Ficha bibliográfica
Titulo:
Los Quimbayas y sus vecinos: problemas arqueológicos para los museos regionales de Armenia, Pereira y Manizales
Edición original: 2005-05-13
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-13
Creador: Héctor Llanos Vargas




INDICE




 

LOS QUIMBAYAS Y SUS VECINOS: PROBLEMAS ARQUEOLOGICOS PARA LOS MUSEOS REGIONALES DE ARMENIA, PEREIRA Y MANIZALES
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HÉCTOR LLANOS VARGAS

|Profesor de la Universidad Nacional de Colombia

La aceptación por el Museo del Oro del Banco de la República de la propuesta de elaboración del guión para los nuevos museos regionales de las ciudades de Armenia, Pereira y Manizales, significó enfrentar un reto arqueológico en un contexto museográfico, porque al tener como tema principal a los quimbayas y demás grupos aborígenes que habitaron los territorios del antiguo Caldas, la información científica que existe al respecto, en lo relacionado con el período prehispánico, es mínima.

Acerca de los quimbayas se ha escrito en apariencia mucho, debido a la popularidad de sus valiosos objetos de oro, que en su gran mayoría, al haber sido obtenidos por guaqueros, se han convertido en piezas de museo, sin localización histórica precisa.

La calidad técnica y artística de la orfebrería y la alfarería prehispánicas excavadas de tumbas del Viejo Caldas, permitió que los quimbayas adquirieran prestigio nacional e internacional, especial mente desde el momento en que el gobierno colombiano regaló a España el ya famoso "tesoro de los quimbayas", que reposa en el Museo de América de Madrid. Este acto oficial rememoró la leyenda de El Dorado, que durante el siglo XVI mantuvo viva la codicia de los conquistadores.

Los quimbayas, por haber sido notabilísimos orfebres, se convirtieron en las víctimas preferidas de guaqueros, comerciantes y coleccionistas particulares del patrimonio colombiano, cuyas mentes se fascinan con el codiciado metal precioso, aunque esto siga siendo un "elogio a la locura o a la estulticia", como lo dijo Erasmo de Rotterdam hace varios siglos.

Los quimbayas, desde el punto de vista de su identidad étnica, se hallan entre los grupos menos investigados por los arqueólogos. Es mayor y más rica en detalles la información de la guaquería que la de la arqueología. No existe ni periodización histórica ni clasificación de sus objetos, como consecuencia de excavaciones científicas. Técnicamente sólo se han excavado unas pocas tumbas, cuyos resultados son insignificantes si se piensa en los centenares de entierros guaqueados. Apenas hay unas cuantas dataciones de C-14, y recientemente se están estudiando los sitios de vivienda que comienzan a despejar el complejo mundo cultural precolombino regional.

Algunos investigadores han tratado de llenar este desolador panorama científico realizando estudios estilísticos y técnicos de la cerámica y la orfebrería. Mediante comparaciones con los materiales arqueológicos de otras regiones prehispánicas más investigadas, han propuesto clasificaciones formales e hipotéticas.

De los quimbayas sí hay un conocimiento científico de su historia a partir del momento de la conquista hispánica hasta su extinción en tiempos modernos. Utilizando fuentes escritas, investigadores como Juan Friede y Luis Duque Gómez han reconstruido la vida cotidiana de los quimbayas en el siglo XVI.

Por las razones antes expuestas, el guión museográfico se hizo con base en las crónicas del siglo XVI y en los trabajos etnohistóricos. El contenido central de los museos de Armenia, Pereira y Manizales se sitúa en dicha centuria, tratando de mirar hacia el pasado prehispánico por intermedio de los objetos culturales y la escasa información arqueológica existente.

En los tres museos no se hace la apología de los objetos de oro, al no presentarlos aislados, como si se tratara del famoso tesoro de El Dorado. La orfebrería formó parte de un sistema cultural dentro del cual coexistió con la alfarería, la industria lítica y las actividades sociales, económicas, políticas y mágicas. Esta actitud no demerita la alta calidad tecnológica y el sentido estético que poseen los objetos de oro y cobre.

A diferencia de otros museos, los de Armenia, Pereira y Manizales tienen como protagonistas a los quimbayas y demás comunidades aborígenes vecinas. Las piezas de barro, metal y piedra son vistas como productos culturales de grupos sociales.

El museo del Centro Cultural de Armenia tiene dos áreas de exposición. A la primera se le asignaron como contenido las actividades de la vida cotidiana; a la segunda, lo relacionado con el mundo simbólico. Las dos temáticas, estrechamente vinculadas, resultaron de dar respuesta a los siguientes interrogantes: ¿cómo eran los quimbayas?, ¿dónde y cómo vivían?

Las crónicas y las figuras antropomorfas de barro y oro permitieron deducir en forma aproximada cómo eran los rasgos físicos y los adornos corporales.

La respuesta al segundo interrogante se logró con base en la información geográfica relacionada con los suelos, el relieve, la vegetación, la fauna y el clima de las tierras del antiguo Caldas. Con ayuda de fotografías se expone ante el visitante un mural sobre el paisaje en que habitaron los quimbayas, desde los bosques muy húmedos y húmedos premontanos (piso cafetero) hasta las tierras frías y los páramos como el del Ruiz.

La información sobre la naturaleza se obtuvo pensando en que los indígenas aprovecharon los recursos naturales no sólo para la obtención de alimentos (vegetales y animales) o para sus industrias artesanales (madera, sal, cobre, oro, arcillas y rocas), sino también para transformarlos en seres míticos en contextos mágicos (sapos, caracoles, aves y reptiles).

Los quimbayas y demás grupos dieron una respuesta a las peculiaridades del paisaje, al edificar sus casas dispersas sobre las suaves lomas o concentradas en aldeas o poblados. Para sus viviendas utilizaron recursos como la guadua, troncos de árboles y hojas de palma.

Al tercer interrogante se dio respuesta por intermedio de los siguientes apartes: el matrimonio, los trabajos de los hombres y las mujeres, los campos de cultivo, los alimentos, los cultivadores de colmenas, los magníficos alfareros y orfebres, los tejedores de algodón, los trabajadores de la sal, los comerciantes, los señores dorados (caciques), los hombres del tiempo mítico (chamanes), el mundo de los muertos, el ritual caníbal, danzas y cantos y las "yerbas" mágicas.

Al existir descripciones en las crónicas y rica iconografía en la alfarería y la orfebrería, se elaboraron gráficas que reconstruyen, de manera creativa, escenas de la vida cotidiana y las prácticas rituales.

En las vitrinas de la primera área se colocaron las cerámicas y los objetos de oro y de piedra, con significados funcionales, como los recipientes de barro utilizados para la preparación y el consumo de los alimentos, las piedras y manos de moler, los raspadores de madera, los artefactos de corte, los pulidores, los cinceles, los barretones; y adornos con posibles significados de jerarquía social, como los pectorales, las narigueras, las orejeras, los brazaletes y las diademas. El maniquí que recibe al visitante representa a un cacique con su ajuar de oro.

El complejo mundo alfarero, al carecer de ubicación cronológica y espacial precisa, se expuso por grupos estilísticos, de tal manera que el visitante pueda apreciar la calidad técnica y artística característica de las sociedades indígenas prehispánicas que vivieron en el Viejo Caldas.

Algo similar se hizo, en la medida de lo posible, con los valiosos objetos de oro y cobre. En la llamada orfebrería quimbaya se diferencian dos conjuntos estilísticos y técnicos, uno identificado con las figuras antropomorfas y los procesos que forman parte del "tesoro de los quimbayas", que, a diferencia del segundo grupo, poseen mayor riqueza formal y tecnológica. El primero ha sido situado entre los siglos VI y el IX de nuestra era, y el segundo corresponde al período tardío que llega hasta la conquista española.

Respecto a la periodización, se tomó la decisión de pasarla por alto mientras no haya nuevos trabajos de investigación arqueológica. Se consideró más oportuno decirle al visitante que el proceso histórico prehispánico se desconoce. Además, los contenidos del museo se ampliarán cuando exista mayor información.

En la segunda área se muestran los objetos de oro y cerámica con una iconografía simbólica. En un mural gráfico se narran escenas rituales y prácticas funerarias. Estas se aprecian aún más en un diorama que reconstruye una tumba con su ajuar.

La visita al museo es un primer paso o motivación sobre su temática, que se canalizará por otros medios de divulgación y promoción, como hojas volantes o catálogos, en los cuales la información será más profunda.

A diferencia de los museos de Manizales y Pereira, el de Armenia, al estar inscrito en un centro cultural de gran dimensión, recoge una muestra de los diferentes estilos alfareros y orfébricos hallados en los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y en los territorios del norte del Valle del Cauca. En este museo se hace hincapié en el grupo de los quimbayas.

El museo de Manizales tiene como tema principal los indígenas que habitaron en el siglo XVI Ias tierras del actual departamento de Caldas y el surde Antioquia: ansermas, caramantas, cartamas, armas, zopías, paucuras, pozos, carrapas, picaras, samanaes, amaníes y pantágoras. Por esta razón solamente se exhiben los complejos alfareros que en dicho departamento, hasta la fecha, se han encontrado (marrón inciso, aplicado inciso y polícromo).

A la cerámica marrón incisa se ha asociado la llamada orfebrería clásica, de la que se poseen pocas piezas, por lo cual se hizo un montaje fotográfico referente a piezas del "tesoro de los quimbayas".

Aprovechando una excelente cita del conquistador Jorge Robledo, por su carácter descriptivo, sobre el entierro de los señores principales de la provincia de Armenia, se realizó una reconstrucción artística (acuarelas) sobre el tema. También se exponen dos acuarelas que muestran el laboreo agrícola y la industria de la sal.

Al museo de Pereira se le dio como tema principal el grupo de los quimbayas. En sus vitrinas solamente se expone cerámica considerada tardía, que se caracteriza por la presencia de un baño rojo, la decoración de pintura negativa de color negro, la policromía y otras técnicas menos frecuentes.

En este mismo museo las salas de exposición tienen peculiaridades que lo diferencian de los museos de Armenia y Manizales. La parte gráfica se integró en un gran mural, donde se representan el paisaje, la vivienda, los campos de cultivo, algunos trabajos domésticos y unas figuras de carácter ritual sobre la orfebrería, la alfarería y la sal. La orfebrería se expone en una gran vitrina, con lo cual se logra una visión de conjunto, en la que se intercalan unas figuras antropomorfas de barro que le van comunicando al visitante lo relacionado con la vida cotidiana y los rituales de los quimbayas.

Como se podrá apreciar al recorrer las salas de exposición de los tres museos, cada uno de ellos presenta particularidades, en lo referente tanto a las piezas arqueológicas como a las gráficas. Los tres fueron montados a partir de un solo guión, bajo unos mismos criterios metodológicos y con variantes museológicas, de tal manera que son independientes pero complementarios.

Es de esperarse que la temática expuesta promueva y divulgue el patrimonio cultural y los conocimientos sobre los indígenas que habitaron el Viejo Caldas, recordándole al visitante la presencia histórica prehispánica y la supervivencia de la realidad indígena, en grupos como los emberá-chamíes, que habitan parte del territorio de Risaralda. La investigación arqueológica es de gran importancia para aclarar los interrogantes sobre los quimbayas y demás comunidades que vivieron en el antiguo Caldas.

El complejo cultural identificado con los quimbayas del siglo XVI, no sólo es de gran interés para la comprensión del surgimiento y evolución de los cacicazgos del valle del río Cauca, sino también de un horizonte cultural americano originado en el período formativo de la costa pacífica ecuatoriana.

Como lo plantean la orfebrería y la alfarería, los territorios del Cauca medio parecen constituir un núcleo de experimentación y desenvolvimiento cultural que se extiende a otras regiones colombianas. El alto nivel tecnológico y artístico alcanzado en el Viejo Caldas refleja unas estructuras económicas, políticas, sociales y míticas propias de los procesos de desarrollo regionales de los andes septentrionales de Suramérica.

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