Ficha bibliográfica
Titulo:
Colombia before Columbus
Edición original: 2005-05-13
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-13
Creador: Armand Labbe




INDICE




 

COLOMBIA BEFORE COLUMBUS

ARMAND LABBE

El libro titulado "Colombia Before Columbus" fue publicado con motivo de una exposición de cerámica precolombina de Colombia en el Bowers Museum de Los Angeles, patrocinada por la Americas Foundation. El texto fue escrito por Armand J. Labbé en 1986 y las piezas de la exposición pertenecen en su mayoría a colecciones privadas.

El presente libro trata de manera concisa los principales aspectos de las diferentes culturas prehispánicas colombianas, haciendo uso de la mayo ría de los resultados de trabajos editados hasta el año de 1985. Este se encuentra dividido en nueve capítulos, cada uno de los cuales se refiere a una área arqueológica diferente, a saber: Tumaco-La Tolita, Calima, Quimbaya, Sinú, Bajo Magdalena, San Agustín y Tierradentro, Nariño, Muisca y Tairona. Para cada una de ellas, se tratan diferentes tópicos como son geografía, etnohistoria, arqueología y alfarería. Cada zona se localiza espacialmente ofreciéndose una breve referencia histórica acerca del grupo que la ocupó al momento de la conquista europea; posteriormente, se referencian los trabajos de investigación que se han llevado a cabo y las diferentes fases y complejos definidos hasta la actualidad. Se comparan también los trabajos publicados para cada zona y se introduce la información etnográfica relacionándola con el registro arqueológico, de manera que el material y la información recuperada permiten visualizar cada cultura de una manera más integral.

La publicación permite apreciar el avance de la investigación arqueológica para cada una de las diferentes zonas tratadas, así como los grandes vacíos existentes, los cuales deberán llenarse mediante nuevos trabajos. Por ejemplo, para la zona de Tumaco-La Tolita, en donde se plantea la ocupación de la región por dos culturas diferentes, con complejos cerámicos disímiles, no se ha logrado establecer las razones de dicho cambio, ni las diferencias entre ambos grupos a nivel sociopolítico. Por otra parte, para la zona arqueológica de Nariño, el autor está en desacuerdo con la arqueóloga María Victoria Uribe quien propone que las fases de Piartal y Tuza pertenecen a un mismo complejo cultural. Según él, se trata de complejos diferentes.

Según Labbé, zonas como las de Calima y San Jorge presentan por el contrario, una mayor cantidad de información, aclarando un poco más que en otras regiones la historia arqueológica y la ubicación cronológica de los diferentes complejos encontrados. Por otra parte, zonas como las de Quimbaya, Tierradentro y Bajo Magdalena, poseen escasa información. Para la zona Quimbaya, hasta 1985 se tenían tan sólo dos trabajos: uno etnohistórico y arqueológico realizado por el arqueólogo Luis Duque Gómez en 1941-1943 y otro llevado a cabo por la arqueóloga Karen Bruhns en 1970. Esta última llegó a definir cuatro complejos cerámicos basándose en el estilo y la técnica de manufactura, mediante el estudio de piezas completas provenientes de museos y colecciones particulares, por lo general, fuera del contexto arqueológico; tal condición hace necesario un replanteamiento. Para Tierradentro, por su parte, muestra cómo se tienen hasta el momento datos importantes sobre el aspecto funerario, el aspecto arquitectónico de los hipogeos y la cerámica asociada a éstos, pero se carece casi por completo de datos acerca de la gente que los construyó, y los posibles nexos que existieran entre ésta y la de San Agustín. Faltan, además, referencias cronológicas que faciliten aclarar la historia de la región. Para la zona del Bajo Magdalena, igualmente, es muy escasa la investigación que se ha realizado y se poseen tan sólo datos aislados que revelan rasgos similares, especialmente en las urnas funerarias. Sin embargo, hasta el momento no se tiene claridad sobre los grupos que ocuparon esta extensa región.

El autor trata de manera esquemática pero muy clara los resultados que se tienen para la zona de San Agustín, precisando la contraposición existente entre las interpretaciones de Duque Gómez (desarrollos internos de una misma cultura) y Reichel-Dolmatoff (diferentes grupos culturales en fases sucesivas). Sin embargo, se puede apreciar que todavía falta mucho por aclarar especialmente en el aspecto sociopolítico y económico de este grupo.

Resulta sorprendente que, estando casi todas las zonas tan bien documentadas, se presente a la zona Muisca con una información tan escasa, y ésta aparezca como una de las menos investigadas. Es cierto que aún queda mucho trabajo por realizar, pero, hasta el año de 1985, se contaba ya con trabajos como los de Sylvia Broadbent, llevados a cabo en los años 70, en donde se propone una ocupación anterior a la Muisca. Investigaciones más recientes, realizadas por Marianne Cardale de Schrimpff en Zipaquirá (1981) que tratan más en detalle dicho problema, aportan fechas de C14 y contribuyen con valiosos datos acerca de la forma de obtención de la sal por parte de los ocupantes de la zona desde épocas tempranas, hasta la conquista europea. Posteriormente, en las excavaciones de Neila Castillo en Tunja (1984), esta investigadora encontró material tanto del denominado Herrera como del Muisca, obteniendo fechas de C14. Para la zona Muisca, en particular, también se encuentra el trabajo de Ana María Falchetti en Sutamarchán (1975), en el cual definió algunos de los estilos más característicos para la zona Muisca. Estos son apenas algunos de los trabajos realizados para esta región, los cuales muestran ya aportes muy valiosos acerca de la periodización, lo mismo que evidencia de una larga y compleja tradición cultural.

Es extraño el comentario del autor cuando sostiene: "Los Muiscas han sido frecuentemente presentados como una de las culturas más avanzadas en Colombia -una exageración, particularmente si se emplean criterios tecnológicos... La orfebrería Muisca carece de originalidad, virtuosidad tecnológica y el poder de expresión que muestra la orfebrería de la Sierra Nevada de Santa Marta o aquella del Valle del Cauca. La cerámica Muisca, prácticamente está desprovista de formas esculpidas. Aun cuando algunas vasijas muestran una cierta elegancia, son poco imaginativas al compararlas con trabajos más finos de otros grupos" (Labbé, 153, 1986).

No se está de acuerdo con Labbé en su anterior apreciación según la cual el estilo "sencillo" de las formas tanto para la orfebrería como para la alfarería permite inferir una menor complejidad cultural. Este factor no es un criterio suficiente para invalidar todo un cuerpo de datos históricos, el cual es el que finalmente ha llevado a investigadores a referirse a esta cultura como una de las más desarrolladas en Colombia. No es solamente la gran extensión del territorio que ocuparon, como afirma el autor, lo que hace de esta cultura una de las más desarrolladas, sino su organización sociopolítica, religiosa y económica la cual fue documentada en crónicas, durante la Conquista.

A través del libro, el autor efectúa comparaciones de representaciones iconográficas, tales como formas serpentiformes, urnas funerarias, canasteros, máscaras, alcarrazas, tumbas de pozo con cámara lateral y otros, observando sus equivalentes interpretativos en culturas mesoamericanas, y en la de los Desana, un grupo de selva tropical, lo cual confiere al escrito una mayor profundidad y mayor fuerza. Sin embargo, algunas veces parece ir más allá de lo que los datos permiten puesto que la mayoría de objetos sobre los que trabaja son piezas de museo o colecciones privadas, las cuales han sido obtenidas mediante guaquería y, por lo tanto, carecen de contexto. Además, según palabras del mismo autor: "...estudios culturales comparativos han demostrado que el esquema clasificatorio de una cultura puede parecer totalmente irrelevante e inapropiado cuando se aplica a las necesidades socioculturales de otra cultura..." (Labbé 49, 1986).

Finalmente y para concluir, es ésta una obra de gran utilidad ya que hasta el momento la mayor parte de las publicaciones de este género habían hecho énfasis en aspectos tales como la orfebrería precolombina, dejando de lado otro tan importante como es el de la alfarería. Labbé integra este último aspecto al análisis arqueológico. Por lo demás, es ésta una obra que presenta información muy actualizada, la cual da a conocer piezas de cerámica precolombinas prácticamente desconocidas en Colombia, a través de fotografías de excelente calidad.

| LUISA FERNANDA HERRERA DE TORBAY
Profesora Asistente Universidad Nacional

 

INFORMES ANTROPOLOGICOS

Instituto Colombiano de Antropología No. 2, Bogotá, 1986.

El segundo número de esta nueva publicación ya no está dedicado a un tema o área de Investigación como el número anterior, el cual se centró en la Sierra Nevada de Santa Marta. El número dos contiene dos artículos de Arqueología y uno de Etnología. El primer artículo corresponde a los resultados de las excavaciones hechas por el arqueólogo norteamericano Murdy Carson en el año de 1973, el título del trabajo es "Cangarú: una economía prehistórica en la isla de Salamanca (Departamento del Magdalena)". El objetivo del autor era definir los recursos marinos aprovechados y las proporciones consumidas, concluyendo en el análisis de la dieta de los antiguos pobladores así como su economía. Otro objetivo era definir si se trataba de un campamento estacional o permanente, deduciendo al concluir, que el conchero de Cangarú es un campamento estacional; incluso sugiere que el asentamiento fue ocupado entre los meses de septiembre-noviembre, de acuerdo a la evidencia de restos óseos propios de especies migrantes de la familia Mugilidae. Este tipo de evidencia no es suficiente puesto que la muestra es pequeña y entre los restos que lista en la Tabla No. 3 hay géneros que se capturan en los meses de verano en la Ciénaga. Murdy Carson concluye que "la economía de Cangarú, estuvo enfocada hacia los recursos marinos" (pág. 13), conclusión que parece ser una de las leyes de "Mickey Mouse" (Vr: Rowlands, 1982:160), Cangarú está situado cerca al mar pero no considera que también el conchero está situado a corta distancia de la Ciénaga y que pese a que en su introducción describe la ecología y geomorfología de la isla de Salamanca, ignora que ésta participa de los dos ambientes disímiles como son el estuario de la Ciénaga con sus aguas dulces-salobres y el mar abierto. De ahí que comete el grave error de no llegar a diferenciar en su clasificación de moluscos y vertebrata (Tablas 1, 2, 3) que las familias, géneros y especies identificadas tienen distribuciones específicas y que éstas dependen de determinados medio ambientes. Algunos de los moluscos son exclusivos de la Ciénaga y otros son de un ambiente marino, igual ocurre con las familias de algunos peces, aunque hay otras que comparten ambos medios, dependiendo de las condiciones de salinidad. Por ejemplo, los pescadores de la población de tasajera (Isla de Salamanca), en los meses de invierno pescan principalmente en el mar, mientras que en el verano la pesca es más productiva en la Ciénaga, y no cambian de vivienda, la isla de Salamanca es una franja terrestre delgada donde no hay ninguna barrera que impida explotar ambos medios. La posibilidad de aplicar información actual sobre producción pesquera, en cuanto su ciclicidad y el comportamiento de ésta hace 600 a 1.000 años es factible ya que la evidencia de restos fauníticos suministrada por Murdy Carson corresponde a las capturas actuales sin ninguna diferencia sustancial. Sin embargo llama la atención la relativa baja proporción del Ostrea plumosa y/ o Crassostrea rhizophorae, hoy día muy explotada, esa baja densidad puede dar pie a diversas hipótesis; lamentablemente el estudio que. pudo ser una guía comparativa en cuanto a recursos explotados por los antiguos pobladores de la Isla de Salamanca (Angulo, 1978), no le da ninguna importancia a la clasificación de moluscos y menos a los restos óseos. El trabajo de Carson es significativo en cuanto abre un nuevo campo para el análisis comparativo de recursos explotados por los antiguos pobladores de los llamados Concheros del litoral, igualmente deja abierta la posibilidad del estudio de las relaciones económicas entre los cacicazgos de la Sierra Nevada de Santa Marta y los pescadores recolectores de la Isla Salamanca. El inicio de estas relaciones Murdy Carson las define con la introducción de cerámica proveniente de "área Tairona" a partir de 965 _+ 120 d. de C. (VGa-819:985).

El segundo informe publicado fue elaborado por el reconocido arqueólogo Alvaro Botiva Contreras, quien se ha especializado en trabajos de arqueología de rescate. En esta ocasión publica un artículo intitulado "Arte rupestre del río Guayabero, pautas de interpretación hacia un contexto socio-cultural". El objetivo del autor es presentar algunos resultados preliminares sobre un conjunto de pictografías ubicadas en el río Guayabero, Comisaría del Guaviare y las estrategias a seguir frente a este tipo de manifestaciones culturales. Botiva expone los antecedentes de investigación sobre las pictografías de Guayabero, éstas tienen como característica haber sido tratadas de manera superficial sin que exista un estudio serio sobre las mismas. De ahí que el autor proponga algunas opciones metodológicas que se pueden implementar en dicho estudio. El informe se centra en aspectos generales en torno a los elementos de análisis y metodologías empleadas en este tipo de estudios, destacándose dos opciones: la primera es explicar las pictografías por lo que son, es decir un conjunto ideográfico que puede ser interpretado a partir del conocimiento actual de los indígenas amazónicos, partiendo del supuesto "estructuralista" del pensamiento común que permite explicar las pictografías dentro de un contexto mítico (alucinaciones, yajé, origen, muerte y validación de hechos sociales) y económico (territorialidad, pesca en los raudales), llegando a plantear la hipótesis de interpretación difíciles o imposibles de constatar. La otra alternativa es la más vieja y que explicaría las pictografías por lo que no son, a partir de la comparación de diseños con otras áreas a fin de definir trazos de migración, establecer relaciones entre éstas. Siendo rígidos, esta alternativa no explica nada y se evaden los problemas en torno al conocimiento de la(s) cultura(s) que poblaron esta región. Botiva presenta ambas opciones sin tomar ninguna posición frente al enfoque estructuralista etnoarqueológico y el difusionismo; abruptamente deja esta dicotomía para pasar a las técnicas que sé deberían emplear en el estudio de petrogrifos y pictografías. Luego pasa a lo que podríamos calificar como una tercera alternativa y es explicar las pictografías a partir de la investigación arqueológica, pero nuevamente cae en el difusionismo como alternativa de "explicación científica".

Después de introducirnos a los escasos trabajos arqueológicos hechos en las tierras bajas orientales de Colombia, se destaca el hecho del desconocimiento arqueológico que se tiene de tan amplia área, retoma como problema de investigación las relaciones macro-regionales de la Zona Andina con el Amazonas o el papel que desempeñó el Amazonas como receptor o emisor en diversos párrafos, un ejemplo es referente a la región del Vichada: "El área es clave para explicar movimientos, poblaciones que pueden tener gran antigüedad" (pág. 60).

El informe culmina con un apéndice donde se detalla el estudio petrográfico y físico-químico hecho por investigadores del Centro Nacional de Restauración. El informe de Botiva y el estudio de los investigadores del Centro Nacional de Restauración da las bases para que se inicie el estudio arqueológico de la región de Guayabero al igual que las pautas para la conservación de las pictografías, trabajos que requieren su urgente realización. El último artículo intitulado: "Medicina tradicional y occidental en una comunidad del Amazonas" fue escrito por el antropólogo Horacio Calle, y trata sobre la comunidad indígena Murui-Muinane de San José del Encanto. Este antropólogo convivió con este grupo por cinco años. El trabajo expone en su introducción la ubicación de la población así como sus características generales sobre vivienda, manejo del espacio, las casas tradicionales "Malocas". Luego trata la economía de esta comunidad (horticultura, caza, pesca y recolección de productos silvestres). Posteriormente describe la organización social, destacando el cambio cultural que se ha dado en esta comunidad como son el cambio de la poligamia ala monogamia o los conflictos por dualidad de cargos por efecto del misionero o el corregidor. Calle define los principales status que se presentan a nivel de la organización social. Para facilitar la comprensión del lector sobre esta comunidad, describe la vida cotidiana de una familia, en un día de actividad. Otro punto tratado en la etnografía de Calle es respecto a la ideología de los Murui-Muinane así como las ceremonias y el conflicto ideológico que se está dando en estos grupos por efecto de occidente. Uno de los capítulos más interesantes y que muestra los problemas de la aculturación y sincretismo cultural de manera clara y concreta es con respecto a la enfermedad y muerte. En dicho capítulo se resalta los problemas de la medicina occidental en un grupo con una tradición de chamanes, uso de plantas medicinales y brujería. El escrito de Horacio Calle es un buen aporte al conocimiento de los grupos amazónicos en la perspectiva del cambio cultural y los problemas de la aculturación.

| AUGUSTO OYUELA CAICEDO

 

INDUSTRIA TEXTIL PRECOLOMBINA COLOMBIANA

| Culturas:

|Sinú

Localizada en lo que hoy son los departamentos de Córdoba y Sucre.

|Guane

Localizada en lo que hoy es el departamento de Santander.

|Muisca

Localizada en lo que hoy son los departamentos de Cundinamarca y Boyacá.

|Nariño

Localizada en lo que hoy es el departamento de Nariño. (Ver localización en el mapa).

Estas culturas trabajaron principalmente con fibras de algodón, fique y fibras vegetales; los Guanes trabajaron también con pelo humano y con una lana vegetal extraída de la flor de la ceiba; la cultura Nariño trabajó con pelo humano, fue la única que tejió con lana de camélidos americanos (alpaca, llama, vicuña, guanaco) y con tumbaga (aleación de oro y cobre). Como tinturas para sus mantas utilizaron colorantes naturales vegetales y minerales obteniendo una gran variedad de colores para su decoración.

Muy pocas veces se encuentran las condiciones climáticas adecuadas para la conservación de este tipo de materiales, razón por la cual son mínimos los textiles hallados en territorio colombiano.

La naturaleza orgánica de los tejidos es la causa de fragilidad, ya que debido a ella se encuentran sujetos a la acción destructora de numerosos elementos. Uno de los factores que influye en forma determinante en el deterioro y destrucción del material orgánico es la falta de estabilidad de la humedad y de la temperatura del medio en que se encuentra, porque los cambios bruscos rompen el equilibrio que se ha creado entre el material y su medio ambiente, provocando su destrucción. Otros agentes fuertemente destructores de los textiles son los hongos y las bacterias, así como también, los suelos muy ácidos o muy alcalinos, y la ausencia de ventilación. Por otro lado, debe tenerse en cuenta que los vegetales a través de raíces liberan productos metabólicos de desecho incluyendo algunos ácidos que atacan la celulosa, de la cual están esencialmente formadas las fibras vegetales. La luz es un elemento que afecta mucho este tipo de materiales. No todas las fibras tienen la misma resistencia ni se deterioran con igual rapidez bajo la luz del sol.

Textiles arqueológicos como los Guane, proceden de cuevas secas, debido a que estos sitios presentan excelentes condiciones para la conservación del material textil.

La mayor parte de los textiles está constituida por fragmentos muy pequeños y deteriorados que casi siempre ofrecen pocas posibilidades de estudio; sólo con algunas excepciones se han encontrado piezas bien conservadas, con sus formas y dimensiones originales.

Considerando los problemas mencionados y teniendo en cuenta el valor que aportan los textiles para el estudio de una cultura, puede entenderse por qué se le debe conceder especial importancia a cada nuevo hallazgo por pequeño que sea, así como la preservación de este material.

| CULTURA SINU

Tuvo su esplendor en los siglos I a X d. de C., fueron tejedores de hamacas de algodón y mantas del mismo material que utilizaban las mujeres desde la cintura hasta los pies, unas son pintadas, otras blancas.

Trabajaron también con la fibra de caña fleche (Gynerium sacchacides) cosechada en el bajo San Jorge; como podemos ver, en los remates de bastón se tejieron sombreros y tocados que sobreviven a través de los siglos con el actual sombrero vueltiao o sinuano elaborado principalmente en los pueblos indígenas de los alrededores de la ciénaga de Momil; también fabricaron. esteras, canastos, diademas. Esta manufactura influyó notoriamente en las técnicas y motivos decorativos de la orfebrería y las formas y diseños de la cerámica.

| Textiles Sinú M.O.T.S.3

Perteneciente al Museo del Oro, dimensiones 0.46 cm. (v) x 0.76 cm. (h).

Fibra - algodón.

Técnicas - tejido con cara de urdimbre a un color (laterales) - tejido con flotes de urdimbre por el derecho y por el revés formando el diseño a dos colores (parte central) dimensiones 24.5 cm. (h).

Este textil fue hallado en un túmulo funera- rio en el municipio de San Marcos en la finca "El Japón" cubriendo los muertos. Como caso curioso quiero hacer notar la similitud de fibra y técnica desarrollada en otro fragmento dé origen Muisca, procedente del páramo de Pisba -Boyacá-, lo cual hace pensar que el fragmento considerado Sinú sea realmente de origen Muisca y haya llegado a esta región por trueque.

| CULTURA NARIÑO

Localización de los hallazgos textiles:

| I. El Tambo

Localizado a 30 km. al norte de Pasto.

Fecha radiocarbono 1.120 _+ 140 A. D. (después de Cristo). En un cementerio precolombino fueron hallados fragmentos pequeños, sencillos y un fragmento de un textil que posiblemente formaba parte de una manta a la cual fueron cosidas placas de oro. Así mismo, fueron encontrados numerosos trozos de tiras tubulares aplanadas, trenzadas en un material similar a la corteza de una palma.

| II. Miraflores

Municipio de Pupiales.

Fecha radiocarbono 1.250 _+ 35 A.D. Hallazgo realizado en 1972 por guaqueros.

En un cementerio excepcionalmente rico, para gente de alto linaje, posiblemente caciques o shamanes se encontraron textiles de calidad excelente en un nicho central junto con ocarinas ornitomorfas, una cusma o tocado de oro, pectorales, narigueras, orejeras asociadas a restos que parecen corresponder a dos adultos.

Los textiles forman 4 grupos:

1. Objetos de tumbaga con restos de textil adheridos a ellos, algunas veces por las dos caras del metal, lo que hace pensar que fueron telas para envolver el metal o bolsas dentro de la cual estuvieron las piezas de tumbaga.

2. Textiles en forma de dos bolas endurecidas que se desintegran al tocarlas.

3. Textiles metálicos en tumbaga. Fue encontrado un canasto fragmentado elaborado en lámina de tumbaga dorada de 50 cm. de ancho (M.O. 25.613) fue tejido en diagonal 2-2, se conserva su base cuadrada con las cuatro esquinas pronunciadas y parte de uno de sus lados y borde. También han sido encontradas esteras tejidas en tumbaga en proceso de desintegración.

4. Tejido con cabello humano, se han encontrado pelucas de uso ceremonial; su base circular de la cual se desprende el resto del cabello liso está hecha en forma de trenza enrollada, pudiéndose considerar ésta también una forma de tejido.

Como elementos de tumbaga asociados a los textiles fueron halladas 76 placas laminares en forma de rombos calados (M.O. 16.303) cada placa mide 8.1 cm. de alto por 5.3 cm. de ancho y presenta un pequeño agujero en el extremo superior, su forma plana y la posición de suspensión indican que fueron cosidas a un textil. La extensión cubierta por 76 placas sobre una pieza textil al ser colocadas una cerca de la otra hacen pensar en un atuendo completo que vestía y protegía a quien lo llevaba. Estas piezas son generalmente planas o ligeramente cóncavas cuyos agujeros de suspensión generalmente están colocados en el centro. Muchas presentan restos del cordón utilizado para coserlas o zonas desgastadas por el frotamiento del mismo. Las formas más comunes son: estrellas, rombos, trapecios y círculos.

| III. El Cultun

Corregimiento La Victoria, Municipio de Ipiales. Cementerio de "Platos" (término local para designar material arqueológico Piartal o Tuza).

Tumba a 9 mts. de profundidad, con infiltraciones de agua, muy húmeda y con lodo.

Estos textiles pertenecieron a los indígenas de Proto Pasto, posiblemente fueron empleados como prendas de vestir. Fueron hallados varios textiles en el centro de la tumba pertenecientes a 2 ! 6 3 telas diferentes en mal estado, distorsionados, frágiles y desteñidos.

| IV. Valle de Pasto

Son tejidos lisos con urdido particular.

| V. El Tambillo

Municipio de Guaitarilla, grupo Proto-Pastos (Piartal, 750-1250 D.C.).

TEXTIL M.O.T.N. 5 - Museo del Oro Pasto.

Dimensiones - 1.82 mt. (v) x 0.68 cm. (h). Color - café y blanco (lana color natural).

Fibra - lana de camélido americano.

Técnica - urdimbres discontinuas.

Ver contraportada Boletín Museo del Oro, No. 15, 1986.

TEXTIL M.O.T.N. 6a y 6b - Museo del Oro Bogotá.

Dimensiones - 6a. 1.27 mt (v) x 61 cm. (h) 6b. 1.73.5 mt (v) x 0.48 cm. (h).

Color-café, terracota y crudo (lana color natural) Fibra - lana de camélido americano.

Técnica - urdimbres y tramas discontinuas.

Ver contraportada Boletín Museo del Oro No. 17, 1986.

| Técnicas textiles desarrolladas en Nariño

Nariño es la única región precolombina colombiana que presenta las siguientes características: -Tela en diagonal (twill) conocida como sarga.

-Bordes de tapicería con ranuras (slit tapestry).

Muchas veces se encuentran las dos técnicas en un solo textil.

-Tejidos con urdimbres irregulares o discontinuos y adicionales.

-Tejidos con urdimbres y tramas irregulares o discontinuas y adicionales.

-Uso de lana de camélidos americanos (llama, alpaca, vicuña, guanaco) para hacer sus tejidos.

-Tejido enlazado (twining). -Tejidos en tumbaga (cestería).

Se percibe claramente su cercanía al Perú por la sofisticación de las técnicas y el uso de fibras (camélidos americanos).

| CULTURAS GUANE Y MUISCA

Pertenecían a la familia lingüística chibcha.

| Textiles Guane

El grupo Guane habitaba en las tierras bañadas por el río Suárez, en el actual departamento de Santander.

Los textiles fueron hallados en la Mesa de los Santos, localizada a 33 kin. de Bucaramanga, después de Piedecuesta, éste era el sitio de la residencia veraniega del Cacique Guanetá.

La mayoría de estos textiles se conservan en el Museo Casa de Bolívar de Bucaramanga, algunos están en el Museo Nacional, Instituto de Antropología y Museo del Oro en Bogotá.

| Técnicas textiles desarrolladas por los Guane

-Tejido plano, cara de urdimbre.

-Técnicas de urdimbre adicional.

-Mallas anudadas y tejido de aguja.

-Estampado directo sobre tela ya tejida con pincel de pluma o pelo.

-Tejieron con pelo humano.

-Tejieron con una lana vegetal extraída de la flor de la ceiba.

-Tejieron con pelo humano.

-Tejieron con una lana vegetal extraída de la flor de la ceiba.

| Textiles Muisca

Hallazgos hechos en el Páramo de Pisba-Boyacá. Estos textiles fueron llevados al Museo de Pasca -Cundinamarca-; hoy día se conservan en el Museo del Oro de Bogotá.

| Técnicas textiles desarrolladas por los Muiscas

-Tejido plano, cara de urdimbre.

-Estampado directo con pincel de pluma o pelo sobre la tela ya tejida.

| Constantes encontradas en el material textil precolombino colombiano - Culturas Muisca y Guane

1. Fibra de algodón.

2. Cuando el textil es estampado se usa una base de algodón hilado a mano, color crudo, tejido plano, muy similar al lienzo de la tierra que trabajan todavía nuestros campesinos en algunas regiones de Boyacá (ver dibujo).

3. Textiles estampados por medio de la técnica de pintura directa sobre tela con pincel de pluma o pelo; el colorante no penetra en el tejido, simplemente lo recubre.

4. Tanto para estampar como para tinturar se utilizaron colorantes de origen vegetal o mi- neral.

a) Los colores más utilizados para estampar

son:

-Verde azuloso claro.

-Café.

-Rojo.

5. La admirable utilización de instrumentos de precisión no identificados para la realización de algunas figuras geométricas estampadas, principalmente círculos.

6. El trazo de una línea muy delgada que da la forma de la figura independiente y no necesariamente del color de la misma, en la mayoría de los casos esta línea es de color café.

7. Variaciones y anomalías de una o varias figuras estampadas en una misma tela.

8. Urdimbres de color oscuro, generalmente cafés que forman franjas decorativas y delimitan o se integran al diseño estampado sobre algodón de color crudo tejido plano. (Ver fig.).

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9. Una trenza paralela a la trama que sirve como remate de la tela e inicio del fleco de las urdimbres, la trenza está por el lado opuesto al estampado. (Ver fig.).

10. Terminación de las urdimbres en flecos.

| Mochila Muisca

Fue encontrada en una cueva del páramo de Pisba localizado al noroeste de Tunja en el departamento de Boyacá; estaba acompañada de una momia, cubierta dos tercios con una piel probablemente de ovino en la parte inferior. Esto nos indica claramente la fecha poscolombina. (La oveja llegó con los españoles).

La mochila está realizada en una técnica de tejido compuesto; tiene dos series de hilos de urdimbre y de trama como la doble tela; y está formada por dos tejidos independientes que pueden separarse completamente en algunas áreas siendo las dos caras del tejido de igual estructura: tafetán. El cuerpo de la mochila fue realizado en un telar de marco. En el sentido vertical del cuerpo de la mochila se nota un hilo de trama que marca el inicio y el final del tejido. La base de la mochila fue tejida también en técnica de tejido compuesto (positivo por el derecho el diseño, negativo por el revés del mismo diseño) realizado manualmente probablemente sin ayuda de soporte o de telar, tal vez con agujas o lanzaderas muy pequeñas.

Fibra: algodón crudo y color café se utilizó para tejer la mochila. La parte central de la manija de la mochila está trabajada con un tejido con flotes de urdimbre por el derecho y por el revés formando un diseño a dos colores.

La parte final de los hilos de trama forman una serie de trenzas planas cuyos extremos finalizan anudados al borde de la mochila en un extremo y a la manija u hombrera el otro extremo.

La serie de hilos de trama del costado opuesto sirven para tejer manualmente el tejido compuesto que forma el fondo de la mochila.

ELEMENTOS DE DISEÑO - dos bandas decorativas angostas en la parte superior e inferior del cuerpo de la mochila con motivos cruciformes que se repiten en una de las copas con la que fue encontrada la momia.

El motivo zoomorfo de un animal con la espalda encorvada.

 

| COLECCION DE TEXTILES PRECOLOMBINOS COLOMBIANOS EN MUSEOS

MUSEO DEL ORO Bogotá

Textiles culturas: Nariño, Guane, Sinú, Muisca.

Pasto

Textiles Cultura Nariño.

 

MUSEO NACIONAL

Instituto de Antropología - Bogotá.

Textiles Cultura Muisca y Guane.

 

MUSEO DE TRAJES REGIONALES DE COLOMBIA

Bogotá

Textiles Cultura Guane.

 

GALERIA CANO

Museo - Bogotá

Textiles Cultura Nariño y Muisca

 

MUSEO CASA DE BOLIVAR

Bucaramanga, Santander.

Textiles Cultura Guane.

 

MUSEO CASA DE LA CULTURA DEL SOCORRO

Socorro. Santander.

Textiles Cultura Guane.

| ZONAS TEXTILES PRECOLOMBINAS

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MUSEO DE PASCA

Pasca, Cundinamarca.

Textiles Cultura Muisca.

 

MUSEO ARQUEOLOGICO DE SOGAMOSO

Sogamoso, Boyacá.

Textiles Cultura Muisca.

 

BRITISH MUSEUM

Londres, Inglaterra.

Textil Cultura Muisca.

| EMILIA CORTES MORENO

Los editores y la Redacción del Boletín del Museo del Oro se permiten aclarar que los textos y el dibujo que aparecen en la contraportada del Boletín No. 17 describiendo el Textil Nariño (M. O. T. 6a. y 6b) fueron elaborados por Emilia Cortés Moreno y que su nombre no apareció al pie de ellos por una omisión involuntaria.

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