Ficha bibliográfica
Titulo:
Uso y significado de las cuentas Tairona
Edición original: 2005-05-16
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-16
Creador: Patricia Cardoso




INDICE




USO Y SIGNIFICADO DE LAS CUENTAS TAIRONA

PATRICIA CARDOSO

Desde las primeras excavaciones arqueológicas que se realizaron en la Sierra Nevada de Santa Marta en 1922, se puso de manifiesto la abundancia de cuentas de collar en piedra, que con el tiempo han venido a caracterizar esta región.

Fabricadas en cuarzo, jaspe, chert y riolita entre muchos otros materiales, sus colores son diversos: cristal de roca transparente, diferentes tonos de blanco, rojo, naranja, morado y verde; cuentas veteadas como ágatas, cornalinas y calcedonias.

Su forma, al igual que su tamaño, es muy variada: cuentas tubulares, discoidales, redondas, ovoidales, figuras humanas y animales (sapos, aves, gusanillos).

Su tamaño fluctúa entre pequeñas cuentas de escasos milímetros de diámetro, hasta pesados objetos de más de 25 centímetros de longitud.

Sobresalen no solo por su gran belleza, sino por el alto conocimiento técnico que implica el trabajo en piedras tan duras. Seguramente este oficio estaba en manos de especialistas, debido a lo dispendioso y especializado de su labor.

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Cuentas tubulares y antropomorfas encontradas en el interior de una vasija cerámica, enterrada junto a la base de una vivienda. (Ciudad Perdida).

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| Vasija cerámica fragmentada, encontrada en el interior de una casa ceremonial en Frontera. En su interior se encontraron cientos de cuentas perforadas y sin perforar fabricadas con diferentes tipos de piedras y algunos pendientes alados.

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Cuentas tubulares y discoidales fabricadas en ágatas, cornalinas y otras piedras, encontradas dispersas en las cercanías de una quebrada canalizada. (Ciudad Perdida).

Muchas de las cuentas no se encuentran perforadas. Al principio se creyó que se encontraban en proceso de manufactura, pero la extraordinaria abundancia de este tipo de cuentas, así como su pulido, han demostrado que se trataba de objetos terminados.

En algunas de las cuentas sin perforar se han encontrado huellas de desgaste en sus extremos, al igual que en las cuentas de gran tamaño. Esto podría indicarnos su uso para trabajar y pulir otros elementos, tales como oro o piedras.

Durante las excavaciones estas cuentas se han hallado en tumbas, en ocasiones con oro, formando collares. También se encuentran dispersas en el piso de las viviendas.

Sin embargo, la forma más frecuente en que han aparecido es enterradas en grupos: depósitos de dos y tres cuentas, hasta cientos de ellas. En muchos casos, están asociadas con fragmentos de cuarzo hialino, cornalina y algunas veces con pequeños cantos rodados.

Se encuentran enterradas a distintas profundidades: casi en superficie y hasta a más de dos metros de profundidad. A veces se encuentran dentro de vasijas cerámicas (ya sea enterradas, o en el piso de las viviendas); en otros, amontonadas entre la tierra, en ocasiones debajo de pequeñas lajas o enterradas verticalmente, una encima de otra, formando cadenas que penetran el suelo.

Estos depósitos de cuentas se han encontrado en viviendas y casas ceremoniales, debajo de las lajas de los anillos, en laderas adyacentes a los muros de contención, junto a caminos y en los sectores no enlosados de algunas terrazas. Con mayor frecuencia y concentración, en el piso de las casas ceremoniales.

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Cuentas tubulares y discoidales. Fueron encontradas enterradas debajo de una pequeña laja. (Ciudad Perdida).

En ocasiones parece que estos entierros se realizaron en el momento de la construcción de la casa, pero la mayoría fueron enterrados durante su ocupación, en largos períodos de tiempo y posiblemente como resultado de actividades religiosas.

En las casas ceremoniales las cuentas se encuentran dispersas de una manera regular: se concentran en determinados sectores del interior del anillo, mientras que otros permanecen casi vacíos. Igualmente se detecta una tendencia a encontrar las cuentas asociadas por su material y color. Es usual que los depósitos estén compuestos por cuentas del mismo material, ya sean solo de cuarzo, de cuarzo y cornalina, de jaspes de colores oscuros, o de chert negro. No es común hallar cuentas de colores oscuros y claros juntas.

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En estas casas ceremoniales podría pensarse que en los distintos sectores, demarcados por la presencia o ausencia de cuentas se realizaban actividades diferentes asociadas con el significado de los distintos tipos de cuentas.

En las viviendas o en las bases de los muros podrían servir como protección para sus habitantes u ofrendas para sus dioses. También podrían representar el número de habitantes de las casas o indicar el grupo de pertenencia de estos.

De cualquier manera es evidente que en los entierros fueron colocadas con una intención clara. Del contexto en que han aparecido, se infiere que tenían un significado ritual. Esto muestra que no solo fueron utilizadas como cuentas de collar o posibles herramientas de trabajo, sino que tenían un valor simbólico tan fuerte que las llevaba a ser utilizadas de maneras diferentes. Esto lleva a cuestionarse sobre el uso y el significado que estas cuentas tuvieron para quienes las fabricaron y enterraron.

Durante el siglo XVI, los cronistas que visitaron la zona de Santa Marta, hablan de cuentas de piedras finas, que eran usadas como adornos y como remedios para la curación de algunas enferme dades. Igualmente hablan de su hallazgo en el interior de "buhíos del diablo" (casas ceremoniales) dentro de vasijas cerámicas.

Es bien conocida la amplia dispersión de estas cuentas, hasta territorios tan distantes como el Valle del Magdalena, la Guajira, el territorio Muisca y los Andes Venezolanos. Aun cuando algunas de estas cuentas deben corresponder a industrias regionales, otras podrían ser el resultado de intercambio precolombino, dada la importancia y valor que estas cuentas parecen haber tenido.

Para la zona Muisca se tiene un documento de archivo del siglo XVI en el cual se habla del uso de las cuentas de Santa Marta, en la Sabana de Bogotá, como remedio para ciertas enfermedades.

Se refuerza así su fuerte significado simbólico. Sin embargo, no se debe descartar la posibilidad de un profundo conocimiento de las propiedades de las piedras y que algunas de ellas si tuviesen la virtud de aliviar algunas enfermedades o sus síntomas.

Entre los indígenas Kogi actuales es muy frecuente el uso de estas mismas cuentas, que aun cuando ya no se fabrican se conservan como parte de su tradición. Se usan en collares, en ceremonias de adivina ción, para la curación de enfermedades y principalmente como ofrendas, guardándolas entre mochilas, enterrándolas o pulverizándolas. Todas ellas, de acuerdo con su color, tamaño y forma, tienen un significado y uso diferente: son ofrendas para distintos dioses, protegen de peligros, se utilizan en ceremonias del ciclo vital.

La información de las fuentes etnohistórica y etnográfica, corrobora lo ya observado en la arqueología: la importancia del valor simbólico de las cuentas, que de acuerdo con el contexto en que se han hallado, supera el valor de su uso como adornos o herramientas.

Estas cuentas hablan de la riqueza de las construcciones menta- les y simbólicas de los taironas; de los usos, significados y valores no tangibles de los materiales que encuentra el arqueólogo. Posiblemente hablan también de historias individuales.

Continúan existiendo numerosos aspectos que se desconocen sobre estas cuentas: la técnica con que fueron elaboradas, su dispersión en los diferentes sectores de la Sierra, la época en que aparecieron, quiénes las elaboraron y quiénes las usaban. Sin duda alguna con el paso de los años futuras investigaciones resolverán estas preguntas y abrirán nuevos interrogantes.

 

| REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Cadavid, Gilberto. |Excavación de una casa ceremonial en Frontera. Sin publicar. Bogotá, 1985.

Cardoso, Patricia. |Aproximación arqueológica al conocimiento de un asentamiento Tairona. Tesis de grado. Universidad de los Andes. Bogotá, 1986.

Castaño, Carlos. |Dinámica y proceso de conformación de las unidades sincrónicas de asentamiento en Buritaca 200. Tesis de grado. Universidad de los Andes. Bogotá, 1981.

Mason, Alden. |Archaeology of Santa Marta, Colombia: The Tairona Culture. Part I y II. Chicago, 1936.

Reichel-Dolmatoff, Gerardo. |Los Kogi. Tomos I y II. Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura. Bogotá, 1985 (1946).

- |Datos histórico-culturales sobre las tribus de la antigua gobernación de Santa Marta. Imprenta Banco de la República. Bogotá, 1951.

- |Investigaciones arqueológicas en la Sierra Nevada de Santa Marta. Partes I y II. En: Revista Colombiana de Antropología. Volumen 11 pp. 141-170. Bogotá, 1954.

Tovar, Hermes. |La Formación Social Chibcha. Cooperativa de Profesores de la Universidad Nacional de Colombia. Ediciones CIEC. Bogotá, 1980.

Wagner, Erika. |La prehistoria de Mucuchies. Universidad Católica Andrés Bello. Venezuela, 1981.

Arqueología de los Andes Venezolanos: Los Páramos y la Tierra Fría. En: |El medio Ambiente Páramo. Ediciones CEA, IVIC, UNESCO, MAB, CIFCA, pp. 207-214. Caracas, 1979.

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