Ficha bibliográfica
Titulo:
Una aproximación al conocimiento arqueológico de la zona de confluencia de los ríos Bogotá y Magdalena
Edición original: 2005-05-16
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-16
Creador: José Manuel Rozo Sandoval




INDICE




UNA APROXIMACIÓN AL CONOCIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA ZONA DE CONFLUENCIA DE LOS RÍOS BOGOTA Y MAGDALENA


|JOSE MANUEL ROZO SANDOVAL

 

A comienzos de 1988 se inició un trabajo de prospección y reconocimiento en la zona de confluencia de los ríos Bogotá y Magdalena | 1 . Se exploró el área comprendida desde el actual municipio de Tocaima en dirección del río Bogotá, continuando por el Magdalena en sentido sur hasta la altura de una línea imaginaria trazada entre los municipios de Espinal y Carmen de Apicalá.

El objetivo de este trabajo fue recorrer la zona ubicando sitios arqueológicos, obtener material de recolección, y poder llevar a cabo una comparación de los resultados arqueológicos con otros trabajos en las zonas aledañas.

Según sus características geográficas, la región explorada podría diferenciarse en dos zonas: la primera comprendida entre Tocaima y la desembocadura del río Bogotá en el Magdalena, presenta una altura que oscila entre los 350 y 550 m.s.n.m. En ella se evidencia un alto grado de contaminación ambiental debido a la irrecuperable transformación del río Bogotá en un foco de arrastre de elementos químicos y orgánicos de las poblaciones aledañas. El delta que forma el río es quebrado, trayendo como consecuencia que en épocas de recio invierno, el río tiende a abrirse paso desvolcanando partes de las zonas aledañas y arrastrándolas (erosión aluvial); así muchos sitios arqueo lógicos ubicados en las márgenes del río han sido arrasados.

En esta zona se recorrieron las veredas San Francisco, Manuel Norte y Manuel Sur, en cercanías del río Bogotá.

Mapa 1

La segunda zona está definida por el cauce del río Magdalena; su altura va desde los 200 hasta los 350 m.s.n.m. y se caracteriza por ser una llanura limitada por las cordilleras Central y Oriental, formando el valle que surca el Magdalena. La vegetación autóctona ha sido eliminada para cultivar la tierra; creando un desequilibrio entre vegetación y fauna, haciendo que los animales aun existentes se hayan refugiado en la parte serrana de la zona. La deforestación llevada a cabo, ha traído como resultado que en períodos secos escasee el agua, que es tomada de quebradas. La ganadería ha contribuido a la erosión de la zona, que también ha traído como resultado la destrucción de la evidencia arqueológica en terrazas aluviales, destruyendo los sitios superficiales que se encuentran sobre la margen del río.

El manejo prehispánico de la región no se reflejó en un cambio fisiográfico en la topografía. Sin embargo, la abundancia de sitios arqueológicos hace pensar que hubo una alta densidad de asentamientos en la ribera del río; esta proporción es entendible si pensamos en el Magdalena como la vía principal de comercio prehispánico. La cantidad de evidencia arqueológica, sobre las terrazas del río, sería comparable con la distribución de viviendas sobre la carretera que va del Paso a Suárez.

1 El artículo aquí expuesto es una síntesis de la tesis de grado del autor "Investigaciones arqueológicas en la zona de con fluencia de los ríos Bogotá y Magdalena". Universidad Nacional de Colombia, diciembre 20 de 1989, sin publicar.

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