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INDICE
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CARTA DE VIAJE DESDE COLOMBIA
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KONRAD THEODOR PREUSS
|San Agustín, enero 31 de 1914
Traducción: María Mercedes Ortiz
Ilustraciones: María Victoria Uribe
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Figura 1
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Acabo de regresar en este preciso momento de mi viaje por la;
montañas de Isno. No logré cumplir del todo mi objetivo porque lo;
conocedores* a quienes
envié adelante para que localizaran las siete estatuas, que según
dicen se hallan en el Alto de las Piedras, regresaron sin haber
logrado su propósito. Además me atacó un desagradable malestar
estomacal y tres de mis hombres se enfermaron: al cocinero le dió
úlcera, mi muchacho auxiliar se lesionó una pierna por un golpe de
azadón y al trabajador principal lo pisó una mula en el dedo gordo,
Regresé entonces del Alto de los Idolos, situado aproximadamente a
15 Kms., al noroccidente de Isno, donde había empezado a excavar
exitosamente en la selva, a San Agustín, a finalizar mi trabajo,
cuando los hombres que había enviado encontraron las figuras en el
Alto de las Piedras.
En realidad quería enviarle una pequeña disertación para la
|Zeitschrift für Ethnologie (Revista de Etnología), pero me
tengo que contentar con complementar y ampliar el informe que le
envié al señor Director general hace más o menos un mes, ya que los
trabajos aquí me ocupan de tal manera que no logro sacar el tiempo
para escribirle. Espero poder terminar el trabajo aquí antes de que
empiece la verdadera época de lluvias, ya que según me han dicho
sólo es posible trabajar a la intemperie hasta el mes de abril. Es
tal la humedad que durante toda la estación seca son muy pocos los
días que han transcurrido sin lluvia.
Durante los primeros catorce días me encargué de buscar todas
las estatuas conocidas por la gente en las cercanías de San
Agustín. Conozco en la actualidad 79 que he visto personalmente (en
este momen to, 17 de febrero, unas 80). Simultáneamente las comencé
a modelar y a fotografiar en la medida de lo posible, ya que muchas
figuras, como por ejemplo las 16 de la plaza de San Agustín,
estaban cubiertas de tierra y fue necesario excavarlas. Pero desde
el 31 de diciembre inicié también las excavaciones, ya que para
ello hay que realizar excursiones que tardan semanas enteras y que
no es posible repetirlas varias veces. Reservé para el final las
excavaciones más difíciles: las de la llamada Mesa de San
Agustín.
Allí se encuentran piedras especialmente pesadas y grandes,
puestas unas sobre otras e imposibles de mover, lo cual tiene sus
ventajas, ya que gracias a esto se han conservado por lo menos en
parte en su lugar original...
Del 30 de diciembre al 3 de enero hice una excursión hasta el
llamado Estrecho. Al principio se va a caballo hasta cerca del río
Magdalena en dirección norte. Se continúa después a pie por la
empinada orilla hasta el Estrecho, donde el Magdalena se angosta
hasta tener una anchura de 3 mts., con una impetuosa corriente. Se
atraviesa por encima de un palo. Arriba, del otro lado, hay una
estructura de tres piedras y una estatua con una especie de puñal
(?) en las manos. Sin embargo, las excavaciones no arrojaron ningún
resultado. Desde allí, avanzando dos horas hacia el occidente, al
otro lado de la profunda quebrada de Jabón, se llega a un lugar
donde hay cuatro estatuas y una cabeza. Tres todavía en su lugar,
la cuarta la conseguí a través de una excavación que pude hacer en
detalle. De cuatro estatuas, probablemente podré enviar a Berlín
tres de 50, 100 y 225 kgs., con la cabeza. Realicé también dos
excavaciones donde apareció en cada una, una piedra
"canoa". Aunque no se encuentran restos de huesos
por ninguna parte estoy convencido de que estas
"canoas" son sepulturas. Más tarde excavé muchas
veces estructuras de piedra similares a las que contienen las
"canoas". Las más elaboradas tienen una
"canoa", mientras que otras sólo un piso
recubierto de lajas con láminas de piedra abajo. Sus lados están
por lo general forrados con lajas de piedra levantadas con cuidado
y con láminas encima, de tal manera que la tumba debajo de la
cubierta de piedras aparece totalmente llena de tierra y a veces
incluso con piedras pesadas.
En una cuesta, en el Tablón, personalmente excavé una sepultura
que tenía de 1 a 3 cmts. (sic) de alto donde encontré una de las
tales "canoas". Por desgracia en estas tumbas tan
hermosamente trabajadas con sus piedras gigantes no se encuentra
nada o sólo meros fragmentos, piedras de moler y otras pequeñeces.
En una tumba en Jabón localicé tres piedras de moler con la
abertura hacia abajo a distinta profundidad. El suelo estaba
recubierto con esmero a lo largo de dos metros con lajas de
pizarra, pero faltaban las láminas laterales y las de cubrir.
Asociadas con las tumbas encontramos estatuas que se yerguen a
veces afuera, otras están enterradas, y ocasionalmente se
encuentran algunas pequeñas dentro de la tumba. Estas figuras son
probablemente, divinidades, o bien muertos convertidos en dioses.
De vez en cuando se encuentran en las estructuras de piedra en las
tumbas, sin el menor orden, objetos de piedra, burdos recipientes
de barro y figuras de piedra de pequeñas dimensiones, como una que
excavé en Tablón. Por lo tanto los habitantes de la región sólo
poseían objetos insignificantes para venderme.
Del 7 al 15 de enero excavé en la Quebrada de Tablón, a unos 3
kms., al noroccidente de San Agustín, en dos lugares importantes.
Uno contenía tumbas del tipo ya mencionado y el otro lugares neta
mente religiosos. De los últimos provienen las 5 figuras que
represen-, tan a la diosa lunar y terrestre. Yo supongo que son lo
mismo y les estoy enviando fotografías de éstas. Los elementos
relacionados del número 1 al 3 se encontraban en la misma
estructura de piedra y sólo la punta sobresalía de la tierra de
manera que sólo la número uno se identificaba como figura. Según la
posición de las manos y el rayado en la falda se puede identificar
sin más con la figura grabada número 2. En el fondo, como motivo
principal se halla colocada la laja con el relieve plano del jaguar
que recuerda a los sapos mexicanos. (Fig. 3).
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Figuras 2 y 3
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Las garras y las manchas del jaguar se ven claramente, pero la
cabeza tiene formas humanas, ojos grandes y redondos débilmente
grabados, una naríz que aparece como una línea perpendicular y en
vez de la boca una mancha de jaguar en forma de media luna que
abarca la parte inferior de la cabeza. Junto al relieve se hallaba
en la pared trasera una inmensa hacha de piedra de más de un metro
de largo que lleva pintada sobre el lado ancho de la punta una
media luna. En la estructura de piedra situada al lado se encontró
como motivo principal el relieve No. 4, completamente cubierto con
tierra bien apisonada, al cual se asocia la figura No. 5, que yace
suelta en el pis( con el rostro hacia abajo y que tiene unos 3
mts., de largo. Las raya; horizontales de la parte inferior de la
figura comparada conclas figura; 1 y 2 representan evidentemente
una falda. Llama la atención la nariguera que no he encontrado en
ninguna otra figura y que repre senta probablemente una media luna.
Finalmente se hallaba al lado una tercera estructura de piedra que
no contenía nada, pero en ur nicho lateral excavado en arcilla
dura, había dos vasos de barro grandes, de 25 cms., de alto y
algunos pequeños junto a las ollas. No tenían la abertura hacia
arriba sino que yacían en desorden apoyado; lateralmente. Estos
vasos parecen ser muy escasos ya que nunca lo volví a encontrar
excavando ni tampoco vi que la gente los tuviera.
La disposición subterránea de los lugares religiosos, el hecho
de que los dioses se encuentren con frecuencia enterrados en la
tierra junto con el hecho de que la gran mayoría de las estatuas
parecen representar divinidades femeninas nos lleva a pensar que
nos hallamos aquí ante un culto de dioses terrestres y lunares.
Después de mis excavaciones en El Tablón estoy convencido de ello y
me explico algunas cosas que veo en las estatuas con base a esta
teoría, por ejemplo el que una estatua tenga la misma cabeza arriba
y abajo, una de las cuales está directamente enterrada en la
tierra. Aunque como es natural, las estatuas de los dioses no
pueden sustituir las tradiciones, la cantidad de estatuas
encontradas permite aislar rasgos peculiares de determinados
grupos. Algo similar al trabajo que estamos acostumbrados a hacer
con los jeroglíficos mexicanos o mayas, o también con los vasos o
tejidos peruanos. A esto se añade el conocimiento de la singular
disposición de las piedras. Yo pienso que en el mundo entero hay
pocos lugares y ninguna área tan restringida donde se hayan
elaborado masivamente figuras de piedra tan colosales y donde se
hayan manejado piedras tan grandes para elaborar primitivos sitios
religiosos y tumbas.
Después excavé un sitio de sepultura en La Estrella, cerca al
lugar principal de las estatuas y las instalaciones de piedra en la
así llamada Mesita. Fuí después allí y emprendí después de dos días
un viaje de casi quince días hasta Isno. En Matanzas que queda a
tres horas al oriente de San Agustín, en el camino a Pitalito,
excavé grandes montones de fragmentos que pertenecen a una cultura
muy distinta a la de las estatuas de piedra. Sin embargo encontré
allí la figura de una inmensa rana, de unos 2 mts., de largo que
sólo podía provenir de San Agustín. Los fragmentos estaban pintados
con rayas muy sencillas que no las hay en San Agustín, como tampoco
los restos de figuras de cerámica que encontré allí.
Por otro lado hay también ciertas similitudes en los predomi.
nantemente burdos recipientes de barro, de manera que se podría
pensar en una simultaneidad de ambas culturas. Desgraciadamente
estoy tan ocupado con las lajas de piedra de San Agustín que no
puedc pensar en seguir otras huellas.
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Figura 4
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Isnos queda enfrente de Matanzas, al otro lado del Magdalena
Consta de un par de chozas y no se encuentra allí nada de interés
arqueológico. Sólo hasta el Alto de las Huacas, situado a dos horas
de allí en dirección noroccidente, hay además de otras tumbas las
tres mencionadas por Stopel cada una con "una
canoa". Había una gran figura de piedra, una diosa con
senos y otra que se encontraba en la selva a dos horas de allí
hacia el norte en el Alto de los ídolos. Mientras tanto me han
notificado la existencia de das figuras de piedra a una jornada más
de viaje en la selva, de manera que se hace necesario vi ajar de
nuevo hasta allí.
Desafortunadamente esta carta ha estado guardada hace quince
días, ya que esperaba el despacho de la carga a Neiva. Por lo tanto
puedo contar de mis subsiguientes excavaciones en La Meseta. Allí
la mayor dificultad consitió en mover las grandes láminas de piedra
bajo las cuales yacen estatuas escondidas. Para poder mover la gran
laja del templo, por la cual todo el lugar ha recibido el nombre de
Mesitas necesité dos días. Mide más de 4 x 3 mis., y las piedras
laterales la habían derribado. No hubo más remedio que correr la
colina hacia un lado y excavar un agujero de 2 mis., de profundidad
en la dirección de la inclinación de la lámina de manera que los
postes situados debajo se cayeron por su propio peso liberando las
estatuas que estaban escondidas. Los últimos catorce dias he estado
ocupado, día por dia de 6 a 5 con Ias excavaciones en la Mesita:
allí hay tres terrenos especiales estructuras de piedra.
El ya mencionado templo siguió presentando dificultada; dos pués
de haber quitado la cubierta de laja de piedra hubo que quitar las
grandes paredes laterales y traseras, ya que amenazaban derrumbarse
con excavaciones profundas en un suelo ya excavado con pasillos
subterráneos. Estos son todos modernos hechos por los buscador de
oro.
Hasta ahora he sacado los colosales pilares de piedra,
mencionados por Codazzi, con figuras de guerreros uno de los cuales
por desgracia se rompió y está muy deteriorado. Sobre la verdadera
figura portan una cabeza de mono con manos que acaban en dos
extremos finales de culebra, cada uno a su vez con una cabeza de
culebra y una nariz curva. Todavía hay dos figuras escondidas en la
profundidad que no he podido sacar. He sacado una hasta la mitad,
increíblemente pesada, con el pene sostenido por un cordón atado a
las caderas. Todavía tiene el rostro hacia abajo. Otro pilar de
piedra en una estructura al lado del templo principal lleva sobre
la cabeza de la figura del guerrero un murciélago con las alas
extendidas, como sucede también con los animales nocturnos o bien
con los que viven escondidos: lechuza, culebra, lagartija y algunos
otros pocos. Desgraciadamente es imposible ilustrar los detalles
sin las fotos.
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Figura 5
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Afortunadamente encontré del otro lado del río Lavapatas que cae
hacia el sur en el río Naranjos (río Sombrerillo) y que cierra la
Mesita por el occidente, disposiciones de piedra todavía sin tocar
a las cuales iré después de mi nuevo viaje a Isnos. Son muy
prometedoras ya que allí encontré cuatro grandes figuras, entre
ellas una rana, un guerrero y una diosa sobre cuya cabeza se halla
una segunda figura humana, con una máscara de jabalí. La trompa del
jabalí con los colmillos se ve igual a una trompa de elefante. Por
desgracia la figura está partida. La más pequeña de las cuatro
figuras que estaba partida ya se empacó para Berlín. Me alegro ya
por anticipado de poder trabajar los resultados en casa. Será mi
primer trabajo. Lástima que haya tan pocos mitos en Colombia y aún
menos de esta zona que arrojaran más luz sobre los pormenores. Por
eso me llama mucho la atención ir al Caquetá y a sus afluentes el
Orteguaza y el Caguán, donde me podré sentar durante la estación de
lluvias, después de ocho días de viaje, en una choza indígena para
transcribir mitos y en julio y agosto, cuando ya reine más la
sequía, seguir hacia la Sierra Nevada. Allí podré obtener también
una buena recopilación. Por otro lado, me atrae mucho también ir
hacia el sur de Colombia y el Ecuador, donde deberá hacer verano
desde abril hasta junio, para proseguir con el trabajo
arqueológico.
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Tomado de Zeitschrift füer Ethnologie, Año 1914, Vol. 46:
106-113.
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En español en el original.
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