Reseñas. “Detallada y persuasiva"
“Detallada y persuasiva"
Religión, culture, and society in Colombia: Medellín
and Antioquia, 1850-1930
Patricia Londoño Vega
Clarendon Press, Nueva York, 2002, 402 págs.(1)
Antioquia, uno de los más extensos e industrializados de los
treinta y dos departamentos de Colombia, ha sido tradicionalmente
percibido como peculiar en un país caracterizado por sus
diferencias regionales. Antes de 1950, los antioqueños eran
conocidos por su laboriosidad, austeridad y profundas lealtades
familiares y regionales, al mismo tiempo que su sociedad era vista
como más igualitaria y democrática que la del resto de Colombia. En
contraste, en el decenio de 1980, Medellín, la capital, se hizo
famosa por apoyar al nocivo cartel de la droga. El departamento
tuvo la tasa más alta de muertes violentas en Colombia y el inmenso
flujo de ganancias ilícitas obtenidas mediante la droga alentaron
la decadencia de la educación y ahondaron la brecha entre las
clases sociales.
Londoño Vega se le mide a analizar un cambio tan brusco
centrándose en la interacción de las clases sociales en el periodo
"utópico" anterior, que va de 1850 a 1930. En la primera
parte de su libro usa una metodología inspirada en la historia
institucional y cultural, el análisis literario y artístico, y la
sociología, para analizar el papel crucial desempeñado por la
Iglesia católica, por la expansión de las parroquias, las
asociaciones pías, las congregaciones religiosas, la religiosidad
privada y pública, y las numerosas asociaciones filantrópicas,
factores que fomentaron la solidaridad social. Contrario a lo que
comúnmente se cree, la Iglesia católica ultramontana fue un factor
clave en el progreso material de la región. Al impulsar la
educación técnica del pueblo y el desarrollo de las asociaciones
culturales, ésta propició los vínculos entre las clases sociales y
desarrolló un deseo colectivo en la región por alcanzar la
"civilización" (pág. 303).

En la segunda parte, con un enfoque similar, ella centra su
atención en los logros educativos y en el surgimiento de grupos
literarios, bibliotecas públicas, clubes sociales y otras
asociaciones creadas para promover los buenos modales, la
temperancia, la música culta y el mejoramiento de la moral. Londoño
Vega sostiene que la proliferación de dichas organizaciones
promovió "una sociedad compleja y estrechamente integrada, con
una visión optimista y constructiva de sí misma" (solapa del
libro).
Con base en una amplia recolección de material localizado en
archivos locales y nacionales, en publicaciones periódicas,
diarios, autobiografías, relatos de viajes, estatutos,
estadísticas, colecciones de imágenes visuales, así como en otras
fuentes publicadas e inéditas, la detallada y persuasiva historia
de Londoño Vega sobre la Iglesia y la educación constituye un
aporte significativo a nuestra comprensión del profundo impacto que
tuvo la religión organizada, no sólo en Colombia sino en la América
Latina y la Europa decimonónicas, un tema poco estudiado, tal vez
debido a suposiciones no comprobadas de la academia secularizada
propia del siglo XX (pág. 305).

En los "Comentarios finales", Londoño Vega retoma la
pregunta de por qué el compacto tejido social antioqueño se
desintegró en los años posteriores a 1930. Sugiere que la afluencia
de inmigrantes rurales a Medellín, la tendencia nacional hacia los
enfrentamientos políticos y la violencia y, en general, el
deterioro en los niveles de participación comunitaria, desmejoraron
la calidad de la instrucción pública justo cuando un mayor nivel de
pobreza y desempleo produjeron altas tasas de criminalidad y
prostitución. En consecuencia, durante la severa crisis económica
del decenio de 1980, Medellín sucumbió a las expectativas del
dinero fácil que trajo consigo el tráfico de cocaína; y las
guerrillas rurales encontraron en el norte de Antioquia "un
lugar atractivo debido a su localización estratégica, sus ricos
recursos naturales, su aislamiento y la relativa ausencia de las
autoridades" (pág. 312). Antioquia puede haber atravesado
tiempos difíciles en los decenios recientes, pero Londoño Vega
concluye que la desintegración social pudo haber sido peor de no
haber sido por el legado de esa "densa sociabilidad" y
los canales relativamente fluidos que enlazaron la iniciativa
privada, gubernamental y de la Iglesia católica en la era
transcurrida entre 1850 y 1930 (pág. 315).
JANE M. RAUSCH
Universidad de Massachusetts, Amherst
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Versión de la reseña originalmente
publicada en The Joumal of Interdisciplinary History, Nueva York,
vol. XXXIV, núm. 1 (Summer, 2003), págs. 124-125. Agradecemos a los
editores el permiso de traducirla y publicarla en el Boletín
Cultural y Bibliográfico.
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