Ficha bibliográfica
Titulo:
50 años de investigación arqueológica en el Valle del Cauca
Edición original: 2005-05-13
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-13
Creador: Carlos Armando Rodríguez




INDICE




  50 AÑOS DE INVESTIGACION ARQUEOLOGICA EN EL VALLE DEL CAUCA

CARLOS ARMANDO RODRIGUEZ*

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Asentamiento Indigena cercado. Grabado en madera. Frankfurt, 1590

A Henry Wassén y Julio C. Cubillos,
pioneros de la investigación arqueológica
en el Departamento del Valle del Cauca

En el estudio arqueológico y etnohistórico de las sociedades prehispánicas que habitaron en el actual territorio del Valle del Cauca, podemos diferenciar los siguientes períodos de desarrollo |1 :

Primer Período (1935-1962). Las primeras investigaciones referentes a la historia prehispánica regional, datan del año de 1935 cuando el célebre científico sueco Henry Wassén adelantó estudios sobre las costumbres funerarias de las sociedades prehispánicas del Valle del Dorado (municipio de Restrepo).

El análisis de nueve tumbas, le permitió formular la primera tipología basada en la forma de los pozos y las cámaras de estas. Fueron diferenciados dos tipos de tumbas: a) de pozo rectangular sin cámara; b) de pozo rectangular con cámara lateral. Las bóvedas, por su parte, presentaron las siguientes formas: a) ovoidal; b) paredes planas y redondeadas; c) paredes rectangulares (Wassén H. 1976).

El siguiente estudio correspondió al investigador colombiano Gregorio Hernández de Alba, quien en el año de 1937 describió petroglifos y material cerámico procedente de Restrepo y Darién (Hernández de Alba, 1976:41).

Un año más tarde, el mismo arqueólogo llevó a cabo el primer estudio metódico de la cerámica prehispánica colombiana, basándose en su distribución geográfico-cultural. Producto de este, fue la hipóte sis sobre la existencia de once estilos cerámicos, entre los cuales fue incluido el "Estilo Calima", ubicando su área de dispersión geográfica sobre la Cordillera Occidental, en los alrededores de los actuales municipios de Restrepo y Darién (Hernández de Alba G. 1938).

De gran importancia para el desarrollo de la arqueología colombiana fueron las llamadas Misiones de Estudio Arqueológico efectuadas en la década del cuarenta con la participación de especialis tas nacionales y extranjeros. En el contexto de estas misiones, los arqueólogos norteamericanos James Ford y Wendell Bennett, en el año de 1941 adelantaron estudios arqueológicos en diferentes partes del país.

La actividad Investigativa de J. Ford se centró en el estudio del patrón de asentamiento y en especial, de las costumbres funerarias de las comunidades prehispánicas del sur del Valle y el norte del Dpto. del Cauca. En su concepto, en esta amplia zona pueden diferenciarse tres complejos culturales: a) Complejo del río Pichindé, ubicado al occidente de Cali, sobre la Cordillera Occidental ; b) Complejo del río Bolo, en el sector cordillerano de los municipios de Pradera y Palmira; c) Complejo Quebrada Seca, sobre la Cordillera Central, en los alrededores de los municipios de Corinto, Tacueyó y Jambaló (Ford J. 1944).

Por su parte, W. Bennett analizó la cerámica prehispánica existente en diversas colecciones estatales y privadas, estableciendo su propia clasificación, basada en gran parte en la de Hernández de Alba. En su concepto, existieron nueve complejos cerámicos, dentro de los cuales estaba el "Complejo del Alto Cauca". Este incluía varios estilos cerámicos: "Quimbaya, Río Pichindé, Río Bolo, Quebrada Seca, Black and Red (vasijas de tres asas), White on Red Geometric y la figura efigie sentada en un banco". (Bennett W. 1944:38).

A raíz de la intensificación de la guaquería en la zona Calimay del surgimiento de grandes lotes de material orfebre, a finales de los años cuarenta, investigadores del Servicio de Arqueología y el Insti tuto Etnológico Nacional, visitaron la región con fines investigativos. Entre ellos figuraban Julio C. Cubillos, Roberto Pineda (Pineda R. 1945), Gerardo Reichel Dolmatoff y Luis Duque Gómez (Duque G. 1946).

Fuera de los estudios arqueológicos, fueron adelantadas igualmente investigaciones históricas basadas en los documentos escritos de los Siglos XVI y XVII. A este tipo de trabajos pertenece la monumen tal obra del científico alemán Hermann Trimborn, "Señorío y barbarie en el Valle del Cauca", dedicada al análisis del nivel de desarrollo histórico-social de las comunidades étnicas del valle del río Cauca, en especial de los Quimbayas, en el momento de la conquista española (Trimborn H. 1949). 2

A la década de los cincuenta corresponden los primeros estudios sobre metalurgia prehispánica, efectuados por el arqueólogo español José Pérez de Barradas. El análisis tecnológico y estilístico de gran cantidad de piezas de metal pertenecientes al Museo del Oro, permitió a este autor diferenciar y caracterizar el llamado "Estilo Calima-en orfebrería (Pérez de Barradas J. 1954:26). 3

El estado de desarrollo de la investigación de las diferentes fuentes históricas (materiales y escritas) fue lo que permitió a Luis Duque Gómez, en el año de 1955 realizar el primer intento de recons trucción general de la historia prehispánica colombiana. Varios apartados de su obra estuvieron dedicados al análisis de los fenómenos socio-económicos de las comunidades del suroccidente de nuestro país (Duque Gómez L. 1955).

Iniciando los años sesenta, se comienza a comprender la importancia de la Costa Pacífica colombiana, en la solución de problemas cardinales de la arqueología del sur-occidente de nuestro país. Entre enero y abril de 1960, en el contexto del programa Interrelationships of New World Cultures del Institute of Andean Research, los arqueólogos Alicia y Gerardo Reichel Dolmatoff efectuaron excavaciones arqueológicas en el Bajo Calima, municipio de Buenaventura (Reichel Dolmatoff G. y A. 1961: 240) (Reichel Dolmatoff G. 1965:85).

De tal forma, podemos ver que en este primer período de desarrollo de la arqueología regional primó el carácter esporádico de las investigaciones arqueológicas de campo. A esto debemos agregar, el que dichos estudios tuvieron básicamente, como principal objetivo la excavación de tumbas, el análisis tipológico-formal de la cerámica y la orfebrería, dedicando poca o ninguna atención a otro tipo de yacimientos arqueológicos, como sitios de poblado, basureros, sistemas de cultivo, etc. En cierta medida, podríamos aseverar que aún no se superaba el nivel empírico del conocimiento arqueológico, lo cual se manifestaba en el énfasis puesto en aspectos eminentemente formales, como la descripción del trabajo realizado, la clasificación tipológicoformal de la cerámica, la orfebrería, etc. 4 .

No obstante, hacia 1960 se habían sentado ya las bases de la arqueología vallecaucana. Se contaba con material arqueológico de varias regiones geográficas y se comenzaba a dar los primeros pasos firmes para su delimitación cronológico-espacial. Igualmente, había irrumpido a la palestra la etnohistoria, complementando, en gran medida la información obtenida del análisis de las fuentes arqueológicas.

Segundo Período (1962 hasta el presente). A principios de la década de los sesenta comienza a vislumbrarse un cambio importante en la investigación arqueológica del Valle del Cauca. Esta alteración estuvo relacionada con la implementación de los primeros estudios interdisciplinarios, más o menos, sistemáticos, en diferentes regiones de nuestro departamento. Dichos estudios fueron realizados por especialistas nacionales y extranjeros, en el contexto de dos expediciones adelantadas conjuntamente entre el Instituto Colombiano de Antropología y la Universidad de Cambridge.

La primera expedición interdisciplinaria se efectuó entre julio y septiembre de 1962 al valle del río Calima, en el municipio de Darién 5 . Durante el período anteriormente mencionado, se logró registrar foto gráficamente gran cantidad de material arqueológico; analizar técnicas de manufactura, motivos decorativos y estilos de 75 petroglifos; recolectar material superficial de más de 65 sitios de habitación prehispánica; excavar 12 tumbas y parcialmente 4 sitios de poblado, etc. (Bray W. 1976: 47-52).

Una segunda expedición de carácter arqueológico se realizó en el verano de 1964 6 . La intensa exploración de un área comprendida entre 3 Kms. al norte de la ciudad de Buga y 20 Kms. al sur de la misma, permitió localizar 28 sitios de poblado. Al analizar el material cerámico, se logró establecer dos estilos diferenciados cronológicamente: Yotoco y Sonso. Además, se determinó la presencia de otro grupo cerámico, diferente de los anteriores, el cual fue denominado convencionalmente Buga (Bray W; Moseley E. 1976: 56-72).

Las investigaciones de los autores antes mencionados permitieron comenzar a comprender el verdadero contenido arqueológico del concepto "Cultura Calima". La hipótesis planteada por dichos cienti ficos sobre la existencia de varios "Estilos Cerámicos", diferenciados cronológicamente, no era más que el reconocimiento de la existencia de diferentes culturas arqueológicas en el ámbito geográfico del valle del río Cauca 7 .

Por primera vez, en la arqueología regional, se logró obtener datación absoluta con base en los análisis de radiocarbono y termoluminiscencia. El período más antiguo de asentamiento prehispánico en la parte plana del valle, denominado Yotoco, fue ubicado entre 800 a. de C. y 1200 d. de C. El siguiente período, llamado Sonso seguía al período Yotoco y se continuaba hasta la conquista española (Bray. W Moseley E. E976: 73-76).

Los trabajos arqueológicos de campo continuaron en el año de 1965. Entre enero y marzo de dicho año, Julio C. Cubillos excavósitios de habitación y tumbas en las fincas El Tulipán y El Llanito, vereda de Palmaseca, municipio de Palmira, donde obtuvo una fecha de 114080 d. de C. (Cubillos J. C. 1984: 25). Al mismo año pertenecen los estudios de Alicia Dussán de Reichel en la zona Calima (1965-66).

Finalmente, debemos mencionar la aparición de dos obras generalizadoras sobre la historia prehispánica colombiana. La primera de ellas escrita por Luis Duque Gómez fue publicada como un volu men especial de la colección "Historia Extensa de Colombia" (Duque Gómez L. 1965). 1-a segunda apareció en Londres en idioma inglés, representó la primera periodización de la historia prehispánica de nuestro país (Reichel-Dolmatoff G. 1965). En ambas obras encontramos interesantes apreciaciones históricas sobre el nivel de desarrolla socio-cultural de los portadores de las culturas "Calima" y "Quimbaya 8 .

Hacia la segunda mitad de los años sesenta se nota cierta activización de las investigaciones arqueológicas. En 1966 la arqueóloga norteamericana Karen Olson Bruhns empezó los estudios estilísticos de la cerámica Quimbaya, logrando diferenciar los complejos del Cauca Medio y Caldas. En su concepto, los restos del Complejo Cerámico del Cauca Medio datan de alrededor de E 100 d. de C. y se encuentran localizados en un área comprendida entre Buga, al sur. hasta Medellín al norte. La fase Yotoco establecida por W. Bray y E Moseley en E964 representa para K. Bruhns un subestilo del Complejo del Valle Medio (Bruhns K. E976: 102). El Complejo Caldas, por su parte, es calificado de la siguiente manera: "siguiendo al Complejo k Cauca Medio hay una serie de estilos caracterizados por una pintura negra resistente y bordes rojos. Estos estilos datan aparentemente de hace un milenio o más. Las variaciones en el sur de estas cerámicas son comúnmente llamadas Sonso (Bray W.; Moseley E.) o Calima en un sentido mucho más general. Yo llamo a estos estilos Caldas, ya que las variantes más íntimamente relacionadas se encontraron en el departamento de Caldas" (Bruhns K. 1976: 103).

En 1967 Julio C. Cubillos efectuó excavaciones de tumbas prehispánicas, cerca del municipio de Vijes, donde encontró similitud cultural con los yacimientos arqueológicos de otros lugares de la Cordillera Occidental, específicamente de la zona Calima (Cubillos J. C. 1967: 23-36).

En el mismo año apareció el tomo II de la "Historia Extensa de Colombia" escrito por Luis Duque Gómez, dedicado al análisis de las tribus indígenas y sitios arqueológicos de Colombia. Varios apartes de la obra estaban dedicadas a la arqueología y etnografía del suroccidente colombiano (Duque Gómez L. 1967).

Comienza la década del setenta con la reanudación de los trabajos arqueológicos de campo en la Cordillera Occidental. En enero de 1972 un grupo de investigadores bajo la dirección de Alvaro Chávez excavó tumbas prehispánicas en el municipio de Yotoco y el Valle del Dorado, municipio de Restrepo. El análisis de diez tumbas suministró importante información científica sobre las costumbres funerarias de los indígenas prehispánicos de la zona. Así, por ejemplo, logró establecerse que las tumbas excavadas pertenecían al período Sonso, correspondiendo por su morfología al tipo de tumba de pozo con cámara lateral. Fue igualmente confirmada la tipología de bóvedas formulada por H. Wassén aún en 1935 (Chávez A; Caldas M; Villamizar M. 1972: 27).

Un año más tarde, Ana María Falchetti y Clemencia Plazas del Museo del Oro de Bogotá, efectuaron un estudio sobre tumbas Yotoco y Sonso en el municipio de Restrepo (Falchetti A. M; Plazas C. 1973).

Similares estudios sobre costumbres funerarias fueron hechos por Lucía Rojas de Perdomo, durante 1975-76 en el sitio La Buitrera, cerca de Cali. (Rojas de Perdomo L. 1985: 254-257).

Simultáneamente a las pesquisas arqueológicas de campo, se continuó, de una forma más sistemática, el examen de las fuentes escritas de los Siglos XVI-XVII que se encontraban inéditas en diferen tes archivos nacionales y extranjeros, y en las cuales se consignaba información de carácter histórico-social sobre la población aborigen del suroccidente colombiano.

A esta actividad se dedicó la etnohistoriadora Kathleen Romoli, cuyo primer estudio sobre el censo de población de la jurisdicción de Cali, realizado por el oidor Francisco Briceño en 1552, apareció publi cado en el año de 1974 (Romoli K. 1974). Este trabajo fue complementado por la autora en los años de 1975-76 con el análisis de los documentos del Siglo XVI correspondientes a la zona geográfica del Alto Chocó (Romoli K. 1975; 1976).

La investigación de K. Romoli permitió establecer la existencia de más de 62 cacicazgos en el sector central de la Cordillera Occidental, hacia finales del Siglo XVI. De esta forma, las fuentes escritas comenzaron a jugar un papel importantísimo y complementario de los estudios arqueológicos, en la reconstrucción científica de la historia prehispánica regional 9 .

A la segunda mitad de los años setenta corresponden los primeros estudios generales sobre el arte de los pueblos creadores de las culturas "Calima" y "Quimbaya", adelantados por Eugenio Barney Cabrera y los cuales fueron incluidos en la primera edición de la "Historia del Arte Colombiano" publicada en 1977. (Barney Cabrera E. 1977).

Por otra parte, entre octubre de 1977 y diciembre de 1979 el investigador Carlos H. Illera realizó excavaciones de varios cortes estratigráficos en sitios de habitación, así como también de tumbas de los períodos Yotoco y Sonso, en los alrededores del municipio de Darién (Illera C. H. 1985: 31).

Hacia finales de la década del setenta se vislumbra un cambio radical, de fundamental importancia para el ulterior desarrollo de la i arqueología en nuestro departamento. Este estuvo relacionado con el surgimiento de tales fenómenos como: la ampliación de los trabajos de campo; el creciente intento de interpretación histórico-sociológica del material arqueológico, e igualmente, por el interés que comenzó a dársele a los problemas teórico-metodológicos de la ciencia arquea lógica.

En primer lugar, debemos mencionar la iniciación, en el año de 1979, de estudios interdisciplinarios y sistemáticos al valle del Dorado, realizados en el contexto del "Proyecto Arqueológico Calima" por especialistas del Instituto Colombiano de Antropología y el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres 10 .

Este importante proyecto, único en su género en Colombia, planteó como principales objetivos, en un lapso de cinco años, obtener información sobre: distribución geográfica de acuerdo a períodos; base económica y adaptación ecológica. Igualmente, el estudio de material cerámico y orfebre existente en museos y colecciones particulares (Herrera L; Cardale M; Bray W. 1982-83: 386).

Hasta el presente han sido publicados cinco informes generales sobre el resultado de las investigaciones de campo realizadas. En el primero de ellos, correspondiente al año de 1980 se reporta la existencia de un material cerámico encontrado en el valle del Dorado, el cual por las fechas de radiocarbono obtenidas, resultó ser la evidencia cultural más antigua de sociedades agro-alfareras en el valle del río Cauca. (Bray W. 1980: 2).

Los estudios realizados por los miembros del "Proyecto Calima" han permitido, igualmente, obtener datación absoluta de otros sitios diferentes a los de la región Calima. En general, casi medio centenar de fechas obtenidas por radiocarbono y termoluminiscencia, han permitido elaborar una tabla cronológica bastante aceptable hasta ahora, con base en la cual, podemos formarnos una idea general delas diferentes etapas de desarrollo histórico-cultural por las cuales atravesaron las comunidades indígenas prehispánicas del valle del río Cauca, desde la segunda mitad del segundo milenio a. de C. hasta la conquista española (Herrera L; Cardale M; Bray W. 1982-83: 387-390).

Gracias al proyecto anteriormente mencionado, por primera vez en la historia de la arqueología regional, se comenzó a realizar investigaciones sistemáticas de sitios de habitación, caminos prehispánicos, sistemas de cultivo, tumbas, etc. y se institucionalizó la implementación de estudios interdisciplinarios 11 .

De gran importancia también, tanto por su objeto de estudio, como por su carácter y duración, es la investigación sobre patrón de asentamiento en el Valle del Cauca, adelantada desde 1980 por Julio C. Cubillos, en el contexto del proyecto "Asentamientos Prehispánico: en la Suela Plana del río Cauca", financiado por la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, FIAN 12 .

En el informe correspondiente a las temporadas de campo realizadas entre 1980 y 1983 en el sector sur de la suela plana del valle del río Cauca, Cubillos reporta tres fases de desarrollo histórico cultural para la zona, denominadas Sachamate, Tinajas y Quebrada Seca. Cronológicamente, se extienden desde finales del Siglo XII d. de C. hasta la conquista española (Cubillos J. C. 1984: 154).

En lo que se refiere a los problemas teóricos, debemos mencionar el análisis de Carlos H. Illera sobre el contenido científico de concepto "Cultura Calima" y su relación con las diferentes etnias que habitaban el área en el Siglo XVI. (Illera C. H. 1980).

Comenzamos la década de los ochenta con la ampliación de lo; estudios arqueológicos de campo en áreas desconocidas total o parcialmente en el ámbito regional. Entre julio y octubre de 1981 una comisión del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas, encabezada por el autor y el investigador Carlos H. Illera efectuó excavaciones en un cementerio prehispánico localizado en Guabas, municipio de Guacarí. Recurriendo al análisis interdisciplinario, se logró obtener información sobre aspectos antropológicos de la población indígena del Siglo XII d. de C. (Rodríguez J. V. 1982), así come también, sobre su nivel de desarrollo socio-cultural (Illera C. H. 1983, (Rodríguez C. A. 1984; 1985; 1986).

Sobre la Cordillera Occidental, en la zona de Trujillo-RiofríoBolívar, Héctor Salgado realiza estudios arqueológicos, financiados por la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, analizando tanto el patrón de asentamiento, como los vínculos de dicho: yacimientos con los de áreas vecinas (Salgado H. 1985: 143-144).

Por otra parte, entre mayo y septiembre de 1981 fueron continuados los trabajos de campo por parte de los miembros del "Proyecta Calima". Se hicieron estudios de fotointerpretación, reconocimiento y levantamiento de mapas en el valle del Dorado. También se excavaron sitios de poblado y campos de cultivo prehispánicos. Todo este trabajo fue complementado con la documentación de gran cantidad de objetos cerámicos y orfebres pertenecientes a coleccionistas particulares (Bray W; Herrera L; Cardale M. 1983: 56-58).

En el marco del mismo proyecto se iniciaron los estudios de la zona La Cumbre-Pavas-Bitaco por la investigadora Suiza Theres Gahwiler. En esta zona, conocida tradicionalmente por sus grandes urnas funerarias cilíndricas, se pretendía lograr un ordenamiento cronológico de desarrollo socio-cultural prehispánico (Gahwiler T. 1983: 43-47).

El año de 1982 fue también de importancia para nuestra arqueología. En verano, los integrantes del "Proyecto Calima" concentraron su trabajo nuevamente en el valle del Dorado, donde fueron excavadas varias plataformas habitacionales de grandes dimensiones, pertenecientes al período Sonso; así como también, ocupaciones del período anterior, Yotoco (Bray W.; Herrera L; Cardale M. 1983: 57-58). Además, se comenzó a estudiar con mayor atención las sociedades agrícolas más tempranas de la región, del denominado periodo llama. Dicha investigación continuó en el contexto de un proyecto específico adelantado por Marianne Cardale de Schrimpff, con la financiación de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales (Schrimpff M.C. 1985: 36-38).

Debemos mencionar igualmente, las excavaciones en el río Munguidó, en la llanura pacífica, donde se logró estudiar un complejo cerámico del Siglo XI I d. de C. (Cardale M; Herrera L. Comunicación personal).

Entre octubre y diciembre del mismo año, se hicieron nuevamente excavaciones de tumbas en la suela plana del valle. Una comisión del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas, bajo h dirección del autor, llevó a cabo las primeras investigaciones arqueológicas en la ciudad de Buga. Los estudios en el cementerio prehispanico de Almacafé, permitieron, al menos preliminarmente, conocer parte de las costumbres funerarias de los indígenas del sector, así como su relación genético-cultural con otras comunidades étnicas del sector plano del valle del río Cauca (Rodríguez C. A. 1985).

Al mismo año pertenecen los estudios sobre la fauna arqueológica Calima, adelantados por Anne Legast. Analizando las representaciones zoomorfas presentes en la cerámica de cada uno de los períodos Calima, la autora trata de dar explicación a la relación del arte con otros aspectos superestructurales de dichas sociedades indígenas (Legast A. 1985: 38-39).

En 1983 prosiguieron las pesquisas en el norte del Valle del Cauca. Un proyecto de prospección arqueológica en la zona del río Las Vueltas, fue comenzado por el autor, a principios de febrero. Para su realización se contó con el apoyo del Inciva y Colciencias. A un nivel macro, la prospección comprendió un área de 1500 Kms2 y se efectua en la mayor parte de las veredas y corregimientos de los municipios de El Dovio, Versalles, Argelia y El Cairo. A un nivel micro, se estudió sistemáticamente unos 44 Kms2 que comprendieron ambas márgenes del río Las Vueltas y la quebrada Guaimaral, entre los corregimientos de El Cedro, v El Balsal. En este territorio fueron localizadas dos aldeas prehispánicas pertenecientes a sociedades agro-alfareras tardías, de los Siglos XII-XVI. Estas estaban conformadas por 348 plataformas artificiales tipo "tambo", cuyas dimensiones oscilaban entre 20 y 3350 Mts2 (Rodríguez C. A. 1984).

Un poco al sur de esta zona, en la región de Bolívar-Trujillo, sobre la Cordillera Occidental, Héctor Salgado L. continuó con la segunda etapa de sus estudios arqueológicos en el norte del Valle del Cauca. Logró establecer la existencia de tres ocupaciones prehispánicas diferenciadas cronológicamente, que van desde el Siglo V hasta el Siglo X d. de C. (Salgado H. 1985: 143-144).

En el verano, también fueron continuadas las investigaciones en el valle del Dorado por parte de los miembros del "Proyecto Calima".

En la misma zona Calima, en el corregimiento de Jiguales. municipio de Darién, arqueólogos del Inciva (Héctor Salgado - Carlos A. Rodríguez) y del Instituto de Arqueología de la URSS (Vladimir A. Bashilov), iniciaron la primera etapa del "Proyecto Arqueológico Jiguales". Los trabajos de campo hechos entre octubre y noviembre de 1983 se centraron en el poblado prehispánico del Cabo de la Vela, donde fueron descubiertas 24 plataformas habitacionales artificiales alrededor del cerro; una plataforma central en la cima; eras de cultivo y un cementerio. En dos tambos de los períodos Yotoco y Sonso respectivamente, se logró hacer excavaciones en área. Fueron también estudiadas tres tumbas Sonso (Salgado H; Rodríguez C. A; Bashilov V.A. 1984).

Al mismo año pertenecen los estudios sobre metalurgia prehispánica, realizados por las investigadoras del Museo del Oro, Clemencia Plazas y Ana María Falchetti. En su concepto, antes del Siglo X d. de C. el suroccidente colombiano formaba una tradición metalúrgica específica con características tecnológicas y formales comunes. Tecnológicamente se caracterizaba por el empleo de láminas martilladas de oro de buena ley y el uso, en menor escala, de la fundición y las aleaciones. Hacia los Siglos VII-X d. de C. hace su aparición una nueva tradición metalúrgica, representada por una generalización de técnicas y formas en el área Calima-Dagua. Sus principales características fueron el predominio de las aleaciones (tumbaga), de las técnicas de fundición y el dorado por oxidación.

Mientras la primera tradición parece estar asociada con material arqueológico del período Yotoco, en nuestra área, la segunda es característica del período Sonso (Plazas C; Falchetti A. M. E983: E-32) 13 .

Dos actividades arqueológicas importantes se realizaron en el año de 1984. La primera de ellas, en el valle de El Dorado, correspondió a la última temporada de campo del "Proyecto Calima" efectuada en verano, donde se continuó haciendo énfasis en el carácter interdisciplinario de la investigación. En octubre comenzó la segunda etapa del "Proyecto Jiguales", bajo la dirección de Héctor Salgado L. Se concentraron los trabajos en la plataforma central del cerro Cabo de la Vela, donde un gran sector fue excavada en área. Igualmente, fueron sondeadas todas las plataformas que quedaban aún sin estudiar. Los trabajos de campo continuaron hasta enero de 1985. Desde entonces, todo el material y la información obtenida se encuentra en procesamiento en el laboratorio. (Salgado H. Comunicación personal.)

Los estudios arqueológicos llevados a cabo en el año de 1985 estuvieron a cargo de especialistas del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas. Entre marzo y noviembre se desarrollaron los trabajos de campo del proyecto "Investigaciones de Rescate Arqueológico en el Arca del Proyecto Hidroeléctrico Calima III", bajo la dirección de Héctor Salgado L. Un total de siete trincheras fueron excavadas en la finca El Pital, donde se identificó una secuencia cultural estratificada en la que están presentes el precerámico (5360 a. de C.) y las sociedades agro-alfareras llama (310 a. de C.) Yotoco y Sonso. Los resultados preliminares del proyecto son de fundamental importancia para la comprensión del desarrollo histórico-cultura! de: los aborígenes de la zona, en el transcurso de más de 5.000 años y de su relación cultural con grupos de otros sectores del sur-occidente colombiano (Salgado L. H. 1985: 4-5).

Por otro lado desde diciembre de 1985 hasta febrero del presente año la investigadora Olga Osorio excavó varias trincheras en el sector del río Pance, al suroccidente de la ciudad de Cali. El material cerámico obtenido es tardío (período Sonso) y parece presentar algunas relaciones genéticas con el del Complejo Quebrada Seca, recientemente estudiado por Julio C. Cubillos (Osorio O. Comunicación personal) 14 .

La más reciente investigación, aún en curso, corresponde a trabajos efectuados por el autor, en la zona del Bajo Calima, municipio de Buenaventura. La excavación en área de un sitio de poblado en la finca San Luis, corregimiento del Bajo Calima, ha permitido establecer la presencia de asentamientos tardíos, del período Sonso, relacionados culturalmente con las comunidades étnicas de la Cordillera Occidental y el sector plano del valle del río Cauca (Rodríguez C. A. 1986) 15 .

Vemos entonces, que durante este segundo período, los estudios arqueológicos y etnohistóricos se incrementaron tanto cuantitativa como cualitativamente. A partir del año de 1979 asistimos a la implementación de estudios interdisciplinarios de carácter regional; así como también, de proyectos específicos en diferentes áreas regularmente o totalmente desconocidas en la arqueología de nuestro departamento. En el desarrollo de estos proyectos, por primera vez o han sido utilizados los métodos y técnicas más recientes de la arqueología mundial, tales como la foto¡ interpretación, análisis de fosfatos, estudios de polen y fitolitos, análisis de radiocarbono y termoluminiscencia, etc.

 

Resultados y tareas

De tal forma, podernos concluir, que durante los últimos cincuenta años, la historia prehispánica del Valle del Cauca, se ha venido reconstruyendo casi que exclusivamente con base en el análisis de las fuentes arqueológicas. A la etnohistoria le ha correspondido un segundo lugar, mientras que las investigaciones en antropología  y etnografía ocupan el último puesto.

La mayoría de los estudios arqueológicos se han centrado sobre la Cordillera Occidental, específicamente en la zona Calima. El valle geográfico del río Cauca sólo se comenzó a investigar a principios de los años sesenta, mientras que la Costa Pacífica y la Cordillera Central siguen siendo prácticamente terra incognita en la arqueología regional.

Es precisamente en la Cordillera Occidental donde se cuenta actualmente con una secuencia de desarrollo histórico-cultural que se extiende desde el VI milenio a. de C. hasta la conquista española. incluyendo desde las sociedades cazadoras-recolectoras del precerámico, hasta las sociedades agro-alfareras de los períodos llama, Yotoco y Sonso. Dicha sucesión establecida gracias a casi medio centenar de fechas obtenidas por los análisis de radiocarbono y termoluminiscencia, constituye un eje cronológico central de fundamental importancia para la comprensión de la historia prehispánica de todo el suroccidente de nuestro país.

Indudablemente esta situación plantea importantes tareas a nuestra historia prehispánica, cuya reconstrucción, en lo sucesivo, necesariamente deberá tener un carácter interdisciplinario mucho más armónico.

En nuestro concepto, en arqueología deberá hacerse énfasis en los siguientes aspectos: en primer lugar, es necesario continuar desarrollando sistemáticamente los proyectos de carácter regional, que incluyan áreas geográficas claves. Tal es el caso, por ejemplo, de la Costa Pacífica, donde deberá implementarse todo un programa de investigaciones que permita conocer ampliamente el nivel de desarrollo histórico-social de los grupos indígenas prehispánicos, e igualmente, el papel que estos jugaron en el desarrollo socio-económico y cultural de la mayor parte de las comunidades indígenas del suroccidente colombiano.

Otra de las zonas que es necesario investigar, es la Cordillera Central, donde los estudios, como ya anotamos, han sido escasos. Allí pueden encontrarse interesantes relaciones culturales con grupos del valle del río Magdalena, y del sur de nuestro país.

Y por último, urge complementar el programa sobre Asentamientos en la suela plana del río Cauca, adelantado actualmente por Julio C. Cubillos, con estudios interdisciplinarios a largo plazo, de las costumbres funerarias de los pueblos del valle geográfico del río Cauca. La amenaza de destrucción total de cementerios prehispánicos como los de Guabas y Buga sigue siendo inminente ante la continua mecanización de las actividades agrícolas y la creciente guaquería sin ningún control.

Es igualmente perentorio intensificar los estudios etnohistóricos. A pesar de exisitir una obra monumental como la de H. Trimborn, se siente la ausencia en el Valle del Cauca, de una investigación seria y polémica, como la realizada por Héctor Llanos para la región de Popayán (Llanos H. 1981). En archivos tan importantes como el Central del Cauca (Popayán), el Archivo Nacional (Bogotá), el del Centro de Historia (Buga), el Archivo Central de Quito y el Archivo de Indias (Sevilla) reposan aún muchos documentos cuya información es de vital importancia para la comprensión de la verdadera dimensión histórica de nuestra cultura aborigen y su importante aporte a la cultura universal.

Los antiguos mexicanos solían decir que un pueblo sin historia es un pueblo sin rostro. Pues bien, la mayor parte de nuestro rostro prehispánico está aún por descubrir.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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* Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas "Inciva". Cali A.A. 5660.
1 Hablo de trabajos arqueológicos realizados científicamente y no de guaquería, ya que esta última se ha venido practicando en la región, sin control alguno, desde el siglo pasado. (Arango C. 1924).
2 Desde su aparición esta obrase constituyó en un libro clásico de con-sulta obligada para los estudiosos del tema y hasta el presente no ha sido superada, conservando en gran parte su rigurosa validez científica.
3 A partir de entonces, el concepto de "Cultura Calima- identificado como un "estilo cerámico" (Hernández de Alba 1938) y un "estilo orfebre", se afianzó en la historiografía arqueológica colombiana.
4 Etapas de investigación tales como la prospección, la excavación, y los trabajos de laboratorio pertenecen todas a un nivel empírico de comprensión arqueológica. A un nivel superior, teóricoreconstructivo concierne las inferencias histórico sociológicas derivadas del estudio del material arqueológico. Estos dos niveles de conocimiento, junto con un objeto de estudio definido y un aparato conceptual propio es lo que hacen de la arqueología una ciencia histórica.
5 El grupo arqueológico estuvo representado por Warwick Bray, David Orr, Andrew Mac-Millan y el colombiano Joaquín Parra.
6 Además de Warwick Bray participó el arqueólogo norteamericano Edward Moseley.
7 En la actualidad el concepto de "Cultura Calima" no es aceptado por la mayor parte de los investigadores-arqueólogos colombianos. El término Calima se entiende exclusivamente haciendo referencia a un área geográfica donde en tiempos precolombinos se asentaron y desarrollaron diferentes sociedades agroalfareras con un relativo alto nivel de desarrollo histórico-social.
8 No existe hasta el presente en Colombia una obra de corte histórico que supere la de los dos autores mencionados, no obstante que durante los últimos 20 años la investigación arqueológica, etnohistórica y etnográfica ha alcanzado relevantes éxitos.
9 De singular importancia fue el hecho de que en el mapa etnográfico del Chocó dibujado por Melchor de Salazar en el año de 1596, el actual río Calima figura con el nombre de río Yaco y la población indígena asentada en lugares aledaños a éste, era denominada indios yacos.
10 El director del proyecto era el arqueólogo inglés Warwick Bray. Por Colombia participaron Leonor Herrera (ICAN) y Marianne Cardale de Schrimpff (FIAN), así como también, estudiantes de antropología de diferentes universidades colombianas.
11 Es inconcebible que en ninguna de las dos ediciones publicadas hasta el presente del "Manual de Arqueología Colombiana", al hablar de la arqueología vallecaucana, su autora no menciona ni los resultados más recientes obtenidos por los miembros del "Proyecto Calima", ni mucho menos, los estudios sobre la suela plana del valle y el norte de la cordillera occidental, adelantados recientemente por investigadores del Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas INCIVA.
12 Desde el comienzo de sus labores en el año de 1972 hasta el presente, la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales FIAN ha financiado 6 proyectos de gran importancia para el desarrollo de la arqueología vallecaucana (Ver: Proyectos de Investigación realizados entre 1972-1984. Resúmenes. Finarco. Bogotá, (1985).
13 El estado de desarrollo de la investigación histórica prehispánica, con base en el estudio de las fuentes arqueológicas fue el tema principal de la Primera Mesa Redonda sobre Arqueología del Valle del Cauca, realizada en Cali, los días 18 y 19 de abril de 1983. El evento organizado por el Instituto Colombiano de Antropología, contó con la colaboración de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, el Museo del Oro, la Universidad Nacional de Colombia, el Museo Arqueológico La Merced y el Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas. Participó la mayoría de los investigadores dedicados a la arqueología de nuestra región. Tres fueron los temas principales: l) Tradiciones Tempranas en el Valle del río Cauca. 2) El Paisaje Arqueológico. 3) Tradiciones tardías del Valle del Cauca y sus relaciones con zonas aledañas. Se presentaron también. dos sesiones complementarias, donde fueron discutidos temas tales como: a) la delimitación y caracterización de los conceptos utilizados en la arqueologíaa regional; b) la perioduación de la historia prehispánica del suroccidente colombiano !Herrera I.. 1984: 113).
14 Los estudios en la Cuenca del río Pance fueron organizados con motivo de la celebración de los 450 años de fundación de Santiago de Cali. Para su realización se contó con la ayuda de la Fundación Cali 450 años, la Corporación Regional del Cauca, CVC y el Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas, INCIVA.
15 La necesidad de hacer énfasis en la investigación arqueológica de la Costa Pacífica de nuestro país, fue uno de los puntos tratados en el Taller sobre prioridades de investigación arqueológica en Colombia, realizado en Bogotá los días 10-12-13 de abril de 1985 (Boletín de Arqueología, No. l: 5-7. Bogotá. enero de 1986).

 

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