Ficha bibliográfica
Titulo:
Tradición metalúrgica del suroccidente colombiano
Edición original: 2005-05-13
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-13
Creador: Warwick Bray, Leonor Herrera, Marianne Cardale de Schrimpff, entre otros




INDICE




  TRADICIÓN METALÚRGICA DEL SUROCCIDENTE COLOMBIANO

Clemencia Plazas
Ana María Falchetti

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Con el fin de integrar la información estilística, tecnológica e iconográfica que nos proporcionan los objetos metalúrgicos precolombinos, es necesario levantar los ojos del microscopio y mirarlos desde lejos sin detenerse en los detalles, buscando más bien encontrar al orfebre detrás de sus piezas y descubrir la tradición cultural que condiciona su actitud frente a los metales disponibles, su manera de trabajarlos y la forma que da a los objetos que elabora.

En este orden de ideas es mejor olvidarse por un momento de la clasificación por áreas arqueológicas, Quimbaya, Calima, Tolima, Tumaco, San Agustín, etc., divisiones espaciales que no contemplan ni la interacción entre las distintas áreas culturales, ni su cambio a través de l tiempo.

Vemos entonces, como, sobre todo en contraste con las áreas metalúrgicas del centro y norte del país, el suroccidente colombiano formaba, antes del siglo X d. de C., lo que se podría llamar tentativamente una tradición metalúrgica con características tecnológicas y formales comunes. El área comprende las regiones geográficas de Tumaco - La Tolita, en la costa Pacífica, los valles del alto Calima y Dagua, el valle medio del río Cauca, el valle medio del río Magdalena, el Macizo Colombiano y el altiplano nariñense. Tecnológicamente las piezas del área se caracterizan por el empleo de láminas martilladas de oro de buena ley y a pesar de conocer la fundición -empleada sobre todo para elaborar alambres, pepitas y espirales que luego eran soldadas para formar o adornar piezas mayores- es una metalurgia orientada al manejo directo del metal.

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Piezas soldadas por fusión. Orejeras de Nariño, collar del alto Calima y pectoral de Tumaco. MO

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En algunos casos se empleó el cobre para crear aleaciones más fáciles de fundir enriquecidas luego superficialmente con la oxidación y limpieza del cobre existente. La mayoría de los hallazgos arqueológicos de esta orfebrería están asociados con materiales de los desarrollos regionales comprendidos, a groso modo, entre el 500 a. de C. y el 1000 d. de C.

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325 a. de C. es la fecha más antigua del oro prehispánico en Colombia. Corresponde a hallazgos realizados en Tumaco, zona que llega hasta el sur de la Tolita, en Ecuador 1 . La cerámica encontrada junto a las piezas metálicas presenta, lo mismo que la cerámica Calima, rasgos comunes con la alfarería Chorrera de la costa ecuatoriana, sin que esto signifique que estas manifestaciones culturales provengan de allí.

Los conjuntos cerámicos Tumaco-La Tolita, Calima y Chorrera tienen su estilo propio con elementos decorativos no comunes; sin embargo, comparten la misma actitud escultórica y realista para elaborar figuras de hombres acuclillados con recipientes en la espalda, mujeres acostadas boca arriba, recipientes con una o dos vertederas que muestran aves, micos, armadillos, sapos y otros animales; orejeras circulares en forma de carrete que perforan el lóbulo de la oreja, casas con planta cuadrada y techo de dos aguas.

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"Canasteros" Chorrera e Ilama (alto Calima y Dagua). MBCG, MO.

En Chorrera no se conoce la existencia de metalurgia ni tampoco se han publicado datos sobre sitios de habitación; sin embargo, su influencia se deja sentir en las formas de la cerámica desde el norte del Perú hasta el río Calima y el valle medio del río Cauca en Colombia. Aunque las fechas de la cerámica Chorrera en el Ecuador van del 1200 al 300 a. de C. Donald Lathrap considera que "muchos de los elementos que alcanzan su magistral elaboración en Chorrera tienen sus raíces en Machalilla y Valdivia", 1500 y 3000 a. de C. respectivamente. 2

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Alcarrazas Chorrera y Yotoco (alto Calima y Dagua). MBCG, MO.

 

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Alcarrazas: a) Chorrera, b) Tumaco y c) Yotoco representando un coatí. MBCG, CP y MO.

Fundación Pro-Calima* ha aclarado muchas incógnitas sobre el poblamiento de los ríos Calima y Dagua. Investigaciones recientes le han permitido establecer diversos períodos de ocupación. Las fechas más antiguas están asociadas con la cerámica de la fase llama hallada en tumbas de pozo con cámara lateral que en su mayoría forma parte de colecciones de museos. Estas fechas van desde el año 1500 a. de C. hasta el 90 a. de C., pero son usadas aún con cautela a la espera de localizar lugares de vivienda asociados con esta cerámica 3 . La distribución de la cerámica roja con decoración incisa no se extiende mucho más allá del valle de los ríos Calima y Dagua. Aún no se conoce su distribución hacia el Pacífico pero se puede afirmar que no se encuentra hacia el interior del país. Este dato es interesante considerando la amplia distribución cerámica del siguiente período, llamado Yotoco, que tiene lugar durante doce siglos, según un buen cuerpo de fechas de C. 14, que lo sitúan entre el año 300 a. de C. y el 1000 d. de C 4 . Algunas alcarrazas halladas por Bray-Moseley en asentamientos del período Yotoco comprueban la existencia de esta cerámica en el valle del río Cauca 5 y numerosas piezas de colecciones de museos figuran también como procedentes de este valle; hay entre ellas dos lotes del Museo del Oro, encontradas en las cercanías de Armenia y Versalles.

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Alcarraza Ilama. MO.

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Piezas características del período Yotoco. MO. MBP.

El oro Calima estuvo relacionado tradicionalmente sólo con la cerámica llama por las cantidades de uno y otra procedentes de tumbas de los alrededores de Restrepo. Ahora, por el estudio en detalle de la asociación de los objetos y por la fecha de 210 d. de C. para el núcleo de madera de una trompeta de oro martillado 6 , se puede afirmar que este oro se encuentra relacionado, ante todo, con el material del período Yotoco.

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Tapa de orejera de la cordillera entre los valles altos de Calima y dagua. CP.

Gracias a investigaciones llevadas a cabo en el año setenta en el valle medio del río Cauca se fecharon las ocupaciones humanas posteriores al siglo X d. de C. y se pudieron determinar las piezas de oro asociadas a esta época tardía que se retomarán en detalle más adelante. Según estos datos, la orfebrería Quimbaya, con sus magníficos ejemplares de fundición a la cera perdida, recipientes antropomorfos, fitomorfos y cascos repujados sería más temprana y asociada, seguramente, a la cerámica oscura y pulida generalmente fitomorfa de la cual sólo se conocen algunas urnas funerarias en museos   7.

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Urna funeraria. MN.

Las repetidas asociaciones de los objetos de oro, y en especial de hallazgos tan confiables como el espectacular "tesoro de los Quimbayas", permiten asegurar que con este oro antiguo se encuentran alfileres fundidos con motivos iguales a los encontrados en la zona Calima, orejeras de carrete y figuras antropomorfas del llamado estilo "Daríen". Estas categorías de piezas tienen sus variaciones regionales; los alfileres que proceden del valle del Cauca tienden a ser elaborados en varias fundiciones o con elementos aledaños de diferentes aleaciones de oro y cobre que dan a la pieza terminada una apariencia muy viva gracias a los distintos colores.

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Recipientes para cal utilizada en la masticación de la coca. Valle madio de río Cauca. MV. MA. MO y MA.

 

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Pectoral laminar. Supia Caldas. MO.

Las orejeras de carrete son más pequeñas, tapadas y siempre fundidas, a diferencia de las Calima que siempre son grandes, huecas y martilladas. El énfasis en la fundición y el uso de diferentes aleaciones de oro y cobre en la misma pieza está muy acorde con la metalurgia del valle medio del río Cauca donde, -si bien no había carencia de oro, era menos abundante que en las vertientes hacia el Pacífico- se desarrolló con una maestría inigualable la técnica de la fundición a la cerca perdida. En esta época, antes del año 1000 d. de C., en el valle medio del río Cauca se perfeccionaron técnicas metalúrgicas que seguramente se difundieron luego hacia el norte, llegando hasta Centro América 8 .

Pectorales laminares con caras en relieve o figuras ensambladas, objetos propios de la orfebrería Calima, han sido encontrados en algunas oportunidades en los valles de los ríos Cauca y Magdalena. Y piezas que caracterizan esta última zona, como los colgantes y cuentas de collar con extremidades en escuadra, han sido halladas a su vez en los valles del Cauca y Calima. Estas coincidencias formales y tecnológicas sugieren un intercambio cultural antiguo con el valle medio del Magdalena que es necesario confirmar con más excavaciones en esta área. La única asociación comprobada entre esta orfebrería de oro de buena ley, fue obtenida por Julio César Cubillos en Rioblanco con cerámica sencilla, de engobe ocre, decorada con líneas incisas o aplicaciones 9 y no parece relacionarse con las tradiciones polícromas aparentemente más tardías.

En la región del Macizo Colombiano, el énfasis dado a la orfebrería fue menor que en otras regiones del suroccidente. Existió, sin embargo, una producción local de piezas pertenecientes, técnica y formalmente, a la tradición del suroccidente.

40 a. de C., la fecha más antigua para la orfebrería de San Agustín, está asociada a placas geométricas y cuentas de collar laminares de buen oro, halladas en un montículo funerario del Alto de los idolos 10 . Ya en esta época, la producción de orfebrería se relaciona con templetes funerarios, estatuaria, tumbas de cancel revestidas con lajas y sarcófagos monolíticos, características del período de gran auge regional en San Agustín. Sus primeras etapas de desarrollo se remontan por lo menos hasta el año 800 a. de C. cuando ya existían elaboradas tumbas de cancel con estatuaria en el Alto de las Piedras 11 .

Otros hallazgos de orfebrería en contextos similares incluyen placas y cuentas, narigueras de alambre y diademas similares a las representadas en la estatuaria. También se han encontrado objetos de oro en elaboradas tumbas de pozo con cámara lateral. Las vasijas asociadas con estos hallazgos son variadas: cerámica blanca, gris, marrón o rojiza, formas como cuencos simples o de borde horizontal decorado con incisiones, recipientes globulares de borde saliente, vasijas compuestas con quiebre, copas de base baja. La decoración incluye tanto incisión en líneas o círculos como pintura o baño rojo sobre superficies brillantes 12 .

Esta cerámica, y en general la que se encuentra en los montículos funerarios, forma un conjunto variado, que comparte sin embargo rasgos decorativos y formales y parece representar las distintas fases de desarrollo de un mismo grupo humano. Influencias externas pudieron enriquecer este desarrollo, dada la ubicación del Macizo Colombiano, con sus vías de acceso naturales hacia la costa Pacífica, la Amazoníay los valles del Cauca y Magdalena.

El desarrollo regional agustiniano, se prolonga hasta el año 570 d. de C., época en que todavía se construían, en el Alto de los idolos, montículos funerarios con estatuaria y tumbas de cancel decoradas con pintura 13 . Parte de este largo desarrollo correspondería al período denominado Isnos por Reichel-Dolmatoff, que va desde el año 40 hasta el 330 d. de C 14 . La cerámica del complejo Isnos forma un conjunto delimitado: alcarrazas, cuencos, platos, pintura negativa, baño rojo brillante. La alcarraza, forma tan común en el área, se encuentra muy pocas veces en las tumbas. Sin embargo, su asociación con el período de auge lo sugieren hallazgos como el de una pequeña alcarraza antromorfa con tocado escalonado y orejeras de carrete, que muestra grandes similitudes iconográficas con la estatuaria agustiniana y la orfebrería del suroccidente.

Posiblemente hacia finales del período Isnos existieron contactos con la vecina región de Tierradentro. Así lo indica la orfebrería de esta última, con su iconografía tan similar a la estatuaria agustiniana, y el parentesco entre la cerámica y las estatuas de las dos regiones.

En algunas zonas de San Agustín, como Quebradillas y la Mesita D, se han excavado tumbas de pozo con entierros secundarios en grandes urnas decoradas con líneas y puntos incisos, a veces rellenos de pasta blanca; tanto las urnas como los platos y demás vasijas que las acompañan, muestran especial relación con la cerámica de Tierradentro.

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Pequeña alcarraza. San Agustín

La comprensión de estos contactos se dificulta por la falta de una oeriodización para Tierradentro y de excavaciones en sitios de asentamientos antiguos. Esta región se conoce especialmente por los hipogeos, grandes tumbas con cámaras interiores pintadas de rojo y negro, donde se colocaban las urnas funerarias y otras ofrendas cerámicas como alcarrazas, trípodes, platos y copas 15 . También se conocen numerosas tumbas más sencillas, variadas en forma y contenido, destinadas tanto a entierros directos como secundarios 16 .

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Una tumba de pozo con cámara lateral, excavada en Santa Rosa y fechada en el año 630 d. de C., contenía una vasija trípode, un cuenco con base y una olla globular. En el Alto del Aguacate, un entierro con urnas funerarias y cuencos decorados con puntos incisos o pintura negra fue fechado en el 850 d. de C. 17 No se ha determinado aún, entre las variadas tumbas de Tierradentro, cuáles representan entierros contemporáneos y cuáles corresponden a diferentes etapas de desarrollo.

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Caracol y máscara encontradas en San Agustín y Tierradentro. MO.

Ninguna de las excavadas por arqueólogos ha producido piezas de orfebrería. Según repetidas informaciones sobre hallazgos, és tas se encontrarían en tumbas de pozo, relativamente simples, junto con alcarrazas o vasijas sencillas de silueta compuesta. Una tumba de la región del río Chiquito contenía una alcarraza antropomorfa con razgos chorreroides junto con una orejera de carrete y otras piezas metálicas 18 .

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También en la región de Páez una alcarraza tetrápode formaba parte de un ajuar funerario, integrado además por una máscara de oro repujado, un pectoral acorazonado y una diadema en forma de H. 19 .

Estos datos refuerzan la hipótesis de una tradición cultural que se extiende por el valle del río Calima, Cauca, Magdalena y el Macizo Colombiano entre el 500 a. de C. y el 700 d. de C. Es una tradición cultural que no sacrifica las manifestaciones locales. Y en lo metalúrgico, sus características comunes son: tecnológicas, formales, funcionales e iconográficas.

En este cuadro se puede analizar la distribución en las áreas arqueológicas del suroccidente colombiano de las piezas que caracterizan esta provincia y de las técnicas empleadas para elaborarlas. Resalta su aparición en todas las áreas; sin embargo, se puede ver cómo en los valles del alto Calima y Dagua y en el Macizo Colombiano existe una correspondencia casi general. Los valles medios del Cauca y Magdalena, por otro lado, presentan los mismos hallazgos y carencias. Estos dos valles reciben a la vez fuertes influencias culturales del norte del país o son, como en el caso del valle medio del río Cauca, áreas de gran experimentación en el campo metalúrgico. Por esto, se podrían considerar como áreas de transición que en lo metalúrgico reflejan su pluralidad cultural.

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El cuadro muestra una influencia bilateral. Vemos cómo la fundición, técnica preponderante en el valle medio del Cauca, influye también en la orfebrería del alto Calima.

El hecho de que estas regiones compartan la misma tecnología orfebre a pesar de mantener sus propios estilos, resalta aún más al establecer contraste con las zonas centro y norte del país.

En las áreas metalúrgicas Muisca, Tairona y Sinú no se elaboraron piezas de platino ni de plata, metales utilizados en el suroccidente, ni se emplearon técnicas como la soldadura por fusión para unir láminas o gránulos. Tampoco existe ninguna de las formas descritas en el cuadro anterior mientras tienen algunas de su uso exclusivo, como las tembetas o adornos de labio inferior, los remates de bastón y las figurinas votivas.

A pesar del uso extensivo de la coca entre los grupos andinos, sólo en el suroccidente se utiliza el oro para la elaboración de recipientes para la cal, necesaria durante su masticación.

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El caso de Nariño es interesante porque de los dos conjuntos de piezas de orfebrería definidas para la región del altiplano nariñense es el llamado Capulí el que participa, según su tecnología y algunas formas, en esta tradición metalúrgica del suroccidente colombiano. El otro, Piartal Tuza, no se puede agrupar con ningún otro desarrollo metalúrgico conocido hasta ahora 20 .

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Colgantes de orejera. Nariño y Manta. MO, CP.

Las fechas obtenidas para la cerámica Capulí sitúan su desarrollo cultural alrededor de los siglos VIII y XII de nuestra era, fechas tardías en relación a las manifestaciones que integran la tradición metalúrgica del suroccidente.

La orfebrería Capulí está íntimamente ligada, además, a los desarrollos tardíos de la metalurgia costera ecuatoriana, Milagro, Quevedo y Manta, donde se han encontrado colgantes de orejera en forma de jaguar y recipientes que a pesar de mantener un estilo local guardan con ella estrecha semejanza.

Es posible que la relación entre la costa ecuatoriana y el altiplano nariñense, por el valle del río Guayas, se mantuviera a lo largo de la historia, reflejándose en el trabajo metalúrgico.

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Hacia los años 700-1000 d. de C. una nueva tradición cultural se extendió por el suroccidente colombiano, representada por una generalización de técnicas y formas metalúrgicas en el área Calima Dagua y en los valles alto y medio de los ríos Cauca y Magdalena.

Esta orfebrería tardía contrasta notoriamente con la de los desarrollos regionales anteriores y se distingue por el predominio de la tumbaga, las técnicas de función y el dorado por oxidación.

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Entre las formas relativamente simples y homogéneas, se destacan las narigueras: torsales con o sin remates planos, semilunares o triangulares a veces con decoración repujada y circulares de alambre; las orejeras en espiral y circulares huecas; los colgantes zoomorfos, como sapos, caracoles y animales apareados; los pectorales acorazonados fundidos. También se popularizan, especialmente en el valle medio del río Cauca, los pectorales circulares simples o con diseños geométricos o zoomorfos y los objetos para insertar en la piel, con soporte de alambre y tapa.

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Hace ya algunos años, Pérez de Barradas identificó esta orfebrería tardía, la denominó "invasionista" y la asoció con pueblos de habla Karib que procedentes de la amazonía hacia el Caribe remontarían los valles del Magdalena y Cauca 21 . Datos arqueológicos más recientes confirman que el suroccidente colombiano fue ocupado por grupos indígenas culturalmente emparentados, que coinciden con los grupos hallados por los españoles en el siglo XVI. Habitaban aldeas de bohíos circulares, y se enterraban en tumbas de pozo con cámara lateral. Su cerámica, aunque variada, comparte rasgos como el predominio de la pintura negativa, vasijas antropomorfas, copas y otras formas semejantes. En el alto Calima y Dagua, esta ocupación tardía, fechada entre los años 1200 y 1600 d. de C., corresponde al periodo llamado Sonso 22 . Su orfebrería, sencilla y poco variada, incluye narigueras torsales, orejeras en espiral y objetos para insertar en la piel. Piezas de estas formas, halladas como ajuar funerario en uria tumba Sonso, fueron fechadas en el año 1335 d. de C 23 . En el valle medio del río Cauca varias fechas de C14 procedentes de tumbas y un gran cuerpo de material cerámico han permitido conocer la ocupación más tardía, que se prolonga desde el año 1050 d. de C;. hasta la conquista española. De los complejos arqueológicos llamados Cauca Medio y Caldas por Karen Bruhns, el primero, más amplio geográficamente, corresponde a grupos que habitaron aldeas relativamente extensas. En su cerámica llega a predominar la pintura negativa, negra sobre fondo rojo y blanco -técnica diestramente utilizada desde siglos atrás- formando triángulos, líneas, círculos y rombos, que decoran copas, cuencos, vasijas cónicas de base plana y figurinas, generalmente huecas, de pie o sentadas a veces sobre banquitos. La decoración modelada se empleó en vasijas con cuellos antropomorfos, que llevan representación de narigueras circulares o torsales.

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Existen una multiplicidad de formas propias del valle medio del río Cauca, aunque rasgos como la decoración a tres colores muestran cierta relación con la cerámica Yotoco del alto Calima y Dagua. El complejo Caldas, prolongación del complejo Cauca Medio, mantiene muchas de sus formas, aunque aumenta la proporción de figuras humanas tanto huecas como macizas, y aparecen formas nuevas como cuencos semicónicos con decoración incisa y excisa. Hay también cambios en el énfasis decorativo, como el predominio de la pintura negativa negra sobre fondo rojo en diseños geométricos de triángulos y líneas paralelas 24 . Este grupo cerámico se relaciona con el material del período Sonso de los valles Calima y Dagua.

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Según repetidas informaciones sobre hallazgos de orfebrería, cascos si mp les, narigueras circulares y torsales, pectorales circulares simples y repujados, animales pequeños, generalmente de tumbaga, parecen asociarse con esta cerámica de los complejos tardíos.

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Hacia los años 600-800 d. de C. 25 , en el área de San Agustín, se advierte cierta ruptura con el desarrollo regional más antiguo y nuevas influencias culturales. Grupos de agricultores vivieron en aldeas de bohíos circulares, se enterraron dentro de sus viviendas, y produjeron una cerámica en que predominan recipientes con decoración corrugada, y pintura positiva en diseños triangulares negro sobre rojo.

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Recipiente característico de periodo Sonso, alto Calima y Dagua. MO.

Una fecha del año 1630 d. de C. 26 indica que este período, llamado Mesitas Superior o Reciente por Luis Duque Gómez, y Sombrerillos por Reichel-Dolmatoff, se prolonga después de la conquista española.

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La cerámica corrugada de San Agustín, entre otros rasgos, ha llevado a varios autores a considerar influencias amazónicas en el poblamiento tardío del Macizo Colombiano 27 .

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Figurina y recipiente de la ocupación tardía en el valle medio del río Cauca. MO, Mn.

Es evidente la vinculación de San Agustín con el horizonte metalúrgico tardío del resto del suroccidente. Allí se han encontrado pectorales acorazonados, torsales, y también narigueras planas de tumbaga, una de ellas en una tumba del Alto de Lavapatas fechada en el siglo X d. de C. 28 .

Entre Tierradentro, Popayán y Puracé, región del alto río Cauca, un complejo de orfebrería local, cuyo contexto se desconoce, incluye narigueras, torsales y colgantes de tumbaga en forma de águila, conocidos con el nombre de "estilo Popayán". La expansión de piezas, como los pectorales acorazonados fundidos, en los valles alto y medio de los ríos Cauca y Magdalena, indican la vinculación de estas dos áreas geográficas. En el valle medio del Magdalena se asocian con la cerámica Pubenza Polícroma, posterior al año 1000 d. de C. 29 .

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A observar los cambios culturales a través del tiempo en diferentes áreas, reflejados en las modificaciones de las técnicas para elaborar y decorar objetos, en las variaciones de sus formas y de su utilización aprendemos a respetar la dinámica cultural responsable de las múltiples expresiones del hombre como ser social.

Pero sólo asociando estos objetos a su contexto cultural se puede llegar a ver más allá de ellos mismos. Los datos sobre la localización de las viviendas hablan de la densidad de población; la diferencia en las formas y riqueza de los ajuares funerarios indica divisiones sociales y, los vestigios de trabajo comunitario, sistemas de irrigación, drenaje y caminos, señalan la base económica que permitió su existencia y hacen posible comprender algo más sobre los procesos de cambio creadores de cultura.

En este artículo es imposible abarcar todos los rasgos culturales que determinaron durante una larga época (500 a. de C. - 1000 d. de C.) las manifestaciones culturales de un sector tan amplio como el suroccidente colombiano; sin embargo, nos atrevemos, considerando el aspecto metalúrgico, a vislumbrar una tradición cultural común que se destaca sobre todo, en contraste con los sucesos ocurridos después del año 1000 d. de C. en la misma zona y con los procesos metalúrgicos de las zonas arqueológicas del centro y norte del país.

Este sustrato cultural común no opaca los desarrollos regionales; cada una de las áreas aquí contempladas tiene su manera de equilibrar las diferentes influencias externas con su propia fuerza creando una dinámica particular incomparable e imposible de generalizar, que se refleja en su producción material.

Muchos otros datos arqueológicos confirman lo que vemos a través de la metalurgia. Estos grupos humanos que habitaron el suroccidente colombiano tuvieron una organización social y política compleja que permitió la especialización del trabajo, reflejada en el manejo metalúrgico, con diferentes clases sociales entre las que seguramente existía una clase dirigente que utilizó el arte orfebre o escultórico para afirmar su estatus y recordar sus privilegios, pretendiendo perpetuarlos por medio de sus tumbas, vestigios que llegan hasta nosotros mostrando su deseo de trascendencia.

Estos grupos relativamente densos, según sus numerosos vestigios, poblaron las vertientes de los valles aprovechando sus distintos pisos térmicos para sembrar en campos de cultivo, con canales de drenaje, un complejo agrícola de diversos productos, entre los cuales el más importante fue el maíz.

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Colgante antropomorfo "Darien" característico del valle medio del río Cauca. MO.

Las viviendas fueron construidas sobre aterrazamientos, agrupados en núcleos de número variable, que se dispersan sobre las laderas siguiendo los valles de los ríos. Los objetos de culto representaron la estrecha relación entre la naturaleza y el ser humano, animales míticos que justifican la existencia del hombre y sus poderes: jaguares, serpientes, aves rapaces, micos, armadillos y coatíes conformaron, junto a otros, una abigarrada estructura simbólica desconocida todavía para nosotros.

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

* Proyecto de investigación Suizo-Colombiano que adelanta investigaciones arqueológicas, desde 1979, bajo la dirección de Warwick Bray, Leonor Herrera y Marianne Cardale de Schrimpff.
1 Bouchard, Jean-François 1979 "Hilos de oro martillado hallados en la costa pacífica del sur de Colombia".  Boletín Museo del Oro. Banco de la República. Año 2 mayo-agosto. Bogotá. pp. 21-24.
2 Lathrap, Donald 1980  El Ecuador Antiguo. Cultura, cerámica y creatividad 3000-300 A.C. Chicago Field Museum of Natural History, Guayaquil.
3 Bray, Warwick. Leonor Herrera y Marianne Cardale de Schrimpff 1981  Pro-Calima 2, p. 2.
4 Ibid, pág. 2.
5 Bray, Warwick y Edward Moseley 1976 "Una secuencia arqueológica en las vecindades de Buga, Colombia".  Cespedesia. Vol. 5 Nos. 17-18. Imp: Depto. del Valle, Cali.
6 Bray, Warwick Proyecto Pro-Calima. Comunicación personal.
7 Bruhns, Karen 1970 "Stylistic afinites between the Quimbaya gold style and a little known ceramic style in the Middle Cauca Valley, Colombia".  Nawpa Pacha. 7-8.
8 Falchetti de Sáenz Ana María 1979 "Colgantes Darién. Relaciones entre áreas orfebres del occidente colombiano y Centroamérica-.  Boletín Museo del Oro. Banco de la República. Año 2 enero-abril. Bogotá.
9 Cubillos, Julio César 1954 "Arqueología de Ríoblanco (Chaparral, Tolima)".  Boletín de Arqueología. Vol. 1. Bogotá, pp. 519-591.
10 Duque Gómez, Luis y Julio César Cubillos 1979   Arqueología de San Agustín. Alto de los idolos, montículos y tumbas. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales, Banco de la República: Valencia Ed. Bogotá.
11 Duque Gómez, Luis Comunicación personal.
12 Duque Gómez, Luis 1964  Exploraciones Arqueológicas en San Agustín. Imprenta Nacional. Bogotá.
13 Duque Gómez, Luis y Julio César Cubillos Op. cit. pp. 223-224.
14 Reichel-Dolmatoff, Gerardo 1975  Contribuciones al conocimiento de la estratigrafía cerámica de San Agustín. Colombia. Biblioteca del Banco Popular. Bogotá.
15 Cháves, Alvaro y Mauricio Puerta 1973-1979   Excavaciones Arqueológicas en Tierradentro. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República. Informes sin publicar.
16 Cháves, Alvaro y Mauricio Puerta 1980   Entierros Primaros de Tierradentro. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República. Carlos Valencia Ed. Bogotá.
17 Cháves, Alvaro y Mauricio Puerta 1980 Op. cit., p. 118.
18 Boletín Museo del Oro 1979 Banco de la República, Año 2, mayo-agosto, Bogotá. Página central.
19 Bray, Warwick 1978  The Gold of El Dorado. Times Newspapers Ltda. London, pp. 210-211.
20 Plazas, Clemencia 1977-1978 -Orfebrería Prehispánica del altiplano nariñense, Colombia".  Revista Colombiana de Antropología. Vol. XXI. Instituto Colombiano de Antropología. Imp: Italgraf. Bogotá. pp. 21 197-244.
21 Pérez de Barradas, José 1966  Orfebrería Prehispánica de Colombia. Estilos Quimbaya y otros. Talleres Heraclio Fournier. España.
22 Bray, Warwick, Leonor Herrera y Marianne Cardale de Schrimpff Op. cit. p. 2.
23 Ibid, p. 2.
24 Bruhns, Karen 1976 "Ancient pottery of middle Cauca Valley, Colombia".  Cespedesia. Vol. 5 Nos. 17-18. Imp: Depto. del Valle, Cali pp. 101-196.
25 Duque Gómez, Luis y Julio César Cubillos 1979 Op. cit. p. 224.
26 Reichel-Dolmatoff, Gerardo Op. cit. p. 65. 27
27 Preuss, K. Th 1931  Arte monumental prehistórico. Excavaciones en el alto Magdalena y San Agustín (Colombia). Escuelas Salesianas de Tipografía y Fotograbado. Bogotá. Duque Gómez, Luis 1964 Op. cit. Uribe, María Victoria 1980-1981 "Reconocimiento arqueológico del valle medio del río Guamués".  Revista Colombiana de Antropología. Vol. XXIII. Instituto Colombiano de Antropología. Bogotá, pp. 255-276.
28 Duque Gómez, Luis Comunicación personal.
29 Cardale de Schrimpff, Marianne. 1976 "Investigaciones arqueológicas en la zona de Pubenza, Tocaima".  Revista Colombiana de Antropología. Vol. XX. Bogotá, pp. 335-496.

 

FOTOGRAFIAS

Jorge Mario Múnera

DIBUJOS:

Nancy Sánchez D.

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