuentran allí flora y fauna desde las
zonas xerofíticas hasta las paramunas y aún bosques de tierra
caliente en las faldas orientales. Para los geógrafos es un libro
abierto de geomorfología y climatología. Los arqueólogos tendrían
mucho trabajo para hacer aquí. Y si este artículo se titula
"Apuntes al sistema médico de los campesinos de la Sierra
Nevada del Cocuy", es porque apenas está tocando algunos
aspectos de una cultura que merecería seguir siendo investigada por
las ciencias de la cultura.
Por último, no podemos dejar de señalar que esta cordillera es
un verdadero tesoro paisajístico, al que bien valdría la pena
prestar más atención y más respeto, para sí y sus habitantes.
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|Wild-und Buschgeister in Sudamerika.
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|
|1
|
La información presentada aquí forma parte de un trabajo sobre
conceptos y prácticas medicinales del campesinado colombiano de la
región andina. El trabajo fue presentado en el año 1983, para
obtener el título de Doctor philosophiae y por eso publicado en
alemán bajo el título
|Medizinische Anschauungen and Praktiken
der Landbevölkerung im andinen Kolumbien.
|
|
|2
|
Anónimo - Banco de Occidente - La Frontera Superior de
Colombia, 1988:62-78.
|
|
|3
|
Anónimo - INDERENA - Colombia. Parques Nacionales, 1984:
160-167.
|
|
|4
|
Sobre la localización de los Tunebos compare Arango Ochoa R. y
Sánchez Gutiérrez E. (1989: 13, 14,25).
|
|
|5
|
Osborn, 1985.
|
|
|6
|
Osbom 1985, Cuadro 1.
|
|
|7
|
Integración boyacense N° 15 (sin fecha), página 41.
|
|
|8
|
Sobre la distribución geográfica de los conceptos de calor y
frío, compare Currier 1966, Butt Colson 1976, Butt Colson y de
Armellada 1985, Browner 1985.
Compare también artículo del autor, "El concepto de
hielo o frío, su rol y su posición histórico cultural",
publicado en Novedades Colombianas N°- 1 (1989).
|
|
|9
|
La práctica de "cerrar el cuerpo" tiene una
gran dispersión en Suramérica y se encuentra tanto en los Andes
como en la Amazonia. (Ver Reichel Dolmatoff, 1968: 108).
|
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|10
|
El concepto de que en las tierras frías y/o vírgenes se dan las
plantas más calientes, se encuentra también entre los indígenas del
Macizo Colombiano. (Ver Faust, 1989 a: 67).
|
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|11
|
Mitos parecidos sobre el oso se encuentran a lo largo de los
Andes hasta Argentina. (Ver Cipoletti, 1983).
|
|
|12
|
En la concepción de indígenas suramericanos se encuentran con
frecuencia espíritus con pies y manos torcidos. (Ver Zerries, 1954:
381).
|
|
|13
|
Las enfermedades del frío, fuera de las causadas por la luna en
menguante y el arco iris, pertenecen todas claramente al síndrome
de susto, tanto por sus causas como por sus síntomas y forma de
curación. El síndrome de susto fue descrito por primera vez por A.
Rubel en 1964. Es una enfermedad popular que se conoce como tal,
sólo entre amerindios y mestizos de la parte occidental del
continente, así como de la Amazonia (compare Butt Colson y de
Armellada, 1985).
|
|
|14
|
El concepto de que en lo subterráneo reina el agua es casi
general tanto entre indígenas de la Amazonia. (Ver Roe 1982: 128),
como entre indígenas de los Andes. (Ver Baumann y Patzelt, 1984:
182).
|
|
|15
|
Ver Wassen, 1963: 85.
|
|
|16
|
Ver Mendoza, 1976. Mendoza interpreta al Mohán como chamán
precolombino. (Ver Faust 1986: 7-8-12-17;1989 b: 122-123).
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|
|17
|
La relación agua-culebra es tan frecuente en la cosmovisión de
indígenas suramericanos que merecería un trabajo dedicado sólo a
esta problemática. Se encuentran además culebras del viento.
|
|
|18
|
Espíritus con un solo pie forman parte de la conceptualización
de muchos pueblos amerindios de Sur, Centro y Meso América. (Ver
Zerries 1954: 381).
|
|
|19
|
Esta Mancarita tiene su igual en la Sierra Nevada de Santa
Marta y allí se la llama Montuna (ver Reichel Dolmatoff 1961: 414),
entre los Yanaconas del Macizo Colombiano es llamada Bruja del
Páramo o Puma, porque puede convertirse en este animal.
|
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|20
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Entre los Yanaconas del Macizo Colombiano, se cuenta que los
niños aucas viven en la cercanía de las cascadas y son los
espíritus de los niños que fueron muertos por sus madres después de
haber nacido. También aquí se dice que cuando un humano se acerca,
se convierte en esqueleto con dientes largos.
|
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|21
|
En los Andes Centrales, monumentos equivalentes a éstos son
llamados apacheta. (Ver Gareis 1982: 55-56).
|
|
|22
|
El concepto de que vientos están relacionados con espíritus y
pueden causar enfermedades, se encuentra entre indígenas de
territorios tan alejados entre sí como los de México (compare
Álvarez 1976: 395) y los Mapuches de Chile (ver Stelzenberger 1937:
97-98).
Conceptos equivalentes a los de los campesinos de la Sierra
Nevada del Cocuy en Colombia, se encuentran concentrados en el Sur
occidente del país (ver Hernández de Alba, 1946: 935; Seijas, 1969:
111-178; Rowe, 1956: 150; Faust, 1989: 32-34).
|
|
|23
|
Que los dueños espirituales de la naturaleza viven en cerros
sobresalientes por su forma y altura, es tanto un motivo amazónico
(ver Reichel Dolmatoff, 1968: 105), como andino (ver Gareis, 1982:
41). En Colombia el nombre del dueño de la vida silvestre fue
traducido con frecuencia con los términos diablo o demonio, aunque
no tenía ni adquirió después, las características del diablo de los
católicos. En Río Sucio/ Caldas, a este "diablo"
se le hace anualmente una gran fiesta.
|
|
|24
|
Esta referencia es probablemente un fragmento del mito del
vuelo de la tijereta entre los Tunebos y que ha sobrevivido entre
los campesinos (compare Osborn, 1985).
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|25
|
También en la Amazonia colombiana el arco iris es visto como la
transformación de un pez (ver Reichel Dolmatoff, 1968: 58). La
relación sapo-arco es mencionada también entre los Coconucos y
Yanaconas en el SW del país.
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|26
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Entre los Coyaimas y Natagaimas, las
"pruebas" son llamadas
"muescas" y en el Cauca "señas
"(ver Bernal Villa, 1954; Henman, 1981: 181; Faust, 1989:
23-24). Interpretar pruebas es típico en el curanderismo ligado al
uso de coca y tabaco.
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|27
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Según Rubel (1964), uno de los medios utilizados en las
curaciones de enfermedades del síndrome de susto, es el de asustar
de nuevo al paciente. La acción de la yerbatera aquí descrita,
puede ser interpretada así.
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|
|28
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El diagnóstico por observación de los orines de la mañana, es
probablemente una adopción de herencia cultural europea (ver Zedler
1747, Vol. 51, Págs. 64-88).
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|29
|
Sobre la transformación de los chamanes en aves de rapiña entre
los indígenas suramericanos, compare Matthei (1977: 40-41).
|
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