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CAMBIOS AMBIENTALES Y DESARROLLO
CULTURAL EN EL BAJO RÍO SAN JORGE
CLEMENCIA PLAZAS,
ANA MARIA FALCHETTI,
THOMAS VAN DER HAMMEN,
PEDRO BOTERO
Equipo de colaboradores: Juanita Sáenz S. y Sonia Archila M.
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Introducción
La depresión momposina, extensa hondonada al sur de las llanuras
del Caribe, hoy poco poblada e inundada la mayor parte del año,
estuvo densamente poblada en tiempos prehispánicos por los zenúes y
sus antecesores, quienes construyeron una intrincada red de canales
artificiales, en una extensión de más de 500.000 hectáreas de
tierras cenagosas, desde Tierra Santa en el sur, hasta la
desembocadura del San Jorge en el brazo de Loba del Magdalena (al
norte), y, desde el límite de las sabanas al occidente, hasta el
río Cauca (al oriente. Mapa 1).
En 1966, el geógrafo estadounidense James Persons, llamó la
atención sobre la alteración del paisaje en la región del San
Jorge, indicando que la mano humana era causante de ese rastrillado
que podía observarse en las fotografías aéreas; estudió
cuidadosamente su conformación e investigó las características
físicas y geográficas de la zona.
Investigaciones arqueológicas llevadas a cabo desde 1976 (Plazas
y Falchetti, 1981, 1985, 1986 a, b) permitieron establecer que
duraron 2000 años, estos habitantes construyeron, mantuvieron y
reacondicionaron la red de canales.
Con la interpretación de fotografías aéreas, se pudo descubrir
el curso de antiguos caños y sus constantes fluctuaciones, los
canales asociados a ellos y sus funciones y localizar los sitios
arqueológicos en sus márgenes, para estudiar el sistema hidráulico
y el patrón de asentamiento en su contexto ambiental. Así se han
logrado ubicar y reproducir en mapas los sistemas de canales y
asentamientos prehispánicos, en un área de 50.000 hectáreas, sobre
los ejes principales de poblamiento prehispánico y sus zonas
aledañas, el cauce la Pita-Carate-Pajaral (antiguo curso del San
Jorge) y el antiguo curso del Caño Rabón (Mapa 2).
A partir de la forma, localización y contenido de los sitios
arqueológicos se establecieron sus funciones y su edad se determinó
mediante fechas de carbono 14. El análisis del material cerámico y
su distribución, ha permitido identificar los grupos humanos que
ocuparon la región, y detectar su parentesco cultural con los
pobladores de otras regiones de las llanuras del Caribe. Los
primeros colonizadores de la depresión inundable conocidos hasta el
momento, los antecesores de los zenúes, eran grupos emparentados
con los pobladores de la hoya del Sinú, herederos de largos
desarrollos culturales en las llanuras del Caribe, en los primeros
siglos de nuestra era.
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Mapa 1. Extensión del sistema hidráulico prehispánico 500.000
hectareas.
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Mapa 2. Ejes del sistema hidráulico prehispánicop Zenú en el
occidente de la depresión mompopsiona
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Cambios culturales en la depresión durante esta época están
asociados con la lenta imposición de comunidades que podemos
identificar con los antiguos zenúes, quienes desde los comienzos de
la era cristiana hasta el 1000 D. de C., alcanzaron su mayor
densidad de población. Después del 1000 D. de C., los zenúes
desalojaron progresivamente las áreas inundables que fueron
entonces ocupadas por grupos malibúes procedentes del río Magdalena
quienes no construyeron sistemas de canales.
En los últimos años, el estudio de la estratigrafía y suelos en
perfiles del caño Carate ha permitido asociar los cambios
culturales con las fluctuaciones ambientales. Análisis
palinológicos permitirán en el futuro, establecer los cambios de
vegetación nativa a través del tiempo, su correspondencia con los
cambios ambientales, la acción del hombre sobre el medio ambiente y
la identificación de las plantas que cultivó.
Con base en el estudio de la funcionalidad del sistema
hidráulico prehispánico, una experiencia de dos milenios de
aprovechamiento de zonas inundables, se emprende actualmente el
proyecto de reconstrucción de parte del sistema precolombino de
canales artificiales, con la coordinación general de la Segunda
Expedición Botánica. El Museo del Oro del Banco de la República,
continúa las investigaciones arqueológicas cuyos resultados dieron
las pautas para la reconstrucción. El Himat, reconstruirá una
pequeña parte del sistema (10 hectáreas) como plan piloto para la
adecuación y la recuperación de zonas bajas inundables. Colciencias
y diferentes instituciones oficiales, vincularán a investigadores,
para la realización de estudios socioeconómicos, de suelos,
biológicos y agronómicos en la zona.
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La depresión momposina:
historia del clima y de las inundaciones
En la depresión momposina se forma un delta interior donde
convergen las aguas del Magdalena, el Cauca y el San Jorge,
inundando anualmente la zona desde abril hasta noviembre. Cubre una
superficie de 600.000 hectáreas (6.000 kms.2), extendiéndose desde
los 7°45' hasta 9° 14' de latitud norte y desde los 74° 30' hasta
los 75° 15' de longitud este. Los diques limosos que reciben las
aguas del río Cauca en su irrupción a las llanuras bajas, no
ofrecen mayor resistencia y acaban por abrirse en rompederos como
los de Astilleros y San Jacinto. Las aguas entonces, descienden por
encima del cono del Cauca hacia el oeste por el caño San Matías y
hacia el norte por los caños Rabón, Mojana y Panseguita, además de
correr por sus innumerables caños distributarios. El río San Jorge
con su reducido lecho, no puede recibir los excesos de agua que
terminan derramándose por reflujo en el plano inferior. En
contraste con el Cauca, las aguas del Magdalena sobrepasan el dique
natural sin abrir rompederos y forman una lámina hasta de 4 metros
de espesor que sale a inundar las depresiones cenagosas, bloqueando
a su vez el drenaje de las aguas que descienden del cono. Esta
hondonada de suelos en formación está delimitada por las fallas
geológicas El Colorado, Ayapel, Chicagua y Romeral que la separan
de las rocas sedimentarias que la rodean, ubicadas por encima de
los 25 metros sobre el nivel del mar. La zona está sometida a un
constante proceso de hundimiento debido al peso de los sedimentos y
a su localización entre fallas geológicas activas. Los cálculos de
este fenómeno de subsidencia indican que fluctúa entre 0.9 y 2.5
mm. por año. En los últimos 2.000 años, la zona ha podido hundirse
entre 1.8 y 5 metros. (Datos Proyecto Colombo-Holandés, Cuenca
Magdalena, Cauca).
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Lámina l. Durante más de 2.000 años, los pobladores
prehispánicos de la depresión momposina construyeron una red de
canales artificiales, para controlar las aguas en una extensión de
500.000 hectáreas de tierras cenagosas.
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La cuenca del Bajo Magdalena-Cauca-San Jorge, es un área de
sedimentación rápida. Durante los últimos 7.500 años, la tasa de
sedimentación promedio fue de aproximadamente 3.8 mm. por año, y,
para los últimos 1.500 años de 3 mm. por año (Van der Hammen,
1986). Estos son valores promedio y pueden existir diferencias
locales considerables: en la ciénaga de Morrocoyal, al noroeste de
El Banco, por ejemplo, la tasa de sedimentación de los últimos 400
años ha sido de 8 mm. al año (Wijmstra, 1967). El espesor total de
los sedimentos de los últimos 7.500 años es de aproximadamente 30
metros en el centro de la cuenca y algo menos en las zonas
laterales occidentales y orientales. El total para el Holoceno -los
últimos 10.000 años- es de unos 40 metros (Himat, 1977; Van der
Hammen, 1986). La sedimentación rápida podría estar relacionada con
la subsidencia y/ o con la elevación del nivel del mar después de
la última glaciación y lógicamente, con el aporte de sedimentos
provenientes de las cordilleras. El nivel actual de la cuenca es
aproximadamente 20 metros sobre el nivel del mar.
La tasa de sedimentación natural en la zona estudiada del bajo
San Jorge sobre el cauce Carate-Pajaral y en La Hormiga, (Caño
Rabón) es de aproximadamente 1 mm. al año y, en los canales
artificiales, de 1 a,1.5 mm. al año, para los últimos 2.000-2.500
años. Son valores relativamente bajos comparados con los
anteriores. Esto podría explicarse por un lado, por la posición
relativamente marginal en la cuenca grande Magdalena Cauca-San
Jorge, y por otro, por el hecho que las observaciones fueron hechas
en zonas de grandes construcciones de canales donde éstos no
permitían que el agua sobrepasara el nivel de los diques naturales,
llevándola rápidamente hacia los basines donde se producía mayor
sedimentación (Lámina 1). Teniendo en cuenta los fenómenos de
subsidencia y sedimentación, muchos sistemas de canales
prehispánicos han podido desaparecer sepultados por los sedimentos
de los últimos 2.000 años. Durante la época prehispánica fueron
desapareciendo unos sistemas de canales mientras se iban
construyendo otros. Así, el mosaico actual es apenas una muestra de
la obra hidráulica construida por los habitantes de la zona durante
2.000 años.
En toda la cuenca, se encuentran en los sedimentos frecuentes
intercalaciones de turbas o arcillas turbosas que se manifiestan
como capas oscuras con alto contenido de materia orgánica. Estas
turbas se forman en zonas costeras de ciénagas "back
swamps", entre otros, en vegetación de "praderas
flotantes" (Wijmstra, 1967). En épocas de bajos niveles de
inundación, esas zonas se extienden mucho más y por consiguiente,
las turbas son mucho más frecuentes en épocas relativamente secas,
de baja precipitación en las cordilleras. En épocas de altos
niveles de inundación se reducen fuertemente las zonas de formación
de turba (Van der Hammen, 1986). Este fenómeno lo tomamos como base
para construir una curva (Figura 1), que indica períodos
relativamente secos y de inundaciones generalizadas. En el eje
vertical se señala el tiempo y en el horizontal las muestras de
turba que tienen fechas de carbono 14, recolectadas en unas diez
perforaciones en la zona. Esta curva para los últimos 10.000 años
muestra épocas secas bastante marcadas que además corresponden muy
bien con datos sobre períodos secos de otras partes de Colombia
(Van der Hammen, 1986) y también en las zonas inundables del río
Amazonas (Absey, 1979).
A continuación se presentan algunos datos de la curva
correspondiente a los últimos 3.400 años. Se dan los períodos
correspondientes a varias épocas secas con mayor extensión de las
turbas:
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(1500)*
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750 - 650 A. P.
1400- 1300 A. P
2150 -2050 A.P.
2700 -2300 A. P.
(culminando en 2500 - 2300 A. P.)
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(450)*
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1200 - 1300 D. de C.
550 - 650 D. de C.
200 - 50 A. de C.
550 - 350 A. de C.
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Épocas aparentemente bastante húmedas; sin registro de la
presencia de turba son:
450-0 A. P.
650 - 600 A. P.
1300 - 750 A. P.
2000 - 1500 A. P.
(2300 - 2150 A. P.)*
3400 - 3200 (2700)*
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1500 D. de C. - hoy en día
1300 - 1350 D. de C.
650 - 1200 D. de C.
50 A. de C. - 550 D. de C.
(350 A. de C. - 200 A. de C.)*
A. 1450 - 1250 (750* A. de
C.
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Construcción de canales
Con el fin de determinar la época de construcción de los canales
artificiales en el Bajo San Jorge, saber si existen varios sistemas
super, puestos en el tiempo y cómo y cuándo se llenaron de
sedimentos, estudiamos varios-de los cortes llevados a cabo en los
sitios Carate 19, 25 y 26, en Caño Pimienta y La Hormiga 1 de donde
se recogieron 17 muestras para análisis de carbono 14**. El dibujo de los cortes está en las
figuras 2, 3, 8 y 10, y su localización en el respectivo perfil del
dique se muestra en las figuras 2, 3 y 9. En el mapa 3 se pueden
observar los sitios a lo largo de caño Carate.
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Lámina 2. En los diques naturales del caño Carate, se observan
en verano, capas ondulantes correspondientes a antiguos sistemas
hidráulicos.
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En los cortes, los antiguos canales se presentan como capas
oscuras onduladas con materia orgánica y raicillas, separadas entre
sí por capas de arcilla gris amarillenta producto de la
sedimentación en grandes inundaciones (Láminas 2 y 3). Los niveles
de arcilla orgánica oscura representan fases con bajos niveles de
agua y poca sedimentación, posibilitando la extensión de la
vegetación de pantano en el mismo canal. Los depósitos de arcilla
gris más clara representarían épocas con niveles más altos del agua
y mayor aporte de material mineral, dificultando el desarrollo
local de vegetación pantanosa. Los niveles orgánicos indicarían por
consiguiente lo mismo que las turbas y arcillas turbosas en el
subsuelo del Bajo Magdalena-Cauca-San Jorge (Van der Hammen, 1986.
Figuras 2, 3, 8 y 10 de la presente publicación), épocas de mayor
crecimiento de la vegetación por menores inundaciones.
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Lámina 3. Excavación en Carate 26, donde se observan dos capas
negras, correspondientes a diferentes períodos de utilización de
los canales artificiales.
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En los diques naturales, por ser más altos, se pueden registrar
más fácilmente pequeñas fluctuaciones en el nivel de las
inundaciones, mientras que en los basines más bajos que permanecen
con niveles de agua más altos se necesitan grandes disminuciones en
la cantidad de agua para ser detectada la formación de suelos
turbosos.
Si las fechas de carbono 14 de estas pequeñas capas orgánicas se
tratan de la misma manera que las de las turbas y las añadimos a la
curva ya discutida (véase la figura 1, barras en blanco; se juntan
los datos en períodos de aproximadamente 100 años), podemos ver que
algunas refuerzan considerablemente los períodos
"secos" ya establecidos (barras en negro). Otras
no obstante, se presentan intermedias entre estos períodos, o
parecen ampliarlos. Si las agrupamos en períodos de 25 hasta 50
años, y si tomamos en cuenta también las capitas oscuras no
fechadas que se encuentran a veces entre dos fechadas, parece que
se trata de un fenómeno más o menos cíclico, con una duración
promedia de unos 120 años radio-carbono, relativamente débil y de
onda relativamente corta, que se superpone a los períodos secos
mayores ya discutidos. Si utilizamos entonces en este sentido los
datos de los niveles de raicillas de los canales artificiales y los
añadimos a la curva original (barras en negro) de la figura 1, se
puede tentativamente construir la curva de la figura 4. La falta de
datos más detallados para el período anterior al 1700 A. P., se
debe a la escasez de fechas.
La altura relativa del nivel del agua de inundación durante las
épocas húmedas, no se puede deducir de los datos presentados. Para
saber más sobre este aspecto, habrá que hacer amplios estudios de
la geología cuaternaria del área.
En la figura 6 se detalla también el desarrollo cultural de la
región a través del tiempo, conocido según los datos
arqueológicos.
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Historia del poblamiento prehispánico
El poblamiento de la depresión inundable del Bajo San Jorge, se
efectuó gradualmente, desde antes del siglo IX A. de C. hasta el X
D. 1 de C. aproximadamente. Este proceso estuvo ligado a la
construcción paulatina y al continuo reacondicionamiento del
sistema hidráulico (Cuadro 1).
En años anteriores, se reconstruyó en mapas, en un área de 5.400
hectáreas, el antiguo curso de los caños Rabón, Marusa y Barracuda,
identificando los sistemas de canales y asentamientos asociados a
ellos (Mapa 4). Esto permitió, junto con los datos arqueológicos,
identificar distintas etapas de ocupación. Las fechas de
radiocarbono ubican estos procesos en un amplio período, entre el
año 130 A. de C. y el 950 D. de C. aproximadamente (Plazas y
Falchetti, 1981; 1985; 1986 a). El sitio de habitación más antiguo
hasta ahora investigado, fechado en 130 ± 200 A. de C. (Cuadro 1
Beta 4659), es un depósito de basura asociado a una plataforma de
vivienda del sitio denominado Cogollo. El sistema de drenaje del
asentamiento de Cogollo, formado por canales anchos, con 20 metros
de separación, está parcialmente sumergido bajo la ciénaga de Los
Patos y cubierto en algunos sectores por canales construidos en
épocas posteriores. El depósito cultural excavado, produjo
numerosos fragmentos de una cerámica homogénea y sencilla,
denominada
|Granulosa-Incisa (figura 5), que presenta una
marcada similitud con la de Momil y Ciénaga de Oro, en el curso
bajo del río Sinú (Reichel-Dolmatoff, 1956, 1957, 1974), zona
habitada en los siglos anteriores a la era cristiana, por grupos
emparentados, poseedores de un sistema económico estable y variado,
combinación de caza, pesca y agricultura de tubérculos, que se
remonta aproximadamente hasta el segundo milenio A. de C. Canales
artificiales han sido observados en fotografías aéreas sobre el
valle medio y bajo del río Sinú. El eje de este sistema lo
constituyen el caño Aguas Prietas y sus tributarios, que, desde el
occidente de Ciénaga de Oro, atraviesan la zona cenagosa del bajo
Sinú fluyendo hacia la ciénaga grande de Momil. Es probable que los
antiguos pobladores de Momil y Ciénaga de Oro, hubieran
desarrollado un manejo hidráulico de las zonas inundables; su
estudio se hace esencial para establecer su época de construcción y
su correspondencia con los sistemas del Bajo San Jorge.
Los portadores de la cerámica
|Granulosa-Incisa,
antecesores de los zenúes colonizaron la depresión inundable del
Bajo San Jorge, siguiendo los antiguos cursos de la zona de Rabón,
donde, hacia el 150 D. de C. (Cuadro 1; Beta 2598) ocuparon
asentamientos nucleados de unos 600 habitantes (Plazas y Falchetti,
1981; 1985). En uno de ellos denominado Marusa, se advierte la
introducción de una nueva influencia cultural, representada
arqueológicamente por una cerámica distinta, de color crema,
decorada con adornos modelados y diseños geométricos en pintura
roja. Representa los primeros indicios de la Tradición
Modelada-Pintada, que se popularizaría gradualmente en amplias
regiones del San Jorge, caracterizando la ocupación Zenú. Con su
color crema predominante, adornos modelados y diseños geométricos
en pintura roja, presenta formas homogéneas, sujetas a funciones
específicas y una clara separación entre las formas domésticas y
las funerarias. Este es un conjunto funcional y homogéneo,
desarrollado por la sociedad Zenú para suplir sus necesidades y que
prevalece a lo largo del tiempo (figura 6).
En caño Rabón, esta tradición cerámica se impuso paulatinamente,
asociada a una gran densidad de población que, hacia los años
500-950 D. de C., se estableció a lo largo de las vías acuáticas
(Cuadro 1 Beta 15015; 2595; 4658).
El cauce Carate-Pajaral (Mapa 5), objeto principal de este
trabajo, fue eje de un importante sistema de canales artificiales,
que posibilitó una nutrida habitación en sus cercanías entre los
siglos III y XD. de C. aproximadamente (Cuadro 1 Beta 2602 y Col
595). La cerámica perteneciente a este período, hallada en los
asentamientos asociados al cauce Carate-Pajaral, pertenece en su
totalidad a la Tradición Modelada-Pintada; sus características se
mantienen sin mayores modificaciones durante seis siglos. Esta
homogeneidad expresa la unidad cultural de las comunidades que
poblaron las riberas de este cauce y las zonas aledañas,
reacomodando sus asentamientos según los cambios ambientales y las
fluctuaciones en la morfología aluvial.
Falta aún información para conocer mejor los procesos ocurridos
en esta zona antes del siglo 111 D. de C. Sin embargo, existen
indicios de un poblamiento anterior por comunidades emparentadas
con los antecesores de los zenúes, pobladores más antiguos de caño
Rabón: la presencia de cerámica Granulosa-Incisa en el sitio de El
Papayo sobre el caño Pajaral, las fechas de 810 A. de C. y 330 A.
de C. correspondientes a canales en Pimienta 5 y Carate 19
respectivamente y la fecha de 130 A. de C. para el sitio de
Negritos, zona de poblamiento nucleado al sur del eje
Carate-Pajaral (Cuadro 1 Col 590 GrN 14472 -Col 595 GrN 14475 -
Beta 17016).
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Mapa 5. Antiguop curso del río San Jorge. Asentamientos y
canalesa prehispánicos aledaños
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Las últimas fechas conocidas para el poblamiento zenú en la
depresión inundable corresponden al siglo X D. de C. (Cuadro 1 Beta
4658). Después de esta época tuvo lugar una desocupación gradual de
la zona, quedando remanentes de esta cultura en sitios más altos
protegidos de las inundaciones, como Ayapel y Montelíbano en el
curso medio del río San Jorge y en las sabanas del río Sinú donde
los encontraron los españoles (Plazas y Falchetti, 1981).
Hacia el año 1300 D. de C., la depresión fue ocupada por otro
grupo étnico relacionado con los malibúes, establecidos en las
riberas del bajo Magdalena a la llegada de los españoles (Plazas y
Falchetti, 1981). A diferencia de los zenúes que controlaron las
aguas en grandes extensiones, los malibúes habitaron los espacios
disponibles, aprovechando solamente el área circundante. Sus
huellas se encuentran a lo largo del caño San Matías desde Jegua
hasta San Marcos, en sitios de habitación dispersos sobre las
orillas de los caños incluyendo meandros recientes, sin
correspondencia alguna con sistemas hidráulicos. La cerámica
hallada en los depósitos de basura y en entierros dentro de las
viviendas pertenece a la
|Tradición Incisa Alisada,
cerámica de buena calidad y formas sobrias (figura 7).
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Antiguo curso del río San Jorge y su control
hidráulico
Simultáneamente con el análisis de los cortes, se realizaron
excavaciones y se elaboró el mapa de los vestigios arqueológicos al
este de San Marcos, con el fin de entender los cambios
geomorfológicos de los caños Carate y Pajaral y su contexto
cultural, datos imprescindibles para la interpretación de los
cortes (Mapa 5).
Resumiendo el contenido del mapa 5 se puede observar que en un
momento de la historia del control hidráulico precolombino, los
caños La Pita, Carate, Pinal del Río, Pajaral y Los Angeles,
conformaron el cauce principal de esta región y podríamos afirmar
que se trató del antiguo curso del río San Jorge, que a lo largo de
unos 60 kilómetros tuvo un control de sus aguas mediante la
construcción de canales artificiales ***.
La función del antiguo cauce y de los demás cauces principales,
fue ante todo distribuir los grandes volúmenes de agua, permitiendo
la densa habitación y explotación agrícola en áreas depresionadas,
parte del gran sistema de basines de esta llanura de desborde. Los
cauces principales están cortados por innumerables canales con sólo
diez metros de separación entre ellos; los hay desde 20 metros
hasta de 4 kilómetros de largo, la mayoría de un kilómetro de
longitud (Lámina 4). Los canales perpendiculares al curso de agua
se adaptan a la curva interna de los meandros formando un sistema
en abanico. A medida que se alejan del caño, muchos canales se unen
progresivamente entrando unos en otros formando patrones en espina
de pescado (Lámina 5). El flujo entre los canales mayores se
facilitó mediante la construcción de otros pequeños perpendiculares
a ellos. Al estar en funcionamiento estos sistemas mayores de
canales aseguraban la estabilidad del cauce principal, el agua
circulaba rápidamente produciéndose menos sedimentación en su
lecho. El agua conducida a los basines por los canales, llegaba
cargada de sedimentos y con mayor porcentaje de partículas gruesas,
favoreciendo así las actividades agrícolas en esas zonas bajas.
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Lámina 4. A lo largo de los cauces principales, innumerables
canales de hasta cuatro kilómetros de largo, distribuían los
grandes volúmenes de agua permitiendo la densa habitación y
explotación agrícola en zonas aledañas.
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Lámina 5. Los canales perpendiculares al curso de agua, se
adaptan a la curva interna de los meandros, formando un sistema en
abanico.
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Al propiciarse una mayor sedimentación en los basines que en los
diques de los cauces mayores, se elevaba más rápidamente el nivel
de aquellos, contrarrestando la subsidencia natural del terreno y
la diferencia de altura dique-basin se reducía facilitando el
drenaje en este último. Sobre los cauces principales el poblamiento
fue escaso de manera que las plataformas de vivienda (Lámina 6) no
interrumpieran el flujo rápido del agua hacia los basines. Se
requería además que estos cauces no cambiaran caprichosamente de
curso para no afectar las áreas habitadas, los cultivos y las
comunicaciones.
Según las fechas de las capas oscuras inferiores de los cortes
Pimienta 5 y Carate 19 (810 ± 120 A. de C. y 330 ± 80 A. de C.), la
construcción del sistema hidráulico se remonta hasta aproximada
mente el siglo IX A. de C., época correspondiente al principio de
un período seco en la región. Después de varios
reacondicionamientos, siguiendo los cambios del cauce principal
parece que el sistema hidráulico del antiguo San Jorge, estaba
todavía en funcionamiento hacia el siglo X D. de C. (Cuadro 1, Beta
17017).
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Lámina 6. La población se estableció sobre plataformas
artificiales alineadas sobre las márgenes de las vías
acuáticas.
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Para entender la información recogida de los cortes Carate 26,
19 y 25, es importante entender los cambios de curso que sufrió
este caño a lo largo del tiempo. Estos fenómenos se pueden observar
con relativa facilidad, gracias al reacondicionamiento necesario de
los canales a cada cambio de cauce.
El curso del caño Carate, controlado por primera vez con canales
artificiales cruzaba hacia el este, en el sitio Crt. 19 (mapa 3),
por el caño Lamantillo corriendo por las áreas actualmente
cubiertas por aguas de la ciénaga de San Marcos. Los vestigios de
los canales que controlaron el agua de la curva antigua del caño se
observan fácilmente en las fotografías aéreas. En el corte Crt. 19
(2) P. 3 que se hizo en el dique natural del caño actual (figuras
8, 9) se detectó uno de estos canales en la parte inferior del
perfil. La fecha que se obtuvo para la superficie del canal, siglo
IV A. de C., indica que ya en esa época existía un complejo sistema
de control hidráulico. Un metro y sesenta y cinco centímetros por
encima de este sistema de canales, se localizó un denso basurero
(Lámina 7) con fragmentos cerámicos y carbón fechado en el 580 ± 90
D. de C. Estas evidencias de vivienda fueron depositadas cuando el
sitio era relativamente plano y según los suelos franco-arenosos de
la capa inmediatamente por debajo del basurero, el terreno fue
artificialmente aplanado para construir la vivienda. En esta época
el caño ya había cambiado el curso 45 grados hacia el noreste para
buscar el caño Pinal del Río y Pajaral.
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Lámina 7. Corte en Carate 19. En la parte inferior, se observa
parte de un basurero ubicado a 1.65 metros de profundidad, fechado
en el siglo VI D.C. Por encima de este depósito cultural, una capa
de arcilla gris, indicadora de altos niveles de agua, sugiere que
el sitio fue abandonado en una época de grandes inundaciones.
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El promedio de las fechas asociadas a las capas ondulantes
inferiores de Carate 26, 515 D. de C., coincide con la época de
habitación de Carate 19. El cambio de curso del caño Carate y el
reacondicionamiento de sus canales y zonas de habitación tuvo lugar
según estas fechas antes del siglo VI D. de C. El promedio de la
fechas obtenidas para las capas ondulantes superiores de Carate 26,
1145 D. de C., corresponde a la última época de ocupación Zenú. Es
importante tener en cuenta que el hecho de registrarse capas
oscuras en la parte alta de los canales artificiales no
necesariamente implica que hubiera vivienda contemporánea. Estas
capas ricas en materia orgánica se forman en épocas de bajos
niveles de inundación y se ajustan al relieve del terreno, o sea
que canales construidos y utilizados en épocas anteriores pueden
detectarse como capas oscuras ondulantes, aún después, cuando las
condiciones ambientales permitan su formación.
Al este de San Marcos se puede observar cómo los caños Mosquito
y Pimienta cortan de sur a norte el cauce principal (Mapa 5). En el
sitio Pimienta 5 se excavó un basurero depositado 0.60 metros por
encima de los canales artificiales (figura 10), que fue fechado en
el siglo IX D. de C. (Cuadro 1; Beta 17017). La plataforma de
vivienda y sus túmulos funerarios situados en cada extremo, fueron
construidos sobre el sistema hidráulico.
El promedio de las fechas obtenidas en Crt. 25 para el sistema
de canales, capas oscuras ondulantes, en la parte superior del
corte, corroboran el cambio de curso observable en las fotografías
aéreas. El corte fue abierto sobre un curso reciente del caño
Carate que en vez de continuar el antiguo curso que viene del sur,
gira hacia el este a desaguar en la ciénaga Florida.
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Áreas de concentración de población
Una vez desviadas y controladas las aguas por medio de los
canales que las llevaban a caños secundarios, éstas fertilizaban
los basines, donde se observan huellas de centenares de plataformas
de habitación con sus respectivos túmulos funerarios y huertas
domésticas (Mapa 5; Lámina 6).
Hubo un poblado comunicado por caños menores con los caños Pina¡
del Río y Pimienta, donde hoy queda la finca Los Negritos, conocida
anteriormente con el nombre Costa de Oro; allí se investigaron
varios túmulos funerarios y un basurero de gran extensión que cubre
casi la totalidad de una loma. Esta, junto con otras elevaciones
artificiales, está localizada sobre una plataforma artificial de
grandes proporciones que pudo contener gran número de viviendas
(Mapa 5). La plataforma está bordeada por un caño que la comunica
hacia el noreste, norte y sur con otras muchas plataformas de
vivienda. En uno de los pozos se encontraron fragmentos de cerámica
en dos depósitos separados por una capa de arcilla revuelta, tierra
de relleno con pocos tiestos. En el depósito más profundo, entre
0.70 y 0.95 metros de profundidad, se obtuvo una fecha del siglo II
A. de C. (Cuadro 1; Beta 17016).
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Extensas áreas de cultivo
En la distribución funcional del espacio habitado por los
zenúes, se destacan grandes extensiones cubiertas por canales
cortos, de 30 a 70 metros, entrecruzados o ajedrezados,
indudablemente utilizados para cultivos (Lámina 8). Los canales
cortos conforman un sistema eficaz para habilitar grandes
extensiones de terreno para la agricultura. Las aguas de creciente
eran llevadas con rapidez a las zonas bajas a través de canales
largos y frenadas por los canales cortos, aumentando así el
depósito de sedimentos en las zanjas y obteniendo una reserva de
humedad para el verano. Estos sedimentos, extraídos de las zanjas,
colocados en la parte superior del camellón, actuaron como
fertilizantes de los cultivos y elevaron el nivel de los
camellones, contrarrestando así el fenómeno de subsidencia.
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Lámina 8. Camellones cortos de 30 a 70 metros de largo,
conformaban un sistema irregular, eficaz para controlar el agua en
grandes extensiones. Frenaban el agua aumentando el depósito de
sedimentos en las zanjas y mantenían una reserva de humedad para el
verano.
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Tres kilómetros al sureste de San Marcos, se encuentra la
ciénaga de La Cruz. Son 1.500 hectáreas que se cubren casi
completamente de agua todos los inviernos con una lámina de poca
profundidad. En esta amplia depresión se encuentran numerosos
camellones cortos para recuperación de tierras para cultivo. Al
oeste, limita con el año Carate y al este con el río San Jorge.
Todavía es un área de propiedad comunal. Durante las
investigaciones llevadas a efecto en esta zona se excavó una
trinchera de 30 por 2 metros en el sistema de camellones
ajedrezados (Crt. 20). Se observaron dos suelos orgánicos, en capas
de 0.20 metros de espesor promedio, separadas entre sí por
horizontes de limo, producto de la sedimentación (Plazas y
Falchetti, 1981). Su contenido de fosfatos inorgánicos derivados de
la actividad humana, correspondería a actividades agrícolas
razonablemente intensivas (Eidt, 1984). También se estableció la
ausencia casi total de sitios de vivienda. Sin embargo, hacia el
este se encuentran vestigios de numerosísimos asentamientos, cuyos
habitantes sin el obstáculo actual del río San Jorge, tenían fácil
acceso a la ciénaga de La Cruz, recorriendo solamente diez o quince
kilómetros para llegar a estas antiguas áreas de cultivo.
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Mapa 6. Area de cultivo extensivo y vivienda prehispánica en el
curso medio del caño Rabón
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Actualmente, las tierras al este del río San Jorge reciben las
aguas del río Cauca, con sedimentación más rica que la de las
sabanas, traída por los caños que desaguan en el caño Carate. En
época prehispánica, la ciénaga de La Cruz también fue fertilizada
por la sedimentación del Cauca ya que el San Jorge no obstaculizaba
su paso.
Otra extensa zona (2.000 hectáreas aproximadamente) cubiertas
por canales de cultivo queda 30 kilómetros al sureste de San
Marcos, sobre el curso actual del caño Rabón (Mapa 2). Cuatro y
medio kilómetros al sur de la casa de la Hacienda Tuloviste de
Filadelfo Monterrosa, está situado el campamento de San Pedro,
rodeado de canales cortos. En sus alrededores se encuentra buen
número de plataformas de vivienda con sus respectivos túmulos
funerarios (Mapa 6). La cerámica recobrada en un depósito de basura
a 0.85 mts. de profundidad (San Pedro 2 p. l) corresponde al siglo
VII D. de C. (Cuadro l; Beta 16253). Un estudio preliminar revela
que esta cerámica se relaciona con la de sitios más antiguos
excavados en el curso medio del caño Rabón, confirmando la
hipótesis de la continuidad de una tradición muy antigua en la
zona.
El análisis físico-químico de una muestra de suelo procedente de
un camellón de San Pedro, fue realizado en el Instituto Agustín
Codazzi. El resultado demuestra que se trata de suelos aptos para
la agricultura: por su textura, porque permiten un buen drenaje y
porque poseen un contenido razonable de nutrientes y fósforo, por
contraposición a un bajo porcentaje de aluminio, además de una
buena capacidad de retención de nutrientes.
Por la fertilidad de sus tierras, la buena conservación de los
canales prehispánicos y el hecho de no sufrir inundaciones mayores,
San Pedro es, hasta ahora, la zona más apta para adelantar el plan
piloto de la reconstrucción de parte del sistema hidráulico. Su
acceso se hará más fácil cuando se haya terminado la construcción
de la carretera San Marcos-Majagual.
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Conclusiones
Con base en los datos disponibles, es posible plantear algunas
hipótesis y buscar respuestas a los siguientes interrogantes:
¿Cuándo y por qué iniciaron los pobladores prehispánicos de la
depresión inundable, la construcción de los sistemas de drenaje?
¿Por qué el sistema dejó de funcionar y los zenúes desalojaron el
área?
La época seca más notoria durante los últimos 3.500 años,
ocurrió aproximadamente entre los años 2700 y 2000 A. P., o sea
hacia el 800 y 50 A. de C. Este período de sequía también ha sido
identificado en los Llanos Orientales, la Cordillera Oriental y el
valle medio del río Magdalena (Van der Hammen, 1986). El hecho de
saber que también afectó la amazonia brasileña (Absey, 1979),
demuestra su importancia continental. Esta época seca está
interrumpida por un período húmedo relativamente corto pero
marcado, entre aproximadamente 2300 y 2150 A. P. (350-200 A. de
C.). La fecha de 2700 ± 270 A. P. (750 A. de C., Col 511), que
corresponde a una capita de arcilla orgánica natural encima de un
suelo arcilloso laterítico rojizo en la sección de Carate 25,
pertenece a esa época (figura 3).
En la época seca mencionada parece realizarse un poblamiento
progresivo de las llanuras inundables. En vista de la frecuencia de
turbas y la formación de suelos, parece que áreas relativamente
gran des de la zona no fueron afectadas por inundaciones largas,
hecho que facilitaría el poblamiento y la adecuación hidráulica
progresiva de la zona.
La fecha más antigua conocida hasta el momento para un canal
artificial, es de 810 ± 212 A. de C. y corresponde a la base de un
canal que forma parte de un gran sistema de canales sobre el curso
Pinal del Río, Pajaral, antiguo curso del río San Jorge. Este
sistema hidráulico parece haber sido construido al comienzo de la
gran sequía que va desde el 800 al 50 A. de C. (Figura 4). Un
cambio paulatino de las condiciones ecológicas debió influir en la
construcción de sistemas hidráulicos cada vez más extensos y
complejos.
El sitio de habitación más antiguo registrado hasta el momento
en la zona de Caño Rabón (Cogollo 5), tiene una fecha de 130 ± 200
A. de C. (Cuadro 1, Beta 4659). Correspondería al período seco
comprendido entre 2150 y 2000 A. P., aunque su amplio margen de
error cubre las épocas relativamente más húmedas que le
antecedieron y sucedieron.
En la época de mayor humedad comprendida entre el 2000 y 1500 A.
P. (150 A. de C. - 500 D. de C.), se registró el poblamiento
progresivo de las áreas inundables con densidades de población cada
vez mayores. Hacia el 150 D. de C. existían ya en el caño Rabón
poblaciones nucleadas de unos 600 habitantes e importantes sistemas
de canales artificiales (Plazas y Falchetti, 1981; 1985).
La densa habitación de la zona y la construcción de grandes
sistemas de drenaje, continúa hasta el siglo X D. de C. cuando
todavía existía un importante desarrollo zenú en la zona. Después
desaparecen los indicios de poblamiento zenú y se registra una
desocupación progresiva de la zona. Tal vez factores ambientales
influyeron en este proceso. Es posible que el advenimiento
paulatino de un período de sequía influyera en un desequilibrio de
esta sociedad que durante siglos manejó las aguas en las planicies
inundables, reacomodando sus asentamientos y los sistemas de
canales según las fluctuaciones ambientales y los cambios en la
morfología aluvial.
Precisamente en la época de sequía registrada hacia el 1200
-1300 D. de C., los malibúes del bajo Magdalena entran en la región
del San Jorge. Estas condiciones serían favorables para comunidades
que se asentaban sobre los diques naturales de los caños mayores,
sin controlar las aguas de inundación mediante sistemas hidráulicos
porque las condiciones ambientales no lo hacían necesario.
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Figura 1. Fluctuaciones climáticas en el Bajo Magdalena.
Cauca-San Jorge
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Figura 2. Carate 26-corte. Atrevieza de lado los canales
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Figura 3. Carate 25-Corte y ubicación sobre el perfil del caño
Carate.
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Figura 4. Desarrollo cultural y cambios climáticos
Prehispánicos ene l bajo San Jorge
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Figura 5. Tradición cerámica. Granulos incisa. Formas
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Figura 6. Tradición cerámica. Modelada pintada
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Figura 7. Tradición cerámica. Incisa alisada. Formas
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Figura 8. Carate 19.(2) P.3 - Corte
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Figura 9. Carate 19 (2)- Ubicación del corte sobre el caño
Carate
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Figura 10. Caño Pimienta 5 P.1
(Perfil Nw-NE)-Corte
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BIBLIOGRAFÍA
Absey, M. L. "A Palynological Study of Holocene
sediments in the Amazon Basin". Thesis, University of
Amsterdam, 103 pp. Amsterdam. 1979.
Eidt, Robert C. "Advances Abandoned Settlement
analysis: Application to Prehistoric Anthrosols in Colombia, South
America". The Center for Latin America. University of
Wisconsin Milwaukee. U. S. A. 1984.
Plazas, C. y Falchetti, A. M. "Asentamientos
prehispánicos en el Bajo río San Jorge". Fundación de
Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República.
Bogotá. 1981.
-."Poblamiento y adecuación hidráulica en el Bajo río
San Jorge, Costa Atlántica colombiana". 45° Congreso
Internacional de Americanistas. Bogotá. 1985.
-."La cultura del oro y del agua. Un proyecto de
reconstrucción". Boletín Culturale Bibliográfico, Vol.
XXIII, No. 6. Banco de la República. Bogotá. 1986 a.
-."Reconstrucción del sistema hidráulico Zenú. Estudio
arqueológico". Bogotá. (Sin publicar). 1986 b.
Reichel-Dolmatoff, G. "Momil, excavaciones en el
Sinú". Revista colombiana de Antropología, Vol. V. Bogotá.
1956.
-."Reconocimiento arqueológico en la Hoya del río
Sinú". Revista colombiana de Antropología, Vol. VI.
Bogotá. 1957.
-."Momil: dos fechas de Radio Carbono".
Revista colombiana de Antropología, Vol. XVII. Bogotá. 1974.
Van der Hammen, T. "Fluctuaciones holocénicas del nivel
de inundaciones en la cuenca del Bajo Magdalena-Cauca-San Jorge
(Colombia)". Geología Norandina, No. 10: 11 a 18. Bogotá.
1986.
Wijmstra, T. A. "A Pollen diagram from the Upper
Holocene of the Lower Magdalena valley", Leidse Geol.
Meded, 39: 261-267. Leiden. 1967.
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Los períodos mencionados entre paréntesis, tienen solamente un
registro de turba.
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Estas fueron analizadas en el Centro para Investigación de
Isótopos (CIO) de Groningen, bajo la supervisión del profesor W. G.
Mook. En el cuadro 1 damos la lista de las fechas (número Col. es
el de la colección, número GrN es el de análisis de
laboratorio).
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Aún no se han elaborado mapas del curso bajo del San Jorge,
unos 30 kms. antes de entrar en la ciénaga de San Benito Abad.
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