Ficha bibliográfica
Titulo:
Buritaca 200. Arqueológia y conservación de una población precolombina (Sierra nevada de Santa Marta)
Edición original: 2005-05-13
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-13
Creador: Fray Pedro de Aguado-Henning Bischoff-Juan de Castellanos entre otros




INDICE




BURITACA 200 ARQUEOLOGIA Y CONSERVACION DE UNA POBLACION PRECOLOMBINA (Sierra Nevada de Santa Marta - Colombia)*

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Conjunto de una terraza. Se observa el anillo o basamento de la vivienda con su escalera de acceso, corredor enlosado, canalización de aguas y caminos de comunicación con terrazas adyacentes.

GILBERTO CADAVID CAMARGO Y ANA MARIA GROOT DE MAHECHA

Este ensayo es un resumen de la investigación que efectuamos en la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, en una población prehispánica de la cultura Tairona, cuya publicación está en preparación. Corresponde a una fase del proyecto arqueológico que el Instituto Colombiano de Antropología ha desarrollado en esta región a partir del año 1973, con el fin de rescatar una información cultural de uno de los grupos más avanzados del país, que se estaba perdiendo día a día por el contínuo saqueo arqueológico.

Presentaremos una breve descripción de la primera fase del proyecto relativa a la exploración y prospección sistemática de la zona, en la cual se localizaron numerosos sitios arqueológicos con definidas características urbanas. Después nos referiremos a la segunda fase, concerniente a lo que se denominó Proyecto Buritaca 200, con la cual se inició la investigación sistemática de algunos de los sitios ya reseñados.

Los resultados preliminares que se presentan en este trabajo corresponden a las primeras investigaciones que se realizaron en el sitio Buritaca 200, a partir del mes de junio de 1976 hasta julio dé 1980.

| Paisaje natural

La Sierra Nevada de Santa Marta localizada en la parte norte de Colombia presenta singular importancia no solo por sus características geomorfológicas y ecológicas, sino por haber sido asiento en época prehispánica de una densa población y serlo hoy en día de diversos grupos étnicos.

Es un macizo montañoso aislado al parecer del sistema de los Andes, que emerge abruptamente en el litoral atlántico de Colombia. En ella se encuentran las más grandes alturas en el país, el pico Simón Bolívar a 5.775 metros sobre el nivel del mar y el Cristóbal Colón a 5.770 metros. Sus cumbres se levantan bruscamente desde el nivel del mar hasta las nieves perpetuas a pocos kilómetros del litoral, dando lugar a una gran diversidad de climas, a numerosos cursos de agua, y a una gran variedad de especies animales y vegetales en un área relativamente pequeña. Este macizo montañoso presenta una forma similar a la de una pirámide de tres caras. La variada topografía de la Sierra Nevada de Santa Marta produce gran diversidad de condiciones ecológicas, radicalmente diferenciadas de las de las regiones adyacentes, que influencia sensiblemente las condiciones climatéricas de una gran parte de la región caribe del país.

La franja de tierra desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 900 metros corresponde a climas áridos y semiáridos situados en el piso térmico cálido, con una temperatura media superior a los 24°C. Las tierras planas con vegetación xerofítica llegan hasta una altitud de 200 metros, corresponden con pocas excepciones a una estrecha franja del litoral caribe. Le sigue una franja de bosque seco tropical, principalmente en las vertientes occidental y suroriental.

En la faja altitudinal de los 900 a los 2.000 metros aproximadamente, se observa el bosque húmedo tropical en el cual predominan los árboles altos, de 30 a 40 metros, ricos en lianas y epífitas. Esta vegetación es mas clara en la vertiente occidental y en la norte mientras que en la suroriental alterna con grandes sabanas, en donde predomina la vegetación baja compuesta de gramíneas, resultado de la transformación hecha por el hombre.

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| Aspecto del proceso final de restauración de una terraza en Buritaca 200.

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| Aspecto del proceso final de restauración de una terraza en Buritaca 200.

A esta zona templada, cuyos límites climáticos oscilan entre 17° y 24ºC, le sigue la de clima frío que fluctúa entre los 2.000 y los 3.000 m.s.n.m., con una temperatura media de 11° a 15°C. La vegetación predominante es del tipo bosque muy húmedo montano bajo y bosque pluvial montano; en esta zona, el relieve es muy pendiente por lo cual los ríos y quebradas descienden encajonados.

Por encima de los 3.100 metros y hasta alcanzar el límite inferior de la formación de nieves, se observa una zona de páramo con límites climáticos que varían entre 13° y 3° C, cuya vegetación se caracteriza por la presencia de frailejón, arbustos y árboles de tamaño reducido, cubiertos de musgos y líquenes.

Al igual que la flora, la fauna de la sierra es muy variada, pero hoy en día, algunas de sus especies están al borde de la extinción debido a los bruscos cambios en los nichos ecológicos.

| Proyecto arqueológico Sierra Nevada de Santa Marta

A partir del año 1973, debido al continuo saqueo arqueológico de esta región, el Instituto Colombiano de Antropología a través de G. Cadavid diseñó un proyecto de reconocimiento y prospección arqueológica sistemática de la Sierra Nevada, en lo que fue el territorio ocupado por el grupo tairona. El objetivo del proyecto fue el de realizar una detallada prospección que permitiera ubicar el mayor número de sitios arqueológicos; estudiar sus características y tipo de material cultural asociado; y, establecer una serie de sitios, con el fin de efectuar posteriormente excavaciones en ellos para complementar el conocimiento del grupo en cuestión.

Una vez iniciado el proceso de prospección arqueológica, -se pudieron observar directamente problemas de diversa índole que afectaban numerosos sitios arqueológicos, poniéndolos en serio peligro de destrucción. En primer término debe mencionarse el proceso de colonización intensiva y descontrolada a lo largo de los principales cursos de agua, entre los 150 y 1.800 m.s.n.m., ocasionando daños ecológicos de considerable magnitud por el efecto negativo de la tala y quema de bosques. Los ríos perdieron caudal y el proceso de erosión es ostensible en grandes áreas antes cubiertas de densa vegetación.

A este irreparable daño en la ecología, hubo que agregar otro no de menor importancia relacionado con el creciente número de "guaqueros" o depredadores de sitios arqueológicos. Estos individuos en número superior a los 5.000, se organizaban en grupos o "cuadrillas" de 4 a 6 personas que se dedicaban a saquear y destruir sitios arqueológicos especialmente los situados en cercanías a Santa Marta.

No sobra anotar que la mayoría de los colonos tienen sus parcelas en áreas arqueológicas, y escogen sitios previamente terraceados para ubicar sus viviendas y cultivos. De esta manera aunque no se dediquen a la guaquería, sí alteran cualquier información arqueológica que de allí se quiera obtener.

Junto a los anteriores problemas también se tuvo en consideración, el frustrado proyecto hotelero que se había planeado desarrollar en las playas del Parque Nacional Tairona, y el cual causaría daños irreparables a los sitios arqueológicos y a la ecología de la zona de las bahías entre Santa Marta y la desembocadura del río Piedras.

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Fig. 1. Tipos de infraestructura: Muros. l. Formado por cantos rodados, es la estructura más simple. - 2. Construido con piedra irregular, su altura no alcanza 1,20 mts. --- 3. De lajas de pizarra superpuesta trabadas para lograr una mayor estabilidad de la construcción. - 4. Su basamento es de piedra trabajada y de tamaño considerable. Su remate es una laja que sirve de gotera. - 5. Construido con piedras irregulares de diferente tamaño; con remate de laja. - 6. El muro es escalonado formando un contramuro pra lograr grandes alturas.

El área que se escogio para el presente estudio comprendió la siguiente zona: por la vertiente occidental, desde la ciudad de Santa Marta hacia el sur hasta el río Frío; y, por la vertiente norte, desde Santa Marta hacia el oriente hasta la desembocadura del río Palomino. La prospección se llevó acabo desde la desembocadura de todos los ríos y quebradas del área en cuestión, hasta su nacimiento, sobre sus dos márgenes, valles intermedios y principales serranías. El trabajo se inició en la vertiente occidental, por ser la menos conocida desde el punto de vista arqueológico, explorando minuciosamente un área de unos 1.800 kilómetros cuadrados.

Como resultado de la prospección, se encontraron hasta marzo de 1976 un total de 211 sitios arqueológicos, la mayoría de estos caracterizados por ser poblaciones con infraestructura lítica relativamente desarrollada y compleja.

Para la reseña de cada uno de los sitios arqueológicos ubicados, se llevó una ficha técnica especialmente diseñada para tal propósito, en la que se anotó con precisión la ubicación geográfica en cartas de la zona, se hizo una descripción del tipo de vegetación y de los rasgos topográficos, y por último, de las características de las obras infraestructurales observables, tales como cimientos de vivienda, terrazas de cultivo, muros de contención, caminos, escaleras, puentes, materiales asociados a las viviendas y basureros. También se llevó un registro fotográfico detallado y se hicieron diagramas cuando la vegetación no permitió la toma de fotografías. Además, en la mayoría de los sitios se hizo una colección de cerámica superficial.

Por otra parte, se establecieron tipologías para el análisis de cada clase de infraestructura cuyo propósito fue el de facilitar el examen sistemático y comparativo de los elementos.

|Terrazas: La mayoría de los sitios están localizados en terrenos escarpados, razón por la cual fue necesario modificar la topografía para logar un máximo de terreno horizontal. Para el efecto se construyeron terrazas que fueron producto de cortes verticales con cuyo material se ganó terreno al depositarlo en la parte de la pendiente. Por lo general, estas terrazas se encuentran localizadas a lo largo de cuchillas transversales que van a caer a los ríos o quebradas. Su disposición es escalonada y su tamaño varía de acuerdo a la topografía, haciéndose por lo general más grandes en donde los relieves son más suaves, alcanzando tamaños que pueden oscilar entre los 5 y los 30 metros de largo y albergando una o varias viviendas, según su forma y tamaño. Para evitar la erosión especialmente en los sitios muy pendientados, se levantaron muros de contención en piedra que ciñen todo el contorno de la terraza.

|Terrazas de Cultivo: No todas las localidades ubicadas presentan este tipo de obra. De las que se pudieron observar, se determinaron cuatro tipos, que dependen escencialmente de la topografía y cualida des de los suelos. Se pueden encontrar en sitios muy escarpados con más de 65° de inclinación, por lo cual su tamaño es necesariamente reducido, pero a base de escalonamientos sus constructores lograron eventualmente adecuar áreas notables. Generalmente están revestidas con muros de contención en piedra de diferente diseño, según el tipo de terraza.

|Muros de contención: Se encuentran ciñendo las terrazas de cultivo y de vivienda, como una técnica muy efectiva de evitar la erosión. También son utilizados para sostener y reforzar caminos y para regular el curso de corrientes de agua. Sus materiales y su altura dependen de la topografía y de la cantidad del área que se deseaba proteger. Existen básicamente seis tipos, de acuerdo a sus características más sobresalientes (fig. 1).

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| Fig. 2. Tipos de infraestructura: Viviendas. 1. El círculo de la vivienda es demarcado por unas pocas piedras; típico en los terrenos planos. - 2. El círculo se encuentra más definido por las piedras. -3. Se demarca claramente el acceso a la vivienda. - 4. El círculo de la vivienda y el acceso están totalmente demarcados por las piedras; es el más generalizado en las diferentes zonas de la sierra. - 5. Presenta una mayor complejidad en el diseño; tiene dos accesos y el corrredor es enlosado. - 6. Es similar al anterior, pero en los detalles constructivos se utilizó piedra tallada.

Sus bases generalmente están formadas por piedras de mayor tamaño, sobre las cuales siguen hileras sucesivas de piedra, hasta alcanzar la altura adecuada. Es usual que los muros se encuentren rematados por lajas de forma rectangular u ovoidal en forma de gotera. De acuerdo a la altura, tienen una inclinación de unos 10° a 15° respecto a la línea vertical y frecuentemente poseen contramuros escalonados. En algunos casos, en la traba del muro utilizaron piedras talladas buscando formas rectangulares, mezcladas con las piedras irregulares. Su altura puede oscilar entre los 0,50 metros y los 11 metros, de acuerdo a la importancia y tamaño de la obra protegida.

|Cimientos de vivienda: Los cimientos generalmente están compuestos de unidades de piedra, colocadas de forma anular. La disposición y clase de piedra varía con relación a las diversas áreas de la sierra. Hay seis tipos de basamentos de vivienda y su tamaño puede oscilar entre 3 y 18 metros de diámetro. Las entradas están demarcadas generalmente por lajas talladas de piedra, colocadas formando escaleras de dos o tres peldaños. Algunas viviendas pueden tener dos entradas, una de ellas siempre más elaborada que la otra. En cuanto a su orientación, como constante puede decirse que buscaban la mejor vista posible y las ubicaban por lo regular con relación a los caminos y escaleras que comunicaban la terraza con el resto de las construcciones. El basa- mento o anillo de piedra es el único elemento constructivo que permanece de las antiguas viviendas tairona, ya que los otros que utilizaron fueron de material perecedero, tales como estructura de madera, cerramientos de cañas y barro, y cubierta de palma o paja (fig. 2).

|Escaleras: Como escaleras se han considerado los accesos a las casas, los accesos a las terrazas y las vías que comunican terrazas en distinto nivel. Según su función, la escalera presenta muchas variantes de acuerdo a la topografía. Se identificaron seis tipos de escaleras, que van desde una estructura sencilla de una hilera de piedra, hasta escale- ras muy elaboradas cuyas piedras están todas talladas para dar su forma (fig. 3). En general, el desplazamiento por las escaleras es fácil, ya que siempre se busca la pendiente más adecuada.

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Fig. 3. Tipos de infraestructura: Escaleras. 1. Conformada por lajas incrusadas en las pendientes con cuñas del mismo material. - 2. Lajas superpuestas; formando una escalera de poca inclinación. - 3. Escalera conformada por grandes piedras y utilizadas en pendientes pronunciadas. -4. Escalera con pasos volados, constituidos por lajas largas empotradas en el muro o en la tierra. - 5. Escalera que hace parte integral del muro y sirve de contrafuerte. - 6. Es similar al anterior, pero lleva la misma inclinación del muro, es bastante elaborada.

|Caminos: Como caminos se han considerado las vías de comunicación entre uno y otro pueblo, las vías de acceso a los pueblos y las de circulación interna. Es admirable la vasta red de caminos de diversos tipos que se encontraron en el área explorada, los cuales, básicamente se pueden ubicar en seis tipos, siendo los más sencillos los que se componen de una sóla línea de piedras irregulares, a veces espaciadas varios centímetros, hasta los de compleja estructura, con un banqueo muy elaborado que en ocasiones alcanza de 4 a 6 metros de ancho, con sus unidades de piedra trabajada de forma rectangular (fig. 4). Evidentemente los caminos jugaron un papel muy importante, logrando la comunicación efectiva de poblaciones relativamente distantes y localizadas en vertientes diferentes. De esto puede colegirse que la mayoría de las poblaciones mantenían una estrecha comunicación y hacían parte de todo un sistema de asentamientos que dependían entre sí.

|Canales: Asociados a los basamentos de vivienda, pueden observarse en los sitios en donde la infraestructura es más compleja, pequeños canales para aguas lluvia, que forman un cinturón semicircular con un plano ligeramente inclinado que permite el movimiento del agua de una forma muy efectiva e impiden que la periferia de las viviendas se inunde. Estos canales, siempre conducen el agua hacia los muros de contención, que a su vez por estar escalonados disminuyen la aceleración de caída del agua.

Algunos tramos de las cañadas fueron canalizados, construyendo muros de contención en ambas orillas, para evitar así los deslizamientos que pudieran provocar las fuertes corrientes. También en el cauce de algunas cañadas hicieron una serie de escalonamientos para desacelerar la fuerza de las aguas en época de invierno.

|Puentes: Muy pocos ejemplos pudieron observarse, ya que sin un mantenimiento adecuado, siempre están expuestos a erodarse. Sin embargo, en algunas ocasiones, estos están formados por una laja de piedra, generalmente trabajada, que se apoya en dos cuñas de piedra a lado y lado de pequeñas quebradas encajonadas, que normalmente no pasan de dos metros de anchura. Evidentemente debieron existir puentes de madera con amarres de bejucos y lianas, que el tiempo destruyó, pero supuestamente su estructura debe ser similar a los que se observan en territorio Kogi, también en la sierra.

|Basureros: Por lo general siempre se encuentran asociados a viviendas y se hallan ubicados sobre los flancos de estos, en la base de los muros de contención de las terrazas. No se pudieron detectar con claridad otros sitios especiales dedicados a este menester, a excepción de algunas acumulaciones de cerámica en lugares con topografía suave generalmente cercanos a los cursos de agua, pero siempre próximos a las viviendas.

|Cementerios: Areas específicamente dedicadas a este fin, sólo pudieron observarse en cinco sitios, todos estos localizados en cercanías al mar y sobre las desembocaduras de los ríos Buritaca, Don Diego y Palomino. En estos sitios los entierros eran secundarios en grandes urnas funerarias. Por lo observado en la gran mayoría de los sitios, los enterramientos se efectuaban dentro del perímetro de las viviendas y contenían ajuares correspondientes al status del individuo.

En cuanto a la cerámica superficial obtenida en algunos sitios, puede decirse que básicamente corresponde a la encontrada en Buritaca 200, aunque no en todos los casos las frecuencias son las mismas. Se puede concluir a grandes rasgos que la cerámica corresponde a un mismo complejo cultural.

La numeración de los sitios arqueológicos se ha conservado de acuerdo a las fichas técnicas y a las libretas de campo.

A uno de los sitios más importantes que se ubicaron le corres- pondió el nombre de Buritaca 200, por estar localizado sobre el curso del río de este nombre y el número de orden 200. Este sitio fue descubierto el 16 de marzo de 1976, por una comisión integrada por G. Cadavid, Luisa F. de Turbay y Lucía de Perdomo, arqueólogas adscritas al Instituto Colombiano de Antropología, el arquitecto Bernardo Valderrama y dos guías o "baquianos".

A partir del hallazgo de Buritaca 200, fue necesario un nuevo replanteamiento del proyecto, pues el sitio por su magnificencia e importancia y por el peligro de que fuera saqueado por los guaqueros, tuvo que ser centro de atención por parte del Instituto Colombiano de Antropología, si se quería salvar de su completa destrucción. Por este motivo, se creó una estación antropológica con el fin de efectuar excavaciones arqueológicas y dadas las características infraestructurales, iniciar la consolidación y restauración del sitio. Su localización fuera de las áreas de colonización y en un ambiente no perturbado en cerca de 500 años, hacían de este lugar un sitio ideal para su estudio.

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Fig. 4. Tipos de infraestructura: Caminos. I . Banqueo positivo sobre las curvas de nivel. - 2. Relleno en cascajo con un cubrimiento de tierra apisonada, para darle estabilidad. - 3. Banqueo negativo señalado el paso con una laja; se presenta en cañadas secas. - 4. Camino con lajas irregulares colocadas separa- damente demarcando las huellas. - 5. Similar al anterior, delimitado con lajas verticales a las huellas. - 6. Banqueo positivo con muros laterales; las huellas están formadas por lajas continuas.

El sitio Buritaca 200 se encuentra localizado en una de las márgenes del alto río Buritaca, sobre una cuchilla transversal que se desprende del cerro Corea orientada en dirección sur norte aproximadamente. Por el norte y el oeste le sirve de límite natural el río y hacia el este la quebrada Corea, afluente de la quebrada Nulicuandecue.

Las construcciones se encuentran sobre la cuchilla y sus laderas adyacentes. El sitio comprende además, algunos cursos de agua y pequeñas planadas en donde el terreno presenta ondulaciones más suaves, en una extensión aproximada de dos kilómetros cuadrados, En este terreno, los tairona construyeron variadas terrazas, caminos y otras obras; sobre las terrazas levantaron sus viviendas determinando así un complejo urbano (fig. 5).

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| Fig. 5 Esquema de asentamiento Buritaca 200.
El sitio Buritaca 200

El diseño urbano del poblado se ajusta a la topografía del lugar y se pueden distinguir con claridad varios núcleos de habitación en distintos niveles altitudinales. Sobre la cuchilla las terrazas se encuentran escalonadas y se orientan según una línea recta. Las distintas terrazas están unidas entre sí por un camino longitudinal y por escaleras que se entrecruzan en algunos puntos. En las laderas, las terrazas generalmente de forma semianular siguen las curvas de nivel; sobre ellas se observan los basamentos de numerosas viviendas. Tanto en las terrazas de la ladera como en las de la cima pero especialmente en estas últimas, se encuentran irregularmente distribuidas construcciones más grandes que las restantes y mejor elaboradas. Hasta donde conocemos no se ha encontrado un conjunto de vivienda que tenga características significativamente diferentes.

| Descripción del sitio en 1976

En el momento del arribo de la primera comisión a Buritaca 200, el área ocupada por vestigios arqueológicos, no se diferenciaba de la delas montañas adyacentes, pues también se encontraba cubierta por una densa vegetación selvática que apenas dejaba translucir la luz solar.

En la parte baja del sitio, adyacente al río, la topografía se presentaba fuertemente pendientada y el único vestigio o guía de que allí se iniciaba la población eran algunas piedras evidentemente traba jadas de forma rectangular, que formaban los primeros pasos de un camino/escalera en su mayoría cubierto por una gruesa capa de humus y vegetación baja existente entre las raíces de los grandes árboles. Este camino, igual a otros muchos encontrados en la sierra, era la única entrada conocida. Empezaba a los 900 metros sobre el nivel del mar y seguía a lo largo de una estrecha cuchilla, a veces en zig-zag cuando el terreno lo hacía necesario, hasta llegar a una planada en donde se observaban algunos muros altos de piedra en buen estado de conservación, cubiertos en partes por raíces. En el suelo se podía apreciar gran cantidad de cerámica, piedras de moler (metates) de forma rectangular u ovoidal con sus manos, hachas trapezoidales y algunos elementos líticos de uso poco definido. Afloraban así mismo algunos anillos de piedra, que por analogía con otros sitios, sabíamos que se trataba de basamentos de vivienda. Aunque topográficamente esta planada era menos pendiente, evidenciaba sin embargo que había sido terraceada a propósito para la localización de un grupo de viviendas bastante nucleado. Al final de ella una pequeña escalera en parte derrumbada y cubierta por la maleza, comunicaba con otra pequeña planada, en la cual inicialmente no se observaron obras de infraestructura, por estar totalmente cubierta de raíces y tierra.

Un poco más al sur comenzaba un amplio camino/escalera de unos tres metros de ancho, en el cual los pasos estaban conformados por tres hileras de piedras rectangulares trabadas entre sí y pisadas por peldaños precedentes. Este camino sube por el filo de la cuchilla en dirección sur con una inclinación aproximada del 30%, la cual no dificulta el ascenso por lo práctico y funcional del diseño.

En este tramo del camino que tiene unos 150 metros de largo no se observan muros o evidencias de vivienda a sus lados, pero en la medida en que sube hacia la parte media y alta de la cumbre de la cuchilla se va perfilando una cadena escalonada de terrazas. Todas estas terrazas estaban sostenidas por muros de contención que entonces se asomaban parcialmente entre el humus y las raíces, pero que por su estabilidad y solidez se encontraban supuestamente casi completos. El camino sobre esta cuchilla que desde un principio se llamó eje central, bordeaba a dichas terrazas; sirviendo de contrafuerte a las construcciones, ya que a su vez iba sostenida por un extenso muro.

En la cima de la cuchilla a una altitud de 1.200 metros sobre el nivel del mar se llegaba a una terraza muy amplia que revestía un interés especial porque desde allí se vislumbraba estratégicamente una gran extensión del poblado. En seguida de esta terraza pero en un nivel un poco más baj o, se observaba una especie de plazoleta empedrada de la cual partían varios caminos en diferentes direcciones. Más hacia el sur se observaban algunas terrazas, pero a partir de este punto la cuchilla se empina abruptamente para alcanzar las alturas del cerro Corea (3.055.38 metros sobre el nivel del mar) y ya no se veían evidencias de más modificaciones al terreno.

Al oriente de la parte alta del eje central en una de las laderas de la cuchilla, se observaba otro núcleo de terrazas delimitado por una pequeña quebrada torrentosa. Aquí las terrazas no eran escalonadas; tenían la forma de una media luna y estaban comunicadas entre sí por caminos y escaleras. Este conjunto de viviendas estaba atravesado por tres caminos principales que corrían en dirección oeste-este.

Al otro lado de la quebrada también se observaban algunas modificaciones en el terreno. Era evidente que se trataba de otro conjunto de terrazas de vivienda.

En la ladera occidental y suroccidental de la cuchilla teniendo como límite el río Buritaca, se observaban toda una serie de terrazas en distintos niveles altitudinales. La forma y distribución de las terrazas se adaptaba a la topografía de esta parte, en la cual alternan pliegues muy escarpados con ondulaciones suaves que dan lugar a la existencia de algún terreno semiplano.

Algunas de las terrazas de la población habían sido parcialmente alteradas por los "guaqueros". Sinembargo, aunque en algunos casos desalojaban piedras de los enlosados, las obras tales como los muros que conformaban las construcciones eran respetadas. El medio hostil en que se encontraba el sitio, lo protegió en parte de los depredadores, ya que la empresa de saqueo era riesgosa y difícil de llevar a cabo.

| Proceso de trabajo

Los trabajos de excavación y de consolidación se iniciaron lentamente, en la medida en que se fue dotando el sitio de una infraestructura básica para albergar a los investigadores y al cuerpo de obreros, que debieron trasladarse al sitio en helicóptero por lo inaccesible del lugar.

Inicialmente se zonificó el sitio en diferentes áreas de trabajo. El primer paso fue el de limpieza de las paredes de los muros de contención, con el fin de delimitar la línea y las bases de la estructura. Simultáneamente, se limpiaba la superficie de las terrazas, de los depósitos formados por hojas, para obtener una visión de conjunto de todos los elementos estructurales. En las zonas en donde aparecieron los testigos de los anillos o basamentos de una vivienda, se demarcó el punto para iniciar las excavaciones pertinentes en cada caso. Una vez efectuada la excavación, a la cual se hará referencia posteriormente, se iniciaba la consolidación de los muros de contención, que en más de un 85% de su estructura se encontraban completos.

La parte superior de los muros era la más expuesta a daños, ya que por la acción de las raíces de los árboles, de la caída de grandes ramas o de árboles completos, con el transcurso de los años, desacomodaron algunas de las unidades de las últimas líneas de piedras del remate del muro y del enlosado de superficie de las terrazas. Por efecto de gravedad estas unidades se encuentran en la base de los muros, exceptuando los casos en donde el material desprendido rodaba por la pendiente, pero que la mayoría de las veces se podían recuperar.

Los muros de contención, en todos los casos, están asociados a terrazas y eventualmente a algunas viviendas. Por lo cual para entender mejor el funcionamiento y estructura del muro es necesario también referirnos a las terrazas ya que son elementos interactuantes. Las terrazas tienen como propósito final el de obtener una superficie horizontal en un terreno pendientado, mediante la excavación y remoción de tierra formando un talud casi vertical, de altura variable según la topografía y tamaño deseado. El material extraído en la pendiente es trasladado y depositado en la parte baja de la línea de excavación efectuando un relleno de material hasta alcanzar igual altura que en la base de la excavación. Al obtener la superficie o área deseada, se reforzaban las paredes de tierra acumulada con sucesivas hiladas de piedra, siendo las de la base más grandes y pesadas que las partes superiores y llegando a formar una pared exterior de piedras que protegía la nueva obra de derrumbes por la humedad.

Los muros de contención los colocaban cubriendo toda el área externa de la terraza, así como en el talud, recubriendo de esta forma las superficies más expuestas a la erosión y al derrumbe de materiales.

Los muros, como ya se mencionó, varían de acuerdo al tamaño de las terrazas, lo mismo que a su altura, razón por la cual eventualmente se presentan estructuras de refuerzo en los más altos. Estas estructuras consisten en contramuros y en grandes lajas de piedra granítica que eran clavados en la tierra a manera de espolones, dándole a los muros mayor solidez y estabilidad.

En estas estructuras, el proceso de consolidación o restauración se facilitó ya que se encontraban en buen estado de conservación.. En cada caso se estudió detenidamente el muro, sus características, daños observables y unidades faltantes; seguidamente se ubicaron las unidades caídas o desprendidas de la estructura, se determinaron los puntos testigos que indicaran la altura original de la obra e inmediatamente se procedió a colocar las partes faltantes de igual forma que en las áreas ilesas. En ningún momento del proceso se utilizaron materiales foráneos o diferentes a los originales y se tuvo mucho cuidado en no utilizar materiales derrumbados procedentes de terrazas o muros en niveles superiores. Cabe aclarar en este punto que en Buritaca 200, en ningún caso se utilizó argamasa o material cohesionante para sostener las diferentes estructuras, las cuales tienen una leve inclinación y se sostienen simplemente por gravedad. Es importante resaltar el conocimiento sobre el material y tipos de construcción que tuvieron los tairona, ya que evidentemente lograron estructuras muy sólidas y resistentes.

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Panorámica de un muro con su respectivo camino enlosado. Eje central de Buritaca 200.

Después de haber estudiado las características de la parte superior de la terraza en la cual se habían efectuado excavaciones arqueológicas previas, se procedía a restaurar el conjunto de elementos que constituían la terraza de habitación.

En primer lugar, el anillo de vivienda compuesto por una o varias hiladas de piedra colocadas encerrando un círculo, y su respectivo canal en la parte interna de la terraza que bordea el anillo, formando un semicírculo que oscila entre los 180° y 230°. Estas dos estructuras intimamente interrelacionadas son facilmente detectables y por ser simples en su estructura no presentaban daños de consideración. Y en segundo lugar, el enlosado de la superficie de la terraza, que se encuentra regularmente en buen estado de conservación, ya que en este tipo de obra no hay deslizamiento de material sino simplemente desacomodo de algunas unidades por efecto de las raíces y eventuales desalojos por la acción de los guaqueros. No obstante las partes desacomodadas son facilmente recolocables.

El proceso de conservación de los caminos y escaleras, se inició con la limpieza de maleza y de hojas caídas, y con el retiro de la capa de humus que cubría los remates o finalizaciones de caminos y/ o escaleras; para, a partir de este punto, empezar a rastrear paso a paso su desarrollo. Los caminos que más daños presentan son los de estructuras complejas, con muros de contención lateral y varias hiladas de piedras conformando la huella y los que se encuentran en las partes más pendientadas de Buritaca 200. Los caminos son de gran solidez y las obras de terraceo que controlaron muy efectivamente la erosión en toda la superficie de Buritaca 200, contribuyeron a que los caminos se conservaran en casi perfectas condiciones, a pesar de que en algunas partes del sitio se encontraron relativamente profundos, a veces a más de 0.80 metros, quedando así más protegidos de la erosión superficial. Conviene anotar que casi toda la red de caminos de Buritaca 200, se determinaron y se consolidaron, ya que casi invariablemente conducían a nuevos conjuntos de terrazas, ocultos por la vegetación, o a lugares de aprovisionamiento de agua. Así mismo algunos caminos que comunicaban a Buritaca 200 con otras poblaciones, dentro del mismo cañón del río Buritaca como de la quebrada Nulicuandecue al sur/ oriente, se consolidaron parcialmente.

Conviene anotar que la vegetación de Buritaca 200, fue conservada en lo posible para no ocasionar desequilibrios ecológicos, ya que sólo se talaron árboles en las obras más expuestas a la destrucción por el efecto de raíces.

| Excavaciones arqueológicas

Las excavaciones efectuadas en 43 viviendas se pueden considerar de dos tipos básicos a saber: excavaciones de salvamento y excavaciones de base.

Las excavaciones de salvamento, se efectuaron en los sitios que presentaban serias alteraciones, generalmente a consecuencia de daños producidos por guaqueros. Estos daños principalmente se ubicaron en la parte media de Buritaca 200 sobre el llamado eje central, en las partes en las cuales afloraba algún tipo de infraestructura. Los trabajos de estos individuos generalmente se ejecutaron en la parte central de las viviendas en donde se encuentran los entierros. Esta es la razón por la cual el sitio en algunos sectores presentaba numerosos "huecos" de forma circular. Es de anotar que la guaquería no alcanzó a producir daños en las estructuras mayores, tales como muros, enlosados caminos, ya que en estos lugares no se encuentran entierros.

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Fig. 6. Planta de vivienda tipo.

El sistema seguido en estos casos, en los cuales las viviendas presentaban algún sector en que todavía podía encontrarse material cultural de valor para la arqueología, fue el de ubicar y demarcar la totalidad de la vivienda de acuerdo al anillo o basamento, ya que a pesar de las alteraciones es fácil detectar los componentes, su forma y tamaño. Ya efectuado este paso, se retiró el material de tierra y piedras acumulado por los guaqueros en las partes no alteradas. A continua- ción, se delimitan las cuadrículas pertinentes, según el área, y se empieza la excavación, que en general sigue los mismos pasos de las excavaciones de base. Es decir, se excava por niveles arbitrarios de 0,10 metros, se recoge el material aparte, de acuerdo a cuadrículas y niveles. El propósito con estas excavaciones fue el de no dejar ningún material cultural sin asociación para después iniciar trabajos de análisis, conservación y restauración.

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Fig. 7. Corte AA. Planta de vivienda tipo.

Las excavaciones arqueológicas de base, se efectuaron en las viviendas que se encontraron sin alteraciones. A grandes rasgos el proceso seguido fue el siguiente: Limpieza de hojarasca y vegetación arbustiva en el área escogida, levantamiento de la capa de humus y depósito de material proveniente de terrazas en un nivel superior, recolección del material cultural proveniente del "depósito" el cual se excavó en niveles arbitrarios de 0,10 a 0,20 metros, dependiendo de la densidad y características del material. En este caso se sectorizó el área de la terraza en cuadrículas de 1,00 metros cuadrados cubriendo la superficie en la que se esperaba hallar la vivienda. Una vez retirado el material de depósito, y de haber llegado al nivel de los testigos de piedra del anillo, es decir al nivel original del piso de la vivienda, se demarcó nuevamente el sitio en cuatro cuadrantes con ejes N/ S y E/ 0 respectivamente independiente del diámetro de la vivienda, ya que de cada cuadrante se tomaban las medidas de la planta cada 0,20 metros, de lo cual resultaba una malla con unidades de 0,20 metros cuadrados, para toda la superficie de la vivienda.

La excavación del área de la vivienda se realizó por niveles arbitrarios de 0,10 metros o de 0,20 metros, dependiendo del caso hasta llegar al piso culturalmente estéril. Se levantaron plantas de todos los cortes de acuerdo a los niveles excavados y los perfiles de las paredes correspondientes. El material de cada corte y nivel se empacó independientemente con su respectiva ubicación, tanto en los rótulos como en los dibujos de las plantas. En cada caso se llevó un registro fotográfico en la medida en que las condiciones lo permitieron. En las ocasiones en que aparecieron manchas o sombras en el piso de la excavación, el material se recogió aparte.

Eventualmente se efectuaron excavaciones en áreas aledañas a las viviendas, en el corredor o pasillo, con el fin de obtener un panorama más completo de las relaciones de éste con la vivienda, tanto en su estructura como en el material cultural.

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Fig 8. Cerámica tipo carmelito burdo
Fig. 9 Cerámica tipo carmelito liso.

|El material cultural dentro de una vivienda: El depósito de material erodado de viviendas o terrazas superiores puede variar de acuerdo a la topografía y al tamaño de la terraza. Las piedras encontradas en estos depósitos pertenecen a muros y otras simplemente se desprendieron de su posición original en la montaña para localizarse en últimas sobre las viviendas. En este material de depósito aparecen también fragmentos de cerámica y de herramientas líticas que provenían de otros sitios.

Ubicados los elementos constitutivos del anillo de la vivienda, se llega al piso cultural, que puede tener un espesor de 0,20 a O,30 metros, según el período de ocupación. Es de forma lenticular en corte, con la parte más alta en el centro. La coloración de este piso que es más compacto que el depósito superior y el relleno, es carmelito oscuro, con intrusión de raíces (fig. 6). En este "estrato" es donde se encuentra la mayor densidad de material cultural, compuesto especialmente de cerámica fragmentada, hachas trapezoidales, cuentas de collar y eventualmente objetos líticos de uso poco definido.

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Fig. 10. Cerámica tipo negro liso.
Fig. 11. Cerámica tipo habano liso

La presencia del fogón u hogar, no conserva una posición definida respecto a un eje o sector geográfico. Sólamente se puede confirmar que se encuentra a un lado del eje central de la vivienda y en cercanías a la puerta de acceso (fig. 6). En el 76% de las viviendas que se excavaron se observó, que en un 72.7% de los casos el fogón se encuentra hacia el occidente de la entrada y en un 23.3% hacia el oriente. El diámetro puede oscilar entre los 0,60 y los 1,20 metros. Es fácilmente detectable pues su coloración es más oscura que el material de la periferia, por su composición de tierra quemada y ceniza. No se observaron en todos los casos, piedras que sirvieran de base para poner las ollas o recipientes de cocina. Asociado al fogón general- mente se encuentra material cerámico fragmentado, de tipo utilitario, en una proporción un poco mayor que en el resto del piso de la vivienda.

En este "piso cultural de la vivienda" no se encontraron ciertos elementos, tales como textiles, restos de cestería, agujas de madera, y útiles de material orgánico de uso frecuente, debido a la alta acidez de los suelos, que con el tiempo disolvió y degradó totalmente estos elementos. Cabe anotar, que tampoco se detectaron huellas de los postes y estantillos que constituían la estructura de madera de la casa.

Herramientas y armas, tales como hachas, cinceles, martillos, y objetos punzantes o cortantes, no son ubicados dentro de la vivienda en una posición especial. Son también hallados con frecuencia en los corredores o en las pendientes entre terrazas, que luego entraron a formar parte del "depósito", producto de la erosión, ya mencionado. Cuentas de collar se encuentran en la capa cultural de la vivienda, cuando no están asociadas a entierros, sin pautas fijas de ubicación.

Al profundizar más en la excavación, pasando el piso cultural, se encuentra un depósito de tierra más clara que hemos llamado "relleno" con alguna densidad de cerámica y eventualmente objetos líticos utilitarios. Este relleno nos demuestra que el sitio lo fueron urbanizando poco a poco y que en las construcciones utilizaron material sobrante o de desecho de otras terrazas que ya estaban ocupadas. En este estrato, subyacente al piso cultural de la vivienda, es donde se ubican las entradas o pozos de las tumbas; la tierra de los pozos es más suelta y casi exenta de cerámica fragmentada. Generalmente este estrato es de poco espesor y se llega en pocos centímetros a una capa culturalmente estéril, de formación arcillosa y coloración amarilla (fig. 7).

Las tumbas que se encuentran por debajo de las viviendas pueden variar en cuanto a su forma, profundidad y contenido del ajuar funerario. El tipo de tumba más frecuente es el de pozo con una semibóveda lateral, generalmente con una laja o con un metate (piedra de moler) como "tapa" de la cavidad. El diámetro del pozo puede ser de 0,60 metros a 1,20 metros y la profundidad oscilar entre los 0,80 metros y los 2,00 metros. La cavidad puede tener una altura promedio de 0,60 metros en la entrada por 0,70 metros de fondo (fig. 7). En este tipo de tumbas se encuentran entierros individuales, con el muerto en posición fetal yaciente. En el área correspondiente a la cabeza del individuo colocaban la ofrenda funeraria, que podía consistir de cuentas de collar (en número variable), algún objeto de oro y eventual- mente alguna vasija de cerámica, de uso doméstico o ceremonial. Se presentan casos en los cuales junto al muerto no colocaban ofrendas funerarias.

Se encuentran también tumbas menos elaboradas, de pozo sin semibóveda cuya profundidad oscila entre 0,60 y 0,80 metros. La parte superior del pozo puede estar señalizada por una laja o varias piedras irregulares. El muerto lo colocaban al fondo del pozo en posición fetal vertical o yaciente y podía tener o no ajuar funerario.

Sólo en muy contadas ocasiones, se detectaron huesos humanos, pues los suelos muy ácidos no permitieron la conservación de éstos. Las partes que se conservan mejor son las correspondientes a la mandíbula, especialmente el esmalte de los dientes.

No se encuentran patrones definidos con relación a la orientación de la entrada a la semibóveda y las tumbas se encuentran localiza- das hacia los lados de las viviendas, preferentemente hacia el costado del muro de contención de las terrazas. El número de entierros por vivienda es variable y se han presentado casos en los cuales se encuentran hasta seis entierros dentro de un mismo anillo. De 43 viviendas que se excavaron, en el 86% de ellas, se registró el siguiente número de entierros por vivienda: con un entierro el 27,0%, con dos el 40,5%, con tres el 21,6%, con cuatro el 5,4%, con cinco no se registraron y con seis entierros el 5,4%.

Cabe anotar que en el corredor de las terrazas también se han registrado entierros en tumbas de pozo con semibóveda lateral. Estos, se hallan localizados hacia la parte externa de la terraza y están a menor profundidad que los de las viviendas.

Otros depósitos de material cultural se ubicaron en las pendientes de las terrazas, sitios estos en donde evidentemente se botaron elementos de desecho. Es de anotar que estos "botaderos" nunca se ubican sobre las terrazas inferiores o espacios entre estos, sino en los lados de las terrazas en sitios en donde no ocasionaran incomodidades a los pobladores cercanos.

|El material cultural: A continuación se hará referencia del material cultural que se ha obtenido en Buritaca 200 a través de recolección superficial y de excavaciones sistemáticas. Las descripciones que se hacen corresponden únicamente a materiales de este sitio.

|Cerámica: En la clasificación del material cerámico se tuvieron en cuenta para la selección de los tipos, los criterios de textura, tratamiento, color y decoración de la superficie, por ofrecer estos rasgos características distintivas. De la muestra total de fragmentos y de unas pocas vasijas enteras, se distinguieron los tipos cerámicos carmelito burdo, carmelito liso, negro liso y habano liso; los cuales se describirán brevemente a continuación.

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Fig.12. A Objetos cerámicos misceláneos. - B Cuentas de collar

| Carmelito burdo. - Se caracteriza esta cerámica por presentar un acabado tosco; al tacto su superficie es áspera y sobresale en ella el grano grueso del desgrasante. El color de la pasta es carmelito rojizo y en la superficie de algunos tiestos se observa restos de un baño del mismo color de la arcilla. La decoración es escasa y cuando la hay, consiste en incisiones hechas con un objeto puntiagudo. Las formas más comunes son vasijas globulares de paredes gruesas y platos con una asa en la periferia (fig. 8; 13, A).

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| Fig. 13. Cerámica. A Carmelito Burdo. - B Carmelito liso. - C Negro liso. -D Habano liso

Carmelito liso. - Esta cerámica presenta un buen acabado y al tacto su superficie es lisa. El color de la pasta es carmelito rojizo yen su superficie tiene en algunos casos, un baño del mismo color de la arcilla, y en otros, un engobe roj o de una tonalidad más viva que la de la pasta. La decoración adicional que presenta consiste en incisiones de puntos, de rayas y de muescas, e impresiones ungulares. Las formas más frecuentes son vasijas globulares y semiglobulares de distintos tamaños, platos semiplanos con un asa en el borde, copas y vasijas para macerar alimentos en forma de copa (fig. 9; 13, B).

Negro liso. - La cerámica negra presenta un acabado muy bueno y al tacto su superficie es lisa. El color de la pasta varía entre un carmelito claro y un rojo amarillento, y el de la superficie es negro, logrado por la aplicación de una pintura que después de ser expuesta al fuego toma un color negro brillante. La pintura generalmente la tienen en la superficie externa y a la interna le aplicaban un engobe carmelito. También se encuentran fragmentos que no tienen pintura, pero que presentan una superficie pulida y en ambas caras un engobe carmelito. Cabe anotar que en algunos fragmentos en los cuales la pintura se ha erosionado se observa la presencia del mismo engobe carmelito. La decoración adicional consiste en incisiones sencillas de puntos y rayas en el ángulo del cuerpo o en el borde, impresiones ungulares, aplicaciones de figuras zoomorfas modeladas y modelado directo de caras humanas. Las formas más comunes son copas de cuerpo angular, vasijas globulares con base y cuello, copas con borde invertido y silbatos (fig. 10; 13, C).

Habano liso. - Esta cerámica presenta un buen acabado y su superficie al tacto es lisa. El color de la pasta varía entre los tonos pálidos del habano, del gris y del amarillo, y la superficie presenta un baño del mismo color arcilla. La decoración consiste en incisiones de puntos y líneas entrecruzadas, aplicaciones de bolitas y figuras zoomorfas modeladas. Las formas más frecuentes son recipientes globulares con cuello alto y un borde fuertemente evertido, cuencos y copas (fig. 11; 13, D).

|Objetos líticos: En Buritaca 200, se puede observar la habilidad de los tairona tanto para la cantería como para la lapidaria; trabajos artesanales en los cuales se destacaron.

En las construcciones utilizaron piedra muy variada, alguna proveniente de canteras localizadas en el mismo sitio y la restante seguramente del río o de la quebrada. Mucha de la piedra destinada a este fin, fue tallada en varias de sus caras.

Entre los dos extremos del trabajo artesanal de cantería y lapidaria cabe señalar el esmero con que elaboraron ciertas herramientas tales como piedras y manos de moler, morteros, hachas, cinceles, pulidores y martillos. Para la elaboración de estos objetos emplearon principalmente piedras duras como el granito y otras de origen volcánico. En la superficie de las terrazas se encuentran diseminados algunos de estos objetos, en especial las piedras de moler con sus manos, hachas desgastadas y martillos. Estos, también se encuentran en el piso cultural de las viviendas, junto con los demás elementos.

En la talla de piedras semipreciosas utilizaron piedras duras como el cuarzo, la cornalina y la jadeita. En ellas tallaron principalmente cuentas de collar de formas variadas; tubulares, redondas, planas circulares, en forma de botón, de ancla o de lágrima, y en algunos casos representando animales.

Muchas cuentas se encuentran esparcidas en la superficie de las terrazas, y afloran cuando el suelo es lavado por la lluvia. Otras, generalmente las mejor elaboradas, solo se encuentran como ajuar funerario en las sepulturas (fig. 12, B).

|Metalurgia: Respecto a la metalurgia, en Buritaca 200 se han encontrado unos pocos adornos de oro y de tumbaga (aleación de oro y cobre), los cuales se hallaron formando parte de ajuares funerarios en entierros primarios. La forma de estos objetos, no es tan rica y variada como la de las representaciones antropomorfas y zoomorfas que se han encontrado en otros sitios de la Sierra. Se trata de un par de orejeras semilunares huecas, una nariguera en forma de mariposa, cuatro cuentas de collar en forma de ancla de diferente tamaño, y láminas pequeñas martilladas con dos orificios para poder adherirlas a telas. En la elaboración de estos objetos, los cuales son en su mayoría de tumbaga, emplearon tanto la fundición a la cera perdida como el martillado, el repujado y el dorado por oxidación.

Es importante señalar que se obtuvo por el método de carbono 14 una fecha aproximada de 1385 años después de Cristo, asociada a algunos objetos de orfebrería; dos orejeras semilunares y dos cuentas en forma de ancla (Groot, 1980). Se considera que el desarrollo de la orfebrería tairona estaba en pleno apogeo en los comienzos del siglo XVI. La describían los cronistas al referirse a los adornos que llevaban los indígenas en las cercanías de Santa Marta; e inclusive algunos de los conquistadores tuvieron la oportunidad de conocer los propios talleres de fundición en diversas poblaciones.

| Consideraciones finales

El primer contacto de los conquistadores españoles con los pobladores de las costas cercanas a las primeras estribaciones de la Sierra Nevada, se efectuó en el año de 1501, cuando el Capitán Rodrigo de Bastidas desembarcó en una playa cercana a donde posteriormente se fundó la ciudad de Santa Marta.

En 1526 aparece Rodrigo de Bastidas investido de poderes para fundar una ciudad que se llamó Santa Marta. Era el primer paso hacia la conquista de los pobladores de la sierra. Hasta ese momento, a pesar de la manifiesta beligerancia de los indígenas, sólo se habían realizado pocos encuentros armados y existía una tendencia hacia la conquista pacífica. Las primeras incursiones a la sierra permitieron observar la gran riqueza y la poderosa organización de los indígenas.

El proceso de conquista (Reichel Dolmatoff, 1951; Bischof, 1971) concluye después de 75 años de guerra ininterrumpida, en la cual toda la resistencia de los naturales es quebrada, al incendiar y destruir los españoles las principales poblaciones y centros de producción, apresados, desterrados o ajusticiados sus cabecillas. Los pocos sobrevivientes, fueron reducidos a la impotencia al ser consignados en encomiendas fuera de su territorio. En fin este grupo, el más avanzado culturalmente en Colombia, dejó de existir como unidad cultural alrededor del año de 1600.

La colonización de la sierra no se llevó a cabo. La mano de obra indígena y su compleja organización para la producción, desapareció por completo con la destrucción de las comunidades y el abandono total de grandes obras infraestructurales, que poco tiempo atrás sustentaron una numerosa población en la que evidentemente se tenían cuantiosos excedentes dedicados al comercio con grupos periféricos.

Al convertirse en empresa imposible la colonización de la sierra, en la que se hicieron algunos fallidos intentos, se abandonó por completo el interés por esta región y se buscaron tierras más fáciles de dominar. Las nuevas fundaciones se hicieron al oriente de la sierra en el valle del río César y al sur occidente en el valle del río Magdalena. En base a los importantes datos obtenidos en las crónicas de la conquista y en apoyo de estos, la arqueología, podemos hoy en día trazar un cuadro general de lo que fue esta cultura; conviene señalar, que aún existen numerosas lagunas o vacíos en su conocimiento.

En el momento de la conquista, la Sierra Nevad a de Santa Marta se encontraba densamente poblada y sus gentes distribuidas en numerosas poblaciones, que despertaron admiración en los españoles por su compleja organización.

Sobre el sistema político, existen divergencias en los autores que han interpretado las crónicas de conquista, sin embargo, es evidente que en cada localidad o grupo de localidades sobre un valle, existían mandatarios o caciques que eran agrupados bajo el mando de un cacique superior en rango, que probablemente residía en la población cabecera o principal. Evidentemente existía una estratificación social, en donde estaban presentes diversos tipos de especialización con funciones muy definidas en cuanto al orden laboral.

La base económica sólida, que permitió el surgimiento y desarrollo de esta población, fue la agricultura en la que se alcanzaron notables adelantos técnicos. El producto principal fue el maíz, el cual lo cultivaron en extensas áreas terraceadas con sofisticados sistemas de riego y drenaje. También balancearon su dieta con otras especies vegetales como la ahuyama, el fríjol, el aguacate, la yuca y el ají. La agricultura intensiva les permitió un excedente de producción que fue utilizado como material de intercambio con el fin de obtener bienes de consumo de regiones periféricas y vecinas. Fue así como lograron obtener elementos diversos, metales preciosos, piedras semipreciosas y fibras vegetales con las cuales posteriormente manufacturaban textiles muy elaborados.

Con la cacería, la pesca y la recolección de frutos complementaron su alimentación. Otra de las actividades, que llamó la atención de los españoles fue la apicultura, muy desarrollada en casi todo el contorno de la sierra. La miel que obtenían era utilizada en la preparación de bebidas alcohólicas.

La fuerte economía, permitió el sostenimiento de grupos especializados tales como sacerdotes y militares, de lo cual fue prueba la larga resistencia que dieron a los conquistadores. Otros grupos importantes fueron los artesanos, tales como los orfebres, los alfareros, los lapidarios y muy especialmente los "ingenieros" que construyeron y mantuvieron durante largo tiempo, las obras infraestructurales ya mencionadas a lo largo de nuestro trabajo.

Con relación al tipo de organización social de los tairona consideramos que los adelantos técnicos y sociales a que llegaron, no se pudieron haber dado en culturas en estado de alta competencia militar con sus vecinos, como lo plantean algunos autores. Es de anotar que en la Sierra Nevada de Santa Marta, la red de caminos observada aún hoy, puede comunicar los puntos más alejados en la sierra en menos de tres días, es decir, que por la densa población prácticamente las fronteras no existían. Indudablemente se generaron otros estados o condiciones políticas en el momento de la conquista, analizados por Reichel-Dolmatoff (1951) y Bischof (1971).

El término "tairona" se menciona con mucha frecuencia en las crónicas, como una gran unidad cultural generalizada en las vertientes norte y sur occidental de la sierra. Sinembargo, tairona, se refiere al nombre de un pueblo o valle localizado entre los ríos Don Diego y Buritaca. Posteriormente, y por extensión el nombre se generalizó teniendo en cuenta que este grupo cultural ocupaba un gran sector de la sierra y compartía en general la misma cultura.

Inicialmente se mencionan los pueblos por los nombres de sus caciques o principales (antro ponímicos), posteriormente se mencionan por "provincias" que creemos no se referían a culturas diferentes, sino más bien como unidades o zonas de manejo de población. Es lógico pensar en que el grupo se identificaba con un nombre específico, que se perdió.

En relación con las áreas exploradas, se encontró que las localidades arqueológicas formaban núcleos en territorios relativamente estrechos, especialmente en los valles longitudinales de los principales ríos de la vertiente occidental de la sierra. Probablemente en los valles existió un poblado cabecera y entre todos ellos una interdependencia política, económica, militar y religiosa.

La localización de poblaciones en diferentes pisos térmicos sugiere la existencia de un intenso comercio de productos entre la región de la sierra y la costa como lo comprobaron los españoles a su llegada. El comercio se efectuó mediante una vasta y compleja red de caminos que comunicaban las diferentes vertientes y los pueblos entre sí.

La falta de precisión de los cronistas en cuanto a la localización geográfica de las numerosas poblaciones y la pérdida de la toponimia original, dificultó sobremanera la identificación de las poblaciones reseñadas.

Sinembargo, la información obtenida durante el presente trabajo, el conocimiento detallado de la topografía junto con el detenido análisis de las crónicas, ha permitido avanzar algunas hipótesis sobre la localización de importantes poblaciones mencionadas en las crónicas, entre las que figuran Bonda Antigua, poblaciones del Valle Hermoso, Pocigueica, Valle de Loto o Coto, Betoma, Valle de la Caldera y Taironaca (Cadavid, 1977).

El sitio arqueológico Buritaca 200, presenta hoy una apariencia muy diferente a como se encontró en 1976. Debido a los trabajos que hasta el momento allí se han efectuado, se puede observar un conjunto con características urbanas definidas, que comparte sus características infraestructurales con otras poblaciones que se han detectado en el mismo valle. Así mismo, los rasgos generales del diseño urbano son similares a los de otros sitios de la Sierra con topografía semejante, así esten sobre otra vertiente. En Buritaca 200, se aprecia un mayor refinamiento en los terminados de los basamentos de las viviendas y en la red de caminos.

Buritaca 200 aparentemente es la población cabece ra de una serie de emplazamientos satélites distribuidos a lo largo del valle alto y medio del río Buritaca. Es posible que este asentamiento estuviera habitado por una población de élite. En el perímetro del sitio no han sido detectadas zonas de cultivo lo suficientemente extensas que permitieran abastecer una probable población superior a los cinco mil habitantes. Cabe pensar que las poblaciones satélites tuvieran un control sobre la producción agrícola. Sinembargo aún no se han hecho investigaciones en estos sitios que permitan corroborar este planteamiento.

Hasta el momento no se ha definido la extensión total de Buritaca 200.

De los materiales culturales que se encontraron en los sitios de vivienda excavados se infiere que se trata de un mismo desarrollo cultural. Los distintos tipos cerámicos, objetos líticos y adornos de oro, se presentan dentro de las mismas pautas, así sea en viviendas con alguna diferencia en el estilo infraestructural. No se han encontrado depósitos culturales profundos y claramente estratificados que sugieren cambios culturales o una continuidad cultural prolongada.

Según fechas de Carbono 14 que se han obtenido en Buritaca 200 asociadas a elementos culturales, el sitio estaba ocupado y ya con un alto grado de desarrollo en los primeros años del Siglo XIV de nuestra era (1360 AD, IAN-86, Herrera de Turbay 1977). La ocupación continuó con las mismas características, hasta la época de contacto con los españoles. En el sitio se han encontrado algunos elementos foráneos de orígen europeo, especialmente objetos de hierro (hachas, machetes, alabardas, etc.).

Con precisión no sabemos el año en que fue destruido y abandonado este asentamiento, ya que en las crónicas se mencionan numerosas incursiones al área. No obstante, se tienen dos fechas de radiocar bono asociadas a cerámica, que muy posiblemente fue arrojada intencionalmente por una de las laderas del eje central en un momento de caos, dada la distribución especial del material y su asociación a gran cantidad de carbón. Estas fechas corresponden a los años 1550 a. D. y 1635 a. D. (Groot, 1978) época en la cual se llevaron a cabo las más fieras guasábaras o combates entre las culturas en contacto.

Aún es incierto el orígen mismo de la cultura tairona. La mayoría de la información que al respecto se posee, corresponde a una fase tardía, definida por Reichel (1955) como tairona 11, y a la cual corres ponden también los materiales descritos en páginas anteriores para Buritaca 200, y como Pueblito tardío por Bischof (1968). Como no hay datos sobre la fase formativa de esta cultura, Reichel (1978) considera la posibilidad de que los taironas hubieran venido de Centroamérica y se hubieran asentado en las estribaciones de la Sierra alrededor de los siglos XI y XII después de Cristo. Al respecto Bischof (1968) opina que los taironas estaban asentados en el lugar desde los siglos VI y VII de nuestra era y que en un principio tuvieron manifestaciones culturales determinadas, la llamada Fase Nehuange del mismo autor. En estafase la cerámica es diferente de la que comúnmente se conoce como tairona, pero sí se encuentran otros objetos clásicos para esta cultura, tales como objetos ceremoniales y ornamentales de piedras semi-preciosas, metalurgia desarrollada en oro y arquitectura lítica. Es interesante anotar que los elementos de la Fase Nehuange se encuentran hasta la época misma del contacto español, lo que indicaría una persistencia de la cultura tairona por más de 1.000 años.

La opinión de Bischof, sustentada por escasos datos, puede considerarse tan sólo como valiosa hipótesis de trabajo, que invita a estudios futuros más extensos.

En nuestra opinión, la cultura tairona no parece ser fruto de un desarrollo local en la Sierra Nevada y habría que buscar sus orígenes en áreas periféricas, tales como las zonas bajas adyacentes y llanuras del medio y bajo río Magdalena. En algunas serranías de la parte media del Magdalena, varios autores mencionan la existencia de obras en piedra que pudieran tener algún nexo con las tairona. No sobra añadir, que aunque en la cerámica tairona están presentes algunos rasgos de origen mesoamericano (silueta compuesta con ángulo periférico, serpientes, aves, murciélagos, y otros mamíferos modelados, eventualmente con rasgos felinos), es más razonable pensar en un préstamo cultural que llegó por difusión dado el extenso comercio que existió entre las culturas americanas, que pensar en un origen tan distante en el que no encontramos puntos intermedios en Centroamérica.

 

| BIBLIOGRAFIA

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Simón, Fray Pedro. |Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. Imprenta de Medardo Rivas, Bogotá, 1882-1982.

 

* Participaron en el desarrollo del presente proyecto el siguiente cuerpo de investigadores: Gil- berto Cadavid, arqueólogo (1973-1980), Luisa Fernanda de Turbay, arqueóloga (1973-1974 - 1976-1977), Bernardo Valderrama, arquitecto (1976), Ana María Groot de Mahecha, arqueóloga (1976-1978), José Luis Mahecha, arquitecto (1976- 1978), Jorge M orales, arqueólogo (1978), Roberto Lleras, arqueólogo (1978), Arturo Vargas, arqueólogo (1978-1980). Agradecemos el apoyo e impulso que la Dirección del Instituto Colombiano de Cultura ha dado para el desarrollo de este proyecto, a través de su filial, el Instituto Colombiano de Antropología, e igualmente al arquitecto José Luis Mahecha por la colaboración en los dibujos.

 

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