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ORFEBRERIA PREHISPÁNICA EN LA COSTA
PACIFICA DE COLOMBIA Y ECUADOR
"Tumaco - La Tolita"
DIÓGENES PATIÑO CASTAÑO
"Estas tolas son entierros de los indios antiguos, y
como ellos se enterraban con cuanto tenían, en alguna se ha
encontrado bastante riqueza. ( .. ) hállanse allí por lo regular
varias figuritas hechas de barro con mucha perfección. ( . .)
Hállanse también hechas de oro con los ojos de esmeraldas; hállanse
también unas cuentecitas de oro hechas de filigrana, tan chicas
como la cabeza de un alfiler, y la obra tan perfecta, que al verlas
se llevan toda la atención".
SANTA GERTRUDIS, 1970:192
(Relación de mediados del siglo XVIII).
La costa pacífica tropical del noroeste de Suramérica se
constituye en una de las regiones más ricas y variadas del
continente; sin embargo, en casi todos sus aspectos ha sido
pobremente estudiada. Desde el punto de vista arqueológico son
escasas las investigaciones en el litoral colombiano y más bien
aceptables en la parte ecuatoriana donde se han realizado trabajos
continuos desde hace ya varias décadas.
Una de las principales áreas de influencia cultural prehispánica
se localiza al norte de la línea ecuatorial en las regiones de la
costa de Esmeraldas (Ecuador), Nariño y Cauca (Colombia); ésta área
es la que nos interesa en el presente artículo sobre el trabajo de
orfebrería prehispánica y su contexto cultural.
En la literatura arqueológica de ambos países se destaca la
importancia de las culturas prehispánicas que se desarrollaron en
el extremo norte del Ecuador y sur de Colombia, las cuales fueron
bautizadas con el nombre genérico de "Tumaco-La
Tolita" o simplemente "La Tolita",
después de conocerse un conjunto de elementos culturales
prehispánicos con características más bien homogéneas. El área de
dispersión de estas culturas emparentadas cubre desde la
desembocadura de los ríos Saija y Bubuey, costa caucana en
Colombia, hasta la bahía de San Mateo en Esmeraldas, Ecuador. En
otras palabras, se trata de un área cultural que tiene
aproximadamente unos 500 Km. a lo largo del litoral pacífico
costanero, caracterizado a la vez por un tupido ecosistema de
manglares (Valdez, 1987: 10). (Mapa 1).
La ubicación temporal de estos desarrollos culturales de
"Tumaco-La Tolita" se encuentra entre el 500 a. C
y el 500 d. C. lo que indica un continuo proceso cultural cuyos
focos de irradiación estarían en los sitios más antiguos de La
Tolita, Mataje e Inguapí. Por otro lado, estas culturas
corresponden al período de los Desarrollos Regionales costeros
(Alcina Franch, 1979; Bouchard, 1982-83; Reichel-Dolmatoff, 1965).
Para los inicios de este importante período en las costas de
Esmeraldas y Tumaco, varios arqueólogos han planteado la
posibilidad de una influencia de pueblos mesoamericanos, que
habrían llegado a este territorio alrededor del 500 ó 400 a.C. en
oleadas migratorias de norte a sur. Al parecer estas migraciones se
detectan a partir de la introducción de nuevos elementos
culturales, tales como tumbas de pozo y cámara lateral, figurillas
antropomorfas macizas y huecas en cerámica, vasijas polípodas,
alcarrazas, sellos, pitos biomorfos y representaciones de felinos y
serpientes (Reichel-Dolmatoff, 1965; 1986. Bouchard, 1982-83.
Valdez, 1987).
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Mapa 1
Distribución de elementos culturales "Tumaco.La
Tolita" en la Costa Pacífica de Colombia y Ecuador
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Vista Panorámica de la bocana del río Timbiqui-cauca ecosistema
de manglares. Costa Pacífica.
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Para épocas posteriores, hasta más o menos el 500 d. C.,
florecen a lo largo de la costa diversas culturas que dejan
entrever en muchos aspectos culturales un sustrato común;
obviamente no todas estas culturas precolombinas tuvieron un
desarrollo cultural simultáneo, ni en todas aparecen exactamente
los mismos elementos culturales. Al parecer, el foco de irradiación
cultural más importante está localizado en el sitio La Tolita, en
la desembocadura del río Santiago, desde donde diversos grupos
migrantes exploraron territorios ubicados más al norte, hasta
alcanzar localidades tan alejadas como el mismo sitio La Cocotera,
en la desembocadura del río Bubuey cerca del Saij a, en la costa
caucana de Colombia (Patiño, 1988). Aún más al norte se tienen
referencias del sitio Catanguero, localizado en el curso bajo del
río Calima, que por sus elementos arqueológicos se constituiría en
el sitio más septentrional con rasgos culturales
"Tumaco-La Tolita" (ReichelDolmatoff, 1986).
La mayoría de los asentamientos descubiertos se sitúan en la
parte más baja de la llanura pacífica costera, muy cerca a la zona
de bocanas y esteros, ampliamente relacionada con el ecosistema de
manglares.
En la región de la costa pacífica de la cual nos ocupamos, es
tan común y popular hablar de labores de
"guaquería" en sitios arqueológicos como en el
resto del país. Esta práctica es observada desde las épocas de la
Conquista y Colonia, como actividad importante entre los soldados y
aventureros españoles que conformaban expediciones a territorios
indígenas. Por otro lado, en Colombia es una práctica ampliamente
difundida a partir de la iniciación del presente siglo, cuando
comenzaban los descubrimientos de importantes regiones
arqueológicas.
En la costa pacífica de Colombia y Ecuador no solamente se
practica la guaquería de tumbas indígenas, localizadas en los
sitios conocidos en el nombre de "tolas"o
"montículos", sino que también se practica el
lavado de suelos por "playadores" de oro en áreas
de ocupación precolombina y amplios basureros, donde se encuentran
con frecuencia desperdicios y pequeños adornos corporales
trabajados en oro y otros metales, además de la obtención de
variedad de objetos culturales en cerámica.
En la región costera de Tumaco se observan con frecuencia
pequeños grupos de playadores que lavan los lechos de los ríos en
busca de pepitas de oro aluvial; en ocasiones, durante esta labor
de "mazamorreo" obtienen algunos elementos de
orfebrería indígena, tales como anzuelos, fragmentos de hilos y
láminas pequeñas. Otros playadores se dirigen a los sitios de
interés arqueológico, especialmente a aquellos sitios de ocupación
localizados en los ríos Mira, Mataje, Rosario, Mexicano y Patía;
donde hallan con relativa facilidad piezas orfebres como pequeños
adornos, fragmentos de laminillas martilladas y trocitos de hilos
de diferente calibre. Esta orfebrería se encuentra asociada a
abundantes desperdicios culturales, principalmente de alfarería
donde se destacan diversas figurillas antropomorfas y
zoomorfas.
En la región de la costa de Esmeraldas, Ecuador, la
"guaquería" en sitios arqueológicos alcanzó un
desarrollo alarmante, hasta tal punto que sitios tan importantes
como La Tolita fueron casi totalmente destruidos (Cartelman, 1985:
210. Valdez, 1987: 44-48).
La isla de La Tolita, principal sitio arqueológico de la costa
de Esmeraldas, empezó a ser blanco del saqueo de sus riquezas a
partir del siglo XVI y durante la Colonia se explotó a través de la
minería aurífera practicada de forma artesanal por negros
cimarrones y esclavos nativos. Para finales del siglo XIX,
compañías inglesas y francesas para la explotación de oro, trabajan
en los cursos medio y alto de los ríos obligando a los mineros
nativos a explotar los cursos bajos, donde precisamente se
localizan importantes sitios arqueológicos (Valdez, 1987: 44).
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Playadores de oro prehispínico. Sitio La Cocotera. Río Bubuey,
Cauca
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En 1928 la isla de La Tolita comenzaba a ser desmontada de su
bosque natural para dedicar los terrenos a trabajos agrícolas y a
una incipiente ganadería. A partir de ese momento se tiene
conocimiento real del gran potencial en piezas cerámicas y orfebres
precolombinas que se encontraban enterradas en los grandes
montículos artificiales o "tolas". De esta manera
comienza una nueva época de saqueo del sitio, caracterizada por una
explotación aurífera industrial y el comercio ilícito de piezas
arqueológicas.
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Basurero precolombino. Sitio La Cocotera, río Bubuey,
Cauca
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En las décadas de los años sesenta y setenta, es tan fuerte la
organización de los guaqueros y traficantes de arte precolombino
que el Banco Central y la Casa de la Cultura Ecuatoriana logran la
protección militar de los sitios arqueológicos de la isla; sin
embargo, a pesar de esta vigilancia continuaron las excavaciones
clandestinas por parte de los pobladores locales del área.
Antes de entrar en detalles específicos sobre los trabajos
orfebres prehispánicos en el área de Tumaco-La Tolita, en la costa
Pacífica, trataremos de hacer algunas aproximaciones con respecto a
las posibles formas de explotación minera indígena en la zona.
Es bien conocido que la cordillera Occidental de Colombia a lo
largo de su vertiente al Pacífico, contiene infinidad de depósitos
auríferos asociados con rocas ígneas y metamórficas recubiertas
casi en su totalidad por sedimentos del Mesozoico. Las corrientes
fluviales que descienden de la vertiente occidental al océano, han
lavado por mucho tiempo filones de cuarzo aurífero del componente
ígneo, lo que ha dado como resultado la aparición de ricos
depósitos de oro aluvial en los cursos medios, a lo largo de la
costa pacífica colombiana. Allí podemos destacar las regiones
auríferas de Barbacoas, del GuapiTimbiquí y la zona del valle del
San Juan-Atrato, en el Chocó (West, 1972:13).
Durante la época Colonial (siglos XVI-XVIII) fueron muchos los
enclaves mineros establecidos por los españoles en el piedemonte
cordillerano y la llanura aluvial del Pacífico. Para la explotación
inicial de estas minas se utilizó el conocimiento y mano de obra
indígena enajenada bajo la forma jurídica de la
"encomienda", lacual obligaba a los indios útiles
a pagar tributos y servicios a los españoles encomenderos y a la
Corona. El arduo trabajo, principalmente en las haciendas y minas,
trajo como consecuencia una notable reducción demográfica en los
"pueblos de indios", hasta tal punto que se
introdujo mano de obra negra desde África bajo un nuevo régimen, la
esclavitud. Actualmente, los descendientes de los negros de la
Colonia habitan las regiones bajas de la llanura aluvial pacífica y
una de sus principales actividades es, aún, la explotación minera
aurífera (West, 1957; Romoli, 1963).
La explotación minera del oro durante la Colonia fue en buena
parte aprendida de las técnicas aborígenes americanas, que se
habían puesto en práctica en muchos yacimientos auríferos de
América. Durante la época prehispánica los indígenas explotaron
principalmente los yacimientos de oro aluvial y en menor escala los
de filón. En los cursos medios y bajos de algunos ríos de la costa
pacífica, los nativos trabajaron en forma artesanal el lavado de
oro (minas de placer), que básicamente consistía en remover las
gravas de los lechos de los ríos con palos endurecidos al fuego,
denominados "macanas" o "coas"
y, posteriormente, se lavaban los sedimentos hasta obtener el metal
ya fuera en pepitas o en polvo aurífero; con frecuencia en el
Pacífico aparece mezclado con partículas de platino. Sin embargo,
la técnica indígena más importante fue la de canalón, utilizada
para explotar las gravas auríferas de las terrazas aluviales, para
lo cual se desviaban y canalizabran corrientes de agua que
facilitaban el lavado de materiales. Otras técnicas primitivas pero
eficientes, eran el cavado superficial y el raspado frecuente en
suelos auríferos cercanos a las corrientes de agua (Plazas y
Falchetti, 1978; West, 1972).
Para la costa Pacífica de Colombia y Ecuador no existen
referencias concretas sobre la explotación de minas de filón por
parte de los nativos, pero es muy posible que esta técnica de
extracción de oro por medio de socavones existiera en épocas
precolombinas en esa región, ya que se conoció como forma de
explotación en muchos sitios a lo largo de la zona andina,
principalmente en la cordillera Occidental de Colombia.
Los cronistas e investigadores de la etnohistoria han enfatizado
la importancia y uso de la orfebrería entre los indígenas de la
costa Pacífica. Principalmente se mencionan lugares y pueblos desde
la bahía La Cruz (Buenaventura) hasta la bahía de San Mateo en
Ecuador; los indígenas habitaron las regiones bajas de la llanura
aluvial, cerca a las corrientes de agua.
Para los siglos XVI y XVII se conocieron algunos pueblos indios
(timbas, piles) en el curso bajo del río San Juan del Micay, y de
ellos se dice que tenían tierras muy productivas en oro y en maíz
(Romoli, 1963: 277). En los ríos Guapi y Timbiquí inicialmente
habitaron las tribus de los indios guapis, que sometidos por los
españoles durante la Colonia explotaron los ricos yacimientos
auríferos de la región.
La costa de Esmeraldas y en especial la región de La Tolita fue
explorada inicialmente en 1527 por españoles al mando de Francisco
Pizarro. La isla y el territorio continental estaban habitados por
indí genas con abundante riqueza en oro (León Borja, 1985: 273).
Por otro lado, en 1583 Cabello Balboa afirma que "Entre la
bahía de San Mateo y Ancón de Sardinas, hay un pequeño río, el cual
los caribes de aquellas riberas tienen por adoratorio y santuario y
traen oro en polvo de la tierra adentro metido en unos canastillos.
. ."(Cabello,1945: 15).
La mayoría de los pueblos indios comerciaron con sus vecinos, e
incluso hacían grandes recorridos por tierra, desde la costa hasta
regiones altas andinas; o viajaban por mar hasta llegar al puerto
indígena de Ciscala, un lugar de comercio indio localizado en la
costa de la provincia de Esmeraldas, que podría ser el mismo sitio
de La Tolita en el río Santiago. De este puerto se dice que
"tienen paz con todas las demás provincias y aquel pueblo
es seguro a todos, y allí se hacen ferias o mercado y los tacamas
traen oro y esmeraldas a vender y los campaces y pidres llevan sal
y pescado y los belinquiamas llevan ropa y algodón y hacen allí sus
mercados. . ." (Alcina Franch y Peña, 1979: 289, citando a
Carranza 1987: CXXXIX). En general, los pueblos indígenas
costaneros trocaban sal, pescado seco y oro por productos de tierra
fría, como alimentos y manufacturas (Romoli, 1963: 282).
Desde el punto de vista de la arqueología son realmente escasos
los hallazgos de materiales orfebres prehispánicos y muchos los
relatos sobre importantes piezas arqueológicas guaqueadas, siendo
algunas de ellas afortunadamente adquiridas por el Museo del Oro en
Colombia y por la Casa de la Cultura Ecuatoriana en el vecino
país.
Los sitios donde se han excavado sistemáticamente piezas de
orfebrería precolombina están relacionados ampliamente con los
desarrollos culturales de los pueblos "Tumaco-La
Tolita" cuya ubicación temporal abarca desde el 500 a. C.
hasta el 500 d. C. Estos sitios en el lado colombiano corresponden
a Tumaco (fase Inguapí) y a la desembocadura del río Bubuey (fase
La Cocotera) en la costa caucana (Bouchard, 1982-83; Patiño, 1988);
y del lado ecuatoriano al sitio La Tolita, río Santiago (Valdez,
1987).
En el sitio Inguapí (fase Inguapí), en la región de Tumaco se
excavaron en la parte inferior de un basurero (en el Montículo 5)
varios hilos de oro de sección cuadrangular trabajados con la
técnica del martillado. Estas piezas orfebres son las más antiguas
encontradas en la costa Pacífica, datan del año 325 a.C. y se
asocian igualmente a cerámicas de la fase, caracterizada por
figurillas humanas, zoomorfas, vasijas polípodas y cuencos
compuestos. Otros elementos culturales asociados son herramientas
líticas para pesca y agricultura, como son las pesas de red, hachas
y metates (Bouchard, 1982-83).
En el mismo sitio, fueron excavadas en la parte superior del
Montículo 5 varias partículas de lámina de oro martillado,
particularmente pequeñas que no sobrepasan los 10 mm. Análisis de
muestras revelaron la presencia de oro en más o menos un 60% y en
menor porcentaje de plata y cobre, y mucho menos de platino;
materiales todos procedentes de depósitos aluviales de la región.
Por otro lado, una datación de la capa excavada tiene una
antigüedad de 875 d.C., sin embargo, parece bastante tardía dentro
del contexto cultural "Tumaco La Tolita".
En el sitio La Cocotera (fase La Cocotera) de la desembocadura
del río Bubuey, costa caucana, fueron halladas varias piezas de
orfebrería prehispánica. En efecto, asociadas con la alfarería de
esta fase, fechada en 110 d. C., se encontraron en basureros y en
sitios de ocupación varias piezas y desperdicios de orfebrería; las
primeras se caracterizan por tener un tamaño muy pequeño, con
variaciones entre 5 y 10 mm. (Patiño, 1987, 1988).
Estos elementos de orfebrería corresponden a pequeños adornos
trabajados en láminas recortadas geométricamente, repujadas y
perforadas para ser colgadas; otras placas pequeñas perforadas
tienen elaboraciones en filigrana, a veces complejas, de diminutos
hilos en motivos curvos y concéntricos. Otros adornos también
pequeños, pertenecen a placas martilladas, adornos en forma de
"botón" ensamblados con dos perforaciones en la
base y una nariguera circular de aproximadamente 12 mm. de
diámetro.
Un análisis de varias piezas de esta orfebrería, elaborado en el
Museo del oro, por el método de fluorescencia de rayos X, mostró
que esta microorfebrería se elaboró con mezclas de oro y cobre
(tumbaga) y en tumbaga recubierta con platino. Otros fragmentos de
piezas y desperdicios están compuestos de oro, platino, pequeñas
proporciones de plata y trazas de hierro y cobre (Patiño; 1988:
69-70).
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Fragmentos de figurillas humanas asociadas a microorfebrería
prehispánica. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca
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Los adornos pequeños de láminas y placas con agujeros sirvieron,
muy probablemente, para sujetar a otras piezas mayores, como por
ejemplo orejeras compuestas; por otro lado se sabe que piezas
pequeñísimas sirvieron para adornar figurillas antropomorfas hechas
en barro (ojos, narigueras y orejeras) (Plazas y Falchetti, 1985:
204). La orfebrería de la fase La Cocotera se relaciona con aquella
encontrada en las regiones de Tumaco (fase Inguapí), La Tolita, La
Propicia y Jama-coaque en la costa norte ecuatoriana. Allí pequeñas
piezas orfebres se asocian agrandes mascarones configuras de
jaguar, pectorales antropomorfos y zoomorfos, colgantes y
orejeras.
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Fragmentos de figurillas zoomorfas asociadas a microorfebrería
prehispánica. Sitio La Cocotera, río Bubuey, Cauca.
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Para el sitio de La Tolita, en la costa de Esmeraldas, ya hemos
destacado la importancia de la orfebrería prehispánica a través, no
precisamente de la arqueología, sino de la guaquería. En la región,
los sitios más conocidos son la isla del mismo nombre, también
llamada Pampa de Oro; La Tolita del Castillo, Tolita Ruanos y Playa
de Oro, entre otros. En todos estos sitios, gran cantidad de
pequeñas piezas trabajadas en oro, se han encontrado principalmente
en basureros, mezclados con abundantes fragmentos de cerámica,
figurillas humanas y zoomorfas y materiales de pesca y agricultura.
Principalmente se hallan en las tolas o montículos artificiales
donde se localizan basureros y entierros primarios con ofrendas de
cerámica y otros materiales. Los materiales utilizados fueron
básicamente el oro, cobre y platino, al igual que en los otros
sitios mencionados. Las fuentes de abastecimiento de estos metales
se encuentran cercanas al sitio La Tolita; en las cabeceras de los
ríos Santiago, Cayapas y Onzoleo, entre otros. En estos ríos los
materiales se encuentran en forma de pepitas o en polvo,
característica de los yacimientos aluviales (Valdez, 1987; Rivet,
1943).
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Pequeños adornos orfebres para colgar. Sitio La Cocotera, río
Bubuey, Cauca.
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Los pobladores de La Tolita trabajaron el oro, cobre y platino
para la fabricación de múltiples artículos suntuarios, ya sea para
ornamentación de personajes o uso en rituales. Entre los adornos
corporales abundan las aplicaciones faciales, narigueras, bezotes,
orejeras, pendientes con diverso diseño, cuentas de collar,
pezoneras, brazaletes y muchos otros más. Los elementos seguramente
importantes en los rituales corresponden a máscaras, figurillas
humanas o zoomorfas, cascabeles y aditamentos para vestidos o para
piezas cerámicas. Otros objetos utilitarios no menos importantes,
fueron agujas, pinzas, alfileres y anzuelos (Valdez, 1987:
68-69).
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Pequeños adornos de orfebrería prehispánica. Sitio La Cocotera,
río Bubuey, Cauca.
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Una característica importante en la orfebrería de La Tolita es
el uso frecuente de grapas y clavos que sirvieron para articular y
unir piezas de un mismo objeto ornamental. Muchos de los trabajos
de
orfebrería en la zona se combinaron con piedras preciosas o
semipreciosas, que eran añadidas o engastadas. Entre estas piedras
tenemos esmeraldas, esmeraldinas, turquesas, jades y piedras
traslúcidas como el cuarzo y la obsidiana (Idem).
Las técnicas para trabajos metalúrgicos usadas por los orfebres
de la región de Tumaco-La Tolita son realmente diversas, lo que
hace suponer un alto conocimiento de la orfebrería. Estas técnicas
se dividen en simples y complejas y se usa básicamente el fuego y
el martillado para ablandar metales. En el conjunto total de
objetos orfebres se destacan las técnicas del laminado, martillado,
forjado, repujado, la fundición y el uso de la soldadura. Técnicas
más complejas corresponden a la fundición en molde, la cera
perdida, la filigrana y la "mise en couleur" o
dorado (Valdez, 1987; Bergsoe, 1938; Rivet, 1943).
Varios estudios analíticos sobre orfebrería han destacado la
importancia del uso del platino entre los pueblos precolombinos de
la región de Tumaco-La Tolita, en la costa Pacífica (Scott y Bray,
1980; Bergsoe, 1938; Rivet, 1943).
El platino lo encontraron los indígenas en forma de pepitas
mezclado con oro en depósitos aluviales de la llanura. Para
trabajar el platino utilizaron la ingeniosa técnica del
conglomerado por fusión (sintering) que consistió en fusionar
partículas de platino en el oro fundido, mediante el calentamiento
y martillado, alternamente repetidos (Valdez, 1987: 68). Por otro
lado, se considera que los grupos Tumaco-La Tolita fueron los
primeros en trabajar intencionalmente el platino, a partir del año
270 a.C., aproximadamente.
Finalmente, es importante destacar que la orfebrería aquí
reseñada para la costa Pacífica de Colombia y Ecuador, forma parte
de la "Tradición metalúrgica del suroccidente
colombiano" (Plazas y Fal chetti, 1983). Esta tradición,
anterior al siglo X d.C., abarca numerosas culturas del sur de
Colombia y norte ecuatoriano. En ella sobresalen una serie de
elementos tecnológicos e iconográficos formales comunes, debido muy
probablemente a relaciones de intercambio cultural entre las
diversas zonas desde épocas tempranas de los Desarrollos
Regionales. Existen varios elementos culturales que hacen pensar en
relaciones de intercambio o contacto entre los grupos de la región
Tumaco-La Tolita y aquellos de la región Calima (Períodos llama y
Yotoco), siguiendo la ruta de la costa Pacífica y penetrando en la
cordillera Occidental; allí se relacionan formas y patrones
iconográficos tanto de la alfarería como de la orfebrería de ambas
zonas. Sin embargo, aun no se conocen muy bien estos nexos
culturales, a falta de mayor investigación.
En la tradición orfebre del Suroccidente, se destaca un manejo
directo del metal, lo que significa una gran destreza artesanal por
parte del orfebre precolombino. En el trabajo se observa un
constante empleo de láminas martilladas y repujadas en oro de buena
ley para fabricar objetos variados de adornos y para rituales; en
estas piezas se presenta el trabajo del ensamblaje por medio de
clavos o pestañas y también se emplean alambres, pepitas y
espirales que eran soldados a piezas mayores (Plazas y Falchetti,
1985: 203).
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