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COLOMBIA BEFORE COLUMBUS
ARMAND LABBE
El libro titulado "Colombia Before Columbus"
fue publicado con motivo de una exposición de cerámica precolombina
de Colombia en el Bowers Museum de Los Angeles, patrocinada por la
Americas Foundation. El texto fue escrito por Armand J. Labbé en
1986 y las piezas de la exposición pertenecen en su mayoría a
colecciones privadas.
El presente libro trata de manera concisa los principales
aspectos de las diferentes culturas prehispánicas colombianas,
haciendo uso de la mayo ría de los resultados de trabajos editados
hasta el año de 1985. Este se encuentra dividido en nueve
capítulos, cada uno de los cuales se refiere a una área
arqueológica diferente, a saber: Tumaco-La Tolita, Calima,
Quimbaya, Sinú, Bajo Magdalena, San Agustín y Tierradentro, Nariño,
Muisca y Tairona. Para cada una de ellas, se tratan diferentes
tópicos como son geografía, etnohistoria, arqueología y alfarería.
Cada zona se localiza espacialmente ofreciéndose una breve
referencia histórica acerca del grupo que la ocupó al momento de la
conquista europea; posteriormente, se referencian los trabajos de
investigación que se han llevado a cabo y las diferentes fases y
complejos definidos hasta la actualidad. Se comparan también los
trabajos publicados para cada zona y se introduce la información
etnográfica relacionándola con el registro arqueológico, de manera
que el material y la información recuperada permiten visualizar
cada cultura de una manera más integral.
La publicación permite apreciar el avance de la investigación
arqueológica para cada una de las diferentes zonas tratadas, así
como los grandes vacíos existentes, los cuales deberán llenarse
mediante nuevos trabajos. Por ejemplo, para la zona de Tumaco-La
Tolita, en donde se plantea la ocupación de la región por dos
culturas diferentes, con complejos cerámicos disímiles, no se ha
logrado establecer las razones de dicho cambio, ni las diferencias
entre ambos grupos a nivel sociopolítico. Por otra parte, para la
zona arqueológica de Nariño, el autor está en desacuerdo con la
arqueóloga María Victoria Uribe quien propone que las fases de
Piartal y Tuza pertenecen a un mismo complejo cultural. Según él,
se trata de complejos diferentes.
Según Labbé, zonas como las de Calima y San Jorge presentan por
el contrario, una mayor cantidad de información, aclarando un poco
más que en otras regiones la historia arqueológica y la ubicación
cronológica de los diferentes complejos encontrados. Por otra
parte, zonas como las de Quimbaya, Tierradentro y Bajo Magdalena,
poseen escasa información. Para la zona Quimbaya, hasta 1985 se
tenían tan sólo dos trabajos: uno etnohistórico y arqueológico
realizado por el arqueólogo Luis Duque Gómez en 1941-1943 y otro
llevado a cabo por la arqueóloga Karen Bruhns en 1970. Esta última
llegó a definir cuatro complejos cerámicos basándose en el estilo y
la técnica de manufactura, mediante el estudio de piezas completas
provenientes de museos y colecciones particulares, por lo general,
fuera del contexto arqueológico; tal condición hace necesario un
replanteamiento. Para Tierradentro, por su parte, muestra cómo se
tienen hasta el momento datos importantes sobre el aspecto
funerario, el aspecto arquitectónico de los hipogeos y la cerámica
asociada a éstos, pero se carece casi por completo de datos acerca
de la gente que los construyó, y los posibles nexos que existieran
entre ésta y la de San Agustín. Faltan, además, referencias
cronológicas que faciliten aclarar la historia de la región. Para
la zona del Bajo Magdalena, igualmente, es muy escasa la
investigación que se ha realizado y se poseen tan sólo datos
aislados que revelan rasgos similares, especialmente en las urnas
funerarias. Sin embargo, hasta el momento no se tiene claridad
sobre los grupos que ocuparon esta extensa región.
El autor trata de manera esquemática pero muy clara los
resultados que se tienen para la zona de San Agustín, precisando la
contraposición existente entre las interpretaciones de Duque Gómez
(desarrollos internos de una misma cultura) y Reichel-Dolmatoff
(diferentes grupos culturales en fases sucesivas). Sin embargo, se
puede apreciar que todavía falta mucho por aclarar especialmente en
el aspecto sociopolítico y económico de este grupo.
Resulta sorprendente que, estando casi todas las zonas tan bien
documentadas, se presente a la zona Muisca con una información tan
escasa, y ésta aparezca como una de las menos investigadas. Es
cierto que aún queda mucho trabajo por realizar, pero, hasta el año
de 1985, se contaba ya con trabajos como los de Sylvia Broadbent,
llevados a cabo en los años 70, en donde se propone una ocupación
anterior a la Muisca. Investigaciones más recientes, realizadas por
Marianne Cardale de Schrimpff en Zipaquirá (1981) que tratan más en
detalle dicho problema, aportan fechas de C14 y contribuyen con
valiosos datos acerca de la forma de obtención de la sal por parte
de los ocupantes de la zona desde épocas tempranas, hasta la
conquista europea. Posteriormente, en las excavaciones de Neila
Castillo en Tunja (1984), esta investigadora encontró material
tanto del denominado Herrera como del Muisca, obteniendo fechas de
C14. Para la zona Muisca, en particular, también se encuentra el
trabajo de Ana María Falchetti en Sutamarchán (1975), en el cual
definió algunos de los estilos más característicos para la zona
Muisca. Estos son apenas algunos de los trabajos realizados para
esta región, los cuales muestran ya aportes muy valiosos acerca de
la periodización, lo mismo que evidencia de una larga y compleja
tradición cultural.
Es extraño el comentario del autor cuando sostiene:
"Los Muiscas han sido frecuentemente presentados como una
de las culturas más avanzadas en Colombia -una exageración,
particularmente si se emplean criterios tecnológicos... La
orfebrería Muisca carece de originalidad, virtuosidad tecnológica y
el poder de expresión que muestra la orfebrería de la Sierra Nevada
de Santa Marta o aquella del Valle del Cauca. La cerámica Muisca,
prácticamente está desprovista de formas esculpidas. Aun cuando
algunas vasijas muestran una cierta elegancia, son poco
imaginativas al compararlas con trabajos más finos de otros
grupos" (Labbé, 153, 1986).
No se está de acuerdo con Labbé en su anterior apreciación según
la cual el estilo "sencillo" de las formas tanto
para la orfebrería como para la alfarería permite inferir una menor
complejidad cultural. Este factor no es un criterio suficiente para
invalidar todo un cuerpo de datos históricos, el cual es el que
finalmente ha llevado a investigadores a referirse a esta cultura
como una de las más desarrolladas en Colombia. No es solamente la
gran extensión del territorio que ocuparon, como afirma el autor,
lo que hace de esta cultura una de las más desarrolladas, sino su
organización sociopolítica, religiosa y económica la cual fue
documentada en crónicas, durante la Conquista.
A través del libro, el autor efectúa comparaciones de
representaciones iconográficas, tales como formas serpentiformes,
urnas funerarias, canasteros, máscaras, alcarrazas, tumbas de pozo
con cámara lateral y otros, observando sus equivalentes
interpretativos en culturas mesoamericanas, y en la de los Desana,
un grupo de selva tropical, lo cual confiere al escrito una mayor
profundidad y mayor fuerza. Sin embargo, algunas veces parece ir
más allá de lo que los datos permiten puesto que la mayoría de
objetos sobre los que trabaja son piezas de museo o colecciones
privadas, las cuales han sido obtenidas mediante guaquería y, por
lo tanto, carecen de contexto. Además, según palabras del mismo
autor: "...estudios culturales comparativos han demostrado
que el esquema clasificatorio de una cultura puede parecer
totalmente irrelevante e inapropiado cuando se aplica a las
necesidades socioculturales de otra cultura..." (Labbé 49,
1986).
Finalmente y para concluir, es ésta una obra de gran utilidad ya
que hasta el momento la mayor parte de las publicaciones de este
género habían hecho énfasis en aspectos tales como la orfebrería
precolombina, dejando de lado otro tan importante como es el de la
alfarería. Labbé integra este último aspecto al análisis
arqueológico. Por lo demás, es ésta una obra que presenta
información muy actualizada, la cual da a conocer piezas de
cerámica precolombinas prácticamente desconocidas en Colombia, a
través de fotografías de excelente calidad.
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LUISA FERNANDA HERRERA DE TORBAY
Profesora Asistente Universidad Nacional
INFORMES ANTROPOLOGICOS
Instituto Colombiano de Antropología No. 2, Bogotá, 1986.
El segundo número de esta nueva publicación ya no está dedicado
a un tema o área de Investigación como el número anterior, el cual
se centró en la Sierra Nevada de Santa Marta. El número dos
contiene dos artículos de Arqueología y uno de Etnología. El primer
artículo corresponde a los resultados de las excavaciones hechas
por el arqueólogo norteamericano Murdy Carson en el año de 1973, el
título del trabajo es "Cangarú: una economía prehistórica
en la isla de Salamanca (Departamento del Magdalena)". El
objetivo del autor era definir los recursos marinos aprovechados y
las proporciones consumidas, concluyendo en el análisis de la dieta
de los antiguos pobladores así como su economía. Otro objetivo era
definir si se trataba de un campamento estacional o permanente,
deduciendo al concluir, que el conchero de Cangarú es un campamento
estacional; incluso sugiere que el asentamiento fue ocupado entre
los meses de septiembre-noviembre, de acuerdo a la evidencia de
restos óseos propios de especies migrantes de la familia Mugilidae.
Este tipo de evidencia no es suficiente puesto que la muestra es
pequeña y entre los restos que lista en la Tabla No. 3 hay géneros
que se capturan en los meses de verano en la Ciénaga. Murdy Carson
concluye que "la economía de Cangarú, estuvo enfocada
hacia los recursos marinos" (pág. 13), conclusión que
parece ser una de las leyes de "Mickey Mouse"
(Vr: Rowlands, 1982:160), Cangarú está situado cerca al mar pero no
considera que también el conchero está situado a corta distancia de
la Ciénaga y que pese a que en su introducción describe la ecología
y geomorfología de la isla de Salamanca, ignora que ésta participa
de los dos ambientes disímiles como son el estuario de la Ciénaga
con sus aguas dulces-salobres y el mar abierto. De ahí que comete
el grave error de no llegar a diferenciar en su clasificación de
moluscos y vertebrata (Tablas 1, 2, 3) que las familias, géneros y
especies identificadas tienen distribuciones específicas y que
éstas dependen de determinados medio ambientes. Algunos de los
moluscos son exclusivos de la Ciénaga y otros son de un ambiente
marino, igual ocurre con las familias de algunos peces, aunque hay
otras que comparten ambos medios, dependiendo de las condiciones de
salinidad. Por ejemplo, los pescadores de la población de tasajera
(Isla de Salamanca), en los meses de invierno pescan principalmente
en el mar, mientras que en el verano la pesca es más productiva en
la Ciénaga, y no cambian de vivienda, la isla de Salamanca es una
franja terrestre delgada donde no hay ninguna barrera que impida
explotar ambos medios. La posibilidad de aplicar información actual
sobre producción pesquera, en cuanto su ciclicidad y el
comportamiento de ésta hace 600 a 1.000 años es factible ya que la
evidencia de restos fauníticos suministrada por Murdy Carson
corresponde a las capturas actuales sin ninguna diferencia
sustancial. Sin embargo llama la atención la relativa baja
proporción del Ostrea plumosa y/ o Crassostrea rhizophorae, hoy día
muy explotada, esa baja densidad puede dar pie a diversas
hipótesis; lamentablemente el estudio que. pudo ser una guía
comparativa en cuanto a recursos explotados por los antiguos
pobladores de la Isla de Salamanca (Angulo, 1978), no le da ninguna
importancia a la clasificación de moluscos y menos a los restos
óseos. El trabajo de Carson es significativo en cuanto abre un
nuevo campo para el análisis comparativo de recursos explotados por
los antiguos pobladores de los llamados Concheros del litoral,
igualmente deja abierta la posibilidad del estudio de las
relaciones económicas entre los cacicazgos de la Sierra Nevada de
Santa Marta y los pescadores recolectores de la Isla Salamanca. El
inicio de estas relaciones Murdy Carson las define con la
introducción de cerámica proveniente de "área
Tairona" a partir de 965 _+ 120 d. de C.
(VGa-819:985).
El segundo informe publicado fue elaborado por el reconocido
arqueólogo Alvaro Botiva Contreras, quien se ha especializado en
trabajos de arqueología de rescate. En esta ocasión publica un
artículo intitulado "Arte rupestre del río Guayabero,
pautas de interpretación hacia un contexto
socio-cultural". El objetivo del autor es presentar
algunos resultados preliminares sobre un conjunto de pictografías
ubicadas en el río Guayabero, Comisaría del Guaviare y las
estrategias a seguir frente a este tipo de manifestaciones
culturales. Botiva expone los antecedentes de investigación sobre
las pictografías de Guayabero, éstas tienen como característica
haber sido tratadas de manera superficial sin que exista un estudio
serio sobre las mismas. De ahí que el autor proponga algunas
opciones metodológicas que se pueden implementar en dicho estudio.
El informe se centra en aspectos generales en torno a los elementos
de análisis y metodologías empleadas en este tipo de estudios,
destacándose dos opciones: la primera es explicar las pictografías
por lo que son, es decir un conjunto ideográfico que puede ser
interpretado a partir del conocimiento actual de los indígenas
amazónicos, partiendo del supuesto
"estructuralista" del pensamiento común que
permite explicar las pictografías dentro de un contexto mítico
(alucinaciones, yajé, origen, muerte y validación de hechos
sociales) y económico (territorialidad, pesca en los raudales),
llegando a plantear la hipótesis de interpretación difíciles o
imposibles de constatar. La otra alternativa es la más vieja y que
explicaría las pictografías por lo que no son, a partir de la
comparación de diseños con otras áreas a fin de definir trazos de
migración, establecer relaciones entre éstas. Siendo rígidos, esta
alternativa no explica nada y se evaden los problemas en torno al
conocimiento de la(s) cultura(s) que poblaron esta región. Botiva
presenta ambas opciones sin tomar ninguna posición frente al
enfoque estructuralista etnoarqueológico y el difusionismo;
abruptamente deja esta dicotomía para pasar a las técnicas que sé
deberían emplear en el estudio de petrogrifos y pictografías. Luego
pasa a lo que podríamos calificar como una tercera alternativa y es
explicar las pictografías a partir de la investigación
arqueológica, pero nuevamente cae en el difusionismo como
alternativa de "explicación científica".
Después de introducirnos a los escasos trabajos arqueológicos
hechos en las tierras bajas orientales de Colombia, se destaca el
hecho del desconocimiento arqueológico que se tiene de tan amplia
área, retoma como problema de investigación las relaciones
macro-regionales de la Zona Andina con el Amazonas o el papel que
desempeñó el Amazonas como receptor o emisor en diversos párrafos,
un ejemplo es referente a la región del Vichada: "El área
es clave para explicar movimientos, poblaciones que pueden tener
gran antigüedad" (pág. 60).
El informe culmina con un apéndice donde se detalla el estudio
petrográfico y físico-químico hecho por investigadores del Centro
Nacional de Restauración. El informe de Botiva y el estudio de los
investigadores del Centro Nacional de Restauración da las bases
para que se inicie el estudio arqueológico de la región de
Guayabero al igual que las pautas para la conservación de las
pictografías, trabajos que requieren su urgente realización. El
último artículo intitulado: "Medicina tradicional y
occidental en una comunidad del Amazonas" fue escrito por
el antropólogo Horacio Calle, y trata sobre la comunidad indígena
Murui-Muinane de San José del Encanto. Este antropólogo convivió
con este grupo por cinco años. El trabajo expone en su introducción
la ubicación de la población así como sus características generales
sobre vivienda, manejo del espacio, las casas tradicionales
"Malocas". Luego trata la economía de esta
comunidad (horticultura, caza, pesca y recolección de productos
silvestres). Posteriormente describe la organización social,
destacando el cambio cultural que se ha dado en esta comunidad como
son el cambio de la poligamia ala monogamia o los conflictos por
dualidad de cargos por efecto del misionero o el corregidor. Calle
define los principales status que se presentan a nivel de la
organización social. Para facilitar la comprensión del lector sobre
esta comunidad, describe la vida cotidiana de una familia, en un
día de actividad. Otro punto tratado en la etnografía de Calle es
respecto a la ideología de los Murui-Muinane así como las
ceremonias y el conflicto ideológico que se está dando en estos
grupos por efecto de occidente. Uno de los capítulos más
interesantes y que muestra los problemas de la aculturación y
sincretismo cultural de manera clara y concreta es con respecto a
la enfermedad y muerte. En dicho capítulo se resalta los problemas
de la medicina occidental en un grupo con una tradición de
chamanes, uso de plantas medicinales y brujería. El escrito de
Horacio Calle es un buen aporte al conocimiento de los grupos
amazónicos en la perspectiva del cambio cultural y los problemas de
la aculturación.
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AUGUSTO OYUELA CAICEDO
INDUSTRIA TEXTIL PRECOLOMBINA
COLOMBIANA
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Culturas:
|Sinú
Localizada en lo que hoy son los departamentos de Córdoba y
Sucre.
|Guane
Localizada en lo que hoy es el departamento de Santander.
|Muisca
Localizada en lo que hoy son los departamentos de Cundinamarca y
Boyacá.
|Nariño
Localizada en lo que hoy es el departamento de Nariño. (Ver
localización en el mapa).
Estas culturas trabajaron principalmente con fibras de algodón,
fique y fibras vegetales; los Guanes trabajaron también con pelo
humano y con una lana vegetal extraída de la flor de la ceiba; la
cultura Nariño trabajó con pelo humano, fue la única que tejió con
lana de camélidos americanos (alpaca, llama, vicuña, guanaco) y con
tumbaga (aleación de oro y cobre). Como tinturas para sus mantas
utilizaron colorantes naturales vegetales y minerales obteniendo
una gran variedad de colores para su decoración.
Muy pocas veces se encuentran las condiciones climáticas
adecuadas para la conservación de este tipo de materiales, razón
por la cual son mínimos los textiles hallados en territorio
colombiano.
La naturaleza orgánica de los tejidos es la causa de fragilidad,
ya que debido a ella se encuentran sujetos a la acción destructora
de numerosos elementos. Uno de los factores que influye en forma
determinante en el deterioro y destrucción del material orgánico es
la falta de estabilidad de la humedad y de la temperatura del medio
en que se encuentra, porque los cambios bruscos rompen el
equilibrio que se ha creado entre el material y su medio ambiente,
provocando su destrucción. Otros agentes fuertemente destructores
de los textiles son los hongos y las bacterias, así como también,
los suelos muy ácidos o muy alcalinos, y la ausencia de
ventilación. Por otro lado, debe tenerse en cuenta que los
vegetales a través de raíces liberan productos metabólicos de
desecho incluyendo algunos ácidos que atacan la celulosa, de la
cual están esencialmente formadas las fibras vegetales. La luz es
un elemento que afecta mucho este tipo de materiales. No todas las
fibras tienen la misma resistencia ni se deterioran con igual
rapidez bajo la luz del sol.
Textiles arqueológicos como los Guane, proceden de cuevas secas,
debido a que estos sitios presentan excelentes condiciones para la
conservación del material textil.
La mayor parte de los textiles está constituida por fragmentos
muy pequeños y deteriorados que casi siempre ofrecen pocas
posibilidades de estudio; sólo con algunas excepciones se han
encontrado piezas bien conservadas, con sus formas y dimensiones
originales.
Considerando los problemas mencionados y teniendo en cuenta el
valor que aportan los textiles para el estudio de una cultura,
puede entenderse por qué se le debe conceder especial importancia a
cada nuevo hallazgo por pequeño que sea, así como la preservación
de este material.
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CULTURA SINU
Tuvo su esplendor en los siglos I a X d. de C., fueron tejedores
de hamacas de algodón y mantas del mismo material que utilizaban
las mujeres desde la cintura hasta los pies, unas son pintadas,
otras blancas.
Trabajaron también con la fibra de caña fleche (Gynerium
sacchacides) cosechada en el bajo San Jorge; como podemos ver, en
los remates de bastón se tejieron sombreros y tocados que
sobreviven a través de los siglos con el actual sombrero vueltiao o
sinuano elaborado principalmente en los pueblos indígenas de los
alrededores de la ciénaga de Momil; también fabricaron. esteras,
canastos, diademas. Esta manufactura influyó notoriamente en las
técnicas y motivos decorativos de la orfebrería y las formas y
diseños de la cerámica.
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Textiles Sinú M.O.T.S.3
Perteneciente al Museo del Oro, dimensiones 0.46 cm. (v) x 0.76
cm. (h).
Fibra - algodón.
Técnicas - tejido con cara de urdimbre a un color (laterales) -
tejido con flotes de urdimbre por el derecho y por el revés
formando el diseño a dos colores (parte central) dimensiones 24.5
cm. (h).
Este textil fue hallado en un túmulo funera- rio en el municipio
de San Marcos en la finca "El Japón" cubriendo
los muertos. Como caso curioso quiero hacer notar la similitud de
fibra y técnica desarrollada en otro fragmento dé origen Muisca,
procedente del páramo de Pisba -Boyacá-, lo cual hace pensar que el
fragmento considerado Sinú sea realmente de origen Muisca y haya
llegado a esta región por trueque.
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CULTURA NARIÑO
Localización de los hallazgos textiles:
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I. El Tambo
Localizado a 30 km. al norte de Pasto.
Fecha radiocarbono 1.120 _+ 140 A. D. (después de Cristo). En un
cementerio precolombino fueron hallados fragmentos pequeños,
sencillos y un fragmento de un textil que posiblemente formaba
parte de una manta a la cual fueron cosidas placas de oro. Así
mismo, fueron encontrados numerosos trozos de tiras tubulares
aplanadas, trenzadas en un material similar a la corteza de una
palma.
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II. Miraflores
Municipio de Pupiales.
Fecha radiocarbono 1.250 _+ 35 A.D. Hallazgo realizado en 1972
por guaqueros.
En un cementerio excepcionalmente rico, para gente de alto
linaje, posiblemente caciques o shamanes se encontraron textiles de
calidad excelente en un nicho central junto con ocarinas
ornitomorfas, una cusma o tocado de oro, pectorales, narigueras,
orejeras asociadas a restos que parecen corresponder a dos
adultos.
Los textiles forman 4 grupos:
1. Objetos de tumbaga con restos de textil adheridos a ellos,
algunas veces por las dos caras del metal, lo que hace pensar que
fueron telas para envolver el metal o bolsas dentro de la cual
estuvieron las piezas de tumbaga.
2. Textiles en forma de dos bolas endurecidas que se desintegran
al tocarlas.
3. Textiles metálicos en tumbaga. Fue encontrado un canasto
fragmentado elaborado en lámina de tumbaga dorada de 50 cm. de
ancho (M.O. 25.613) fue tejido en diagonal 2-2, se conserva su base
cuadrada con las cuatro esquinas pronunciadas y parte de uno de sus
lados y borde. También han sido encontradas esteras tejidas en
tumbaga en proceso de desintegración.
4. Tejido con cabello humano, se han encontrado pelucas de uso
ceremonial; su base circular de la cual se desprende el resto del
cabello liso está hecha en forma de trenza enrollada, pudiéndose
considerar ésta también una forma de tejido.
Como elementos de tumbaga asociados a los textiles fueron
halladas 76 placas laminares en forma de rombos calados (M.O.
16.303) cada placa mide 8.1 cm. de alto por 5.3 cm. de ancho y
presenta un pequeño agujero en el extremo superior, su forma plana
y la posición de suspensión indican que fueron cosidas a un textil.
La extensión cubierta por 76 placas sobre una pieza textil al ser
colocadas una cerca de la otra hacen pensar en un atuendo completo
que vestía y protegía a quien lo llevaba. Estas piezas son
generalmente planas o ligeramente cóncavas cuyos agujeros de
suspensión generalmente están colocados en el centro. Muchas
presentan restos del cordón utilizado para coserlas o zonas
desgastadas por el frotamiento del mismo. Las formas más comunes
son: estrellas, rombos, trapecios y círculos.
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III. El Cultun
Corregimiento La Victoria, Municipio de Ipiales. Cementerio de
"Platos" (término local para designar material
arqueológico Piartal o Tuza).
Tumba a 9 mts. de profundidad, con infiltraciones de agua, muy
húmeda y con lodo.
Estos textiles pertenecieron a los indígenas de Proto Pasto,
posiblemente fueron empleados como prendas de vestir. Fueron
hallados varios textiles en el centro de la tumba pertenecientes a
2 ! 6 3 telas diferentes en mal estado, distorsionados, frágiles y
desteñidos.
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IV. Valle de Pasto
Son tejidos lisos con urdido particular.
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V. El Tambillo
Municipio de Guaitarilla, grupo Proto-Pastos (Piartal, 750-1250
D.C.).
TEXTIL M.O.T.N. 5 - Museo del Oro Pasto.
Dimensiones - 1.82 mt. (v) x 0.68 cm. (h). Color - café y blanco
(lana color natural).
Fibra - lana de camélido americano.
Técnica - urdimbres discontinuas.
Ver contraportada Boletín Museo del Oro, No. 15, 1986.
TEXTIL M.O.T.N. 6a y 6b - Museo del Oro Bogotá.
Dimensiones - 6a. 1.27 mt (v) x 61 cm. (h) 6b. 1.73.5 mt (v) x
0.48 cm. (h).
Color-café, terracota y crudo (lana color natural) Fibra - lana
de camélido americano.
Técnica - urdimbres y tramas discontinuas.
Ver contraportada Boletín Museo del Oro No. 17, 1986.
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Técnicas textiles desarrolladas en Nariño
Nariño es la única región precolombina colombiana que presenta
las siguientes características: -Tela en diagonal (twill) conocida
como sarga.
-Bordes de tapicería con ranuras (slit tapestry).
Muchas veces se encuentran las dos técnicas en un solo
textil.
-Tejidos con urdimbres irregulares o discontinuos y
adicionales.
-Tejidos con urdimbres y tramas irregulares o discontinuas y
adicionales.
-Uso de lana de camélidos americanos (llama, alpaca, vicuña,
guanaco) para hacer sus tejidos.
-Tejido enlazado (twining). -Tejidos en tumbaga (cestería).
Se percibe claramente su cercanía al Perú por la sofisticación
de las técnicas y el uso de fibras (camélidos americanos).
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CULTURAS GUANE Y MUISCA
Pertenecían a la familia lingüística chibcha.
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Textiles Guane
El grupo Guane habitaba en las tierras bañadas por el río
Suárez, en el actual departamento de Santander.
Los textiles fueron hallados en la Mesa de los Santos,
localizada a 33 kin. de Bucaramanga, después de Piedecuesta, éste
era el sitio de la residencia veraniega del Cacique Guanetá.
La mayoría de estos textiles se conservan en el Museo Casa de
Bolívar de Bucaramanga, algunos están en el Museo Nacional,
Instituto de Antropología y Museo del Oro en Bogotá.
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Técnicas textiles desarrolladas por los
Guane
-Tejido plano, cara de urdimbre.
-Técnicas de urdimbre adicional.
-Mallas anudadas y tejido de aguja.
-Estampado directo sobre tela ya tejida con pincel de pluma o
pelo.
-Tejieron con pelo humano.
-Tejieron con una lana vegetal extraída de la flor de la
ceiba.
-Tejieron con pelo humano.
-Tejieron con una lana vegetal extraída de la flor de la
ceiba.
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Textiles Muisca
Hallazgos hechos en el Páramo de Pisba-Boyacá. Estos textiles
fueron llevados al Museo de Pasca -Cundinamarca-; hoy día se
conservan en el Museo del Oro de Bogotá.
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Técnicas textiles desarrolladas por los
Muiscas
-Tejido plano, cara de urdimbre.
-Estampado directo con pincel de pluma o pelo sobre la tela ya
tejida.
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Constantes encontradas en el material textil
precolombino colombiano - Culturas Muisca y Guane
1. Fibra de algodón.
2. Cuando el textil es estampado se usa una base de algodón
hilado a mano, color crudo, tejido plano, muy similar al lienzo de
la tierra que trabajan todavía nuestros campesinos en algunas
regiones de Boyacá (ver dibujo).
3. Textiles estampados por medio de la técnica de pintura
directa sobre tela con pincel de pluma o pelo; el colorante no
penetra en el tejido, simplemente lo recubre.
4. Tanto para estampar como para tinturar se utilizaron
colorantes de origen vegetal o mi- neral.
a) Los colores más utilizados para estampar
son:
-Verde azuloso claro.
-Café.
-Rojo.
5. La admirable utilización de instrumentos de precisión no
identificados para la realización de algunas figuras geométricas
estampadas, principalmente círculos.
6. El trazo de una línea muy delgada que da la forma de la
figura independiente y no necesariamente del color de la misma, en
la mayoría de los casos esta línea es de color café.
7. Variaciones y anomalías de una o varias figuras estampadas en
una misma tela.
8. Urdimbres de color oscuro, generalmente cafés que forman
franjas decorativas y delimitan o se integran al diseño estampado
sobre algodón de color crudo tejido plano. (Ver fig.).
9. Una trenza paralela a la trama que sirve como remate de la
tela e inicio del fleco de las urdimbres, la trenza está por el
lado opuesto al estampado. (Ver fig.).
10. Terminación de las urdimbres en flecos.
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Mochila Muisca
Fue encontrada en una cueva del páramo de Pisba localizado al
noroeste de Tunja en el departamento de Boyacá; estaba acompañada
de una momia, cubierta dos tercios con una piel probablemente de
ovino en la parte inferior. Esto nos indica claramente la fecha
poscolombina. (La oveja llegó con los españoles).
La mochila está realizada en una técnica de tejido compuesto;
tiene dos series de hilos de urdimbre y de trama como la doble
tela; y está formada por dos tejidos independientes que pueden
separarse completamente en algunas áreas siendo las dos caras del
tejido de igual estructura: tafetán. El cuerpo de la mochila fue
realizado en un telar de marco. En el sentido vertical del cuerpo
de la mochila se nota un hilo de trama que marca el inicio y el
final del tejido. La base de la mochila fue tejida también en
técnica de tejido compuesto (positivo por el derecho el diseño,
negativo por el revés del mismo diseño) realizado manualmente
probablemente sin ayuda de soporte o de telar, tal vez con agujas o
lanzaderas muy pequeñas.
Fibra: algodón crudo y color café se utilizó para tejer la
mochila. La parte central de la manija de la mochila está trabajada
con un tejido con flotes de urdimbre por el derecho y por el revés
formando un diseño a dos colores.
La parte final de los hilos de trama forman una serie de trenzas
planas cuyos extremos finalizan anudados al borde de la mochila en
un extremo y a la manija u hombrera el otro extremo.
La serie de hilos de trama del costado opuesto sirven para tejer
manualmente el tejido compuesto que forma el fondo de la
mochila.
ELEMENTOS DE DISEÑO - dos bandas decorativas angostas en la
parte superior e inferior del cuerpo de la mochila con motivos
cruciformes que se repiten en una de las copas con la que fue
encontrada la momia.
El motivo zoomorfo de un animal con la espalda encorvada.
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COLECCION DE TEXTILES
PRECOLOMBINOS COLOMBIANOS EN MUSEOS
MUSEO DEL ORO Bogotá
Textiles culturas: Nariño, Guane, Sinú, Muisca.
Pasto
Textiles Cultura Nariño.
MUSEO NACIONAL
Instituto de Antropología - Bogotá.
Textiles Cultura Muisca y Guane.
MUSEO DE TRAJES REGIONALES DE COLOMBIA
Bogotá
Textiles Cultura Guane.
GALERIA CANO
Museo - Bogotá
Textiles Cultura Nariño y Muisca
MUSEO CASA DE BOLIVAR
Bucaramanga, Santander.
Textiles Cultura Guane.
MUSEO CASA DE LA CULTURA DEL SOCORRO
Socorro. Santander.
Textiles Cultura Guane.
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ZONAS TEXTILES PRECOLOMBINAS
MUSEO DE PASCA
Pasca, Cundinamarca.
Textiles Cultura Muisca.
MUSEO ARQUEOLOGICO DE SOGAMOSO
Sogamoso, Boyacá.
Textiles Cultura Muisca.
BRITISH MUSEUM
Londres, Inglaterra.
Textil Cultura Muisca.
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EMILIA CORTES MORENO
Los editores y la Redacción del Boletín del Museo del Oro se
permiten aclarar que los textos y el dibujo que aparecen en la
contraportada del Boletín No. 17 describiendo el Textil Nariño (M.
O. T. 6a. y 6b) fueron elaborados por Emilia Cortés Moreno y que su
nombre no apareció al pie de ellos por una omisión involuntaria.
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