Ficha bibliográfica
Titulo:
Nota sobre una tumba de cancel hallada en el municipio de Dosquebradas, Risaralda
Edición original: 2005-05-16
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-16
Creador: Marianne Cardale de Schrimpff-Sory Morales, Oscar Osorio




INDICE




NOTA SOBRE UNA TUMBA DE CANCEL HALLADA EN EL MUNICIPIO DE DOSQUEBRADAS, RISARALDA
Orfebrería de la tradición metalúrgica del suroccidente hallada en el Cauca Medio

MARIANNE CARDALE DE SCHRIMPFF, SORY MORALES, OSCAR OSORIO

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A principios del año en curso (1988) se descubrió, cerca al matadero del municipio de Dosquebradas, una tumba de cancel con varios objetos en oro y piedra. Las tumbas de cancel tienen fama en el Quindío por estar desocupadas, prácticamente sin excepción. El ajuar de esta tumba incluye piezas muy especiales, por ser únicas o por ser atípicas en esta región del país. Por estos motivos, y a pesar de lo casual del hallazgo, creemos que merece una nota breve para recordar y divulgar sus aspectos más importantes.

El hallazgo se debe al entonces celador nocturno del matadero, el señor Juan Bautista Castañeda, quien proporcionó información acerca del hallazgo a la señora Alba Lucía Jaramillo de Dupont, directora del Área Cultural del Banco de la República en Pereira. Ella gentilmente comunicó estos datos al Museo del Oro y a los autores de esta nota.

La tumba se encontró en un punto denominado "La Badea", sobre una gran terraza natural que mira hacia Pereira. A unos cien metros del sitio el terreno cae abruptamente hacia el río Otún. Se está abriendo con bulldozer una carretera vecinal que pasa por el punto donde estaba la tumba y en la capa húmica de unos 40 cms. de grosor, se alcanzan a distinguir tiestos relativamente abundantes, gruesos y sin decoración. Cuando nosotros visitarnos el lugar en junio de este año, las piedras que componían la tumba yacían en desordenen los alrededores. Se trataba de grandes piedras del río, de forma irregular, que medían hasta 80 cms. de largo por unos 20 cms o más de grosor.

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Figura 1
Croquis de la tumba de cancel, La Badea. Municipio de Dosquebradas (Dib. Jaramillo de Dupont)

Según las descripciones del señor Juan Bautista, transmitidas por doña Alba, la tumba era superficial con piso, paredes y techo de piedras (Fig. 1). Las que formaban el piso eran especialmente grandes y algunas de ellas necesitaban 4 hombres, para moverlas. Todo el oró y los objetos en piedra se encontraron, al parecer, juntos. No se hallaron cerámica ni huellas del esqueleto. Los datos del ajuar fueron suministrados en parte por doña Alba y en parte por Ana María Falchetti, subdirectora técnica del Museo del Oro en Bogotá, además de las observaciones que pudo hacer uno de los autores de esta nota cuando tuvo la oportunidad de examinar, brevemente, algunas de las piezas. Se encontraban las siguientes piezas en metal:

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Lamina 1

|Dos placas antropomorfas, caladas (Lám. 1).

Son casi idénticas y muestran una figura con las extremidades en escuadra, ojos semicirculares y una nariz triangular; su boca abierta muestra las dos hileras de dientes. En la cabeza, la figura lleva un tocado, indicado por triángulos y puntos repujados. Una línea con una hilera de puntos, ambos repujados, bordea los lados de la pieza.

Lámina 2
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a

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b

Numerosos orificios pequeños (36) bordean el límite inferior de la figura y también la margen superior de las zonas caladas. Es probable que las dos placas forraran originalmente una base en madera u otro material orgánico a la cual fueron adheridas por pequeños alfileres. Las láminas pequeñas servirían de adorno para estas piezas. Las placas miden 10.8 cms. de largo por 8 cms. de ancho, cada una, con un peso de 18 y 18.7 gramos respectivamente. Las 12 láminas miden de 2 a 3 cms. de largo por 0.8 a 1.5 cms. de ancho aproximadamente; pesan 4.60 gramos.

Tres objetos clasificados generalmente como pinzas (Lám. 2 a y b)

a) Discoidal, en buen oro. Sobre el disco hay una cara pequeña, repujada, similar a las caras de las placas. 4.2 x 3.6 cms.; peso 11.50 gramos.

b) En forma de "ancla", lisa, en tumbaga. Se encuentra bastante rota; peso 26.9 cms.

c) Otra similar pero más grande, muy rota.

Dos |"pectorales "redondos, ligeramente cónicos, con líneas e hileras de puntos repujadas (Lám. 3).

Cada pectoral lleva una perforación cerca al borde. Diámetros: 11.1 y 11.2 cms.; peso 294 y 29.5 gramos.

|Un pectoral de lengüeta en tumbaga, muy rota (Lám. 4 a). Peso aproximado de 79 gramos.

|Una lámina redonda, lisa (Lám. 4 b); diámetro 4.3 cms. Peso 12.50 gramos.

|Una diadema en "H" de buen oro, muy flexible (Lám. 5); largo 29 cms. aproximadamente; peso 113.70 gramos.

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Lámina 3

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Lámina 4-a

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Lámina 4-b

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Lámina 5

Se encontraron, también, por lo menos 145 (o tal vez 151) cuentas de collar de tamaños y formas variados, elaboradas en piedra verde de distintos tonos y un número muy grande de cuentas de collar en cristal de roca. Aunque no se contaron, eran suficientes para formar cinco collares, cada uno tan largo que llegaría hasta el ombligo del portador. Las dimensiones y los detalles de forma también varían; las más grandes medían de 5 a 6 cms. de largo con unos 4 cms. de diámetro. Hasta donde se alcanza a distinguir en las fotografías, las perforaciones eran iniciadas desde ambos extremos en forma de "reloj de arena" (Lám. 6 a y b).

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Lámina 6-a

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Lámina 6-b

| Discusión

Las tumbas de cancel son conocidas en una amplia zona que abarca buena parte del valle medio del río Cauca y también las zonas altas colindantes de la Cordillera Central. El mapa No. 1 es un primer intento de indicar la distribución de tumbas de esta clase en la región, aunque estamos lejos de poder afirmar que todas ellas son contemporáneas o pertenecen a la misma cultura. A pesar de que todas tienen piso, paredes y techo construidos en piedras, en algunos casos utilizaron lajas, cuidadosamente colocadas y, en otros, grandes piedras burdas como las de Dosquebradas. Además, como casi siempre están vacías, es muy poco lo que se sabe de su contenido original.

Bruhns (1967, 76-77) presenta datos muy interesantes que logró recopilar sobre un cementerio en Manizales que fue destapado con bulldozer durante la construcción del colegio Santa Inés. Se encontraron unas 10 tumbas de cancel de aproximadamente 1.50 x 0.90 x 0.90 metros. Estaban totalmente forradas y tapadas con lajas de granito y al menos algunas contenían un pequeño sarcófago de la misma piedra. Bruhns logró examinar uno de ellos en el Museo Antropológico de Caldas: medía 65.5 x 38.5 cms. y contenía restos humanos calcinados. El ajuar funerario había sido colocado alrededor o encima de los sarcófagos, pues no cabía dentro de ellos. Consistía en vasijas del complejo denominado por Bruhns "Tricolor" y de algunos objetos en oro cuyas descripciones Bruhns no logró conseguir. Otros sarcófagos pequeños similares, también destinados a entierros secundarios con cremación, son mencionados por Duque (1970, 155). "En Moran (Pereira), en una tumba de planta cuadrangular, de 8 mts de profundidad, se halló en la bóveda uno de estos sarcófagos, con huesos calcinados; la tapa estaba completamente ajustada y las uniones cementadas con arcilla blanca". En la Lám. XXVIII presenta una vista parcial de otro sarcófago similar del sitio "Niza", Manizales. No menciona ajuar en ninguna de estas tumbas.

Durante reconocimientos recientes en el Quindío, llevados a cabo por Oscar Osorio y su equipo, se han reseñado varias tumbas de cancel, todas desocupadas (Osorio, s.f. 43). A diferencia de las descri tas hasta ahora, eran lo suficientemente largas para acomodar un entierro primario en posición extendida:

|Cerro de Morro Gacho, municipio de Salento

Hacia la base del cerro hallaron, parcialmente destruida, una tumba construida en lajas, la mayoría rectangulares, de unos 50 x 80 cms. La tumba medía 2.0 por 0.50 mts.

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Mapa 1
Valle medio del río Cauca, con la distribución aproximada de tumbas de cancel

Más arriba, en un terreno ligeramente aplanado, examinaron varias tumbas de cancel, abiertas por guaqueros. Medían aproximadamente 60 cms. de profundidad y tenían forma trapezoidal. Fueron construidas con lajas que encuadraban perfectamente. Estas eran de piedra geomorfítica local. Un detalle especial de estas tumbas era el techo en forma de caballete (Osorio s.f., 43, 53-54).

|Los balcones, municipio de Calarcá

Destapada accidentalmente por bulldozer, esta tumba tenía las paredes cubiertas de lajas de piedra pero se encontró sin tapa. Medía 1.8 mts. de largo por 0.70 mts. de ancho (Osorio s.f., 69).

|La Esperanza, municipio de Calarcá

Situada a 100 mts. al oriente de la casa de la finca, sobre una terraza que tiene unos 50 mts. de diámetro, se encontraba una tumba de cancel de 2 mts. de largo por 1 m. de ancho. Sacada antes de la llegada de los arqueólogos, tenía, de acuerdo con los informantes, "lajas en las paredes y en el piso y una que servía de tapa". También estaba desocupada (Osorio et. al. s.f., 97).

En la finca La Linda, municipio de Montenegro, Camilo Rodríguez (s.f., 36) observó dos tumbas de cancel "a escasa profundidad, casi a ras de la superficie, de forma rectangular y las paredes y el piso revestidas con pequeñas lajas: cada una tenía una laja grande que servía de tapa y cubría el largo de la tumba". Habían sido guaqueadas antes de la llegada del arqueólogo y no se pudo determinar el ajuar.

Algunas referencias interesantes a tumbas de cancel las hace don Luis Arango Cano en su libro "Recuerdos de la guaquería en el Quindío". De Albania reseña una tumba de 1 metro de profundidad con "4 libras de oro fino". "Las piezas principales eran dos bastones, dos totumas y bastante número de sabaletas bien hechas ... Cerca de esta guaca sacaron otro cancel de 2 varas [1.60 mts.] de profundidad. Dos difuntos con 12 castellanos [55.2 gramos] de tumbaga; en este oro había dos sabaletas bien hechas y 48 cabezones como los del agua" (1974, t.1, 175).

También registra datos sobre tumbas similares cerca a Pereira. "En Consota, cerca de Pereira, se sacaron cajones o canceles de piedra de forma y profundidad como los de la Hoya del Quindío; tienen un solo difunto y oro en alhajas, así: sabaletas, tórtolas, etc., pero sin alhajas de barro ... (1974, t.1, 176). En Canceles, a pocos kilómetros de Pereira, saco en un cancel de piedra, una diadema de oro fino, que medía 8 pulgadas de diámetro y se componía de dos alambres de oro unidos a intervalos: en una de esas cuerdas estaban unidas 50 sardinas muy pequeñas de oro fino, sujetas por un orificio practicado en la cabeza de cada animal; al moverse la corona se movían las sardinas, produciendo así un sonido un poco destemplado" (1974, t.1, 185).

De interés especial son los dos canceles que encontraron en Palomino (Hoya del Quindío), con un muerto en cada uno forrado por los indios "con barro de hacer ollas, de un color un poco ceniciento ... tenía 4 pulgadas de corteza, bien pulimentada por encima; el barro estaba crudo". En una de las tumbas encontraron "10 cocuyos de oro fino, que pesaban 2 castellanos [9.2 gramos]" y, en la otra "tres chapolas de oro fino, que pesaron 1 castellano [4.6 gramos]" (1974, t.I, 191).

Los pocos datos que hemos podido reunir aquí sugieren la presencia de dos grupos de tumba de cancel en el valle medio del río Cauca, con un límite entre ellos aproximadamente a la altura de Pereira. En las tumbas del grupo meridional se encuentran entierros secundarios en sarcófagos, y en el septentrional entierros primarios. Aunque los muertos de ambos grupos fueron enterrados con sus adornos corporales, la evidencia disponible para el grupo meridional sugiere alguna diferencia en el concepto de la muerte,, según el cual y, en contraste con el otro grupo, no se consideró necesario enviar el muerto a otra vida equipado con recipientes para cocinar o almacenar líquidos. La relación cronológica y cultural entre los dos grupos queda por establecer.

No existen fechas de carbono 14 para ninguna tumba de cancel ni para la cerámica Tricolor (a cuya asociación con el cementerio de Manizales nos referimos arriba). El rito de cremación, poco común en la región pero evidenciado también en algunas tumbas que contienen cerámica Marron Inciso, podría ser significativo. Las dos clases de cerámica comparten algunos detalles, como, por ejemplo, una clase de cuenco poco común, en forma de una mujer acostada (Arango Cano 1979, Lám. 4, cf. con Bruhns 1967, 82). Sin embargo, en general las diferencias en la forma y decoración de la cerámica son muy grandes.

Para el otro grupo tampoco hay fechas absolutas y, faltando la cerámica, la única evidencia que nos queda es el oro. Serían de gran importancia los datos que proporciona don Luis Arango Cano en sus "Recuerdos", el día que los arqueólogos logren traducir su terminología a los esquemas culturales en uso actualmente. En su descripción, citada arriba, de la tumba de Albania, menciona dos "bastones", término que utiliza generalmente para lo que actualmente se llaman "alfileres", tan conocidos tanto en Calima en conjuntos de orfebrería yotoco como en el Cauca Medio con orfebrería quimbaya clásico. No sobra decir que sería arriesgado dar mucho peso a este indicio tan tenue, sin otra información que lo apoye.

El ajuar de La Badea es marcadamente diferente a la orfebrería quimbaya clásico, y más todavía a los estilos tardíos asociados con los complejos Cauca Medio y Caldas (Plazas y Falchetti 1986, 208). Mientras que la técnica predominante en la metalurgia quimbaya clásico es la fundición, para el conjunto de piezas de La Badea se utilizó casi exclusivamente el martillado. A la vez faltan los adornos característicos de los personajes que utilizaban las joyas del estilo quimbaya clásico: las orejeras de carrete, las narigueras y los collares compuestos por cuentas de oro fundido.

Este énfasis en el martillado vincula el conjunto estrechamente con la tradición metalúrgica del suroccidente (Plazas y Falchetti 1986) y es hacia el sur y no en los conjuntos más característicos del valle medio del río Cauca donde encontramos las piezas más similares. Las "pinzas depilatorias" (Nos. 3-5) se encuentran en gran parte del suroccidente pero el pectoral de forma elíptica y con lengüetas (No. 8) es característica del área Calima con la diferencia que, en aquella región son generalmente de oro relativamente puro en vez de tumbaga. Varios de estos pectorales llegaron al Museo del Oro como parte de lotes que contenían piezas indiscutiblemente del período Yotoco (por ejemplo Nos. 5388, 5379, 5377 que formaron parte del gran lote XV, Pérez de Barradas 1954, Lám. 113). Sin embargo, todo parece indicar que se encontraron 2 pectorales de esta clase en la misma tumba de la famosa vasija del Museo del Oro (CC 5620) que tiene modelada encima una población (Bray 1978, 550) y en este caso, la fabricación de los pectorales con lengüetas empezaría durante el período llama.

La diadema en forma de H (No. 10) también encuentra paralelos en Calima, además en San Agustín y Tierradentro. Existen en el Museo del Oro varios ejemplares casi idénticos a la diadema de La Badea procedentes de los dos últimos lugares. Pérez de Barradas llamó la atención hace muchos años (1954, 281) sobre la estatua del montículo occidental, Meseta A del Parque Arqueológico (Preuss 1929, Tafel 24; Duque y Cubillos 1983, 65) que lleva una diadema de forma similar pero con terminales redondos, y Duque Gómez (1966, 203, 413, Lám. XLV) documenta la excavación de una diadema de este mismo tipo en una tumba donde hoy se encuentra el hotel de turismo. El considera que el montículo al cual pertenece la estatua con diadema podría fecharse en el siglo II o III d.C. (Duque y Cubillos 1983, 81). Varios de los ejemplares procedentes de Calima llegaron al Museo del Oro como parte de lotes más grandes que contenían al menos algunas piezas del período yotoco (p.e. los lotes publicados por Pérez de Barradas, 1954, como Nos. IX, XII y XV). Sin embargo, la pieza No. 5752 (Pérez de Barradas 1954, Lám. 157) lleva repujada una figura al parecer, sentada y con los brazos cruzados sobre el vientre, una actitud característica de muchas figuras del período Ilama (Cardale de Schrimpff et. al., en prensa).

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Lámina 7 Vasija antropomorfa bicéfala con asa puente y doble vertedera. Los brazos de la figura están reducidos a pequeñas protuberancias estilizadas. Pintura negativa negro sobre rojo. Período llama o, eventualmente, transicional; altura 23 cm. Colección particular.

Los rasgos faciales de esta figura se parecen, en grado sorprendente, a los de las dos últimas piezas que vamos a considerar aquí. En las figuras de las dos placas de La Badea (Nos. 1 y 2) encontramos los mismos ojos semicirculares, la misma nariz triangular y la misma boca abierta mostrando los dientes. Todavía más completa es la representación de esta figura en una vasija antropomorfa bicéfala, también del período Ilama, en la cual encontramos no solamente los mismos rasgos faciales distintivos sino también el tocado en forma de una hilera de triángulos (Lám. 7). Estos rasgos faciales difieren marcadamente de los usuales para figuras antropomorfas en cerámica. Casi siempre, durante el período Ilama, los ojos y la nariz eran cuidadosamente modelados en forma bastante naturalista con la boca, por lo general, cerrada. Parece que en este grupo de figuras, de La Badea, en la diadema en forma de H y en la vasija bicéfala, se trata de una representación o personaje muy específico con atributos constantes.

a b
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Lámina 8
a: Vasija del mismo grupo que la anterior. La figura semi-humana tiene brazos "escorzados" tal vez para indicarlos en actitud alzada. Negro sobre rojo; altura 25 cm. Museo Banco Popular, No. C2934.
b: Vasija del mismo grupo que las dos anteriores. Los arcos eon la zona punteada encima de los ojos representarían, quizas, una especie de pelaje. Pintura negativa negro sobre rojo; altura 25 cm. Museo la Merced, Cali, No. C10698.

Esta misma figura o personaje se encuentra en un grupo muy pequeño de "alcarrazas" del período llama (Lám. 8 a y b). Encima de una base de forma lenticular, se encuentra el personaje sentado o simplemente modelado sin sus extremidades inferiores. En los ejemplares más estilizados los brazos están reducidos a pequeños tocones, pero en otros se alcanzan a reconocer como brazos humanos, doblados tal vez para representarlos en actitud alzada. Sin embargo, la figura no es completamente humana. En la mayoría de ellas los ojos son redondos, una forma reservada generalmente en la cerámica flama para la representación de animales. Además, sobre las caras se encuentra una "decoración" incisa y pintada que, en dos de los ejemplares mejor conservados, consiste en arcos sobre los ojos representando, quizás, una especie de "pelaje". Si acertamos en esta interpretación, no sería la única representación o personaje ¡lama que incorpora elementos humanos con otros de animal (Cardale de Schrimpff, en prensa).

Las figuras de La Badea no solamente presentan similitudes estilísticas con ciertas figuras de la cultura llama; sus extremidades en escuadra recuerdan inmediatamente los pectorales del estilo tolima del valle medio del río Magdalena. Sin embargo, tanto la forma de las piezas como su utilización (según parece, para forrar una base de otro material) es diferente a la de las piezas consideradas generalmente del estilo tolima. Por otro lado encontramos nuevamente en los rasgos faciales de algunos pectorales tolima una especie de reflejo de los rasgos de las piezas de La Badea. Además, en estos pectorales tolima, los ojos son a veces ovalados y a veces circulares (comparar, por ejemplo, MO 6029 de la Guaca del Dragón con MO 6061 de Chaparral, ilustradas en Pérez de Barradas 1958, Láms. 66-67 y 4); interpretados con el mismo criterio que los ojos en las representaciones ¡lama sugerirían presencia de elementos tanto animales como humanos.

Parece probable que la influencia del "personaje" se extendió hasta la región de San Agustín donde aparece, por ejemplo, sobre la diadema en H del Museo del Oro No. 112 (Pérez de Barradas 1954, Lám. 259), aunque aquí no es el lugar para tratar de seguirlo entre las múltiples y complejas formas representadas en las estatuas.

En Calima, el personaje tuvo suficiente importancia, sea como héroe cultural, sea como dios, para sobrevivir los cambios que sucedieron entre los períodos Ilama y Yotoco. Ahora aparece sobre los adornos de los adornos, siendo un motivo muy frecuente en las narigueras en forma de H que adornan los rostros repujados sobre las diademas y pectorales yotoco (p.e. Pérez de Barradas 1954, Láms. 51 (MO 4833), 55 (MO 4832), 110 (MO 5370). Aunque la nariz ahora es más alargada y la boca, a veces, más agresiva, parece ser el mismo personaje cuyos rasgos forman, nuevamente, un contraste marcado e intrigante con los rasgos faciales "normales" de la época. En el Cauca Medio, en contraste, parece que este personaje no sobrevivió la llegada de nuevas influencias y, quizás, deidades con el auge de la cultura Quimbaya Clásico.

Todo esto es, desde luego, una hipótesis para corroborar o refutar en estudios futuros. Sin embargo, parece que en la tumba de La Badea tenemos un ajuar vinculado, tanto por sus aspectos tecnológicos como por la forma de algunas piezas, a la tradición del suroccidente el general y a la región de Calima en especial. Los collares de piedra también se vinculan con esta última región donde cuentas de cristal de roca se encuentran con alguna frecuencia en tumbas de los períodos Yotoco e llama, mientras las de piedra verde (generalmente tufas de grano fino) son especialmente características de tumbas Ilama; en cambio en el Quindío y otras zonas aledañas, aunque se encuentran a veces cuentas de cristal de roca, collares de piedra verde parecen ser prácticamente desconocidos del Quindío y de otras zonas aledañas |1 . Aunque los puntos de comparación y posibles nexos con la cultura llama no son del todo claros, parecen ser suficientes para sugerir una fecha para la tumba de La Badea que cae, quizás, hacia los finales de ese período. Sería una época cuando el Valle Medio del río Cauca se encontraba aún totalmente incorporado en la tradición del suroccidente, sin haber recibido todavía las fuertes influencias evidentes en el estilo Quimbaya Clásico. En aquella época, hacia finales del primer milenio antes de Cristo, aparecerían algunas de las primeras representaciones de un personaje cuya importancia se extendería sobre una gran zona del suroccidente y perduraría durante la mayor parte del milenio siguiente.

 

| REFERENCIAS CITADAS

Arango Cano, Jesús. 1979, |Cerámica precolombina, 277 pp. Bogotá: Litografía Arco.

Arango Cano, Luis. 1974 (1924), |Recuerdos de la guaquería en el Quindío. 2 tomos. Armenia: Editorial Quin-Gráficas.

Bruhns, Karen. 1967, |Ancient pottery of the Middle Cauca Valley, Colombia. University Micro films, Ann Arbor, Michigan.

Cardale Schrimpff, Marianne. In press, The Snake and the Fabulous Beast: themes from the pottery of the llama Culture. To be published in |Cultural Attitudes to Animals; World Archaeological Congress, Southampton 1986.

Cardale Schrimpff, Marianne, Leonor Herrera and' Warwick Bray. En prensa, Gold ornaments and masks of the Ilama Culture. Late formative metalwork in the Colombian Western Cordillera. |Paper presented to the 46th Americanists Congress, Amsterdam, 1988.

Duque Gómez, Luis. 1966, Exploraciones arqueológicas en San Agustín. Revista Colombiana de Antropología, suplemento No. 1, 1964. Bogotá. 1970 Los químbayas. 177 pp. Bogotá: Imprenta Nacional.

Duque Gómez, Luis y Julio César Cubillos. 1983, |Arqueología de San Agustín: Exploraciones y trabajos de reconstrucción en las Mesitas A y B. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, Banco de la República, 139 pp. Bogotá, 225 pp.

Osorio, Oscar. s.f. |Investigaciones arqueológicas en la zona Quimbaya correspondiente al departamento del Quindío. Universidad del Quindío, 1986.

Osorio, Oscar, Sory Morales y Nora Aydee Ramírez. s.f. |Investigaciones arqueológicas en el departamento del Quindío: municipios de Calarcá, Génova y La Tebaida. Informe presentado a la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, Banco de la República, Bogotá.

Pérez de Barradas, José. 1954, |Orfebrería prehispánica de Colombia: estilo calima. 2 tomos. Madrid. 1958, Orfebrería prehispánica de Colombia: estilos tolima y muisca. 2 tomos. Madrid.

Plazas, Clemencia and Ana María Falchetti. 1983, Tradición metalúrgica del suroccidente colombiano. |Boletín del Museo del Oro, Banco de la República, No. 14, septiembre-diciembre, 1-32.

1986, Cultural Patterns in the Prehispanic Goldwork of Colombia. In: Plazas and Falchetti eds, |Precolombian American Metallurgy. Symposium, 45th. International Congress of Americanists, Bogotá 1985, 215-246. Colección Bibliográfica, Banco de la República.

Preuss, Konrad Theodor. 1929, |Monumentale vorgeschichtliche Kunst. Ausgrabungen ¡in Quellgebiet des Magdalena in Kolumbien and ihre Ausstrahingen in Amerika. 2 tomos. Göttingen: Vandenboeck and Ruprecht.

Rodríguez, Camilo. s.f., |Agricultores prehispánicos en la hoya del Quindío. Tesis de grado, Universidad Nacional, Bogotá, 1987.

|1 Sin embargo, la señora Alba Lucía Jaramillo de Dupont recibió información sobre otro collar de este material hallado en La Badea hace varios años. Se encontró, igualmente, en una tumba de cancel y entre el ajuar estaban tres pequeñas cuentas de collar antropomorfas en oro, con las extremidades en escuadra.

 

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