Ficha bibliográfica
Titulo:
Investigación arqueológica en el resguardo indígena de Guambia
Edición original: 2005-05-16
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-16
Creador: Martha Urdaneta Franco




INDICE




INVESTIGACION ARQUEOLOGICA EN I EL RESGUARDO INDIGENA DE GUAMBIA1

MARTHA URDANETA FRANCO

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En el año de 1983 se inició un estudio arqueológico en el Resguardo Indígena de Guambía, municipio de Silvia, Cauca. La investigación nació como propuesta del Cabildo de la Comunidad, enmarcada dentro de un interés por "recuperar" su historia, es decir, por entender su pasado como mecanismo de fortalecimiento de su sociedad actual y de enriquecimiento en la dirección de su futuro. Desde un punto de vista personal, el empeño de los guambianos en utilizar la arqueología como uno de los caminos a recorrer en el intento de reelaboración de su propio proceso de desarrollo histórico parecía abrir la posibilidad de (1) confrontar la problemática central de la discusión existente sobre la función social de la arqueología, (2) experimentar con los enfoques etnohistórico y etnoarqueológico para analizar su real valor heurístico en los procesos de reconstrucción histórica y (3) aportar, así fuera de una manera muy limitada, en la compleja tarea de reconstrucción de la historia pre-hispánica del sur-occidente de Colombia.

Los primeros pasos

Lo que, desde el punto de vista estrictamente arqueológico-histórico, interesa lograr es una comprensión de la dinámica de funcionamiento y de los procesos de transformación de la o las sociedades que habitaron el área en la que se encontraba asentada la sociedad guambiana a la llegada de los españoles. Obviamente, tal meta no es alcanzable sino a largo plazo y lo que se planteó fue comenzar a caminar en esa dirección.

Es poco lo que se sabe sobre la vida del hombre pre-hispánico en el territorio dentro del que se encuadra la región de nuestro interés. Existen algunas propuestas históricas que involucran a los guambia nos, pero ninguna de ellas cuenta con bases muy sólidas. De lo único que existe alguna certeza es de que hacia 1544-45 cuando Pedro Cieza de León, primer cronista para la región, recorrió el área comprendida entre Cali y Popayán, existía una "provincia de Guambía" al oriente de Popayán, la cual estaba "poblada de mucha gente" (Cieza: 241). Una provincia estaba conformada por varios pueblos afines y de la misma lengua ubicados en un territorio determinado (Romoli 1974: 379; Llanos 1981: 15), lo que sugiere que en el momento de la invasión de los peninsulares los guambianos no solamente existían, sino que su población era importante y bien organizada. También apoya esta propuesta el hecho de ser la encomienda de Guambía la otorgada a la familia de Sebastián de Belalcázar (la "Visita" de Tomás López de 1558-591a registra en manos de Francisco su hijo / Padilla: 105/). No debió ser casual que el primer conquistador de la región y "fundador" de Popayán la escogiera. Ya que esta institución no otorgaba derechos sobre la tierra y, por tanto, el interés primordial de los españoles en ella era la población indígena, no podemos dejar de pensar en lo importante que debió ser la guambiana para que Belalcázar la escogiera sobre las demás. Pero la manera en que estaban organizados, la profundidad temporal de su asentamiento allí y su proceso de desenvolvimiento anterior a la Conquista son cuestiones desconocidas y precisamente el objetivo, a largo plazo, de nuestra investigación.

Dentro de la perspectiva arriba planteada, se consideró de interés tratar de lograr un primer acercamiento a lo que pudo haber sido el patrón y sistema de los antiguos asentamientos en territorio guambiano. La ubicación de los lugares de habitación en el medio ambiente, su relación con las áreas de trabajo y con los sitios funerarios, la disposición de las viviendas dentro de cada espacio de habitación, es decir, si estas se encuentran dispersas, nucleadas, etc., la relación entre las diferentes áreas de habitación de la región, la distribución del espacio al interior mismo de cada vivienda, son apenas algunos de los aspectos que interesaba comenzar a conocer. Y dentro de todo esto, el interés más inmediato era iniciar la identificación de lo propiamente guambiano para tratar de rastrearlo en el espacio y en el tiempo.

Desde el punto de vista metodológico-teórico, se partió de la premisa de que las construcciones sobre el pasado, dependiendo como lo hacen de los sesgos culturales de los investigadores, podrían ser enriquecidas al contrastar diferentes maneras de ver el tiempo y, por ende, de ver la historia y al tratar de crear puentes para unir estas distintas visiones. En nuestro caso se consideró, adicionalmente, que el sesgo guambiano podría ser particularmente adecuado en la lectura de un pasado que es, al menos parcialmente, el suyo propio. Por otra parte se asumió que, conjuntamente con el cuerpo teórico y de datos que existe en el mundo de las ciencias sociales, la tradición oral y el sistema actual de creencias y formas de vivir que poseen los guambianos podrían ser utilizados conciente y sistemáticamente como fuentes de conocimiento y como puntos de partida en la elaboración de hipótesis interpretativas.

Por todo lo anterior, desde el comienzo se trabajó con un grupo de personas en el que la participación de representantes de la Comunidad fue permanente y en todos los campos. Su máxima autoridad, el Cabildo, sin cuyo respaldo total y permanente el trabajo no habría sido posible, designó inicialmente a un grupo de quince personas provenientes de las diferentes veredas del Resguardo para "acompañar" en la investigación. Poco a poco se fue conformando un equipo básico de trabajo que incluye, además de mi compañera y amiga Sofía Botero, varios guambianos particularmente interesados en los problemas de la Historia y que se han convertido en el motor del estudio.

Dentro de este grupo cabe destacar la participación de Cruz Trochez, Misael Aranda, Abelino Dagua y Miguel Flor.

Buscando las huellas de los antiguos

Nos propusimos entonces comenzar a identificar e inventariar -hasta donde fuera posible- los vestigios que hubiera de antiguos asentamientos, así no estuviéramos a corto plazo en condiciones de aclarar si sus moradores fueron gente de nuestro siglo o de siglos anteriores a la irrupción europea. En tal búsqueda se inició una etapa de prospección, ya que no existía antecedente arqueológico alguno para la región. Se ha dado prioridad al trabajo dentro de los límites del actual Resguardo, pero se considera que en un futuro la investigación deberá ir mas allá de éstos.

Hasta el momento se han recorrido las veredas de Santiago, San Fernando, Michambe, Cacique, Bujíos, Ñimbe, Campana, Pueblito, Piendamó Arriba y Pueblo Nuevo. Algunas se han visitado detenidamente y varias de ellas, conjuntamente con las que no se han recorrido aún, serán próximamente objeto de una intensa prospección. También se han visitado algunas zonas de páramo que colindan con los Resguardos paeces de Pitayó, Mosoco y otros en Belalcázar e Inzá.

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Durante los recorridos se ubicaron terrazas de vivienda, eras de cultivo, posibles aljibes y sitios de entierro, zanjas de uso no identificado, caminos y petroglifos, se hizo recolección superficial de material cerámico y lítico y se realizaron algunos pozos de sondeo; también se logró ver una serie de cuentas de oro encontradas por guambianos en un entierro y varias vasijas enteras, algunas etnográficas y otras arqueológicas, éstas últimas producto del guaqueo de algunas tumbas. (Fotos 1, 2, 3).

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Foto 1
Vasija de tumba (Pueblo Nuevo-Guambía)

Las terrazas de vivienda se encuentran aisladas o en conjuntos (Foto 4). Las primeras están ubicadas, principalmente, en las partes bajas de las laderas y en las pequeñas elevaciones que se presentan en las áreas planas de los valles; las últimas hacia la parte alta de las laderas y en los filos de las montañas. No se observó este tipo de huella en el páramo y los últimos vestigios de ellas se encuentran entre 3.400-3.600 m.s.n.m., en el límite con las "sabanas" propiamente dichas. En general, su tamaño no excede los 15x15 metros, pero hay algunas más extensas que sugieren usos especiales. Muchas de las terrazas tienen huellas de guaqueo, como también de eras de cultivo (Foto 5). Estas últimas se encuentran por todas partes, incluyendo zonas muy altas (3.600 m.s.n.m.) y empinadas y, en general, llevan la dirección de la pendiente. Es probable que la mayoría de ellas no tenga mucha antigüedad, pero lo interesante aquí es la tradición en la forma de sembrar que pueden estar reflejando, ya que aún hoy en día se utilizan, a pesar de los esfuerzos de la CVC y del ICA por erradicar la práctica (Foto 6). Por otra parte, las huellas de antiguas eras son casi imposibles de encontrar ya que estas se rompen para cada nueva siembra.

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Foto 2
Cuenta de oro de tumba (Cacique-Guambía)

En los filos de las montañas se observaron anchos zanjones que caen hacia ambos lados de las mismas (Foto 7). En sus recorridos por el noreste de Toribío, Cauca, James Ford encontró vestigios similares a los que atribuye una función defensiva (1944: p.30). Los guambianos dicen que se trata de "caminos que fueron hechos por la serpiente". También se detectó otra clase de zanjones, algunos hasta de 2 m. de ancho por otro tanto de profundidad y ubicados en las laderas y las partes planas; parece ser que se trata de linderos entre comunidades o parcelas, igualmente utilizados como obstáculo al paso de animales. Se encontraron varios huecos cubiertos por gran cantidad de cantos rodados en las laderas de las montañas. Para algunos guambianos éstos son 'lorerab' o túneles para la gente o espíritus que viven debajo de la tierra y que son como curíes o como culebras grandes; para otros, se trata simplemente de túneles para el paso de agua o aljibes.

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Foto 3
Petroglifo (Cacique-Guambía)

Con respecto a los sitios de entierro, parece haber de diferentes clases. Algunas tumbas se encuentran aisladas y ubicadas sobre las terrazas o las pendientes que caen de las mismas, mientras otras conforman cementerios dispuestos sobre los filos de las montañas o en pequeñas elevaciones de las partes bajas de los vallecitos.

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Foto 4
Terrazas de vivienda

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Foto 5
Eras de cultivo sobre terrazas de vivienda

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Foto 6
Eras de cultivo en dirección de la pendiente

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Foto 7
"Camino de la serpiente"
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Foto 8
Conjunto de terazas de Santiago

Las excavaciones

Se realizaron seis pozos de sondeo en Santiago, Michambe, Cacique y Ñimbe. Cinco de los lugares escogidos corresponden a terrazas ubicadas en los filos o partes altas de las laderas y el sexto a una zona plana y baja, donde el trabajo de superficie produjo una alta concentración de cerámica.

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Foto 9
Excavación en terrazas de vivienda.

Se adelantó también una excavación en área en un sitio identificado como posible terraza de vivienda, el cual hacía parte de una de las zonas que se presentaba como de mayor interés dentro de la prospección (Foto 8). Se trata de un conjunto de 18 aterrazamientos ubicados en uno de los cerros de Santiago, aproximadamente a 2.900 m.s.n.m.

La terraza seleccionada mide unos 13 m. de profundidad por 12 m. de ancho y tiene un área de 156 m2. Se escogió por ser la mejor conservada y más claramente definida de las del grupo (Foto 9).

Desde el punto de vista metodológico, lo que se pudo observar al comparar el resultado de los dos tipos de trabajo (pozos de sondeo y excavación en área) es que los pozos dan una información tan limitada que difícilmente puede generalizarse para la totalidad de un sitio: ésta no refleja con mucha exactitud, ni la realidad geológica, ni la profundidad o densidad en la que se encuentran los materiales arqueológicos.

La excavación de la terraza produjo abundante material cerámico, lítico y algunas cuentas de collar. Se encontró una "tumba" de pozo y cámara lateral que estaba vacía, al igual que muchas de las encontradas por James Ford en el noreste caucano. Se detectaron posibles huellas de poste, 14 en total, cuya posición permite pensar en una construcción rectangular; sin embargo, los guambianos consideraron que, aunque esta era una posibilidad, el resultado sería una casa muy grande y que seguramente "no ha de haber sido casa grande, sino unos tres ranchos pequeños". El argumento se basó en el hecho de que las viviendas de los abuelos y, en general, las casas más antiguas del Resguardo se componen de una construcción central de tamaño mediano y de varias más pequeñas a su alrededor, construidas para los hijos casados. Finalmente se concluyó que con la información proporcionada por una sola terraza cualquier hipótesis sobre forma de la vivienda es demasiado aventurada. Sólo una serie de excavaciones en área de sitios de vivienda podrá comenzar a producir un cuadro sobre las pautas más generales en la construcción de las casas, e incluso entonces las remodelaciones y reconstrucciones dificultarán una definición precisa del asunto.

Es posible que la terraza tuviera una única ocupación continua (de cuánto tiempo, no se sabe), ya que no hay rupturas en la presencia del material y éste es bastante homogéneo. Sin embargo, la acumulación de 20 cms. de elementos cerámicos y líticos sobre la planta de la terraza nos planteó serias inquietudes, dado que seguramente nadie se deja ahogar en su propia basura. Las alternativas de explicación discutidas hasta el momento son dos: bien el material no corresponde a despojos de los habitantes del sitio sino que se encuentra allí por acarreo (rodamiento, vientos, etc.), o la acumulación se debe a un abandono de la vivienda, cuyas paredes y techo se derrumbaron sobre las vasijas y. demás elementos abandonados elevando el nivel de la superficie y mezclando con la capa así formada el material dejado atrás.

Se analizó una muestra de carbón recogida a 30-50 cms. de profundidad, la cual dio una fecha de 1.620 d.C. 2. Si se acepta el supuesto de que el sitio es una terraza de habitación y que los materia les allí encontrados corresponden a huellas de sus habitantes, la disposición en que se encontraron los diferentes elementos permite pensar que antes de la mencionada fecha había gente viviendo allí y que esta corresponde a un momento terminal de su ocupación. De todas maneras, para finales del siglo XVI la presencia guambiana en la región está documentada (Visita de Tomás López), lo que implica que todo el material encontrado en el lugar puede ser reconocido como guambiano.

Lo que se puede amarrar

Los resultados son pocos por el momento, pero algunas cosas ya comienzan a vislumbrarse. En síntesis, se empezó a definir un patrón general de asentamiento establecido alrededor de un eje central: la guaicada (Foto 10). Este es un elemento básico del paisaje y la vida del Resguardo y se trata de pequeños valles transversales que los guambianos utilizan actualmente para vivir, cultivar y, hasta no hace mucho, cazar. Hay muchas de ellas en la región y fue alrededor de las mismas que se comenzaron a observar los primeros vestigios de asentamiento.

Todos los restos arqueológicos se encontraron, tanto en los filos, como en las laderas y zonas semi-planas que conforman las guaicadas. No se sabe aún si se trata de tres diferentes patrones de asentamiento, si ellos marcan grupos sociales diferentes, épocas distintas o si son contemporáneos. Por información de los guambianos, se sabe que muchas de las terrazas localizadas en las partes más bajas de las laderas y en las zonas de menor altura corresponden a sitios de habitación de antiguos terrajeros y que, por tanto, son relativamente recientes. Por otra parte, plantearon que aquellas ubicadas en los filos de las montañas de las zonas de mayor altura y que normalmente se presentan formando complejos relativamente compactos deben ser de los 'pishao', ya que "los naturales no viven por allá tan alto porque el viento se lleva los techos de las casas". Estos 'pishao' son gente muy antigua, sin relación aparente con los pijao, pero hay versiones encontradas sobre si son sus antiguos o no. Actualmente el patrón de asentamiento es mixto.

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Foto 10
Guaicada

Hay agrupaciones de casas a la par con viviendas aisladas y la tendencia general es a que éstas se ubiquen en las partes más bajas y no en los filos de las montañas. Esto permitiría plantear, hipotéticamente, la posible existencia de un sistema similar en las épocas menos antiguas, en el que habría paralelamente viviendas nucleadas y dispersas en las zonas más bajas de las laderas y en las partes planas; a las zonas de páramo se les daría un uso complementario, como se hace hoy en día. Pero saber cuanto tiempo atrás se puede extender tal visión, aclarar la presencia dé las terrazas en los filos de las montañas y su relación temporal con el resto, etc. son interrogantes sin respuesta por el momento. Hablando de la planta de los poblados para el siglo XVI, Trimborn plantea la posibilidad de que predominara el tipo de aldea de planta irregular, es decir, un patrón no nucleado, pero sí de alguna manera agrupado; también dice que en algunas partes "la colonización mostraba un tipo disperso, sin que por ello hubiera faltado una comunidad local" (pp. 128-130). Si esto habla en favor de un asentamiento mixto, no sabemos hasta qué punto es aplicable a la región guambiana, ni que tanto podría extrapolarse esta incierta información más allá del siglo XVI. Refiriéndose a los paeces, habla de "asientos diseminados por lo alto de los cerros" (p. 130), pero no sabemos aún la relación que este patrón pueda tener con el encontrado en las cuchillas de las montañas de Guambía.

El fechamiento de la terraza excavada permite situar parte de las huellas de vivienda como guambianas y tardías. La cerámica asociada a la fecha de la excavación conforma un conjunto bastante homogéneo con rasgos muy característicos; ésta, con algunas excepciones cuantitativamente marginales, corresponde a la encontrada en el resto de las zonas recorridas (Ver Anexo). Esto hace pensar que una misma gente, los ancestros de los actuales guambianos, ocupaban esas tierras a principios del siglo. XVII .Pero no es rnuçho más lo que se puede decir mientras no se adelanten mayores trabajos de arqueología y se refine la información de tradición oral.

Finalmente, el material cerámico presenta algunas semejanzas con el encontrado por Julio César Cubillos en Popayán y sus alrededores (Morro de Tulcán y Pubenza), al igual que en el triángulo formado por Puerto Tejada, Timba y Caloto (Fase Tinajas). Por otro lado, algunas estructuras civiles guardan relación con las encontradas por James Ford en tierras de Jambaló, hacia el norte de Guambía y hasta los límites con el actual departamento del Valle del Cauca. Adicionalmente, el oro encontrado en el Resguardo tiene paralelos en algunas de las piezas que se encuentran en el Museo del Oro y que provienen, en su mayoría, de la región de Tierradentro. Lo que estos patrones comunes puedan significar, a más de un mundo cultural ampliamente compartido en época tardía por los habitantes del suroccidente de la actual Colombia (Plazas y Falchetti), es difícil de interpretar por el momento.

 

ANEXO

La cerámica: ordenamiento preliminar

Se analizaron 9098 fragmentos de cerámica, de los cuales 7759 corresponden a material excavado; el resto fue obtenido superficialmente. En general, se pretendió comenzar a observar lo relacionado con materiales de fabricación, técnica y estilo, con el fin de definir criterios útiles en la obtención de información sobre los fabricantes y/ o usuarios de esta cerámica. Así, se estudió la pasta, la superficie, la forma y la decoración.

El análisis de los dos primeros rasgos permitió ordenar el material en siete grupos básicos. Dos de ellos, el 1 y el 3, incluyen el 94% del material y, además, presentan importantes similitudes entre sí, lo que resalta la gran homogeneidad del material bajo estudio. Los demás son más claramente diferenciables, pero su presencia es marginal.

Del total de fragmentos estudiados, solo el 6% da pie para una reconstrucción parcial de las formas de la cerámica. Estas se ordenaron en seis grupos: las formas básicas son ollas y cuencos que se subdividieron, primero según la dirección de los cuellos y bordes y luego de acuerdo a la forma de los bordes y labios. En conjunto, las ollas incluyen el 67.7% y los cuencos el 24.2% del total de las formas. Hay un grupo adicional de material que cubre el 8.1% del total e incluye bases, volantes de huso, fragmentos de rodillo y asas.

En relación al total de fragmentos analizados, la cantidad decorada es mínima; sin embargo, ellos tienen una especial importancia diagnóstica, dado lo homogéneo del material. Se observaron, funda mentalmente, cuatro clases de decoración: pintura, impresión, incisión y aplicación.

Ordenamiento básico

Grupo 1

La pasta que caracteriza a este grupo tiende a ser café -desde habana (IOYR yellowish browm 5/4) hasta café oscura (1 OYR black 2/ 1)con predominio de este último, aunque en parte del material es rojiza (2.5YR red 4/8, 5YR yellowish red 5/6, 5YR reddish brown 4/4 y similares). La cocción es irregular, es decir, en algunos tiestos se observa buena oxidación y en otros no. La mayor parte del material es compacto y no-friable, aunque algunos fragmentos son porosos, con cavidades y algo friables. La matriz parece corresponder a cenizas volcánicas3 con inclusiones en densidad media, de tamaño pequeño mediano, correspondientes a cuarzo, plagioclasas, anfíboles, concreciones de óxido de hierro y mica en mínima cantidad. El resultado de lo anterior es la presencia de un cierto brillo en la superficie, la cual tiene vestigios de lo que parece un baño café, desde claro (IOYR light yellowish browm 6/4) hasta casi negro (7.5 YR dark brown 3/ 2, 1 OYR very dark brown 3/ 1); algunos fragmentos tienen huellas de humo y hollín y, ocasionalmente, hay leves vestigios de un baño rojo. Este baño se presenta, en algunos casos por ambas caras y, en otros, solo por la externa. En algunos casos la superposición de rollos es evidente, lo que permite hablar del 'coil' o enrollado como técnica central de manufactura. El grosor promedio del material está entre 4-7 mm. aproximadamente.

El 74.6% de todo el material está ubicado dentro de este grupo y su presencia es igualmente frecuente en todas las áreas.

Grupo 2

Este grupo se caracteriza por una pasta café rojiza (2.5 ó 5 YR reddish brown 4/4), de cocción bastante irregular, dura, compacta y nofriable. La matriz tiene inclusiones en densidad media-alta de tamaño pequeño, correspondientes a concreciones de hierro, cuarzo, plagioclasas, anfíboles y algo de mica; esto produce un cierto brillo en la superficie, observable por la cara externa. La superficie externa tiene un baño que va de café rojizo a rojo, con lustre, y que a veces está cubierto por un color negro (¿humo?). La cara interna es opaca y eventualmente presenta restos de lo que pudo ser un baño de color gris a café rojizo pero, en general, se encuentra erosionada y su color es el de la pasta. Ambas caras muestran huellas de pulidor. El grosor promedio de los tiestos es de 5-7 mm.

Solo el 1% del total de la cerámica corresponde a este grupo y solo aparece en San Fernando, Cacique y Ñimbe.

Grupo 3

El material se caracteriza por una pasta que tiende al color naranja (2.5YR red 4/8, IOYR yellowish brown 5/4, 5YR yellowish red 5/6), de cocción irregular, en algunos casos dura y compacta y en otros friable. La matriz, que parece corresponder a cenizas volcánicas, tiene inclusiones medianas, en una densidad media, de cuarzo, concreciones de óxido de hierro, plagioclasas, anfíboles y una mínima cantidad de mica. Las inclusiones salen a la superficie y solo algunos fragmentos muestran huellas de lo que pudo ser un baño rojizo; pero, en general, el color de la superficie es el mismo de la pasta. En parte del material hay huellas de pulidor. La superposición de rollos es.evidente en algunos fragmentos, lo que permite hablar del enrollado como técnica central de manufactura. El grosor promedio es de 6-9 mm.

Este es el segundo grupo en importancia numérica, cubre el 19.6% de todo el material y está presente en todas las áreas. La línea divisoria entre el material del grupo 1 y éste no es tajante, ya que existe continuidad en muchos de los rasgos.

Grupo 4

Se trata de un material decorado con baño o pintura positiva roja (2.5YR red 4/ 8), a veces por ambas caras, otras por una sola y otras más solo en forma parcial. La pasta, cuya matriz parece corresponder a cenizas volcánicas, cubre una gama de colores que va desde el crema (1 OYR pale brown 6/4, 2.5 YR light brownish gray 6/2) hasta el café (7.5YR brown 5/4) y tiene inclusiones finas en cantidad media-abundante que corresponden a cuarzo, concreciones de óxido de hierro, plagioclasas y anfíbo-les. La cocción es irregular. El material es duro, compacto y muestra huellas de pulidor; en algunos casos se encuentra bien aislado y bruñido, pero en otros es opaco. El color de la superficie es, en general, el del baño o pintura, pero donde no hay decoración su color es el de la pasta; sin embargo hay un material que, además de la decoración roja, tiene un baño café (5YR reddish brown 4/ 3) que cubre la superficie no decorada. El grosor promedio es de 6 mm.

La cerámica de este grupo incluye solo el 2.3% del total y la mayor parte proviene de Cacique, aunque también aparece en Santiago, San Fernando y Ñimbe.

Grupo 5

El material tiene una pasta que va de habano claro (IOYR yellowish brown 5/4) hasta café oscuro e incluso gris (5Y gray 5/ 1), de cocción irregular y con abundantes inclusiones de tamaño grande correspondientes principalmente a mica, aunque también se encuentran anfíboles, plagioclasas, cuarzo y concreciones de óxido de hierro. Algunos tiestos presentan restos de lo que podría ser un baño café oscuro (1 OYR very dark grayish brown 3 / 2, 1 OYR dark grayish brown 4/ 2) y otros de lo que aparenta ser humo y hollín; pero la mayor parte del material está erosionado y las inclusiones se hacen evidentes en la superficie, produciendo un fuerte brillo. Algunos tiestos presentan huellas de pulidor, son compactos y nada friables.

El 1.6% del total de la cerámica corresponde a este grupo y no aparece en Cacique y Ñimbe.

Grupo 6

La principal característica de este material es la de ser vidriado. Los fragmentos son compactos, duros, delgados (4-9 mm), bien alisados y en algunos se alcanzan a observar huellas de torno. La pasta es de color cremoso (5Y light gray 7/ 2, 1 OYR light yellowish brown 6/ 2), pero en algunos tiestos se presenta un color gris oscuro (5YR black 2.5/2), posiblemente debido a la falta de oxidación en la cocción. Las inclusiones son muy finas y corresponden a anfíboles, cuarzo, concreciones de óxido de hierro y, posiblemente, mica y plagioclasas. La superficie está cubierta por el vidriado, en algunos casos totalmente, pero en otros solo parcialmente y a manera de decoración. Los colores de la superficie con amarillo (5Y olive yellow 6/6), verde (IOYR yellowish brown 5/8) y rosado (5YR reddish yellow 6/6). No todos los fragmentos están vidriados por ambas caras y donde no lo estan, el color de la superficie es el de la pasta; por otra parte, cuando ambas caras están vidriadas, no siempre las dos tienen el mismo color.

La presencia dentro del conjunto del material es mínima: 0.2% del total y todos los tiestos provienen de recolección superficial en Santiago, San Fernando y Campana.

Grupo 7

El material se caracteriza por tener abundantes inclusiones de cuarzo con aristas vivas, de tamaño medio-grande, dentro de una matriz arcillosa que, aparentemente, no contiene nada más. La pasta es normalmente de color naranja, aunque también puede ser habana o café, compacta, no-friable y de buena cocción. La superficie es lisa, pulida y con huellas de lo que parece ser un baño naranja o café por ambas caras.

Solo el 0.7% del material corresponde a este grupo y está presente únicamente en la excavación de la terraza.

Las formas

Forma A

El 55% del material corresponde a esta forma. Se trata de vasijas posiblemente globulares o semiglobulares, de base aproximadamente redondeada, aunque algunas pudieron tener base campaniforme, bordes evertidos de diferentes grosores y formas, y bocas con diámetros entre 10-36 cms. Algunos de los bordes presentan huellas de pintura roja sobre el labio, la que en ocasiones se continúa hacia la cara interna de la vasija en forma de bandas horizontales, como también decoración impresa e incisa (Figura 1).

Esta forma se encuentra en todos los grupos cerámicos, aunque la mayoría se ubica dentro de los 1 y 3. Su cobertura geográfica es amplia, ya que se obtuvo en todas las áreas estudiadas.

Es probable que un alto porcentaje de estas vasijas corresponda a ollas de uso culinario de diversos tamaños, sobre todo las de los grupos 1 y 3 que constituyen la mayoría; hay muchos fragmentos de cuerpo con huellas de hollín y humo que podrían corresponder a este tipo de vasija. Pero hay un pequeño número de bordes finos, principalmente los correspondientes al grupo 4, que pudieron haber tenido otro uso, a lo mejor el de "ollas de remedios" de que hablan los guambianos.

Forma B

El 6% del total del material corresponde a esta forma y se trata de vasijas similares a las de la forma A, pero aquí los bordes son muy evertidos, lo que hace pensar en la posibilidad de que sean vasijas medianas a pequeñas para agarrar por el borde, como comentaban los guambianos. De hecho, no hay bordes gruesos y los diámetros de sus bocas van de 10-22 cms. Aproximadamente el 25% de este material tiene decoración impresa hacia el borde, (Figura 2).

Este tipo de forma se encuentra solo en los grupos 1 y 3 y aparece únicamente en Santiago y San Fernando.

Forma C

Corresponde posiblemente a vasijas globulares con cuello, o subglobulares de borde semi-recto o recto, de grosor medio y diámetro de boca entre 10-36 cms. Aproximadamente la mitad del material presenta decoración pintada, impresa o incisa.

El 6% de todos los fragmentos tiene esa forma y se encuentra en todos los grupos menos el 7, aunque la mayoría está en el grupo 1. La mayoría del material proviene de Santiago, pero también aparece en San Fernando, Cacique y Ñimbe.

Forma D

Se trata de vasijas de boca estrecha, con diámetros que van de 12-36 cms. en la boca; algunas tienen decoración impresa hacia el borde. Corresponden a los grupos 1 y 3 y la mayor parte proviene de Santiago.

Forma E

Del total del material, el 19% tiene esta forma. Se trata de cuenco s con borde directo-evertido, de paredes con grosor delgado-medio y diámetro de boca entre 8-32 cms. Algunos presentan decoración pintada, impresa y/ o incisa e incisa-aplicada.

El material corresponde, principalmente, a los grupos 1, 3 y 4, pero existe también en los 2 y 5. Se encuentra en Santiago, San Fernando, Cacique y Ñimbe.

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Forma F

El 5% de material total tiene esa forma, que corresponde a cuencos de borde directo-invertido, con paredes de grosor delgado-medio y diámetro de boca entre 12-36 cms. Algunos tienen decoración pintada o impresa.

La mayor parte se ubica dentro de los grupos 1 y 3, pero también existe en los 4 y 5. Proviene principalmente de Santiago, aunque también aparece en San Fernando, Cacique y Ñimbe (Figura 3).

Forma G

Se trata de un solo fragmento de cuenco con borde evertido, el cual corresponde al grupo 7 y proviene de la excavación de la terraza.

Formas varias

Se encontraron 32 bases de vasija, la mayoría de ellas campaniformes y las demás en forma de "pata", como las que hacen parte de recipientes trípodes, etc. Las campaniformes, algunas de las cuales tienen baño rojo o decoración pintada, aparecen en todos los grupos, excepto 5, 6 y 7; pero la mayoría corresponde a 1 y 2. Las patas son todas del grupo 1. Las primeras tienen una más amplia distribución geográfica que las últimas.

La excavación de la terraza produjo 8 volantes de huso, seis de ellos circulares y planos, de un diámetro aproximado a los 4-5 cms. y corresponden a los grupos 1 y 4. Los otros dos son volantes cónicos del grupo 3, que tienen 5.5 y 3 cms. de diámetro; este último se encuentra completamente decorado con incisiones que forman diseños geométricos y en espiral.

Dos fragmentos de posibles rodillos fueron encontrados también en la excavación de la terraza. Estos corresponden a los grupos 1 y 3 y tienen decoración incisa y/ o impresa.

También en la excavación de la terraza se obtuvieron dos pequeñas asas del grupo 1 (Figura 4).

Las decoraciones

Decoración pintada

Se trata de pintura positiva roja aplicada generalmente sobre el labio de la vasija, la que ocasionalmente se continúa hacia la cara interna en forma de bandas horizontales. Este tipo de decoración está presente en ollas y cuencos de los grupos 1 y 3 y aparece en Santiago, San Fernando, Ñimbe y Campana.

De particular interés son las vasijas correspondientes al grupo 4 que, además de la decoración arriba mencionada, cuenta con diseños lineales sobre el cuerpo; estos, ocasionalmente, fueron aplicados sobre un baño café o negro, pero también se hicieron sobre la superficie crema de la vasija. El material es muy escaso y solo se encuentra en San Fernando Cacique y Ñimbe (Lámina 1).

Decoración impresa

Un total de 83 fragmentos tiene decoración impresa. Se trata de diseños hechos por presión sobre la arcilla cruda, los cuales se repiten formando un círculo alrededor del borde, algunas veces sobre el labio, de las vasijas. Los instrumentos utilizados para este trabajo debieron ser muy variados, ya que hay una amplia gama de diseños presentes (Láminas 2 y 3).

La mayor parte de este material proviene de la excavación de la terraza y, en general, corresponde a ollas pequeñas y medianas y, excepcionalmente a cuencos. Todas las vasijas están ubicadas dentro de los grupos 1 y 3.

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Decoración incisa

Un total de 37 fragmentos tiene decoración hecha por incisión sobre la arcilla cruda, mediante la combinación de líneas rectas y/ o curvas en diferentes direcciones. Del total de fragmentos, solo 9 permitieron la reconstrucción de formas de vasija (Formas A, E y F) que correspondieron a los grupos 1 y 3; en ellos la decoración se encuentra hacia el borde. Los demás son fragmentos de cuerpo que corresponden a los mismos grupos (Lámina 4, Nos. 1-12).

La mayor parte de este material proviene de la excavación de la terraza.

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Decoración impresa-incisa

Doce fragmentos presentan una decoración en la que se mezclan impresiones e incisiones, formando diversos diseños. Estos corresponden a las formas A y C y a los grupos 1 y 3 (Lámina 4, Nos. 13-18). En su mayoría, provienen de la excavación de la terraza.

Decoración aplicada-incisa

Existe solo un fragmento en el que se combina la decoración incisa con una suerte de "mamelones" aplicados hacia el borde de un cuenco que corresponde al grupo 3 y proviene de la excavación de la terraza (Lámina 4, No. 19).

Síntesis

Se observa entonces, hasta dónde va la investigación, que toda la región estudiada presenta un material cerámico bastante homogéneo, dentro del que se presentan algunas desviaciones interesantes aunque cuantitativamente insignificantes, que bien pueden deberse simplemente al sesgo en el tamaño de las muestras. El trabajo futuro se encargará de aclarar si se trata de diferencias significativas y cuál es su significado.

Al tomar el material cerámico estudiado como conjunto, no se observa ninguna tendencia importante que relacione ciertos grupos cerámicos con ciertas formas. La gran mayoría de ollas y cuencos corresponde a los grupos 1 y 3 que, a su vez, cubren la mayor parte del material. Se presenta una mayor participación relativa del material del Grupo 4 en el de los cuencos.

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Lámina 1
Decoración pintada

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Lámina 2
Decoración impresa

Las decoraciones sí presentan un mayor sesgo con respecto a la forma en la que están presentes. Así, la pintura roja aplicada sobre los labios de la vasija tiende a corresponder a ollas de diversos tamaños de la forma A, grupos 1 y 3, mientras que la pintura roja sobre café, negro o habano, aplicada en sitios diferentes al labio, está relacionada principalmente con cuencos del Grupo 4. Los diseños impresos se encuentran, esencialmente, en ollas pequeñas-medianas de los grupos 1 y 3. La decoración incisa, tal vez debido al reducido número de fragmentos, no refleja preferencia alguna en cuanto a la forma de vasija a a la que se aplicaba, pero sí se relaciona exclusivamente con los grupos 1 y 3. La decoración impresa-incisa es muy escasa y parece emparentarse con ollas de la forma C, Grupo 1, especialmente; pero también se presenta en los únicos fragmentos de olla clasificada como A-7 (Figura 2). Finalmente, la decoración aplicada-incisa solo se encontró en un fragmento de cuenco del Grupo 3.

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Lámina 3
Decoración impresa

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Lámina 4
Decoración incisa(1-12), Decoración incisa impresa (13-18), Decoración aplicada incisa (19)

Interesa resaltar que se encontraron algunas semejanzas entre las decoraciones presentes en nuestra cerámica y las correspondientes a ciertos materiales trabajados por Julio César Cubillos. Por ejemplo, la decoración impresa-incisa en A-7 presenta aproximadamente el mismo diseño de puntos entre amplios zig-zags de la decoración "incisa-punteada A" reportada por el investigador para el Morro dé Tulcán (1959: Fig. 4 y Lámina XIX). Igualmente, varios de los motivos impresos de nuestra cerámica se parecen a los "incisos profundos" del mismo sitio (Ibíd.: Fig. 4, A-1, A-2, A-3), al igual que a varios de los reseñados para Pubenza (1958: Lámina le, f, g) y para el material correspondiente a su Fase Tinajas (1984: Lámina 1, 4, 5, 10 y Lámina II, 1 y 3).

Finalmente, no sobra comentar que una de las vasijas guaqueadas en Pueblo Nuevo, Guambía, guarda cierta semejanza con las ollas pedestal con decoración antropomorfa del Complejo Quebrada Seca de Ford. Lo que ésta y las anteriores similitudes puedan significar, no está claro por el momento.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Cieza de León, Pedro, s.f., Crónica de la Conquista del Perú, Ed. Nueva España S.A., México.

Cubillos, Julio César, 1958, Pubenza: Arqueología de Popayán, Cauca, Boletín Antropológico, Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca, No. 1, Popayán.

-.1959, "El Morro de Tulcán (Pirámide Pre-hispánica): Arqueologia de Popayán, Cauca-Colombia" en Revista Colombiana de Antropología, V. 8, Bogotá.

-. 1984, Arqueología del Valle del río Cauca. Asentamientos Pre-hispánicos en la Suela Plana del río Cauca, FIAN, Bogotá.

Ford, James, 1944, Excavations in the Vicinity of Cali, Colombia, Yale University Publications in Anthropology, No. 31, New Haven.

Llanos, Héctor, 1981, Los Cacicazgos de Popayán a la llegada de los Conquistadores, FIAN, Bogotá.

Padilla, Silvia, et. al., 1977, La encomienda en Popayán, Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, Sevilla.

Plazas Clemencia y, Falchetti, Ana María. 1983, "Tradición metalúrgica del Suroccidente Colombiano" en Boletín Museo del Oro, No. 14, pp. 1-32, Bogotá.

Romoli, Kathleen, 1974, "Nomenclatura y población indígena de la Antigua jurisdicción de Cali a mediados del Siglo XVI"en Revista Colombiana-de Antropología, V. 16, Bogotá.

Trimborn, Hermann, 1949, Señorío y barbarie en el Valle del Cauca, Instituto Gonzalo Fernández, Madrid.

 

1 El artículo es una síntesis de la Monografía de Grado de la autora, En busca de las huellas de los antiguos guambianos, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, mayo de 1987, sin publicar.
2 Beta Analytic Inc., 330 t 50 B.P.
3 La identificación de los elementos correspondientes a la matriz e inclusiones de la pasta fue realizada macroscópicamente por el geólogo Alejandro Pradilla de la Universidad Nacional.

 

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