BIOGRAFÍA, LORENZO JARAMILLO. VIAJE A TURQUÍA
VIAJE A TURQUÍA
NEVSEHIR (TURQUÍA), SEPTIEMBRE 19, 1984 (TARJETA POSTAL)
Turquía me encanta! Estambul es fabulosa. Ahora estamos en la
Capadocia, en el centro de Anatolia. Hoy nos vamos a ver
habitaciones trogloditas de los primeros cristianos. Compré un
kilim (tapete) morado y verde. Tomo mucho yogur y hablo
por señas. Si vieran lo que me enerva no hablar el idioma[...]
PARIS, SEPTIEMBRE 28, 1984 (TARJETA POSTAL)
Así son las viejas casas de Estambul. Ciudad maravillosa, llena
de vida, de contrastes: lo europeo al lado de lo asiático; lo
musulmán al lado de lo griego, cinco millones, casas art
déco, el Bósforo, mezquitas, comercio callejero. Me fui con
Gérard cuatro días a Estambul (Volvería. Me falta por hacer el
paseo de cinco ó seis horas por el Bósforo) y tres días a la
Capadocia -que es quite another story: fabulosa. La ida y
vuelta a Capadocia la hicimos en buses nocturnos, enormes buses
Mercedes puntualísimos y confortables. Tienen los turcos una
costumbre encantadora: en el bus, en diversos momentos, pasa el
ayudante con una botella de agua de colonia pachuliquesca echándole
a la gente en las manos para que se unte y refriegue.
(Tarjeta postal): Esto es parte de los sorprendentes mosaicos de
la iglesita bizantina del Santo Salvador en Khora, una joya que
data del siglo IV y que fue decorada en el XII y XIII, y luego
restaurada con toda la ciencia y la plata por la Boston Byzantine
Society. Hay allí también unas pinturas murales casi del nivel del
Giotto en Padua. Es una joya, como dicen. Y todo esto perdido en un
barrio pobre de Estambul, por el cual nos deslizamos después a pie
para buscar -;y fue muy emocionante!- el Patriarcado Ortodoxo, el
templo máximo de los ortodoxos griegos.
(Tarjeta): Como ven, azulejos de la Mezquita Azul. La comida
turca, deliciosa. Calabacines, pimentones y pimientos, berenjenas,
todo eso en unos guisos como ratatouilles llenas de sabor,
con albóndigas, chuzos o kebah, mi carne preferida, unas
tajadas finísimas de carne ensartadas y cocidas lentamente. Ensayé,
fuera de las patisseries, -pero qué finura! Se deshacen en
la boca-, muchos flanes raros, blancuzcos y tembleques y comí mucho
yogur delicioso. La gente, queridísima y muy bonita. No
son ni los salvajes que se cuenta, ni son todos barbudos, enjutos y
tenebrosos. Hay mucho ojo claro y pelo casi rubio. El bazar, más
bien decepcionante si uno piensa en los pintorescos mercados
marroquíes. Hay mucha joyería, muchos tipical
espantosos: antigüedades bonitas en un rincón,
bluejeans y tapetes. Yo naturalmente compré
tapete (kilim) cómo no, estando en Turquía. Pero lo compré
en Capadocia, que es la región precisamente donde los hacen. Santa
Sofía, impresionante, y el harem del Palacio de Toptaki, realmente
muy lindo, ¡bello! Pero, sobre todo, la vida de la ciudad,
los barrios, el pescado frito en el puerto, los gritos desde los
minaretes a la hora de la oración. ¡Me encantó Estambul!

Lorenzo trabajando en el taller de Luis Ángel Parra, Bogotá,
1990.
(Carta): La Capadocia es otro cuento. Es un sitio donde, en
primer lugar, existen unos paisajes peculiares y únicos, debidos a
una modalidad local de la erosión. Y segundo, allí, en esas
formaciones raras, hay viviendas trogloditas e iglesias cristianas
primitivas de la época bizantina, de la época de las luchas
iconoclastas y de la época de las -más tarde- persecuciones
selyúcidas y otomanas. Las iglesias con frescos y todo. Y unas
ciudades subterráneas. También fuimos a Kaiserí, la antigua Cesarea
de Capadocia, hoy ciudad moderna de provincia (por lo tanto,
interesantísima desde el punto de vista de ver aspectos de un
país), con una bonita medersa [escuela religiosa] selyúcida y un
caravanserrallo(18)
perdido detrás del bazar: ¡maravilloso! Allí hay sastres,
zapateros y el comercio de pieles. (En Fez también el
souk, mercado de pieles, era en un antiguo
caravanserrallo). Me compré unos pantalones turcos de los que usa
el popolo y una marionetica de cuero de camello. [...] En
Turquía compré montones de especias raras, desconocidas, de colores
bellos, para hacer salsas. Yolanda, le compré libro de cocina
turca, editado en francés. [...]

Lorenzo pintando en su casa, Bogotá, 1990.
PARÍS, SEPTIEMBRE 29, 1 984
Volvimos a París a encontrarnos unos días helados, que hoy se
van calentando para encontrar el término medio de un otoño mesurado
[...] Ya comencé en la Abadía las tres litografías chiquitas para
el librito que será con textos de Gérard de Laubier (poemas). Las
tres grandes mías ya las tengo aquí, editadas, numeradas, tituladas
(La gaieté parisienne I, II, III) y firmadas. Quedaron muy buenas,
pero son un tris "fuertes", como dirían allá algunas
personas. Luis Olarte me compró las tres (y un pastel. Qué
entusiasmo) y un amigo suyo, otra [...] El domingo tengo comida
donde Luis Caballero con Maritza Uribe de Urdinola y Gloria
Delgado, su asistente en La Tertulia. ¿Les he dicho que Luis
cocina muy bien y que siempre se come rico en su casa? Mi
cumpleaños lo pasé de la manera más agradable. Durante el día
estuve trabajando en la Abadía (nos vamos con Luis en tren) en mis
litografías, y por la noche Inés Reichel me invitó a comer con
Robert. Comida rica y con mucho vino. Robert me regaló un libro con
fotos de la China, de donde estuve. Gérard me regaló una
calculadora de bolsillo, que para calcular el cambio en mis viajes,
y un libro de Alphonse Daudet, Le petit chose, que es nada menos
que el "Fulanito" que leí en mi infancia, regalado por el
señor Buchholz(19), y
que yo le había comentado con nostalgia, diciéndole que algún día
quería leerlo en francés. Como ayer era el cumpleaños de él, lo
invité a un concierto con Hildegard Behrens (Weber, Alban Berg y
Wagner) en la Salle Pleyel. [...] Esta noche iré a teatro moderno,
una vaina de un gringo, Sam Shepard. El jueves tengo
concierto de Arturo Benedetti Michelangeli con Lúe D'Aubigné (el
que compartía apartamento con Robert en Bogotá). Tenemos ahora la
gran exposición del Aduanero Rousseau. Hay muchísimas, montones de
películas viejas. Y fui a oír y ver a Astor Piazzola y su grupo con
Milva, una cantante italiana pop, una especie de animal hermoso, el
colmo de la sensualidad italiana, de melena roja, piernas largas y
batas de lame. Mezcla extraña, que a veces desconcertaba del todo.
Hecho, claro, adrede, pienso yo, para lograr, como lo hace Piáosla
con su música frente al tango clásico, una Verführung en el
sentido brechtiano, en cuanto al espectáculo mismo del concierto de
tangos. No en vano es Milva también cantante de Brecht/Weill y
trabajó con Strehier en la Ópera de tres peniques. Y eso fue en el
teatro de los Bouffes au Nord, que no conocía yo, y que es
lindísimo.
PARÍS, OCTUBRE 12, 1984
[...] Esto es urgente: Mándenme (puede ser con María de la Paz,
que viene a la Fiac, pero tiene que ser rápido,
¡¡¡porque se viene en estos días!!!) Doña Bárbara
y La vorágine, ediciones baratas, para Laurence [...] Estoy
acabando mi segundo tríptico y las litografías para el librito.
Mientras tanto cine y espectáculos otra vez, como en los buenos
tiempos. El lunes vi a Eartha Kitt; el martes fui a ver Macbeth de
Verdi [...] El domingo entrante habrá comida donde Luis Caballero
para celebrar la finalización de sus litografías para un libro de
Cernuda, la comida es con los del taller de litografía. [...] Esta
noche veré Orphée aux enfers de Offenbach, puesta en escena por
Jorge Lavelli, el argentino sobre cuya obra de dirección escénica
leí un libro hace tres años que me entusiasmó tanto. [...] Entre
las últimas películas que he visto, una de Malí, muy buena.
Exposiciones por ver: Watteau, Degas, Kandinsky, pintura alemana
del siglo XIX, y la famosa Fiac. [...]
PARÍS, OCTUBRE 29, 1984
Es tarde vamos con María de la Paz a un concierto de Ileana
Cotrubas con Lieder de Hugo Wolf.
LONDRES, NOVIEMBRE 11,
1984
Estoy escribiéndoles en uno de esos momentos perfectos de la
vida: sentado en un parque de Londres frente a un lago con patos,
en pleno otoño y aire despejado. Es mediodía. Estoy feliz; Londres
es una ciudad deliciosa y ahora la reconozco realmente como algo
mío. Al fin y al cabo viví aquí y me siento en terreno conocido.
Subo, bajo, voy, vengo... Un amigo de Fernando Echeverri me compró
un pastel y las tres litografías y me invitó a venir a su casa. Me
vine el sábado (hasta el viernes). Esta noche vamos a ver Bo rís
Godunov, una invitación espléndida que le hice a mi anfitrión:
platea del Covent Garden. Ahora por la tarde iré a la National
Gallery. He visto varias exposiciones: una fabulosa de dibujos y
esculturas de Matisse. Estuve almorzando con los Frost. Anoche
fuimos con Johri, mi anfitrión, a restaurante hindú. También vi una
gran exposición de gráfica alemana del expresionismo en el Museo
Británico. Mi inglés, desoxidándose y muy british.
PARÍS, NOVIEMBRE 28, 1984
[...] Ayer estuve todo el día en Royaumont (el taller de
litografía) viendo las pruebas definitivas de las litografías (con
fondo oliva grisáceo) para los poemas de Gérard. Las litografías,
dramáticas, quedaron muy bien. Por la noche fui con María de la Paz
a ver El rapto del serrallo; y después fuimos a comer. Después
caminamos hasta la casa de ella (por Saint Michel-Saint Germain)
por puentes, y a lo largo de muelles, con viento ya frío, rico.
Mañana tengo comida chez Luis Caballero y el viernes voy con él a
ver Medea, una ópera contemporánea en francés, inglés y griego
moderno basada en Eurípides. Música de Gavin Bryars y lo demás
(libreto, escenografía y mise-en-scéne) de Robert Wilson, un tipo
importantísimo del mundo de la avant-garde teatral mundial [...] El
martes veré L’illusion de Corneille (que acabé de leer
anoche) dirigida por Giorgio Strehier en el Odéon. También tengo ya
las boletas para el sábado 8: una obra basada en la correspondencia
de Silvia Plath con su madre, ¡con Delphine Seyrig¡ El
domingo pasado fui con María de la Paz a ver una maravilla de
teatro: un monólogo de Beckett, Compagnie, a lo Talkig Head, y
después con Teresa a ver París nous appartient de Jacques Rivette
(regular), y a comer a un restaurante japonés. El viernes pasado,
además, fui con María de la Paz a ver una película italiana.
PARÍS, DICIEMBRE 18, 1984
[...] El sobre va para Puchi porque lleva algo especialmente
para ella: pétalos de una rosa de la tumba de Sarah Bernhardt en el
Pére Lachaise. No veo qué pueda haber mejor para el altarcito al
teatro (o a la vida). Fui a ver Tosca de Puccini con Pavarotti e
Hildegard Behrens. (Para conseguir las boletas había ido hace
quince días a hacer cola desde las siete de la mañana... hasta las
doce). Fuimos cuatro personas y luego a comer por acá muy cerca. El
teatro de la Ópera repleto, los aplausos estruendosos. Agotadas las
-boletas, dizque pagaban hasta dos mil y tres mil francos por
ellas. Anoche hice una comida aquí que resultó un éxito. Desde el
punto de vista culinario parece que confirmó aquello de que los
pintores son buenos cocineros. Menú... Invitados: Rubén Vélez,
María de la Paz Jaramillo, Philippe Leroy (pintor, Cali), Inés
Reichel, Luis Olarte, Teresa Wagner. En español, claro. De pronto
en enero hago una última comida en francés. Además de eso he tenido
últimamente una experiencia culinaria importante: hice gibier (Wild
bred, carne de caza). Resulta que Robert es de cacerías elegantes,
viscontianas, en castillos, etc. Esta vez era cacería de jabalís,
venados. Como que él no disparó ni un tiro, pero en la repartición
le tocó una pierna de venado. Me dijo, consternado, que no sabía
qué hacer con ella. Yo, no sé por qué, resulté diciendo que yo me
encargaba de prepararla. ¡Qué shock cuando llegué a ponerla
en marinada! (ya me habían asustado con historias de jabalís que
había que marinar durante dos semanas y cocinar durante seis
horas), y encontré una pierna entera con piel, pelo, pezuña...
simplemente arrancada de un machetazo al animal y metida,
sangrando, en una bolsa plástica. Pero no me desanimé, encontré un
cuchillo de monte y despellejé la pierna con tal arte que me
quedaron la patica con la pezuña y una bolsa perfecta de piel, y un
pernil perfecto de carne brillante y rosada. Lo mariné dos días en
una botella de vino y toda clase de especias, y Robert chuzándolo
día y noche con un tenedor. La noche misma del festín (éramos
Robert, Gérard, una amiga ecuatoriana de Robert, Rubén y yo)
metimos la pierna al horno con papas y cebollas, rodándola con el
jugo... Quedó sensacional. Imagínense, yo cocinando gibier. La
Navidad la voy a pasar donde Luis Caballero, quien nos invitó a
María de la Paz, a Alonso Garcés y otras personas. María como que
va a preparar un pavo. Para Año Nuevo no sé todavía qué hacer [...]
Mandé por correo discos de María Callas; en otro paquete discos
varios: conciertos de Beethoven, Xavier Cugat, Kurt Weill, música
africana [...] El 25 de diciembre voy a ver con Gérard Bérénice de
Racine en la Comedie Francaise. La semana pasada vi una cosa de
Beckett: Oh! les beaux jours con Madeleine Renaud, que ya es una
viejita tembleque que apenas habla pero, claro, habla divinamente.
¡Qué actriz! La cosa, como en tantas ocasiones en Beckett, es
un monólogo. De cine he visto unas cuantas vejeces importantes... y
dos recientes... También vi el domingo pasado una pieza de teatro
con un fragmento escénico de Strindberg basado en la Toteninsel de
Böcklin, el pintor simbolista alemán. El texto, leído por
Alain Cuny en una pantalla de video, mientras en otra se veían
cosas; todo esto en un escenario vacío con una maleta en el suelo y
unos zapatos. Al fondo una ventana por la cual se veía pasar, un
barco lentamente... D'avant-garde. Vi también Lillusion de
Corneille, dirigida por Strehier -también la leí primero,
¡claro! Con Bérénice, que estoy leyendo, terminan los
espectáculos del año. De aquí a enero sólo cine. También estoy
pintando un díptico, que espero terminar de aquí a enero. [...] La
plata se me ha acabado casi del todo. Creo que volveré en marzo,
pero estoy en las últimas (pero gozando) y entonces el viaje será
en febrero.
18
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Caravanserrallo (del francés
caravansérail, y éste del turco karawansarai): Sitio a donde
llegaban las caravanas de camellos.
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19
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Kart Buchholz, famoso librero alemán
que tuvo librerías en Berlín, Lisboa y Bogotá. Vivió largos
años en Colombia. Murió en Bogotá.
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