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INDICE
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MINAS DE ORO Y PLATA EN TERRITORIO
MUISCA
|JOSE ROZO GAUTA
|Profesor Universidad de Antioquia
El estudio de la Historia Precolombina ha traído muchas
sorpresas a quienes se han dedicado a ella. Muchos historiadores,
arqueólogos, etnólogos, antropólogos y copiadores de los cronistas
han tratado de explicar el complejo cultural muisca. Son esenciales
en este estudio, el examen de los documentos de los primeros años
de la conquista que pueden arrojar información que no se encuentra
en las crónicas o en las excavaciones arqueológicas.
Ha sido tradicional hablar de la inexistencia de minas de oro y
plata en el territorio muisca. Todos los cronistas nos dejaron
información sobre la gran cantidad de oro que fue "rescatada a los
naturales" del altiplano cundiboyacense representado en adornos
tales como pectorales, narigueras, orejeras, ajorcas, brazaletes,
collares, patenas, coronas, diademas, láminas musicales,
campanillas, etc., o en ofrendas que se hacían a los dioses por
mediación de los jeques, pues:
"Por estos se presentan las ofrendas
que trae cada cual al santuario, que son varias figuras hechas de
oro, hasta culebras, ranas, lagartijas, mosquitos y hormigas y
gusanos, casquetes, brazaletes, diademas, vasos de diferentes
composturas, leones, tigres, monos y raposas aves de todas suertes
y maneras... "
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Esto sin mencionar los famoso tunjos que eran la ofrenda
preferida por algunos dioses y son las piezas de orfebrería más
representativas de esta cultura.
En pocas palabras se puede afirmar que no hubo acto social y
particular significativo en la vida de los muiscas que no fuera
representado por sus artistas en materias moldeables por ellos como
el oro, el cobre, la piedra, la madera, la arcilla, el algodón,
etc. Todos estos materiales, excepto el oro, se encontraban en su
territorio, según la opinión generalizada de los eruditos, pues el
oro que tenían los muiscas a la llegada de los conquistadores
españoles y alemanes era "oro de rescate" es decir, obtenido por el
comercio con las tribus vecinas a cambio de sal, mantas y otros
productos del altiplano.
Sin embargo desde los tiempos de Jiménez de Quesada, según nos
informa Pedro Simón
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, existía la duda sobre la existencia de
minas de oro en territorio muisca. Aquellos que dudaban "fundan su
razón diciendo que venir tanto oro a esta tierra por solos rescates
o trueques es imposible"
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El mismo Simón, quien es nuestra primera fuente, alega que bien
pudiera ser cierto que llegara oro por rescates de mantas y sal de
Nemocón, Zipaquirá y Némeza pero "no tenía esta razón fuerza mayor
para la provincia de Tunja donde también se compraban (la sal) de
los bogotaes por no tenerla ellos..."
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Los españoles hicieron todo lo posible por obtener de los
muiscas el secreto de las supuestas minas de oro. Al respecto la
crónica dice: "...porque hasta hoy (no) se ha podido sacar de indio
por amistades, ruegos, dádivas, rigores, ni amenazas, que haya en
toda esta tierra de estas dos provincias de Bogotá y Tunja, que son
las que comprenden los moscas, minas de oro de consideración; ni
las gran des diligencias de los españoles que han trastornado toda
la tierra han podido hallar el caudal tan grande que pueda haber
dado tan grandes caudales de oro"
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1
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Castellanos, Joan. Elegias de Varones Ilustres de Indias. Tomo
IV. Bogotá, 1955, pág. 155.
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2
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Simón, Pedro. Noticias historiales de las conquistas de tierra
firme en las Indias Occidentales. Tomo II. Bogotá, 1953, pág.
77.
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3
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Ibíd.
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4
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Ibíd.
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5
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Ibíd.
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