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INVESTIGACION ARQUEOLOGICA EN I EL
RESGUARDO INDIGENA DE GUAMBIA1
MARTHA URDANETA FRANCO
En el año de 1983 se inició un estudio arqueológico en el
Resguardo Indígena de Guambía, municipio de Silvia, Cauca. La
investigación nació como propuesta del Cabildo de la Comunidad,
enmarcada dentro de un interés por "recuperar" su
historia, es decir, por entender su pasado como mecanismo de
fortalecimiento de su sociedad actual y de enriquecimiento en la
dirección de su futuro. Desde un punto de vista personal, el empeño
de los guambianos en utilizar la arqueología como uno de los
caminos a recorrer en el intento de reelaboración de su propio
proceso de desarrollo histórico parecía abrir la posibilidad de (1)
confrontar la problemática central de la discusión existente sobre
la función social de la arqueología, (2) experimentar con los
enfoques etnohistórico y etnoarqueológico para analizar su real
valor heurístico en los procesos de reconstrucción histórica y (3)
aportar, así fuera de una manera muy limitada, en la compleja tarea
de reconstrucción de la historia pre-hispánica del sur-occidente de
Colombia.
Los primeros pasos
Lo que, desde el punto de vista estrictamente
arqueológico-histórico, interesa lograr es una comprensión de la
dinámica de funcionamiento y de los procesos de transformación de
la o las sociedades que habitaron el área en la que se encontraba
asentada la sociedad guambiana a la llegada de los españoles.
Obviamente, tal meta no es alcanzable sino a largo plazo y lo que
se planteó fue comenzar a caminar en esa dirección.
Es poco lo que se sabe sobre la vida del hombre pre-hispánico en
el territorio dentro del que se encuadra la región de nuestro
interés. Existen algunas propuestas históricas que involucran a los
guambia nos, pero ninguna de ellas cuenta con bases muy sólidas. De
lo único que existe alguna certeza es de que hacia 1544-45 cuando
Pedro Cieza de León, primer cronista para la región, recorrió el
área comprendida entre Cali y Popayán, existía una
"provincia de Guambía" al oriente de Popayán, la
cual estaba "poblada de mucha gente" (Cieza:
241). Una provincia estaba conformada por varios pueblos afines y
de la misma lengua ubicados en un territorio determinado (Romoli
1974: 379; Llanos 1981: 15), lo que sugiere que en el momento de la
invasión de los peninsulares los guambianos no solamente existían,
sino que su población era importante y bien organizada. También
apoya esta propuesta el hecho de ser la encomienda de Guambía la
otorgada a la familia de Sebastián de Belalcázar (la
"Visita" de Tomás López de 1558-591a registra en
manos de Francisco su hijo / Padilla: 105/). No debió ser casual
que el primer conquistador de la región y
"fundador" de Popayán la escogiera. Ya que esta
institución no otorgaba derechos sobre la tierra y, por tanto, el
interés primordial de los españoles en ella era la población
indígena, no podemos dejar de pensar en lo importante que debió ser
la guambiana para que Belalcázar la escogiera sobre las demás. Pero
la manera en que estaban organizados, la profundidad temporal de su
asentamiento allí y su proceso de desenvolvimiento anterior a la
Conquista son cuestiones desconocidas y precisamente el objetivo, a
largo plazo, de nuestra investigación.
Dentro de la perspectiva arriba planteada, se consideró de
interés tratar de lograr un primer acercamiento a lo que pudo haber
sido el patrón y sistema de los antiguos asentamientos en
territorio guambiano. La ubicación de los lugares de habitación en
el medio ambiente, su relación con las áreas de trabajo y con los
sitios funerarios, la disposición de las viviendas dentro de cada
espacio de habitación, es decir, si estas se encuentran dispersas,
nucleadas, etc., la relación entre las diferentes áreas de
habitación de la región, la distribución del espacio al interior
mismo de cada vivienda, son apenas algunos de los aspectos que
interesaba comenzar a conocer. Y dentro de todo esto, el interés
más inmediato era iniciar la identificación de lo propiamente
guambiano para tratar de rastrearlo en el espacio y en el
tiempo.
Desde el punto de vista metodológico-teórico, se partió de la
premisa de que las construcciones sobre el pasado, dependiendo como
lo hacen de los sesgos culturales de los investigadores, podrían
ser enriquecidas al contrastar diferentes maneras de ver el tiempo
y, por ende, de ver la historia y al tratar de crear puentes para
unir estas distintas visiones. En nuestro caso se consideró,
adicionalmente, que el sesgo guambiano podría ser particularmente
adecuado en la lectura de un pasado que es, al menos parcialmente,
el suyo propio. Por otra parte se asumió que, conjuntamente con el
cuerpo teórico y de datos que existe en el mundo de las ciencias
sociales, la tradición oral y el sistema actual de creencias y
formas de vivir que poseen los guambianos podrían ser utilizados
conciente y sistemáticamente como fuentes de conocimiento y como
puntos de partida en la elaboración de hipótesis
interpretativas.
Por todo lo anterior, desde el comienzo se trabajó con un grupo
de personas en el que la participación de representantes de la
Comunidad fue permanente y en todos los campos. Su máxima
autoridad, el Cabildo, sin cuyo respaldo total y permanente el
trabajo no habría sido posible, designó inicialmente a un grupo de
quince personas provenientes de las diferentes veredas del
Resguardo para "acompañar" en la investigación.
Poco a poco se fue conformando un equipo básico de trabajo que
incluye, además de mi compañera y amiga Sofía Botero, varios
guambianos particularmente interesados en los problemas de la
Historia y que se han convertido en el motor del estudio.
Dentro de este grupo cabe destacar la participación de Cruz
Trochez, Misael Aranda, Abelino Dagua y Miguel Flor.
Buscando las huellas de los antiguos
Nos propusimos entonces comenzar a identificar e inventariar
-hasta donde fuera posible- los vestigios que hubiera de antiguos
asentamientos, así no estuviéramos a corto plazo en condiciones de
aclarar si sus moradores fueron gente de nuestro siglo o de siglos
anteriores a la irrupción europea. En tal búsqueda se inició una
etapa de prospección, ya que no existía antecedente arqueológico
alguno para la región. Se ha dado prioridad al trabajo dentro de
los límites del actual Resguardo, pero se considera que en un
futuro la investigación deberá ir mas allá de éstos.
Hasta el momento se han recorrido las veredas de Santiago, San
Fernando, Michambe, Cacique, Bujíos, Ñimbe, Campana, Pueblito,
Piendamó Arriba y Pueblo Nuevo. Algunas se han visitado
detenidamente y varias de ellas, conjuntamente con las que no se
han recorrido aún, serán próximamente objeto de una intensa
prospección. También se han visitado algunas zonas de páramo que
colindan con los Resguardos paeces de Pitayó, Mosoco y otros en
Belalcázar e Inzá.
Durante los recorridos se ubicaron terrazas de vivienda, eras de
cultivo, posibles aljibes y sitios de entierro, zanjas de uso no
identificado, caminos y petroglifos, se hizo recolección
superficial de material cerámico y lítico y se realizaron algunos
pozos de sondeo; también se logró ver una serie de cuentas de oro
encontradas por guambianos en un entierro y varias vasijas enteras,
algunas etnográficas y otras arqueológicas, éstas últimas producto
del guaqueo de algunas tumbas. (Fotos 1, 2, 3).
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Foto 1
Vasija de tumba (Pueblo Nuevo-Guambía)
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Las terrazas de vivienda se encuentran aisladas o en conjuntos
(Foto 4). Las primeras están ubicadas, principalmente, en las
partes bajas de las laderas y en las pequeñas elevaciones que se
presentan en las áreas planas de los valles; las últimas hacia la
parte alta de las laderas y en los filos de las montañas. No se
observó este tipo de huella en el páramo y los últimos vestigios de
ellas se encuentran entre 3.400-3.600 m.s.n.m., en el límite con
las "sabanas" propiamente dichas. En general, su
tamaño no excede los 15x15 metros, pero hay algunas más extensas
que sugieren usos especiales. Muchas de las terrazas tienen huellas
de guaqueo, como también de eras de cultivo (Foto 5). Estas últimas
se encuentran por todas partes, incluyendo zonas muy altas (3.600
m.s.n.m.) y empinadas y, en general, llevan la dirección de la
pendiente. Es probable que la mayoría de ellas no tenga mucha
antigüedad, pero lo interesante aquí es la tradición en la forma de
sembrar que pueden estar reflejando, ya que aún hoy en día se
utilizan, a pesar de los esfuerzos de la CVC y del ICA por
erradicar la práctica (Foto 6). Por otra parte, las huellas de
antiguas eras son casi imposibles de encontrar ya que estas se
rompen para cada nueva siembra.
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Foto 2
Cuenta de oro de tumba (Cacique-Guambía)
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En los filos de las montañas se observaron anchos zanjones que
caen hacia ambos lados de las mismas (Foto 7). En sus recorridos
por el noreste de Toribío, Cauca, James Ford encontró vestigios
similares a los que atribuye una función defensiva (1944: p.30).
Los guambianos dicen que se trata de "caminos que fueron
hechos por la serpiente". También se detectó otra clase de
zanjones, algunos hasta de 2 m. de ancho por otro tanto de
profundidad y ubicados en las laderas y las partes planas; parece
ser que se trata de linderos entre comunidades o parcelas,
igualmente utilizados como obstáculo al paso de animales. Se
encontraron varios huecos cubiertos por gran cantidad de cantos
rodados en las laderas de las montañas. Para algunos guambianos
éstos son 'lorerab' o túneles para la gente o espíritus que viven
debajo de la tierra y que son como curíes o como culebras grandes;
para otros, se trata simplemente de túneles para el paso de agua o
aljibes.
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Foto 3
Petroglifo (Cacique-Guambía)
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Con respecto a los sitios de entierro, parece haber de
diferentes clases. Algunas tumbas se encuentran aisladas y ubicadas
sobre las terrazas o las pendientes que caen de las mismas,
mientras otras conforman cementerios dispuestos sobre los filos de
las montañas o en pequeñas elevaciones de las partes bajas de los
vallecitos.
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Foto 4
Terrazas de vivienda
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Foto 5
Eras de cultivo sobre terrazas de vivienda
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Foto 6
Eras de cultivo en dirección de la pendiente
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Foto 7
"Camino de la serpiente"
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Foto 8
Conjunto de terazas de Santiago
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Las excavaciones
Se realizaron seis pozos de sondeo en Santiago, Michambe,
Cacique y Ñimbe. Cinco de los lugares escogidos corresponden a
terrazas ubicadas en los filos o partes altas de las laderas y el
sexto a una zona plana y baja, donde el trabajo de superficie
produjo una alta concentración de cerámica.
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Foto 9
Excavación en terrazas de vivienda.
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Se adelantó también una excavación en área en un sitio
identificado como posible terraza de vivienda, el cual hacía parte
de una de las zonas que se presentaba como de mayor interés dentro
de la prospección (Foto 8). Se trata de un conjunto de 18
aterrazamientos ubicados en uno de los cerros de Santiago,
aproximadamente a 2.900 m.s.n.m.
La terraza seleccionada mide unos 13 m. de profundidad por 12 m.
de ancho y tiene un área de 156 m2. Se escogió por ser la mejor
conservada y más claramente definida de las del grupo (Foto 9).
Desde el punto de vista metodológico, lo que se pudo observar al
comparar el resultado de los dos tipos de trabajo (pozos de sondeo
y excavación en área) es que los pozos dan una información tan
limitada que difícilmente puede generalizarse para la totalidad de
un sitio: ésta no refleja con mucha exactitud, ni la realidad
geológica, ni la profundidad o densidad en la que se encuentran los
materiales arqueológicos.
La excavación de la terraza produjo abundante material cerámico,
lítico y algunas cuentas de collar. Se encontró una
"tumba" de pozo y cámara lateral que estaba
vacía, al igual que muchas de las encontradas por James Ford en el
noreste caucano. Se detectaron posibles huellas de poste, 14 en
total, cuya posición permite pensar en una construcción
rectangular; sin embargo, los guambianos consideraron que, aunque
esta era una posibilidad, el resultado sería una casa muy grande y
que seguramente "no ha de haber sido casa grande, sino
unos tres ranchos pequeños". El argumento se basó en el
hecho de que las viviendas de los abuelos y, en general, las casas
más antiguas del Resguardo se componen de una construcción central
de tamaño mediano y de varias más pequeñas a su alrededor,
construidas para los hijos casados. Finalmente se concluyó que con
la información proporcionada por una sola terraza cualquier
hipótesis sobre forma de la vivienda es demasiado aventurada. Sólo
una serie de excavaciones en área de sitios de vivienda podrá
comenzar a producir un cuadro sobre las pautas más generales en la
construcción de las casas, e incluso entonces las remodelaciones y
reconstrucciones dificultarán una definición precisa del
asunto.
Es posible que la terraza tuviera una única ocupación continua
(de cuánto tiempo, no se sabe), ya que no hay rupturas en la
presencia del material y éste es bastante homogéneo. Sin embargo,
la acumulación de 20 cms. de elementos cerámicos y líticos sobre la
planta de la terraza nos planteó serias inquietudes, dado que
seguramente nadie se deja ahogar en su propia basura. Las
alternativas de explicación discutidas hasta el momento son dos:
bien el material no corresponde a despojos de los habitantes del
sitio sino que se encuentra allí por acarreo (rodamiento, vientos,
etc.), o la acumulación se debe a un abandono de la vivienda, cuyas
paredes y techo se derrumbaron sobre las vasijas y. demás elementos
abandonados elevando el nivel de la superficie y mezclando con la
capa así formada el material dejado atrás.
Se analizó una muestra de carbón recogida a 30-50 cms. de
profundidad, la cual dio una fecha de 1.620 d.C. 2. Si se acepta el supuesto de
que el sitio es una terraza de habitación y que los materia les
allí encontrados corresponden a huellas de sus habitantes, la
disposición en que se encontraron los diferentes elementos permite
pensar que antes de la mencionada fecha había gente viviendo allí y
que esta corresponde a un momento terminal de su ocupación. De
todas maneras, para finales del siglo XVI la presencia guambiana en
la región está documentada (Visita de Tomás López), lo que implica
que todo el material encontrado en el lugar puede ser reconocido
como guambiano.
Lo que se puede amarrar
Los resultados son pocos por el momento, pero algunas cosas ya
comienzan a vislumbrarse. En síntesis, se empezó a definir un
patrón general de asentamiento establecido alrededor de un eje
central: la guaicada (Foto 10). Este es un elemento básico del
paisaje y la vida del Resguardo y se trata de pequeños valles
transversales que los guambianos utilizan actualmente para vivir,
cultivar y, hasta no hace mucho, cazar. Hay muchas de ellas en la
región y fue alrededor de las mismas que se comenzaron a observar
los primeros vestigios de asentamiento.
Todos los restos arqueológicos se encontraron, tanto en los
filos, como en las laderas y zonas semi-planas que conforman las
guaicadas. No se sabe aún si se trata de tres diferentes patrones
de asentamiento, si ellos marcan grupos sociales diferentes, épocas
distintas o si son contemporáneos. Por información de los
guambianos, se sabe que muchas de las terrazas localizadas en las
partes más bajas de las laderas y en las zonas de menor altura
corresponden a sitios de habitación de antiguos terrajeros y que,
por tanto, son relativamente recientes. Por otra parte, plantearon
que aquellas ubicadas en los filos de las montañas de las zonas de
mayor altura y que normalmente se presentan formando complejos
relativamente compactos deben ser de los 'pishao', ya que
"los naturales no viven por allá tan alto porque el viento
se lleva los techos de las casas". Estos 'pishao' son
gente muy antigua, sin relación aparente con los pijao, pero hay
versiones encontradas sobre si son sus antiguos o no. Actualmente
el patrón de asentamiento es mixto.
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Foto 10
Guaicada
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Hay agrupaciones de casas a la par con viviendas aisladas y la
tendencia general es a que éstas se ubiquen en las partes más bajas
y no en los filos de las montañas. Esto permitiría plantear,
hipotéticamente, la posible existencia de un sistema similar en las
épocas menos antiguas, en el que habría paralelamente viviendas
nucleadas y dispersas en las zonas más bajas de las laderas y en
las partes planas; a las zonas de páramo se les daría un uso
complementario, como se hace hoy en día. Pero saber cuanto tiempo
atrás se puede extender tal visión, aclarar la presencia dé las
terrazas en los filos de las montañas y su relación temporal con el
resto, etc. son interrogantes sin respuesta por el momento.
Hablando de la planta de los poblados para el siglo XVI, Trimborn
plantea la posibilidad de que predominara el tipo de aldea de
planta irregular, es decir, un patrón no nucleado, pero sí de
alguna manera agrupado; también dice que en algunas partes
"la colonización mostraba un tipo disperso, sin que por
ello hubiera faltado una comunidad local" (pp. 128-130).
Si esto habla en favor de un asentamiento mixto, no sabemos hasta
qué punto es aplicable a la región guambiana, ni que tanto podría
extrapolarse esta incierta información más allá del siglo XVI.
Refiriéndose a los paeces, habla de "asientos diseminados
por lo alto de los cerros" (p. 130), pero no sabemos aún
la relación que este patrón pueda tener con el encontrado en las
cuchillas de las montañas de Guambía.
El fechamiento de la terraza excavada permite situar parte de
las huellas de vivienda como guambianas y tardías. La cerámica
asociada a la fecha de la excavación conforma un conjunto bastante
homogéneo con rasgos muy característicos; ésta, con algunas
excepciones cuantitativamente marginales, corresponde a la
encontrada en el resto de las zonas recorridas (Ver Anexo). Esto
hace pensar que una misma gente, los ancestros de los actuales
guambianos, ocupaban esas tierras a principios del siglo. XVII
.Pero no es rnuçho más lo que se puede decir mientras no se
adelanten mayores trabajos de arqueología y se refine la
información de tradición oral.
Finalmente, el material cerámico presenta algunas semejanzas con
el encontrado por Julio César Cubillos en Popayán y sus alrededores
(Morro de Tulcán y Pubenza), al igual que en el triángulo formado
por Puerto Tejada, Timba y Caloto (Fase Tinajas). Por otro lado,
algunas estructuras civiles guardan relación con las encontradas
por James Ford en tierras de Jambaló, hacia el norte de Guambía y
hasta los límites con el actual departamento del Valle del Cauca.
Adicionalmente, el oro encontrado en el Resguardo tiene paralelos
en algunas de las piezas que se encuentran en el Museo del Oro y
que provienen, en su mayoría, de la región de Tierradentro. Lo que
estos patrones comunes puedan significar, a más de un mundo
cultural ampliamente compartido en época tardía por los habitantes
del suroccidente de la actual Colombia (Plazas y Falchetti), es
difícil de interpretar por el momento.
ANEXO
La cerámica: ordenamiento preliminar
Se analizaron 9098 fragmentos de cerámica, de los cuales 7759
corresponden a material excavado; el resto fue obtenido
superficialmente. En general, se pretendió comenzar a observar lo
relacionado con materiales de fabricación, técnica y estilo, con el
fin de definir criterios útiles en la obtención de información
sobre los fabricantes y/ o usuarios de esta cerámica. Así, se
estudió la pasta, la superficie, la forma y la decoración.
El análisis de los dos primeros rasgos permitió ordenar el
material en siete grupos básicos. Dos de ellos, el 1 y el 3,
incluyen el 94% del material y, además, presentan importantes
similitudes entre sí, lo que resalta la gran homogeneidad del
material bajo estudio. Los demás son más claramente diferenciables,
pero su presencia es marginal.
Del total de fragmentos estudiados, solo el 6% da pie para una
reconstrucción parcial de las formas de la cerámica. Estas se
ordenaron en seis grupos: las formas básicas son ollas y cuencos
que se subdividieron, primero según la dirección de los cuellos y
bordes y luego de acuerdo a la forma de los bordes y labios. En
conjunto, las ollas incluyen el 67.7% y los cuencos el 24.2% del
total de las formas. Hay un grupo adicional de material que cubre
el 8.1% del total e incluye bases, volantes de huso, fragmentos de
rodillo y asas.
En relación al total de fragmentos analizados, la cantidad
decorada es mínima; sin embargo, ellos tienen una especial
importancia diagnóstica, dado lo homogéneo del material. Se
observaron, funda mentalmente, cuatro clases de decoración:
pintura, impresión, incisión y aplicación.
Ordenamiento básico
Grupo 1
La pasta que caracteriza a este grupo tiende a ser café -desde
habana (IOYR yellowish browm 5/4) hasta café oscura (1 OYR black 2/
1)con predominio de este último, aunque en parte del material es
rojiza (2.5YR red 4/8, 5YR yellowish red 5/6, 5YR reddish brown 4/4
y similares). La cocción es irregular, es decir, en algunos tiestos
se observa buena oxidación y en otros no. La mayor parte del
material es compacto y no-friable, aunque algunos fragmentos son
porosos, con cavidades y algo friables. La matriz parece
corresponder a cenizas volcánicas3 con inclusiones en densidad media, de
tamaño pequeño mediano, correspondientes a cuarzo, plagioclasas,
anfíboles, concreciones de óxido de hierro y mica en mínima
cantidad. El resultado de lo anterior es la presencia de un cierto
brillo en la superficie, la cual tiene vestigios de lo que parece
un baño café, desde claro (IOYR light yellowish browm 6/4) hasta
casi negro (7.5 YR dark brown 3/ 2, 1 OYR very dark brown 3/ 1);
algunos fragmentos tienen huellas de humo y hollín y,
ocasionalmente, hay leves vestigios de un baño rojo. Este baño se
presenta, en algunos casos por ambas caras y, en otros, solo por la
externa. En algunos casos la superposición de rollos es evidente,
lo que permite hablar del 'coil' o enrollado como técnica central
de manufactura. El grosor promedio del material está entre 4-7 mm.
aproximadamente.
El 74.6% de todo el material está ubicado dentro de este grupo y
su presencia es igualmente frecuente en todas las áreas.
Grupo 2
Este grupo se caracteriza por una pasta café rojiza (2.5 ó 5 YR
reddish brown 4/4), de cocción bastante irregular, dura, compacta y
nofriable. La matriz tiene inclusiones en densidad media-alta de
tamaño pequeño, correspondientes a concreciones de hierro, cuarzo,
plagioclasas, anfíboles y algo de mica; esto produce un cierto
brillo en la superficie, observable por la cara externa. La
superficie externa tiene un baño que va de café rojizo a rojo, con
lustre, y que a veces está cubierto por un color negro (¿humo?). La
cara interna es opaca y eventualmente presenta restos de lo que
pudo ser un baño de color gris a café rojizo pero, en general, se
encuentra erosionada y su color es el de la pasta. Ambas caras
muestran huellas de pulidor. El grosor promedio de los tiestos es
de 5-7 mm.
Solo el 1% del total de la cerámica corresponde a este grupo y
solo aparece en San Fernando, Cacique y Ñimbe.
Grupo 3
El material se caracteriza por una pasta que tiende al color
naranja (2.5YR red 4/8, IOYR yellowish brown 5/4, 5YR yellowish red
5/6), de cocción irregular, en algunos casos dura y compacta y en
otros friable. La matriz, que parece corresponder a cenizas
volcánicas, tiene inclusiones medianas, en una densidad media, de
cuarzo, concreciones de óxido de hierro, plagioclasas, anfíboles y
una mínima cantidad de mica. Las inclusiones salen a la superficie
y solo algunos fragmentos muestran huellas de lo que pudo ser un
baño rojizo; pero, en general, el color de la superficie es el
mismo de la pasta. En parte del material hay huellas de pulidor. La
superposición de rollos es.evidente en algunos fragmentos, lo que
permite hablar del enrollado como técnica central de manufactura.
El grosor promedio es de 6-9 mm.
Este es el segundo grupo en importancia numérica, cubre el 19.6%
de todo el material y está presente en todas las áreas. La línea
divisoria entre el material del grupo 1 y éste no es tajante, ya
que existe continuidad en muchos de los rasgos.
Grupo 4
Se trata de un material decorado con baño o pintura positiva
roja (2.5YR red 4/ 8), a veces por ambas caras, otras por una sola
y otras más solo en forma parcial. La pasta, cuya matriz parece
corresponder a cenizas volcánicas, cubre una gama de colores que va
desde el crema (1 OYR pale brown 6/4, 2.5 YR light brownish gray
6/2) hasta el café (7.5YR brown 5/4) y tiene inclusiones finas en
cantidad media-abundante que corresponden a cuarzo, concreciones de
óxido de hierro, plagioclasas y anfíbo-les. La cocción es
irregular. El material es duro, compacto y muestra huellas de
pulidor; en algunos casos se encuentra bien aislado y bruñido, pero
en otros es opaco. El color de la superficie es, en general, el del
baño o pintura, pero donde no hay decoración su color es el de la
pasta; sin embargo hay un material que, además de la decoración
roja, tiene un baño café (5YR reddish brown 4/ 3) que cubre la
superficie no decorada. El grosor promedio es de 6 mm.
La cerámica de este grupo incluye solo el 2.3% del total y la
mayor parte proviene de Cacique, aunque también aparece en
Santiago, San Fernando y Ñimbe.
Grupo 5
El material tiene una pasta que va de habano claro (IOYR
yellowish brown 5/4) hasta café oscuro e incluso gris (5Y gray 5/
1), de cocción irregular y con abundantes inclusiones de tamaño
grande correspondientes principalmente a mica, aunque también se
encuentran anfíboles, plagioclasas, cuarzo y concreciones de óxido
de hierro. Algunos tiestos presentan restos de lo que podría ser un
baño café oscuro (1 OYR very dark grayish brown 3 / 2, 1 OYR dark
grayish brown 4/ 2) y otros de lo que aparenta ser humo y hollín;
pero la mayor parte del material está erosionado y las inclusiones
se hacen evidentes en la superficie, produciendo un fuerte brillo.
Algunos tiestos presentan huellas de pulidor, son compactos y nada
friables.
El 1.6% del total de la cerámica corresponde a este grupo y no
aparece en Cacique y Ñimbe.
Grupo 6
La principal característica de este material es la de ser
vidriado. Los fragmentos son compactos, duros, delgados (4-9 mm),
bien alisados y en algunos se alcanzan a observar huellas de torno.
La pasta es de color cremoso (5Y light gray 7/ 2, 1 OYR light
yellowish brown 6/ 2), pero en algunos tiestos se presenta un color
gris oscuro (5YR black 2.5/2), posiblemente debido a la falta de
oxidación en la cocción. Las inclusiones son muy finas y
corresponden a anfíboles, cuarzo, concreciones de óxido de hierro
y, posiblemente, mica y plagioclasas. La superficie está cubierta
por el vidriado, en algunos casos totalmente, pero en otros solo
parcialmente y a manera de decoración. Los colores de la superficie
con amarillo (5Y olive yellow 6/6), verde (IOYR yellowish brown
5/8) y rosado (5YR reddish yellow 6/6). No todos los fragmentos
están vidriados por ambas caras y donde no lo estan, el color de la
superficie es el de la pasta; por otra parte, cuando ambas caras
están vidriadas, no siempre las dos tienen el mismo color.
La presencia dentro del conjunto del material es mínima: 0.2%
del total y todos los tiestos provienen de recolección superficial
en Santiago, San Fernando y Campana.
Grupo 7
El material se caracteriza por tener abundantes inclusiones de
cuarzo con aristas vivas, de tamaño medio-grande, dentro de una
matriz arcillosa que, aparentemente, no contiene nada más. La pasta
es normalmente de color naranja, aunque también puede ser habana o
café, compacta, no-friable y de buena cocción. La superficie es
lisa, pulida y con huellas de lo que parece ser un baño naranja o
café por ambas caras.
Solo el 0.7% del material corresponde a este grupo y está
presente únicamente en la excavación de la terraza.
Las formas
Forma A
El 55% del material corresponde a esta forma. Se trata de
vasijas posiblemente globulares o semiglobulares, de base
aproximadamente redondeada, aunque algunas pudieron tener base
campaniforme, bordes evertidos de diferentes grosores y formas, y
bocas con diámetros entre 10-36 cms. Algunos de los bordes
presentan huellas de pintura roja sobre el labio, la que en
ocasiones se continúa hacia la cara interna de la vasija en forma
de bandas horizontales, como también decoración impresa e incisa
(Figura 1).
Esta forma se encuentra en todos los grupos cerámicos, aunque la
mayoría se ubica dentro de los 1 y 3. Su cobertura geográfica es
amplia, ya que se obtuvo en todas las áreas estudiadas.
Es probable que un alto porcentaje de estas vasijas corresponda
a ollas de uso culinario de diversos tamaños, sobre todo las de los
grupos 1 y 3 que constituyen la mayoría; hay muchos fragmentos de
cuerpo con huellas de hollín y humo que podrían corresponder a este
tipo de vasija. Pero hay un pequeño número de bordes finos,
principalmente los correspondientes al grupo 4, que pudieron haber
tenido otro uso, a lo mejor el de "ollas de
remedios" de que hablan los guambianos.
Forma B
El 6% del total del material corresponde a esta forma y se trata
de vasijas similares a las de la forma A, pero aquí los bordes son
muy evertidos, lo que hace pensar en la posibilidad de que sean
vasijas medianas a pequeñas para agarrar por el borde, como
comentaban los guambianos. De hecho, no hay bordes gruesos y los
diámetros de sus bocas van de 10-22 cms. Aproximadamente el 25% de
este material tiene decoración impresa hacia el borde, (Figura
2).
Este tipo de forma se encuentra solo en los grupos 1 y 3 y
aparece únicamente en Santiago y San Fernando.
Forma C
Corresponde posiblemente a vasijas globulares con cuello, o
subglobulares de borde semi-recto o recto, de grosor medio y
diámetro de boca entre 10-36 cms. Aproximadamente la mitad del
material presenta decoración pintada, impresa o incisa.
El 6% de todos los fragmentos tiene esa forma y se encuentra en
todos los grupos menos el 7, aunque la mayoría está en el grupo 1.
La mayoría del material proviene de Santiago, pero también aparece
en San Fernando, Cacique y Ñimbe.
Forma D
Se trata de vasijas de boca estrecha, con diámetros que van de
12-36 cms. en la boca; algunas tienen decoración impresa hacia el
borde. Corresponden a los grupos 1 y 3 y la mayor parte proviene de
Santiago.
Forma E
Del total del material, el 19% tiene esta forma. Se trata de
cuenco s con borde directo-evertido, de paredes con grosor
delgado-medio y diámetro de boca entre 8-32 cms. Algunos presentan
decoración pintada, impresa y/ o incisa e incisa-aplicada.
El material corresponde, principalmente, a los grupos 1, 3 y 4,
pero existe también en los 2 y 5. Se encuentra en Santiago, San
Fernando, Cacique y Ñimbe.
Forma F
El 5% de material total tiene esa forma, que corresponde a
cuencos de borde directo-invertido, con paredes de grosor
delgado-medio y diámetro de boca entre 12-36 cms. Algunos tienen
decoración pintada o impresa.
La mayor parte se ubica dentro de los grupos 1 y 3, pero también
existe en los 4 y 5. Proviene principalmente de Santiago, aunque
también aparece en San Fernando, Cacique y Ñimbe (Figura 3).
Forma G
Se trata de un solo fragmento de cuenco con borde evertido, el
cual corresponde al grupo 7 y proviene de la excavación de la
terraza.
Formas varias
Se encontraron 32 bases de vasija, la mayoría de ellas
campaniformes y las demás en forma de "pata",
como las que hacen parte de recipientes trípodes, etc. Las
campaniformes, algunas de las cuales tienen baño rojo o decoración
pintada, aparecen en todos los grupos, excepto 5, 6 y 7; pero la
mayoría corresponde a 1 y 2. Las patas son todas del grupo 1. Las
primeras tienen una más amplia distribución geográfica que las
últimas.
La excavación de la terraza produjo 8 volantes de huso, seis de
ellos circulares y planos, de un diámetro aproximado a los 4-5 cms.
y corresponden a los grupos 1 y 4. Los otros dos son volantes
cónicos del grupo 3, que tienen 5.5 y 3 cms. de diámetro; este
último se encuentra completamente decorado con incisiones que
forman diseños geométricos y en espiral.
Dos fragmentos de posibles rodillos fueron encontrados también
en la excavación de la terraza. Estos corresponden a los grupos 1 y
3 y tienen decoración incisa y/ o impresa.
También en la excavación de la terraza se obtuvieron dos
pequeñas asas del grupo 1 (Figura 4).
Las decoraciones
Decoración pintada
Se trata de pintura positiva roja aplicada generalmente sobre el
labio de la vasija, la que ocasionalmente se continúa hacia la cara
interna en forma de bandas horizontales. Este tipo de decoración
está presente en ollas y cuencos de los grupos 1 y 3 y aparece en
Santiago, San Fernando, Ñimbe y Campana.
De particular interés son las vasijas correspondientes al grupo
4 que, además de la decoración arriba mencionada, cuenta con
diseños lineales sobre el cuerpo; estos, ocasionalmente, fueron
aplicados sobre un baño café o negro, pero también se hicieron
sobre la superficie crema de la vasija. El material es muy escaso y
solo se encuentra en San Fernando Cacique y Ñimbe (Lámina 1).
Decoración impresa
Un total de 83 fragmentos tiene decoración impresa. Se trata de
diseños hechos por presión sobre la arcilla cruda, los cuales se
repiten formando un círculo alrededor del borde, algunas veces
sobre el labio, de las vasijas. Los instrumentos utilizados para
este trabajo debieron ser muy variados, ya que hay una amplia gama
de diseños presentes (Láminas 2 y 3).
La mayor parte de este material proviene de la excavación de la
terraza y, en general, corresponde a ollas pequeñas y medianas y,
excepcionalmente a cuencos. Todas las vasijas están ubicadas dentro
de los grupos 1 y 3.
Decoración incisa
Un total de 37 fragmentos tiene decoración hecha por incisión
sobre la arcilla cruda, mediante la combinación de líneas rectas y/
o curvas en diferentes direcciones. Del total de fragmentos, solo 9
permitieron la reconstrucción de formas de vasija (Formas A, E y F)
que correspondieron a los grupos 1 y 3; en ellos la decoración se
encuentra hacia el borde. Los demás son fragmentos de cuerpo que
corresponden a los mismos grupos (Lámina 4, Nos. 1-12).
La mayor parte de este material proviene de la excavación de la
terraza.
Decoración impresa-incisa
Doce fragmentos presentan una decoración en la que se mezclan
impresiones e incisiones, formando diversos diseños. Estos
corresponden a las formas A y C y a los grupos 1 y 3 (Lámina 4,
Nos. 13-18). En su mayoría, provienen de la excavación de la
terraza.
Decoración aplicada-incisa
Existe solo un fragmento en el que se combina la decoración
incisa con una suerte de "mamelones" aplicados
hacia el borde de un cuenco que corresponde al grupo 3 y proviene
de la excavación de la terraza (Lámina 4, No. 19).
Síntesis
Se observa entonces, hasta dónde va la investigación, que toda
la región estudiada presenta un material cerámico bastante
homogéneo, dentro del que se presentan algunas desviaciones
interesantes aunque cuantitativamente insignificantes, que bien
pueden deberse simplemente al sesgo en el tamaño de las muestras.
El trabajo futuro se encargará de aclarar si se trata de
diferencias significativas y cuál es su significado.
Al tomar el material cerámico estudiado como conjunto, no se
observa ninguna tendencia importante que relacione ciertos grupos
cerámicos con ciertas formas. La gran mayoría de ollas y cuencos
corresponde a los grupos 1 y 3 que, a su vez, cubren la mayor parte
del material. Se presenta una mayor participación relativa del
material del Grupo 4 en el de los cuencos.
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Lámina 1
Decoración pintada
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Lámina 2
Decoración impresa
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Las decoraciones sí presentan un mayor sesgo con respecto a la
forma en la que están presentes. Así, la pintura roja aplicada
sobre los labios de la vasija tiende a corresponder a ollas de
diversos tamaños de la forma A, grupos 1 y 3, mientras que la
pintura roja sobre café, negro o habano, aplicada en sitios
diferentes al labio, está relacionada principalmente con cuencos
del Grupo 4. Los diseños impresos se encuentran, esencialmente, en
ollas pequeñas-medianas de los grupos 1 y 3. La decoración incisa,
tal vez debido al reducido número de fragmentos, no refleja
preferencia alguna en cuanto a la forma de vasija a a la que se
aplicaba, pero sí se relaciona exclusivamente con los grupos 1 y 3.
La decoración impresa-incisa es muy escasa y parece emparentarse
con ollas de la forma C, Grupo 1, especialmente; pero también se
presenta en los únicos fragmentos de olla clasificada como A-7
(Figura 2). Finalmente, la decoración aplicada-incisa solo se
encontró en un fragmento de cuenco del Grupo 3.
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Lámina 3
Decoración impresa
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Lámina 4
Decoración incisa(1-12), Decoración incisa impresa (13-18),
Decoración aplicada incisa (19)
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Interesa resaltar que se encontraron algunas semejanzas entre
las decoraciones presentes en nuestra cerámica y las
correspondientes a ciertos materiales trabajados por Julio César
Cubillos. Por ejemplo, la decoración impresa-incisa en A-7 presenta
aproximadamente el mismo diseño de puntos entre amplios zig-zags de
la decoración "incisa-punteada A" reportada por
el investigador para el Morro dé Tulcán (1959: Fig. 4 y Lámina
XIX). Igualmente, varios de los motivos impresos de nuestra
cerámica se parecen a los "incisos profundos" del
mismo sitio (Ibíd.: Fig. 4, A-1, A-2, A-3), al igual que a varios
de los reseñados para Pubenza (1958: Lámina le, f, g) y para el
material correspondiente a su Fase Tinajas (1984: Lámina 1, 4, 5,
10 y Lámina II, 1 y 3).
Finalmente, no sobra comentar que una de las vasijas guaqueadas
en Pueblo Nuevo, Guambía, guarda cierta semejanza con las ollas
pedestal con decoración antropomorfa del Complejo Quebrada Seca de
Ford. Lo que ésta y las anteriores similitudes puedan significar,
no está claro por el momento.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Cieza de León, Pedro, s.f., Crónica de la Conquista del Perú,
Ed. Nueva España S.A., México.
Cubillos, Julio César, 1958, Pubenza: Arqueología de Popayán,
Cauca, Boletín Antropológico, Instituto Etnológico de la
Universidad del Cauca, No. 1, Popayán.
-.1959, "El Morro de Tulcán (Pirámide Pre-hispánica):
Arqueologia de Popayán, Cauca-Colombia" en Revista
Colombiana de Antropología, V. 8, Bogotá.
-. 1984, Arqueología del Valle del río Cauca. Asentamientos
Pre-hispánicos en la Suela Plana del río Cauca, FIAN, Bogotá.
Ford, James, 1944, Excavations in the Vicinity of Cali,
Colombia, Yale University Publications in Anthropology, No. 31, New
Haven.
Llanos, Héctor, 1981, Los Cacicazgos de Popayán a la llegada de
los Conquistadores, FIAN, Bogotá.
Padilla, Silvia, et. al., 1977, La encomienda en Popayán,
Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, Sevilla.
Plazas Clemencia y, Falchetti, Ana María. 1983,
"Tradición metalúrgica del Suroccidente
Colombiano" en Boletín Museo del Oro, No. 14, pp. 1-32,
Bogotá.
Romoli, Kathleen, 1974, "Nomenclatura y población
indígena de la Antigua jurisdicción de Cali a mediados del Siglo
XVI"en Revista Colombiana-de Antropología, V. 16,
Bogotá.
Trimborn, Hermann, 1949, Señorío y barbarie en el Valle del
Cauca, Instituto Gonzalo Fernández, Madrid.
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1
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El artículo es una síntesis de la Monografía de Grado de la
autora, En busca de las huellas de los antiguos guambianos,
Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, mayo de 1987, sin
publicar.
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2
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Beta Analytic Inc., 330 t 50 B.P.
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3
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La identificación de los elementos correspondientes a la matriz
e inclusiones de la pasta fue realizada macroscópicamente por el
geólogo Alejandro Pradilla de la Universidad Nacional.
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