| "TESORO
DE LOS QUIMBAYAS" Y PIEZAS DE ORFEBRERIA RELACIONADAS Clemencia
Plazas de Nieto
Entre las zonas de orfebrería prehispánica,
convencionalmente reconocida en Colombia, "Quimbaya" es, sin duda alguna, la
más difícil de definir. La falta de investigaciones arqueológicas en el área es
notoria y no existen datos que expliquen el contexto cultural del fenómeno orfebre.
El saqueo, producto de la "guaqueria" |1 que existe en el área de una
manera sistemática desde mediados del siglo XIX, declina en intensidad en la década
pasada, cuando ya las tumbas no dan tanto oro y los "guaqueros" deciden probar
suerte en zonas más promiso- rias, como la Sierra Nevada de Santa Marta y el Altiplano
Nariñense. Este siglo de duración de la "fiebre del oro Quimbaya" ahuyentó a
los arqueólogos durante su apogeo y después de su paso arrasador dejó pocos sitios sin
remover con posibilidades de llevar a cabo trabajos estratigráficos.
Las piezas de oro llamadas "Quimbaya"
proceden de regiones tan apartadas como Caucasia (Antioquía) y Corinto (Cauca); cubren
una extensa area geogrática, que comprende gran parte de los cursos alto y medio del río
Cauca. Los datos etnohistóricos existentes sobre las numerosas tribus que habitaban esta
zona demuestran claramen- te la variedad cultural de las mismas.
La dificultad de establecer la asociación cultural
de las piezas de orfebrería aumenta si tenemos en cuenta los cambios ocurridos a través
de 2,000 años o más de desarrollo cultural local y las influencias foráneas constantes
que debió sufrir esta región por ser una ruta comercial crucial en el intercambio
precolombino del occidente del país.
Solo quedan entonces las piezas mismas, de cuyo
análisis comparativo, estilístico y técnico, se concluye que el término
"Quimbaya" ha cobijado una mezcla de material cultural, especialmente de
orfebrería y cerámica, que refleja la complejidad cultural del área en cuestión.
Trataremos de definir un grupo de piezas, de esas
llamadas tradicionalmente "Quimbaya" |2
a partir de un hallazgo del siglo pasado, conocido con el nombre de "El Tesoro de
los Quimbayas".
Ya en 1966, José Pérez de Barradas había
mencionado su diferencia estilística con el resto de las piezas encontradas en el área y
le mantiene el nombre "Quimbaya" a pesar de no encontrar ninguna relación entre
las piezas y la tribu histórica del mismo nombre que habitaba el valle medio del río
Cauca a la llegada de los españoles.
"El Tesoro de los Quimbayas" está formado
por el ajuar funerario encontrado en dos tumbas de la finca La Soledad, en el municipio de
Filandia, actual departamento del Quindío.
La incongruencia que existe entre las
descripciones de este grupo de piezas, hechas por diferentes autores (Restrepo Tirado,
Trimborn y Pérez de Barradas), se debe a la confusión creada por el catálogo de la
Exposición Ibero-Americana, de 1892 donde aparecen descritos 1.012 objetos arqueológicos
y etnográficos del país.
"El Tesoro de los Quimbayas" sólo era
parte del material orfebre que viajó a Europa en ese año. El Gobierno de Colombia, una
vez terminada la exposición, lo dejó como regalo a la regente de España, María
Cristina de Habsburgo 3 .
El resto de las piezas colombianas exhibidas en esta
exposición conmemorativa del cuarto centenario del descubrimiento de América, fue
vendido al Smithsonian Institution en Washington como la Colección Vicente Restrepo.
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| Incensario antropomorfo alto
(con tapa); 13 cmts. Ancho: 9,7 cmts. Peso 593 grms. |
En las descripciones de los autores mencionados
existen diferencias en el número de piezas que conforman "El Tesoro de los
Quimbayas". Esta variación solo depende de si los collares son considerados como una
pieza o si se cuentan individualmente o se clasifican las cuentas que lo forman.
Los objetos clasificados en el Museo de
Américas de Madrid suman un total de 122 piezas (Fig. 1). Entre ellas se pueden
distinguir el mismo número (6) de cascos, collares y "poporos" 4 antropomorfos, lo que indica un entierro
múltiple con diversos atuendos.
Los objetos relacionados estilísticamente con este
grupo de piezas suman 271 de los cuales en la actualidad se encuentran 70 en la colección
del Museo del Oro y 80 en otros museos extranjeros. Su distribución se limita al valle
del río Cauca (Fig. 2). Su asociación con cerámica y otros objetos arqueológicos está
muy poco definida. Ha sido comparado, con las urnas de cerámica Marrón Incisa, por el
parecido de las figuras humanas de oro con aquellas que adornan los recipientes
cerámicos. Esta cerámica ha sido tentativamente fechada antes del siglo noveno de
nuestra era (Bruhns 1971).
Los orfebres que elaboraron estas piezas conocían
las propiedades de las aleaciones metálicas. La mayoría de las piezas fueron
manufacturadas en oro y en tumbaga, con un contenido de oro que varía entre el 45+ % y el
90%. La variación que se observa en el contenido de otros metales, plata y otras
impurezas que modifican el color de la pieza terminada, denota que no existió una
afinación previa del oro utilizado y que el control de la aleación de cada pieza se
llevó a cabo en forma individual.
Todas las piezas de esta colección, excepto los (6)
cascos y la corona, fueron fundidas a la cera perdida, técnica que se facilitó al
utilizar la tumbaga como materia prima. Este aleación reduce aproximadamente en 200°C la
temperatura de fusión.
Al fundir los recipientes huecos utilizaron tabiques
para sostener el núcleo en su posición durante el proceso. Dos de los alfileres fueron
fundidos en varias etapas, con distintas aleaciones, con el fin de lograr una variación
decorativa del color. La pieza N°. 5770, incensario antropomorfo con tapa en forma de
serpiente (Fig. 3) y el poporo N°. 5799 (Fig. 4) fueron fundidas en secciones separadas,
utilizando un molde cerrado para cada una de ellas. La unión de las dos mitades se puede
observar longitudinalmente en el interior de las piezas ya terminadas (Bray, 1972).
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Fig. 4 "Poporo",
recipiente fitomorfo con tapa. alto (con tapa): 32,5 cents. ancho: 13,9 cmts. peso: 1.109
grms. |
La maestría de estos orfebres también se hace
evidente al observar los cascos martillados en oro de buena ley. Entre las piezas de metal
descubiertas hasta ahora en el territorio colombiano, estos cascos son indudablemente las
piezas martilladas que exigieron una mayor destreza. Fueron elaboradas a partir de una
lámina que tuvo que ser golpeada y templada múltiples veces antes de adoptar su forma
final. Están decorados con diseños geométricos y antropomorfos repujados. El casco N°.
5771 presenta dos figuras antropomorfas realzadas, cuyas cabezas fueron fundidas
independientemente y ensambladas a él (Fig. 5).
El collar N°. 5787 está formado por cuentas
compuestas por pepitas unidas entre sí por el método de la granulación. Esta unión se
lleva a cabo calentando la pieza hasta una temperatura cercana al punto de fusión;
entonces, se produce un intercambio molecular entre los puntos de contacto de las
diferentes pepitas.
Algunas piezas pequeñas (cuentas de collar, orejeras
en forma de carrete, cascabeles y narigueras triangulares), presentan un enriquecimiento
superficial obtenido por medio de la oxidación del cobre. El resto de las piezas tienen
el color propio de la aleación utilizada en su elaboración.
La superficie de todas las piezas, sin excepción,
fue muy bien pulida, destacándose este material por el cuidado con que fue terminado.
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Fig. 5 Casco con dos figuras
femeninas realzadas cuyas cabezas fueron fundidas independientemente alto: 11,8 cmts.
diámetro: 19,5 cmts. peso: 522 grms. |
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Fig. 6 "Poporo",
recipiente antropomorfo, representa una mujer embarazada alto: 18,2 cmts. ancho: 10,5 cmts
peso: 525 grms. |
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Fig. 7 "Poporo",
recipiente antropomorfo alto: 22,2 cmts. ancho: 12,5 cmts. peso: 1.143 grms. |
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Fig. 8 Instrumento musical,
silbato, con cabeza antropomorfa. alto: 15,8 cmts. ancho: 6,2 cmts. peso: 141 grms.
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BIBLIOGRAFIA
Bray, Warwick. 1972.
"Ancient American Metalsmiths". Proceedings
of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland. Institute of
Archaeology, London.
Brhuns, Karen Olsen. 1971.
"Stylistic Affinities between the Quimbaya Gold
Style and a little known Cerami Style of the Middle Cauca Valley, Colombia". Nawpa
Pacha No. 7 - 8 Berkeley California.
Brinton, Daniel. 1895.
"Report upon Collections Exhibited at the
Colombian Historical Exposition". Co- lumbian Historical Exposition at Madrid.
Government Printing Office.
Catálogo de Colecciones Extranjeras. Archivo del Museo del Oro.
Catálogo Exhibición Ibero-americana. 1892, Madrid, España.
Falchetti de Saénz, Ana María. 1976.
The Goldwork of the Sinú Región Northern Colombia. University of London,
Institute of Archaeology, London.
Jouffroy, Alan. 1958.
"Le Trésor des Quimbayas". Connaissance des Arts. No. 76 p. 88 - 93.
Paris.
La Ilustración Española y Americana. 1892. No. XXXIV 15 sept. p 158. Madrid.
Pérez de Barradas, José. 1966.
Orfebrería Prehispánica de Colombia, Estilos Quimbaya y Otros. 2 vols. Talleres
Gráficos "Jura", Madrid.
Trimbom, Hermann. 1949.
Señorío y Barbarie en el Valle del Cauca. Instituto Gonzalo Fernández de
Oviedo. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid.
| 1 |
Actividad de los buscadores
de tesoros, especialmente aquellos procedentes de las tumbas precolombinas. Fue uno de los
móviles que impulsaron la colonización del sur de Antioquia, a fines del siglo pasado.
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| 2 |
Cerca de 2000 en la
colección del Museo de Oro. |
| 3 |
"El Tesoro de los
Quimbayas fue regalado bajo la presidencia de Rafael Nuñez, según proceso promovido por
Carlos Holguín, designado a la presidencia hasta Agosto de 1892 y antes representante de
Colombia en la negociación que culminó con el laudo arbitral de la regente María
Cristina el 16 de Marzo de 1891 sobre el conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela.
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| 4 |
Recipientes utilizados para
guardar la cal necesaria en el proceso de la masticación de la coca. |
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