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UNA APROXIMACIÓN AL CONOCIMIENTO
ARQUEOLÓGICO DE LA ZONA DE CONFLUENCIA DE LOS RÍOS BOGOTA Y
MAGDALENA
|JOSE MANUEL ROZO SANDOVAL
A comienzos de 1988 se inició un trabajo de prospección y
reconocimiento en la zona de confluencia de los ríos Bogotá y
Magdalena
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. Se
exploró el área comprendida desde el actual municipio de Tocaima en
dirección del río Bogotá, continuando por el Magdalena en sentido
sur hasta la altura de una línea imaginaria trazada entre los
municipios de Espinal y Carmen de Apicalá.
El objetivo de este trabajo fue recorrer la zona ubicando sitios
arqueológicos, obtener material de recolección, y poder llevar a
cabo una comparación de los resultados arqueológicos con otros
trabajos en las zonas aledañas.
Según sus características geográficas, la región explorada
podría diferenciarse en dos zonas: la primera comprendida entre
Tocaima y la desembocadura del río Bogotá en el Magdalena, presenta
una altura que oscila entre los 350 y 550 m.s.n.m. En ella se
evidencia un alto grado de contaminación ambiental debido a la
irrecuperable transformación del río Bogotá en un foco de arrastre
de elementos químicos y orgánicos de las poblaciones aledañas. El
delta que forma el río es quebrado, trayendo como consecuencia que
en épocas de recio invierno, el río tiende a abrirse paso
desvolcanando partes de las zonas aledañas y arrastrándolas
(erosión aluvial); así muchos sitios arqueo lógicos ubicados en las
márgenes del río han sido arrasados.
En esta zona se recorrieron las veredas San Francisco, Manuel
Norte y Manuel Sur, en cercanías del río Bogotá.
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Mapa 1
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La segunda zona está definida por el cauce del río Magdalena; su
altura va desde los 200 hasta los 350 m.s.n.m. y se caracteriza por
ser una llanura limitada por las cordilleras Central y Oriental,
formando el valle que surca el Magdalena. La vegetación autóctona
ha sido eliminada para cultivar la tierra; creando un desequilibrio
entre vegetación y fauna, haciendo que los animales aun existentes
se hayan refugiado en la parte serrana de la zona. La deforestación
llevada a cabo, ha traído como resultado que en períodos secos
escasee el agua, que es tomada de quebradas. La ganadería ha
contribuido a la erosión de la zona, que también ha traído como
resultado la destrucción de la evidencia arqueológica en terrazas
aluviales, destruyendo los sitios superficiales que se encuentran
sobre la margen del río.
El manejo prehispánico de la región no se reflejó en un cambio
fisiográfico en la topografía. Sin embargo, la abundancia de sitios
arqueológicos hace pensar que hubo una alta densidad de
asentamientos en la ribera del río; esta proporción es entendible
si pensamos en el Magdalena como la vía principal de comercio
prehispánico. La cantidad de evidencia arqueológica, sobre las
terrazas del río, sería comparable con la distribución de viviendas
sobre la carretera que va del Paso a Suárez.
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El artículo aquí expuesto es una síntesis de la tesis de grado
del autor "Investigaciones arqueológicas en la zona de con fluencia
de los ríos Bogotá y Magdalena". Universidad Nacional de Colombia,
diciembre 20 de 1989, sin publicar.
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