Ficha bibliográfica
Titulo:
Fundación de investigaciones arqueológicas nacionales
Edición original: 2005-05-13
Edición en la biblioteca virtual: 2005-05-13
Creador: Julio César Cubillos Ch.




INDICE

  FUNDACION DE INVESTIGACIONES ARQUEOLOGICAS NACIONALES.

Informes Preliminares.

 

ARQUEOLOGIA DE SAN AGUSTIN

Investigaciones en la "Mesita C"

Julio César Cubillos Ch.

El yacimiento arqueológico "Mesita C", conocido con este nombre desde los albores del presente siglo, forma parte del área del Parque Arqueológico de San Agustín. El sitio se localiza aproximadamente a 800 metros, al sur del edificio de Museo y Administración, en el borde del peniplano que cae al occidente en fuerte desnivel hacia la quebrada de Lavapatas, donde se encuentra ese extraordinario monumento labrado en la roca que es la "Fuente de Lavapatas". La vía peatonal que conduce a este lugar, atraviesa el sitio de que tratamos.

Las primeras informaciones que identifican el sitio, se deben a) General Agustín Codazzi (1.857), quien hace referencia en el lugar de seis estatuas de piedra muy particulares, que lo inducen a concluir que el sector corresponde a un cementerio de grandes sacerdotes. Posteriormente lo visitaron investigadores como el General Carlos Cuervo Márquez (1.893), K. Th. Preuss (1.913) y José Pérez de Barradas (1.936), entre otros. Ninguno de los estudiosos mencionados realizó excavaciones arqueológicas en el yacimiento; se preocuparon especialmente en describir las esculturas monolíticas concentradas en el lugar, las cuales habían sido desenterradas por buscadores de tesoros, con anterioridad al arribo del General Codazzi.

Hasta el momento en que inicia sus trabajos la Comisión del año de 1.972, el yacimiento arqueológico de "Mesita C" carecía de una investigación sistemática.

El estudio de este sitio, junto con los yacimientos de "El Estrecho" y "El Parador", fué el primer plan de investigación que subvencionó la recién creada Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales del Banco de la República.

Los trabajos iniciales consistieron en una labor de reconocimiento de las zonas enmontadas y libres de vegetación; posteriormente se realizó una detenida exploración por medio de gran número de sondeos en una superficie aproximada de 800 metros cuadrados, lo que facilitó la elaboración de un plan de trabajo para efectuar las excavaciones. Estas cubrieron una superficie aproximada de 600 metros cuadrados.

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Proceso de excabación en la Mesita C. El corte cubrió las tumbas donde fueron halladas varias estatuas de piedra

En el área diagnosticada como positiva, se operaron tres tajos o trincheras que al final conformaron polígonos irregulares, debido a las obligadas ampliaciones, pero de lados rectos y en ángulo de 90 grados. Los tajos que se trabajaron con el objeto de levantar sola- mente la capa vegetal, de 25 centímetros de espesor promedio, fueron dejando al descubierto las modificaciones que la sociedad agustiniana había realizado en el terreno, complementadas con una serie de elementos arqueológicos que, asociados a sus costumbres funerarias, permitieron conocer algunos modos de la vida de la cultura.

El estudio de las manifestaciones arqueológicas que se hicieron presentes en la "Mesita C", proporcionó una cantidad de elementos culturales cuya reseña se presenta a continuación:

a). El sitio arqueológico conforma un cementerio, en el cual las inhumaciones se realizaron entre el Siglo 111 y el Siglo VII después de J.C. Esta aseveración se basa en dos fechas de radiocarbón procesa das en el laboratorio de Groningen C 14 (Holanda). Tomando en cuenta la posición del cementerio en el tiempo, este quedaría ubica- do en la etapa Clásica Regional, dentro de las divisiones cronológicas propuestas por las últimas expediciones arqueológicas que han trabajado en la zona.

b). Aquí también se constataron modificaciones en la topografía con el propósito de nivelar el terreno por medio de raspado y relleno artificial. Estos trabajos no cubren en su totalidad el yacimiento. No se advirtieron huellas ni restos de construcción de montículos.

c). Se localizaron 46 tumbas intactas, 4 habían sido excavadas con anterioridad y un gran hueco irregular ocupado por tierra y basura contemporánea, testigo de excavaciones muy antiguas.

Con relación a las estructuras funerarias que no sufrieron altera- ción, éstas presentan variaciones en cuanto a su forma general: las hay de construcción rectangular, circular, ovoidal e irregular. Las bóvedas y los depósitos rituales, comunicados o aislados con respecto al sepulcro, fueron constatados. En cuanto a las paredes, algunas de ellas se cubrieron con lajas de piedra, lo mismo que los pisos. La mayoría de las tumbas no presentan aditamento estructural, están simplemente cavadas en tierra.

d). Entre los elementos culturales de piedra hallados en las tumbas, figuran núcleos, lascas, cortadores, machacadores, pulidores, bolas, piedras y manos de moler y piedras grabadas. Sin lugar a duda, lo más significativo que se rescató en lítica, fue una punta de proyectil y seis esculturas.

La punta de proyectil, en cristal de roca, presenta trabajo bifacial, con técnica de percusión y retoques muy controlados. Es de forma triangular, con bordes ligeramente convexos, hombros poco desarrollados, pedúnculo triangular corto, de lados algo cóncavos y divergentes hacia la base. Largo 39 milímetros y ancho máximo 29 milímetros. Fue hallada en la Tumba N° 1, de la cual se obtuvo una fecha de radiocarbón de 1.695 + 65 B.P. Culturalmente se puede interpretar como otra de las supervivencias de la época de los cazadores inferiores.

En cuanto a estatuaria, se rescataron 5 esculturas y un boceto, todas asociadas a ritos funerarios.

Con referencia únicamente a las estatuas mayores, cuya altura sobrepasa el metro, se encontraron enterradas cabeza abajo, en tumbas expresamente construidas para ello y asociadas a sepulcros que presumiblemente albergaron enterramientos humanos.

Una de ellas aparece esculpida en toba volcánica de color gris muy claro. Representa una mujer de facciones tranquilas, que sostiene en las manos la figura de un niño. La talla correspondiente a la cabeza, ojos, mariz, orejas con ornamento en forma de zeta, el bonete cilíndrico (especie de fez), la banda que lo sostiene y que se cruza por detrás de la cabeza y las pequeñas mamilas que se advierten en el pecho, han sido muy bien logradas, lo que le da equilibrio a la obra de arte. El tratamiento de los miembros inferiores aparece muy descuidado.

La otra escultura, trabajada en andesita, consiste en dos figuras contrapuestas, unidas por la espalda y tratadas hasta el nivel de la cintura. El diseño de los temas es de carácter antropozoomorfo y éstos dan la sensación de representar dos grandes antropoides con leves rasgos humanos. Son muy parecidas, pues la diferencia entre ellas es que una presenta boca bestial y la otra aparece con el hocico aplanado. Una y otra rematan la cabeza con relieves rectangulares. Ambas tienen orejeras circulares y aparecen con los brazos cruzados.

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Estatua doble hallada en una tumba de la Mesita C. Es la presentación de los dos monos contrapuestos.

e). En cuanto al material cerámico, se hicieron presentes formas dé platos, cuencos, copas, ollas, urnas funerarias y fragmentos de pie de olla trípode, de rodillo de pintar, de pico de alcarraza y de vertedera en media caña. Tanto la morfología general como los acabados de los recipientes, se ajustan a la época de mayor esplendor de la cultura.

f) Por último y a modo de conclusión sobre el yacimiento arqueológico de "Mesita C", se anota lo siguiente:

1 -El yacimiento en sí no presenta la complejidad ni la significación jerárquica que los estudios arqueológicos han podido comprobar en otros sitios aledaños, como en la "Mesita A" y en la "Mesita B". Se trata de un lugar secundario, donde se inhumaron personajes de prestancia en la comunidad. El descubrimiento de dos esculturas en este sitio, una solamente con el trazado de separación de los módulos y otra en proceso de construcción, tiene una especial importancia si se considera que este tipo de hallazgos no son de frecuente ocurrencia en la zona. Este hecho podría sugerir que el cementerio fue utilizado para inhumar, en algunos casos, a gente tan importante como los escultores.

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Estatua antropomorfa hallada en la Mesita C. Lleva en las manos la figura de un niño.

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Punta de flecha, tallada en cristal de roca , encontrada en una tumba encontrada en la Mesita C.

2-Con los hallazgos en el lugar, de estatuas enterradas con el carácter de ofrendas funerarias y en tumbas excavadas exclusivamente para este tipo de inhumaciones, junto con los realizados por la Comisión 1.970-71, en el Alto de los idolos, donde se rescataron estatuas contenidas en las estructuas monticulares, se comprueban suficientemente, las conclusiones que desde hace algunos años viene sustentando el Dr. Luis Duque Gómez (1.945-1946), que la estatuaria agustiniana fue enterrada como ofrenda y que son excepcionales las esculturas que sobresalían en la superficie del terreno.

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