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REPORTE DE UN YACIMIENTO
ARQUEOLÓGICO "QUIMBAYA CLÁSICO" EN EL VALLE DEL MAGDALENA: CONTRIBUCIÓN AL
CONOCIMIENTO DE UN CONTEXTO REGIONAL
CARLOS CASTAÑO URIBE
Durante 1984 y
1985 el autor realizó una serie de trabajos de prospección e investigación
arqueológica en una vasta región del Valle Medio del Magdalena entre los ríos Guarinó
(Tolima) y Seco por el sur y los ríos de La Miel (Caldas/ Antioquia) y el río Negro
(Cundinamarca/ Boyacá) por el norte, concentrando nuestro interés, muy especialmente, en
la zona plana de la cuenca del Magdalena y las zonas medias y bajas de estos tributarios,
es decir, hasta los 500 m.s.n.m. aproximadamente.
Esta labor se realizó como parte
fundamental de las investigaciones de "Estudio de impacto ambiental" de
Hidroestudios para el Proyecto Hidroeléctrico de La Miel (Castaño, Dávila 1984) y como
parte del proyecto de investigación arqueológica efectuado en 1985 en esta misma cuenca
con el auspicio de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales del Banco de
la República (Castaño, 1985).
Durante los trabajos realizados,
específicamente en la hoya del río de La Miel, desde su parte media hasta su
desembocadura en el Magdalena, ubicamos unas 48 localidades de gran potencial arqueo
lógico y unos 125 yacimientos que en conjunto permitían identificar una compleja
secuencia cronológico-cultural desde el paleoindio tardío hasta el siglo XVI, pasando
así por 9 ó 10 manifestaciones culturales totalmente independientes y particulares (Mapa
1).
El conjunto arqueológico identificado en
la localidad de la Lorena, a unos 2 kms. al suroriente de la actual población de San
Miguel, fue uno de los que más llamó nuestra atención, ya que el patrón funerario
difería notablemente de todos los localizados en la región, especialmente de aquellos
pertenecientes a la Fase Colorados del Horizonte de urnas funerarias.
En este caso se trata de tumbas de pozo
cuadrangular, nicho de paredes rectas y planta rectangular, cuya profundidad no sobrepasa
los 2.50 mts., ubicados en la zona plana y baja del Valle.
De este tipo de tumbas los guaqueros han
excavado dos o tres ejemplares, todos ellos con enterramiento primario y objetos de ajuar
funerario. Este utillaje está compuesto por vasijas cerámicas y piezas de orfebrería
cuyos nexos con el denominado "Quimbaya clásico" son evidentes.
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Figura 1 La Lorena. Tumba y
ajuar
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En una de estas tumbas (Fig. 1) se
encontró el esqueleto de un personaje sobre nicho rectangular, 20 cms. más abajo de la
planta del pozo. Junto a él se hallaron dos vasijas de cuerpo globular y cuello cónico
muy alto con decoración lobular periférica en la zona próxima al cuello. Estos
recipientes fueron manufacturados cuidadosamente en una arcilla habana. Las paredes son
muy delgadas y esmeradamente pulidas; sus dimensiones son: 40 cm. de altura por 25 cm. de
diámetro máximo. La otra vasija tiene cuerpo globular con lóbulos equidistantemente
distribuidos; base con cinco mamelones de soporte, borde evertido con decoración incisa y
su color es negruzco y superficie brillante que por su morfología se asemeja mucho a los
poporos y botellones clásicos de orfebrería quimbaya. Las dimensiones son: 12 cm. de
boca, 13 cm. de altura y 17.5 de diámetro (Fotos 1 y 2).
La asociación orfebre de esta tumba
está compuesta por 68 cuentas de cuerpo cóncavo y extremos ligeramente evertidos con
reborde (3 cm. x 0.6 cm.); 18 cuentas antropomorfas (3.5 x 3 cm.) y un colgante discoidal
cóncavo con espirales periféricos (4 cm. de diámetro).
Las caritas representadas en las cuentas
pesaron entre 1.7 y 2.4 gms.; las cuentas tubulares entre 1.8 y 2.2 gms., y el colgante 10
gms. El oro es de buena ley y sin muestras de corrosión.
Tal como puede apreciarse en la figura 1,
las cuentas antropomorfas tienen un nexo ineludible con las piezas del mismo tipo
encontradas en la región del Viejo Caldas (vgr. Caramanta, Calarcá, Montenegro y otros
sitios del Valle del Cauca).
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Las representaciones son realistas
y confeccionadas, al igual que los otros objetos orfebres, por el método de la cera
perdida. Sus rasgos estilísticos son recurrentes, ya que en todos los casos, presentan un
mismo tipo de elementos: la parte superior de la cabeza se encuentra adornada por un
"rayado" vertical corto; ojos cerrados, nariz chata y ancha que arranca de los
arcos oculares; boca lineal cerrada y perforaciones circulares en los extremos laterales
del rostro, (Foto 3) descripción que por demás es idéntica a la realizada por Pérez de
Barradas (1965) para la zona media del Valle del Cauca.
La cerámica, por su parte, presenta dos
"tipos" de acabado diferente. Los botellones de pasta y superficie habana sin
engobe y lustre, y la alfarería que presenta la pasta marrón negruzca de superficie
sumamente pulida asimilable al "IBW" (Incised Brown - Ware) de Bruhns (1970).
En cuanto a la cerámica habana
encontrada en La Lorena, resulta especialmente interesante su similitud morfológica y
estilística con otro conjunto de alfarería recuperado recientemente de la localidad de
Montezuma, municipio de Ulloa, entre el río Barbas y la quebrada de Los Angeles,
afluentes del río La Vieja en el extremo nororiental del departamento del Valle del
Cauca.
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En este lugar, apareció una tumba
de pozo doble orientada en dirección oriente-occidente donde se recuperaron nueve vasijas
cerámicas y tres entierros primarios. El pozo tenía forma circular y su profundidad era
de 2 mts. La primera de sus cámaras, de forma cupular, tenía 2.50 mts. de diámetro y en
el centro, sobre el piso, aparecieron dos vasijas similares a las encontradas en La
Lorena. En este caso, la decoración del cuello tubular cónico carecía de decoraciones
lobulares ("gajos") redondeados, presentando así lóbulos aplanados que le dan
una apariencia truncada a los gajos (Foto 4). Por lo demás, los rasgos de color, tamaño
y textura tienen una gran similitud a los recipientes del río de La Miel. En la cámara
siguiente, a la que se penetraba por un amplio umbral, y cuyas dimensiones eran un poco
más grandes que la de la anterior (3.50 mts. x 1.70 de altura) se encontraban tres
esqueletos dispuestos en forma de abanico, al lado de cuyas cabezas estaban dispuestos los
siete recipientes cerámicos restantes. Junto a uno de los esqueletos se encontraban
cuatro vasijas IBW, que comúnmente han sido denominadas como "urnas" (Foto 5),
y que presentan la típica decoración incisa con diseño de "espina de
pescado", sobre una serie de lóbulos verticales, que aparecen un poco más abajo del
cuello hasta la base ligeramente plana del recipiente. Las cuatro vasijas tenían tamaños
de mayor a menor
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El color de los recipientes era
café-oscuro de textura muy pulida; borde evertido con labio recto y acanaladura incisa
sobre su perímetro y un punteado suave en línea horizontal, alrededor del cuello. Junto
al esqueleto del centro y muy cerca de las anteriores vasijas, se localizaron dos
escudillas de cuerpo escotillado y decoración lobular sobre su parte media (Foto 6).
El borde es evertido de labio recto e
igualmente acanalado; el cuerpo lobulado presenta una decoración incisa de arcos dobles
con punteado y superficie pulida brillante; la coloración poco difiere de las anteriores
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Al lado del último de los esqueletos
apareció una gran vasija monocroma sin decoración, engobe o pulimento, de color habano y
manchas de cocción. Su forma era ligeramente semiglobular de borde evertido y labio
redondeado, tiene una altura de 0.40 mts. un diámetro de boca de 0.33 mts. y un diámetro
máximo de 0.36 mts. Su interior contenía gran cantidad de restos de maíz. Aunque en
este caso no se encontró orfebrería asociada, es evidente que la tumba de Montezuma y de
La Lorena tienen una relación cultural estrecha, con una evidente vinculación con la
cerámica "IBW" y, por ende, con el quimbaya clásico. Futuras investigaciones
deberán contribuir con nuevos datos que nos permitan conocer la naturaleza, la
cronología y los procesos culturales del Quimbaya Clásico, sólo conocido
fragmentariamente a través de muestras de alfarería y orfebrería dispersas en las
colecciones y museos del mundo.
Conscientes de lo inconexo que pueden
aparentar ser otros hallazgos en la cuenca de La Miel, con la manifestación arqueológica
de La Lorena y Montezuma y de los grandes vacíos que aún tenemos en la información del
Quimbaya Clásico, no obstante pensamos que resultará de gran interés el reporte de dos
datos adicionales.
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El primero referente a una
figurilla antropomorfa de oro (Foto 7), dos cuentas de cuerpo cóncavo y extremos
ligeramente evertidos con reborde (2.8 cm. x 0.5 cm.) idénticas a los de La Lorena y un
cincel rectangular de punta roma en un extremo (2.5 x 0.6 x 0.3 cms.) que fueron
encontrados a las afueras de la población de Norcacia (Caldas), cuenca de La Miel (Foto
8).
Este material fue descubierto dentro de
un pequeño recipiente de piedra en forma de mortero con tapa. Por las características
estilísticas de algunos de los objetos, en especial las cuentas y la figurilla,
realizadas, por demás, a la cera perdida, nos parece que presentan un nexo probable con
los anteriormente descritos.
El segundo, lo reportamos en la localidad
de San Roque en la parte alta de La Miel (Caldas) en una pequeña tumba de pozo y planta
rectangular sobre la falda inclinada de una colina.
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7
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De este yacimiento mortuorio se
documentó una vasija globular de borde evertido y decoración polícroma (rojo y negro
sobre crema oscuro) (Foto 9). La vasija presenta una decoración pintada de di seños
geométricos sigmoideos en la parte central, inscrita dentro de dos bandas de color rojo
intenso sobre el borde y la base del recipiente. La superficie es muy pulida y de gran
lustre y su consistencia es más bien pesada
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Lo interesante de este hallazgo no sólo
es la forma de la tumba, sino también un fragmento cerámico muy erosionado del relleno
que tiene características decorativas de lobulado afines a las utilizadas ampliamente en
el Quimbaya Clásico (Foto 10); además de la similitud de la vasija polícroma con las
reportadas para el período Coclé de Panamá, que guardaría relaciones cronológicas
análogas con la manifestación objeto de este artículo. De igual forma, resulta
interesante decir que en una tumba aledaña a la descrita anteriormente se encontraron dos
cuentas zoomorfas (¿caracol alargado?) de oro (Foto 11) muy similares a las descritas por
Pérez de Barradas para el sitio de la Soledad (Caldas) del Valle del Cauca (1965) y
asociadas al Quimbaya clásico.
Por todo lo anterior, pensamos, que la
presencia de este tipo de elementos en el Valle del Magdalena (río de La Miel), plantea
importantes directrices acerca de esta poco conocida manifestación arqueo lógica y
ayuda, en parte, a develar un poco la movilidad y difusión que tuvieron estos antiguos
aborígenes en el país.
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BIBLIOGRAFÍA
Bruhns, Karen. Stylistic affinites
between the Quimbaya gold style and a little known ceramic style in the middle Cauca
Valley, Colombia.
|Nawpa Pacha,
No. 7-8. 1970.
Castaño, C. y Dávila, C. L.
Proyecciones arqueológicas en la Hoya del río La Miel y sus tributarios: Contribución
al estudio de impacto ambiental.
|Hidroestudios
Proyecto Hidroeléctrico del río La Miel. Bogotá (sin publicar). 1984.
Castaño, Carlos.
|Secuencias y correlaciones arqueológicas
en el río de La Miel. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, Banco
de la República, Bogotá. (Sin publicar). 1985.
Pérez de Barradas, José. Orfebrería
Prehispánica de Colombia. Estilos Quimbaya y otros. Madrid. 1965.
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Los rangos de altura total:
35, 28, 20 y 13 cms; diámetros máximos de 26, 21, 18 y 13 cms; diámetro de boca de 24,
19, 15 y 12 cms. respectivamente.
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En rangos de altura total 8.5
y 8 cms.; diámetro máx. 23 y 17 cms.; diámetro de boca de 22 y 17 cms. respectivamente.
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Diámetro máximo 18 cms.;
altura total 17 cms.; diámetro de la boca 12 cms.
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