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NOTA SOBRE UN FRAGMENTO DE TELA
HALLADO EN LA HOYA DEL QUINDÍO
MARIANNE CARDALE DE SCHRIMPFF
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Foto 1 . Resto de tela conservado sobre un pectoral de tumbaga.
Se encontró en una tumba del complejo Caldas, cerca a Pueblo
Tapado. El pectoral mide 20 cms. de diámetro. Colección
particular.
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Son muy conocidos los numerosísimos volantes de huso con
diferentes formas y diseños que se han encontrado en las tumbas del
Quindío, instrumentos que atestiguan una floreciente industria
textil. Durante las primeras décadas de la colonia, mantas de
algodón figuraban entre los artículos más importantes que
tributaban los indios quimbayas a sus encomenderos. En su estudio
sobre este grupo, basado en documentos de archivo, Friede
(1963" 27) nos informa que estas mantas eran más grandes y
tupidas que las del Nuevo Reino, es decir, las que fabricaban, en
la Cordillera Oriental, los muíscas y los guanes. El mismo autor
comenta que las mantas de los quimbayas eran elaboradas en algodón
silvestre, dato sorprendente si tomamos en cuenta lo fácil que es
cultivar el algodón donde el clima es adecuado, y el cultivo
generalizado de esta planta entre los indígenas, hasta hace unos
años, en sus huertas o al pie de sus casas donde botan las semillas
cuando están limpiando la fibra.
Los primeros cronistas españoles nos dejaron alguna información
acerca de las telas utilizadas por los diferentes grupos que
habitaban el Valle Medio del río Cauca, información que ha
recopilado Duque (1970, cap. XI). Sólo los indios de Anserma
"cubrían todo su cuerpo con vestimentas, que consistían en
grandes mantas, adornadas con piezas de oro de distintas formas:
los demás iban semidesnudos...". Cieza de León (Cap. XXII)
nos informa que los indios de Picara, al norte de los Carrapas,
usaban solamente "pequeñas mantas o maures, con que se
cubren las partes vergonzosas..."; menciona también
"chagualetas", pequeñas piezas de oro que los
indios de Pozo ponían en las mantas, y hasta banderas, formadas por
"una manta larga y angosta puesta en una vara, llena de
unas piezas de oro pequeñas, a manera de estrellas, y otras con
talle redondo" (Cap. XXIII).
Sin embargo, no se ha conservado ningún ejemplar, ni de las
famosas mantas que tributaban los quimbayas ni de las vestimentas
que usaban sus vecinos o sus antepasados.
Las condiciones húmedas de las tumbas tampoco conducen a la
conservación de telas, aunque de vez en cuando se encuentran
pequeños restos adheridos a objetos de tumbaga (Foto 1) o, donde
había grandes cantidades de este metal, hasta fragmentos de tela
conservados por el cobre, del cual tomaron un color verde.
Por eso es de un interés muy especial un pequeño fragmento de
tela muy fina y con decoración pintada que fue hallado hace muchos
años en el Quindío (Foto 2). El fragmento pertenecía a la antigua
colección de don Luis Arango Cano, conocido autor de
"Memorias de la Guaquería en el Quindío" (1924),
una recopilación de datos sobre numerosísimas tumbas, abiertas por
él u otros guaqueros a finales del siglo pasado y principios de
éste. Actualmente, el fragmento forma parte de la colección de don
Jesús Arango Cano, hijo de don Luis, quien muy amablemente me
permitió estudiarlo. No se conservan detalles del hallazgo o de su
procedencia exacta y no hay forma de saber si es temprano o tardío
en la secuencia de culturas que moraban en el Quindío.
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Foto 2. Fragmento de tela pintada hallado en el Quindío.
Pertenecía a la antigua colección de don Luis Arango Cano. Mide 8 x
6 cms.
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A pesar del tamaño muy reducido del fragmento (8 x 6 cms.), se
conserva parte de un diseño a base de rectángulos concéntricos
ejecutado en un color pardo sobre un fondo gris/crema que es,
probable mente, el color natural del algodón. El diseño está
enmarcado por una línea más ancha del mismo color pardo, sobre el
borde de la cual se aprecia una hilera de pequeñas zonas ovaladas
de color crema, creando un diseño de aspecto negativo. Tanto para
la urdimbre como para la trama, se utilizó hilo fino, regular,
torcido en sentido Z. El tejido es tupido, con 10 hilos por cm. en
un sentido (¿trama?) y 40 hilos por cm., utilizados en pares en el
sentido contrario (¿urdimbre?).
La decoración pintada es poco común entre las telas
precolombinas conservadas en Colombia. Del sur del país los únicos
fragmentos de telas relativamente bien conservadas son de Nariño y
no se conoce ningún ejemplar con decoración pintada. La otra área
del país donde se han encontrado un buen número de telas
precolombinas es la cordillera oriental, la misma zona de donde
venían las ya mencionadas "mantas del Nuevo
Reino", elaboradas por los muiscas y los guanes. Se
conocen algunas telas pintadas, halladas en cuevas en la Mesa de
los Santos en Santander (Schottelius 1946; Cardale de Schrimpff
s.f.; 1986), de un sitio que parece corresponder al Páramo de Pisba
y de un lugar que parece ser Gachancipá (Broadbent 1985). El
fragmento del Quindío es demasiado pequeño para permitir una
comparación de los diseños pero es interesante que en ambos grupos,
la urdimbre está conformada por hilos sencillos trabajados en
pares, a pesar de que, en la Cordillera Oriental, las urdimbres de
las telas no pintadas son sencillas. El tejido de la colección
Arango Cano es más fino que la mayoría de las telas de la
Cordillera Oriental las cuales tienen, generalmente, alrededor de
20 urdimbres por cm., aunque aquí también los ejemplares pintados
son, a veces, muy finos. Una tela pintada hallada en la Mesa de los
Santos tiene de 34 a 38 hilos por cm. (Cardale de Schrimpff, s. f.,
G 72) y las telas que parecen ser del Páramo de Pisba tienen hasta
42 hilos. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre las
telas de las dos zonas, que es la dirección de torsión - Z en el
fragmento del Quindío y S en las telas de la Cordillera Oriental.
Este detalle sugiere que el fragmento del Quindío pertenece a una
tradición textilera diferente a la que existía en la Cordillera
Oriental. Sin embargo, hacen falta telas más completas que permitan
el estudio de diseños completos y de otros rasgos diagnósticos como
los orillos.
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BIBLIOGRAFÍA
Arango Cano, Luis.
|Memorias de la guaquería en el
Quindío. Tomos 1 y 2, Bogotá. 1924.
Broadbent, Sylvia. Chibcha textiles in the British Museum.
|Antiquity LIX, No. 227, pp. 202-205. 1985.
Cardale de Schrimpff, Marianne.
|Textiles arqueológicos en el
Museo Casa de Bolívar, Bucaramanga. Informe presentado a la
Fundación de Investigaciones Arqueológicas, Banco de la República,
Bogotá. s. f.
. Painted Textiles from Caves in the Eastern Cordillera,
Colombia.
|The Junius B. Bird Conference on Andean
Textiles, April 7th and 8th, 1984, pp. 205-217. Washington.
1986.
Cieza de León, Pedro de.
|La Crónica del Perú. Ediciones
de la Revista Jiménez de Quesada. Bogotá. 1971.
Duque Gómez, Luis.
|Los Quimbayas. Reseña etno-histórica y
arqueológica. Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá.
1970.
Friede, Juan.
|Los Quimbayas bajo la dominación
española. Banco de la República. Bogotá. 1963.
Schottelius, Justus W. Arqueología de la Mesa de los Santos.
|Boletín de Arqueología, III, julio-septiembre, 213-226.
Bogotá. 1946.
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