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INDICE
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BURITACA 200 ARQUEOLOGIA Y
CONSERVACION DE UNA POBLACION PRECOLOMBINA (Sierra Nevada de Santa
Marta - Colombia)*
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Conjunto de una terraza. Se observa el anillo o basamento de la
vivienda con su escalera de acceso, corredor enlosado, canalización
de aguas y caminos de comunicación con terrazas adyacentes.
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GILBERTO CADAVID CAMARGO Y ANA MARIA GROOT DE MAHECHA
Este ensayo es un resumen de la investigación que efectuamos en
la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, en una población
prehispánica de la cultura Tairona, cuya publicación está en
preparación. Corresponde a una fase del proyecto arqueológico que
el Instituto Colombiano de Antropología ha desarrollado en esta
región a partir del año 1973, con el fin de rescatar una
información cultural de uno de los grupos más avanzados del país,
que se estaba perdiendo día a día por el contínuo saqueo
arqueológico.
Presentaremos una breve descripción de la primera fase del
proyecto relativa a la exploración y prospección sistemática de la
zona, en la cual se localizaron numerosos sitios arqueológicos con
definidas características urbanas. Después nos referiremos a la
segunda fase, concerniente a lo que se denominó Proyecto Buritaca
200, con la cual se inició la investigación sistemática de algunos
de los sitios ya reseñados.
Los resultados preliminares que se presentan en este trabajo
corresponden a las primeras investigaciones que se realizaron en el
sitio Buritaca 200, a partir del mes de junio de 1976 hasta julio
dé 1980.
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Paisaje natural
La Sierra Nevada de Santa Marta localizada en la parte norte de
Colombia presenta singular importancia no solo por sus
características geomorfológicas y ecológicas, sino por haber sido
asiento en época prehispánica de una densa población y serlo hoy en
día de diversos grupos étnicos.
Es un macizo montañoso aislado al parecer del sistema de los
Andes, que emerge abruptamente en el litoral atlántico de Colombia.
En ella se encuentran las más grandes alturas en el país, el pico
Simón Bolívar a 5.775 metros sobre el nivel del mar y el Cristóbal
Colón a 5.770 metros. Sus cumbres se levantan bruscamente desde el
nivel del mar hasta las nieves perpetuas a pocos kilómetros del
litoral, dando lugar a una gran diversidad de climas, a numerosos
cursos de agua, y a una gran variedad de especies animales y
vegetales en un área relativamente pequeña. Este macizo montañoso
presenta una forma similar a la de una pirámide de tres caras. La
variada topografía de la Sierra Nevada de Santa Marta produce gran
diversidad de condiciones ecológicas, radicalmente diferenciadas de
las de las regiones adyacentes, que influencia sensiblemente las
condiciones climatéricas de una gran parte de la región caribe del
país.
La franja de tierra desde el nivel del mar hasta aproximadamente
los 900 metros corresponde a climas áridos y semiáridos situados en
el piso térmico cálido, con una temperatura media superior a los
24°C. Las tierras planas con vegetación xerofítica llegan hasta una
altitud de 200 metros, corresponden con pocas excepciones a una
estrecha franja del litoral caribe. Le sigue una franja de bosque
seco tropical, principalmente en las vertientes occidental y
suroriental.
En la faja altitudinal de los 900 a los 2.000 metros
aproximadamente, se observa el bosque húmedo tropical en el cual
predominan los árboles altos, de 30 a 40 metros, ricos en lianas y
epífitas. Esta vegetación es mas clara en la vertiente occidental y
en la norte mientras que en la suroriental alterna con grandes
sabanas, en donde predomina la vegetación baja compuesta de
gramíneas, resultado de la transformación hecha por el hombre.
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Aspecto del proceso final de restauración de una
terraza en Buritaca 200.
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Aspecto del proceso final de restauración de una
terraza en Buritaca 200.
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A esta zona templada, cuyos límites climáticos oscilan entre 17°
y 24ºC, le sigue la de clima frío que fluctúa entre los 2.000 y los
3.000 m.s.n.m., con una temperatura media de 11° a 15°C. La
vegetación predominante es del tipo bosque muy húmedo montano bajo
y bosque pluvial montano; en esta zona, el relieve es muy pendiente
por lo cual los ríos y quebradas descienden encajonados.
Por encima de los 3.100 metros y hasta alcanzar el límite
inferior de la formación de nieves, se observa una zona de páramo
con límites climáticos que varían entre 13° y 3° C, cuya vegetación
se caracteriza por la presencia de frailejón, arbustos y árboles de
tamaño reducido, cubiertos de musgos y líquenes.
Al igual que la flora, la fauna de la sierra es muy variada,
pero hoy en día, algunas de sus especies están al borde de la
extinción debido a los bruscos cambios en los nichos
ecológicos.
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Proyecto arqueológico Sierra Nevada de Santa
Marta
A partir del año 1973, debido al continuo saqueo arqueológico de
esta región, el Instituto Colombiano de Antropología a través de G.
Cadavid diseñó un proyecto de reconocimiento y prospección
arqueológica sistemática de la Sierra Nevada, en lo que fue el
territorio ocupado por el grupo tairona. El objetivo del proyecto
fue el de realizar una detallada prospección que permitiera ubicar
el mayor número de sitios arqueológicos; estudiar sus
características y tipo de material cultural asociado; y, establecer
una serie de sitios, con el fin de efectuar posteriormente
excavaciones en ellos para complementar el conocimiento del grupo
en cuestión.
Una vez iniciado el proceso de prospección arqueológica, -se
pudieron observar directamente problemas de diversa índole que
afectaban numerosos sitios arqueológicos, poniéndolos en serio
peligro de destrucción. En primer término debe mencionarse el
proceso de colonización intensiva y descontrolada a lo largo de los
principales cursos de agua, entre los 150 y 1.800 m.s.n.m.,
ocasionando daños ecológicos de considerable magnitud por el efecto
negativo de la tala y quema de bosques. Los ríos perdieron caudal y
el proceso de erosión es ostensible en grandes áreas antes
cubiertas de densa vegetación.
A este irreparable daño en la ecología, hubo que agregar otro no
de menor importancia relacionado con el creciente número de
"guaqueros" o depredadores de sitios
arqueológicos. Estos individuos en número superior a los 5.000, se
organizaban en grupos o "cuadrillas" de 4 a 6
personas que se dedicaban a saquear y destruir sitios arqueológicos
especialmente los situados en cercanías a Santa Marta.
No sobra anotar que la mayoría de los colonos tienen sus
parcelas en áreas arqueológicas, y escogen sitios previamente
terraceados para ubicar sus viviendas y cultivos. De esta manera
aunque no se dediquen a la guaquería, sí alteran cualquier
información arqueológica que de allí se quiera obtener.
Junto a los anteriores problemas también se tuvo en
consideración, el frustrado proyecto hotelero que se había planeado
desarrollar en las playas del Parque Nacional Tairona, y el cual
causaría daños irreparables a los sitios arqueológicos y a la
ecología de la zona de las bahías entre Santa Marta y la
desembocadura del río Piedras.
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Fig. 1. Tipos de infraestructura: Muros. l. Formado por cantos
rodados, es la estructura más simple. - 2. Construido con piedra
irregular, su altura no alcanza 1,20 mts. --- 3. De lajas de
pizarra superpuesta trabadas para lograr una mayor estabilidad de
la construcción. - 4. Su basamento es de piedra trabajada y de
tamaño considerable. Su remate es una laja que sirve de gotera. -
5. Construido con piedras irregulares de diferente tamaño; con
remate de laja. - 6. El muro es escalonado formando un contramuro
pra lograr grandes alturas.
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El área que se escogio para el presente estudio comprendió la
siguiente zona: por la vertiente occidental, desde la ciudad de
Santa Marta hacia el sur hasta el río Frío; y, por la vertiente
norte, desde Santa Marta hacia el oriente hasta la desembocadura
del río Palomino. La prospección se llevó acabo desde la
desembocadura de todos los ríos y quebradas del área en cuestión,
hasta su nacimiento, sobre sus dos márgenes, valles intermedios y
principales serranías. El trabajo se inició en la vertiente
occidental, por ser la menos conocida desde el punto de vista
arqueológico, explorando minuciosamente un área de unos 1.800
kilómetros cuadrados.
Como resultado de la prospección, se encontraron hasta marzo de
1976 un total de 211 sitios arqueológicos, la mayoría de estos
caracterizados por ser poblaciones con infraestructura lítica
relativamente desarrollada y compleja.
Para la reseña de cada uno de los sitios arqueológicos ubicados,
se llevó una ficha técnica especialmente diseñada para tal
propósito, en la que se anotó con precisión la ubicación geográfica
en cartas de la zona, se hizo una descripción del tipo de
vegetación y de los rasgos topográficos, y por último, de las
características de las obras infraestructurales observables, tales
como cimientos de vivienda, terrazas de cultivo, muros de
contención, caminos, escaleras, puentes, materiales asociados a las
viviendas y basureros. También se llevó un registro fotográfico
detallado y se hicieron diagramas cuando la vegetación no permitió
la toma de fotografías. Además, en la mayoría de los sitios se hizo
una colección de cerámica superficial.
Por otra parte, se establecieron tipologías para el análisis de
cada clase de infraestructura cuyo propósito fue el de facilitar el
examen sistemático y comparativo de los elementos.
|Terrazas: La mayoría de los sitios están localizados en
terrenos escarpados, razón por la cual fue necesario modificar la
topografía para logar un máximo de terreno horizontal. Para el
efecto se construyeron terrazas que fueron producto de cortes
verticales con cuyo material se ganó terreno al depositarlo en la
parte de la pendiente. Por lo general, estas terrazas se encuentran
localizadas a lo largo de cuchillas transversales que van a caer a
los ríos o quebradas. Su disposición es escalonada y su tamaño
varía de acuerdo a la topografía, haciéndose por lo general más
grandes en donde los relieves son más suaves, alcanzando tamaños
que pueden oscilar entre los 5 y los 30 metros de largo y
albergando una o varias viviendas, según su forma y tamaño. Para
evitar la erosión especialmente en los sitios muy pendientados, se
levantaron muros de contención en piedra que ciñen todo el contorno
de la terraza.
|Terrazas de Cultivo: No todas las localidades ubicadas
presentan este tipo de obra. De las que se pudieron observar, se
determinaron cuatro tipos, que dependen escencialmente de la
topografía y cualida des de los suelos. Se pueden encontrar en
sitios muy escarpados con más de 65° de inclinación, por lo cual su
tamaño es necesariamente reducido, pero a base de escalonamientos
sus constructores lograron eventualmente adecuar áreas notables.
Generalmente están revestidas con muros de contención en piedra de
diferente diseño, según el tipo de terraza.
|Muros de contención: Se encuentran ciñendo las terrazas
de cultivo y de vivienda, como una técnica muy efectiva de evitar
la erosión. También son utilizados para sostener y reforzar caminos
y para regular el curso de corrientes de agua. Sus materiales y su
altura dependen de la topografía y de la cantidad del área que se
deseaba proteger. Existen básicamente seis tipos, de acuerdo a sus
características más sobresalientes (fig. 1).
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Fig. 2. Tipos de infraestructura: Viviendas. 1. El
círculo de la vivienda es demarcado por unas pocas piedras; típico
en los terrenos planos. - 2. El círculo se encuentra más definido
por las piedras. -3. Se demarca claramente el acceso a la vivienda.
- 4. El círculo de la vivienda y el acceso están totalmente
demarcados por las piedras; es el más generalizado en las
diferentes zonas de la sierra. - 5. Presenta una mayor complejidad
en el diseño; tiene dos accesos y el corrredor es enlosado. - 6. Es
similar al anterior, pero en los detalles constructivos se utilizó
piedra tallada.
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Sus bases generalmente están formadas por piedras de mayor
tamaño, sobre las cuales siguen hileras sucesivas de piedra, hasta
alcanzar la altura adecuada. Es usual que los muros se encuentren
rematados por lajas de forma rectangular u ovoidal en forma de
gotera. De acuerdo a la altura, tienen una inclinación de unos 10°
a 15° respecto a la línea vertical y frecuentemente poseen
contramuros escalonados. En algunos casos, en la traba del muro
utilizaron piedras talladas buscando formas rectangulares,
mezcladas con las piedras irregulares. Su altura puede oscilar
entre los 0,50 metros y los 11 metros, de acuerdo a la importancia
y tamaño de la obra protegida.
|Cimientos de vivienda: Los cimientos generalmente están
compuestos de unidades de piedra, colocadas de forma anular. La
disposición y clase de piedra varía con relación a las diversas
áreas de la sierra. Hay seis tipos de basamentos de vivienda y su
tamaño puede oscilar entre 3 y 18 metros de diámetro. Las entradas
están demarcadas generalmente por lajas talladas de piedra,
colocadas formando escaleras de dos o tres peldaños. Algunas
viviendas pueden tener dos entradas, una de ellas siempre más
elaborada que la otra. En cuanto a su orientación, como constante
puede decirse que buscaban la mejor vista posible y las ubicaban
por lo regular con relación a los caminos y escaleras que
comunicaban la terraza con el resto de las construcciones. El basa-
mento o anillo de piedra es el único elemento constructivo que
permanece de las antiguas viviendas tairona, ya que los otros que
utilizaron fueron de material perecedero, tales como estructura de
madera, cerramientos de cañas y barro, y cubierta de palma o paja
(fig. 2).
|Escaleras: Como escaleras se han considerado los
accesos a las casas, los accesos a las terrazas y las vías que
comunican terrazas en distinto nivel. Según su función, la escalera
presenta muchas variantes de acuerdo a la topografía. Se
identificaron seis tipos de escaleras, que van desde una estructura
sencilla de una hilera de piedra, hasta escale- ras muy elaboradas
cuyas piedras están todas talladas para dar su forma (fig. 3). En
general, el desplazamiento por las escaleras es fácil, ya que
siempre se busca la pendiente más adecuada.
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Fig. 3. Tipos de infraestructura: Escaleras. 1. Conformada por
lajas incrusadas en las pendientes con cuñas del mismo material. -
2. Lajas superpuestas; formando una escalera de poca inclinación. -
3. Escalera conformada por grandes piedras y utilizadas en
pendientes pronunciadas. -4. Escalera con pasos volados,
constituidos por lajas largas empotradas en el muro o en la tierra.
- 5. Escalera que hace parte integral del muro y sirve de
contrafuerte. - 6. Es similar al anterior, pero lleva la misma
inclinación del muro, es bastante elaborada.
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|Caminos: Como caminos se han considerado las vías de
comunicación entre uno y otro pueblo, las vías de acceso a los
pueblos y las de circulación interna. Es admirable la vasta red de
caminos de diversos tipos que se encontraron en el área explorada,
los cuales, básicamente se pueden ubicar en seis tipos, siendo los
más sencillos los que se componen de una sóla línea de piedras
irregulares, a veces espaciadas varios centímetros, hasta los de
compleja estructura, con un banqueo muy elaborado que en ocasiones
alcanza de 4 a 6 metros de ancho, con sus unidades de piedra
trabajada de forma rectangular (fig. 4). Evidentemente los caminos
jugaron un papel muy importante, logrando la comunicación efectiva
de poblaciones relativamente distantes y localizadas en vertientes
diferentes. De esto puede colegirse que la mayoría de las
poblaciones mantenían una estrecha comunicación y hacían parte de
todo un sistema de asentamientos que dependían entre sí.
|Canales: Asociados a los basamentos de vivienda, pueden
observarse en los sitios en donde la infraestructura es más
compleja, pequeños canales para aguas lluvia, que forman un
cinturón semicircular con un plano ligeramente inclinado que
permite el movimiento del agua de una forma muy efectiva e impiden
que la periferia de las viviendas se inunde. Estos canales, siempre
conducen el agua hacia los muros de contención, que a su vez por
estar escalonados disminuyen la aceleración de caída del agua.
Algunos tramos de las cañadas fueron canalizados, construyendo
muros de contención en ambas orillas, para evitar así los
deslizamientos que pudieran provocar las fuertes corrientes.
También en el cauce de algunas cañadas hicieron una serie de
escalonamientos para desacelerar la fuerza de las aguas en época de
invierno.
|Puentes: Muy pocos ejemplos pudieron observarse, ya que
sin un mantenimiento adecuado, siempre están expuestos a erodarse.
Sin embargo, en algunas ocasiones, estos están formados por una
laja de piedra, generalmente trabajada, que se apoya en dos cuñas
de piedra a lado y lado de pequeñas quebradas encajonadas, que
normalmente no pasan de dos metros de anchura. Evidentemente
debieron existir puentes de madera con amarres de bejucos y lianas,
que el tiempo destruyó, pero supuestamente su estructura debe ser
similar a los que se observan en territorio Kogi, también en la
sierra.
|Basureros: Por lo general siempre se encuentran
asociados a viviendas y se hallan ubicados sobre los flancos de
estos, en la base de los muros de contención de las terrazas. No se
pudieron detectar con claridad otros sitios especiales dedicados a
este menester, a excepción de algunas acumulaciones de cerámica en
lugares con topografía suave generalmente cercanos a los cursos de
agua, pero siempre próximos a las viviendas.
|Cementerios: Areas específicamente dedicadas a este
fin, sólo pudieron observarse en cinco sitios, todos estos
localizados en cercanías al mar y sobre las desembocaduras de los
ríos Buritaca, Don Diego y Palomino. En estos sitios los entierros
eran secundarios en grandes urnas funerarias. Por lo observado en
la gran mayoría de los sitios, los enterramientos se efectuaban
dentro del perímetro de las viviendas y contenían ajuares
correspondientes al status del individuo.
En cuanto a la cerámica superficial obtenida en algunos sitios,
puede decirse que básicamente corresponde a la encontrada en
Buritaca 200, aunque no en todos los casos las frecuencias son las
mismas. Se puede concluir a grandes rasgos que la cerámica
corresponde a un mismo complejo cultural.
La numeración de los sitios arqueológicos se ha conservado de
acuerdo a las fichas técnicas y a las libretas de campo.
A uno de los sitios más importantes que se ubicaron le corres-
pondió el nombre de Buritaca 200, por estar localizado sobre el
curso del río de este nombre y el número de orden 200. Este sitio
fue descubierto el 16 de marzo de 1976, por una comisión integrada
por G. Cadavid, Luisa F. de Turbay y Lucía de Perdomo, arqueólogas
adscritas al Instituto Colombiano de Antropología, el arquitecto
Bernardo Valderrama y dos guías o
"baquianos".
A partir del hallazgo de Buritaca 200, fue necesario un nuevo
replanteamiento del proyecto, pues el sitio por su magnificencia e
importancia y por el peligro de que fuera saqueado por los
guaqueros, tuvo que ser centro de atención por parte del Instituto
Colombiano de Antropología, si se quería salvar de su completa
destrucción. Por este motivo, se creó una estación antropológica
con el fin de efectuar excavaciones arqueológicas y dadas las
características infraestructurales, iniciar la consolidación y
restauración del sitio. Su localización fuera de las áreas de
colonización y en un ambiente no perturbado en cerca de 500 años,
hacían de este lugar un sitio ideal para su estudio.
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Fig. 4. Tipos de infraestructura: Caminos. I . Banqueo positivo
sobre las curvas de nivel. - 2. Relleno en cascajo con un
cubrimiento de tierra apisonada, para darle estabilidad. - 3.
Banqueo negativo señalado el paso con una laja; se presenta en
cañadas secas. - 4. Camino con lajas irregulares colocadas separa-
damente demarcando las huellas. - 5. Similar al anterior,
delimitado con lajas verticales a las huellas. - 6. Banqueo
positivo con muros laterales; las huellas están formadas por lajas
continuas.
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El sitio Buritaca 200 se encuentra localizado en una de las
márgenes del alto río Buritaca, sobre una cuchilla transversal que
se desprende del cerro Corea orientada en dirección sur norte
aproximadamente. Por el norte y el oeste le sirve de límite natural
el río y hacia el este la quebrada Corea, afluente de la quebrada
Nulicuandecue.
Las construcciones se encuentran sobre la cuchilla y sus laderas
adyacentes. El sitio comprende además, algunos cursos de agua y
pequeñas planadas en donde el terreno presenta ondulaciones más
suaves, en una extensión aproximada de dos kilómetros cuadrados, En
este terreno, los tairona construyeron variadas terrazas, caminos y
otras obras; sobre las terrazas levantaron sus viviendas
determinando así un complejo urbano (fig. 5).
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Fig. 5 Esquema de
asentamiento Buritaca 200.
El sitio Buritaca 200
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El diseño urbano del poblado se ajusta a la topografía del lugar
y se pueden distinguir con claridad varios núcleos de habitación en
distintos niveles altitudinales. Sobre la cuchilla las terrazas se
encuentran escalonadas y se orientan según una línea recta. Las
distintas terrazas están unidas entre sí por un camino longitudinal
y por escaleras que se entrecruzan en algunos puntos. En las
laderas, las terrazas generalmente de forma semianular siguen las
curvas de nivel; sobre ellas se observan los basamentos de
numerosas viviendas. Tanto en las terrazas de la ladera como en las
de la cima pero especialmente en estas últimas, se encuentran
irregularmente distribuidas construcciones más grandes que las
restantes y mejor elaboradas. Hasta donde conocemos no se ha
encontrado un conjunto de vivienda que tenga características
significativamente diferentes.
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Descripción del sitio en 1976
En el momento del arribo de la primera comisión a Buritaca 200,
el área ocupada por vestigios arqueológicos, no se diferenciaba de
la delas montañas adyacentes, pues también se encontraba cubierta
por una densa vegetación selvática que apenas dejaba translucir la
luz solar.
En la parte baja del sitio, adyacente al río, la topografía se
presentaba fuertemente pendientada y el único vestigio o guía de
que allí se iniciaba la población eran algunas piedras
evidentemente traba jadas de forma rectangular, que formaban los
primeros pasos de un camino/escalera en su mayoría cubierto por una
gruesa capa de humus y vegetación baja existente entre las raíces
de los grandes árboles. Este camino, igual a otros muchos
encontrados en la sierra, era la única entrada conocida. Empezaba a
los 900 metros sobre el nivel del mar y seguía a lo largo de una
estrecha cuchilla, a veces en zig-zag cuando el terreno lo hacía
necesario, hasta llegar a una planada en donde se observaban
algunos muros altos de piedra en buen estado de conservación,
cubiertos en partes por raíces. En el suelo se podía apreciar gran
cantidad de cerámica, piedras de moler (metates) de forma
rectangular u ovoidal con sus manos, hachas trapezoidales y algunos
elementos líticos de uso poco definido. Afloraban así mismo algunos
anillos de piedra, que por analogía con otros sitios, sabíamos que
se trataba de basamentos de vivienda. Aunque topográficamente esta
planada era menos pendiente, evidenciaba sin embargo que había sido
terraceada a propósito para la localización de un grupo de
viviendas bastante nucleado. Al final de ella una pequeña escalera
en parte derrumbada y cubierta por la maleza, comunicaba con otra
pequeña planada, en la cual inicialmente no se observaron obras de
infraestructura, por estar totalmente cubierta de raíces y
tierra.
Un poco más al sur comenzaba un amplio camino/escalera de unos
tres metros de ancho, en el cual los pasos estaban conformados por
tres hileras de piedras rectangulares trabadas entre sí y pisadas
por peldaños precedentes. Este camino sube por el filo de la
cuchilla en dirección sur con una inclinación aproximada del 30%,
la cual no dificulta el ascenso por lo práctico y funcional del
diseño.
En este tramo del camino que tiene unos 150 metros de largo no
se observan muros o evidencias de vivienda a sus lados, pero en la
medida en que sube hacia la parte media y alta de la cumbre de la
cuchilla se va perfilando una cadena escalonada de terrazas. Todas
estas terrazas estaban sostenidas por muros de contención que
entonces se asomaban parcialmente entre el humus y las raíces, pero
que por su estabilidad y solidez se encontraban supuestamente casi
completos. El camino sobre esta cuchilla que desde un principio se
llamó eje central, bordeaba a dichas terrazas; sirviendo de
contrafuerte a las construcciones, ya que a su vez iba sostenida
por un extenso muro.
En la cima de la cuchilla a una altitud de 1.200 metros sobre el
nivel del mar se llegaba a una terraza muy amplia que revestía un
interés especial porque desde allí se vislumbraba estratégicamente
una gran extensión del poblado. En seguida de esta terraza pero en
un nivel un poco más baj o, se observaba una especie de plazoleta
empedrada de la cual partían varios caminos en diferentes
direcciones. Más hacia el sur se observaban algunas terrazas, pero
a partir de este punto la cuchilla se empina abruptamente para
alcanzar las alturas del cerro Corea (3.055.38 metros sobre el
nivel del mar) y ya no se veían evidencias de más modificaciones al
terreno.
Al oriente de la parte alta del eje central en una de las
laderas de la cuchilla, se observaba otro núcleo de terrazas
delimitado por una pequeña quebrada torrentosa. Aquí las terrazas
no eran escalonadas; tenían la forma de una media luna y estaban
comunicadas entre sí por caminos y escaleras. Este conjunto de
viviendas estaba atravesado por tres caminos principales que
corrían en dirección oeste-este.
Al otro lado de la quebrada también se observaban algunas
modificaciones en el terreno. Era evidente que se trataba de otro
conjunto de terrazas de vivienda.
En la ladera occidental y suroccidental de la cuchilla teniendo
como límite el río Buritaca, se observaban toda una serie de
terrazas en distintos niveles altitudinales. La forma y
distribución de las terrazas se adaptaba a la topografía de esta
parte, en la cual alternan pliegues muy escarpados con ondulaciones
suaves que dan lugar a la existencia de algún terreno
semiplano.
Algunas de las terrazas de la población habían sido parcialmente
alteradas por los "guaqueros". Sinembargo, aunque
en algunos casos desalojaban piedras de los enlosados, las obras
tales como los muros que conformaban las construcciones eran
respetadas. El medio hostil en que se encontraba el sitio, lo
protegió en parte de los depredadores, ya que la empresa de saqueo
era riesgosa y difícil de llevar a cabo.
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Proceso de trabajo
Los trabajos de excavación y de consolidación se iniciaron
lentamente, en la medida en que se fue dotando el sitio de una
infraestructura básica para albergar a los investigadores y al
cuerpo de obreros, que debieron trasladarse al sitio en helicóptero
por lo inaccesible del lugar.
Inicialmente se zonificó el sitio en diferentes áreas de
trabajo. El primer paso fue el de limpieza de las paredes de los
muros de contención, con el fin de delimitar la línea y las bases
de la estructura. Simultáneamente, se limpiaba la superficie de las
terrazas, de los depósitos formados por hojas, para obtener una
visión de conjunto de todos los elementos estructurales. En las
zonas en donde aparecieron los testigos de los anillos o basamentos
de una vivienda, se demarcó el punto para iniciar las excavaciones
pertinentes en cada caso. Una vez efectuada la excavación, a la
cual se hará referencia posteriormente, se iniciaba la
consolidación de los muros de contención, que en más de un 85% de
su estructura se encontraban completos.
La parte superior de los muros era la más expuesta a daños, ya
que por la acción de las raíces de los árboles, de la caída de
grandes ramas o de árboles completos, con el transcurso de los
años, desacomodaron algunas de las unidades de las últimas líneas
de piedras del remate del muro y del enlosado de superficie de las
terrazas. Por efecto de gravedad estas unidades se encuentran en la
base de los muros, exceptuando los casos en donde el material
desprendido rodaba por la pendiente, pero que la mayoría de las
veces se podían recuperar.
Los muros de contención, en todos los casos, están asociados a
terrazas y eventualmente a algunas viviendas. Por lo cual para
entender mejor el funcionamiento y estructura del muro es necesario
también referirnos a las terrazas ya que son elementos
interactuantes. Las terrazas tienen como propósito final el de
obtener una superficie horizontal en un terreno pendientado,
mediante la excavación y remoción de tierra formando un talud casi
vertical, de altura variable según la topografía y tamaño deseado.
El material extraído en la pendiente es trasladado y depositado en
la parte baja de la línea de excavación efectuando un relleno de
material hasta alcanzar igual altura que en la base de la
excavación. Al obtener la superficie o área deseada, se reforzaban
las paredes de tierra acumulada con sucesivas hiladas de piedra,
siendo las de la base más grandes y pesadas que las partes
superiores y llegando a formar una pared exterior de piedras que
protegía la nueva obra de derrumbes por la humedad.
Los muros de contención los colocaban cubriendo toda el área
externa de la terraza, así como en el talud, recubriendo de esta
forma las superficies más expuestas a la erosión y al derrumbe de
materiales.
Los muros, como ya se mencionó, varían de acuerdo al tamaño de
las terrazas, lo mismo que a su altura, razón por la cual
eventualmente se presentan estructuras de refuerzo en los más
altos. Estas estructuras consisten en contramuros y en grandes
lajas de piedra granítica que eran clavados en la tierra a manera
de espolones, dándole a los muros mayor solidez y estabilidad.
En estas estructuras, el proceso de consolidación o restauración
se facilitó ya que se encontraban en buen estado de conservación..
En cada caso se estudió detenidamente el muro, sus características,
daños observables y unidades faltantes; seguidamente se ubicaron
las unidades caídas o desprendidas de la estructura, se
determinaron los puntos testigos que indicaran la altura original
de la obra e inmediatamente se procedió a colocar las partes
faltantes de igual forma que en las áreas ilesas. En ningún momento
del proceso se utilizaron materiales foráneos o diferentes a los
originales y se tuvo mucho cuidado en no utilizar materiales
derrumbados procedentes de terrazas o muros en niveles superiores.
Cabe aclarar en este punto que en Buritaca 200, en ningún caso se
utilizó argamasa o material cohesionante para sostener las
diferentes estructuras, las cuales tienen una leve inclinación y se
sostienen simplemente por gravedad. Es importante resaltar el
conocimiento sobre el material y tipos de construcción que tuvieron
los tairona, ya que evidentemente lograron estructuras muy sólidas
y resistentes.
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Panorámica de un muro con su respectivo camino enlosado. Eje
central de Buritaca 200.
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Después de haber estudiado las características de la parte
superior de la terraza en la cual se habían efectuado excavaciones
arqueológicas previas, se procedía a restaurar el conjunto de
elementos que constituían la terraza de habitación.
En primer lugar, el anillo de vivienda compuesto por una o
varias hiladas de piedra colocadas encerrando un círculo, y su
respectivo canal en la parte interna de la terraza que bordea el
anillo, formando un semicírculo que oscila entre los 180° y 230°.
Estas dos estructuras intimamente interrelacionadas son facilmente
detectables y por ser simples en su estructura no presentaban daños
de consideración. Y en segundo lugar, el enlosado de la superficie
de la terraza, que se encuentra regularmente en buen estado de
conservación, ya que en este tipo de obra no hay deslizamiento de
material sino simplemente desacomodo de algunas unidades por efecto
de las raíces y eventuales desalojos por la acción de los
guaqueros. No obstante las partes desacomodadas son facilmente
recolocables.
El proceso de conservación de los caminos y escaleras, se inició
con la limpieza de maleza y de hojas caídas, y con el retiro de la
capa de humus que cubría los remates o finalizaciones de caminos y/
o escaleras; para, a partir de este punto, empezar a rastrear paso
a paso su desarrollo. Los caminos que más daños presentan son los
de estructuras complejas, con muros de contención lateral y varias
hiladas de piedras conformando la huella y los que se encuentran en
las partes más pendientadas de Buritaca 200. Los caminos son de
gran solidez y las obras de terraceo que controlaron muy
efectivamente la erosión en toda la superficie de Buritaca 200,
contribuyeron a que los caminos se conservaran en casi perfectas
condiciones, a pesar de que en algunas partes del sitio se
encontraron relativamente profundos, a veces a más de 0.80 metros,
quedando así más protegidos de la erosión superficial. Conviene
anotar que casi toda la red de caminos de Buritaca 200, se
determinaron y se consolidaron, ya que casi invariablemente
conducían a nuevos conjuntos de terrazas, ocultos por la
vegetación, o a lugares de aprovisionamiento de agua. Así mismo
algunos caminos que comunicaban a Buritaca 200 con otras
poblaciones, dentro del mismo cañón del río Buritaca como de la
quebrada Nulicuandecue al sur/ oriente, se consolidaron
parcialmente.
Conviene anotar que la vegetación de Buritaca 200, fue
conservada en lo posible para no ocasionar desequilibrios
ecológicos, ya que sólo se talaron árboles en las obras más
expuestas a la destrucción por el efecto de raíces.
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Excavaciones arqueológicas
Las excavaciones efectuadas en 43 viviendas se pueden considerar
de dos tipos básicos a saber: excavaciones de salvamento y
excavaciones de base.
Las excavaciones de salvamento, se efectuaron en los sitios que
presentaban serias alteraciones, generalmente a consecuencia de
daños producidos por guaqueros. Estos daños principalmente se
ubicaron en la parte media de Buritaca 200 sobre el llamado eje
central, en las partes en las cuales afloraba algún tipo de
infraestructura. Los trabajos de estos individuos generalmente se
ejecutaron en la parte central de las viviendas en donde se
encuentran los entierros. Esta es la razón por la cual el sitio en
algunos sectores presentaba numerosos "huecos" de
forma circular. Es de anotar que la guaquería no alcanzó a producir
daños en las estructuras mayores, tales como muros, enlosados
caminos, ya que en estos lugares no se encuentran entierros.
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Fig. 6. Planta de vivienda tipo.
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El sistema seguido en estos casos, en los cuales las viviendas
presentaban algún sector en que todavía podía encontrarse material
cultural de valor para la arqueología, fue el de ubicar y demarcar
la totalidad de la vivienda de acuerdo al anillo o basamento, ya
que a pesar de las alteraciones es fácil detectar los componentes,
su forma y tamaño. Ya efectuado este paso, se retiró el material de
tierra y piedras acumulado por los guaqueros en las partes no
alteradas. A continua- ción, se delimitan las cuadrículas
pertinentes, según el área, y se empieza la excavación, que en
general sigue los mismos pasos de las excavaciones de base. Es
decir, se excava por niveles arbitrarios de 0,10 metros, se recoge
el material aparte, de acuerdo a cuadrículas y niveles. El
propósito con estas excavaciones fue el de no dejar ningún material
cultural sin asociación para después iniciar trabajos de análisis,
conservación y restauración.
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Fig. 7. Corte AA. Planta de vivienda tipo.
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Las excavaciones arqueológicas de base, se efectuaron en las
viviendas que se encontraron sin alteraciones. A grandes rasgos el
proceso seguido fue el siguiente: Limpieza de hojarasca y
vegetación arbustiva en el área escogida, levantamiento de la capa
de humus y depósito de material proveniente de terrazas en un nivel
superior, recolección del material cultural proveniente del
"depósito" el cual se excavó en niveles
arbitrarios de 0,10 a 0,20 metros, dependiendo de la densidad y
características del material. En este caso se sectorizó el área de
la terraza en cuadrículas de 1,00 metros cuadrados cubriendo la
superficie en la que se esperaba hallar la vivienda. Una vez
retirado el material de depósito, y de haber llegado al nivel de
los testigos de piedra del anillo, es decir al nivel original del
piso de la vivienda, se demarcó nuevamente el sitio en cuatro
cuadrantes con ejes N/ S y E/ 0 respectivamente independiente del
diámetro de la vivienda, ya que de cada cuadrante se tomaban las
medidas de la planta cada 0,20 metros, de lo cual resultaba una
malla con unidades de 0,20 metros cuadrados, para toda la
superficie de la vivienda.
La excavación del área de la vivienda se realizó por niveles
arbitrarios de 0,10 metros o de 0,20 metros, dependiendo del caso
hasta llegar al piso culturalmente estéril. Se levantaron plantas
de todos los cortes de acuerdo a los niveles excavados y los
perfiles de las paredes correspondientes. El material de cada corte
y nivel se empacó independientemente con su respectiva ubicación,
tanto en los rótulos como en los dibujos de las plantas. En cada
caso se llevó un registro fotográfico en la medida en que las
condiciones lo permitieron. En las ocasiones en que aparecieron
manchas o sombras en el piso de la excavación, el material se
recogió aparte.
Eventualmente se efectuaron excavaciones en áreas aledañas a las
viviendas, en el corredor o pasillo, con el fin de obtener un
panorama más completo de las relaciones de éste con la vivienda,
tanto en su estructura como en el material cultural.
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Fig 8. Cerámica tipo carmelito burdo
Fig. 9 Cerámica tipo carmelito liso.
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|El material cultural dentro de una vivienda: El
depósito de material erodado de viviendas o terrazas superiores
puede variar de acuerdo a la topografía y al tamaño de la terraza.
Las piedras encontradas en estos depósitos pertenecen a muros y
otras simplemente se desprendieron de su posición original en la
montaña para localizarse en últimas sobre las viviendas. En este
material de depósito aparecen también fragmentos de cerámica y de
herramientas líticas que provenían de otros sitios.
Ubicados los elementos constitutivos del anillo de la vivienda,
se llega al piso cultural, que puede tener un espesor de 0,20 a
O,30 metros, según el período de ocupación. Es de forma lenticular
en corte, con la parte más alta en el centro. La coloración de este
piso que es más compacto que el depósito superior y el relleno, es
carmelito oscuro, con intrusión de raíces (fig. 6). En este
"estrato" es donde se encuentra la mayor densidad
de material cultural, compuesto especialmente de cerámica
fragmentada, hachas trapezoidales, cuentas de collar y
eventualmente objetos líticos de uso poco definido.
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Fig. 10. Cerámica tipo negro liso.
Fig. 11. Cerámica tipo habano liso
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La presencia del fogón u hogar, no conserva una posición
definida respecto a un eje o sector geográfico. Sólamente se puede
confirmar que se encuentra a un lado del eje central de la vivienda
y en cercanías a la puerta de acceso (fig. 6). En el 76% de las
viviendas que se excavaron se observó, que en un 72.7% de los casos
el fogón se encuentra hacia el occidente de la entrada y en un
23.3% hacia el oriente. El diámetro puede oscilar entre los 0,60 y
los 1,20 metros. Es fácilmente detectable pues su coloración es más
oscura que el material de la periferia, por su composición de
tierra quemada y ceniza. No se observaron en todos los casos,
piedras que sirvieran de base para poner las ollas o recipientes de
cocina. Asociado al fogón general- mente se encuentra material
cerámico fragmentado, de tipo utilitario, en una proporción un poco
mayor que en el resto del piso de la vivienda.
En este "piso cultural de la vivienda" no se
encontraron ciertos elementos, tales como textiles, restos de
cestería, agujas de madera, y útiles de material orgánico de uso
frecuente, debido a la alta acidez de los suelos, que con el tiempo
disolvió y degradó totalmente estos elementos. Cabe anotar, que
tampoco se detectaron huellas de los postes y estantillos que
constituían la estructura de madera de la casa.
Herramientas y armas, tales como hachas, cinceles, martillos, y
objetos punzantes o cortantes, no son ubicados dentro de la
vivienda en una posición especial. Son también hallados con
frecuencia en los corredores o en las pendientes entre terrazas,
que luego entraron a formar parte del "depósito",
producto de la erosión, ya mencionado. Cuentas de collar se
encuentran en la capa cultural de la vivienda, cuando no están
asociadas a entierros, sin pautas fijas de ubicación.
Al profundizar más en la excavación, pasando el piso cultural,
se encuentra un depósito de tierra más clara que hemos llamado
"relleno" con alguna densidad de cerámica y
eventualmente objetos líticos utilitarios. Este relleno nos
demuestra que el sitio lo fueron urbanizando poco a poco y que en
las construcciones utilizaron material sobrante o de desecho de
otras terrazas que ya estaban ocupadas. En este estrato, subyacente
al piso cultural de la vivienda, es donde se ubican las entradas o
pozos de las tumbas; la tierra de los pozos es más suelta y casi
exenta de cerámica fragmentada. Generalmente este estrato es de
poco espesor y se llega en pocos centímetros a una capa
culturalmente estéril, de formación arcillosa y coloración amarilla
(fig. 7).
Las tumbas que se encuentran por debajo de las viviendas pueden
variar en cuanto a su forma, profundidad y contenido del ajuar
funerario. El tipo de tumba más frecuente es el de pozo con una
semibóveda lateral, generalmente con una laja o con un metate
(piedra de moler) como "tapa" de la cavidad. El
diámetro del pozo puede ser de 0,60 metros a 1,20 metros y la
profundidad oscilar entre los 0,80 metros y los 2,00 metros. La
cavidad puede tener una altura promedio de 0,60 metros en la
entrada por 0,70 metros de fondo (fig. 7). En este tipo de tumbas
se encuentran entierros individuales, con el muerto en posición
fetal yaciente. En el área correspondiente a la cabeza del
individuo colocaban la ofrenda funeraria, que podía consistir de
cuentas de collar (en número variable), algún objeto de oro y
eventual- mente alguna vasija de cerámica, de uso doméstico o
ceremonial. Se presentan casos en los cuales junto al muerto no
colocaban ofrendas funerarias.
Se encuentran también tumbas menos elaboradas, de pozo sin
semibóveda cuya profundidad oscila entre 0,60 y 0,80 metros. La
parte superior del pozo puede estar señalizada por una laja o
varias piedras irregulares. El muerto lo colocaban al fondo del
pozo en posición fetal vertical o yaciente y podía tener o no ajuar
funerario.
Sólo en muy contadas ocasiones, se detectaron huesos humanos,
pues los suelos muy ácidos no permitieron la conservación de éstos.
Las partes que se conservan mejor son las correspondientes a la
mandíbula, especialmente el esmalte de los dientes.
No se encuentran patrones definidos con relación a la
orientación de la entrada a la semibóveda y las tumbas se
encuentran localiza- das hacia los lados de las viviendas,
preferentemente hacia el costado del muro de contención de las
terrazas. El número de entierros por vivienda es variable y se han
presentado casos en los cuales se encuentran hasta seis entierros
dentro de un mismo anillo. De 43 viviendas que se excavaron, en el
86% de ellas, se registró el siguiente número de entierros por
vivienda: con un entierro el 27,0%, con dos el 40,5%, con tres el
21,6%, con cuatro el 5,4%, con cinco no se registraron y con seis
entierros el 5,4%.
Cabe anotar que en el corredor de las terrazas también se han
registrado entierros en tumbas de pozo con semibóveda lateral.
Estos, se hallan localizados hacia la parte externa de la terraza y
están a menor profundidad que los de las viviendas.
Otros depósitos de material cultural se ubicaron en las
pendientes de las terrazas, sitios estos en donde evidentemente se
botaron elementos de desecho. Es de anotar que estos
"botaderos" nunca se ubican sobre las terrazas
inferiores o espacios entre estos, sino en los lados de las
terrazas en sitios en donde no ocasionaran incomodidades a los
pobladores cercanos.
|El material cultural: A continuación se hará referencia
del material cultural que se ha obtenido en Buritaca 200 a través
de recolección superficial y de excavaciones sistemáticas. Las
descripciones que se hacen corresponden únicamente a materiales de
este sitio.
|Cerámica: En la clasificación del material cerámico se
tuvieron en cuenta para la selección de los tipos, los criterios de
textura, tratamiento, color y decoración de la superficie, por
ofrecer estos rasgos características distintivas. De la muestra
total de fragmentos y de unas pocas vasijas enteras, se
distinguieron los tipos cerámicos carmelito burdo, carmelito liso,
negro liso y habano liso; los cuales se describirán brevemente a
continuación.
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Fig.12. A Objetos cerámicos misceláneos. - B Cuentas de
collar
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Carmelito burdo. - Se caracteriza esta cerámica
por presentar un acabado tosco; al tacto su superficie es áspera y
sobresale en ella el grano grueso del desgrasante. El color de la
pasta es carmelito rojizo y en la superficie de algunos tiestos se
observa restos de un baño del mismo color de la arcilla. La
decoración es escasa y cuando la hay, consiste en incisiones hechas
con un objeto puntiagudo. Las formas más comunes son vasijas
globulares de paredes gruesas y platos con una asa en la periferia
(fig. 8; 13, A).
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Fig. 13. Cerámica. A Carmelito Burdo. - B Carmelito
liso. - C Negro liso. -D Habano liso
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Carmelito liso. - Esta cerámica presenta un buen acabado y al
tacto su superficie es lisa. El color de la pasta es carmelito
rojizo yen su superficie tiene en algunos casos, un baño del mismo
color de la arcilla, y en otros, un engobe roj o de una tonalidad
más viva que la de la pasta. La decoración adicional que presenta
consiste en incisiones de puntos, de rayas y de muescas, e
impresiones ungulares. Las formas más frecuentes son vasijas
globulares y semiglobulares de distintos tamaños, platos semiplanos
con un asa en el borde, copas y vasijas para macerar alimentos en
forma de copa (fig. 9; 13, B).
Negro liso. - La cerámica negra presenta un acabado muy bueno y
al tacto su superficie es lisa. El color de la pasta varía entre un
carmelito claro y un rojo amarillento, y el de la superficie es
negro, logrado por la aplicación de una pintura que después de ser
expuesta al fuego toma un color negro brillante. La pintura
generalmente la tienen en la superficie externa y a la interna le
aplicaban un engobe carmelito. También se encuentran fragmentos que
no tienen pintura, pero que presentan una superficie pulida y en
ambas caras un engobe carmelito. Cabe anotar que en algunos
fragmentos en los cuales la pintura se ha erosionado se observa la
presencia del mismo engobe carmelito. La decoración adicional
consiste en incisiones sencillas de puntos y rayas en el ángulo del
cuerpo o en el borde, impresiones ungulares, aplicaciones de
figuras zoomorfas modeladas y modelado directo de caras humanas.
Las formas más comunes son copas de cuerpo angular, vasijas
globulares con base y cuello, copas con borde invertido y silbatos
(fig. 10; 13, C).
Habano liso. - Esta cerámica presenta un buen acabado y su
superficie al tacto es lisa. El color de la pasta varía entre los
tonos pálidos del habano, del gris y del amarillo, y la superficie
presenta un baño del mismo color arcilla. La decoración consiste en
incisiones de puntos y líneas entrecruzadas, aplicaciones de
bolitas y figuras zoomorfas modeladas. Las formas más frecuentes
son recipientes globulares con cuello alto y un borde fuertemente
evertido, cuencos y copas (fig. 11; 13, D).
|Objetos líticos: En Buritaca 200, se puede observar la
habilidad de los tairona tanto para la cantería como para la
lapidaria; trabajos artesanales en los cuales se destacaron.
En las construcciones utilizaron piedra muy variada, alguna
proveniente de canteras localizadas en el mismo sitio y la restante
seguramente del río o de la quebrada. Mucha de la piedra destinada
a este fin, fue tallada en varias de sus caras.
Entre los dos extremos del trabajo artesanal de cantería y
lapidaria cabe señalar el esmero con que elaboraron ciertas
herramientas tales como piedras y manos de moler, morteros, hachas,
cinceles, pulidores y martillos. Para la elaboración de estos
objetos emplearon principalmente piedras duras como el granito y
otras de origen volcánico. En la superficie de las terrazas se
encuentran diseminados algunos de estos objetos, en especial las
piedras de moler con sus manos, hachas desgastadas y martillos.
Estos, también se encuentran en el piso cultural de las viviendas,
junto con los demás elementos.
En la talla de piedras semipreciosas utilizaron piedras duras
como el cuarzo, la cornalina y la jadeita. En ellas tallaron
principalmente cuentas de collar de formas variadas; tubulares,
redondas, planas circulares, en forma de botón, de ancla o de
lágrima, y en algunos casos representando animales.
Muchas cuentas se encuentran esparcidas en la superficie de las
terrazas, y afloran cuando el suelo es lavado por la lluvia. Otras,
generalmente las mejor elaboradas, solo se encuentran como ajuar
funerario en las sepulturas (fig. 12, B).
|Metalurgia: Respecto a la metalurgia, en Buritaca 200
se han encontrado unos pocos adornos de oro y de tumbaga (aleación
de oro y cobre), los cuales se hallaron formando parte de ajuares
funerarios en entierros primarios. La forma de estos objetos, no es
tan rica y variada como la de las representaciones antropomorfas y
zoomorfas que se han encontrado en otros sitios de la Sierra. Se
trata de un par de orejeras semilunares huecas, una nariguera en
forma de mariposa, cuatro cuentas de collar en forma de ancla de
diferente tamaño, y láminas pequeñas martilladas con dos orificios
para poder adherirlas a telas. En la elaboración de estos objetos,
los cuales son en su mayoría de tumbaga, emplearon tanto la
fundición a la cera perdida como el martillado, el repujado y el
dorado por oxidación.
Es importante señalar que se obtuvo por el método de carbono 14
una fecha aproximada de 1385 años después de Cristo, asociada a
algunos objetos de orfebrería; dos orejeras semilunares y dos
cuentas en forma de ancla (Groot, 1980). Se considera que el
desarrollo de la orfebrería tairona estaba en pleno apogeo en los
comienzos del siglo XVI. La describían los cronistas al referirse a
los adornos que llevaban los indígenas en las cercanías de Santa
Marta; e inclusive algunos de los conquistadores tuvieron la
oportunidad de conocer los propios talleres de fundición en
diversas poblaciones.
|
Consideraciones finales
El primer contacto de los conquistadores españoles con los
pobladores de las costas cercanas a las primeras estribaciones de
la Sierra Nevada, se efectuó en el año de 1501, cuando el Capitán
Rodrigo de Bastidas desembarcó en una playa cercana a donde
posteriormente se fundó la ciudad de Santa Marta.
En 1526 aparece Rodrigo de Bastidas investido de poderes para
fundar una ciudad que se llamó Santa Marta. Era el primer paso
hacia la conquista de los pobladores de la sierra. Hasta ese
momento, a pesar de la manifiesta beligerancia de los indígenas,
sólo se habían realizado pocos encuentros armados y existía una
tendencia hacia la conquista pacífica. Las primeras incursiones a
la sierra permitieron observar la gran riqueza y la poderosa
organización de los indígenas.
El proceso de conquista (Reichel Dolmatoff, 1951; Bischof, 1971)
concluye después de 75 años de guerra ininterrumpida, en la cual
toda la resistencia de los naturales es quebrada, al incendiar y
destruir los españoles las principales poblaciones y centros de
producción, apresados, desterrados o ajusticiados sus cabecillas.
Los pocos sobrevivientes, fueron reducidos a la impotencia al ser
consignados en encomiendas fuera de su territorio. En fin este
grupo, el más avanzado culturalmente en Colombia, dejó de existir
como unidad cultural alrededor del año de 1600.
La colonización de la sierra no se llevó a cabo. La mano de obra
indígena y su compleja organización para la producción, desapareció
por completo con la destrucción de las comunidades y el abandono
total de grandes obras infraestructurales, que poco tiempo atrás
sustentaron una numerosa población en la que evidentemente se
tenían cuantiosos excedentes dedicados al comercio con grupos
periféricos.
Al convertirse en empresa imposible la colonización de la
sierra, en la que se hicieron algunos fallidos intentos, se
abandonó por completo el interés por esta región y se buscaron
tierras más fáciles de dominar. Las nuevas fundaciones se hicieron
al oriente de la sierra en el valle del río César y al sur
occidente en el valle del río Magdalena. En base a los importantes
datos obtenidos en las crónicas de la conquista y en apoyo de
estos, la arqueología, podemos hoy en día trazar un cuadro general
de lo que fue esta cultura; conviene señalar, que aún existen
numerosas lagunas o vacíos en su conocimiento.
En el momento de la conquista, la Sierra Nevad a de Santa Marta
se encontraba densamente poblada y sus gentes distribuidas en
numerosas poblaciones, que despertaron admiración en los españoles
por su compleja organización.
Sobre el sistema político, existen divergencias en los autores
que han interpretado las crónicas de conquista, sin embargo, es
evidente que en cada localidad o grupo de localidades sobre un
valle, existían mandatarios o caciques que eran agrupados bajo el
mando de un cacique superior en rango, que probablemente residía en
la población cabecera o principal. Evidentemente existía una
estratificación social, en donde estaban presentes diversos tipos
de especialización con funciones muy definidas en cuanto al orden
laboral.
La base económica sólida, que permitió el surgimiento y
desarrollo de esta población, fue la agricultura en la que se
alcanzaron notables adelantos técnicos. El producto principal fue
el maíz, el cual lo cultivaron en extensas áreas terraceadas con
sofisticados sistemas de riego y drenaje. También balancearon su
dieta con otras especies vegetales como la ahuyama, el fríjol, el
aguacate, la yuca y el ají. La agricultura intensiva les permitió
un excedente de producción que fue utilizado como material de
intercambio con el fin de obtener bienes de consumo de regiones
periféricas y vecinas. Fue así como lograron obtener elementos
diversos, metales preciosos, piedras semipreciosas y fibras
vegetales con las cuales posteriormente manufacturaban textiles muy
elaborados.
Con la cacería, la pesca y la recolección de frutos
complementaron su alimentación. Otra de las actividades, que llamó
la atención de los españoles fue la apicultura, muy desarrollada en
casi todo el contorno de la sierra. La miel que obtenían era
utilizada en la preparación de bebidas alcohólicas.
La fuerte economía, permitió el sostenimiento de grupos
especializados tales como sacerdotes y militares, de lo cual fue
prueba la larga resistencia que dieron a los conquistadores. Otros
grupos importantes fueron los artesanos, tales como los orfebres,
los alfareros, los lapidarios y muy especialmente los
"ingenieros" que construyeron y mantuvieron
durante largo tiempo, las obras infraestructurales ya mencionadas a
lo largo de nuestro trabajo.
Con relación al tipo de organización social de los tairona
consideramos que los adelantos técnicos y sociales a que llegaron,
no se pudieron haber dado en culturas en estado de alta competencia
militar con sus vecinos, como lo plantean algunos autores. Es de
anotar que en la Sierra Nevada de Santa Marta, la red de caminos
observada aún hoy, puede comunicar los puntos más alejados en la
sierra en menos de tres días, es decir, que por la densa población
prácticamente las fronteras no existían. Indudablemente se
generaron otros estados o condiciones políticas en el momento de la
conquista, analizados por Reichel-Dolmatoff (1951) y Bischof
(1971).
El término "tairona" se menciona con mucha
frecuencia en las crónicas, como una gran unidad cultural
generalizada en las vertientes norte y sur occidental de la sierra.
Sinembargo, tairona, se refiere al nombre de un pueblo o valle
localizado entre los ríos Don Diego y Buritaca. Posteriormente, y
por extensión el nombre se generalizó teniendo en cuenta que este
grupo cultural ocupaba un gran sector de la sierra y compartía en
general la misma cultura.
Inicialmente se mencionan los pueblos por los nombres de sus
caciques o principales (antro ponímicos), posteriormente se
mencionan por "provincias" que creemos no se
referían a culturas diferentes, sino más bien como unidades o zonas
de manejo de población. Es lógico pensar en que el grupo se
identificaba con un nombre específico, que se perdió.
En relación con las áreas exploradas, se encontró que las
localidades arqueológicas formaban núcleos en territorios
relativamente estrechos, especialmente en los valles longitudinales
de los principales ríos de la vertiente occidental de la sierra.
Probablemente en los valles existió un poblado cabecera y entre
todos ellos una interdependencia política, económica, militar y
religiosa.
La localización de poblaciones en diferentes pisos térmicos
sugiere la existencia de un intenso comercio de productos entre la
región de la sierra y la costa como lo comprobaron los españoles a
su llegada. El comercio se efectuó mediante una vasta y compleja
red de caminos que comunicaban las diferentes vertientes y los
pueblos entre sí.
La falta de precisión de los cronistas en cuanto a la
localización geográfica de las numerosas poblaciones y la pérdida
de la toponimia original, dificultó sobremanera la identificación
de las poblaciones reseñadas.
Sinembargo, la información obtenida durante el presente trabajo,
el conocimiento detallado de la topografía junto con el detenido
análisis de las crónicas, ha permitido avanzar algunas hipótesis
sobre la localización de importantes poblaciones mencionadas en las
crónicas, entre las que figuran Bonda Antigua, poblaciones del
Valle Hermoso, Pocigueica, Valle de Loto o Coto, Betoma, Valle de
la Caldera y Taironaca (Cadavid, 1977).
El sitio arqueológico Buritaca 200, presenta hoy una apariencia
muy diferente a como se encontró en 1976. Debido a los trabajos que
hasta el momento allí se han efectuado, se puede observar un
conjunto con características urbanas definidas, que comparte sus
características infraestructurales con otras poblaciones que se han
detectado en el mismo valle. Así mismo, los rasgos generales del
diseño urbano son similares a los de otros sitios de la Sierra con
topografía semejante, así esten sobre otra vertiente. En Buritaca
200, se aprecia un mayor refinamiento en los terminados de los
basamentos de las viviendas y en la red de caminos.
Buritaca 200 aparentemente es la población cabece ra de una
serie de emplazamientos satélites distribuidos a lo largo del valle
alto y medio del río Buritaca. Es posible que este asentamiento
estuviera habitado por una población de élite. En el perímetro del
sitio no han sido detectadas zonas de cultivo lo suficientemente
extensas que permitieran abastecer una probable población superior
a los cinco mil habitantes. Cabe pensar que las poblaciones
satélites tuvieran un control sobre la producción agrícola.
Sinembargo aún no se han hecho investigaciones en estos sitios que
permitan corroborar este planteamiento.
Hasta el momento no se ha definido la extensión total de
Buritaca 200.
De los materiales culturales que se encontraron en los sitios de
vivienda excavados se infiere que se trata de un mismo desarrollo
cultural. Los distintos tipos cerámicos, objetos líticos y adornos
de oro, se presentan dentro de las mismas pautas, así sea en
viviendas con alguna diferencia en el estilo infraestructural. No
se han encontrado depósitos culturales profundos y claramente
estratificados que sugieren cambios culturales o una continuidad
cultural prolongada.
Según fechas de Carbono 14 que se han obtenido en Buritaca 200
asociadas a elementos culturales, el sitio estaba ocupado y ya con
un alto grado de desarrollo en los primeros años del Siglo XIV de
nuestra era (1360 AD, IAN-86, Herrera de Turbay 1977). La ocupación
continuó con las mismas características, hasta la época de contacto
con los españoles. En el sitio se han encontrado algunos elementos
foráneos de orígen europeo, especialmente objetos de hierro
(hachas, machetes, alabardas, etc.).
Con precisión no sabemos el año en que fue destruido y
abandonado este asentamiento, ya que en las crónicas se mencionan
numerosas incursiones al área. No obstante, se tienen dos fechas de
radiocar bono asociadas a cerámica, que muy posiblemente fue
arrojada intencionalmente por una de las laderas del eje central en
un momento de caos, dada la distribución especial del material y su
asociación a gran cantidad de carbón. Estas fechas corresponden a
los años 1550 a. D. y 1635 a. D. (Groot, 1978) época en la cual se
llevaron a cabo las más fieras guasábaras o combates entre las
culturas en contacto.
Aún es incierto el orígen mismo de la cultura tairona. La
mayoría de la información que al respecto se posee, corresponde a
una fase tardía, definida por Reichel (1955) como tairona 11, y a
la cual corres ponden también los materiales descritos en páginas
anteriores para Buritaca 200, y como Pueblito tardío por Bischof
(1968). Como no hay datos sobre la fase formativa de esta cultura,
Reichel (1978) considera la posibilidad de que los taironas
hubieran venido de Centroamérica y se hubieran asentado en las
estribaciones de la Sierra alrededor de los siglos XI y XII después
de Cristo. Al respecto Bischof (1968) opina que los taironas
estaban asentados en el lugar desde los siglos VI y VII de nuestra
era y que en un principio tuvieron manifestaciones culturales
determinadas, la llamada Fase Nehuange del mismo autor. En estafase
la cerámica es diferente de la que comúnmente se conoce como
tairona, pero sí se encuentran otros objetos clásicos para esta
cultura, tales como objetos ceremoniales y ornamentales de piedras
semi-preciosas, metalurgia desarrollada en oro y arquitectura
lítica. Es interesante anotar que los elementos de la Fase Nehuange
se encuentran hasta la época misma del contacto español, lo que
indicaría una persistencia de la cultura tairona por más de 1.000
años.
La opinión de Bischof, sustentada por escasos datos, puede
considerarse tan sólo como valiosa hipótesis de trabajo, que invita
a estudios futuros más extensos.
En nuestra opinión, la cultura tairona no parece ser fruto de un
desarrollo local en la Sierra Nevada y habría que buscar sus
orígenes en áreas periféricas, tales como las zonas bajas
adyacentes y llanuras del medio y bajo río Magdalena. En algunas
serranías de la parte media del Magdalena, varios autores mencionan
la existencia de obras en piedra que pudieran tener algún nexo con
las tairona. No sobra añadir, que aunque en la cerámica tairona
están presentes algunos rasgos de origen mesoamericano (silueta
compuesta con ángulo periférico, serpientes, aves, murciélagos, y
otros mamíferos modelados, eventualmente con rasgos felinos), es
más razonable pensar en un préstamo cultural que llegó por difusión
dado el extenso comercio que existió entre las culturas americanas,
que pensar en un origen tan distante en el que no encontramos
puntos intermedios en Centroamérica.
|
BIBLIOGRAFIA
Aguado, Fray Pedro de.
|Historia de la Provincia de Santa
Marta y Nuevo Reino de Granada. Madrid, 1931.
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|Noticias Historiales de las Conquistas de
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Participaron en el desarrollo del presente proyecto el
siguiente cuerpo de investigadores: Gil- berto Cadavid, arqueólogo
(1973-1980), Luisa Fernanda de Turbay, arqueóloga (1973-1974 -
1976-1977), Bernardo Valderrama, arquitecto (1976), Ana María Groot
de Mahecha, arqueóloga (1976-1978), José Luis Mahecha, arquitecto
(1976- 1978), Jorge M orales, arqueólogo (1978), Roberto Lleras,
arqueólogo (1978), Arturo Vargas, arqueólogo (1978-1980).
Agradecemos el apoyo e impulso que la Dirección del Instituto
Colombiano de Cultura ha dado para el desarrollo de este proyecto,
a través de su filial, el Instituto Colombiano de Antropología, e
igualmente al arquitecto José Luis Mahecha por la colaboración en
los dibujos.
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