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ESTUDIOS ARQUEOLOGICOS EN LA REGION
PAVAS-LA CUMBRE
THERES GAHWILER-WALDER
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Fig. 1. Mapa indicando el área con los entierros secundarios en
urna
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La zona de Pavas está localizada en la vertiente de la
cordillera occidental que da hacia el Pacífico. El área de la
investigación comprende terrenos que políticamente pertenecen al
municipio de La Cumbre (Fig. 1), cuya cabecera se localiza a los
3°39' latitud norte y 76º34' longitud oeste. Pavas era la antigua
cabecera del municipio, antes de la construcción del Ferrocarril
del Pacífico, a principios de este siglo.
En términos arqueológicos el rasgo sobresaliente son los
elementos funerarios. Se puso de manifiesto la abundancia de urnas
funerarias, conocidas con el nombre de urnas de Pavas (Figs. 2 y 3)
que con el tiempo han venido a caracterizar esta región. Este
patrón de enterramiento contrasta con los conocidos en las zonas
aledañas que -con unas excepciones de entierros del período Yotoco
(Bray 1981: 3)- son generalmente entierros primarios (Caldas, 1972;
Wassén, 1976). Se trata de una costumbre en una área bastante
delimitada, cuyo origen es aún incierto.
A partir del año 1979 el Proyecto Pro-Calima exploró la región y
realizó excavaciones en el Montecito, La Cumbre (Bray, Cardale y
Herrera, 1982). A partir de 1981 se efectuaron reconocimientos y
excavaciones con el objeto de estudiar la difusión de la costumbre
funeraria y elaborar una ubicación temporal comparando el material
con el de las zonas vecinas (Gahwiler, 1983).
También hay que anotar que entre las diversas costumbres de
enterramiento, el entierro en urna no constituye el único patrón de
enterramiento, sino el que con más frecuencia se manifiesta en esta
región. La clasificación de los entierros primarios resulta más
difícil por la ausencia de un ajuar funerario y material que
permita atribuirlo a un estilo u obtener una fecha. Las varias
clases de patrones pueden tener significado en términos
socio-económicos, o puede ser que se practicaran los dos tipos de
entierros en épocas diferentes.
El tratamiento del cadáver antes de colocar los restos óseos en
la urna no se conoce. Parece que existen prácticas diferentes
dentro de la misma unidad. La presencia de algunos huesos muy
quemados indica que en parte han sido expuestos al fuego. La unidad
biológica también varía, se pudo comprobar que una urna contenía
uno o varios individuos. La variedad de los entierros primarios es
bastante grande. Para la clasificación se ofrecen tres categorías.
En la primera se trata de tumbas de pozo con cámara lateral.
|Ocache
|T3: Se trata de un cementerio en el
alto de Ocache con un total de cuatro tumbas con estructura
similar. T1, T2 y T4 estaban vacías. La tumba 3 de pozo rectangular
de 90 x 80 cm, con cámara lateral, tuvo una profundidad total de
2.90 m. Bajo la capa superficial de tierra negra estaba la tierra
de relleno del pozo de color amarillo parduzco. Al descender 2.25 m
se abre una cámara lateral hacia el noroeste, con una entrada de 55
cm de altura, la cual se hallaba tapada por dos lajas. Para entrar
a la cámara había que bajar un escalón. La cámara tiene un metro de
altura y una planta oval de 1.90 x 1.10 m. Fragmentos del cráneo
indicaron la posición del muerto. A la altura del pecho estaba
colocado un pequeno cuenco con muescas sobre el labio que contenía
algunos dientes y carbón, lo que permitió obtener una fecha de
radiocarbono de 1140 +- 50 D.C. (B-4031).
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Fig. 2
Las formas de las urnas de Pavas. Arreglado según un índice:
altura dividido por el diámetro máximo.
1. La Sofía, Bitaco.
2. Telecom, Santa Inés.
3. Col. Particular, proveniencia La Cumbre.
4. La Amapola T4, La Cumbre.
5. Col. Particular, proveniencia Jiguales.
6. Condo. Particular, proveniencia Pavas.
7. Santa Fe, Pavitas.
8. La Sofía, Bitaco.
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Un subgrupo consiste en tumbas de pozo con cámara lateral que
adicionalmente tienen un nicho en la pared del pozo, frente a la
entrada a la cámara. Al subgrupo de esta categoría pertenecen
Matadero y la Amapola T3, ambas en La Cumbre.
|La Amapola T3. Es un pozo rectangular (100 x 85 cm) y
de una profundidad total de 7.40 m. Al bajar 5.30 m se abre un
nicho de 1.90 m de altura, 85 cm de ancho y 43 de fondo. Hacia el
noroeste del pozo y a una profundidad de 6.55 m, apareció la
entrada a la cámara lateral que se había derrumbado. No tuvo esta
tumba ningún vestigio, ni en vasijas ni en restos óseos.
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Fig 3. Formas de las tapas de urnas de Pavas:
1. Col. Particular, proveniencia Pavas.
2. La Amapola T4, La Cumbre.
3. La Bolivia, Cordobitas.
4. Rancho Grande, La Cumbre.
5. Arboledas, La Ventura.
6. Col. Particular, proveniencia
Montañitas.
7. La Sofia, Bitaco.
8. Col. Particular, proveniencia Pavitas.
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Un pozo irregular y una construcción poco elaborada caracterizan
el segundo grupo de tumbas que tienen una cámara larga y angosta,
como el pie de una bota. En general la profundidad oscila entre 2 y
3 m. Esta categoría de tumba se observó en
|Puente Palo
y
|Bitaco. En Puente Palo se encontraron dos piedras grandes
en las dos extremidades, probablemente como soporte para el
cadáver. Con la excepción de algunos tiestos no contenía vestigios,
ni en restos óseos ni en carbón. Desafortunadamente estas tumbas
carecen de datos que permitan fecharlas con exactitud. En Bitaco se
recuperaron cuencos del estilo Yotoco de una tumba de este
tipo.
La tercera categoría de tumba empieza con un pozo de forma
elíptica e irregular. El pozo de
|La Escocia (profundidad
total 3.10 m) sigue ampliándose hasta una profundidad de 2.63 m. Al
llegar a este punto del pozo, se nota una depresión rectangular de
210 x 58 cm y 60 cm de profundidad que tiene la forma de un
sarcófago. Sobre el escalón se encontraron 13 tiestos y en el piso
del sarcófago aparecieron las huellas de soportes, probablemente
para recibir el cuerpo. La tierra tenía manchas del cadáver. Una
estructura muy similar tiene la tumba Purilia, La Cumbre (Fig. 4),
que además de algunos tiestos contenía bastante carbón el cual
permitió obtener una fecha de radiocarbono de 530 +- 70 D.C.
(B-4679).
Las características de las estructuras de los entierros en urna
corresponden al primer grupo de los entierros primarios. Son del
tipo de pozo y cámara lateral. Existe también un subgrupo; la tumba
que tiene un nicho a mitad de la profundidad del pozo. Al primer
grupo pertenecen los sitios descritos en orden cronológico:
Arboledas, La Ventura; La Amapola T5, T1 y T2, La Cumbre; La Sofía,
Bitaco; La Bolivia, Cordobitas. Del subgrupo con nicho son la
Amapola T4 y Rancho Grande, La Cumbre.
|Arboledas, La Ventura: La tumba tenía un pozo de forma
rectangular de 80 x 90 cm, y una profundidad total de 3.90 m. La
cámara es de planta trapezoidal irregular orientada al noroeste y
sus dimensiones son:. longitud máxima 75 cm, ancho máximo 90 cm,
altura máxima 83 cm. Se encontró una urna decorada con dos hileras
de impresiones triangulares sobre el cuello y con tapa que contenía
restos óseos, posiblemente de un individuó adulto joven.
Al lado de la urna colocaron una olla pequeña que contenía
bastantes restos de carbón para un análisis de radiocarbono
realizado en los laboratorios de Berna (Suiza): 680 +- 80 D.C.
(B-4221).
|La Amapola TS, La Cumbre: En el relleno del pozo de
forma rectangular aparecieron fragmentos cerámicos y dos piedras de
tamaño mediano y a una profundidad de 5 m se observaron granos
carbonizados. La profundidad total fue de 6.50 m. La entrada a la
bóveda se hizo visible a 5.50 m de profundidad. La cámara de planta
trapezoidial de 105 x 100 cm estaba trabajada muy bien en la
diabasa meteorizada (Fig. 5) y orientada al oeste. La cámara
contenía una urna con tapa y restos óseos deteriorados; pero se
conservaron paquetes de textiles, los cuales fueron sometidos a
análisis con rayos X para verificar el contenido que resultó ser
una masa amorfa y aún no identificada. Un fragmento de una vasija
en el relleno de la bóveda tenía pedazos de carbón que
proporcionaron una fecha de C'4 de 890 +- 80 D. C. (B-4681).
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Fig. 4
Entierro primario de Purilia, La Cumbre. Profundidad total 2.60 m.
Dimensiones del cajón 2.18 cm de largo, 60 cm de ancho, y 60 cm de
profundidad.
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|La Amapola TI y T2 estaban localizadas a tres metros de
distancia una de la otra y con tantos rasgos en común, que se puede
tratar de una sola entidad. T1 de pozo circular, con un diámetro de
100 cm; T2 de pozo rectangular de 88 x 90 cm. La profundidad de T1
era de 5.15 m; la de T2 de 5.50 m (Fig. 6). Ambas tumbas tenían una
cámara pequeña, justo para acomodar una urna de forma casi idéntica
y con tapa. La cámara de T1 (dimensiones 70 x 55 cm y de una altura
de 80 cm) estaba orientada al oeste. La preservación del contenido
de T1 fue posible por el hecho que la tapa estaba sellada
herméticamente con barro. Se identificaron los restos óseos de un
individuo, algunos de ellos envueltos en textiles. Se conservaron
pocos fragmentos de textiles, pero los patrones de ellos quedaron
marcados sobre el hueso.
|La Sofía. Bitaco: La profundidad máxima del pozo de
forma rectangular (80 x 100 cm) fue 7.45 m. En el fondo del pozo
sobre la pared oeste se recuperaron fragmentos de un cántaro con
médula ósea adherida a él. Un escalón marcó la entrada a la cámara
orientada al sur. El techo de la cámara estaba abovedado conforme a
la altura de la urna. En el centro se halló una urna de forma
cilíndrica, llena de restos óseos hasta 70 cm de la altura total de
la urna y tapa (ver Figs. 2 y 3). A mano izquierda de la urna
cilíndrica estaba una urna de base puntuda con tapa y decorada con
tres franjas verticales aplicadas con muescas alrededor del cuello.
La tapa estaba bien fija en la urna; el contenido constaba de
restos óseos hasta la mitad y fragmentos de textiles de diferentes
patrones y pedazos de carbón que arrojaron una fecha de 1050 +- 90
D.C. (B-4030). A mano derecha de la urna cilíndrica estaba una
tercera urna, decorada con impresiones triangulares en el borde, La
tapa decorada con pintura negativa en rojo y negro. También tenía
restos óseos y algunos fragmentos de textiles. Una característica
interesante es el ordenamiento de cuatro fémures a lo largo de la
pared interior de la urna, algo que se pudo observar también en la
urna de la Amapola T1 y en la urna de Arboledas.
|La Bolivia Tl, Cordobitas: El pozo de la tumba de la
Bolivia se abre en forma circular (diámetro 90 cm) y se amplía
hacia abajo. Ala profundidad de 2.35 m se hizo ver la entrada a la
cámara que se había derrumbado parcialmente. Llegando al fondo del
pozo, a 4 m de profundidad, se observó una depresión de 25 cm y
fibras blancas de estacas con las cuales la cámara fue protegida;
después de que éstas se pudrieron, la tierra del relleno del pozo
penetró a la cámara y rompió la urna. La urna, de acabado tosco,
tenía una altura de 68 cm y un diámetro máximo de 56 cm. Una copa
pequeña y poco elaborada, acompañaba la urna. Un análisis de
termoluminiscencia realizado en los laboratorios de Beta Analytic
Inc. (U.S.A.) dio una fecha de 1150 +- 100 D.C. (Alpha 3030).
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Fig. 5
La Amapola T5, La Cumbre. Cámara lateral de un entierro en urna.
Profundidad total del pozo 6.50 m.
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La Amapola T4, La Cumbre. Cubierto por un relleno de otra tumba
guaqueada, se descubrió el pozo de la tumba con un diámetro de 1.10
m, más abajo el pozo tomó la forma de un pentágono. A la
profundidad de 1.30 m apareció un nicho con orientación al noreste.
La vasija con tapa similar a las urnas, decorada con dos hileras de
impresiones triangulares, estaba llena de agua. El pozo siguió
produciendo ocasionalmente tiestos y líticos hasta 3.80 m. En la
pared al frente del nicho apareció la cámara orientada al oeste con
dimensiones de 60 cm de ancho, 91 de alto y 68 de fondo. La cámara
contenía una urna funeraria con tapa, que guardaba los restos de
dos o tres individuos. Algunas marcas dejadas sobre los huesos
(tibia y fémur) son de origen enigmático. El análisis de
radiocarbono de los huesos proporcionó la fecha de 710 +- 70 D. C.
(B-4680).
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Fig. 6
La Amapola T2, La Cumbre. Cámara lateral de un entierro en urna.
Profundidad total del pozo 5.50 m.
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El problema de identificación del origen de la costumbre es más
complejo, ya que es difícil definir el grado de influencia que
pudieron ejercer las áreas cercanas, dado el desconocimiento que se
tiene de las áreas arqueológicas vecinas. Como marco de referencia
se presta la zona aledaña de Calima para la cual existe una
secuencia cronológica con un período temprano llama, uno
intermedio; Yotoco y uno tardío; Sonso (Bray, 1976). Dentro de este
marco cronológico tratamos de situar los datos y el material
originario del área con el fin de aclarar los nexos entre las dos
zonas (Fig. 7).
Se puede afirmar que esta costumbre persistió durante un período
largo. Las fechas para los entierros en urnas van desde 305 +- 110
A.C. hasta 1530 ± 70 D.C. La primera y la última se pueden
considerar dudosas, pues no provienen de una excavación controlada.
No tomando en cuenta estas dos fechas, las otras fechas caen en su
mayoría hacia finales del período Yotoco de la zona Calima. A pesar
de que los rasgos estilísticos tienen más afinidad con el período
Sonso, la posición cronológica está bien confirmada. Yotoco y Pavas
son dos estilos regionales independientes y la difusión de los dos
estilos se excluye mutuamente. Con pocas excepciones, no existen
entierros en urnas de Pavas en la región de Calima y en los sitios
examinados no se encontró material de tipo Yotoco ni en
recolecciones superficiales ni en las excavaciones. Unicamente en
Bitaco se observaron conjuntos funerarios Yotoco.
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Lugar
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Fecha
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No. de Lab.
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Clase de datación
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Referencia
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FECHAS PARA ENTIERROS SECUNDARIOS EN URNA
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Montañitas
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305±110 a.C
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(Beta-1500)
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C14
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Bray, Herrera y Schrimpff, 1981
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La Virginia
|
610± 75 d.C
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(Beta-1501)
|
C14
|
Bray, Herrera y Schrimpff, 1981
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|
Arboledas
|
680± 80 d.C.
|
(B-4221)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
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La Amapola T4
|
710± 70 d.C.
|
(B-4680)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
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Tres Esquinas
|
765± 75 d.C.
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(Beta-1835)
|
C14
|
Bray, Herrera y Schrimpff, 1981
|
|
La Amapola T5
|
890± 80 d.C.
|
(B-4681)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
|
|
La Amapola T1
|
920± 80 d.C.
|
(B-4332)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
|
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La Sofía Bitaco
|
1050± 90 d.C.
|
(B-4030)
|
C14
|
Gãhwiler, 1983
|
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Rancho Grande TI
|
1060± 70 d.C.
|
(B-4682)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
|
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Bolivia T1
|
1150±100 d.C.
|
(Alpha-3030)
|
TL
|
Gãhwiler, 1988
|
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La Pavitas 1
|
1530± 70 d.C.
|
(B-4716)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
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|
FECHAS PARA ENTIERROS PRIMARIOS
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Purilia
|
530± 70 d.C
|
(B-4679)
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C14
|
Gãhwiler, 1988
|
|
Ocache
|
1140± 50 d.C.
|
(B-4031)
|
C14
|
Gãhwiler, 1983
|
|
La Escosia T 1
|
4150±1000 a.C.
|
(Alpha-3032)
|
TL
|
Gãhwiler, 1988
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|
FECHAS PARA SITIOS DE VIVIENDA
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Montecito
|
1130±150 d.C.
|
(OxA-107)
|
TL
|
Bray, Herrera y Schrimpff, 1982
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Montecito
|
1170±150 d.C.
|
(OxA-106)
|
TL
|
Bray, Herrera y Schrimpff, 1982
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|
La Amapola PI
|
1390± 50 d.C
|
(B-4684)
|
C14
|
Gãhwiler, 1988
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Existen más diferencias entre conjuntos Pavas y Yotoco. En la
zona de Calima se asocia al período Yotoco una tradición orfebre
muy desarrollada, mientras que en Pavas se observa la ausencia casi
com pleta de hallazgos de oro lo cual parece ser otro indicio de
que no se trata de una cultura relacionada con el período Yotoco.
El Museo del Oro, conocido por su colección representativa, dispone
de pocos objetos de oro provenientes de la zona de Pavas. El único
hallazgo de oro reciente fue un disco de 8 cm de diámetro de
tumbaga en Bitaco, proveniente de una tumba de pozo y cámara
lateral, pero sin ajuar, que permitiría su atribución a un período.
En Bitaco también existen indicios de una presencia llama en
recolecciones superficiales. Fuera de este lugar el período llama
no está representado ni en recolecciones superficiales ni en las
colecciones particulares (fuera de los objetos mencionados) de la
región. Solo sabemos de tres objetos provenientes de Jiguales y
Morales (Cardale, 1985). La periferia oeste y noroeste del
municipio de La Cumbre parece una zona donde las influencias de
ambos estilos son evidentes.
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Fig. 8
Vasijas acompañando las urnas de Pavas. Col. Particular.
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La noción de la urna de Pavas no existe en el sentido de
tratarse de una forma uniforme normada. Su forma, al igual que su
tamaño, es muy variada. La plancha (Figs. 2 y 3) incluye el
material proveniente de nuestras excavaciones y material
perteneciente a colecciones para ilustrar la variedad. Las urnas
son acompañadas a veces de pequeñas vasijas ceremoniales, pero al
mismo tiempo hay vasijas que parecen haber tenido tanto función
utilitaria como ceremonial (Fig. 8). A estas vasijas les falta
frecuentemente parte del borde, que no se encuentra ni en el
relleno, ni dentro del contenido de la urna. La correlación entre
la forma de urna y la tapa o entre la forma y el sexo del individuo
o entre la forma y el lugar geográfico no ha sido establecido. Hay
cierta concentración de formas y elementos en localidades del
municipio, pero falta el contexto arqueológico para aclarar esta
asunción. En '' Montañitas se nota una presencia frecuente de
vasijas con pintura negativa de negro sobre rojo.
La zona comparte rasgos estilísticos, sobre todo en los
atributos formales y decorativos, tanto con complejos del Valle del
Cauca como con el Bajo Calima (Rodríguez, 1986). Con el material
del Bajo Calima comparte una variedad de técnicas decorativas,
excepto la impresión circular. Con el complejo de Guabas
(Rodríguez, 1984) se nota una similitud con el material que salió
de las excavaciones de Montecito, sobre todo en la forma del cuenco
compuesto y la combinación de los elementos decorativos. Existen
semejanzas en elementos decorativos también con material del
noroccidente del Valle del Cauca (Salgado, 1986), sobre todo en las
técnicas decorativas. El sistema alfarero de Pavas con sus
elementos decorativos cae dentro de la tradición tardía, con
variantes locales, del suroccidente de Colombia.
|
BIBLIOGRAFIA
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