Ficha bibliográfica
Titulo:
Orfebrería prehispánica en la costa Pacífica de Colombia y Ecuador, Tumaco La Tolita
Edición original: 2005-05-16
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-16
Creador: Diógenes Patiño Castaño




INDICE




ORFEBRERIA PREHISPÁNICA EN LA COSTA PACIFICA DE COLOMBIA Y ECUADOR
"Tumaco - La Tolita"

DIÓGENES PATIÑO CASTAÑO

"Estas tolas son entierros de los indios antiguos, y como ellos se enterraban con cuanto tenían, en alguna se ha encontrado bastante riqueza. ( .. ) hállanse allí por lo regular varias figuritas hechas de barro con mucha perfección. ( . .) Hállanse también hechas de oro con los ojos de esmeraldas; hállanse también unas cuentecitas de oro hechas de filigrana, tan chicas como la cabeza de un alfiler, y la obra tan perfecta, que al verlas se llevan toda la atención".

SANTA GERTRUDIS, 1970:192
(Relación de mediados del siglo XVIII).

La costa pacífica tropical del noroeste de Suramérica se constituye en una de las regiones más ricas y variadas del continente; sin embargo, en casi todos sus aspectos ha sido pobremente estudiada. Desde el punto de vista arqueológico son escasas las investigaciones en el litoral colombiano y más bien aceptables en la parte ecuatoriana donde se han realizado trabajos continuos desde hace ya varias décadas.

Una de las principales áreas de influencia cultural prehispánica se localiza al norte de la línea ecuatorial en las regiones de la costa de Esmeraldas (Ecuador), Nariño y Cauca (Colombia); ésta área es la que nos interesa en el presente artículo sobre el trabajo de orfebrería prehispánica y su contexto cultural.

En la literatura arqueológica de ambos países se destaca la importancia de las culturas prehispánicas que se desarrollaron en el extremo norte del Ecuador y sur de Colombia, las cuales fueron bautizadas con el nombre genérico de "Tumaco-La Tolita" o simplemente "La Tolita", después de conocerse un conjunto de elementos culturales prehispánicos con características más bien homogéneas. El área de dispersión de estas culturas emparentadas cubre desde la desembocadura de los ríos Saija y Bubuey, costa caucana en Colombia, hasta la bahía de San Mateo en Esmeraldas, Ecuador. En otras palabras, se trata de un área cultural que tiene aproximadamente unos 500 Km. a lo largo del litoral pacífico costanero, caracterizado a la vez por un tupido ecosistema de manglares (Valdez, 1987: 10). (Mapa 1).

La ubicación temporal de estos desarrollos culturales de "Tumaco-La Tolita" se encuentra entre el 500 a. C y el 500 d. C. lo que indica un continuo proceso cultural cuyos focos de irradiación estarían en los sitios más antiguos de La Tolita, Mataje e Inguapí. Por otro lado, estas culturas corresponden al período de los Desarrollos Regionales costeros (Alcina Franch, 1979; Bouchard, 1982-83; Reichel-Dolmatoff, 1965). Para los inicios de este importante período en las costas de Esmeraldas y Tumaco, varios arqueólogos han planteado la posibilidad de una influencia de pueblos mesoamericanos, que habrían llegado a este territorio alrededor del 500 ó 400 a.C. en oleadas migratorias de norte a sur. Al parecer estas migraciones se detectan a partir de la introducción de nuevos elementos culturales, tales como tumbas de pozo y cámara lateral, figurillas antropomorfas macizas y huecas en cerámica, vasijas polípodas, alcarrazas, sellos, pitos biomorfos y representaciones de felinos y serpientes (Reichel-Dolmatoff, 1965; 1986. Bouchard, 1982-83. Valdez, 1987).

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Mapa 1
Distribución de elementos culturales "Tumaco.La Tolita" en la Costa Pacífica de Colombia y Ecuador

 

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Vista Panorámica de la bocana del río Timbiqui-cauca ecosistema de manglares. Costa Pacífica.

Para épocas posteriores, hasta más o menos el 500 d. C., florecen a lo largo de la costa diversas culturas que dejan entrever en muchos aspectos culturales un sustrato común; obviamente no todas estas culturas precolombinas tuvieron un desarrollo cultural simultáneo, ni en todas aparecen exactamente los mismos elementos culturales. Al parecer, el foco de irradiación cultural más importante está localizado en el sitio La Tolita, en la desembocadura del río Santiago, desde donde diversos grupos migrantes exploraron territorios ubicados más al norte, hasta alcanzar localidades tan alejadas como el mismo sitio La Cocotera, en la desembocadura del río Bubuey cerca del Saij a, en la costa caucana de Colombia (Patiño, 1988). Aún más al norte se tienen referencias del sitio Catanguero, localizado en el curso bajo del río Calima, que por sus elementos arqueológicos se constituiría en el sitio más septentrional con rasgos culturales "Tumaco-La Tolita" (ReichelDolmatoff, 1986).

La mayoría de los asentamientos descubiertos se sitúan en la parte más baja de la llanura pacífica costera, muy cerca a la zona de bocanas y esteros, ampliamente relacionada con el ecosistema de manglares.

En la región de la costa pacífica de la cual nos ocupamos, es tan común y popular hablar de labores de "guaquería" en sitios arqueológicos como en el resto del país. Esta práctica es observada desde las épocas de la Conquista y Colonia, como actividad importante entre los soldados y aventureros españoles que conformaban expediciones a territorios indígenas. Por otro lado, en Colombia es una práctica ampliamente difundida a partir de la iniciación del presente siglo, cuando comenzaban los descubrimientos de importantes regiones arqueológicas.

En la costa pacífica de Colombia y Ecuador no solamente se practica la guaquería de tumbas indígenas, localizadas en los sitios conocidos en el nombre de "tolas"o "montículos", sino que también se practica el lavado de suelos por "playadores" de oro en áreas de ocupación precolombina y amplios basureros, donde se encuentran con frecuencia desperdicios y pequeños adornos corporales trabajados en oro y otros metales, además de la obtención de variedad de objetos culturales en cerámica.

En la región costera de Tumaco se observan con frecuencia pequeños grupos de playadores que lavan los lechos de los ríos en busca de pepitas de oro aluvial; en ocasiones, durante esta labor de "mazamorreo" obtienen algunos elementos de orfebrería indígena, tales como anzuelos, fragmentos de hilos y láminas pequeñas. Otros playadores se dirigen a los sitios de interés arqueológico, especialmente a aquellos sitios de ocupación localizados en los ríos Mira, Mataje, Rosario, Mexicano y Patía; donde hallan con relativa facilidad piezas orfebres como pequeños adornos, fragmentos de laminillas martilladas y trocitos de hilos de diferente calibre. Esta orfebrería se encuentra asociada a abundantes desperdicios culturales, principalmente de alfarería donde se destacan diversas figurillas antropomorfas y zoomorfas.

En la región de la costa de Esmeraldas, Ecuador, la "guaquería" en sitios arqueológicos alcanzó un desarrollo alarmante, hasta tal punto que sitios tan importantes como La Tolita fueron casi totalmente destruidos (Cartelman, 1985: 210. Valdez, 1987: 44-48).

La isla de La Tolita, principal sitio arqueológico de la costa de Esmeraldas, empezó a ser blanco del saqueo de sus riquezas a partir del siglo XVI y durante la Colonia se explotó a través de la minería aurífera practicada de forma artesanal por negros cimarrones y esclavos nativos. Para finales del siglo XIX, compañías inglesas y francesas para la explotación de oro, trabajan en los cursos medio y alto de los ríos obligando a los mineros nativos a explotar los cursos bajos, donde precisamente se localizan importantes sitios arqueológicos (Valdez, 1987: 44).

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Playadores de oro prehispínico. Sitio La Cocotera. Río Bubuey, Cauca

En 1928 la isla de La Tolita comenzaba a ser desmontada de su bosque natural para dedicar los terrenos a trabajos agrícolas y a una incipiente ganadería. A partir de ese momento se tiene conocimiento real del gran potencial en piezas cerámicas y orfebres precolombinas que se encontraban enterradas en los grandes montículos artificiales o "tolas". De esta manera comienza una nueva época de saqueo del sitio, caracterizada por una explotación aurífera industrial y el comercio ilícito de piezas arqueológicas.

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Basurero precolombino. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca

En las décadas de los años sesenta y setenta, es tan fuerte la organización de los guaqueros y traficantes de arte precolombino que el Banco Central y la Casa de la Cultura Ecuatoriana logran la protección militar de los sitios arqueológicos de la isla; sin embargo, a pesar de esta vigilancia continuaron las excavaciones clandestinas por parte de los pobladores locales del área.

Antes de entrar en detalles específicos sobre los trabajos orfebres prehispánicos en el área de Tumaco-La Tolita, en la costa Pacífica, trataremos de hacer algunas aproximaciones con respecto a las posibles formas de explotación minera indígena en la zona.

Es bien conocido que la cordillera Occidental de Colombia a lo largo de su vertiente al Pacífico, contiene infinidad de depósitos auríferos asociados con rocas ígneas y metamórficas recubiertas casi en su totalidad por sedimentos del Mesozoico. Las corrientes fluviales que descienden de la vertiente occidental al océano, han lavado por mucho tiempo filones de cuarzo aurífero del componente ígneo, lo que ha dado como resultado la aparición de ricos depósitos de oro aluvial en los cursos medios, a lo largo de la costa pacífica colombiana. Allí podemos destacar las regiones auríferas de Barbacoas, del GuapiTimbiquí y la zona del valle del San Juan-Atrato, en el Chocó (West, 1972:13).

Durante la época Colonial (siglos XVI-XVIII) fueron muchos los enclaves mineros establecidos por los españoles en el piedemonte cordillerano y la llanura aluvial del Pacífico. Para la explotación inicial de estas minas se utilizó el conocimiento y mano de obra indígena enajenada bajo la forma jurídica de la "encomienda", lacual obligaba a los indios útiles a pagar tributos y servicios a los españoles encomenderos y a la Corona. El arduo trabajo, principalmente en las haciendas y minas, trajo como consecuencia una notable reducción demográfica en los "pueblos de indios", hasta tal punto que se introdujo mano de obra negra desde África bajo un nuevo régimen, la esclavitud. Actualmente, los descendientes de los negros de la Colonia habitan las regiones bajas de la llanura aluvial pacífica y una de sus principales actividades es, aún, la explotación minera aurífera (West, 1957; Romoli, 1963).

La explotación minera del oro durante la Colonia fue en buena parte aprendida de las técnicas aborígenes americanas, que se habían puesto en práctica en muchos yacimientos auríferos de América. Durante la época prehispánica los indígenas explotaron principalmente los yacimientos de oro aluvial y en menor escala los de filón. En los cursos medios y bajos de algunos ríos de la costa pacífica, los nativos trabajaron en forma artesanal el lavado de oro (minas de placer), que básicamente consistía en remover las gravas de los lechos de los ríos con palos endurecidos al fuego, denominados "macanas" o "coas" y, posteriormente, se lavaban los sedimentos hasta obtener el metal ya fuera en pepitas o en polvo aurífero; con frecuencia en el Pacífico aparece mezclado con partículas de platino. Sin embargo, la técnica indígena más importante fue la de canalón, utilizada para explotar las gravas auríferas de las terrazas aluviales, para lo cual se desviaban y canalizabran corrientes de agua que facilitaban el lavado de materiales. Otras técnicas primitivas pero eficientes, eran el cavado superficial y el raspado frecuente en suelos auríferos cercanos a las corrientes de agua (Plazas y Falchetti, 1978; West, 1972).

Para la costa Pacífica de Colombia y Ecuador no existen referencias concretas sobre la explotación de minas de filón por parte de los nativos, pero es muy posible que esta técnica de extracción de oro por medio de socavones existiera en épocas precolombinas en esa región, ya que se conoció como forma de explotación en muchos sitios a lo largo de la zona andina, principalmente en la cordillera Occidental de Colombia.

Los cronistas e investigadores de la etnohistoria han enfatizado la importancia y uso de la orfebrería entre los indígenas de la costa Pacífica. Principalmente se mencionan lugares y pueblos desde la bahía La Cruz (Buenaventura) hasta la bahía de San Mateo en Ecuador; los indígenas habitaron las regiones bajas de la llanura aluvial, cerca a las corrientes de agua.

Para los siglos XVI y XVII se conocieron algunos pueblos indios (timbas, piles) en el curso bajo del río San Juan del Micay, y de ellos se dice que tenían tierras muy productivas en oro y en maíz (Romoli, 1963: 277). En los ríos Guapi y Timbiquí inicialmente habitaron las tribus de los indios guapis, que sometidos por los españoles durante la Colonia explotaron los ricos yacimientos auríferos de la región.

La costa de Esmeraldas y en especial la región de La Tolita fue explorada inicialmente en 1527 por españoles al mando de Francisco Pizarro. La isla y el territorio continental estaban habitados por indí genas con abundante riqueza en oro (León Borja, 1985: 273). Por otro lado, en 1583 Cabello Balboa afirma que "Entre la bahía de San Mateo y Ancón de Sardinas, hay un pequeño río, el cual los caribes de aquellas riberas tienen por adoratorio y santuario y traen oro en polvo de la tierra adentro metido en unos canastillos. . ."(Cabello,1945: 15).

La mayoría de los pueblos indios comerciaron con sus vecinos, e incluso hacían grandes recorridos por tierra, desde la costa hasta regiones altas andinas; o viajaban por mar hasta llegar al puerto indígena de Ciscala, un lugar de comercio indio localizado en la costa de la provincia de Esmeraldas, que podría ser el mismo sitio de La Tolita en el río Santiago. De este puerto se dice que "tienen paz con todas las demás provincias y aquel pueblo es seguro a todos, y allí se hacen ferias o mercado y los tacamas traen oro y esmeraldas a vender y los campaces y pidres llevan sal y pescado y los belinquiamas llevan ropa y algodón y hacen allí sus mercados. . ." (Alcina Franch y Peña, 1979: 289, citando a Carranza 1987: CXXXIX). En general, los pueblos indígenas costaneros trocaban sal, pescado seco y oro por productos de tierra fría, como alimentos y manufacturas (Romoli, 1963: 282).

Desde el punto de vista de la arqueología son realmente escasos los hallazgos de materiales orfebres prehispánicos y muchos los relatos sobre importantes piezas arqueológicas guaqueadas, siendo algunas de ellas afortunadamente adquiridas por el Museo del Oro en Colombia y por la Casa de la Cultura Ecuatoriana en el vecino país.

Los sitios donde se han excavado sistemáticamente piezas de orfebrería precolombina están relacionados ampliamente con los desarrollos culturales de los pueblos "Tumaco-La Tolita" cuya ubicación temporal abarca desde el 500 a. C. hasta el 500 d. C. Estos sitios en el lado colombiano corresponden a Tumaco (fase Inguapí) y a la desembocadura del río Bubuey (fase La Cocotera) en la costa caucana (Bouchard, 1982-83; Patiño, 1988); y del lado ecuatoriano al sitio La Tolita, río Santiago (Valdez, 1987).

En el sitio Inguapí (fase Inguapí), en la región de Tumaco se excavaron en la parte inferior de un basurero (en el Montículo 5) varios hilos de oro de sección cuadrangular trabajados con la técnica del martillado. Estas piezas orfebres son las más antiguas encontradas en la costa Pacífica, datan del año 325 a.C. y se asocian igualmente a cerámicas de la fase, caracterizada por figurillas humanas, zoomorfas, vasijas polípodas y cuencos compuestos. Otros elementos culturales asociados son herramientas líticas para pesca y agricultura, como son las pesas de red, hachas y metates (Bouchard, 1982-83).

En el mismo sitio, fueron excavadas en la parte superior del Montículo 5 varias partículas de lámina de oro martillado, particularmente pequeñas que no sobrepasan los 10 mm. Análisis de muestras revelaron la presencia de oro en más o menos un 60% y en menor porcentaje de plata y cobre, y mucho menos de platino; materiales todos procedentes de depósitos aluviales de la región. Por otro lado, una datación de la capa excavada tiene una antigüedad de 875 d.C., sin embargo, parece bastante tardía dentro del contexto cultural "Tumaco La Tolita".

En el sitio La Cocotera (fase La Cocotera) de la desembocadura del río Bubuey, costa caucana, fueron halladas varias piezas de orfebrería prehispánica. En efecto, asociadas con la alfarería de esta fase, fechada en 110 d. C., se encontraron en basureros y en sitios de ocupación varias piezas y desperdicios de orfebrería; las primeras se caracterizan por tener un tamaño muy pequeño, con variaciones entre 5 y 10 mm. (Patiño, 1987, 1988).

Estos elementos de orfebrería corresponden a pequeños adornos trabajados en láminas recortadas geométricamente, repujadas y perforadas para ser colgadas; otras placas pequeñas perforadas tienen elaboraciones en filigrana, a veces complejas, de diminutos hilos en motivos curvos y concéntricos. Otros adornos también pequeños, pertenecen a placas martilladas, adornos en forma de "botón" ensamblados con dos perforaciones en la base y una nariguera circular de aproximadamente 12 mm. de diámetro.

Un análisis de varias piezas de esta orfebrería, elaborado en el Museo del oro, por el método de fluorescencia de rayos X, mostró que esta microorfebrería se elaboró con mezclas de oro y cobre (tumbaga) y en tumbaga recubierta con platino. Otros fragmentos de piezas y desperdicios están compuestos de oro, platino, pequeñas proporciones de plata y trazas de hierro y cobre (Patiño; 1988: 69-70).

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Fragmentos de figurillas humanas asociadas a microorfebrería prehispánica. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca

Los adornos pequeños de láminas y placas con agujeros sirvieron, muy probablemente, para sujetar a otras piezas mayores, como por ejemplo orejeras compuestas; por otro lado se sabe que piezas pequeñísimas sirvieron para adornar figurillas antropomorfas hechas en barro (ojos, narigueras y orejeras) (Plazas y Falchetti, 1985: 204). La orfebrería de la fase La Cocotera se relaciona con aquella encontrada en las regiones de Tumaco (fase Inguapí), La Tolita, La Propicia y Jama-coaque en la costa norte ecuatoriana. Allí pequeñas piezas orfebres se asocian agrandes mascarones configuras de jaguar, pectorales antropomorfos y zoomorfos, colgantes y orejeras.

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Fragmentos de figurillas zoomorfas asociadas a microorfebrería prehispánica. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca.

Para el sitio de La Tolita, en la costa de Esmeraldas, ya hemos destacado la importancia de la orfebrería prehispánica a través, no precisamente de la arqueología, sino de la guaquería. En la región, los sitios más conocidos son la isla del mismo nombre, también llamada Pampa de Oro; La Tolita del Castillo, Tolita Ruanos y Playa de Oro, entre otros. En todos estos sitios, gran cantidad de pequeñas piezas trabajadas en oro, se han encontrado principalmente en basureros, mezclados con abundantes fragmentos de cerámica, figurillas humanas y zoomorfas y materiales de pesca y agricultura. Principalmente se hallan en las tolas o montículos artificiales donde se localizan basureros y entierros primarios con ofrendas de cerámica y otros materiales. Los materiales utilizados fueron básicamente el oro, cobre y platino, al igual que en los otros sitios mencionados. Las fuentes de abastecimiento de estos metales se encuentran cercanas al sitio La Tolita; en las cabeceras de los ríos Santiago, Cayapas y Onzoleo, entre otros. En estos ríos los materiales se encuentran en forma de pepitas o en polvo, característica de los yacimientos aluviales (Valdez, 1987; Rivet, 1943).

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Pequeños adornos orfebres para colgar. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca.

Los pobladores de La Tolita trabajaron el oro, cobre y platino para la fabricación de múltiples artículos suntuarios, ya sea para ornamentación de personajes o uso en rituales. Entre los adornos corporales abundan las aplicaciones faciales, narigueras, bezotes, orejeras, pendientes con diverso diseño, cuentas de collar, pezoneras, brazaletes y muchos otros más. Los elementos seguramente importantes en los rituales corresponden a máscaras, figurillas humanas o zoomorfas, cascabeles y aditamentos para vestidos o para piezas cerámicas. Otros objetos utilitarios no menos importantes, fueron agujas, pinzas, alfileres y anzuelos (Valdez, 1987: 68-69).

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Pequeños adornos de orfebrería prehispánica. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca.

Una característica importante en la orfebrería de La Tolita es el uso frecuente de grapas y clavos que sirvieron para articular y unir piezas de un mismo objeto ornamental. Muchos de los trabajos de

orfebrería en la zona se combinaron con piedras preciosas o semipreciosas, que eran añadidas o engastadas. Entre estas piedras tenemos esmeraldas, esmeraldinas, turquesas, jades y piedras traslúcidas como el cuarzo y la obsidiana (Idem).

Las técnicas para trabajos metalúrgicos usadas por los orfebres de la región de Tumaco-La Tolita son realmente diversas, lo que hace suponer un alto conocimiento de la orfebrería. Estas técnicas se dividen en simples y complejas y se usa básicamente el fuego y el martillado para ablandar metales. En el conjunto total de objetos orfebres se destacan las técnicas del laminado, martillado, forjado, repujado, la fundición y el uso de la soldadura. Técnicas más complejas corresponden a la fundición en molde, la cera perdida, la filigrana y la "mise en couleur" o dorado (Valdez, 1987; Bergsoe, 1938; Rivet, 1943).

Varios estudios analíticos sobre orfebrería han destacado la importancia del uso del platino entre los pueblos precolombinos de la región de Tumaco-La Tolita, en la costa Pacífica (Scott y Bray, 1980; Bergsoe, 1938; Rivet, 1943).

El platino lo encontraron los indígenas en forma de pepitas mezclado con oro en depósitos aluviales de la llanura. Para trabajar el platino utilizaron la ingeniosa técnica del conglomerado por fusión (sintering) que consistió en fusionar partículas de platino en el oro fundido, mediante el calentamiento y martillado, alternamente repetidos (Valdez, 1987: 68). Por otro lado, se considera que los grupos Tumaco-La Tolita fueron los primeros en trabajar intencionalmente el platino, a partir del año 270 a.C., aproximadamente.

Finalmente, es importante destacar que la orfebrería aquí reseñada para la costa Pacífica de Colombia y Ecuador, forma parte de la "Tradición metalúrgica del suroccidente colombiano" (Plazas y Fal chetti, 1983). Esta tradición, anterior al siglo X d.C., abarca numerosas culturas del sur de Colombia y norte ecuatoriano. En ella sobresalen una serie de elementos tecnológicos e iconográficos formales comunes, debido muy probablemente a relaciones de intercambio cultural entre las diversas zonas desde épocas tempranas de los Desarrollos Regionales. Existen varios elementos culturales que hacen pensar en relaciones de intercambio o contacto entre los grupos de la región Tumaco-La Tolita y aquellos de la región Calima (Períodos llama y Yotoco), siguiendo la ruta de la costa Pacífica y penetrando en la cordillera Occidental; allí se relacionan formas y patrones iconográficos tanto de la alfarería como de la orfebrería de ambas zonas. Sin embargo, aun no se conocen muy bien estos nexos culturales, a falta de mayor investigación.

En la tradición orfebre del Suroccidente, se destaca un manejo directo del metal, lo que significa una gran destreza artesanal por parte del orfebre precolombino. En el trabajo se observa un constante empleo de láminas martilladas y repujadas en oro de buena ley para fabricar objetos variados de adornos y para rituales; en estas piezas se presenta el trabajo del ensamblaje por medio de clavos o pestañas y también se emplean alambres, pepitas y espirales que eran soldados a piezas mayores (Plazas y Falchetti, 1985: 203).

 

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