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ETNOHISTORIA
DEL BAJO CAQUETA-PUTUMAYO (s. XVI - XVII - XVIII - XIX) Héctor Llanos
V. Roberto Pineda C.
El cuadro histórico del Bajo Caquetá-Putumayo* es, supuestamente, bastante sencillo: la región
estaría habitada, a finales del siglo pasado, por numerosas etnias, marginadas
completamente del proceso "civilizador": la situación se habría visto
alterada, únicamente, por las redadas portuguesas en búsqueda de esclavos indígenas. La
invasión cauchera, iniciada en los últimos lustros del siglo pasado, habría violentado,
por primera vez, el orden tradicional del indio, con las consecuencias de etnocidio
denunciadas por J. E. Rivera.
El estudio detenido de algunas obras sobre el Alto
Caquetá, la consulta del Archivo Central del Cauca y la profundización en la tradición
oral de algunos grupos de la zona, dejaban entrever, empero, un panorama diferente: La
"historia" se habría colado varios siglos atrás del auge cauchero, con efectos
muy considerables para la vida de las sociedades amazónicas. Sin embargo, los aspectos
más relevantes del proceso permanecían desconocidos.
Este trabajo se concibió para averiguar,
precisamente, algunos de los principales aspectos del proceso histórico regional, durante
el periodo colonial y las primeras décadas de la república. Se intentó,
específicamente, responder los siguientes puntos:
1. Antigüedad y modalidad social del contacto;
caracterización social de las formas de dominación impuestas por los españoles y los
luso-brasileros.
2. Enumeración, identificación, localización y
descripción de las "naciones de indios".
3. Evaluación y determinación del impacto
conquistador y colonizador ibérico.
4. Examen de la posible desaparición de las culturas
artífices de los petroglifos por motivos ligados a los acontecimientos postcolombinos.
Con estos fines se consultaron los archivos Central
del Cauca (Popayán) y Nacional (Bogotá); se obtuvieron fotocopias de algunos documentos
inéditos que reposan en los archivos del Brasil. Se estudiaron, asimismo, numerosas y
diversas fuentes bibliográficas (informes de misioneros, memorias, monografías
etnográficas, etc.). De las conclusiones obtenidas, podemos citar, entre otras, las
siguientes:
a. La penetración e irradiación española sobre el
Bajo Caquetá data de la segunda mitad del siglo XVI. Los vecinos de Timaná, la vieja,
rescataban desde entonces (como lo asevera Juan Friede) indios Tamas, oriundos del
Caguán. El nombre Tama se refiere, en realidad, a todos los indios rescatados
(esclavizados) de aquella región, y no solamente a una etnia específica. En la
provisión de indios tuvieron gran importancia, además de los Andaquíes, los mismos
Tamas, y los Murciélagos, según consta en un documento de la segunda mitad del siglo
XVII, el cual, por otra parte, constituye la primera mención conocida de este grupo.
b. La sugerencia planteada por el profesor Friede, en
el sentido de que los Tamas habrían sido un grupo caribe "tucanizado" como
consecuencia de la acción franciscana (que utilizó la lengua Ceona o Siona como
vehículo misional) parece ser a la inversa: los Tamas se habrían "caribizado"
como consecuencia de la expansión caribe durante la Colonia.
c. La ciudad del Espíritu Santo del Caguán, en las
cabeceras del río Caguán, fué, durante todo el siglo XVII, además de un vital puesto
militar para la defensa de la Gobernación de Neiva, un importante centro de colonización
del piedemonte amazónico: allí se fundaron encomiendas (García Borrero), y se
instalaron importantes ganaderías que abastecieron, por la vía de Neiva-Tocaima, a la
misma Santa Fe de Bogotá. Los indios encomendados, dedicados a la vaquería, provenían,
naturalmente, de la misma comarca y de las zonas circunvecinas.
d. Si tenemos en cuenta la enorme proporción que
alcanzó el rescate y la ingerencia de dicho centro de colonización, se puede suponer,
con apoyo en el concepto historiográfico de "huella", que el "proceso
civilizador" se realizó, de una u otra forma (captura de indios, epidemias,
defusión de herramientas y tecnologías, etc.), desde tiempos muy tempranos en la comarca
del Araracuara (definida como la región situada entre los Saltos del Araracuara y los
Chorros de Cupatí) y el Alto Apaporis. De hecho, el primer informe conocido sobre la
mencionada comarca señala, en 1750, la existencia de mercancías europeas en el río
Yarí.
e. Por el norte la influencia española
también se hizo sentir. Diferentes documentos denuncian la trata mantenida entre los
pobladores de la Provincia de San Juan de los Llanos y los Huaques ó Murciélagos
(Carijonas). La fundación de pueblos misioneros en el río Guayabero, en la segunda mitad
del siglo XVIII, generó una nueva área de contacto, cuya magnitud aún se nos escapa,
con los habitantes de las cabeceras del Alto Apaporis, y algunos de los principales
afluentes del Yarí (o río de los Engaños), según consta en diversas cartas del
comisario español Francisco Requena, que datan del año de 1782. Las naciones Tamas y
Coreguajes, entre otras, fueron trasladadas a diversas poblaciones del Meta.
f. Numerosos indígenas de la zona meridional del
Caquetá y del Bajo Putumayo se incorporaron a las misiones de los Padres Franciscanos del
Colegio de Propaganda Fide de Popayán. Los primeros aparecen bajo el nombre de Quiyoyo,
palabra que parece ser idéntica a la de Quitoto que, según un documento, designaría a
los indios capturados por los caribes. Dichas denominaciones tienen, muy posiblemente,
relación con la palabra Murui (lengua huitoto) de Kuíyodo, que designaría a un
personaje mítico (un loro) "comedor" de herramientas de acero.
g. La penetración portuguesa por el Yapurá (nombre
del Caquetá al oriente del Araracuara) se inició en las últimas décadas del siglo XVII
y llegó, generalmente, hasta la Cachoeira Grande, o raudales del Araracuara. La actividad
lusitana consistió, principalmente, en la captura o rescate de indios, con el objeto de
proveer de brazos a los asentamientos portugueses del Río Negro y del Alto Silimoes. Es
más: numerosas poblaciones del Silimoes y del Río Negro se fundaron con nativos del
Vaupés y del Yapurá (mirañas, yucunas, coerunas, corotus, anianás, del Cahuinarí,
Mirití y Apaporis, entre otros). El Yapurá tenía fama de ser la "comarca de la
esclavitud".
h. La colonización portuguesa del Yapurá empezó,
sistemáticamente, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Aquella, a pesar de ser
una acción directamente gubernamental, sólo alcanzó a traspasar, temporalmente, los
Chorros de Cupatí. La política portuguesa propugnó, durante todo este periodo, por la
reducción de los indios en pueblos, o por su traslado hacia aldeas fundadas a instancia
de sus agentes. El asentamiento portugués estuvo, sin embargo, seria- mente amenazado y
obstaculizado por la resistencia y ofensiva guerrera de los Muras, que en el contexto del
Yapurá incluye tanto a la etnia propiamente dicha Mura, como a todos los grupos opuestos
a los luso-brasileros.
i. Los grupos indígenas tuvieron un papel activo en
el tráfico de esclavos y en el intercambio de mercancías. Las relaciones socio-
políticas impuestas por los europeos y los mamelucos, repercutieron directamente en los
territorios tradicionales, en la tecnología, la composición étnica y demográfica, las
condiciones de producción, los patrones y ritos guerreros y antropofágicos, los sistemas
de creen- cias, etc. Sería un grave error pensar que su organización tradicional
permaneció inmutable hasta finales del siglo XIX. El proyecto sociocultural (en el
sentido existencialista del término) de estos pueblos estuvo determinado, y lo sigue
siendo, por la presencia del blanco.
j. No se encontraron referencias con respecto a
los talladores de los petroglifos. Los informes oficiales de las Comisiones de Límites no
mencionan la existencia de habitantes en las Serranías del Araracuara y de Cupatí (La
Pedrera), lo que contrasta con el abundante material cerámico y lítico que allí existe.
Según Martius, en 1820 subsistía aún la tradición entre los indígenas de que el río
había estado anteriormente muy poblado, lo mismo que las serranías.
k. Existía un comercio del oro en el Apaporis.
Según el P. Monteiro (1768), los Caviyarís, del río Cananary, habrían sido vistos
llevando láminas de oro en las orejas. Monteiro advierte, además, que los Tariánas, del
río Papurí, llevarían asimismo láminas de oro en las orejas, las que obtendrían, a
cambio de plumas, de los Panenuá, habitantes de la parte superior del río Ucayarí (?).
I. Las actividades extractivas y la acción
colonizadora, por parte de la Nueva Granada y el Imperio del Brasil, disminuyeron
considerablemente en todo el Caquetá y el Putumayo durante la mayor parte del siglo
pasado; subsistió, no obstante, un reducido comercio (ceras, venenos, tinturas, etc.) y
el tráfico de esclavos.
El trabajo comprendió, además, la descripción y
análisis de los pueblos de misión franciscana del Caquetá y del Putumayo y el registro
de los principales "usos y costumbres de los indios", según las crónicas de
entonces. Se incluye, por último, un apéndice documental (cartografía histórica, lista
de apellidos indígenas, documentos varios).
El estudio, en conclusión, pretende dar una visión
de carácter histórico sobre algunos aspectos de la lucha entre el indio amazónico y el
conquistador blanco.
Referencias cartográficas.
El mapa del comisario español Francisco Requena,
sobre el río Apaporis, es fiel copia del original que se encuentra en la Biblioteca del
Congreso de los Estados Unidos. Dejamos constancia de nuestro agradecimiento al agregado
policial de la Embajada de Colombia en Washington, Coronel Luis Ospina, gracias a cuyas
gestiones obtuvimos copia de todos los mapas de la Comisión Española de Límites (1782).
El mapa del Yapurá, elaborado según las noticias dadas por Geraldo Goncales, data del
año 1781. Es, según nuestras informaciones, el primer mapa portugués sobre la comarca
del Araracuara.
El otro mapa, que muestra las comunicaciones
del Vaupés con el Apaporis, es el fruto de la minuciosa exploración de estos territorios
por parte de Manoel de Gama Lobo d'Almada, en 1784. Las fotocopias de estos dos mapas se
obtuvieron directamente de los originales, que se encuentran en la Biblioteca e Arquivo
Publico de Belén del Pará, gracias a la gentileza de su Directora.
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Para efectos del estudio se
entiende por Bajo Caquetá-Putumayo la faja propiamente ecuatorial, localizada al oriente
del río Caguán (afluente del Caquetá), y del río Caucayá (tributario del Putumayo),
definida, en su otro costado, por la frontera colombo-brasilera. |
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