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CERAMICA BUGA: REEVALUACION
WARWICK BRAY
|Traducción: Sara Bright
El término cerámica Buga fue utilizado por primera vez en un
informe preliminar de la investigación llevada a cabo en el Valle
del Cauca durante 1964 (Bray y Moseley, 1971). La mayoría del
material encontrado ese año pudo ser asignado sin dificultad, bien
a la fase Yotoco (1er. milenio D. C.) o a la subsiguiente fase
Sonso (c. siglo 12 hasta la Conquista), pero hubo un grupo de
vasijas que no encajó fácilmente en esta secuencia. A esta cerámica
anómala se le dio el nombre de cerámica Buga. Se incluían varios
ajuares de tumbas obtenidos en el valle del Cauca y en la
cordillera Central, pero este tipo de alfarería aparentemente no se
presentó en nuestras excavaciones en sitios de habitación, aunque,
hay que admitirlo, es notablemente difícil de reconocer a partir de
tiestos únicamente. Algunos elementos decorativos sugerían que la
cerámica Buga estaba relacionada de alguna manera con la Sonso,
pero en ausencia de material fechado obtenido en excavaciones
controladas, la naturaleza de la relación era poco clara. Como
medida provisional, la cerámica Buga se colocó en una categoría
aparte, con la esperanza de que futuras investigaciones resolverían
el problema de su edad y filiación cultural. Tuvimos cuidado en
1971 de no referirnos ni a una "cultura Buga" ni
a una "fase Buga".
Veinticinco años más tarde, aún persisten algunas dificultades,
pero la nueva evidencia permite una reevaluación del
"problema Buga". Este artículo tiene dos
objetivos: (1) proveer un registro definitivo de los hallazgos de
1964 y (2) discutirlos a la luz de la investigación ' de los años
ochenta. El Apéndice contiene un inventario de los sitios
documentados y las figuras 2-9 muestran una selección
representativa del material recogido en 1964.
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El problema de la cerámica Buga en 1964
Tal como se definió originalmente, el término cerámica Buga se
refería exclusivamente a un grupo de recipientes, por lo general
sin decorar, con uno o más pares de agarraderas horizontales con
huecos para cabuya, o falsas manijas. Estas ollas a menudo son
disparejas y torcidas, con lados gruesos y superficies poco
pulidas. Las formas van desde jarros cilíndricos o en forma de
barril (Fig. 8) a jarros cónicos con una marcada carenación (Fig.
2: 1-8), recipientes globulares (Fig. 2: 9, 12), vasijas con base
anular (Fig. 2: 10), y cuencos (Fig. 3, Los Naranjos). Algunas de
estas vasijas están cubiertas con baño rojo o marrón; unas pocas
tienen anchas bandas verticales de pintura roja (Fig. 2: 5-6) y
varias han sido "matadas" por medio de un hueco
en un costado o en la base.
Las falsas manijas eran extremadamente raras (y generalmente
ausentes) en los sitios de habitación, pero en nuestras colecciones
funerarias la cerámica Buga fue el material predominante (e. g. en
San Juanito, Fig. 2), aunque con frecuencia estaba acompañada de
otras vasijas de diferentes formas, sin las características
agarraderas con hueco para cabuya. Estas formas adicionales
incluían botellas de cuello angosto (Fig. 3: 9), recipientes
globulares con cuellos restringidos, bien sea verticales u
oblicuos, y con dos manijas sin centrar colocadas en el cuerpo
(Fig. 3: 1, Fig. 9), vasijas de cuello antropomorfo (Fig. 4c),
cuencos abiertos con indentaciones hechas con los dedos en el labio
(Fig. 3: 4-5), copas hemisféricas con base pedestal y, a veces,
decoración similar a la Sonso (Fig. 6, Buga), y una segunda
categoría de copa con pedestal (Figs. 3, 6, 8) con bordes más bien
rectos, abiertos hacia afuera y frecuentemente una acanaladura
debajo del borde que, a su turno, podría presentar indentaciones
hechas con los dedos y falsas manijas (Fig. 3: 7). La decoración,
cuando se presentaba, consistía en zonas de pintura roja, incisión,
impresión, modelado en relieve y algo de pintura negativa.
Juntando todo este material podemos definir un
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cerámico dentro del cual la cerámica Buga (en el estrecho
sentido original) es sólo un componente. Aún en 1964 era evidente
que este conjunto era diferente en muchos aspectos de la bien
conocida cerámica Sonso de la región Calima y de la Cordillera
Occidental. Aunque los elementos decorativos son los mismos en las
dos regiones, están combinados de maneras ligeramente distintas, y
muchas de las formas características de las vasijas del Valle del
Cauca están ausentes o son raras en la región Calima. De manera
análoga, algunas de las formas más típicamente Calima, como las
vasijas de tres manijas, no se presentan en lotes de tumbas con
cerámica Buga.
En 1964, pues, habían surgido varios interrogantes. ¿Era el
conjunto Buga simplemente el aspecto funerario de la fase Sonso en
el Valle del Cauca -o era una entidad aparte, o incluso una nueva
cultura? ¿Qué edad tenía? ¿Cómo encajaba en la prehistoria del
Valle del Cauca? ¿Cuáles eran sus relaciones con las áreas vecinas,
y especialmente con la Calima y Quindío? Respuestas a estas
preguntas no llegaron sino hasta los años ochenta.
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El problema de la cerámica Buga en 1989
Los cementerios de la Hacienda La Margarita, Guabas (Rodríguez,
1984,1985b) y de la localidad de Almacafé, en Buga (Rodríguez
1985a) suministraron el primer cuerpo grande de cerámica Buga
proveniente de excavaciones controladas y, también, las primeras
fechas por radiocarbono del conjunto. En general, esta muestra,
mucho mayor, ha confirmado las asociaciones reconocidas en 1964 y
agregó algunas nuevas categorías de alfarería, especialmente de
cerámica decorada, que permitirá hacer comparaciones con otras
regiones.
Las tumbas de Guabas produjeron una cantidad de cerámica, husos,
figuritas y objetos de piedra y metal, y también dos fechas de
radiocarbono. La más antigua de éstas, 140 +- 170 D.C. (Beta 5925)
puede ser rechazada por ser demasiado temprana; la segunda fecha,
1120 +- 110 D. C. (Beta 5926), es aceptable y es apoyada por
comparaciones cerámicas. La más específica de éstas incluye la
presencia en las tumbas de Guabas de "Cuencos
Montecito" idénticas a las del sitio epónimo en el
municipio de La Cumbre en la Cordillera Occidental (Bray, et al.
1981: 18-20). En la cordillera estas ollas corresponden
aproximadamente a la transición del período temprano (representado
por entierros en urnas Pavas) al estilo Sonso local
(Gahwiler-Walder, 1988). Del propio Montecito hay dos fechas, las
de 1130 ± 150 D.C. (OxA-107) y 1170 ± 150 D.C. (OxA 106)
provenientes de una sola pieza encostrada de carbón que da una
lectura combinada de 1160 +- 120 D.C., Como puntualiza Rodríguez,
también hay similitudes entre la cerámica de Guabas y algunas de
las vasijas de una tumba Sonso en La Primavera, Darién (Sitio 26),
que tiene una fecha de 1250 +- 85 D.C. (Bray, et al., 1981: 4).
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Fig. 2. Artefactos de cerámica y piedra del cementerio de la
Hacienda San Juanito, Buga (sitio 9)
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Las fechas de Guabas y de Montecito son estadísticamente
indiferenciables de las fechas más tardías de la cerámica Yotoco en
el Valle del Cauca: 1100 ± 140 D.C. y 1175 +- 65 D.C. en las
excavaciones en el sitio del embarcadero de Yotoco (Bray y Moseley,
1971: 77). Estas cifras sugieren que el material de la tumba de
Guabas representa una etapa muy temprana de la tradición Sonsoide
en el sector de Buga en el valle del Cauca.
Una etapa ligeramente más tardía es la representada en el
cementerio de Almacafé, con su fecha de C 14 de 1360 +- 70 D.C.
(Beta-2177), aunque la diferencia de edad entre Guabas y Almacafé
puede no ser muy grande. Con dos desviaciones standard (nivel de
confiabilidad del 95%) hay una coincidencia sustancial entre las
fechas de los dos sitios. Sin embargo, como lo anota Rodríguez, hay
diferencias en el repertorio cerámico de los cementerios de Guabas
y de Almacafé. Dentro de la categoría de la cerámica de Buga, los
jarros cilíndricos de las tumbas de Guabas (cf. Fig. 8: 21 y Fig.
6: 17b) son reemplazados por vasijas de silueta compuesta (cf. Fig.
2). Otros rasgos también son exclusivos de uno u otro sitio, aunque
algunos son comunes a ambos. En un artículo reciente (s. f.),
Rodríguez formaliza estas distinciones al proponer dos
|culturas separadas, pero consecutivas: la Cultura Guabas y
la Cultura Buga.
En el presente artículo no he utilizado la terminología de
Rodríguez. Esto obedece a dos razones: (1) Puesto que la distinción
se basa en solo dos sitios, existe la posibilidad de que la
diferencia entre los dos grupos de cerámica se deba a escogencias
culturales o a un sesgo en la muestra, más bien que a una
separación cronológica, con los habitantes de cada zona prefiriendo
una selección ligeramente distinta a partir de un surtido común de
formas y motivos decorativos. (2) Puesto que ciertos rasgos,
incluyendo las copas con base pedestal y las falsas manijas
horizontales, ocurren en las dos culturas de Rodríguez, su
distinción es inoperante para muchos de los hallazgos aislados y
las muestras pequeñas registrados en el Inventario. En el esquema
de Rodríguez las dos vasijas del sitio 17b (Fig. 6) son típicamente
"Guabas" mientras que las de San Juanito (Fig. 2)
y de Los Naranjos (Fig. 6) cuadran mejor en su grupo de
"Buga", pero otras piezas podrían ajustarse a
|cualquiera de sus culturas. Para tomar en cuenta estas
incertidumbres, en la discusión que sigue he recombinado los dos
grupos de Rodríguez en uno solo, bajo el poco elegante rótulo de
"Guabas-Buga". El término
"Sonso" es mejor reservarlo para la
correspondiente, e íntimamente relacionada, cerámica de la región
Calima.
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Fig. 3. Contenidos de una tumba en Finca La Dora, Santa Rosa de
Tapias.
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Se debe recalcar, sin embargo, que ésta es sólo una cuestión de
terminología y que Rodríguez y yo estamos de acuerdo sobre los
asuntos principales: que la alfarería del Cauca constituye un grupo
regional distinto y preciso y que Guabas y Almacafé representan
etapas más tempranas y más tardías de una línea de desarrollo
única.
Una salida de este dilema podría ser adoptar una terminología
que permite varios niveles de análisis, como es el concepto de
serie, tradicionalmente utilizado en la arqueología venezolana.
Según la definen Cruxent y Rouse (1958, 1: 22), una serie la
constituye "un conjunto de estilos similares y contiguos.
Para constituir una serie, estos estilos deben compartir muchos,
aunque no todos, sus rasgos. También deben formar una serie
continua que se extienda a través del espacio o del tiempo, o de
los dos, de manera que podamos tener una razonable certeza de que
sus características compartidas se extendieron o persistieron de un
estilo a otro y no han sido inventadas de manera independiente en
algunas áreas o períodos". De una manera no estructurada,
la palabra
|tradición se ha venido usando desde hace tiempo
en este sentido por arqueólogos colombianos.
Este concepto encaja muy bien en el caso actual. La cerámica
Buga (en el sentido restringido de ese término) se convierte en un
componente de un
|estilo Guabas-Buga, que a su vez es sólo
una de las variantes regionales y cronológicas dentro de una serie
(o tradición) Sonsoide. La unidad mayor, la Serie Sonsoide, es una
"superfamilia" de estilos que abarca material
excavado por Cubillos (1984) al sur de Cali, los estilos Quebrada
Seca y río Bolo definidos por Ford (1944), la cerámica Sonso de la
cuenca Calima hacia el occidente hasta la boca del río, el material
reportado por Salgado (1986) de Bolívar y Trujillo y también buena
parte de la cerámica tardía del Quindío y de las áreas vecinas
(Bruhns, 1976).
Alrededor de la ciudad de Buga este material reemplaza la
cerámica del estilo Yotoco en el siglo XII o un poco antes, aunque
esta cronología puede no ser válida en otras áreas. La fecha más
reciente de la cerámica Buga permanece desconocida. Podría durar
hasta la Conquista Española, pero no tenemos pruebas de que haya
persistido mucho más allá de 1400. La frontera sur de la cerámica
Buga no ha sido definida aún, aunque esta cerámica no parece
presentarse en los sitios de río Bolo y Quebrada Seca investigados
por Ford y Cubillos. Esto sugiere un lindero cerca de Palmira o del
río Amaime. Más al norte, en el Valle, hay un fuerte elemento
Guabas-Buga (falsas manijas, botellas, cuellos antropomorfos,
jarros globulares con manijas, diversas clases de copas con base
pedestal, incluyendo algunas con pintura negativa o caras
aplicadas) en sitios como La Tulia 1 y Ricaurte 3, excavados por
Salgado (1982, 1986), en la margen occidental del río Cauca. De
otros dos sitios de este grupo Salgado obtuvo fechas de
radiocarbono de 950 +- 60 D.C. (Beta 9467) y 960 ± 50 D.C.(Beta
8074), que hacen surgir la posibilidad de que el estilo Buga Guabas
comience antes en el norte del Valle del Cauca que en el sector
central.
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Fig 4. Cerámica Buga, varias escalas a-b Nazareth (Sitio 21b)
c-cuello de jarra con figura humana- Madrigal (Sitio 15): d-El
Libano (Sitio 8).
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Fig. 5. Cerámica de una tumba del pueblo de Guabas (Sitio
18b).
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Del lado oriental del Cauca, la cerámica Buga (sensu stricto) es
bastante común en colecciones del departamento de Quindío,
Risaralda y Caldas.
La mayoría de este material no está documentado y, en el
presente estado de conocimiento, la relación de la cerámica Buga y
los estilos cerámicos locales permanecen sin aclarar. Debido a la
cronología confusa para el Quindío y regiones vecinas, podemos
formular preguntas pero no podemos dar respuestas concluyentes. ¿Se
dio, al menos en las cercanías de Armenia, un período de tiempo
durante el cual solamente la cerámica Guabas-Buga estuvo en uso? O,
bien, ¿era la cerámica Buga contemporánea con la cerámica local de
los estilos Caldas y Cauca Medio, como los definió Bruhns (1976)?
Y, en este último caso, ¿era la cerámica Buga importada del valle o
era un componente integral, manufacturado localmente, de los
estilos Quindío?
Una línea de argumentación apunta hacia la existencia de un
"período Guabas-Buga" diferenciable cerca a
Armenia, en donde hay dos tumbas en las cuales se encuentra
cerámica Buga sin mezcla de estilos locales. En el sitio de
Comfenalco (No. 29 del Apéndice) la cerámica Buga se concentró en
una sola de las tumbas y se asoció con una copa con base pedestal,
aparentemente Buga en su forma, pero con la decoración tricolor
característica del complejo del Cauca Medio de Bruhns.
El segundo sitio (no listado en el Apéndice) está en terrenos de
la Hacienda Regivit, en el extremo noroccidental de Armenia. Aquí
Correal (1980) excavó una tumba de pozo y cámara lateral que con
tuvo seis vasijas sin decoración, doce volantes de huso y seis
hachas pulidas de piedra. Cuatro de las jarras eran de forma Buga
típica (cf. Fig. 2: 1-8), aun cuando sin las asas falsas; las otras
vasijas eran una copa de base pedestal simple y un cuenco
subglobular. La fecha de radiocarbón de esta tumba fue 830 ± 90
D.C. (GrN-7718).
La fecha del siglo IX para la Hacienda Regivit es muy cercana a
aquellos de los sitios de Salgado en la margen opuesta del río
Cauca y refuerza la opinión de que el estilo Guabas-Buga puede
representar una etapa temprana dentro del desarrollo de la serie
Sonsoide y puede también ser más antigua en la parte norte del
valle que más hacia el sur. En términos de la secuencia del Quindío
es aún difícil encajar el material Guabas-Buga en el esquema de
Bruhns (1976). Para el Quindío ella identificó dos estilos
sucesivos de alfarería: el Complejo del Cauca Medio (con fechas de
1100 +- 80 D.C. y 1400 +- 70 D.C. de una sola tumba en el municipio
de Córdoba) y el Complejo Caldas (con fechas de 1050 ± 120 D.C. y
1220 ± 90 D.C. de una sola tumba en La Tebaida). Estadísticamente
las fechas de Córdoba y La Tebaida no se pueden separar. En adición
debemos recordar que la diferenciación entre los complejos del
Cauca Medio y Caldas se basa en tipos finos seleccionados y que la
mayoría de la cerámica del Quindío no está fechada. Tomando el año
1100 DC. como una línea divisoria arbitraria entre los dos grupos
de cerámica de Bruhns, vemos que el material Guabas-Buga más
temprano puede ser, al menos parcialmente, contemporáneo con el
complejo Cauca Medio, para el cual la fecha inicial no es conocida
y que el material más tardío (Almacafé) se sobretapa con el
complejo Caldas.
Este tipo de relación es aceptable, aun cuando todavía sin
comprobar y la idea encuentra apoyo en varias colecciones de
museos. En el sitio de Comfenalco (número 29) algunas de las tumbas
contenían figuras antropomorfas huecas, ánforas y otras vasijas
"Quindío tardío" (Osorio, et al., 1988: 209-213).
No sabemos si estas categorías eran contemporáneas entre sí, o con
la cerámica Buga, en ese sitio, pero los paralelos son todos con
los complejos Cauca Medio y Caldas. La misma mezcla de cerámica
Buga y alfarería local del Quindío caracteriza una colección no
documentada de 62 vasijas procedentes de la vereda La Venada,
Municipio de Génova, ahora en el Museo del Oro (Fig. 11 y sitio 28
del Apéndice). Si estos objetos se encontraron asociados realmente
(no tenemos pruebas de ello) la colección enlazaría el estilo
Guabas-Buga. Esto encajaría con las expectativas cronológicas.
Algunas de las copas con base pedestal de la vereda de La Venada
(Fig. 11, tercera fila en el medio) pueden compararse con el
cementerio de Guabas y La Primavera en Calima (Sitio 26), que tiene
una fecha de radiocarbón del siglo XIII (Bray et al. 1981: 4). La
misma combinación de cerámica Guabas-Buga y alfarería del complejo
Caldas se repite en dos colecciones más, de la Tigrera (Sitio 30) y
Montenegro (Sitio 3 1).
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Fig. 6. Cerámica y pequeños artefactos de sitios de las
vecindades de Buga.
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Fig. 7. Vasijas miniatura de la Finca Las Delicias (Sitio 2).
La vasija más grande tiene 6.8 cm de altura.
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Dado el acuerdo entre las fechas de radiocarbón, el material de
la vereda La Venada, La Tigrera y Montenegro puede posiblemente
representar una asociación genuina, la clase de conjunto típico de
la región de Armenia unos pocos siglos antes de la Conquista
Española. Esto, sin embargo, es pura especulación. Como Bruhns ha
comentado, sabemos poco acerca de la cronología y distribución de
la cerámica doméstica en el Quindío y el Viejo Caldas en general, y
ella misma no logró separar estos tipos en complejos. Está claro,
sin embargo, que la cerámica Buga está bien representada y que la
mayoría de la cerámica local incisa y aplicada puede ser atribuida
a la Serie Sonsoide.
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Fig. 8. cerámica Buga de varios sitios
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Fig. 9 Cerámica de una tumba en El Espinal, Vijes.
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Fig. 10. cerámica Buga de la hacienda El Guadualito, darién
(sitio 25). La copa de pedestal tiene 11 cm de altura.
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APÉNDICE
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Inventario de sitios con alfarería Buga y cerámica
asociada
Los números de sitio corresponden a los del mapa (Fig. 1). Los
sitios 1-16, 18b y 23 fueron registrados durante el reconocimiento
de 1964. Se cree que las procedencias están correctas. Para varios
de los otros sitios la procedencia es la que está reportada en
catálogos de museos u otros archivos cuya exactitud no puede ser
garantizada.
1. Finca La Dora. Santa Rosa de Tapias (Mpio. Guacarí). Una
tumba sola. El contenido está ilustrado en el Fig. 3.
2. Finca Las Delicias, Monterrey (Mpio. Guacarí). Una tumba
única contuvo una botella de dos asas (similar a la Fig. 9, arriba
a la izquierda) y siete ollas en miniatura de hechura tosca (Fig.
7). Sobre miniaturas Bruhns (1976: 173).
3. Finca Los Naranjos. El Bosque (Mpio. Guacarí). Cinco ollas y
una hacha de piedra de una tumba (Fig. 6).
4. Sonsito (Mpio. Buga). a. Finca La Góndola. Una copa Buga con
boca ovalada y dos husos (Fig. 6).
b. Finca Buenos Aires. Un jarro similar al de la Fig. 2: 3 y un
huso (sin ilustrar).
5. Finca Santa Irene (Mpio. Buga). Una vasija con base pedestal
(Fig. 8).
6. Boca del río Sonso (Mpio. Buga). Un recipiente globular con
base pedestal (similar a la de Los Naranjos, Fig. 6).
7. Finca Quebradita, Quebrada Seca (Mpio. Buga). De una sola
tumba: un recipiente con el borde decorado con indentacio nes
digitales (c.f. Fig. 3:4-5), una vasija panda rectangular, nueve
husos, cuatro cuentas en forma de disco de concha marina y una
concha de la costa Pacífica de la especie Anadara tuberculosa
(Sowerby).
8. Finca El Líbano (Mpio. Buga). Un cementerio. De una de las
tumbas salió un cuenco aquillado (Fig. 4d), tres jarras de cerámica
Buga similares a la Fig. 2: 1-3. Según quien la encontró, esta
tumba también contenía dos jarros enormes y varios recipientes con
bases pedestales.
9. Hacienda San Juanito (al costado oeste de Buga). Varias
tumbas se encontraron en un depósito de greda (galpón). Los objetos
sobrevivientes se ven en la Fig. 2.
10. Yotoco. Un recipiente aislado encontrado en el pueblo (Fig.
8).
11. Finca Las Palmitas (Mpio. Buga). Una tumba única con tres
vasijas (Fig. 8), una de ellas un jarro con dos manijas y una cara
humana o de animal crudamente ejecutada en el borde.
12. Sin nombre (Mpio. Buga).
Dos objetos (Fig. 6), no necesariamente de la misma tumba.
13. Corregimiento de Buenos Aires (Mpio. San Pedro).
Una tumba de cinco metros de profundidad, al costado occidental
del pueblo, con las dos vasijas ilustradas en la Fig. 8 y, según el
descubridor, once objetos cerámicos más, incluyendo figuritas.
14. Finca El Rocío (Mpio. San Pedro). Un cementerio de tres
tumbas. El contenido incluyó dos vasijas (Fig. 8), un bloque de
arcilla con un diseño grabado, un huso, varios tiestos (uno con
impresiones triangulares), y parte de una figura pequeña hueca.
15. Caserío de Madrigal (Mpio. Buga). De una sola tumba: dos
jarras Buga similares a la Fig. 2: 4-6, y también el cuello angosto
de una botella o jarra con baño rojo y un rostro en relieve (Fig.
4c).
16. Hacienda San Gerardo (Mpio. Buga).
Borde de un jarro cilíndrico con falsa manija, encontrado
durante la excavación de un depósito mixto Sonso y Yotoco en tierra
arada.
17. Buga.
a. Cementerio de Almacafé (Rodríguez, 1985a). Hay una fecha de
radiocarbono de 1360 +- 70 D.C. (Beta-2177) de la tumba 5. b. Dos
vasijas (Fig. 6) del Museo Mosquera, Popayán, Nos. 47.19.137 y
47.19.143 (Diógenes Patiño, comunicación personal). 18.
Corregimiento de Guabas (Mpio. Guacarí).
a. Hacienda La Margarita. Cementerio estudiado por C. A.
Rodríguez (1984, 1985b). b. Dos vasijas de una tumba en el pueblo
(Fig. 5). Una es un jarro en forma de calabaza con líneas
verticales de pintura oscura y con un rostro humano en relieve en
el cuello. El pequeño jarro carenado se puede duplicar en conjuntos
de cerámica GuabasBuga de otros lugares.
19. Municipio de Guacarí
Cerámica Buga de tumbas saqueadas en el municipio (C.A.
Rodríguez, comunicación personal).
20. Sonso (Mpio. Guacarí)
Un recipiente similar al de la Fig. 2: 1. Museo Nacional No.
42-V-3907.
21. Municipio de La Cumbre
a. Dos jarras con falsas manijas (una de ellas ilustrada en la
Fig. 8) en las colecciones del Museo del Oro, Nos. CC911, CC912.
Sin asociaciones (Juanita Sáenz, comunicación personal).
b. Nazareth. Dos jarros aislados (Fig. 4 a-b) reportados como
provenientes de esta localidad al noroeste de La Cumbre (Theres
Gahwiler, comunicación personal).
22. Montañitas (Mpio. La Cumbre) Un recipiente en forma de
barril con baño rojo con dos pares de falsas manijas muy pequeñas,
una cerca al borde, la otra justo por encima de la base (Theres
Gahwiler, comunicación personal).
23. El Espinal (Mpio. Vijes) Contenido de una tumba: una botella
de dos manijas, siete vasijas globulares con cuellos angostos y
bordes volteados hacia afuera, además de cinco vasijas con forma
más abierta. La decoración incluye incisión, impresión, pintura
roja en los bordes, pintura geométrica negativa en los cuerpos.
Ocho de estos objetos aparecen en la Fig. 9; el resto son
lisos.
24. Vereda Calimita (Mpio. Restrepo). Una copa con base pedestal
y dos falsas manijas opuestas y un rostro en relieve, similar ala
de Buga en la Fig. 6 (Museo del Oro No. CC799). También una copa
sencilla con la misma forma general (No. CC800).
25. Municipio de Darién
a. Hacienda El Guadualito. Una tumba de 2.5 m de profundidad con
un pequeño nicho (sombra) a un costado. El nicho estaba lleno de
cerámica rota y una mano de moler de piedra. Las dos vasijas menos
dañadas están ilustradas en la Fig. 10 (Rodrigo Tobón, comunicación
personal).
b. Darién (sin detalles). En el Museo Mosquera, Popayán, hay un
recipiente globular con un cuello corto y dos pares de falsas asas
(No. 46.25.75), y también un cuenco con dos indentaciones en el
borde (c.f. Fig. 3: 4-5) y decoración negativa pintada (No. 46.26.
69) (Diógenes Patiño, comunicación personal).
26. La Primavera (Mpio. Darién)
Un cementerio de tumbas de pozo con cámara lateral excavadas en
1962. El pozo de una tumba se utilizó como basurero y se llenó de
cerámica Sonso, incluyendo una vasija con falsas asas y también
copas con base pedestal similares a las del conjunto Guabas-Buga y
Quindío (Bray et al. 1981: 4). El depósito de basura dio una fecha
de radiocarbono de 1250 +- 85 D.C. (NPL-60).
27. Corregimiento de Cebollal (Mpio. Sevilla).
Cerámica de Buga reportada en la Finca Jamaica y otras
localidades en la margen derecha del río La Vieja (C. A. Rodríguez
s.f. y comunicación personal).
28. Vereda de la Venada(Mpio. Génova) Colección de 62 vasijas en
el Museo del Oro, Nos. CQ 1646-CQ 1712. No hay información de fondo
que indique que estas piezas provienen de una sola tumba o siquiera
de un solo cementerio. La colección es una mezcla de cerámica Buga
con formas "Quindío tardías" (Fig. 11). En las
categorías Buga y Guabas-Buga hay 14 recipientes cilíndricos con
falsas asas (dos de estos recipientes tienen decoración incisa e
impresa); dos jarros bicónicos; una botella globular con cuello
largo; 12 recipientes globulares con cuellos angostos y un par de
manijas descentradas (uno de esos jarros tiene una cara en el
cuello, otra tiene un cuello oblicuo como los ejemplos de La Dora,
Fig. 2: 1-2); 15 copas hemisféricas o subglobulares con bases
pedestales y falsas manijas (algunas de estas copas tienen caras
aplicadas o diseños incisos "Sonsoides"). Las
botellas y algunas de las copas (tercera fila, a la izquierda y al
centro) son similares a ejemplares del cementerio de Guabas. El
elemento "Quindío Tardío" incluye copas con bases
pedestal, con adorno de pintura negativa, incensarios y cuencos
aquillados. Este componente "Quindío" puede
duplicarse en el Complejo Caldas de Bruhns (1976).
29. Centro de Recreación Comfenalco de Armenia
En límites con el Municipio de La Tebaida, 12 tumbas con
profundidades que variaban entre 2 y 3 m a 12 m. Los contenidos,
ahora en el Museo del Sitio, consisten en 130 objetos, incluyendo
vasijas de cerámica Buga. La información recogida por Oscar Osorio
(comunicación personal) indica que toda la cerámica Buga venía de
una sola tumba de pozo y cámara de 5 m de profundidad. En la bóveda
había copas Buga; con paredes rectas evertidas, bordes incisos y
bases de pedestal altas. Una de ellas es tricolor. El resto de las
piezas son vasijas cónicas carenadas de base semiglobular (cf. Fig.
2: 1-8). En todas aparecen asas falsas y dos vienen con una tapa.
Otras tumbas en el sitio de Comfenalco han producido material local
típico: ánforas, copas de diferentes tamaños, bases antropomorfas,
muchos volantes de huso, cántaros, incensarios y cerámica de tipo
utilitario como los llamados "sartenes". (Osorio,
et al., 1988: 210). Algunas de las jarras globulares tienen
decoración geométrica pintada negativa y, la colección también
incluye figuras huecas de piernas cruzadas de los tipos Cauca Medio
o Caldas, una vasija mocasín y jarras de silueta compuesta con
cordones aplicados en zig zag (Osorio, et al., 1988: 209-213; M.
Cardale comunicación personal). Vasijas similares de sitios del
municipio de La Tebaida están en colecciones locales. La mezcla de
cerámica Buga y material del Complejo Caldas, recuerda la colección
del sitio 28. En ambos sitios, sin embargo, la relación cronológica
entre los varios componentes es desconocida y no debemos asumir que
todos estos materiales tengan la misma edad.
30. La Tigrera (Mpio. Armenia). Museo del Oro Nos. CQ2457-2462
y
CQ 2525: jarras de cerámica Buga con asas horizontales con hueco
para cabuya. La misma colección incluye ánforas con cuellos
antropomorfos y copas con base pedestal y decoración geométrica
negativa. No hay información de fondo ni asociaciones precisas
(Juanita Sáenz, comunicación personal).
31. Municipio de Montenegro
Museo del Oro Nos. CQ1799-1801, 1819, 1822: Ollas de cerámica
Buga con asas horizontales con hueco para cabuya. CQ 1803 es una
copa con pedestal como la de Buga (Fig. 6). En la misma colección
hay ánforas y copas con pedestal con decoración de pintura negativa
"Quindío Tardío". No hay información de fondo
(Juanita Sáenz, comunicación personal).
32. Municipio de Pereira
Una jarra Buga similar al de la Fig. 2: 7. Colección Villegas,
Medellín (Bennett y Ford 1941-2, No. 74).
33. Marsella (Risaralda)
Una jarra similar a la Fig. 2: 2. Colección Villegas, Medellín
(Bennet y Ford 19412, No. 28).
34. Nueva Primavera. Nuevo río Claro (Caldas)
Una jarra aquillada similar al de Yotoco en la Fig. 8 (Leonor
Herrera, comunicación personal).
35. Tatamá (Risaralda)
Una jarra similar a la Fig. 2: 2. Colección Villegas, Medellín
(Bennett y Ford 19412, No. 29).
36. La Celia (Risaralda)
Una jarra de cuatro asas similar a la Fig. 2: 4. Colección
Villegas, Medellín (Bennett y Ford 1941-2, No. 23).
37. Río Monos (Risaralda)
Una jarra Buga como el de la 2: 9. Colección Villegas, Medellín
(Bennett y Ford 1941-2, No. 46).
38. Municipio de El Cairo
Cerámica Buga de tumbas saqueadas (C. A. Rodríguez, s. f. y
comunicación personal).
39. Municipio de Versalles
a) Finca Primavera. Museo del Oro No. CQ1218. Una copa con base
pedestal como la de Buenos Aires (Fig. 8) pero con dos falsas asas
en el borde.
b) Corregimiento de El Balsal. Basurero excavado por C. A.
Rodríguez (s. f. y comunicación personal) con jarras, copas con
base pedestal, ollas con forma de mocasín y volantes de hueso de
cerámica Buga.
c) Copa con pedestal con rostro humano aplicado y decoraciones
Sonsoides incisas e impresas (c. f. Fig. 6 de Buga). Colección de
Hernán Borrero U.
40. Municipio de El Dovio
Cerámica Buga de tumbas saqueadas
(C. A. Rodríguez s. f. y comunicación personal).
41. La Tulia 1. (Municipio Bolívar) Sitio de habitación excavado
por Héctor Salgado (1982, 1986). Los hallazgos incluyerón 3 copas
con pedestal con forma Buga y con diseños geométricos en pintura
negativa, jarras de cuello antropomorfo y tiestos con decoración
Sonsoide.
42. Ricaurte 3 (Municipio Bolívar) Basurero excavado por Salgado
(1982, 1986). La alfarería incluyó vasijas con falsas asas
horizontales, un cuenco hemisférico con motivos geométricos en
pintura negativa, fragmentos de un cuenco con una cara humana
aplicada y un recipiente globular con cuello y dos manijas
descentradas en el cuerpo.
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Reconocimientos
Primero debo agradecer a mis compañeros de 1964: Michael
Moseley, John Robinson y Alan Bridgman (quien también tomó la
mayoría de las fotografías). Los siguientes colegas generosamente
me dieron información o me permitieron consultar sus manuscritos
sin publicar: Karen Bruhns, Marianne Cardale de Schrimpff, Theres
Gáhwiler, Leonor Herrera, Oscar Osorio, Diógenes Patiño, Carlos
Armando Rodríguez, Juanita Sáenz S., y Héctor Salgado. Mis
agradecimientos especiales para Carlos Rodríguez con quien he
estado discutiendo sobre la cerámica de Buga desde hace varios
años.
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BIBLIOGRAFIA
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compilado en 1941-2. Museo Nacional, Bogotá. 1941-2.
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