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50
AÑOS DE INVESTIGACION ARQUEOLOGICA EN EL VALLE DEL CAUCA CARLOS
ARMANDO RODRIGUEZ*
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| Asentamiento Indigena
cercado. Grabado en madera. Frankfurt, 1590 |
A Henry Wassén y Julio C. Cubillos, pioneros de la investigación
arqueológica en el Departamento del Valle del Cauca
En el estudio arqueológico y etnohistórico de las sociedades prehispánicas que
habitaron en el actual territorio del Valle del Cauca, podemos diferenciar los siguientes
períodos de desarrollo |1 :
Primer Período (1935-1962). Las primeras investigaciones referentes a
la historia prehispánica regional, datan del año de 1935 cuando el célebre científico
sueco Henry Wassén adelantó estudios sobre las costumbres funerarias de las sociedades
prehispánicas del Valle del Dorado (municipio de Restrepo).
El análisis de nueve tumbas, le permitió formular la primera tipología basada
en la forma de los pozos y las cámaras de estas. Fueron diferenciados dos tipos de
tumbas: a) de pozo rectangular sin cámara; b) de pozo rectangular con cámara lateral.
Las bóvedas, por su parte, presentaron las siguientes formas: a) ovoidal; b) paredes
planas y redondeadas; c) paredes rectangulares (Wassén H. 1976).
El siguiente estudio correspondió al investigador colombiano Gregorio Hernández
de Alba, quien en el año de 1937 describió petroglifos y material cerámico procedente
de Restrepo y Darién (Hernández de Alba, 1976:41).
Un año más tarde, el mismo arqueólogo llevó a cabo el primer estudio
metódico de la cerámica prehispánica colombiana, basándose en su distribución
geográfico-cultural. Producto de este, fue la hipóte sis sobre la existencia de once
estilos cerámicos, entre los cuales fue incluido el "Estilo Calima", ubicando
su área de dispersión geográfica sobre la Cordillera Occidental, en los alrededores de
los actuales municipios de Restrepo y Darién (Hernández de Alba G. 1938).
De gran importancia para el desarrollo de la arqueología colombiana fueron las
llamadas Misiones de Estudio Arqueológico efectuadas en la década del cuarenta con la
participación de especialis tas nacionales y extranjeros. En el contexto de estas
misiones, los arqueólogos norteamericanos James Ford y Wendell Bennett, en el año de
1941 adelantaron estudios arqueológicos en diferentes partes del país.
La actividad Investigativa de J. Ford se centró en el estudio del patrón de
asentamiento y en especial, de las costumbres funerarias de las comunidades prehispánicas
del sur del Valle y el norte del Dpto. del Cauca. En su concepto, en esta amplia zona
pueden diferenciarse tres complejos culturales: a) Complejo del río Pichindé, ubicado al
occidente de Cali, sobre la Cordillera Occidental ; b) Complejo del río Bolo, en el
sector cordillerano de los municipios de Pradera y Palmira; c) Complejo Quebrada Seca,
sobre la Cordillera Central, en los alrededores de los municipios de Corinto, Tacueyó y
Jambaló (Ford J. 1944).
Por su parte, W. Bennett analizó la cerámica prehispánica existente en
diversas colecciones estatales y privadas, estableciendo su propia clasificación, basada
en gran parte en la de Hernández de Alba. En su concepto, existieron nueve complejos
cerámicos, dentro de los cuales estaba el "Complejo del Alto Cauca". Este
incluía varios estilos cerámicos: "Quimbaya, Río Pichindé, Río Bolo, Quebrada
Seca, Black and Red (vasijas de tres asas), White on Red Geometric y la figura efigie
sentada en un banco". (Bennett W. 1944:38).
A raíz de la intensificación de la guaquería en la zona Calimay del
surgimiento de grandes lotes de material orfebre, a finales de los años cuarenta,
investigadores del Servicio de Arqueología y el Insti tuto Etnológico Nacional,
visitaron la región con fines investigativos. Entre ellos figuraban Julio C. Cubillos,
Roberto Pineda (Pineda R. 1945), Gerardo Reichel Dolmatoff y Luis Duque Gómez (Duque G.
1946).
Fuera de los estudios arqueológicos, fueron adelantadas igualmente
investigaciones históricas basadas en los documentos escritos de los Siglos XVI y XVII. A
este tipo de trabajos pertenece la monumen tal obra del científico alemán Hermann
Trimborn, "Señorío y barbarie en el Valle del Cauca", dedicada al análisis
del nivel de desarrollo histórico-social de las comunidades étnicas del valle del río
Cauca, en especial de los Quimbayas, en el momento de la conquista española (Trimborn H.
1949). 2
A la década de los cincuenta corresponden los primeros estudios sobre metalurgia
prehispánica, efectuados por el arqueólogo español José Pérez de Barradas. El
análisis tecnológico y estilístico de gran cantidad de piezas de metal pertenecientes
al Museo del Oro, permitió a este autor diferenciar y caracterizar el llamado
"Estilo Calima-en orfebrería (Pérez de Barradas J. 1954:26). 3
El estado de desarrollo de la investigación de las diferentes fuentes
históricas (materiales y escritas) fue lo que permitió a Luis Duque Gómez, en el año
de 1955 realizar el primer intento de recons trucción general de la historia
prehispánica colombiana. Varios apartados de su obra estuvieron dedicados al análisis de
los fenómenos socio-económicos de las comunidades del suroccidente de nuestro país
(Duque Gómez L. 1955).
Iniciando los años sesenta, se comienza a comprender la importancia de la Costa
Pacífica colombiana, en la solución de problemas cardinales de la arqueología del
sur-occidente de nuestro país. Entre enero y abril de 1960, en el contexto del programa
Interrelationships of New World Cultures del Institute of Andean Research, los
arqueólogos Alicia y Gerardo Reichel Dolmatoff efectuaron excavaciones arqueológicas en
el Bajo Calima, municipio de Buenaventura (Reichel Dolmatoff G. y A. 1961: 240) (Reichel
Dolmatoff G. 1965:85).
De tal forma, podemos ver que en este primer período de desarrollo de la
arqueología regional primó el carácter esporádico de las investigaciones
arqueológicas de campo. A esto debemos agregar, el que dichos estudios tuvieron
básicamente, como principal objetivo la excavación de tumbas, el análisis
tipológico-formal de la cerámica y la orfebrería, dedicando poca o ninguna atención a
otro tipo de yacimientos arqueológicos, como sitios de poblado, basureros, sistemas de
cultivo, etc. En cierta medida, podríamos aseverar que aún no se superaba el nivel
empírico del conocimiento arqueológico, lo cual se manifestaba en el énfasis puesto en
aspectos eminentemente formales, como la descripción del trabajo realizado, la
clasificación tipológicoformal de la cerámica, la orfebrería, etc. 4 .
No obstante, hacia 1960 se habían sentado ya las bases de la arqueología
vallecaucana. Se contaba con material arqueológico de varias regiones geográficas y se
comenzaba a dar los primeros pasos firmes para su delimitación cronológico-espacial.
Igualmente, había irrumpido a la palestra la etnohistoria, complementando, en gran medida
la información obtenida del análisis de las fuentes arqueológicas.
Segundo Período (1962 hasta el presente). A principios de la década de
los sesenta comienza a vislumbrarse un cambio importante en la investigación
arqueológica del Valle del Cauca. Esta alteración estuvo relacionada con la
implementación de los primeros estudios interdisciplinarios, más o menos, sistemáticos,
en diferentes regiones de nuestro departamento. Dichos estudios fueron realizados por
especialistas nacionales y extranjeros, en el contexto de dos expediciones adelantadas
conjuntamente entre el Instituto Colombiano de Antropología y la Universidad de
Cambridge.
La primera expedición interdisciplinaria se efectuó entre julio y septiembre de
1962 al valle del río Calima, en el municipio de Darién 5
. Durante el período anteriormente mencionado, se logró registrar foto gráficamente
gran cantidad de material arqueológico; analizar técnicas de manufactura, motivos
decorativos y estilos de 75 petroglifos; recolectar material superficial de más de 65
sitios de habitación prehispánica; excavar 12 tumbas y parcialmente 4 sitios de poblado,
etc. (Bray W. 1976: 47-52).
Una segunda expedición de carácter arqueológico se realizó en el verano de
1964 6 . La intensa exploración de un
área comprendida entre 3 Kms. al norte de la ciudad de Buga y 20 Kms. al sur de la misma,
permitió localizar 28 sitios de poblado. Al analizar el material cerámico, se logró
establecer dos estilos diferenciados cronológicamente: Yotoco y Sonso. Además, se
determinó la presencia de otro grupo cerámico, diferente de los anteriores, el cual fue
denominado convencionalmente Buga (Bray W; Moseley E. 1976: 56-72).
Las investigaciones de los autores antes mencionados permitieron comenzar a
comprender el verdadero contenido arqueológico del concepto "Cultura Calima".
La hipótesis planteada por dichos cienti ficos sobre la existencia de varios
"Estilos Cerámicos", diferenciados cronológicamente, no era más que el
reconocimiento de la existencia de diferentes culturas arqueológicas en el ámbito
geográfico del valle del río Cauca 7 .
Por primera vez, en la arqueología regional, se logró obtener datación
absoluta con base en los análisis de radiocarbono y termoluminiscencia. El período más
antiguo de asentamiento prehispánico en la parte plana del valle, denominado Yotoco, fue
ubicado entre 800 a. de C. y 1200 d. de C. El siguiente período, llamado Sonso seguía al
período Yotoco y se continuaba hasta la conquista española (Bray. W Moseley E. E976:
73-76).
Los trabajos arqueológicos de campo continuaron en el año de 1965. Entre enero
y marzo de dicho año, Julio C. Cubillos excavósitios de habitación y tumbas en las
fincas El Tulipán y El Llanito, vereda de Palmaseca, municipio de Palmira, donde obtuvo
una fecha de 114080 d. de C. (Cubillos J. C. 1984: 25). Al mismo año pertenecen los
estudios de Alicia Dussán de Reichel en la zona Calima (1965-66).
Finalmente, debemos mencionar la aparición de dos obras generalizadoras sobre la
historia prehispánica colombiana. La primera de ellas escrita por Luis Duque Gómez fue
publicada como un volu men especial de la colección "Historia Extensa de
Colombia" (Duque Gómez L. 1965). 1-a segunda apareció en Londres en idioma inglés,
representó la primera periodización de la historia prehispánica de nuestro país
(Reichel-Dolmatoff G. 1965). En ambas obras encontramos interesantes apreciaciones
históricas sobre el nivel de desarrolla socio-cultural de los portadores de las culturas
"Calima" y "Quimbaya 8 .
Hacia la segunda mitad de los años sesenta se nota cierta activización de las
investigaciones arqueológicas. En 1966 la arqueóloga norteamericana Karen Olson Bruhns
empezó los estudios estilísticos de la cerámica Quimbaya, logrando diferenciar los
complejos del Cauca Medio y Caldas. En su concepto, los restos del Complejo Cerámico del
Cauca Medio datan de alrededor de E 100 d. de C. y se encuentran localizados en un área
comprendida entre Buga, al sur. hasta Medellín al norte. La fase Yotoco establecida por
W. Bray y E Moseley en E964 representa para K. Bruhns un subestilo del Complejo del Valle
Medio (Bruhns K. E976: 102). El Complejo Caldas, por su parte, es calificado de la
siguiente manera: "siguiendo al Complejo k Cauca Medio hay una serie de estilos
caracterizados por una pintura negra resistente y bordes rojos. Estos estilos datan
aparentemente de hace un milenio o más. Las variaciones en el sur de estas cerámicas son
comúnmente llamadas Sonso (Bray W.; Moseley E.) o Calima en un sentido mucho más
general. Yo llamo a estos estilos Caldas, ya que las variantes más íntimamente
relacionadas se encontraron en el departamento de Caldas" (Bruhns K. 1976: 103).
En 1967 Julio C. Cubillos efectuó excavaciones de tumbas prehispánicas, cerca
del municipio de Vijes, donde encontró similitud cultural con los yacimientos
arqueológicos de otros lugares de la Cordillera Occidental, específicamente de la zona
Calima (Cubillos J. C. 1967: 23-36).
En el mismo año apareció el tomo II de la "Historia Extensa de
Colombia" escrito por Luis Duque Gómez, dedicado al análisis de las tribus
indígenas y sitios arqueológicos de Colombia. Varios apartes de la obra estaban
dedicadas a la arqueología y etnografía del suroccidente colombiano (Duque Gómez L.
1967).
Comienza la década del setenta con la reanudación de los trabajos
arqueológicos de campo en la Cordillera Occidental. En enero de 1972 un grupo de
investigadores bajo la dirección de Alvaro Chávez excavó tumbas prehispánicas en el
municipio de Yotoco y el Valle del Dorado, municipio de Restrepo. El análisis de diez
tumbas suministró importante información científica sobre las costumbres funerarias de
los indígenas prehispánicos de la zona. Así, por ejemplo, logró establecerse que las
tumbas excavadas pertenecían al período Sonso, correspondiendo por su morfología al
tipo de tumba de pozo con cámara lateral. Fue igualmente confirmada la tipología de
bóvedas formulada por H. Wassén aún en 1935 (Chávez A; Caldas M; Villamizar M. 1972:
27).
Un año más tarde, Ana María Falchetti y Clemencia Plazas del Museo del Oro de
Bogotá, efectuaron un estudio sobre tumbas Yotoco y Sonso en el municipio de Restrepo
(Falchetti A. M; Plazas C. 1973).
Similares estudios sobre costumbres funerarias fueron hechos por Lucía Rojas de
Perdomo, durante 1975-76 en el sitio La Buitrera, cerca de Cali. (Rojas de Perdomo L.
1985: 254-257).
Simultáneamente a las pesquisas arqueológicas de campo, se continuó, de una
forma más sistemática, el examen de las fuentes escritas de los Siglos XVI-XVII que se
encontraban inéditas en diferen tes archivos nacionales y extranjeros, y en las cuales se
consignaba información de carácter histórico-social sobre la población aborigen del
suroccidente colombiano.
A esta actividad se dedicó la etnohistoriadora Kathleen Romoli, cuyo primer
estudio sobre el censo de población de la jurisdicción de Cali, realizado por el oidor
Francisco Briceño en 1552, apareció publi cado en el año de 1974 (Romoli K. 1974). Este
trabajo fue complementado por la autora en los años de 1975-76 con el análisis de los
documentos del Siglo XVI correspondientes a la zona geográfica del Alto Chocó (Romoli K.
1975; 1976).
La investigación de K. Romoli permitió establecer la existencia de más de 62
cacicazgos en el sector central de la Cordillera Occidental, hacia finales del Siglo XVI.
De esta forma, las fuentes escritas comenzaron a jugar un papel importantísimo y
complementario de los estudios arqueológicos, en la reconstrucción científica de la
historia prehispánica regional 9 .
A la segunda mitad de los años setenta corresponden los primeros estudios
generales sobre el arte de los pueblos creadores de las culturas "Calima" y
"Quimbaya", adelantados por Eugenio Barney Cabrera y los cuales fueron incluidos
en la primera edición de la "Historia del Arte Colombiano" publicada en 1977.
(Barney Cabrera E. 1977).
Por otra parte, entre octubre de 1977 y diciembre de 1979 el investigador Carlos
H. Illera realizó excavaciones de varios cortes estratigráficos en sitios de
habitación, así como también de tumbas de los períodos Yotoco y Sonso, en los
alrededores del municipio de Darién (Illera C. H. 1985: 31).
Hacia finales de la década del setenta se vislumbra un cambio radical, de
fundamental importancia para el ulterior desarrollo de la i arqueología en nuestro
departamento. Este estuvo relacionado con el surgimiento de tales fenómenos como: la
ampliación de los trabajos de campo; el creciente intento de interpretación
histórico-sociológica del material arqueológico, e igualmente, por el interés que
comenzó a dársele a los problemas teórico-metodológicos de la ciencia arquea lógica.
En primer lugar, debemos mencionar la iniciación, en el año de 1979, de
estudios interdisciplinarios y sistemáticos al valle del Dorado, realizados en el
contexto del "Proyecto Arqueológico Calima" por especialistas del Instituto
Colombiano de Antropología y el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres 10 .
Este importante proyecto, único en su género en Colombia, planteó como
principales objetivos, en un lapso de cinco años, obtener información sobre:
distribución geográfica de acuerdo a períodos; base económica y adaptación
ecológica. Igualmente, el estudio de material cerámico y orfebre existente en museos y
colecciones particulares (Herrera L; Cardale M; Bray W. 1982-83: 386).
Hasta el presente han sido publicados cinco informes generales sobre el resultado
de las investigaciones de campo realizadas. En el primero de ellos, correspondiente al
año de 1980 se reporta la existencia de un material cerámico encontrado en el valle del
Dorado, el cual por las fechas de radiocarbono obtenidas, resultó ser la evidencia
cultural más antigua de sociedades agro-alfareras en el valle del río Cauca. (Bray W.
1980: 2).
Los estudios realizados por los miembros del "Proyecto Calima" han
permitido, igualmente, obtener datación absoluta de otros sitios diferentes a los de la
región Calima. En general, casi medio centenar de fechas obtenidas por radiocarbono y
termoluminiscencia, han permitido elaborar una tabla cronológica bastante aceptable hasta
ahora, con base en la cual, podemos formarnos una idea general delas diferentes etapas de
desarrollo histórico-cultural por las cuales atravesaron las comunidades indígenas
prehispánicas del valle del río Cauca, desde la segunda mitad del segundo milenio a. de
C. hasta la conquista española (Herrera L; Cardale M; Bray W. 1982-83: 387-390).
Gracias al proyecto anteriormente mencionado, por primera vez en la historia de
la arqueología regional, se comenzó a realizar investigaciones sistemáticas de sitios
de habitación, caminos prehispánicos, sistemas de cultivo, tumbas, etc. y se
institucionalizó la implementación de estudios interdisciplinarios 11 .
De gran importancia también, tanto por su objeto de estudio, como por su
carácter y duración, es la investigación sobre patrón de asentamiento en el Valle del
Cauca, adelantada desde 1980 por Julio C. Cubillos, en el contexto del proyecto
"Asentamientos Prehispánico: en la Suela Plana del río Cauca", financiado por
la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, FIAN 12 .
En el informe correspondiente a las temporadas de campo realizadas entre 1980 y
1983 en el sector sur de la suela plana del valle del río Cauca, Cubillos reporta tres
fases de desarrollo histórico cultural para la zona, denominadas Sachamate, Tinajas y
Quebrada Seca. Cronológicamente, se extienden desde finales del Siglo XII d. de C. hasta
la conquista española (Cubillos J. C. 1984: 154).
En lo que se refiere a los problemas teóricos, debemos mencionar el análisis de
Carlos H. Illera sobre el contenido científico de concepto "Cultura Calima" y
su relación con las diferentes etnias que habitaban el área en el Siglo XVI. (Illera C.
H. 1980).
Comenzamos la década de los ochenta con la ampliación de lo; estudios
arqueológicos de campo en áreas desconocidas total o parcialmente en el ámbito
regional. Entre julio y octubre de 1981 una comisión del Instituto Vallecaucano de
Investigaciones Científicas, encabezada por el autor y el investigador Carlos H. Illera
efectuó excavaciones en un cementerio prehispánico localizado en Guabas, municipio de
Guacarí. Recurriendo al análisis interdisciplinario, se logró obtener información
sobre aspectos antropológicos de la población indígena del Siglo XII d. de C.
(Rodríguez J. V. 1982), así come también, sobre su nivel de desarrollo socio-cultural
(Illera C. H. 1983, (Rodríguez C. A. 1984; 1985; 1986).
Sobre la Cordillera Occidental, en la zona de Trujillo-RiofríoBolívar, Héctor
Salgado realiza estudios arqueológicos, financiados por la Fundación de Investigaciones
Arqueológicas Nacionales, analizando tanto el patrón de asentamiento, como los vínculos
de dicho: yacimientos con los de áreas vecinas (Salgado H. 1985: 143-144).
Por otra parte, entre mayo y septiembre de 1981 fueron continuados los trabajos
de campo por parte de los miembros del "Proyecta Calima". Se hicieron estudios
de fotointerpretación, reconocimiento y levantamiento de mapas en el valle del Dorado.
También se excavaron sitios de poblado y campos de cultivo prehispánicos. Todo este
trabajo fue complementado con la documentación de gran cantidad de objetos cerámicos y
orfebres pertenecientes a coleccionistas particulares (Bray W; Herrera L; Cardale M. 1983:
56-58).
En el marco del mismo proyecto se iniciaron los estudios de la zona La
Cumbre-Pavas-Bitaco por la investigadora Suiza Theres Gahwiler. En esta zona, conocida
tradicionalmente por sus grandes urnas funerarias cilíndricas, se pretendía lograr un
ordenamiento cronológico de desarrollo socio-cultural prehispánico (Gahwiler T. 1983:
43-47).
El año de 1982 fue también de importancia para nuestra arqueología. En verano,
los integrantes del "Proyecto Calima" concentraron su trabajo nuevamente en el
valle del Dorado, donde fueron excavadas varias plataformas habitacionales de grandes
dimensiones, pertenecientes al período Sonso; así como también, ocupaciones del
período anterior, Yotoco (Bray W.; Herrera L; Cardale M. 1983: 57-58). Además, se
comenzó a estudiar con mayor atención las sociedades agrícolas más tempranas de la
región, del denominado periodo llama. Dicha investigación continuó en el contexto de un
proyecto específico adelantado por Marianne Cardale de Schrimpff, con la financiación de
la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales (Schrimpff M.C. 1985: 36-38).
Debemos mencionar igualmente, las excavaciones en el río Munguidó, en la
llanura pacífica, donde se logró estudiar un complejo cerámico del Siglo XI I d. de C.
(Cardale M; Herrera L. Comunicación personal).
Entre octubre y diciembre del mismo año, se hicieron nuevamente excavaciones de
tumbas en la suela plana del valle. Una comisión del Instituto Vallecaucano de
Investigaciones Científicas, bajo h dirección del autor, llevó a cabo las primeras
investigaciones arqueológicas en la ciudad de Buga. Los estudios en el cementerio
prehispanico de Almacafé, permitieron, al menos preliminarmente, conocer parte de las
costumbres funerarias de los indígenas del sector, así como su relación
genético-cultural con otras comunidades étnicas del sector plano del valle del río
Cauca (Rodríguez C. A. 1985).
Al mismo año pertenecen los estudios sobre la fauna arqueológica Calima,
adelantados por Anne Legast. Analizando las representaciones zoomorfas presentes en la
cerámica de cada uno de los períodos Calima, la autora trata de dar explicación a la
relación del arte con otros aspectos superestructurales de dichas sociedades indígenas
(Legast A. 1985: 38-39).
En 1983 prosiguieron las pesquisas en el norte del Valle del Cauca. Un proyecto
de prospección arqueológica en la zona del río Las Vueltas, fue comenzado por el autor,
a principios de febrero. Para su realización se contó con el apoyo del Inciva y
Colciencias. A un nivel macro, la prospección comprendió un área de 1500 Kms2 y se
efectua en la mayor parte de las veredas y corregimientos de los municipios de El Dovio,
Versalles, Argelia y El Cairo. A un nivel micro, se estudió sistemáticamente unos 44
Kms2 que comprendieron ambas márgenes del río Las Vueltas y la quebrada Guaimaral, entre
los corregimientos de El Cedro, v El Balsal. En este territorio fueron localizadas dos
aldeas prehispánicas pertenecientes a sociedades agro-alfareras tardías, de los Siglos
XII-XVI. Estas estaban conformadas por 348 plataformas artificiales tipo
"tambo", cuyas dimensiones oscilaban entre 20 y 3350 Mts2 (Rodríguez C. A.
1984).
Un poco al sur de esta zona, en la región de Bolívar-Trujillo, sobre la
Cordillera Occidental, Héctor Salgado L. continuó con la segunda etapa de sus estudios
arqueológicos en el norte del Valle del Cauca. Logró establecer la existencia de tres
ocupaciones prehispánicas diferenciadas cronológicamente, que van desde el Siglo V hasta
el Siglo X d. de C. (Salgado H. 1985: 143-144).
En el verano, también fueron continuadas las investigaciones en el valle del
Dorado por parte de los miembros del "Proyecto Calima".
En la misma zona Calima, en el corregimiento de Jiguales. municipio de Darién,
arqueólogos del Inciva (Héctor Salgado - Carlos A. Rodríguez) y del Instituto de
Arqueología de la URSS (Vladimir A. Bashilov), iniciaron la primera etapa del
"Proyecto Arqueológico Jiguales". Los trabajos de campo hechos entre octubre y
noviembre de 1983 se centraron en el poblado prehispánico del Cabo de la Vela, donde
fueron descubiertas 24 plataformas habitacionales artificiales alrededor del cerro; una
plataforma central en la cima; eras de cultivo y un cementerio. En dos tambos de los
períodos Yotoco y Sonso respectivamente, se logró hacer excavaciones en área. Fueron
también estudiadas tres tumbas Sonso (Salgado H; Rodríguez C. A; Bashilov V.A. 1984).
Al mismo año pertenecen los estudios sobre metalurgia prehispánica, realizados
por las investigadoras del Museo del Oro, Clemencia Plazas y Ana María Falchetti. En su
concepto, antes del Siglo X d. de C. el suroccidente colombiano formaba una tradición
metalúrgica específica con características tecnológicas y formales comunes.
Tecnológicamente se caracterizaba por el empleo de láminas martilladas de oro de buena
ley y el uso, en menor escala, de la fundición y las aleaciones. Hacia los Siglos VII-X
d. de C. hace su aparición una nueva tradición metalúrgica, representada por una
generalización de técnicas y formas en el área Calima-Dagua. Sus principales
características fueron el predominio de las aleaciones (tumbaga), de las técnicas de
fundición y el dorado por oxidación.
Mientras la primera tradición parece estar asociada con material arqueológico
del período Yotoco, en nuestra área, la segunda es característica del período Sonso
(Plazas C; Falchetti A. M. E983: E-32) 13 .
Dos actividades arqueológicas importantes se realizaron en el año de 1984. La
primera de ellas, en el valle de El Dorado, correspondió a la última temporada de campo
del "Proyecto Calima" efectuada en verano, donde se continuó haciendo énfasis
en el carácter interdisciplinario de la investigación. En octubre comenzó la segunda
etapa del "Proyecto Jiguales", bajo la dirección de Héctor Salgado L. Se
concentraron los trabajos en la plataforma central del cerro Cabo de la Vela, donde un
gran sector fue excavada en área. Igualmente, fueron sondeadas todas las plataformas que
quedaban aún sin estudiar. Los trabajos de campo continuaron hasta enero de 1985. Desde
entonces, todo el material y la información obtenida se encuentra en procesamiento en el
laboratorio. (Salgado H. Comunicación personal.)
Los estudios arqueológicos llevados a cabo en el año de 1985 estuvieron a cargo
de especialistas del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas. Entre marzo y
noviembre se desarrollaron los trabajos de campo del proyecto "Investigaciones de
Rescate Arqueológico en el Arca del Proyecto Hidroeléctrico Calima III", bajo la
dirección de Héctor Salgado L. Un total de siete trincheras fueron excavadas en la finca
El Pital, donde se identificó una secuencia cultural estratificada en la que están
presentes el precerámico (5360 a. de C.) y las sociedades agro-alfareras llama (310 a. de
C.) Yotoco y Sonso. Los resultados preliminares del proyecto son de fundamental
importancia para la comprensión del desarrollo histórico-cultura! de: los aborígenes de
la zona, en el transcurso de más de 5.000 años y de su relación cultural con grupos de
otros sectores del sur-occidente colombiano (Salgado L. H. 1985: 4-5).
Por otro lado desde diciembre de 1985 hasta febrero del presente año la
investigadora Olga Osorio excavó varias trincheras en el sector del río Pance, al
suroccidente de la ciudad de Cali. El material cerámico obtenido es tardío (período
Sonso) y parece presentar algunas relaciones genéticas con el del Complejo Quebrada Seca,
recientemente estudiado por Julio C. Cubillos (Osorio O. Comunicación personal) 14 .
La más reciente investigación, aún en curso, corresponde a trabajos efectuados
por el autor, en la zona del Bajo Calima, municipio de Buenaventura. La excavación en
área de un sitio de poblado en la finca San Luis, corregimiento del Bajo Calima, ha
permitido establecer la presencia de asentamientos tardíos, del período Sonso,
relacionados culturalmente con las comunidades étnicas de la Cordillera Occidental y el
sector plano del valle del río Cauca (Rodríguez C. A. 1986) 15 .
Vemos entonces, que durante este segundo período, los estudios arqueológicos y
etnohistóricos se incrementaron tanto cuantitativa como cualitativamente. A partir del
año de 1979 asistimos a la implementación de estudios interdisciplinarios de carácter
regional; así como también, de proyectos específicos en diferentes áreas regularmente
o totalmente desconocidas en la arqueología de nuestro departamento. En el desarrollo de
estos proyectos, por primera vez o han sido utilizados los métodos y técnicas más
recientes de la arqueología mundial, tales como la foto¡ interpretación, análisis de
fosfatos, estudios de polen y fitolitos, análisis de radiocarbono y termoluminiscencia,
etc.
Resultados y
tareas
De tal forma, podernos concluir, que durante los últimos cincuenta años, la
historia prehispánica del Valle del Cauca, se ha venido reconstruyendo casi que
exclusivamente con base en el análisis de las fuentes arqueológicas. A la etnohistoria
le ha correspondido un segundo lugar, mientras que las investigaciones en
antropología y etnografía ocupan el último puesto.
La mayoría de los estudios arqueológicos se han centrado sobre la Cordillera
Occidental, específicamente en la zona Calima. El valle geográfico del río Cauca sólo
se comenzó a investigar a principios de los años sesenta, mientras que la Costa
Pacífica y la Cordillera Central siguen siendo prácticamente terra incognita en
la arqueología regional.
Es precisamente en la Cordillera Occidental donde se cuenta actualmente con una
secuencia de desarrollo histórico-cultural que se extiende desde el VI milenio a. de C.
hasta la conquista española. incluyendo desde las sociedades cazadoras-recolectoras del
precerámico, hasta las sociedades agro-alfareras de los períodos llama, Yotoco y Sonso.
Dicha sucesión establecida gracias a casi medio centenar de fechas obtenidas por los
análisis de radiocarbono y termoluminiscencia, constituye un eje cronológico central de
fundamental importancia para la comprensión de la historia prehispánica de todo el
suroccidente de nuestro país.
Indudablemente esta situación plantea importantes tareas a nuestra historia
prehispánica, cuya reconstrucción, en lo sucesivo, necesariamente deberá tener un
carácter interdisciplinario mucho más armónico.
En nuestro concepto, en arqueología deberá hacerse énfasis en los siguientes
aspectos: en primer lugar, es necesario continuar desarrollando sistemáticamente los
proyectos de carácter regional, que incluyan áreas geográficas claves. Tal es el caso,
por ejemplo, de la Costa Pacífica, donde deberá implementarse todo un programa de
investigaciones que permita conocer ampliamente el nivel de desarrollo histórico-social
de los grupos indígenas prehispánicos, e igualmente, el papel que estos jugaron en el
desarrollo socio-económico y cultural de la mayor parte de las comunidades indígenas del
suroccidente colombiano.
Otra de las zonas que es necesario investigar, es la Cordillera Central, donde
los estudios, como ya anotamos, han sido escasos. Allí pueden encontrarse interesantes
relaciones culturales con grupos del valle del río Magdalena, y del sur de nuestro país.
Y por último, urge complementar el programa sobre Asentamientos en la suela
plana del río Cauca, adelantado actualmente por Julio C. Cubillos, con estudios
interdisciplinarios a largo plazo, de las costumbres funerarias de los pueblos del valle
geográfico del río Cauca. La amenaza de destrucción total de cementerios prehispánicos
como los de Guabas y Buga sigue siendo inminente ante la continua mecanización de las
actividades agrícolas y la creciente guaquería sin ningún control.
Es igualmente perentorio intensificar los estudios etnohistóricos. A pesar de
exisitir una obra monumental como la de H. Trimborn, se siente la ausencia en el Valle del
Cauca, de una investigación seria y polémica, como la realizada por Héctor Llanos para
la región de Popayán (Llanos H. 1981). En archivos tan importantes como el Central del
Cauca (Popayán), el Archivo Nacional (Bogotá), el del Centro de Historia (Buga), el
Archivo Central de Quito y el Archivo de Indias (Sevilla) reposan aún muchos documentos
cuya información es de vital importancia para la comprensión de la verdadera dimensión
histórica de nuestra cultura aborigen y su importante aporte a la cultura universal.
Los antiguos mexicanos solían decir que un pueblo sin historia es un pueblo sin
rostro. Pues bien, la mayor parte de nuestro rostro prehispánico está aún por
descubrir.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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| * |
Instituto Vallecaucano de
Investigaciones Científicas "Inciva". Cali A.A. 5660. |
| 1 |
Hablo de trabajos
arqueológicos realizados científicamente y no de guaquería, ya que esta última se ha
venido practicando en la región, sin control alguno, desde el siglo pasado. (Arango C.
1924). |
| 2 |
Desde su aparición esta
obrase constituyó en un libro clásico de con-sulta obligada para los estudiosos del tema
y hasta el presente no ha sido superada, conservando en gran parte su rigurosa validez
científica. |
| 3 |
A partir de entonces, el
concepto de "Cultura Calima- identificado como un "estilo cerámico"
(Hernández de Alba 1938) y un "estilo orfebre", se afianzó en la
historiografía arqueológica colombiana. |
| 4 |
Etapas de investigación
tales como la prospección, la excavación, y los trabajos de laboratorio pertenecen todas
a un nivel empírico de comprensión arqueológica. A un nivel superior,
teóricoreconstructivo concierne las inferencias histórico sociológicas derivadas del
estudio del material arqueológico. Estos dos niveles de conocimiento, junto con un objeto
de estudio definido y un aparato conceptual propio es lo que hacen de la arqueología una
ciencia histórica. |
| 5 |
El grupo arqueológico estuvo
representado por Warwick Bray, David Orr, Andrew Mac-Millan y el colombiano Joaquín
Parra. |
| 6 |
Además de Warwick Bray
participó el arqueólogo norteamericano Edward Moseley. |
| 7 |
En la actualidad el concepto
de "Cultura Calima" no es aceptado por la mayor parte de los
investigadores-arqueólogos colombianos. El término Calima se entiende exclusivamente
haciendo referencia a un área geográfica donde en tiempos precolombinos se asentaron y
desarrollaron diferentes sociedades agroalfareras con un relativo alto nivel de desarrollo
histórico-social. |
| 8 |
No existe hasta el presente
en Colombia una obra de corte histórico que supere la de los dos autores mencionados, no
obstante que durante los últimos 20 años la investigación arqueológica, etnohistórica
y etnográfica ha alcanzado relevantes éxitos. |
| 9 |
De singular importancia fue
el hecho de que en el mapa etnográfico del Chocó dibujado por Melchor de Salazar en el
año de 1596, el actual río Calima figura con el nombre de río Yaco y la población
indígena asentada en lugares aledaños a éste, era denominada indios yacos. |
| 10 |
El director del proyecto era
el arqueólogo inglés Warwick Bray. Por Colombia participaron Leonor Herrera (ICAN) y
Marianne Cardale de Schrimpff (FIAN), así como también, estudiantes de antropología de
diferentes universidades colombianas. |
| 11 |
Es inconcebible que en
ninguna de las dos ediciones publicadas hasta el presente del "Manual de Arqueología
Colombiana", al hablar de la arqueología vallecaucana, su autora no menciona ni los
resultados más recientes obtenidos por los miembros del "Proyecto Calima", ni
mucho menos, los estudios sobre la suela plana del valle y el norte de la cordillera
occidental, adelantados recientemente por investigadores del Instituto Vallecaucano de
Investigaciones Científicas INCIVA. |
| 12 |
Desde el comienzo de sus
labores en el año de 1972 hasta el presente, la Fundación de Investigaciones
Arqueológicas Nacionales FIAN ha financiado 6 proyectos de gran importancia para el
desarrollo de la arqueología vallecaucana (Ver: Proyectos de Investigación realizados
entre 1972-1984. Resúmenes. Finarco. Bogotá, (1985). |
| 13 |
El estado de desarrollo de la
investigación histórica prehispánica, con base en el estudio de las fuentes
arqueológicas fue el tema principal de la Primera Mesa Redonda sobre Arqueología del
Valle del Cauca, realizada en Cali, los días 18 y 19 de abril de 1983. El evento
organizado por el Instituto Colombiano de Antropología, contó con la colaboración de la
Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, el Museo del Oro, la Universidad
Nacional de Colombia, el Museo Arqueológico La Merced y el Instituto Vallecaucano de
Investigaciones Científicas. Participó la mayoría de los investigadores dedicados a la
arqueología de nuestra región. Tres fueron los temas principales: l) Tradiciones
Tempranas en el Valle del río Cauca. 2) El Paisaje Arqueológico. 3) Tradiciones tardías
del Valle del Cauca y sus relaciones con zonas aledañas. Se presentaron también. dos
sesiones complementarias, donde fueron discutidos temas tales como: a) la delimitación y
caracterización de los conceptos utilizados en la arqueologíaa regional; b) la
perioduación de la historia prehispánica del suroccidente colombiano !Herrera I.. 1984:
113). |
| 14 |
Los estudios en la Cuenca del
río Pance fueron organizados con motivo de la celebración de los 450 años de fundación
de Santiago de Cali. Para su realización se contó con la ayuda de la Fundación Cali 450
años, la Corporación Regional del Cauca, CVC y el Instituto Vallecaucano de
Investigaciones Científicas, INCIVA. |
| 15 |
La necesidad de hacer
énfasis en la investigación arqueológica de la Costa Pacífica de nuestro país, fue
uno de los puntos tratados en el Taller sobre prioridades de investigación arqueológica
en Colombia, realizado en Bogotá los días 10-12-13 de abril de 1985 (Boletín de
Arqueología, No. l: 5-7. Bogotá. enero de 1986). |
|